lunes, 24 de agosto de 2009

Lecturas veraniegas: "La información" (M. Amis)


Pocas veces me ha costado tanto terminar un libro como esta. Y eso a pesar de estar en plenas vacaciones de verano, disponiendo de todo el tiempo del mundo. El caso es que mi aproximación a los mundos dibujados por Martin Amis no ha sido todo lo satisfactoria que hubiera deseado.

“La información” fue publicada por el novelista británico en 1995 y versa sobre la peculiar relación de amistad entre dos escritores cuarentones residentes en Londres: Richard Tull y Gwyn Barry. A pesar de que Richard fue el primero en probar las mieles del éxito, desde muy temprano su carrera y por extensión el resto de su vida, caerá en picado. Por el contrario Gwyn, mediocre estudiante y peor escritor, lleva una trayectoria inversa a la de Richard, alcanzando la fama en el mundo entero con una ingenua y seductora utopía por la cual editores y agentes de medio mundo se lo rifan. Además su vida personal es maravillosa, tras casarse con una bella y riquísima heredera miembro de la aristocracia británica. Es por eso el que, consumido por la envidia, Richard dedica todos sus esfuerzos en joderle la vida a su amigo, a quien cada vez soporta menos. Lo que él no sabe es que el sentimiento es mutuo.

Vale que la novela presenta momentos divertidos, con un humor muy inglés, y que toda ella destila mala leche y malsana ironía, pero es que está escrita con una pedantería y una afectación que consigue que uno acabe hasta los huevos de Gwyn, de Richard, de Martin Amis y de todo el puto Imperio Británico. Es más, si no fuera por esos puntuales momentos de divertimento, no me la acabo ni de coña. Porque mira que se hace lenta, pesada y hasta aburrida, con esas rayadas y sinsentidos intelectualoides que no llevan a ninguna parte. Y es que, más que disfrutar de la lectura, al final la he acabado padeciendo. Terrible.

“Una novela deslumbrante de un autor imprescindible”, comenta la crítica. Por lo que a mí respecta, ya tengo suficiente deslumbramiento, no sea que me quede ciego. Y al menos por el momento, me voy a permitir prescindir de él. Una vez y no más Santo Tomás que reza el dicho. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...