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martes, 19 de octubre de 2010

Urbanitas resabiados /vs/ aldeanos cazurros

Ya tenía ganas yo de escribir sobre esta cuestión, sobretodo en mi doble condición de urbanita de adopción y pueblerino de nacimiento y corazón –com en el poble, a cap lloc, xé!!!- Aunque para darle más empaque el asunto –que nivel, Maribel- lo voy a referir al mundo del cine, pero al más burraco.  

Todo viene a cuento porque el pasado fin de semana me tragué una de las películas que mejor resume ese choque entre mundos antagónicos, “Defensa” del irregular John Boorman. Y porque en un libro que me he leído recientemente, su autor compara esta historia con la filmada por el gran Sam Peckinpah en la mítica “Perros de paja”. En esta última vemos como los habitantes de un poblacho de la campiña escocesa, acaban tomándose una terrible venganza contra los habitantes de la ciudad, representados por una joven pareja de recién llegados que creen haber comprado una bonita casa en el campo. Este papel es representado en “Defensa” por cuatro empresarios urbanitas que deciden pasar un divertido fin de semana practicando rafting. El enfrentamiento se producirá cuando choquen con unos rústicos campesinos norteamericanos empeñados en mostrarles cuales son las bondades del campo. En ambas películas la violencia campa a sus anchas y ninguna se ahorra la violación y el asesinato. La lucha no es metafórica, es real como la vida misma, lo que no tengo tan claro es si el ganador es realmente quien aparentemente gana.

[No puedo evitar referirme aquí a un maravilloso cuento de Dino Buzzati, incluido entre sus 60 relatos, que se titula “No esperaban nada más”. En él, una joven pareja de camino hacia alguna parte decide pararse a descansar en una aldea de la Italia profunda. La recepción por parte de los vecinos ya anuncia que el desenlace no va a ser nada bueno para los recién llegados] 

Estoy pensando que es el cine de terror quien más ha usado, y hasta abusado, de esta lucha entre el mundo rural y el urbano. Al fin y al cabo ¿no es eso lo que nos cuenta “Las colinas tienen ojos” de Wes Craven (o en su versión mejorada –digan lo que digan los puristas- y que fue dirigida por el francés Alexandre Aja en el 2006)? Vale que aquí la situación se ha complicado por que los aldeanos, además de paletos, son caníbales. Pero para el caso da lo mismo. La cuestión era dar por el saco a esos domingueros cabrones que vienen a pavonearse con sus autocaravanas de diseño. Y vaya si lo consiguen… Y ya en clave nacional, ¿os acordáis de “La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos”? Esos chavales que regresando de un concierto sufren un accidente y se ven obligados a buscar ayuda entre los hospitalarios aldeanos. Pero mira tú por donde que vendrán a topar con los Machado, artesanos del embutido para más señas…

En fin, que si sois de la capi, tened cuidado cuando vengáis a los pueblos, porqué podéis recibir a base de bien. Sobretodo si venís a las verbenas y pretendéis pillar cacho con las mozas. Aviso para navegantes.
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