domingo, 26 de abril de 2009

El poder del perro


“...libra mi cuello de la espada, y mi vida de las garras del perro.”

Así finaliza “El poder del perro”, la primera de las obras seleccionadas por Rodrigo Fresán para formar parte de la colección Roja&Negra de la editorial Mondadori. La serie pretende abarcar todas las texturas del género negro, buscando atraer a aquellos lectores que deseen acceder a novelas de calidad, pasando de esas burdas aproximaciones al género que han proliferado durante los últimos tiempos.

Lo primero que debo hacer es alabarle el gusto al señor Fresán. Es lo justo. Y es que solo gracias a eso he podido disfrutar de “El poder del perro”. Sin ningún género de dudas el mejor libro que me he leído en años. En vista de lo cual, pienso agenciarme un ejemplar de “Delitos a largo plazo” -del autor británico Jack Arnott-, que es el segundo título recomendado por el escritor y periodista argentino.

Ya entrando en materia, estamos ante un thriller épico y sangriento de 718 páginas que explora los rincones más oscuros de la miseria humana. A pesar de la extensión, una vez comienzas con él, no puedes parar hasta finalizar y de hecho te lo zampas en un plis plas. Y es que “El poder del perro” quizás sea la gran novela americana sobre el narcotráfico. No exagero para nada. Es tremendo. El mismísimo James Ellroy ha alabado este librazo de Don Winslow, un autor neoyorquino no muy conocido por estos lares. Hasta ahora, supongo. Lo cierto es que el tipo, ya curtido en estas lides por lo que veo, ha mezclado con absoluta maestría ficción y realidad. Recreando un complejo lienzo sobre el comercio de drogas entre los EEUU y México.

Así pues la cosa se enmarca en la guerra contra la droga en torno al Río Grande, frontera natural entre Texas y los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Allí se darán cita la cruzada de un agente de la DEA poco escrupuloso con la legalidad, una prostituta de alto standing que tan solo busca sobrevivir, o un chico proveniente de los bajos fondos reconvertido en asesino a sueldo por puro azar. También un cura católico empeñado en ayudar al pueblo al coste que sea, una familia de narco-vaqueros obcecados en dominar el negocio a escala global y una pléyade de políticos y militronchos afanados en evitar el auge del comunismo en Centroamérica. Estos últimos no dudaran en establecer alianzas con quien haga falta, incluidos los propios narcotraficantes, para lograr su cometido.

La trama es vertiginosa y absorbente y es ahí donde Winslow demuestra su maestría. Desplegando una compleja historia que se desarrolla en diferentes planos y que contiene una poco disimulada denuncia a las implicaciones reales entre los narcos, los gobiernos, los guerrilleros, la Iglesia y diferentes grupos de poder. Y no sólo en México sino también en su país, los EEUU. De ahí que los protagonistas de la novela enmascaren, toscamente, a personajes como “El señor de los cielos”, “Don Neto” Fonseca, a los temidos hermanos Arellano, al cardenal Posadas, al mítico gánster del Hell's Kitchen Mickey Featherstone, al agente encubierto Enrique “Kiki” Camarena, al jefe mafioso Paul Castellano, al candidato a la presidencia de México Luis Donaldo Colosio y al coronel del cuerpo de Marines Oliver North (entre otros muchos). Y es que, por si había alguna duda, la novela tiene tanto de inventado como de cierto y en este sentido, como comenta la crítica norteamericana, “con que tan sólo un diez por ciento de lo que se cuenta sea verdad, ya sería insoportable”.

Según Rodrigo Fresán, quien también prologa la novela, México es la patria espiritual de los fugitivos y el encandilador agujero negro con picante perfume noir en el que, por lo general, los personajes caen para matar, enloquecer, iluminarse o morir… O como ocurre en “El poder del perro”, hacer todas esas cosas al mismo tiempo y no necesariamente en ese orden.

Un gran acierto, sí señor…
Libro monumental.  

sábado, 25 de abril de 2009

Rant, la vida de un asesino


Shot Dunyun (Choquejuerguista): Tal vez Rant no fuera tan... lanzado o grande como lo recordamos. Tal vez sea así como se crean todas las figuras religiosas: sus amigos se jactan de él, lo van haciendo más y más enorme, para poder follar con el cuento. Ya se imagina usted a San Pedro en un bar diciéndole a una chica guapa: “Sí, yo era de la pandilla de Jesucristo. Él y yo éramos inseparables...”.

viernes, 24 de abril de 2009

Todo está iluminado


Hace unos días me terminé “Todo está iluminado”, de Jonathan Safran Foer y pese a las buenas referencias, me dejó bastante frío. La misma tarde repasé la adaptación cinematográfica que Liev Schreiber filmó en el 2005 y me calenté un poquito (hasta quedar tibio, nada más). Ahora que lo pienso, eso es lo peor que se puede decir de esta y cualquier otra novela. Aquello de que la película resulta más interesante. Más aún cuando el responsable es un debutante en la dirección. Y no es cuestión de hacer sangre, pero me viene a la cabeza el abismo que media entre la trilogía de “El Padrino” de Coppola y las novelas de Mario Puzo. En este caso la diferencia de calidad entre uno y la otra no es tanta. Y se debe principalmente a que Schreiber ha atinado prescindiendo de algunas de las líneas argumentales de la novela, que son una puta mierda. Con todo, no os voy a engañar, tampoco es que le haya quedado una obra maestra del séptimo arte.

Jonathan Safran Foer publicó el que es su debut literario en el año 2002, cuando apenas contaba con 25 años de edad. El lanzamiento fue un éxito desde el comienzo. Al poco “Todo está iluminado” ya había sido traducida a un montón de idiomas, escalando hasta los primeros puestos en las listas de ventas de medio mundo. Además cosechó algunos premios como el National Jewish Book Award y el Guardian First Book Award. Y eso que el libro es cuando menos extraño. En principio va sobre una búsqueda desesperada: la del propio autor, quien vuela a Ucrania tratando de encontrar el origen de su familia con nada más que una fotografía de su abuelo. Allí, perdido en el interior del inmenso país que vio nacer al gran Sheva, buscará a la mujer que, supuestamente, le salvó la vida durante la guerra. En ese cometido Foer se relaciona con insólitos personajes, uno de los cuales terminará por convertirse en el verdadero protagonista de la historia. De hecho es a él a quien debemos la frase que da título y sentido a la novela…
“Todo está iluminado con la luz del pasado”.

Vaya, que solo la asunción del pasado sin tapujos - con plena conciencia del dolor que puede provocar-, es la forma de mirar de frente al presente y hacia el futuro. Una bonita reflexión, coincidente con la de otros muchos creadores judíos cuando abordan la cuestión del Holocausto. Y es que no lo he mencionado pero, en el fondo, la búsqueda del joven Jonathan -Jon-zen para los lugareños- es un pretexto para denunciar, por enésima vez, la represión del pueblo elegido a manos de los nazis.

Tal vez lo más original de esta novela sea el planteamiento esperpéntico y cómico empleado para mostrarnos la tragedia. Cuestión esta que se aprecia más en la película, donde el trabajo de Eugene Hutz y Boris Leskin en los papeles de Alex y del abuelo, es bastante bueno. Sin embargo, la sorpresa que nos pudiera producir su comportamiento en algunas de las situaciones, queda mitigada por culpa de Emir Kusturica. Vaya, por las surrealistas historias de gitanos y gentes de los Balcanes filmadas por el genio de Sarajevo. La sensación de deja vu es una constante y no cuesta imaginarse que esos parajes de la Ucrania rural podrían ser los de aquella Bosnia castigada por las bombas. Y las comparaciones siempre resultan odiosas. Ni os cuento en este caso. Pues eso nada más…

miércoles, 22 de abril de 2009

Déjame entrar


Seguramente habréis visto la imagen en diferentes lugares: El joven actor Kare Hedebrant cuchillo en mano, en una perturbadora escena de la película “Déjame Entrar”. La verdad es que el cartelito promocional, que pende de cientos de mamparas de la EMT, ha surtido efecto. Las salas valencianas se llenaron durante el pasado fin de semana para ver el estreno de la aplaudida cinta sueca de vampiros, dirigida por Tomas Alfredson. Y es que está muy bien elegido, reconozcámoslo. Porque si hay un adjetivo que defina esta revisión del género en clave amable es precisamente ese, perturbador.

Muy alabada por crítica y público, el film viene precedido de los premios logrados en más de veinticinco festivales, entre ellos Sitges, donde se ganó una sonora ovación. Como ya he dicho la historia es de vampiros, pero no sólo eso y ni siquiera principalmente. El protagonista es un chaval tímido que vive en un suburbio de Estocolmo. Su vida transcurre en absoluta soledad, sin amigos, con una madre que está siempre trabando y un padre ausente. Eso hasta que se hace amigo de una misteriosa vecina de su edad, cuya llegada al bloque de viviendas coincide con una serie de misteriosas muertes.

Dos grandes aciertos de la película son, por un lado, el deprimente telón de fondo: Estocolmo a principio de los ochenta, predominado por un ambiente color gris plomizo, con un paisaje absolutamente nevado e inmerso en un silencio absoluto. Además de las duras condiciones sociales, el acoso escolar y la violencia gratuita… Por otro parte el ritmo pausado que el director le ha imprimido a la película, complementado con una banda sonora de corte clásico.

De todas formas, una advertencia para aquellos que la vayáis a ver: No es esta una película de terror al uso, como podría deducirse tanto del cartel como del tráiler promocional. Como he mencionado más arriba hay vampiros y sangre, pero no es lo más importante. Creo que Alfredson -basándose en la novela de John Ajvide Lindqvist- ha dibujado una historia de outsiders luchando contra un mundo que no les comprende. También nos habla de la amistad, del sufrimiento y hasta de amor romántico. Precisamente es la difícil amistad entre los protagonistas, que ha de pasar por encima del lógico temor y la desconfianza, lo que salva a ambos. Regalándonos un bonito y esperanzador final.

Trabajo interesante y sobre todo, muy diferente a lo que nos suele deparar este género plagado de depredadores nocturnos.

martes, 21 de abril de 2009

Action Mistery Adventure


“Aventura de acción y misterio, nos dice la diminuta viñeta en la parte superior derecha de cada primera página de la historieta de Spirit, y a esas tres palabras se les puede añadir humor, arte, drama, saber hacer, y las mujeres más hermosas y peligrosas de los cómics”.

Con esta presentación de Neil Gaiman, creador y escritor de la aclamadísima novela gráfica “The Sandman”, se presenta ante nosotros “Lo mejor de The Spirit”, un recopilatorio que incluye varias de las mejores historias publicadas del mítico personaje creado por Will Eisner. “El ciudadano Kane de los cómics” (Gaiman dixit, again).

Además fue el reconocido ensayista y teórico de cómic Scott McCloud quien estableció que “Will Eisner es el alma y el cerebro del cómic americano”. Por otro lado el gran Alan Moore –“V de Vendetta”, “From Hell”, “Watchmen”- sentenció que “no hay otro como Will Eisner (…) no lo hubo antes, y en mis momentos más pesimistas dudo que vuelva a haberlo jamás.” Mientras que Frank Miller –“300”, “Sin City”- comenta que “incluso hoy día, The Spirit no sólo sigue siendo un trabajo increíble sino también una lección básica de lo que son los cómics y lo que pueden llegar a ser.”

Como veis, colmado de parabienes, llegó hasta mi colección este álbum editado por Norma EditorialLa editorial aprovechó el estreno de la película que sobre el héroe enmascarado dirigió Frank Miller el pasado 2008. Pretendía así llegar a un público más amplio, sobre todo aquellos jóvenes que, precisamente por una cuestión de edad, desconocieran al mítico personaje.

-“Vale que la película es mala”- me decía un amigo, -“pero dale una oportunidad al cómic. La peli no le hace justicia”-. –“Encima ahora se ha publicado un recopilatorio con las mejores historietas del enmascarado por lo que no hace falta que te gastes los treinta euros de rigor que cuesta cada volumen original”.- “Los archivos de The Spirit”, se entiende, publicados a lo largo de diez largos años para los fans. -Así que, por poco más de catorce euros te llevas la esencia del héroe-.

Pues lo siento tío, pero va a ser que no. Soy incapaz de verle la gracia. No puedo con el tal Spirit.

Vaya por delante que me encantan las otras obras de Eisner. Sobre todo “La vida en la Avenida Dropsie”, sobre la que ya posteé algo hace un tiempo. Pero sintiéndolo mucho, no logro entrar en ese supuesto mundo mágico y maravilloso que son las historietas del joven criminólogo dado por muerto en su lucha contra el crimen, a quien enterraron con las constantes vitales reducidas al mínimo y que un buen día despertó en el cementerio para proseguir con su lucha. Penitenziagite”, que clamaba el hermano Salvatore de “El nombre de la rosa”. No me gusta “The Spirit”. Que me perdonen los puristas.

Y no tengo más que decir. O bueno sí, que tampoco me gustan U2… Aunque en ese caso no pido perdón a nadie.  

domingo, 19 de abril de 2009

Grupo de la semana: Nudozurdo

Nudozurdo son un cuarteto madrileño nacido en el año 2001 cuando Leopoldo Mateos, voz y guitarra, y Felipe Salazar, el batería, se conocieron y comenzaron a componer temas de forma frenética. Ya en el 2002 y con apenas cuatro canciones acabadas, se presentarían al festival Popzuelo haciéndose con el primer premio del certamen, que consistía justamente en la grabación de un disco en los estudios Box de Madrid. De ahí saldrá su primer álbum, compuesto por nueve cortes que se grabaron, mezclaron y masterizaron en escasos tres días, dejando constancia de un sonido crudo y bastante eléctrico. También grabarían un videoclip del tema “Utilízame”, lo que les servirá para darse a conocer y comenzar así a rodar por salas de Madrid, realizando pequeñas excursiones a otros enclaves de la península. En ese contexto se irá creando un pequeño grupo de fieles entre los que me incluyo.

En 2005 decidieron volver a los mismos estudios para registrar otros nueve temas, que aparecerían publicados bajo el título de “Sintética”. Un álbum dotado de un sonido más orgánico, denso y compacto que el de su debut. Menos oscuro pero más redondo. Hasta el punto que los chicos del Muzikalia lo nombrarían como el mejor disco nacional de ese año -“una obra maestra que ha roto por completo el panorama del rock nacional”-. Y la verdad es que, en lo que se refiere a la recreación de atmósferas angustiosas -que no necesariamente góticas- resultan únicos. Tampoco se deben despreciar sus particularidades rítmicas, muy originales en el ámbito hispánico. En este sentido, comenta Sergio Picón en el mencionado weblog, que “si mi bola  en el contexto del futuro tuviera razón por una vez, Nudozurdo serían con total seguridad uno de los grandes grupos españoles de la próxima década. Por lo que dicen, por cómo lo dicen, por haber creado algo cuando todo estaba creado, y por haber tenido la valentía de haberlo hecho público y compartirlo con seres como yo. De largo, el mejor y más serio proyecto cantado en castellano de los últimos años”. Tal vez suene exagerado, aunque quien sabe… Por lo que a mí respecta, lo suscribo de pé a pá. Me encantan estos Nudozurdo.

Podéis ver su show en los Conciertos de Radio:3, que es una pasada... De paso adjunto mi canción favorita de su repertorio...  hasta el momento:“Dentro de él”

viernes, 17 de abril de 2009

Un país de imbéciles (XVI) - Alaska (sin Dinarama)


Sí, ya sé que había dejado de lado esta sección que empecé con brío a mediados del pasado año. Pero es que yo soy así, cuando cojo algo nuevo me entusiasmo como un tonto con un látigo. Después, como un niño rodeado de estímulos, dejo el juguetito y lo sustituyo por otro nuevo. Y no es que escaseen los imbéciles por estas tierras del Señor. Sin ir más lejos y durante los últimos días, han hecho méritos más que suficientes para ser homenajeados Urkullu I de Euskadi, Silvio Berlusconi, Jiménez Losantos (¡¡¡qué raro!!!), Evo Morales, Espadachín Flores y Olvido Gara aka Alaska, con la cual me quedo para desarrollar el post. La elección viene condicionada por que en estos momentos está sonando en mi reproductor “I’m in the band” de los Hellacopters y como comprenderéis la comparativa entre los suecos y la mexicana -cuyo último sencillo forma parte de la banda sonora de mis peores pesadillas- no la deja en buen lugar.

Desde sus comienzos, allá por el año 1978 y con Kaka de Luxe –icono de la Movida Madrileña con quienes colaboró Pedro Almodóvar-, Alaska tuvo muy claro que su sino en la vida era imitar a David Bowie. Sí, como suena, la tía se prendó del sonido glam del Duque Blanco, de su ética y de su estética, pero sobre todo de los pelacos que se gastaba el guiri y de sus plataformas imposibles. Lo cual, ahora que lo pienso, también la hacen deudora de otro grande del género como Gary Glitter. Pero para su desgracia, su genio musical no se acerca ni de lejos. Ni con Kaka de Luxe, ni después con Los Pegamoides –aunque te rías con ellos-, ni en sus colaboraciones con Almodóvar & McNamara, ni mucho menos con su último experimento Fangoria. Y es que cuesta encontrar algo decente en su obra más allá de sus discos con Dinarama -¡y no todo!-. Y ya sé que me vais a salir con “Mil campanas”… “Aceptamos pulpo como animal de compañía”. Eso sí, reconozco que el tema ayuda a entender la trayectoria de Alaska cuando, en una de sus estrofas, establece aquello de “qué fácil es, atormentarse después, pero sobreviviré, sé que podré, sobreviviré”. Hete aquí con el leivmotiv.

Remarco esto último y es que, a pesar de una manifiesta ineptitud compositiva, instrumental y pesimo gusto en el peinado y el vestir, hay que reconocerle a la señora Vaquerizo una gran habilidad para sobrevivir. Aunque eso suponga cagarse en sus propios principios, si es que alguna vez los tuvo -cosa que dudo, aunque bien que los aireó-. Y es que el personaje es propenso a soltar lecciones de integridad moral y política cada vez que un medio le pone el micrófono delante. Especialmente desde los tiempos del “Deseo carnal”, su álbum superventas que la consagrará como musa de la Movida y le llevará -tras intervenir también en el film “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”- a participar en diversos programas televisivos. El más destacado de todos ellos –y el único rescatable- “La bola de cristal”.

-¡Coño! Ahora suena el “Calling Dr. Love” de los Kiss. Los astros se conjuran contra la neumática cantante-.
Hasta ese momento la cosa podía resultar tolerable. Sobre todo si uno era fan, claro está. Pero a partir de los años noventa, ni poniendo toda la buena voluntad del mundo. No le ha dolido en prenda colaborar con todo bicho viviente y para lo que sea con tal de no desaparecer de la escena pública. Lo importante es que hablen de una, bien o mal, debió de pensar. ¿Si no a ver como se explica que haya colaborado en la web de Libertad Digital junto al facho-predicador Federico Jiménez Losantos? También en “La Mañana de la COPE”, como tertuliana especialista en asuntos frívolos y farándula. Ella, que va de comprometida en causas sociales, de icono gay, que ha prestado su cuerpo -Photoshop mediante- a la campaña contra las corridas de toros llevada a cabo por organizaciones como Peta y AnimaNaturalis, colaborando en los dos medios más retrógrados del espectro patrio. Espacios en los que la homofobia o el maltrato animal forman parte del ideario. A ver, ¿cómo mierdas se come eso? Aparte que, una tipa que va de profunda por la vida, ¿qué coño hace participando en espacios dedicados a las cosas del marujeo? ¿Y dónde han quedado aquellas lecciones sobre lo que es buena música y lo que no, ahora que también va a  conducir las galas eurovisivas en TVE?

Con todo, lo que da más grima no es esa labor como tertuliana, presentadora, opinante o lo que coño crea que es. Ni tan siquiera esos últimos discos que producen vergüenza ajena, sino el haber usado una lucha legítima como la lucha contra la homofobia, rebajándola a la categoría de frikada. Todo ello aderezado por la cohorte de vividores que se agrupan en torno a su figura. Una caterva de nediocres que imita, aunque no se den cuenta, al grupillo aquel de infelices capitaneado por Tony Genil y el del baile del pañuelo. Al frente de ellos está su marido, un tipo escuchimizado que, según parece, también es músico -lidera la olvidable banda Nancys Rubias-, además de representante de celebridades y filósofo. A él debemos sesudas reflexiones como la siguiente: “…creo que no hago daño a nadie diciendo que abogo por la delgadez extrema. Yo he sido un niño gordo, que tenía muchos problemas de salud y de colesterol, y decidí adelgazar y estar en el infrapeso. Desde entonces, estoy mucho más saludable, mucho más guapo y puedo correr, cosa que antes no hacía. La anorexia es un problema mental que está en uno mismo. No hay que culpar a la sociedad”. Vamos, que ni el puto Wittgenstein. Y eso lo dice un fulano que pesa 62 kilos y mide 1,80… ¿Para cuándo el Premio Nobel de medicina para el bueno de Mario?

Y de esta guisa vemos a nuestra amiga paseándose por los platós. Cogida del bracito del trepa especialista en dietética y nutrición, seguidos muy de cerca por Nachocanúnachocanú. Este último el único miembro de las bandas de las que formó parte que aún continúa junto a ella. Eso sí, adoptando un rol de perrito faldero. Otros como Pedro Almodóvar tuvieron la inteligencia o la suerte de apartarse mucho antes.

Pues nada, hasta aquí mi sincero homenaje a Alaska -con o sin Dinarama-, a quien con mucho cariño incluyo en la saca de los imbéciles patrios y asimilados.
Como veis, la cosa se cierra con “Toys & flavors”. Comenzamos y acabamos con estos suecos geniales.

Ah! Una cosita más... Iba a comentar algo sobre la última gilipollez que ha salido de la boca del bocachancla de Brandon Flowers -cantante de los Killers-, pero se me han adelantado los chicos de HipersónicaNirvana y Kurt son responsables de quitarle la diversión a la música y hacer del rock algo deprimente (…) los Killers hacemos música mucho más disfrutable y luminosa”. Le responden: “Pero, hombre, Brandon, eso es normal, porque, al fin y al cabo, no se sabe si sois humanos o bailarines”.

miércoles, 8 de abril de 2009

15 años ya sin Cobain


Hoy se cumplen quince años de la muerte de Kurt Cobain. O mejor dicho, del día que llegó a mis oídos la terrible noticia de su suicidio. Tengo grabado a fuego ese momento, donde y hasta con quien estaba. Es jodido enterarse de que tu ídolo ha decidido volarse la tapa de los sesos con una escopeta de caza. Incluso doloroso. Aún hoy se siente como si hubiera pasado hace nada. Y es que desde entonces, ningún otro personaje de la cultura ha ocupado el hueco dejado por el rubio de Aberdeen. Los ídolos de adolescencia son irreemplazables. Marcan ese trayecto definitorio de la personalidad del futuro adulto, afectando a los valores, convicciones y metas. Así pues, espero no acabar pegándome un tiro a las afueras de Seattle.

Se han dicho demasiadas cosas sobre su trágico final. Es más, pululan algunos libros y hasta un par de documentales amarillistas que dudan de la versión oficial. Aquel atestado policial que determina que Cobain se suicidó. Hay quienes, todavía, creen en la existencia de un complot para asesinarle que estaría orquestado por su viuda Courtney Love. Desde ese momento elevada a la categoría de viuda negra del rock. El caso es que me da igual. Lo importante aquí es el legado musical, por encima del personaje y sus circunstancias. Casi todo lo demás es broza. Material de reality“The song, not the singer” que decía aquel periodista del Rolling Stone en relación a alguna banda que ahora mismo no recuerdo.

Uno se acuerda de cómo vibró la primera vez con “Smells Like Teen Spirit… También de tararear “Come as you are” hasta el hartazgo o repetir una y mil veces aquello de “Polly wants a cracker…”. Desgañitarse en el cuarto con “Rape me” y hasta hacer amagos de headbanging entre libros de derecho con “Negative Creep”. El impactó que me causó aquella primera escucha del “Nevermind” al completo, al poco de publicarse y a través de un casete que aún conservo en mi colección. Y de lo que me desesperaron los continuos retrasos en la fecha de lanzamiento de “In Utero”. O la rabia que aún me causa el recordar que no disponía de las tres mil calas que costaba la entrada al concierto en la Plaza de Toros. Un show al que no pude acudir y no me lo perdonaré jamás. Y es que Nirvana fue el primer grupo al que reverencié realmente. De hecho creo que es el único al que he venerado. Desde luego fue con ellos como me conecté definitivamente y sin reservas con esto del arte de las musas.

No se me caen los anillos al reconocer que solté alguna lagrimilla. Eso y que aún hoy día conservo los recortes de prensa de aquellos fatídicos días de abril de 1994. Y sí, aún me emociono al releer la crónica de Juan Cavestany para El País, titulada de forma lacónica “Kurt Cobain se ha suicidado”… ¡Qué putada mondieu! ¡De cuantos buenos temas nos privó el muy mamón!

Por lo que a mí respecta, le debo mucho a Cobain y a Nirvana. Porque al comienzo de todo, estaban ellos. Y aún hoy día permanecen a través de su corta pero imperdible discografía original. Sirva esta entrada pues como sincero homenaje a este ser atormentado, ídolo de mi generación. No tanto por lo que supuso para la música contemporánea, que también, sino por lo que significó y aún significa para quien suscribe estas líneas. Y eso que ya no tengo dieciséis años, aunque pagaría por ello. Así podría enmendar el error de no buscar la pasta necesaria para ver el bolo de Valencia, pegándole un tirón a alguna vieja o robando en la farmacia del parque si hiciera falta. Aunque hubiera sido más sencillo escalar las gradas del foso taurino. Me vale todo. Así me habría despedido del dios del grunge como es debido. A falta de una máquina del tiempo me conformaré con disfrutar de sus himnos forever & ever. Como está cajita en forma de corazón que contiene el mejor vídeo jamás realizado por Kurt y su tropa…

She eyes me like a pisces when I am weak
I've been locked inside your heart-shaped box for weeks
I've been drawn into your magnet tar pit trap
I wish I could eat your cancer when you turn back
Hey wait
I’ve got a new complain
forever in debt to your princeless advise...

viernes, 3 de abril de 2009

Sunny Day Real Estate (GDS)


Fue un fin de semana después de que suicidara Cobain cuando les escuché por vez primera. Paco Pérez-Bryan, conductor del espacio “De 4 a 3” de Radio:3 emitió una entrevista grabada con Jonathan Poneman y Bruce Pavitt, a la sazón creadores del mítico sello Sub Pop. Entre comentarios y reflexiones Pérez-Bryan iba intercalando canciones de algunos de los grupos que integraban por aquel entonces el catálogo del sello de Seattle. El mismo que puso en el mapa a la ciudad, catapultando su escena y alumbrando lo que después se vino a conocer como grunge. No sería hasta el final del programa cuando uno de los mendas recomendó a unos chicos que acababa de fichar para la discográfica. “Pueden ser algo muy grande”, dijo y de inmediato comenzaron a sonar los primeros acordes de “Seven”. Lo cierto es que no lo fueron. Lo de muy grandes, digo. Al menos atendiendo a lo que un empresario musical espera de una banda de su catálogo. Si bien, para mí y unos cuantos más, estos Sunny Day Real Estate son enormes. Formando parte de ese particular panteón de dioses del rock también conocido como la SuloTk.

Seven” (Diary)


Hoy día disueltos, o no, vete tú a saber ya que el grueso de la banda continúa su andadura conjunta a través de la “marca” The Fire Theft. Lo cual está bien, supongo, pero se echa de menos el proyecto original, que era muy bueno y con un poquito de suerte aún lo hubiera sido más. Con todo, qué gran álbum es “Diary”. No tiene desperdicio. Ninguno de sus cortes es irrelevante. Jeremy Enigk, Nate Mendel, William Goldsmith y Dan Hoerner dieron lo mejor de sí en un trabajo que les quedó niquelado. Destacando por temas como “In circles”, “Song about an angel”, “47”, “Shadows” o la mencionada “Seven” que se incluyen entre lo mejor de su obra, no sabemos si inconclusa. La gracia de “Diary” es que nos presentaba un sonido menos sucio del que ofrecían las bandas del momento, demasiado preocupadas en seguir a pies juntillas la estela de Nirvana. El post-grunge ese tal cual lo llamaron. Muy de agradecer en un momento en el cual andábamos próximos a la saturación con tanto imitador de chichinabo. SDRE tenían una visión bastante diferente a la de sus coetáneos. No renegaban de Nirvana y tiraban de ciertos lugares comunes, pero incorporaban las enseñanzas del post-hardcore... De peña como Embrace, Rites Of Spring y muy especialmente de Fugazi. De ahí esa mayor presencia de melodías en sus composiciones, comparadas con las de los seattlelites. Lo de las voces melancólicas y el acercamiento a los postulados del indy-rock de la época va de suyo.

J'Nuh” (LP2)
Así pues, la última gran apuesta de Sub Pop tras el éxito de Soundgarden, lo que luego sería Pearl Jam,  Nirvana o los recuperados The Melvins, no estuvo a la altura de las expectativas. La cosa comenzó torcida y derivó en lo inevitable. Si bien, la inercia les dio para sacar un segundo álbum antes de separarse por primera vez. Se trata del “LP2” o el álbum rosa, por el color de su portada. Después cada miembro de SDRE se marchó por su lado. El vocalista Jeremy Enigk se dedicó a su proyecto en solitario, publicando dos álbumes de tacada durante el 2006: “Return of the Frog Queen” y “Jeremy Enigk: The end sessions”. Dan Hoerner, guitarrista original de SDRE, se marchó para no volver más, mientras que Goldsmith y Mendel, baterista y bajista respectivamente, participaron del incipiente proyecto del antiguo miembro de Nirvana, Dave Grohl. Los hoy celebérrimos Foo Fighters.

Transcurrían así las cosas cuando los chicos decidieron reunirse de nuevo. Todos excepto Hoerner, que prefirió no participar en esta nueva etapa inaugurada con la publicación de “How it feels to be something on” en 1998. Un buen álbum que quedaría absolutamente opacado por el fenómeno “The Rising Tide”, publicado un par de años después. Su último trabajo hasta la fecha y el que para muchos es su ópus magnum. Y vaya si es bueno, 
“Killed by an Angel”, “Snibe”, “Television”, “Disappear”,“One” o “Fool in the Photograph” dan fe de ello. Sin embargo no tengo tan claro que sea el mejor. Me debato entre este y el “Diary” para ocupar ese primer puesto en el escalafón y va por días que elija uno u otro. 
Por cierto que, entre medias, la discográfica comercializó un interesante directo titulado “Live -25/06/1999”.

Killed by an Angel” (The Rising Tide)

Tras volverse a separar, Enigk continuó su camino en solitario y no hace tanto editó un par de discos que recogen algunas de sus composiciones: “World waits” (2006) y “The missing link” (2007). El primero de los cuales está la mar de bien. Paralelamente decidió reunir a los miembros de la banda -o a lo que quedaba de ella- para fundar The Fire Theft. Unos SDRE parte II que nunca llegarían a consolidarse, con un único trabajo en su haber. Desde el 2003 cuando publicaran ese álbum sin nombre, no sabemos más de ellos. Tampoco hay un comunicado oficial certificando su defunción. Periodicamente surgen rumores sobre otra reunión y/o la aparición de nuevo material. Esperaremos acontecimientos, pero no me creo nada. 

Pillars” (How it feels to be something on)
Y eso es todo sobre esta banda de extraña trayectoria, con una discutible idea de lo que es el compromiso y afectados por la pesada losa en forma de expectativas que alguien les colocó encima... Pero una barbaridad de banda en definitiva. Más que grupo de la semana son uno de los grupos de mi vida. Impulsores de aquel emo noventero -el auténtico, no esa mierda de quinceañeros a la que han bautizado con idéntico nombre- y con una colección de jitazos en su haber que ya quisieran otras muchas bandas para sí. Potencia, desgarro, melodías y emotividad a raudales, eso son SDRE. Nada menos. 
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In Circles” (Diary)
“And I Dream
To Heal Your Wounds

But I Bleed Myself
I Bleed Myself"
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