jueves, 5 de agosto de 2010

No mos fareu italians!


"Hay cosas que se pagan en metálico, cosas que se pagan con tarjeta, con transferencia (...) Es la vida misma"
(Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz parlamentaria del PP, en referencia a Camps)

Lo clavó el otro día Manolo Peris cuando hablaba de la relevancia de los hoyos ilegales que, según la denuncia ante la Fiscalía de un trabajador, había ordenado cavar el empresario cercano al PP, Ángel Fenoll, en los alrededores de su planta de basuras para a enterrar residuos. Como la mafia italiana. Tal cual.
La berlusconización de la política valenciana, de la que hablaba el activista de ATTAC Enric Pastor en este periódico, se produce en nuestro país hasta cierto punto. Es cierto que Roberto Saviano ha advertido que la mafia italiana se ha instalado logística y financieramente en zonas de la costa peninsular (Alfonso Rus también recordó en su momento que en Torrevieja “la mafia rusa controla el tema”; alguien le debería preguntar a Rus de qué va el tema, pero esa es otra historia). También es cierto que los tres centros de poder que sostienen a la derecha valenciana están implicados en sus respectivos casos de corrupción. Y que Noemí Ramal, la señora esposa del señor Álvaro Pérez, había sido una especie de velina de Telecinco durante los años 90 y de Canal 9 en los últimos tiempos.
Pero el País Valencià, pese a Francisco Camps, El Curita, y al señor Álvaro Pérez, Fenoll y Ortiz, Carlos Fabra, José Joaquín Ripoll, Vicente Cotino y el resto de la banda de presuntos corruptos -o sin el presunto, como el condenado ex conseller Luís Fernando Cartagena-, todavía no le llega a Italia ni a la suela de los zapatos en materia de cleptocracia, mafia y neofascismo. Y es que de momento el juez Baltasar Garzón no ha volado por los aires como sus homólogos italianos Giovanni Falconne o Paolo Borsellino, ambos asesinados por la mafia con coches bomba en el año 92, después de que Borsellino hablara en una entrevista de las conexiones entre el senador Marcello Dell'Utri -cofundador de Forza Italia condenado recientemente por colaborar con la mafia-, Vittorio Mangano -uno de los mayores traficantes de droga de la Cosa Nostra- y Silvio Berlusconi. El año 2000 Mangano, condenado por pertenencia a la mafia, trafico de drogas y homicidio, se refería así al actual primer ministro italiano en el Corriere della Sera: “Para mí Berlusconi era casi como un pariente. El tenia en mi la misma confianza que yo tenia en el. Siempre he querido a Berlusconi y continúo estimándolo”. “Amiguitos del alma”  hay por todas partes y algunos más peligrosos que El Bigotes.
En el relato de la derecha italiana, los jueces son comunistas (agentes subversivos e insurreccionales dentro del sistema) y enemigos de la sociedad mientras que la derecha española, en la oposición, tira más contra la Fiscalía y el Ministerio del Interior. Las dos derechas coinciden en señalar al juez. “En lugar de ocuparse de los atracos o de la venta de droga, hay magistrados que prefieren perseguir a Berlusconi y otras personas para obtener notoriedad” (Marcello Dell'Utri. La Repubblica, 6/XII/00). “Garzón podría estar pasando la línea roja de la prevaricación” (Fernando de Rosa, vicepresidente del CGPJ en La Tertulia de Canal 9, 19/II/09).
Aquello que, a mi parecer, compartimos felizmente italianos y valencianos es la hegemonía cultural de la derecha, a la cual no es ajena la histórica presencia de Mediaset (el emporio audiovisual de Berlusconi) en el panorama televisivo español. Eric Gandini dirigió en un magnífico documental titulado Videocracy, basta apparire (se puede ver aquí) aquello que un digno italiano, el gran filósofo marxista Antonio Gramsci, nos enseñó. Vale la pena verlo: es para ponerse a temblar. 

Buen artículo de Lucas Marco pata L'Informatiu.com.

3 comentarios:

  1. ¿Y qué tal si nos quedamos en nuestra tierra y alguien nos cuenta qué ocurrió en Atocha, o qué está pasando y pagando responsabilidades por el terrorismo de Estado del Bar Alacrana? Estos dos asuntos eclipsan cualquier otro asunto. Solo se necesita un poco de lucidez.

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  2. Hombre, he salido tan poco de mi tierra que me he quedao en la mismita Valencia, vamos, que apurando, casi no me he ido ni de mi comarca... con ello no digo que lo de Atocha o el ¿Bar Alacrana? no me importe, pero sí que me queda más lejos. Con todo, si me dejas un enlace leeré gustoso tus reflexiones (como Anónimo no las encuentro en Google).

    Saludos

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