Ayer
por la tarde acudí a ver “Balada triste de trompeta”, la última creación del
realizador vasco Alex de la Iglesia, por lo que hoy debería aparecer por aquí
una crítica a mi estilo. Pues no lo voy a hacer. O mejor dicho, no lo puedo
hacer, porque no sé si me ha gustado o no, soy incapaz de afirmar si estamos
ante una genialidad, una boutade o un
cagarro tamaño Zardoz. El caso es que estando detrás el actual Presidente de la
Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, te podías
esperar cualquier cosa. Sobretodo para alguien que no es muy fan de su obra. Si
bien, fui a verla por expresa recomendación de un amigo al que le había gustado
mucho y también, lo reconozco, sugestionado por las potentes imágenes del
trailer promocional, con ese Carlos Areces y ese Javier de la Torre convertidos
en una especie de payasos góticos. Pero sales del cine… ¿y qué? ¿era pa’ tanto la cosa? ¿es otra tontá más? ¿un wtf tal vez? Nusé maes.
A
ver, si algo tengo claro es que los títulos de crédito son una auténtica
barbaridad. Esa mezcla de imágenes del franquismo con otras provenientes de la
cultura popular, todo ello complementado con una impactante música marcial… ufffff, ¡es brutal! Insisto, de lo mejor
que he visto nunca. Después (y antes) se suceden una serie de gags, con mayor o menor gracia, algunos
de los cuales contienen escenas potentísimas. Y es que, tal y como me anticipó
mi amigo, hay momentos en los que te quedas fascinado ante la plasticidad y la
fuerza de lo que estás viendo. ¿Y que me decís de los homenajes
cinematográficos? Desde “Los santos inocentes”, hasta “King Kong”, “Frankenstein”
o el universo Hitchcock son evocados en diferentes momentos de la película. Unas
veces con mayor acierto que otras, que tó
hay que decirlo. Pero llegamos a la cuestión del guión… ¿y qué?, ¿cómo t’has quedao chaval? Porque como diría el
ínclito Paco Lobatón, “¿ande andará el
guión?” Y es que todavía no entiendo como en la Mostra de Venecia la película obtuviera el premio al mejor guión. ¡¡¡Me
lo expliquen!!!El León de Plata a la
mejor dirección, de acuerdo, ¿pero el mejor guión? ¡si no lo hay! Si es un continuo
de cuadros enloquecidos que poco o nada tienen que ver entre sí. Si como dirían
los puretas no existe un verdadero desarrollo narrativo, la historia se
presenta totalmente deshilvanada, bonitas y variadas piezas de puzzle que no
encajan... en fin…
Se
supone que la cosa va de la lucha de dos payasos por hacerse con el amor de una
trapecista (la explosiva Carolina Bang). También se supone que todo esto
ocurre en los inicios de la transición, si bien las primeras escenas nos
remiten hasta los últimos coletazos de la Guerra Civil
Española. El caso es
que a lo largo de la película van apareciendo varios acontecimientos históricos
que nos ayudan a ubicarnos… maj o menoj.
Sale la victoria del General Franco, la construcción del Valle de los Caídos, a
Franco de cacería en El Pardo, la huida del Lute y el maravilloso atentado
contra Carrero Blanco (con una memorable estampa en la que “el payaso triste”
transita sobre los cascotes en el lugar de los hechos).
Y aquí
lo dejo. Que para no saber que decir m’ha
quedao d'un largo que pa’ qué.
No sé si recomendarla tíos. Entretenida es. Curiosa también. Potente, lo es y mucho…
¿Pero es una buena película? Vosotros
diréis.
¿Y
de la cancioncita de Raphael que me decís? ¿Genialidad o mamarrachada?

