jueves, 8 de octubre de 2009

¿Vuelve el grunge?



En un corto espacio de tiempo hemos asistido a la vuelta de dos de las grandes bandas surgidas del universo Seattle, Pearl Jam y Alice in Chains. La edición de "Backspacer", noveno álbum de estudio de la banda de Eddie Vedder, no ha supuesto ninguna sorpresa para sus fieles seguidores. Siendo el único de los "dinosaurios" del grunge que nunca se ha disuelto, nos tienen muy malacostumbrados con la edición de nuevo material cada dos, o a mucho tardar, tres años. Además, sí algo han sido capaces de conseguir en sus más de quince años de trayectoria, es que todos y cada uno de sus álbumes merecen ser escuchados de principio a fin, ofreciendo unos altísimos estándares de calidad que ya quisieran para sí otras bandas con igual o mayor predicamento. Respecto a "Backspacer" tan sólo puedo comentar que es la caña, rock'n'roll con el que te dan ganas de ponerte a saltar... energía en estado puro. Uno puede escucharlo en sesiones non-stop todas las veces que quiera y nunca se va a aburrir... (yo ya lo he hecho... je je). Desde mi punto de vista, está por encima de los dos últimos álbumes editados por la banda y me atrevo a postularlo como uno de los discos del año 2009… si no, tiempo al tiempo.

Lo que no esperaba era el regreso de los Alice in Chains. Y mucho menos un regreso tan bueno. Disueltos de facto el 5 de abril del 2002, tras el suicidio de su vocalista Layne Staley, siempre pensé que cualquier intento de continuar con la banda se tornaría inviable. Y ello a pesar de que Jerry Cantrell anunció su vuelta allá por el 2006, para lo cual contarían con un nuevo vocalista de nombre William DuVall. Pero al no trascender ninguna noticia más en todo este tiempo, unido a mi natural desconfianza en un proyecto que no podría contar con Staley, pues no me interesé más por el tema. Craso error Sulo. Ahora se presenta ante nosotros "Black gives way to blue", un álbum de rock con mayúsculas. Un disco espectacular. Once canciones que no desmerecen en absoluto todo lo anteriormente editado por la banda de Seattle. Y William DuVall de chapeau, hasta consigue que, en ocasiones, nos olvidemos de la alargada sombra de Layne Staley. Y es que lo reconozco, yo soy de los que pensaba que el “bueno” en Alice in Chains era el atormentado Staley, mientras que Cantrell era poco más que un patanatas. Y de hecho aún lo pienso, al menos en parte, pero tengo que reconocerle una cosa: ha sabido conservar intacto el espíritu de los viejos Alice in Chains. Y después de abrir el frasquito de las esencias, ha surgido esta joya de disco. Lo cual es de agradecer, en unos tiempos oscuros en los que ese tipo de rock se echa tanto en falta. Un pedazo de disco, sí señor. Confiemos en que las esencias den para algún álbum más. 

Se me ve la morriña noventera ¿eh?… je je je 

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PD. Ya se que la muerte de Layne Staley se debió a una sobredosis de speedball (mezcla de heroína con cocaína) y que nunca se ha decretado oficialmente que el suicidio fuese la causa, sin embargo, sabiendo que Staley era un tipo depresivo y que en ese momento estaba lamentándose por la muerte de su novia, pues me permito especular con que el tipo decidió quitarse de en medio de forma voluntaria. De hecho esa posibilidad se contempló oficialmente. Sulo CSI.  

1 comentario:

  1. Speedball, gran juego de Magadrive... Eso también es morriña noventera., y grunchi.
    I.

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