Durante estos días, una Fundación Bancaja con las horas contadas a la vista de la que está cayendo en Bankia (la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones), exhibe una interesante exposición titulada “1900. El origen del arte publicitario.” La muestra viene a estar compuesta por carteles publicitarios cedidos por el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya) de entre sus extensos fondos, incluyendo el célebre "gato de Steinlen" o algunas interesantes obras de uno de mis artistas de cabecera, el checo Alphons Mucha. En total se trata de un centenar de carteles firmados por cuarenta y seis de los artistas que protagonizaron la irrupción del cartelismo publicitario durante el cambio de los siglos XIX al XX. Entre ellos, además de los mencionados anteriormente, están Jules Chéret, Toulouse-Lautrec, John Hassall, Will Bradley, Hunter Parrish, Edward Penfield o los españoles Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Alexandre de Riquer, Adrià Gual o mi paisano Francisco de Cidón.
Dando una vuelta por las diferentes salas se puede realizar un recorrido sintético, a la par que didáctico, que lleva desde los orígenes del cartel moderno hasta su auge como elemento artístico y la creación de los primeros mensajes publicitarios. Estilísticamente hablando, es evidente que el grueso de las obras expuestas se encuadra dentro del art nouveau, a la fin y a la postre el modelo hegemónico en el ámbito artístico occidental durante la Belle Époque. Los carteles, salpicados de tintes caricaturescos, destilan ironía a raudales, amén de incluir imágenes alusivas a la aparición de nuevos fenómenos sociales -como el automóvil -, o la conversión de la mujer en reclamo publicitario.
En definitiva, es esta otra interesantísima exposición organizada por los amigos de Bancaja aka Bankia que no os deberíais perder. Y tal vez sea la última, lastimosamente, a la vista de las peripatéticas noticias que nos llegan sobre la situación de la otrora banca indígena por excelencia. La pena es que esto si lo sabían hacer bien los tíos… de temas bancarios mejor hablamos otro día.
Por cierto que no lo he dicho: la muestra se mantendrá abierta al público hasta finales de agosto.
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martes, 5 de junio de 2012
lunes, 7 de julio de 2008
Christopher Lambert, el anti-actor
“Resurrección” (1999) es un thriller
dirigido por Russell Mulcahy sobre un detective encargado de la investigación
de una serie de espeluznantes crímenes en la ciudad de Chicago. Al parecer, el
asesino ha tenido la ocurrencia de reconstruir el cuerpo de Cristo con miembros
amputados de sus víctimas. Tan magna obra debería quedar completada para el
domingo de resurrección. Nada nuevo bajo el Sol. Siendo esta cinta un plagio, burdamente
disimulado, de la celebérrima “Seven” dirigida por David Fincher en el año
1995.
El verdadero motivo por el
cual comento esta porquería es para manifestar mi opinión respecto al actor
protagonista, don Christopher Lambert. Y eso porque en los días de mi vida he
visto actor más lamentable que éste. Ya desde su etapa de guaperas -que
alguien me lo explique-, hasta sus aportaciones al cine histórico o historicista, o incluso cuando hace de gorila gorilón, Mr.
Lambert se ha empeñado en mostrar al mundo de los insufribles cinéfagos -sí
chavales, aquellos que acabamos tragándonos cualquier cosa que pasan por la tele
al margen de la pinta que presente el producto- que cualquier tonto con suerte
puede ganarse la vida y bien en una profesión para la cual simplemente no vale.
Pues bien, me doy por aludido y le reconozco el mérito Christopher. ¡Es usted
pésimo! ¡¡¡Nefasto!!! En los días de mi vida he visto un profesional tan negado. ¡Y sin embargo vive de ello! ¿Cómo lo ha conseguido? ¿Cuál es su
secreto? Porque ni haciéndolo a posta se puede ser tan malo. Con sus actuaciones consigue hacer buenos a Vin Diesel, Van
Damme, Steven Seagal o Chuck Norris... Que tié cojones la cosa… Así
que, acepte esta recomendación de un humilde aficionado al cine: ¡Retírese
hombre! Vaya a disfrutar de sus hijos o nietos o caballos o lo que tenga en su rancho texano. O dedíquese al arte, a la papiroflexia o a moldear bonsais. ¡Haga lo que le rote! Se lo
ha ganado con creces. Ale, arreando… Y cierre la puerta al salir.
Pero no... No solo es incapaz de retirarse, aunque fuere por dignidad, sino que ahora se deja humillar en una campaña publicitaria luciendo de esta guisa…
S/c.
Lo gracioso es que la
colaboración entre Mulcahy y Lambert, dio buenos frutos en el pasado. De hecho,
buceando en ese océano de mierda que es la filmografía del amigo Christopher, encuentras dos filmes como “Los Inmortales”(1986) y su secuela “Los Inmortales II: El desafío” (1991), ambos con el de
Long Island en el rol principal y el realizador australiano tras las cámaras.
La historia de esos seres que sólo pueden morir decapitados entre sí y que viven
desde hace siglos entre los hombres ocultando su identidad, es seguramente lo
único decente que han filmado ambos, juntos y por separado. Y por eso ilustro la entrada con esa fotito...
No, si al final habrá que quererle... Redèu quina Creu!!!
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