Et in Arcadia ego (N. Poussin), 1630
A los que os interese algo la pintura del
renacimiento y/o del barroco o la poesía clásica (¡Dios me libre!) os debe de sonar
esto de la Arcadia. Una
temática mitológica que en el mundo de las artes figurativas alcanza su máximo
esplendor con dos lienzos de un mismo autor, el francés Nicolas Poussin.
Lo cierto es que la Arcadia o “región de los osos”, es una prefectura de Grecia
que recibió su nombre del héroe mitológico Arcas, hijo de Zeus y Calisto, miembro
del cortejo de Artemisa. Se trata de una región del Peloponeso bastante humilde
y deprimida ya desde la
antigüedad. No es casual que Polibio en su célebre “Historiae”
la definiese como “región pobre, yerma, rocosa, fría y privada de todos
aquellos placeres que amenizan la existencia, que apenas podía nutrir a un
puñado de flacas cabras”; o que Filostrato en su “Vita Apollonii” se refiera a
los arcades como “cerdos que comen bellotas”.
Sin
embargo, en el mundo del arte y la literatura, la visión de la Arcadia difiere
mucho de la realidad expuesta. Esa yerma y fría región de Grecia vino a
transfigurarse en un reino imaginario símbolo universalmente aceptado de la
felicidad y la belleza. ¿Pero como? Pues por obra y gracia del poeta romano
Virgilio, que en sus “Bucólicas” plasmó un reino ideal en el cual sus
gentes conviven en perfecta felicidad y armonía. Desde entonces esta Arcadia utópica
ha permanecido como un tema artístico en el cual los creadores se han refugiado
frente a la realidad corrupta y el presente incierto. Me viene a la mente aquello de "el que no se
consuela es porque no quiere".
Pero
el mito de la Arcadia carece de una significación unívoca. Sirvan como ejemplo
las dos representaciones que pinta Poussin y con las cuales he comenzado e ilustrado esta entrada. El primero de los
cuadros, que actualmente forma parte de la colección Devonshire ,
fue realizado hacia 1630. En él vemos como unos pastores se detienen ante la
visión de una tumba sobre la cual reposa una calavera. Se aprecia un elemento de
drama en los gestos de los personajes, preocupados por
la inscripción “Et in Arcadia ego” y sorprendidos por la presencia de la calavera. Una frase
que aquí cabe traducir como “También en Arcadia existe la muerte" (parece decir la
Muerte, simbolizada por la calavera). Estamos por lo tanto ante un clásico "memento mori”.
Et in Arcadia ego (N. Poussin), 1635 - 36
Sin
embargo, en el segundo de los cuadros, pintado cinco o seis años después y
conservado en el Museo del Louvre, la pintura ya no es un recordatorio de la muerte. El factor drama
y sorpresa han desaparecido del todo. Los arcades se acercan a la tumba con la
inscripción, pero esta vez no se sorprenden, sino que se dedican a conversar o
incluso discutir sobre lo que ven de forma serena y meditativa. La inscripción
aquí viene a significar más bien “También yo he nacido (o vivido) en Arcadia”, en
referencia al soterrado, alguien que en otro tiempo gozó de los placeres de los
que ahora gozan los protagonistas de la escena. Tiene una significación diferente, por tanto.
Mucho más acorde a la visión comúnmente aceptada de la Arcadia feliz que nos ha
llegado.
Con
todo, según el gran historiador del arte Erwin Panofsky, este último significado
no puede ser el original. Entre otras cosas, porque la traducción literal de la locución
latina es mucho más acorde con la idea del “memento mori” anteriormente
mencionado. Así lo expresa el maestro alemán: “…significa que la sepultura se
halla incluso (¡presente!) en Arcadia y que la muerte ocurre en medio de la
felicidad”.
En
fin, que me ha parecido interesante el tema y como no tenía nada mejor que colgar… O
bueno sí, otra cosa de la que me he enterado gracias a la prensa: ¿Sabéis como
se dice "Munich" en dialecto bávaro? Pues "Minga"… ¡y va en serio! ¿Y como coño se
dirá minga en bávaro? …
Bueno,
ya dejo de tocarme la capital de Baviera que tengo mogollón de cosas por hacer.
Adéu.
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PD. Panofsky se podía tocar la minga tranquilamente. Nació en Hannover, Baja Sajonia.
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