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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Metal Hurlant y el cine

Durante el pasado mes de noviembre y hasta principios de este diciembre a punto de expirar, la Filmoteca estuvo proyectando un interesantísimo ciclo de películas titulado “Metal Hurlant y el cine fantástico”. En el se repasaban varios títulos de cine fantástico y de ciencia ficción basados, o influenciados, por las historias  publicadas en la revista especializada en cómic para adultos Metal Hurlant (Heavy Metal en su versión angloamericana). Y tiene delito que no comentase nada en su momento, después de haberme acercado a varias de las proyecciones.

Y es que, a pesar de tener una vida relativamente corta -de 1974 a 1987-, la revista obtuvo una gran repercusión al editarse no sólo en Francia, su país de nacimiento, sino también en Italia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos o, sorprendentemente, España. Como resalta el comisario del ciclo Jesús Palacios, “fue la primera cartilla del cómic y la ciencia ficción adultos con la que buena parte de, al menos, tres generaciones aprendió a leer”. Además, a su juicio, la influencia es tal que su irrupción supuso “la introducción de un nuevo imaginario, más allá de lo simplemente visual e iconográfico del géneroImaginario que es, por otra parte, aquel que sigue estando vigente hoy día en términos generales. Y es cierto, apreciándose con claridad en buena parte del cine de terror y del sci-fi que se hace hoy día. Y eso a pesar de que, reconozcámoslo, la mayoría de las películas que siguen esa estela son bastante mediocres. Sirva como ejemplo las que han integrado la programación del ciclo.

De entre las programadas reconozco no haber visto alguna, como “El último combate/ Kamikaze 1999”, de Luc Besson, de la que me han hablado bastante bien. De las que sí puedo hablar, por haber asistido a las sesiones de la Filmo, o haberlas visto en alguna otra ocasión, son “Heavy Metal” de Gerard Potterton (1981), “El torreón” de Michael Mann (1983), “Los amos del tiempo” de René Laloux (1982) y “Alien, el octavo pasajero (Director’s cut)” de Ridley Scott (1979 - 2003). A excepción de esta última, obra cumbre del género sobre la cual se ha escrito tanto que no hace falta explayarse más, el resto son cintas más bien discretas, de la que tan sólo cabe salvar algunos aspectos de “Los amos del tiempo”. Es este un film de animación dirigido por René Laloux, de cuyo guión participó el mismísimo Moebius, cofundador de la revista Metal Hurlant. A pesar de que adolece de las limitaciones propias de la animación de la época, con unos personajes que se asemejan en demasía a He-Man y sus Masters del Universo, la historia es chula y el final es bastante sorprendente.

Por lo demás, “El Torreón” de Michael Mann, es una mierda pinchada en un palo. Empieza bien, pero al poco tiempo te das cuenta de que la grifa que se fumó Mann mientras escribía el guión o era de mala calidad, o es que el amigo tiene poca tolerancia y le sentó fatal. Tal vez “Heavy Metal” sea harina de otro costal. Lo digo por su condición de obra de culto. Pero hoy día, no deja de ser una peli de dibujos para adultos en la cual se narran una serie de aventuretas, unas más interesantes que otras, pero todas ellas bastante simples e inocentes vistas treinta años después. Por cierto que se anuncia un remake para 2010 con gente muy interesante detrás (David Fincher, Zack Snyder, James Cameron…)

En fin, con todo y con eso un ciclo de películas bastante interesante. Piripunjto y punjto para el ejquipo de la Filmo…

lunes, 29 de junio de 2009

Ubik


“Ubik” es el título de la novela más reconocida de Philip K. Dick. Y sí, he dicho reconocida y no conocida, ya que ese honor hay que concedérselo a “¿Sueñan los androides con ovejitas eléctricas?” aka “Blade Runner”, que es el título de la obra maestra del séptimo arte dirigida por Ridley Scott en 1982. Ya lo sé, “Ubik” también es el nombre de, al menos, un par de librerías de Valencia que, supongo, se inspiran en esta novela. Pero vaya que, no sé qué importancia tiene esa mierda.

¿Pero qué coño es realmente “Ubik”? Pues es un bote de spray. Así de sencillo. O de complicado, según se mire. No hablamos de cualquier bote, sino uno que tiene unas cualidades excepcionales. O una sola cualidad, depende del enfoque. Eso sí, la más excepcional de todas ellas, la de salvar. ¿Podríamos entender que “Ubik” es Dios? Tal vez… Leeros el libro y después hablamos.

La novela sería publicada en 1969 por Philip K. Dick, quien no alcanzaría la fama hasta después de su muerte. En la actualidad nadie discute que estamos ante una de las obras cumbres de la literatura de ciencia–ficción y que el norteamericano es uno de sus referentes. De ahí que muchas de sus historias hayan servido de inspiración a los más diversos escritores y cineastas. Películas como la mencionada “Blade Runner”, pero también “Minority Report” de Steven Spielberg, o incluso “Paycheck” de John Woo se basan en sus novelas y relatos.

“Ubik” aborda el tema de la existencia de múltiples universos que cohabitan. Comienza cuando su protagonista principal viaja a la Luna por trabajo junto a su jefe y un pequeño grupo de antipsi -personas que tienen la cualidad de poder anular con su mente los campos creados por los psíquicos en su beneficio o en favor de terceros-. Han sido contratados para solucionar los problemas que sufre una empresa que asume la existencia de telépatas infiltrados. Al final todo es una trampa perfectamente orquestada, en la que caerán de cabeza. Y ahí es donde comienza la verdadera historia, ya que el atentado de la Luna no es más que un McGuffin digno del mismísimo Alfred Hitchcock. Ni tan siquiera sabemos con exactitud qué fue lo que pasó y sus consecuencias. ¿Quiénes están muertos? ¿Y vivos? ¿Quién está en la vida real y quien se mantiene en situación de semivida? ¿Es todo una especie de broma o algún tipo de engaño con intereses ocultos? ¿Quién sale beneficiado de esto? En definitiva, ¿qué es verdadero y que falso?

Y eso es “Ubik”, una historia de ciencia ficción con trazas de thriller y comedia negra con implicaciones metafísicas. Una reflexión sobre la vida y la muerte en la que la salvación viene servida en un cómodo aerosol.

martes, 7 de abril de 2009

Pelis que tienen mu mala pinta


El de la foto es Ridley Scott, al que debemos un puñado de grandes películas pero también, conviene recordarlo, bodrios como “Un buen año”, cuando no engendros diarreicos del estilo “La teniente O’Neil” o “Hannibal”. En este fotomontaje le vemos junto a un tablero del conocidísimo juego de mesa Monopoly. Creado por la casa Parker allá por la década de los treinta, tiene por objeto el que los jugadores adquieran el mayor número de propiedades inmobiliarias, hasta que uno de ellos consiga tener el monopolio y ganar la partida… Vamos, poco más o menos a lo que han estado jugando Luís Batalla, Bautista Soler, Enrique Ortiz, “El Pocero”, Enrique Bañuelos o Antonio Martín en la costa mediterránea.

Cuento esto porque, durante los últimos tiempos, se ha venido especulado con la posibilidad de que Ridley Scott estuviera ligado con un proyecto cinematográfico que versa, precisamente, sobre este juego de mesa. Y ahora, lo que era tan sólo un rumor, ha tomado cuerpo. El propio Scott, en una entrevista reciente, ha reconocido que está preparando la película y ojo a lo siguiente, ¡¡¡que está muy ilusionado en el proyecto!!! Así que, a pesar de que la cosa no parece seria, el proyecto ya está en marcha. Confirmándolo el productor Brian Goldner -gerifalte de la empresa Hasbro, la compañía a la que hoy pertenecen los derechos del juego-: “Él ha construido esos maravillosos mundos de fantasía… Combina eso con el trabajo de Pamela Pettler, que es quien está escribiendo este gran guión sobre personas reales que de alguna forma juegan a un Monopoly de la vida real, no en el tablero, aunque hay elementos del juego de mesa. Y entonces tendrás una idea de por qué esta historia puede tener sentido justo ahora”. Y el amigo Ridley Scott lo remata tal que así: “Tengo que dirigirlo… Estamos en proceso ahora mismo. Lo estamos escribiendo. Hemos encontrado una muy buena historia y es fundamentalmente una película, no un juego, donde probablemente se describirán de alguna forma los personajes que hay en la película, la pasión del juego, y cómo surgió éste”.

Como veis la cosa promete de la hostia y un servidor cuenta los días para ver el resultado. Sobre todo para comprobar cómo se las van a ingeniar para elaborar una historia decente con esos mimbres y como va a quedar en forma de fotogramas, semejante dislate. Pensándolo mejor, cuando la película esté en la cartelera, va a ir a verla su puta madre…

Y ya que hablamos de películas con una pinta nefasta, ¿qué decir de “Dragonball”? Y es que me topé con ese cartelito promocional en la Estació del Nord mientras esperaba el cercanías hacia Benifaió-Almussafes. Tuve que mirarlo como diez veces para entender que es lo que me decía el cartelito de marras… “No pué ser”, pensé. Pero sí… Y tanto que puede ser... Más tarde, ya de vuelta en mi casa, busqué el tráiler y quedé estupefacto ante la perspectiva. Ese pipiolo imberbe, con un aire a Elijah Wood, lanzando un Kame Hame… Inenarrable xé. ¿A quién coño se le ha ocurrido hacer una película con personajes de carne y hueso sobre este conocido manga de Akira Toriyama? ¿Estamos locos o qué? Vale que en Hollywood haya una crisis de ideas de proporciones desconocidas, ¿pero tan honda es? Y aunque así lo fuera ¿¿¿era necesario llegar a esto??? Al puto Son Goku in person, con sus pelos pinchos y su cola de mona… Por lo menos el señor James Wong, que así se llama el perpetrador, podía haber elegido a otro actor para representarlo. Ya puestos, por ejemplo a Bill Kaulitz, a la sazón cantante de los olvidables Tokio Hotel y que siga la verbena mondiéPor cierto que el señor Wong es el mismo que dirigió la curiosa “Destino Final”. No entiendo nada, la verdad…
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PD. He leído por ahí que Kame Hame Ha (かめはめ波) significa, literalmente, “gran ola de corriente tortuga”. Ojiplático me hallo... 
PD II. Empezamos el año con “Un Chihuahua en Beverly Hills” y ahora nos llega esto. Nos está quedando un 2009 precioso.

PD III. Próximamente dedicaré un post a los tipos de Tokio Hotel. Y es que los alemanes llevan ya un tiempecito tocando esta puerta y lo merecen por (de)méritos propios.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Como lágrimas en la lluvia



“Recuerdo la hipnótica y tenebrosa Blade Runner por su agobiante atmósfera, por su lírico sentido de la tragedia, por su nunca gratuita violencia, por Harrison Ford, hastiado y antiguo cazador de replicantes (...) por el romántico discurso que se larga el agónico Rutger Hauer...” (Carlos Boyero para el diario El Mundo).

Y no hay mucho más que añadir. Aquí os dejo esta secuencia mítica de “BladeRunner” (Ridley Scott - 1982). El discurso final del replicante Roy Batty:
“He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir...”
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