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domingo, 8 de abril de 2018

Mugre que no mata, ¿engorda? aka Miedo y Asco en Netflix


Tratando de no resultar categórico en mi afirmación, diré que la sección de largometrajes de producción propia que ofrece el catálogo de Netflix es, cuando menos, mejorable. Siéndolo diría que el mencionado catálogo es básicamente mugre. Y es que, si bien es cierto que en materia de documentales su producción es bastante buena y en lo que respecta al competido mundo de las series suelen ofrecer productos interesantes, en el asunto de las películas Netflix no parece dar con la tecla. Para muestra sus dos últimos estrenos: “Annihilation” de Alex Garland y “Mute” de Duncan Jones. A ver cuál de las dos es más mala.

Cuando vi la segunda película en la todavía incipiente filmografía del director de “Ex Machina” pensé en lo que dijo aquel abuelete al que otorgaron fama los del APM? Lo que pasa es que después vi “Mudo”, obra del hijísimo -el perpetrador de esto- y ahí me explotó la cabeza. Releyendo mi entrada a propósito de “Warcraft”, observo que ya mostraba dudas sobre si Duncan Jones levantaría cabeza tras semejante mojón. Es obvio que no. Y es que el tío no ha hecho sino hundirse más en ese cenagal de caca en el que anda buceando a costes pagados. Que lo disfrute.

Pero vayamos por partes. Hablemos primero de “Aniquilación” con Natalie Portman y Oscar Isaac dando asco desde el minuto uno. Antes que nada mostrar mi sorpresa ante la reacción de bastantes críticos –no todos, a Dios gracias-, que la consideran como una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos tiempos. ¿Comparada con qué? Les preguntaría yo. Si es con “Mute” me callo. Me parece inexplicable lo de las críticas positivas por varios motivos. Como comentaba con un amigo, es más que evidente que la cosa es un pastiche o más bien un batiburrillo de referencias que van desde “La llegada” a la obra de Tarkovski, pasando por “The Descent” y con momentos David Lynch, pero en malo. O en aún peor, si nos referimos al último film mencionado. Y ejecutada con el mismo presupuesto del que disponía Villeneuve para rodar su obra maestra, ¡que tiene cojones la cosa! Que se habrán gastado la pasta en mariscadas y en alcohol de marcas premium, digo yo… Porque para hacer esta mierdaca, o dicho de una manera castiza, que para este viaje -que parece una parodia sin gracia y en clave femenina del emprendido por River Phoenix & Co en “Cuenta conmigo”, aunque con elementos dignos de la infame “Prometheus” y cierto aire a “El tiempo que queda” de Ozon- no hacían falta tantas alforjas.

Mención aparte merece el desempeño del elenco actoral. Lamentable de principio a fin. Todas y todos se ganan una pedrada que los deje tiesos en alguno de esos parajes multiflorales diseñados con alguna herramienta similar al paint, donde se desarrolla gran parte de la trama. ¿Y qué decir del gusto por los colores desvaídos? Pues que Garland es un pintor frustrado y por eso compone sus escenas cuál lienzo… Al menos eso he leído por ahí… En fin…  Lo que sí debe ser es aficionado a los Critters, a los Ghoulies y a todo el animalario presente en la serie B ochentera. Solo así se explica la presencia de los simpáticos, a la par que ridículos, zoomorfos que aparecen hacia el final de la cinta…

En lo de las interpretaciones simbólicas y sentidos metafóricos paso de entrar.  Con papas se lo coman.  

Hasta el póster vintage es cutre... 
Y ahora voy con “Mudo” o la enésima intentona en recrear el universo “Blade Runner”. Cutremente. O incluso peor que cutremente. Otro engender en el cuál se han gastado una pasta gansa en no se sabe bien qué. Y lo que es peor, la primera película de Jones tras la muerte de sus padres, a quienes se la dedica (no es difícil imaginarse al Duque Blanco y a su primera esposa revolviéndose en sus tumbas por ello). Lo mejor que se puede decir de "Mudo" es que pasa un ratito antes de que te percates de que todo lo que está pasando en pantalla te importa una mierda. Es bueno que sea así y lo digo en serio. Si no sería absolutamente imposible tragarse las más de dos horas de metraje de tamaño bodrio.    

Respecto a los protas decir que aquí están igual de mal o incluso peor que en “Aniquilación”. Pero al menos te ríes con algunos. Y es que si esa no era la intención del hijísimo a la hora de idear a Mr. Moustache y a su colega el pedófilo pelofiesta, yo ya no entiendo nada. No. Probablemente no lo era, para que nos vamos a engañar. Como tampoco cuando decidió que el papel principal iba a recaer en un absurdo amish 2.0 y que lo iba a interpretar un sueco con cara de andar cagándose encima durante toda la película. Estamos ante uno de las actuaciones más lamentables que yo recuerde en mi ya larga trayectoria de cinéfago. Para haceros una idea, está al nivel del que hacía de emperador del Japón en “El último Samurái”, del Tommy Wiseau de “The Room” o de Mariah Carey en “Glitter”. Bueno o cualquier rol al cargo de Colin Farrell, con especial mención al oxigenado novio de Patroclo, “Alexander” por obra y gracia de Oliver Stone y la madre que lo parió.

Espantosas ambas dos y no merece la pena añadir más. Bueno sí, que al parecer “Annihilation” no es propiamente una producción de Netflix sino de la Paramount. Y que al ser estrenada en los EEUU se metió tal hostia en taquilla que decidieron ahorrarse la distribución internacional y se la endosaron a Netflix. Pues muy bien. Lo mismo me da que me da lo mismo. Sigue siendo un ñordo catedralicio.   

viernes, 24 de junio de 2016

A propósito de Warcraft, the movie

"Warcraft" es un juego de estrategia, además de un videojuego, muy exitoso entre adolescentes y post-adolescentes. Transcurre en un ambiente épico donde los humanos se enfrentan a los orcos, a otras criaturas fantásticas y a gentes de mal vivir. Algunos tienen poderes y todo. Inexplicablemente para quien suscribe estas líneas, la cosa tiene una legión de adoradores dispuestos a gastarse los cuartos en sus distintas versiones, además de en las novelas y cómics, tarjetas coleccionables, figuritas de monstruitos, camisetas y hasta gayumbos, amén de todo tipo de mondongos relacionados con esta versión de baratillo de "El Señor de los Anillos". Pero bueno, Sheldon, Leonard, Wolowitz y Kunal son megafans, así que calleu ignorants...

Duncan Jones también es súper fan. Y por eso el hijísimo ha decido dirigir "Warcraft, el origen", en lo que parece va a ser la primera entrega de una saga cinematográfica llenasalas. Producto absolutamente prescindible creado única y exclusivamente, con el ánimo de sustraerle la paga semanal a la chavalada. Es triste, pero cierto. Más porque quien anda detrás es el vástago de David Bowie, responsable de  "Moon" (2009) y "Código fuente" (2011). Y es que, lo siento Duncan, pero el fanatismo respecto al videojuego no te excusa de nada. De hecho, precisamente por eso, deberías haber tomado distancia del proyecto. Nadie puede tomarse tan en serio el ridículo universo "Warcraft" y querer plasmarlo en una película. Y es que esto último se nota taaaaaanto... que produce vergüenza ajena. Suena todo tan a refrito de tantísimas cosas (malas), tan a cutrez, tan a batiburrillo de estupideces, es todo tan absurdo, los personajes son tan grotescos, la trama es tan burda, el sobreabundamiento de efectos y escenarios generados por ordenador es tan evidente... Vamos que el proyecto es indefendible. En definitiva que el film es un mojón de primer orden. Un ñordo de dimensiones catedralicias. Y su responsable, el amigo Duncan, demuestra una carencia total y absoluta de personalidad en la dirección. Es una lástima, la verdad. A ver si es capaz de recuperarse de esta. Aunque ahora mismo tengo mis dudas. 

martes, 20 de octubre de 2009

Moon, de Duncan Jones

Venía precedida de grandes críticas. Galardonada con los premios a mejor película, mejor guión, mejor actor -Sam Rockwell- y diseño de producción durante el pasado Festival de Sitges. Se hablaba de “gran ópera prima” al cargo de Duncan Jones, hijo de David Bowie por cierto. Por todo eso y porque me apetecía ver un buen film de ciencia ficción, me acerqué hasta una céntrica sala de mi ciudad para ver “Moon” .

La película cuenta la historia de un astronauta destinado en la Luna por un periodo de tres años, en los que debe controlar el proceso de extracción de helio 3. Un material que ha cambiado el destino de la Tierra al descubrirse su gran potencial energético. Hasta ahí todo bien. El problema es que no pasa nada más. No hay acción ni aventura y la poca intriga es ridícula, careciendo de la más mínima emoción. Encima uno tiene la sensación de que Jones ha visto demasiadas veces “Solaris” y ha pretendido crear algo similar a la obra maestra de Tarkovsky. Cosa que, sobra decirlo, no ha conseguido.  

Hombre, tampoco es que resulte horrorosa. Tiene cosas interesantes, como la recreación de los desoladores espacios lunares, ese tonillo retro a lo “2001: Una odisea del espacio”, una sensación permanente de claustrofobia… Pero es que es tan lenta, que hasta esos aspectos pierden todo interés. En fin, veremos como evoluciona este joven director que, lejos de sentarse a chupar de la teta paterna cual personaje del Hola, ha intentado hacer algo para ser reconocido por méritos propios. Eso sí, le recomiendo que para inspirarse escuche con atención un par de discos de su padre: “Space Oddity” y el “Ziggy Stardust”. Eso si que es ciencia ficción de la buena.
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