lunes, 18 de octubre de 2010

Yo me dopo, tú te tratas, él se cura...

La definición mayormente admitida acepta que el dopaje deportivo es la promoción y/o consumo de cualquier método o sustancia prohibida que puede ser potencialmente peligrosa para la salud de los deportistas y que es susceptible de mejorar su rendimiento de manera ilícita. El propio Comité Olímpico Internacional (COI) – y anteriormente la Fundación WADA -, establece como doping “la administración o uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo o cualquier sustancia fisiológica tomada en cantidad anormal o por una vía anormal con la sola intención de aumentar en un modo artificial y deshonesto su rendimiento en la competición”. Si bien, el propio COI matiza que “cada asociación deportiva posee una lista detallada de las sustancias prohibidas con las cantidades máximas permitidas”. Por lo que de acuerdo a la sustancia utilizada y otros factores particulares, algunos de ellos bastante dudosos, cada asociación sanciona al atleta en cuestión.

Bien, después del chorrazo sobre el doping paso a lo que me interesa. Para ello extracto algunas frases de dos interesantes artículos firmados por Jon Rivas, publicados los días 13 y 14 del presente mes en El Mundo, en los que reflexiona sobre el dopaje y más en concreto sobre la diferente consideración que de este se hace si hablamos de ciclismo o, pongamos por caso, de la práctica balompédica. Y es que por algo se le llama "el deporte rey".
 
La autotransfusión de Xavi” y La autotransfusión de Xavi (y 2)”

Escucho por la radio las noticias (…) de Xavi Hernández (…)…oigo, con estupor, que el tratamiento que se está aplicando a Xavi es una autotransfusión de sangre. Le sacan sangre propia y se la inyectan en la zona afectada, supongo que después de tratarla. Y los que comentan la información lo hacen con toda naturalidad, la misma con la que lo comentan los médicos que le aplican el tratamiento. Se trata de curarlo, de que el jugador esté en condiciones en el menor tiempo posible. Lógico. O no tanto. ¿Se imaginan que un ciclista diga que se ha sacado sangre para luego inyectársela? Que yo sepa, en casos así, la UCI y la AMA se lanzan sobre el ciclista y, como mínimo, le suspenden la licencia por dos años, al margen de desposeerle de las victorias y los premios conseguidos desde que se hizo la transfusión. Imagino que el tratamiento que le están haciendo al jugador del Barcelona será, simplemente, un asunto de sentido común, a aplicar lo mismo en el fútbol que en el ciclismo, pero en este deporte está instalada la histeria (…).

(…) Messi, cuando pertenecía a las divisiones inferiores del Barça, fue sometido a un tratamiento con hormona del crecimiento. Se supone que para conseguir una estatura que le permitiera jugar al fútbol. …el tratamiento de Messi con hormona del crecimiento. Empezó a los once años, por prescripción de los médicos del Newell´s Old Boys, que le detectaron un retraso en su desarrollo. No fue un asunto privado de su familia, sino del club de fútbol en el que jugaba que, sospecho, no lo hacía con carácter altruista. Es más, El Barcelona siguió aplicándole ese tratamiento. Y no lo digo yo. (…) Toni Frieros, (…) en un artículo publicado en 2008 y que se titula: "Gracias a la hormona del crecimiento Messi ha podido llegar a la élite". En el subtítulo afirma: "Con este tratamiento, el delantero argentino ha llegado a triunfar como futbolista profesional en el Barcelona". Eso es mejorar el rendimiento, que yo sepa (…) ¿Me parece mal? No. Me parece lógico otra vez (…). En el fútbol lo es, pero ¿imaginan al director de un equipo ciclista revelando en una entrevista que está dando hormona del crecimiento a un corredor cadete que mide 1,40?

Sin poner la mano en el fuego por nadie, una de las acusaciones recurrentes contra Lance Armstrong (al margen de las que se le hacen por consumo de EPO y otras porquerías), consiste en repetir que la medicación que durante años tuvo que tomar contra el cáncer había contribuido a mejorar su cuerpo y su rendimiento para después ganar el Tour. ¿Y qué diferencia hay con el tratamiento de Messi, por poner un ejemplo? Con este tratamiento, el delantero argentino ha llegado a triunfar como futbolista profesional en el Barcelona, dice el artículo sobre el genio argentino. Pues claro, ¿Y qué? Primero estaba su salud y su desarrollo. Pero también el de Armstrong.

…la histeria que está instalada en el ciclismo, que hace perder los nervios al hasta ahora implacable Ettore Torri, el fiscal antidopaje italiano que incluso (…) insinúa que habría que dar barra libre después de decir que le han asegurado que todos los ciclistas se dopan.
(…) Si en la radio dicen el nombre de un futbolista y después la palabra autotransfusión, el oyente lo asocia a curación. Si el nombre es el de un ciclista, el oyente lo asocia a trampas.

Y eso por no hablar de otros sonados casos, como cuando a Ronaldo le daban “centrifugados de sangre” i no passà res. Aunque yo siempre tuve especial predilección por el milagro de las cámaras hiperbáricas en el mundo del balompié, que tan de moda puso Raúl (González Blanco).

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