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viernes, 20 de noviembre de 2009

Heineken Greenspace 2009

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Con motivo de la celebración de la V edición del Festival Heineken Greenspace, la entidad cervecera ha optado por cambiar el formato original del evento. Hasta ahora el Greenspace  concentraba toda la actividad festivalera en Valencia, pero para este 2009 se ha optado por una suerte de festival itinerante, con paradas en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao.

Aunque el objetivo sigue siendo el mismo que en ediciones anteriores: “apoyar el talento joven”. Así lo manifestaron los organizadores comunicando su apuesta por una de las bandas mas prometedoras de la escena internacional, The Pains of Being Pure at Heart (por cierto, gran nombre para un grupo… y si son buenos, todavía más… je je je). Además, completando el cartel estaban The Duke & The King, nuevo proyecto en clave se soul folk de Simone Felice de los Felice Brothers; el electro pop marciano de Atlas Sound; el revival soul - funk de Black Joe Lewis & The Honeybears; y el gran (que digo gran, enorme) Micah P. Hinson interpretando su álbum de versiones de clásicos de la música norteamericana "All Dressed Up And Smelling of Stranger Vol. 1 & 2".

El Festival se estructuró en dos sesiones que en Valencia se celebraron los días 18 y 19 de noviembre. Lugar, el Tinglado 2 del Puerto de la America’s Cup. De algo tenía que servir semejante despilfarro en forma de puerto pijo-hortera, responsabilidad de Rita Barberá y su nefasto consejo municipal.

Día 18. The Duke & the King // Micah P. Hinson (con Tachenko) // Black Joe Lewis & the Honeybears

Los primeros en salir a escena fueron The Duke & The King. Y la primera de las canciones interpretadas fue la preciosa “If you ever get famous”, para mi la mejor de su álbum de presentación “Nothing gold can stay”. Lástima que por culpa de su excesiva puntualidad nos perdiésemos las dos primeras canciones del show, que tan sólo pudimos escuchar a lo lejos y muy de fondo (rollo hilo musical). Si a esto le sumamos que el concierto fue un visto y no visto y que, desde mi punto de vista, sus composiciones pierden mucho en versión rockera (la escogida para la ocasión), pues no puedo calificar su actuación más que de decepcionante. Tampoco hubiera estado mal si el amigo Simón se hubiera centrado más en la música y menos en fumar petas de forma compulsiva. En fin, la actuación nos mostró como se puede destrozar un buen disco… [Como diría Boris Yelnikoff: “si la cosa funciona ¿para que tocarla?”]
    
Tras ellos comenzó la actuación de Micah P. Hinson, esa especie de Woody Allen texano de voz profunda. Acompañado para la ocasión por los zaragozanos Tachenko, nos deleitó con una gran actuación en la que se alternaron cortes de su disco doble de versiones, con hits de producción propia como "Beneath the Rose"… sublime. Un concierto consistente, como todos los que el amigo Micah ha dado en esta ciudad a la que gusta volver con cierta asiduidad (¡tres veces en poco más de dos años!). Entre las versiones tocadas, mi favorita fue “In the Pines”, obra del mítico bluesman Lead Belly. Impactante, esa es la palabra. Esta canción, también conocida como “Where Did You Sleep Last Night”, es la misma que versionearon Nirvana en el no menos mítico “Unplugged MTV”.

Por último, el cierre de jornada correspondió a ese torbellino de nombre (Black) Joe Lewis, acompañado por sus inseparables Honeybears. Interesantes estos "ositos de miel", grandes músicos todos ellos. Seis blancopollas y un negrata con una gorra, que en una clara muestra de que la raza negra es superior a la blanca, es el único de todos ellos que no necesita llevar gafas. No es casual que haya quien vea en Lewis una versión rejuvenecida de James Brown. Por que algo del creador del “Guiropa Guirulé” tiene, ¡pero mejorándolo! ...ohhhh!!! Sacrilegio!!! penitenciacite!!! ¿¡Como osa insultar de esa manera al gran James Brown!?, the one & only!!!… Pues porque el amigo Lewis, bebiendo de esa fuente, ha incorporado otros elementos a su música que enriquecen el cansino sonido soul del de Carolina del Sur. Por eso y porque nunca he sido fan de James Brown, algunas de cuyas canciones me encantan (las menos), mientras que otras me resultan insufribles. En fin, que el concierto de Black Joe Lewis & The Honeybears fue buenísimo, mejor incluso que el de el amigo Micah, que no es decir poco. Un sólo pero cabe oponer a su actuación. Quizás sonaran demasiado cuadriculados. Me explico. Con el público entregado, no hubiera estado de más algún alargamiento de canción, variaciones sobre el original, ejercicios de  improvisación… Y es que, dado el enorme caudal de talento habido sobre el escenario, esta cuestión, más que deseable debiera serles exigible. Como es un tipo joven, fijo que subsana el error con el tiempo. O al menos eso espero y cuando vuelvan por aquí, allí que iré yo a comprobarlo.

Día 19. Ganadores del certamen de maquetas 2009 // Atlas Sound // The Pains of Being Pure at Heart

Fin de fiesta con los neoyorquinos The Pains of Being Pure at Heart como estrellas. A la vista estaba que era el grupo más esperado de entre todos los que han pasado por Valencia durante estos dos días. Lo digo por la cantidad de público que allí se dio cita, muy superior al día anterior.

Previamente se resolvió el concurso nacional de maquetas organizado por Heineken Music, en colaboración con Radio:3. De entre las mil quinientas bandas que se presentaron inicialmente, tan sólo tres llegaron a la final: los valencianos Limbotheque, el dueto canario-andaluz afincado en Madrid Fuel Fandango y la banda canaria The Birkins, a la postre los vencedores del certamen. Mediocre final en la que los tres grupos hicieron deméritos suficientes como para declarar desierto el concurso. Uno llega a plantearse que, si entre las 1500 maquetas presentadas no han sido capaces de encontrar nada mejor, pues si que anda mal el panorama musical patrio. En fin, gente de la que me fío me ha hablado bien de alguna de las bandas finalistas. Probablemente enlatados no suenen mal del todo, pero en directo tocan ¡de puta pena! Vamos, que nos subimos al escenario yo y mi colega Ivanrojo, tocando unos bongos y pegando berridos y dudo mucho que sonase peor de lo que lo hicieron ellos. Por momentos sentí vergüenza ajena.    

Pero es que lo que vino después no fue mucho mejor. Bueno, matizo, en lo sonoro sí, evidentemente  el proyecto en solitario de Bradford Cox (Deerhunter) no puede permitirse cagarla en ese aspecto. Pero es que a mi no me gusta Atlas Sound. ¡Pero nada de nada! Una marcianada musical con pretensiones de trascendencia, muy pobre, muy memolasermoderno y lo que es peor, aburrida de cojones. Así que entre birras, conversaciones sobre cuestiones de mayor o menor trascendencia y los cigarros del amigo Ivanrojo, asistimos a una retahíla de infumables composiciones musicales firmadas por el extraño sr. Cox. Fin de la actuación, aplauso y a tomar por culo… Por cierto que el tío es un claro ejemplo del síndrome de Marfan.

Menos mal que después vinieron los The Pains of Being Pure at Heart y nos arreglaron la noche, por que si no... Y contra todo pronóstico, tengo que reconocerlo. Lo digo porque tanto el rollo teenager que se gastan, como la tendencia ñoña de la mayoría de sus canciones, hacen que no acabe de empatizar con ellos y mucho menos con su propuesta musical. Cosa que no parece importar a la mayoría de la prensa especializada, que los ha elevado a la categoría de “gran esperanza blanca ‘09”… hasta que salgan otros más jóvenes, más guapos o más raritos a los que interese promocionar. Pues bien, me retracto de todo lo malo que haya podido decir de ellos hasta este momento. El concierto fue fantástico… cojonudo…muy bueno… Las canciones sonaron de la hostia. Potencia con control, como el anuncio de la Pirelli, y melodías alucinantes perfectamente engarzadas, dominando en todo momento los tempos y como no, metiéndose al público en el bolsillo. Con todo, lo más sorprendente es ese saber estar sobre el escenario del que hicieron gala, impropio de unos pipiolos tan jóvenes. Resonancias de los Smiths, de los Dandy Warhols... 
...en fin, un gran concierto, posiblemente el mejor de todo el Greenspace 2009.

Punto y final. Hasta el año que viene. Esperemos que con local nuevo y radiante en alguna céntrica zona de la ciudad. O puestos a pedir, en Benimaclet City… ¡que coño! 

lunes, 16 de marzo de 2009

GDS III - Elvis Perkins

La primera vez que vi actuar al hijísimo y a su banda de mariachis, fue en octubre del 2007 en el Greenspace de Valencia. Era sábado por la noche y el cartel lo completaban el catalán Jaume Sisa y la efímera pareja creativa -y sentimental- formada por Nacho Vegas y Christina Rosenvinge. Lo cierto es que me acerqué hasta allí por estos últimos y no por Elvis, cuyo proyecto apenas conocía en ese momento. Y es que el asturiano y la madrileña venían presentando “Verano fatal”, aquella gloriosa colaboración en la que se incluían temazos como “No lloro por ti”, “Que nos parta un rayo”, “Me he perdido” o el que daba nombre al trabajo. Como ya he dicho, del hijo del actor que interpretara al mítico Norman Bates, apenas si tenía alguna referencia. Y casi que mejor, porque me encantan las sorpresas. Vaya, que estos oídos tan acostumbrados a escuchar grupos de porquería, agradecen mucho este tipo de cosas. Y es que el concierto del compadre estuvo de muerte. El de la pareja de paisanos también. Y hasta el del ex Música DispersaEl show se centró en los once cortes de aquel primer álbum titulado “Ash Wednesday”, que incluye las celebérrimas “While You Were Sleeping” y “All the Night Without Love” -adjunto vídeo de ambas-. Un pedazo de disco que, desde mi punto de vista, palidece ante “Elvis Perkins in Dearland”, segundo elepé de Elvis que acaba de ver la luz. Me aventuró a decir que es firme candidato a álbum del año. 

La propuesta de Elvis Perkins se mueve en la línea folkie con guitarrita y arreglos sencillos que transita los senderos ya andados por clásicos de la cosa musical como Dylan, Cohen, Van Morrison o Nick Drake. En un plano más terrenal y hasta cercano en el tiempo, su fórmula se asemeja a la de gentes como Jeff Buckley, Elliott Smith, Micah P. Hinson o el borrachuzo de Eef Barzelay. En todo caso, poca broma con los referentes. También es verdad que estoy hablando de su música versión enlatada. Ahí presenta esa cara más
 suave e intimista que en los directos, donde adquiere un cariz un tanto más movido, añadiéndole incluso notas festivas. De esto último tiene gran parte de culpa el contrabajista Brighman Brough, pero sobre todo el baterista Nicholas Kinsey. Dos de los tres compañeros de viaje de Mr. Perkins.

La verdad es que cuando uno busca información sobre Elvis en la red, siempre salen referencias a los orígenes familiares. Hijo del actor Anthony Perkins y también de la fotógrafa de moda Berry Berenson, además su tía es la modelo y actriz Marisa Berenson –“Cabaret”, “Barry Lindon”, “La muerte en Venecia”-, mientras que su bisabuela fue la influyente diseñadora de moda Elsa Schiaparelli, conocida por sus colaboraciones con Dalí o Jean Genet. También tiene un hermano actor y director que firma como Oz Perkins y de quien no he tenido el placer de ver nada. Luego está lo de las tragedias que han perseguido al músico, con su padre muerto de SIDA y con su madre asesinada por Al-Qaeda en uno de los vuelos implicados en los atentados del 11-S. Triste historia familiar que sin duda ha dejado marca en sus creaciones.

Y ya os dejo con la música, que es lo que único que realmente importa. No sin antes recomendaros la escucha de lo nuevo de Mr. Perkins, que es muy -pero que muy- chulo.

"While you were sleeping"

"All the Night without Love"

"Mayday" (en vivo)

viernes, 3 de octubre de 2008

The Posies - Valencia 02.10.08


En el mundo de la música se imponen nuevas modas. Una de las últimas es la celebración de conciertos nostálgicos. Aquellos en los que veteranos de la escena reinterpretan sus discos clásicos o los sacan a pasear tal cual fueron concebidos originalmente. A eso último se han apuntado los Posies, embarcados en una gira que los llevará por diez ciudades españolas, incluyendo Valencia, dedicada a revisar los cortes de su trabajo más emblemático, el “Frosting on the beater” de 1993. Según cuenta Ken Stringfellow, cofundador de esta banda formada en Seattle a finales de los ochenta, el motivo de la gira se debe a que “nos dimos cuenta de que ese álbum cumplía 15 años, nosotros 20 como banda y nuestro sello en España, 10; nos lo ofrecieron y decidimos aceptar; no me gusta mucho la nostalgia y, claro, ese álbum no es mi favorito de la banda, pero entiendo que significó mucho para mucha gente; va a ser emocionante y osado”.

La verdad es que volver a escuchar el goloso sonido de The Posies siempre apetece. Más ahora que la banda ha dejado de ser una prioridad para sus miembros, con proyectos paralelos que ocupan la mayoría de su tiempo. Porque los años no pasan en balde para nadie y tanto Stringfellow como su amigo Jon Auer han sufrido una clara evolución y no sólo en lo musical. De hecho, en las horas previas al evento y mientras disfrutábamos de un bocata y unas cervecitas en un bareto frente al Greenspace, apareció un irreconocible Ken Stringfellow. Y cuando digo irreconocible, creedme. La mitad de lo que era antes, cuando tampoco es que nunca fuera un fortachón. Asemejaba a un secundario de “La Novia Cadáver” y con eso lo digo todo. Más impactante fue la puesta en escena de Jon Auer, por motivos opuestos. El menda se debería mirar lo de su peso. Y no es que antes fuera una sílfide, pero joder como se ha puesto de gordo el cabrón. Parecía un luchador de sumo con melena.

Ya hablando del concierto que es lo que importa, decir que no pasará a los anales de la historia, ni falta que hace. Porque sería injusto menospreciar el esfuerzo por interpretar dignamente canciones como “Dream all day”, “Solar Sister” o “Flavor of the month”. Tres de las mejores de su amplio repertorio y que probablemente no habrían tocado en directo desde hace años. Más o menos en eso consistió el show, hora y media largas de powerpop, buenas melodías y nostalgia noventera. Demostrando que los doce cortes que conforman tan icónico disco no han perdido un gramo de fuerza quince años después.

Un par de cuestiones aún antes de terminar. Me alucina la capacidad de salivar del señor Stringfellow. Y lo digo en serio. El tipo se pasó la noche lanzando gargajos a diestro y siniestro. Sí, ya me sé las probables causas de tan odiosa capacidad, pero aun así fue exagerado. Hasta el punto de que el bajista no se atrevió a acercarse a él por miedo a recibir un gapo. O quizás para no resbalarse con tamaña cantidad de líquido corporal esparcido sobre el escenario. La segunda es para reflejar una de las estampas más peculiares -por no decir cutres- que jamás haya presenciado en un evento de estas características. Y es que justo después de terminar el último tema, nos dirigimos raudos hacia el stand habilitado para la venta de cedés, vinilos y merchandising. Como llevábamos algo de prisa y queríamos echar un vistazo antes de marchar, llegamos bien colocados en el grupo de cabeza. Que no los primeros. Y es que la extraña pareja fue capaz de dejar sus instrumentos, sortear el mar de saliva generado por el flaco Stringfellow y correr hasta el stand más rápido que nosotros, que sólo estábamos a diez metros. Y con eso nos topamos, con Auer y Stringfellow tras el expositor haciendo aspavientos y salpicando a todo bicho viviente con sus efluvios corporales. Al estilo vendedora gitana de mercadillo, cedés en mano… “quemeloquitandelajmanoooo!!!”. La escena será recordada por muchos como uno de los episodios más bizarros jamás vistos. Una historieta del “gordo y el flaco” en vivo y en directo, y a todo color. Obviamente al final no tuvimos tiempo de mirar nada. 

A pesar de esto último, tengo que reconocer que el concierto fue bastante decente. Los Posies nos hicieron pasar un buen rato. Y quién sabe si era la última oportunidad de escuchar en directo a una de las bandas de rock más importantes e influyentes de los noventa. Supongo que no. Aunque solo el tiempo nos lo dirá.
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