Hace ya una semana desde que asistiera a la que ha sido la segunda presencia de Dry The River en Valencia. La primera fue hace más de dos años y el recuerdo que de ella guardo es inmejorable. Uno de los mejores conciertos a los que jamás haya asistido y ya son unos cuantos en el currículum de este menda. Y eso que partían con el hándicap de telonear a los sobrevaloradísimos Los Campesinos!, por quienes se congregaba gran parte del respetable. De ahí el que tuvieran que limitar su presencia sobre el tablao a unos insuficientes cuarenta minutos. Pero dio igual. Peter Liddle y sus chicos se sacaron de la manga un bolazo de esos que son difíciles de olvidar. Hasta el punto de comerse con patatas a los supuestos cabezas de cartel. Bien es cierto que, visto el nivel que se gasta el septeto de Cardiff, no parece que eso suponga un arduo cometido.
El caso es que aquella vez el cuarteto londinense venía presentando su primer álbum, el fabuloso "Shallow Bed". Discarro que les valió ser comparados con Fleet Foxes y hasta con los grandiosos Band of Horses. Esta vez traían bajo el brazo “Alarms in the Heart”, un buen zurullo del que apenas si se pueden rescatar un par de cortes y eso no incluye al jodido “Gethsemane” os pongáis como os pongáis. Y esa es la desventaja a la que debían de sobreponerse esta vez, muy por encima de la lógica expectativa despertada en un público entregado de antemano.
Así que allí que fui... Y me aposenté a los pies del escenario dispuesto a comprobar lo que se había perdido en el naufragio, pero sobretodo cuanto había sobrevivido de aquellos Dry The River primigenios. Y he decir que no es poco, para mi sorpresa. Desde la delicadeza de esas armonías folk de corte acústico marca de la casa, hasta los maravillosos duelos vocales casi a capela en los que las voces de Liddle y Miller alcanzan su máxima expresión. Especialmente en lo que respecta al escuchimizado front-man de la banda. Un tipo dotado de un registro vocal que pondría los pelos de punta al mismísimo Antony. Sobretodo cuando planea sobre himnos como “No Rest”, “Weights & Measures” y muy especialmente “New Ceremony”, los tres incluidos en su debut discográfico, como no podía ser de otra forma. El problema es la lastimosa mediocridad de gran parte de sus últimas composiciones, imposibles de salvar hasta para ese angelito yonkarra surgido del East London. Quizás en un formato más acústico... Ni aún así lo tengo claro… tal vez “Hidden Hand” o “Alarms in the Heart”... Pero sigo sin tenerlo demasiado claro. ¡Pero no solo es eso! La deriva guitarrera experimentada por Dry the River durante los últimos tiempos -sorprendentemente alabada por demasiados- es una buena mierda. Alguien tenía que decirlo, joder... Y es que no les sienta nada bien jugar a ser guitar heros y alguien debería hacerselo ver. Liddle, Miller, Taylor y Warren tienen que decidirse entre ser una suerte de Fleet Foxes más grandilocuentes o prefieren remedar a Journey. Y si optan por esta segunda opción estamos bien jodidos. Y no es cuestión de despreciar a los chicos de Steve Perry, ya me entendéis.
En fin... Les daré un tiempo –prudencial- de reflexión y a ver como se da la cosa. Confiemos en que vuelvan al redil. Oraremos si hace falta. ¿Y si aún así nos defraudan? Pues que le vamos a hacer... Más se perdió en Cuba o al menos es lo que dicen.
Respecto a Nunatak, banda murciana encargada de telonear a Dry The River durante su gira española, ¿pues que queréis que os diga? Me sabe mal escribir esto, porque son gente joven y supongo recién metidos en este rollo, pero es que sonaron a rayos. Vamos, creo no exagerar ni un ápice si afirmo que es la peor banda en directo que he visto desde que tengo uso de razón. Bueno quizás sí. Tal vez me haya pasado un poco. Lo dejaré en que es el peor directo al que he asistido en la tira de años. Y de ahí si que no me bajo...
Había escuchado comparaciones con Arcade Fire (wtf!?) y me topé con una banda tributo a Francisco -el facho valenciano- versión jipsterizada, claro está…
El puto signo de los tiempos.
Y por hoy ya está bien...
...buen puente malandrines.
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jueves, 30 de abril de 2015
lunes, 10 de septiembre de 2012
Dry the River (+ Los Campesinos!) en La3
Una de
las bandas cuyo disco de debut más me ha entusiasmado en muchísimo tiempo, pasó por Valencia. Bendita oportunidad. De las que escasean por
estos lares. Sin embargo, aunque fue el pasado miércoles noche cuando los Dry
the River sonaron por acá, aún no os había hablado de ello. No es culpa mía… o
bueno sí, pero para una vez que me tomo unos días de vacaciones, tampoco era
cuestión de perder el culo buscando un cibercafé en el cual colgar la crónica
del concierto.
Bien,
vamos allá… Dry the River son de Londres y como he dicho al comienzo, tan solo
ostentan en su haber un álbum, el glorioso (sí, habéis leído bien) “Shallow
Bed”. Es por ello el que un servidor pagara la mordida de rigor (subida del IVA
incluida) para ver como se defendían en directo. Y ello a pesar de que como me
olía y acabó por confirmarse, su actuación iba a ser más bien corta, ya que se
presentaban como teloneros de los galeses Los Campesinos! Con todo, a pesar de
los escasos cuarenta minutos que duró su concierto, terminaron por convencer a
un público más emocionado con su puesta en escena que en toda la actuación de
los sobrevaloradísimos cabezas de cartel.
Si he
remarcado la procedencia londinense de estos chicos ha sido por dos motivos. En
primer lugar porque ellos mismos se encargaron de dejarlo bien claro al
comienzo del bolo y en un más que correcto castellano: “somos Dry the River y
venimos de Londres, Inglaterra”. Supongo que la aclaración era por si había
algún despistado en la sala incapaz de ubicar la capital británica en un mapa
(que también manda caralho!!!) El segundo y más importante es para puntualizar que, si bien Dry the River son de allí, no suenan como una banda inglesa
cualquiera. Podría afirmarse que los tipos ofrecen una suerte de sonido que
los entronca más con las bandas de americana o alt-country/bluegrass de nuevo cuño. Podrían ser perfectamente una de
esas propuestas barbudas venidas de ultramar, tan del gusto del que firma esta
entrada. Pero no, Dry the River no son de Athens, ni de Austin, ni de Denton o Jacksonville, son de Londres y suenan de cojones, lo digo ya. Principalmente,
aunque no solo, por la maravillosa voz de Peter Liddle, el líder de la banda,
un tipo escuchimizado que vendría a ser como si Chris Owens (el de los Girls)
formase parte de los Fleet Foxes, pero con una voz celestial que en ocasiones
recuerda a Jónsi (Sigur Rós), en otras a Anthony (sin/con the Johnsons) y en
otras al mismísimo Ben Bridwell (Band of Horses, Carissa’s Wierd). Sus
compañeros tampoco se quedan cortos. De hecho los mejores momentos de la noche
tuvieron lugar cuando los chicos se soltaron en composiciones interpretadas
casi a capella (canciones que, para un servidor, son las mejores de su todavía exiguo
repertorio).
No puedo
decir mucho más del concierto, más allá de criticar a los que no estuvisteis
allí. Si bien, vosotros os lo perdisteis y ahí está vuestra penitencia. Por otro lado, por una vez y sin que
sirva de precedente, la sala estaba casi llena. Algo extraño en una ciudad en
la que los feligreses habituales en este tipo de eventos nos llamamos por el
nombre. De la actuación de Los
Campesinos! prefiero no comentar nada porque no quiero herir susceptibilidades…
aunque debería.
Ah! y si queréis escuchar el disco de Dry the River lo tenéis aquí en streaming, o aquí en Spotify for free.
Y aquí
abajo incrustado tenéis su video choriflai de “The Chambers & the Valves”
...y de regalo esta preciosidad titulada “No
rest”.
...y ya
puestos, la que fue la mejor de toda la noche:
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