Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Bolaño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Bolaño. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de junio de 2013

El archivo de don Arturo Belano

El tristemente fallecido Roberto Bolaño, es uno de los escritores más originales de las últimas décadas y desde luego uno de los que más ha hecho disfrutar a este humilde blogger. Nacido en Santiago de Chile en el año 53, su vida se desarrolló entre su tierra natal, el México en donde se formó y pasó gran parte de su juventud, y una España en la que alcanzaría el éxito editorial, formaría una familia y moriría cuando apenas contaba con 50 años de edad.

Con motivo del décimo aniversario de su muerte, el CCCB de Barcelona ha organizado una preciosa y emocionante exposición titulada “Arxiu Bolaño 1977- 2003”. Un merecido homenaje a este chileno universal que se nutre de los cuadernos, manuscritos, correspondencia, novelas, cuentos, poemas, juegos de estrategia y fotografías que forman parte de su archivo personal. Unos materiales que, junto a los audiovisuales preparados para la ocasión, nos dan buena cuenta del maravilloso universo del autor de  “Los detectives salvajes”.

Según consta en la ficha de la exposición y pude comprobar in situ, la muestra ha sido concebida a partir de tres ejes temáticos entrelazados. El primero define una geografía concreta a través de tres ciudades, Barcelona, Girona y Blanes, donde Roberto Bolaño creó prácticamente toda su obra; el segundo presenta su cronología creativa; y el tercero recrea un paisaje existencial que permite recuperar al escritor en su vida cotidiana: con sus trabajos provisionales, sus hábitos y su dimensión más íntima. Obviamente se incluye una referencia a los años vividos en México DF y también se analiza la influencia de Bolaño en la literatura del siglo XXI.

La exposición es muy chula, emocionante como he dicho antes, pero tan solo si estáis iniciados en la obra de Roberto Bolaño. De no ser así puede que algunas de sus claves se os pasen por alto. Incluso os podría aburrir, ya que, a diferencia de otras exposiciones montadas por el CCCB, aquí no prima el audiovisual y/o los elementos gráficos sino los escritos de Bolaño. Yo me lo pasé pipa. Supongo que cualquier bolañiano de medio pelo también lo haría. Hasta a él, que la estará viendo desde donde quiera que esté, le habrá encantado.       

domingo, 26 de septiembre de 2010

Cuentos, de Roberto Bolaño

Roberto Bolaño murió postrado en la cama de un hospital barcelonés víctima de una insuficiencia hepática. Tenía cincuenta años de edad y una carrera literaria emergente, con dieciséis obras publicadas entre novelas, novelitas cortas, poemarios, recopilaciones de relatos y ensayos. El deceso se produjo un martes de julio del año 2003, a la postre un día muy triste para la historia de las letras universales. Tal vez exagere, lo sé, pero es que la obra literaria de este chileno, formado en México y residente en España, presenta un nivel de excelencia tal, que nos hace lamentar su temprana muerte por la expectativa de futuros libros que ya no llegarán, muy probablemente magníficos libros. Con todo, las novelas de Bolaño ya estaban muy valoradas en el espectro de la literatura en castellano, si bien no sería hasta después de morir cuando conocería una mayor difusión internacional, sobretodo en Francia y en los  Estados Unidos, en donde algunas de sus obras –“Los detectives salvajes”, “2666”, “El Tercer Reich”…- han alcanzado hoy día unas cotas de valoración tal que ya nadie duda de que estamos ante el principal exponente de la literatura contemporánea hispanoamericana. 

En “Cuentos” de la editorial Anagrama, se incluyen las tres principales recopilaciones de relatos escritos por Roberto Bolaño y que previamente habían sido publicadas por separado en esa misma editorial: “Llamadas telefónicas”, “Putas asesinas” y “El gaucho insufrible”. Como tan sólo me había leído algunos relatos sueltos de los incluidos, me decidí por agenciarme una copia de “Cuentos” durante la celebración de la pasada Feria del libro de Valencia. De hecho tengo que reconocer que, junto al “Kafka” de Robert Crumb y David Zane Mairowitz, fue mi principal adquisición.

Como le suele ocurrir a toda colección de relatos, estos “Cuentos” en conjunto, son una obra desigual. Y no se trata de que los relatos de Bolaño sean buenos o malos – son buenos y en ocasiones buenísimos-, más bien que en la recopilación se pueden apreciar con suma facilidad altibajos narrativos. Digamos que cada relato tiene su vida propia y al reunir varios en un mismo volumen, unos condicionan a los otros, lo cual no deja de desvirtuar la esencia del relato. Lo único que quiero decir con esto es que, tal vez –y sólo tal vez- la recopilación en una sola obra de estas tres recopilaciones de relatos, se antoja un tanto excesiva. O mejor dicho, que la lectura de corrida de todos los relatos incluidos no me parece la mejor forma de disfrutar la excelente prosa del chileno.

Como señala la reseña promocional del libro, con estos cuentos Bolaño nos lleva de road trip por medio mundo, desde Santiago de Chile a Barcelona y Girona, pasando por Buenos Aires, México DF, Acapulco, África, San Francisco, Los Ángeles, París, Moscú, Madrid y otros muchos lugares que ahora mismo no recuerdo. Los viajeros transitan por todos estos lugares en perpetua búsqueda, aunque en la mayoría de las veces no sepan/sepamos a ciencia cierta qué es lo que buscan. La verdad es que partiendo de situaciones y asuntos más o menos corrientes y cotidianos, las historias acaban por teñirse de un halo onírico y de irrealidad que los transforma en misterios inquietantes que nos obligan a devorar con avidez las páginas hasta llegar a la resolución del enigma, a comprender lo que se nos oculta…  Muchos de sus relatos están protagonizados por poetas, escritores y aspirantes, alter ego del propio escritor –principalmente Arturo Belano, protagonista de “Los detectives salvajes”-, otros muchos presentan realidades, más o menos disimuladas, extraídas de su biografía e incluso podemos percibir en algunos la losa de la enfermedad que pesaba sobre la cabeza de Bolaño, el ser consciente de que se acercaba su final.   

Me lo he pasado pipa leyendo esta recopilación que, sin ser mi caso, me parece una perfecta introducción al peculiar universo del escritor chileno. Un conjunto de relatos extraños, perturbadores, atrayentes, imprevisibles, fascinantes, que demuestran el inmenso talento narrativo de quien se ha dicho que era “el heredero malicioso de Borges”. Reconozco que a mi me gusta más que Borges (ohhhh pecado!!!)

sábado, 4 de abril de 2009

Los detectives salvajes


La figura de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 – Barcelona, 2003) está en pleno proceso de reivindicación. Sobre todo a raíz del increíble éxito que la traducción de dos de sus obras -“2666” y “Los detectives salvajes”- ha alcanzado en los EEUU. Lástima que el escritor chileno no viviera lo suficiente para poder verlo, ya que falleció hace seis años víctima de una cirrosis hepática. Apenas tenía 50 tacos.

Voy a hablar precisamente de una de las novelas mencionadas, “Los detectives salvajes”. Ejercicio semi autobiográfico de Bolaño que es, para muchos, su obra más importante. No es biográfica del todo porque, como indicaba el poeta chileno Bruno Montané en una reciente entrevista concedida a El País, “en la obra de Roberto no habrá más de un 30% de material real, el resto es pura invención, conviene tenerlo en cuenta”. Y eso que Montané, muy amigo de Bolaño, es uno de los personajes que aparecen bajo el nombre de Felipe Müller. En todo caso, entendido en un sentido estrictamente literario, nada es real en este libro por expresa voluntad de su autor. Vale que Arturo Belano, uno de los protagonistas, es el alter ego de Bolaño, como que Ulises Lima, el otro “detective salvaje”, no es sino el fantasma del poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro. Siendo ambos, además, los cofundadores del movimiento poético infrarrealista que se opuso radicalmente a los poderes dominantes en la poesía mexicana, con Octavio Paz a la cabeza. El movimiento, que tuvo como guías la ruptura con lo oficial y el establecerse como vanguardia, también tiene un trasunto literario en ese realvisceralismo presente hasta en la sopa en las páginas de la novela. Al igual que ocurrió en la realidad, pasará con más pena que gloria por el panorama literario latinoamericano.

“Los detectives salvajes” es la historia de una búsqueda, la de Cesárea Tinarejo, fundadora del movimiento realvisceralista durante los años veinte. Empresa protagonizada por dos jóvenes poetas -los mencionados Lima y Belano-, quienes al poco de salir tras las huellas de la poetisa mexicana, desaparecerán de la faz de la Tierra. Y es ahí donde el lector debe de comenzar su propia búsqueda a través de las pistas que Bolaño nos deja hacia mitad de la novela. ¿Qué fue de todos ellos? ¿Qué encontraron? ¿Por qué huyeron? ¿Hacia dónde y con qué finalidad? Ese cuerpo central viene conformado por un sinnúmero de entrevistas a personajes que conocieron o coincidieron con Lima y Belano en su viaje. En ese punto es donde se dan cita, entre otros, un abogado gallego enamorado de la poesía, un estudiante judío que cursa estudios en Tel Aviv, una camarera catalana con pocas luces, un neonazi austriaco medio borderline –como todo fascista que se precie, sea de nuevo cuño o vieja escuela-, un torero retirado en los desiertos de Sonora, un fotógrafo argentino destinado en el África subsahariana o un arquitecto arruinado encerrado en un psiquiátrico de la capital federal.

La narración se desarrolla en diferentes escenarios dispuestos a lo largo y ancho del mundo. Desde el D.F. de los años inmediatamente posteriores a la Revolución, hasta la Nicaragua Sandinista, la frontera norteamericana, el París de los poetas y el de los suburbios, la comunidad chilena de Barcelona, Viena, Israel e incluso África. Resaltar que tanto al final como al comienzo la narración se realiza en forma de diario, el del poeta Juan García Madero. Un joven realvisceralista que acompaña a Lima y Belano al inicio de su empresa y que, a modo de curiosidad, pasa gran parte del tiempo fornicando con todo lo que tiene a mano sin demasiados reparos. Con todo, aun tratándose del tercer protagonista de “Los detectives salvajes”, desaparece por completo en la parte intermedia. Hasta el punto de que, al final de la misma, se le pregunta a uno de los entrevistados si le conoce. Con resultado negativo.

¿Quién era Cesárea Tinajero? ¿Dónde fue a parar la voz de García Madero? ¿Qué encontraron Belano y Lima en el desierto de Sonora para desaparecer, convirtiéndose en exiliados de sí mismos? Muchas cuestiones que se resolverán -o no- a lo largo de las poco más de 600 páginas que conforman esté maravilloso libro con visos de clásico atemporal. Justísimo ganador del Premio Herralde de novela 1998 y el Rómulo Gallegos del mismo año. Una lectura que se antoja fundamental para cualquier amante de la literatura en castellano.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...