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jueves, 17 de abril de 2014

Los cuentos siniestros, de monsieur Abe

Hace tiempo ya desde que os hablé de este vanguardista escritor japonés de nombre Kodo y de apellido Abe. Fue después de que cayera en mis manos un maravilloso relato titulado “El grupo de petición anticanibalista y los tres caballeros”. Narración que, curiosamente, se encuentra incluida entre los cuentos siniestros que motivan este post.

Traducido poco y tarde al español, los relatos breves de Kobo Abe apenas si son conocidos para el público español (o en español). Lástima, no tengo dudas de que su “ficción científica”, etiqueta acuñada por el propio autor para referirse a su estilo, habría generado una importante legión de fans entre los usuarios de la lengua cervantina. Y es que esa tremenda imaginación que nos lleva al límite de lo verosímil, esa malignidad que lo impregna casi todo, el uso de espacios fantasmagóricos, los tiempos condensados, o el conjunto de juegos irónicos que confrontan a los personajes con su entorno, hacen de Kobo Abe un escritor al que tú, lector ocasional de TCBUP, deberías conocer.

Como he dejado caer con anterioridad, los protagonistas de estos cuentos son personas que, por H o por B, se hayan en conflicto con sus circunstancias y no pueden comprender cabalmente lo que sucede a su alrededor. Lo grande es que el autor consigue que entremos en ese juego, involucrándonos como lectores - actores de una pesadilla que no sabemos hacia donde nos lleva y que intuimos no será un lugar agradable. Y así es como reaccionamos con indignación ante situaciones inexplicables, movidas por el azar o no, pero de las que no tenemos ni puta idea. Y eso nos cabrea y mucho. 

Como habréis intuido ya el señor Abe es un escritor raruno y por lo tanto interesante. Y que no se me asusten los enemigos acérrimos de lo asiático, que sé que por estos pagos abundan. Ya que lo exótico, o mejor dicho lo típicamente japonés, brilla por su ausencia en estos cuentos. Si acaso alguna referencia a los tatamis como medida espacial dentro de una vivienda, pero poco más. Eso sí, ambientes cargaditos que recuerdan mucho a Kafka y también al Moebius más experimental. Tampoco se nos escapan ciertas consonancias con el realismo mágico latinoamericano, especialmente con la obra de los premios Nobel Miguel Ángel Asturias y Gabo García Márquez. Respecto a este último, Abe nunca ocultó la fascinación que le causaba la fantástica saga macondiana.

Dicho todo lo cual, para conclui9r os diré que de los siete relatos incluidos en esta compilación el mejor es el que ya me había leído. Bueno, quizás a la par con el que abre el libro y que se titula “El pánico”. Dos cuentos que, aún con su buena dosis de fantasmagoría, no resultan para nada inverosímiles. Y que además impactan por su actualidad pese haber sido escritos hace ya más de medio siglo.

...¡hostias!, ahora que lo pienso... el del perrazo también es tremendo!!! 
En serio, pasen, lean y disfruten... 

martes, 3 de julio de 2012

El grupo de petición anticanibalista y los tres caballeros


El planteamiento es el propio de un chiste malo de lisiados, de aquellos que causaron furor durante mi adolescencia: Van tres señores, uno ciego, otro cojo y el tercero manco… En el caso que nos ocupa los caballeros esperan pacientemente para recibir a un representante del pueblo. Un tipo “de cuerpo magro” que viene a exponer una extraña petición: que se ponga fin al canibalismo. Sin embargo estos no aceptan, porque ni siquiera entienden sus argumentos: “Si el pueblo come vacas y puercos, ¿por qué la clase dominante -ellos- no va a comer hombres?” Al final de la historia el representante acabará suplicando de rodillas y es que, lo que origina su petición no es el interés general al cual supuestamente representa, sino el que a su hija de trece años le haya tocado por sorteo pasar por el matadero. Los caballeros, indignados, ordenan que se lo lleven de allí para inmediatamente después concluir: “la hija del delegado debe ser realmente muy apetitosa, al punto de que quiere conservarla para él”, así que deciden llamar al matadero para reservarse una jugosa porción de carne joven. Para su sorpresa, ninguno de los empleados del matadero atiende la llamada, en donde hay convocada una huelga. "¿Una huelga?, ¿que es una huelga?"... el relato termina con los tres mandatarios caníbales buscando la palabra “huelga” en un diccionario. Ninguno era capaz de recordar el significado de la misma.

Tremendo relato escrito por Kobo Abe, quien es considerado por muchos el Franz Kafka japonés. Poco conocido en el ámbito hispano-parlante, sus extraños cuentos son una mezcla de lo absurdo, lo angustioso, lo siniestro, pero también el humor. He visto que existe una edición en castellano de “Los cuentos siniestros” que en cuanto pueda me agenciaré.
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