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sábado, 27 de agosto de 2011

La gran broma final


Esta mañana, en un matinal de radio, Carlos Areces estaba hablando sobre un interesantísimo tema que me pone muy del higadillo. Tiene mucho que ver con el doble lenguaje, especialmente cuando lo aplicamos en el ámbito de las relaciones de pareja. El tipo exponía una serie de situaciones por las que hemos pasado casi todos, en las que percibes que tras una serie de expresiones revestidas de cordialidad, tu pareja va a putearte. Aquellas ocasiones en las que, parafraseando al gran Nacho Vegas, vas a ser víctima de “la gran broma final”. Vamos, que tu pareja te va a mandar a tomar por culo de forma inminente.     

Ese tipo de conversaciones suele comenzar con el clásico “¿podemos hablar?”, que viene a significar “vamos a hablar y tú te vas a cagar”. O sea, que no sólo vais a hablar sí o sí, sino que no te va a gustar. Luego está aquello de “es que deberíamos tomarnos un descanso”… O sea, ¿un descanso?.. yo no necesito ningún descanso, ¡estoy en el paro y me he quedado sin amigos por tu culpa! Ya descanso veinticuatro horas al día. O también la maravillosa expresión “creo que necesitamos conocer a otras personas” Joeer… pues ábrete una cuenta en Facebook y agrega a cuatrocientos amigos, ¡¡¡no te jode!!! “Es que es mejor así”… sí, sí, seguro… será mejor… mucho mejor… ¡pero para ti! O el cabreante “no es por ti, es por mí”. ¡Coño!, pues si es por ti soluciónalo, que el problema lo tienes tú. Aunque la guinda, el remate final, la humillación con la que se suele cerrar la farsa, es aquello de “yo soy una persona muy sincera y prefería ir de cara”... ¡Los cojones!

Cambiando de tercio, a mí personalmente me encantan otro tipo de expresiones vacias, igual o más irritantes que las anteriores, que se dan en el mundillo de los entierros. “No somos nadie”... ¿No somos nadie?, ¿cómo que no somos nadie? No serás nadie tú, yo sí que soy alguien… O una que le escuché a una mujer mayor: “con lo buena persona que era, ya podía haberse muerto otro” No joda señora, ¿porqué se tiene que morir nadie? 
En fin, mañana más...


…cuando no es posible ser feliz y te asustes como un animal... es el día de la gran broma final.

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El fotograma con el cual ilustro esta entrada pertenece a la película “(500) Días juntos” (Marc Webb – 2009).  

lunes, 4 de abril de 2011

Tarde-noche del jueves con Nacho Vegas

Y vino de nuevo Nacho Vegas hasta la que debe ser su segunda casa, a la vista de lo mucho que se deja ver y querer por Valencia. Pero siempre es un placer asistir a un concierto del, para muchos, mejor cantautor “joven” de este país. Tal vez debería haber dicho "indie", porque joven lo que se dice joven el asturiano ya no es. Y si encima con su atuendo y actual aspecto, incluyendo ese nuevo corte de pelo a lo Stephen Malkmus, se ha echado veinte años encima, pues cualquiera diría que estamos en presencia de un treintañero. Incluso llegamos a bromear con que “ese señor”, nacido tan sólo un par de años antes que un servidor, podría pasar por ser nuestro padre. Pero que más dará, si luego el tío siempre da el callo sobre las tablas.

Pues bien, rebasadas las nueve de la noche, se presentó ante nosotros en una Sala Mirror abarrotada de peña. Iba, como no, junto a sus inseparables Abraham Boba, Manu Molina, Luis Rodríguez y Xel Pereda, que ya fueron los encargados de la grabación del disco. El concierto consistió, básicamente, en desgranar “La Zona Sucia”, quinto álbum de su carrera en solitario. Pero junto a los cortes de este último disco, Vegas & Co. dejaron un huequecito por el que se colaron clásicos modernos de su universo como “Dry Martini S.A.”, “El hombre que casi conoció a Michi Panero” y muy especialmente, por lo emotiva que resultó, “Canción de Palacio #7”. Sin embargo, lo mejor de la velada vino hacia el final, con la interpretación de esa canción en la que algunos han querido ver una crónica de la ruptura entre Nacho y Christina Rosenvinge. Un himno al amor no correspondido o mejor dicho, al amor estafado. Ahí os dejo el video oficial, hecho a base de retazos de películas míticas y no tan míticas:


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Hay quien decía que era
grande y fuerte nuestro amor.
Sí, como las torres gemelas,
¿Recuerdas? Allá en Nueva York.
Y cuando sabes que algo puede ir mal
Estallará delante de ti
Cuando no es posible ser feliz
Y te asustas como un animal
Es el día de la gran broma final.

Cuando griten en voz alta
Que tu amor entero fue una estafa
Y tú protestes pero no haya un alma allí para escuchar
Es el día de la gran broma final.

Ya nada será igual
Tras el día de la gran broma final”.
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 PD. ."..y vivo así en mi palacio de papel... se está bien aquí... se está bien. La mujer del tiempo anuncia un vendaval... pero no me iré, resistiré…"

lunes, 8 de febrero de 2010

Supercrepus es un crack!!!

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Joder, hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en un concierto. Ha tenido que venir un tío desde Sant Joan Despí para que pasara. Y eso que el sábado nos acercamos hasta la sala Wah Wah con todas las reservas del mundo. En primer lugar porque ni servidor ni Ivanrojo, mi  compañero para la ocasión, somos especialmente fans de esta especie de  trovador tecno. Además desconfiábamos de encontrar entradas lo cual, para que os voy a engañar, no hubiera supuesto problema alguno porque veníamos reventaicos de casa. Supongo que algo tendrá que ver la “Fiesta Vinilo Valencia” y el “Post-party” del día anterior… y eso que no lo hicimos muy largo, pero es que los años no pasan en balde.

Bueno, vayamos por partes. Por escrupuloso “orden de entrada” primero toca referirse a la fiestecica del viernes. Se ve que doña Rita andaba contenta con el comienzo de la Copa América y se dignó a sufragar un apetecible concierto que habría de celebrarse en el Tinglado 2 del remodelado Puerto de Valencia. Por este escenario desfilaron, por este orden, La Habitación Roja, el cantautor asturiano Nacho Vegas y los incombustibles granainos de Los Planetas. Como todo concierto gratuito que se precie, el recinto se llenó hasta los topes desde mucho antes que comenzaran las actuaciones. Además, sé de buena fuente que para muchos universitarios ese día terminaban los exámenes, circunstancia que sin duda ayudó a completar el aforo. Aunque para mi desgracia y para la de algunos más, ninguna de las tres bandas sonó especialmente bien. Pero como la gente tenía ganas de farra y de pasarlo bien, poco importó.

Abrieron fuego La Habitación Roja, probablemente la banda más sobrevalorada que ha parido esta puta ciudad. Sí, lo siento chavales, pero no puedo con ellos. Cada vez que le veo el jeto al Pau ese, o escuchó la voz (o más bien la ausencia de voz) del tal Jorge Martí me dan arcadas. Y eso que, honestamente, he de reconocer que fueron los que mejor sonaron. A continuación le tocó el turno al gran Nacho Vegas por el cual servidor siente auténtica devoción. Y eso que mi idilio con el gijonés se remonta a hace bien poco, y es que antaño me costaba entrar en su rollo autodestructivo. Para mi desgracia es la vez que menos he disfrutado de su actuación, que como he dicho antes, estuvo bastante lastrada por la mala sonoridad. Esperemos que se desquite con prontitud en algún otro concierto, ofreciéndonos su extraordinario repertorio de canciones, incluyendo la particular versión del “Fare thee wheel, Miss Carousel” escrita originalmente por ese tejano mágico llamado John Townes Van Zant. El cierre de la velada lo protagonizaron Los Planetas, la sempiterna banda de Jota, ese hombre sin voz y con el pelo a lo afro (antes, porqué ya está medio calvo) al que debemos algunos de las mejores álbumes de la historia del pop español. Adoleciendo del mismo problema que sus dos predecesores, Los Planetas consiguieron ganarse a un público, ya de por sí entregado, incluyendo en su tracklist varias de sus mejores composiciones de ayer y de hoy. Yo disfruté especialmente con “Santos que yo te pinte”, aunque la verdad es que sus más de 10 años de carrera dan para un puñado de buenas canciones.

Ahora, si el concierto fue claramente mejorable, mejor ni hablamos de la post-party que los amigos de Vinilo Valencia montaron en el espigón (o espiJón) con La Habitación Roja DJ y Los Átomos DJ’s. Me asombra leer en algunas crónicas que fue la polla y no se cuantas cosas más, ya que, ni el local era el adecuado para este tipo de eventos, ni los DJ’s eran nada del otro jueves. ¡Que cojones! la sesión fue harto deficiente, digan lo que digan. Así que, otra vez será.

Y ahora vamos a lo bueno: la actuación de Joe Crepúsculo del día siguiente. Podríamos decir que la cosa comenzó bien. En un bareto justo al lado de la sala, mientras devorábamos un bocata y unas tapitas en la barra, coincidimos con Nacho Vegas chupándose una cazallas como un campeón. Lo más gracioso es que, justo a su vera, aunque sin reparar en la presencia del asturiano, se colocó Joe Crepúsculo con dos colegas que se limitaron a tomarse unas birritas, mientras observaban en el televisor como el Real Madrid pasaba por encima del RCD Espanyol. Un tipo peculiar el señor Crepúsculo. Personaje enanizado, con el pelo a lo Billy Ray Cyrus y con una bartola que haría las delicias de cualquier treintañero acomplejado de ver como el tiempo pasa y los cuerpos degeneran. Pero lo más grande de todo, es que tienes la impresión de estar ante un tío que se saca la chorra y nos mea a todos. Y como no podía ser de otra forma, haciendo gala de esa capacidad de micción, el tipo se subió sobre el escenario, tocó lo que le dio la gana y como le dio la gana, acabó cuando quiso sin bises ni pollas y nos ofreció un pedazo de concierto que recordaré durante muchísimo tiempo. Y la cosa tiene mérito, porque mira que el hombre canta mal y tiene peor aspecto, pero es salir y ganarse al público con su mera presencia. Carisma o magnetismo o como coño le queráis llamar… menudo crack esta hecho el barrilete cósmico. Así fue enlazando “Siento que muero”, “Todo lo bello es gratis”, Dirirí Dirididá”, “Escuela de Zebras” o “Suena brillante”, aunque lo mejor de todo lo dejó para el final. Como despedida y cierre eligió una versión tecno de “Al alba” de Luis Eduardo Aute, ¡de auténtica traca! La cancioncita mejora ostensiblemente la composición original y tiene visos de convertirse en el hit hortera de la temporada. En fin, que me lo pasé de la hostia.

Para terminar, una breve mención al personal presente durante la actuación de Supercrepus. ¡Jamás había visto reunidos tamaña cantidad de freaks en una sala de conciertos! Vamos, ni en un concierto de jevatas se junta lo que había allí. Y encima completamente entregados a la causa, dándolo todo como si la vida les fuera en ello, coreando todas y cada una de las canciones… increíble… un espectáculo digno de ser visto. Durante muchos años recordaré los bailoteos de “el barbas” y su colega “el quinceañero eunucoide”… o un oso pelanas que teníamos delante… ¿y que decir de “ricitos de oro” y sus colegas de la tercera edad?… En serio, lo más grande que he visto en mucho tiempo. ¡Viva Joe Crepúsculo y viva la madre que lo parió!      

lunes, 16 de marzo de 2009

GDS III - Elvis Perkins

La primera vez que vi actuar al hijísimo y a su banda de mariachis, fue en octubre del 2007 en el Greenspace de Valencia. Era sábado por la noche y el cartel lo completaban el catalán Jaume Sisa y la efímera pareja creativa -y sentimental- formada por Nacho Vegas y Christina Rosenvinge. Lo cierto es que me acerqué hasta allí por estos últimos y no por Elvis, cuyo proyecto apenas conocía en ese momento. Y es que el asturiano y la madrileña venían presentando “Verano fatal”, aquella gloriosa colaboración en la que se incluían temazos como “No lloro por ti”, “Que nos parta un rayo”, “Me he perdido” o el que daba nombre al trabajo. Como ya he dicho, del hijo del actor que interpretara al mítico Norman Bates, apenas si tenía alguna referencia. Y casi que mejor, porque me encantan las sorpresas. Vaya, que estos oídos tan acostumbrados a escuchar grupos de porquería, agradecen mucho este tipo de cosas. Y es que el concierto del compadre estuvo de muerte. El de la pareja de paisanos también. Y hasta el del ex Música DispersaEl show se centró en los once cortes de aquel primer álbum titulado “Ash Wednesday”, que incluye las celebérrimas “While You Were Sleeping” y “All the Night Without Love” -adjunto vídeo de ambas-. Un pedazo de disco que, desde mi punto de vista, palidece ante “Elvis Perkins in Dearland”, segundo elepé de Elvis que acaba de ver la luz. Me aventuró a decir que es firme candidato a álbum del año. 

La propuesta de Elvis Perkins se mueve en la línea folkie con guitarrita y arreglos sencillos que transita los senderos ya andados por clásicos de la cosa musical como Dylan, Cohen, Van Morrison o Nick Drake. En un plano más terrenal y hasta cercano en el tiempo, su fórmula se asemeja a la de gentes como Jeff Buckley, Elliott Smith, Micah P. Hinson o el borrachuzo de Eef Barzelay. En todo caso, poca broma con los referentes. También es verdad que estoy hablando de su música versión enlatada. Ahí presenta esa cara más
 suave e intimista que en los directos, donde adquiere un cariz un tanto más movido, añadiéndole incluso notas festivas. De esto último tiene gran parte de culpa el contrabajista Brighman Brough, pero sobre todo el baterista Nicholas Kinsey. Dos de los tres compañeros de viaje de Mr. Perkins.

La verdad es que cuando uno busca información sobre Elvis en la red, siempre salen referencias a los orígenes familiares. Hijo del actor Anthony Perkins y también de la fotógrafa de moda Berry Berenson, además su tía es la modelo y actriz Marisa Berenson –“Cabaret”, “Barry Lindon”, “La muerte en Venecia”-, mientras que su bisabuela fue la influyente diseñadora de moda Elsa Schiaparelli, conocida por sus colaboraciones con Dalí o Jean Genet. También tiene un hermano actor y director que firma como Oz Perkins y de quien no he tenido el placer de ver nada. Luego está lo de las tragedias que han perseguido al músico, con su padre muerto de SIDA y con su madre asesinada por Al-Qaeda en uno de los vuelos implicados en los atentados del 11-S. Triste historia familiar que sin duda ha dejado marca en sus creaciones.

Y ya os dejo con la música, que es lo que único que realmente importa. No sin antes recomendaros la escucha de lo nuevo de Mr. Perkins, que es muy -pero que muy- chulo.

"While you were sleeping"

"All the Night without Love"

"Mayday" (en vivo)

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