Cuando
yo era pequeña, la Navidad empezaba el 22 de diciembre. El día de la lotería
nos daban las vacaciones, y como al día siguiente no había clase, por la tarde
nos íbamos al centro a ver las luces. Este año, ya llevan puestas casi un mes,
y falta otro para que salga el gordo. El espectáculo de los esqueletos de acero
repletos de bombillas apagadas que corona todas las perspectivas, me produce
una misteriosa melancolía. No suelo añorar el país de mi infancia y, sin embargo,
aquello era Navidad. Esto no sé lo que es.
Un
signo de la era del consumo, supongo. Un indicio de prosperidad material, que
sobrevive al rigor de la que hace un año iba a ser la peor crisis de la
historia y ahora vaya usted a saber, porque nunca, que yo recuerde, los
expertos han sido menos expertos, ni han sembrado tanto desconcierto. Una
devaluación de la espiritualidad, claman quienes defienden que el espíritu
humano no alienta fuera de los muros de los templos. Seguramente tienen razón,
pero resulta paradójico que en una sociedad cada día más pagana -lo dicen ellos
mismos, al proclamar que España se ha convertido en tierra de misiones-, una
fiesta de origen religioso se dilate hasta dominar todo un trimestre de
trivialidades.
Eso,
la sensación de que navegamos sobre una cáscara, es lo más inquietante del
virus navideño que desata cada año una epidemia más precoz que la anterior. La Navidad
ha dejado de ser un compromiso de los católicos para convertirse en una
pesadilla universal, una condena perpetua al villancico de la que, desde
mediados de octubre, nadie puede escapar. Y, digo yo, si ya somos paganos, ¿no
podríamos volver a la austeridad de cuando éramos creyentes? Lo que nos
ahorráramos en diseñadores y cabalgatas podría reforzar el gasto social del
Estado, mientras los expertos se ponen de acuerdo en el porvenir de la crisis
económica.
Con este título no quiero
daros la impresión de que el rubio actor haya fallecido. Simplemente es que no
me acordaba de él, pero ayer, gracias a los amigos de la Sexta, me reencontré con el protagonista de la prestigiosa saga
de “El guerrero americano” (I, II y
IV… y no me preguntéis porque en la III no sale, que yo tampoco lo entiendo).
Buceando
por la red me encuentro con que Michael
Joseph Stephen (de todos los Santos) Dudikoff, nació en Redondo Beach
(California), muy cerquita de la frontera con México. El tipo realizó los
estudios de secundaria en su pueblo y
después se licenció en Psicología, ¡¡¡especializándose en la psicología
infantil!!! Desde luego, viendo sus películas, es evidente que es un ferviente
defensor del “jarabe de palo”. El caso es que el tipo era un guaperas (o eso le
decían) y por ello se fue a Los Ángeles para ver si se sacaba unas perras como
actor. Y le fue bien, primero colaborando en la serie “Dallas” (¿?) y después en películas de artes marciales, aunque
paradójicamente, nunca haya dominado esa disciplina. Le honra el que nunca haya
pretendido hacer cine serio, a diferencia de otros grandes del género de las yoyas, aceptando quedarse encasillado en
el papel de repartidor de galletas profesional. Con la Serie
B también se vive bien, ¿no Mike?
Aunque
su salto al estrellato se debe a “El
guerrero americano” (“American ninja” de Sam Firstenberg – 1985), la
primera de la mítica serie de películas sobre la vida y milagros del soldado
Joe Armstrong, justamente la que programaron anoche. La historia de este marine estadounidense comienza en las Filipinas,
donde caerá en una emboscada tendida por unos rebeldes. “No problema mae”, con la única ayuda de una navaja (la mítica “filipina”)
y de sus puños consigue abrirse paso, cargarse a los malos, salvar a la chica y
de paso, descubrir una horrible conspiración en el seno del ejército. [Un
inciso autobiográfico. Recuerdo que yo tenía una “filipina” de esas, con la que
vacilaba abriéndola y cerrándola como si eso molara… Hostias, menos mal que mi
infancia transcurrió en Almussafes, que si no, ahora sería un “Latin king”]
La
película es ochentera a más no poder. Con su musiquita de organillo acelerado
para las escenas de acción y piezas de saxo/clarinete (a lo Kenny G.) en las románticas (¿?), o como
diría un amigo mío, música de peli porno. Pero daba igual, los ninjas causaban furor entre la
chiquillería de la época.
Sobretodo entre los aspirantes a macarrillas, que dejaron sus
clases de karate y/o judo, ¡y se pasaron al ninjutsu! ¡que mola más! Que coño,
recuerdo a peña que en los recreos enseñaba las estrellitas ninja y los
pasamontañas que se habían agenciado. En fin, hay que ponerse en situación, Bruce
Lee y sus sucedáneos hongkoneses estaban
demodé y quien la petaba era Dudikoff…y Chuck Norris. Más tarde aparecería el
maestro JCVD (hagamos una
reverencia).
Dicho todo lo cual, es evidente que la película se merece un rosco como una
catedral de grande. Y la Sexta otro,
porque, como el otro día ponía de relieve mi amigo Lupin, no puede uno gastarse
toda la pasta en deportes y que después sólo nos de para programar películas de
saldo (coño, que han pasado un ciclo de Van Damme, uno de Steven Seagal, otro de
Chuck Norris y ahora de Michael Dudikoff… quien vendrá después, ¿Jackie Chan?
¿Jet Li? ¿el Tate Montoya negro?...) A pesar de lo cual, he de reconocer que me
ha traído impagables recuerdos de la infancia.
Hasta
los huevos de “Viva la vida”, así me hallo en estos momentos. Y hasta los ídem
de Coldplay, antaño grupo admirado, hoy grupo aburrido e incluso odiado. Y es por
culpa de ellos. Sobretodo de su líder, el tal Chris Martin, ese aspirante a ocupar
el sitio de Bono con sus chaquetas
horrorosas y sus afectadas poses de cara al respetable. Probablemente la culpa sea mía, I know, pero es que me tienen hartito.
Que
sí que sí, ya lo se, que “Yellow” molaba, y que cuando sacaron la de los
relojitos todo el mundo hizo palmas, hasta yo… ¡coño que la pusieron hasta el día
de mi boda! Y cuando presentaron su penúltimo álbum, con esa versión de “Clocks”
titulada “Speed of Sound” tampoco me importó y aunque era más de lo mismo aflojé
la pasta para hacerme con una copia. Pero es que ya no puedo más… me han
agotado… ¡que coño “Viva la vida”! ¡¡¡viva la muerte!!!
Y
es que en pocos meses, la cancioncita se convirtió en el fenómeno musical del
año (visto lo visto, no descarto que lo sea también de la década). La presentaron a bombo y platillo durante los premios de la MTV y he de
reconocer que su carácter euforizante no me disgustó, vamos, que me hacía hasta
gracia. Me dije, joder, mira por donde nos ha salío el conyuge de la Gwyneth (o
ex, o lo que cojones sea ahora). Pero
es que después, pasó el tiempo y era entrar a cualquier local y sonar “Viva la
vida”, enchufar la tele y ver el vídeo de “Viva la vida”, ir a casa de unos
amigos y que te pusieran el cd de “Viva la Vida”… coño, ¡¡¡¡¡que el Barça ganó
la Champions porque el Guardiola les puso antes del partido el “Viva la vida”!!!!!
… que lo he escuchado, que no me lo inventao yo!!!
Y
entro en el supermercado de la esquina y también la tienen puesta… y voy a los
chinos a recoger un encargo y en el hilo musical suena “Viva la vida” versión
ascensor… esto es insoportable… coño
Chris, ¿que tenéis contra mí? ¡dejarme vivir en paz, joder! Me suicidaré, si es
lo que queréis lo haré… ¡lo juro!
Y
para colmo de males, ahora salen los tíos en el Telediario comentando que en el
in pass entre su gira europea y la latinoamericana (que creo comienza en marzo
o por ahí), están haciendo mogollón de cosas… que por su cabeza circulan miles
de ideas… que tienen proyectos nuevos… que esta intentando buscar nuevos
enfoques… joder, decid la verdad so mamones, ¡que estáis descansando! ¡que lleváis
más de dos años dando la chapa con el “Viva la vida”¡ Que hasta vosotros estaréis
hasta los cojones… que os estáis tocando la chorra cara la caja tonta y
desintoxicándoos de tanta euforia vital, ¡que no pasa nada!... se entiende y se agradece.
En
fin Chris, amigo, que seguro en el fondo eres buen chaval, no
sigas dando la brasa majete, que ya lo tenemos bien.
En una de mis últimas entradas me referí a Nocilla Dream, la extraña novela firmada por Agustín Fernández Mallo y que tan buena acogida tuvo entre crítica y público. Pues bien, rebuscando entre la maraña de historietas y artículos contenidos en ella, me encuentro con numerosas referencias a las micronaciones, diminutos países inventados sobre los que, por desgracia, hay poca información en castellano. De hecho, Fernández Mallo llega a mencionar Sealand, la primera y más famosa de todas las micronaciones. Creada al final de la Segunda Guerra Mundial sobre una plataforma marina abandonada, originalmente destinada a la defensa británica, su andadura comienza cuando un tipo toma posesión de ella y la declara estado independiente, con nombre, escudo, bandera y demás símbolos patrios.
Y así suelen nacer las micronaciones, con un un visionario, un rebelde, un caradura, un ricachón o un loco, que toma posesión de algo y lo declara república independiente (como en el anuncio del Ikea). Si bien es cierto que existen otras muchas que son más bien ejercicios de fabulación, juegos de fantasía o incluso de experimentación artística, sin tener serias intenciones independentistas.
En todo caso, raro es el año que no aparecen noticias referentes a la creación de alguna nueva. Normalmente sin reconocimiento legal y en ocasiones ni siquiera con un territorio real, cosa que no importa a sus fundadores y primeros súbditos. Así nacieron, por ejemplo, el Reino de Nueva Suevia, el Cordial Reino de Kelterspruf, el Gran Ducado de Farallonus, la República Popular de Wolfenstein, el Principado de Freedonia, el Principado Hutt-River o mi favorito: El Reino de los gays y las lesbianas (creado en 2004 por una serie de activistas homosexuales de Australia que dejaron el país y se fueron a un arrecife de coral. Se supone que protestaban por la negativa de su gobierno a reconocer el matrimonio gay. Desconocemos si siguen allí o si fueron devorados por los tiburones.) También entran en esta categoría los microestados creados por algún millonario con delirios de grandeza, que se compra una isla y funda allí su reino. Es el caso de New Utopia, una isla del Caribe adquirida por un millonetti con la idea de montar un aeropuerto sobre el mar y un hotel. [Si queréis saber más sobre este fenómeno visitad la Liga de los Estados Secesionistas o Micronations]
Todo esto para llegar a la República de Užupis. Situada en el casco antiguo de Vilnius y recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos encontramos ante una especie de micronación creada por artistas y bohemios que aprovecharon la separación física de un antiguo barrio de la capital lituana, por el cauce del río Vilna (de hecho “Užupis” en lituano significa literalmente "en el otro lado de un río"). Y es que hace tres años, en un viaje que me llevó por las repúblicas bálticas, me di de bruces con esta realidad que hasta entonces desconocía. Paseando por sus calles pude observar como su población está compuesta basicamente de artistas, mochileros y otras gentes de mal vivir. Y es que todo el distrito está repleto de galerías de arte, curiosos cafés, locales de música, talleres, caserones ocupados...
El caso es que el barrio se declaró república independiente en 1997, con su bandera, moneda, día nacional (el 1 de abril) y Presidente electo. Incluso cuentan con un ejército propio, que está compuesto por 12 hombres (¿sin piedad?). Aunque supongo que este poderoso ejército no ha llamado la atención de los EEUU para incluirlo en la estructura de la OTAN. Con todo, lo más interesante es su Constitución de 41 artículos. Expresión de su soberanía popular, cualquier visitante puede ver una copia de la misma, en varios idiomas, sobre una serie de paneles metálicos colgados en la principal calle de la República. Su clausulado reconoce a los nacionales de Užupis"el derecho a la individualidad", " a no tener derechos”, "a ser felices", "a ser desgraciados", o mi favorito “los perros de Užupis tienen derecho a ser perros”.
En fin, un sitio muy recomendable en el cual darse una vuelta, si os pilla por Vilnius claro está. Una ciudad que, por cierto, contiene otra rareza digna de ser visitada: la primera estatua consagrada al gran Frank Zappa.
En política se utiliza la locución “hacer la
pinza” para referirnos al cerco orquestado por dos o más formaciones políticas
con posiciones antagónicas, frente a otra que queda en el medio, para
así presionarle en su toma de decisiones. En nuestro país hemos tenido sobrados ejemplos al respecto, ¿recordáis cuando el PP
de Aznar y la Izquierda Unida del
“califa rojo”, aunaron esfuerzos contra el gobierno de Felipe
González? Sin embargo, en no pocas ocasiones, alguno de los “cercadores” procede
de ámbitos diferentes al estrictamente político. En estos casos no estaríamos
propiamente ante una “pinza”, si bien por analogía, podemos aplicarles el
término.
Todo esto viene a cuento de la polémica suscitada por el uso, por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, del
"Sistema Integrado de Interceptación
Telefónica (SITEL)"*. El PP ha utilizado este sistema de escuchas
legales, como excusa para organizar una cacería contra el Gobierno, a la que se
han sumado ETA y su entorno, ¡e incluso la Mafia Rusa! Con ello se pretende
obligar al Ministro del Interior a desmontar
SITEL. Y es que la política nunca dejará de sorprendernos. De todas formas, en un país como este en el cual la
cuestión política se ha chabacanizado hasta límites increíbles, tampoco nos debería
extrañar esta alianza. Al fin y al cabo el Rajoy (Division) es capaz de
vender a su madre con tal de llegar al Gobierno. Y para ETA, acorralada como nunca
lo ha estado en la historia, cualquier ayuda que se le preste le viene
bien para sacar un poco la cabeza. Y los rusos, pues a pescar en río revuelto.
Y es gracioso que sea el PP
quien monte este pollo, teniendo en cuenta que fue el ex –
Presidente Aznar el que encargó, recibió y pago el programita de marras. Pero
claro, "él no lo utilizó" porque ya sabemos que era muy bueno y no
hubiera hecho nunca nada ilegal. Eso dicen los peperos ahora que no gobiernan,
porque cuando lo hacían no opinaban lo mismo… como tampoco piensa igual el Tribunal
Supremo, que avala la legalidad del sistema. Así que peperos, etarras y
mafiosos todos a una, como en Fuenteovejuna.
Y en el fondo de todo está que, gracias a SITEL, hemos conocido el “dudoso” comportamiento de importantes
miembros del PP valenciano y madrileño. Y hemos podido escuchar esas conversaciones de amigotes, con
correas, bigotes, curitas y demás gentola que tanto daño han causado a la imagen del principal
partido de la oposición. En fin, que la
cosa está muy clarita, la Mafia Rusa pretende que sus miembros escapen de la
Justicia española por el uso del SITEL;los
etarras pretenden que sus sicarios escapen de la Justicia por el uso del SITEL; y los del PP que los delincuentes
del caso Gürtel escapen de la Justicia por el uso del SITEL. Se trata de anular la credibilidad de todas las escuchas que se han
realizado a estas "buenas personas" que sólo estaban trabajando
denodadamente por y para el país. Lo dicho, todos a una...
...y si para ello es necesario cargarse parte
fundamental de los mecanismos de la lucha antiterrorista, pues da lo mismo. Al fin y al cabo el
PP es legítimo propietario de la marca “España®” (junto con la bandera y resto
de símbolos), así que puede hacer con las instituciones del país lo que les
salga de la polla. O mejor dicho, lo que le convenga en cada momento. Y es que como dice el Coronel Dax al final de Senderos de Gloria, “la patria es el último refugio de los canallas”
[*¿Pero que carajo es
SITEL? Pues básicamente se trata de un software espía que cuando es activado envía copia de toda la
información relevante a una serie de centros receptores. Pero si queréis más
datos, mejor id a la web de RTVE, donde se explica bastante bien.]
Con motivo de la celebración
de la V edición del Festival Heineken Greenspace, la entidad cervecera ha
optado por cambiar el formato original del evento. Hasta ahora el
Greenspaceconcentraba toda la actividad
festivalera en Valencia, pero para este 2009 se ha optado por una suerte de festival
itinerante, con paradas en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao.
Aunque el objetivo sigue
siendo el mismo que en ediciones anteriores: “apoyar el talento joven”. Así lo
manifestaron los organizadores comunicando su apuesta por una de las bandas mas prometedoras de
la escena internacional, The Pains of Being Pure at Heart (por cierto, gran
nombre para un grupo… y si son buenos, todavía más… je je je). Además,
completando el cartel estaban The Duke
& The King, nuevo proyecto en clave se soul folk de Simone Felice de los Felice
Brothers; el electro pop marciano de Atlas Sound; el revival soul - funk de
Black Joe Lewis & The Honeybears; y el gran (que digo gran, enorme) Micah
P. Hinson interpretando su álbum de versiones de clásicos de la música
norteamericana "All Dressed Up And Smelling of Stranger Vol. 1 &
2".
El Festival se estructuró en dos sesiones
que en Valencia se celebraron los días 18 y 19 de noviembre. Lugar, el Tinglado
2 del Puerto de la America’s Cup. De algo tenía que servir semejante despilfarro
en forma de puerto pijo-hortera, responsabilidad de Rita Barberá y su nefasto consejo
municipal.
Día 18. The Duke & the King // Micah P. Hinson (con
Tachenko) // Black Joe Lewis & the Honeybears
Los
primeros en salir a escena fueron The Duke & The King. Y la primera de las
canciones interpretadas fue la preciosa “If you ever get famous”, para mi la
mejor de su álbum de presentación “Nothing gold can stay”. Lástima que por
culpa de su excesiva puntualidad nos perdiésemos las dos primeras canciones del
show, que tan sólo pudimos escuchar a lo lejos y muy de fondo (rollo hilo
musical). Si a esto le sumamos que el concierto fue un visto y no visto y que, desde
mi punto de vista, sus composiciones pierden mucho en versión rockera (la escogida
para la ocasión), pues no puedo calificar su actuación más que de decepcionante.
Tampoco hubiera estado mal si el amigo Simón se hubiera centrado más en la música y
menos en fumar petas de forma compulsiva. En fin, la actuación nos mostró como se puede destrozar un buen disco… [Como diría Boris
Yelnikoff: “si la cosa funciona ¿para que tocarla?”]
Tras
ellos comenzó la actuación de Micah P. Hinson, esa especie de Woody Allen
texano de voz profunda. Acompañado para la ocasión por los zaragozanos Tachenko,
nos deleitó con una gran actuación en la que se alternaron cortes de su disco
doble de versiones, con hits de producción propia como "Beneath the Rose"…
sublime. Un concierto consistente, como todos los que el amigo Micah ha dado en
esta ciudad a la que gusta volver con cierta asiduidad (¡tres veces en poco más
de dos años!). Entre las versiones tocadas, mi favorita fue “In the Pines”,
obra del mítico bluesman Lead Belly. Impactante, esa es la palabra. Esta canción, también conocida como “Where Did You Sleep Last Night”, es la misma que versionearon Nirvana en el no menos mítico “Unplugged MTV”.
Por
último, el cierre de jornada correspondió a ese torbellino de nombre (Black)
Joe Lewis, acompañado por sus inseparables Honeybears. Interesantes estos
"ositos de miel", grandes músicos todos ellos. Seis blancopollas y un negrata con
una gorra, que en una clara muestra de que la raza negra es superior a la
blanca, es el único de todos ellos que no necesita llevar gafas. No es
casual que haya quien vea en Lewis una versión rejuvenecida de James Brown. Por
que algo del creador del “Guiropa Guirulé” tiene, ¡pero mejorándolo! ...ohhhh!!! Sacrilegio!!!
penitenciacite!!! ¿¡Como osa insultar de esa manera al gran James Brown!?, the one
& only!!!… Pues porque el amigo Lewis, bebiendo de esa fuente, ha incorporado otros
elementos a su música que enriquecen el cansino sonido soul del de Carolina del
Sur. Por eso y porque nunca he sido fan de James Brown, algunas de cuyas
canciones me encantan (las menos), mientras que otras me resultan insufribles.
En fin, que el concierto de Black Joe Lewis & The Honeybears fue buenísimo,
mejor incluso que el de el amigo Micah, que no es decir poco. Un sólo pero cabe
oponer a su actuación. Quizás sonaran demasiado cuadriculados. Me explico. Con el
público entregado, no hubiera estado de más algún alargamiento de canción,
variaciones sobre el original, ejercicios deimprovisación… Y es que, dado el enorme caudal
de talento habido sobre el escenario, esta cuestión, más que deseable debiera serles
exigible. Como es un tipo joven, fijo que subsana el error con el tiempo. O
al menos eso espero y cuando vuelvan por aquí, allí que iré yo a comprobarlo.
Día 19. Ganadores del certamen de maquetas 2009 // Atlas Sound
// The Pains of Being Pure at Heart
Fin
de fiesta con los neoyorquinos The Pains of Being Pure at Heart como estrellas.
A la vista estaba que era el grupo más esperado de entre todos los que han pasado por
Valencia durante estos dos días. Lo digo por la cantidad de público que allí se dio
cita, muy superior al día anterior.
Previamente
se resolvió el concurso nacional de maquetas organizado por Heineken Music, en
colaboración con Radio:3. De entre las mil quinientas bandas que se presentaron
inicialmente, tan sólo tres llegaron a la final: los valencianos Limbotheque,
el dueto canario-andaluz afincado en Madrid Fuel Fandango y la banda
canaria The Birkins, a la postre los vencedores del certamen. Mediocre final en
la que los tres grupos hicieron deméritos suficientes como para declarar
desierto el concurso. Uno llega a plantearse que, si entre las 1500 maquetas
presentadas no han sido capaces de encontrar nada mejor, pues si que anda mal el
panorama musical patrio. En fin, gente de la que me fío me ha hablado bien de
alguna de las bandas finalistas. Probablemente enlatados no suenen mal del
todo, pero en directo tocan ¡de puta pena! Vamos, que nos subimos al escenario
yo y mi colega Ivanrojo, tocando unos bongos y pegando berridosy dudo mucho que sonase peor de lo que lo hicieron
ellos. Por momentos sentí vergüenza ajena.
Pero
es que lo que vino después no fue mucho mejor. Bueno, matizo, en lo sonoro sí,
evidentementeel proyecto en solitario
de Bradford Cox (Deerhunter) no puede permitirse cagarla en ese aspecto. Pero
es que a mi no me gusta Atlas Sound. ¡Pero nada de nada! Una marcianada musical
con pretensiones de trascendencia, muy pobre, muy memolasermoderno y lo que es
peor, aburrida de cojones. Así que entre birras, conversaciones sobre
cuestiones de mayor o menor trascendencia y los cigarros del amigo Ivanrojo,
asistimos a una retahíla de infumables composiciones musicales firmadas por el
extraño sr. Cox. Fin de la actuación, aplauso y a tomar por culo… Por
cierto que el tío es un claro ejemplo delsíndrome de Marfan.
Menos
mal que después vinieron los The Pains of Being Pure at Heart y nos arreglaron
la noche, por que si no... Y contra todo pronóstico, tengo que reconocerlo. Lo
digo porque tanto el rollo teenager que se gastan, como la tendencia ñoña de la
mayoría de sus canciones, hacen que no acabe de empatizar con ellos y mucho
menos con su propuesta musical. Cosa que no parece importar a la mayoría de la
prensa especializada, que los ha elevado a la categoría de “gran esperanza
blanca ‘09”… hasta que salgan otros más jóvenes, más guapos o más raritos a los
que interese promocionar. Pues bien, me retracto de todo lo malo que haya
podido decir de ellos hasta este momento. El concierto fue fantástico…
cojonudo…muy bueno… Las canciones sonaron de la hostia. Potencia con
control, como el anuncio de la Pirelli, y melodías alucinantes perfectamente
engarzadas, dominando en todo momento los tempos y como no, metiéndose al
público en el bolsillo. Con todo, lo más sorprendente es ese saber estar sobre
el escenario del que hicieron gala, impropio de unos pipiolos tan jóvenes. Resonancias de los Smiths, de los Dandy Warhols...
...en
fin, un gran concierto, posiblemente el mejor de todo el Greenspace 2009.
Punto y final. Hasta
el año que viene. Esperemos que con local nuevo y radiante en alguna céntrica
zona de la ciudad. O
puestos a pedir, en Benimaclet City… ¡que coño!
"Algunas polémicas son incomprensibles. La última en
torno a Francisco Camps, por ejemplo. Hay quien considera de mal gusto que el
presidente valenciano se haya paseado en un coche de lujo. Francamente, desde
ese punto de vista, el de la actuación de Camps, no veo ningún problema.
Francisco Camps se subió al coche como podía haberse subido a un globo o a un
patinete: se trataba de un acto publicitario a gran escala y eso, como sabemos
todos, supone hoy la máxima prioridad para un político. Camps promocionó
Valencia y se promocionó a sí mismo. Está para eso, ¿no? Porque para
administrar con prudencia el dinero del contribuyente no ha estado nunca, eso
ha quedado ya sobradamente demostrado. Doy por supuesto que ni siquiera el más
fiel de sus votantes, que son bastantes, le exige esto último.
Cualquier cosa que haga Camps suscitará malestar en
unos o en otros. Es un político empequeñecido, arrinconado en su propio
partido, oscurecido por la sombra de la sospecha y afligido por lamentables
reacciones de paranoia. Hay que estar muy mal, muy mal, para afirmar que tus
adversarios quieren ir a tu casa, llevarte a una cuneta y pegarte un tiro.
Pronunciar frases como esa en un Parlamento es gravísimo. Acudir a una charanga
automovilística no lo es. Desde un punto de vista político, insisto.
Yo, por supuesto, estoy indignado. Pero no con
Camps. Como ferrarista de toda la vida, me daría de baja si eso fuera
posible. Lo que hizo Ferrari el domingo no tiene nombre. Me resigno al ridículo
de esta temporada. Me resigno a la presencia de Botín en los boxes. Me resigno
al fichaje de Alonso. Me resigno incluso a la tabarra televisiva que habrá que
aguantar con la nueva "españolidad" del cavallino.
Ahora bien, me parece intolerable que, de forma
prevista o no, el presidente de Ferrari encalle su coche en la arena del
circuito y que tengan que rescatarle, a bordo de un California descapotado
(ocho cilindros, siete marchas, doble embrague), Francisco Camps y Rita
Barberá. Camps y Barberá, nada menos. Esa foto se nos quedará clavada a muchos.
Es como quedar segundo en un concurso de tontos. Es como para perder la fe." ------------------------------------------------------------
"Al Rey y a Pujol los he visto en situaciones similares y no pasa nada", afirma Marihuano Rajoy. Al parecer el President lo hizo "defendiendo los intereses valencianos". Es que no os enteráis, el coche que condujo el hidrópata no era un Ferrari, sino un Xe-rrari... xexexexexexexexexexexexexexexexe!!!
PD. La fotografía de Camps conduciendo el California con la chati al lado, sencillamente impagable... Ah, ¿que la chati era Rita?
Comandante alcoholizado en periodo sabático, que ha decidido alojar aquí un pequeño baúl repleto de recuerdos, vivencias, frustraciones, opiniones y expiaciones varias