Mostrando entradas con la etiqueta Charles Bukowski. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Charles Bukowski. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de marzo de 2011

Buk


Reconozco que nunca he sido demasiado fan de Charles Bukowski, a quien leí durante mis años mozos más para satisfacer el necesario desorden hormonal que asola a todo adolescente, que por sentir algún interés literario. Es ahora cuando, algo más maduro o al menos no tan salido como entonces, estoy redescubriendo al maestro del realismo sucio. Y lo estoy haciendo a través de su obra poética, de una fuerza y una vigencia inesperada para mí, a pesar de que un par de buenos amigos me habían advertido de ello. Obviamente sus poemas no son ajenos a las principales preocupaciones y obsesiones presentes en la prosa de Buk. Igualmente, el grueso de los temas que hicieron famoso a Bukowski –el alcohol, los caballos, las mujeres, las peleas, la inspiración…-, están presentes aquí. Aunque lo más interesante es que junto a ellos, se insertan una serie de cuestiones introspectivas de fuerte calado que nos permiten conocer mejor al personaje. Y no sólo a él, también a su mejor y en ocasiones única amiga, esa sórdida y underground Los Ángeles, bastante alejada de la imagen que se nos ofrece a través del cine de tetas y culos made in Hollywood o de las series norteamericanas para adolescentes. Aunque lo mejor del Bukowski poeta es su acercamiento a lo que él mismo llamaba poema esencial. Aquel que se opone al falso concepto de que un poema ha de ser algo deslumbrante y sagrado, cayendo en el rebuscamiento superfluo, justo lo que, desde su punto de vista, destruye a la mayoría de los poemas.      

El primero de los poemarios que me he leído, el más extenso y el que más me ha gustado, responde al nombre de “Guerra sin cesar (Poemas 1981 – 1984)”. En él Bukowski nos habla con serenidad de lo que se siente al comer un menú para jubilados, de sus particulares recitales de poesía para universitarios del Medio Oeste o de cómo sobrellevar un caluroso día de agosto encerrado en casa. Sin embargo, el bloque más extenso e interesante tiene que ver con el mundillo de las apuestas de caballos. En el hipódromo se darán cita los personajes más bizarros de todo Los Ángeles, produciéndose un cúmulo de situaciones a cada cual más estrambótica y que darán pié a Bukowski para reflexionar de una forma cruda y desgarradora sobre la condición humana. El segundo de los libros se llama “El padecimiento continuo”, que es justo el título del mejor de los poemas incluidos. Se trata de una recopilación de poemas inéditos del “Walt Whitman de Los Ángeles” (Joyce Carol Oates dixit).

miércoles, 9 de marzo de 2011

9 de marzo de 1994


El milagro es lo más breve

sabes
que fue muy bueno
fue
mejor que
cualquier otra cosa

fue como
algo que
pudiéramos
coger
sostener
y mirar
para luego reírnos
de ello.

estábamos en la
luna
estábamos en la
maldita luna,
lo teníamos

estábamos en el jardín
estábamos en el
pozo infinito

nunca hubo lugar
semejante

era profundo
y
era leve
y
era elevado

estuvo tan cerca
de la locura,
reíamos
tanto
tu risa
y
la mía

recuerdo cuando
tus ojos
dijeron amor
a gritos

ahora
mientras estas paredes
tan quedamente
mudan.

-----------------------

Charles Bukowski
(1920 – 1994)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...