Tercera,
cuarta o quinta vez que veo al Micah P. en directo, la verdad es que ya ni me
acuerdo. Aunque sí soy consciente de que en anteriores ocasiones salí más
satisfecho. No me malentendáis, el concierto estuvo bastante guapo,
el repertorio escogido cojonudo -básicamente los cortes de su último elepé, el
magnífico “Micah P. Hinson & the Pioneers Saboteurs”- y los músicos de
acompañamiento, el cuarteto zaragozano Tachenko,
sonaron de la hostia. Pero
tal vez a causa del hartazgo tras una extraña semanita salpicada de días
festivos y plagada de excesos, o quizás por haberle visto hace relativamente
poco y en su mejor versión, o simplemente porque la cosa se celebró en domingo
(de resaca), el peor día de la semana para conciertear,
en fin, fuese por lo que fuese la cosa no acabó de rular. Y eso que Micah
estuvo sorprendentemente comedido, no abusando de sus particulares monólogos en
los que narra sus desventuras como si se tratara de una screwball comedy protagonizada por Cary Grant y no las catastróficas desdichas que han
trufado su todavía corta existencia. Eso sí, debería replantearse el papel de
su enamoradísima esposa, que ha pasado de ser mera acompañante en las giras a un
miembro más de la banda, ¡y eso en menos de un año! No pasaría nada si su
aportación otorgara un valor añadido a la música del de Abilene, pero no es así,
la señora se limita a tocar uno o dos
acordes al órgano, en el mejor de los casos, o a corear o más bien susurrar los
estribillos. En fin… que si vuelve a tocar por estas tierras, allí que me
plantaré, pero preferiría que su señora se quedara en casa. Y no estaría mal
que tardase un poquito en volver, ¡y viernes o sábado!, para cogerlo con más
ganas.
Como
nota curiosa diré que coincidimos con Micah, la esposa y los Tachenko en un bareto próximo a la Sala
de conciertos. Espalda con espalda y viendo el Barça – Real Sociedad. De este curioso
encuentro he sacado tres conclusiones. La primera que el Micah es del Barça
(¡algo malo debía tener! Ja ja ja), ya que celebró efusivamente el golazo de Andrés
Iniesta (creo que suponía el 2-0
a favor de los culés).
La segunda es que los Tachenko hablan
inglés como el culo. Vamos que hasta servidor se sorprendió de lo macarrónico
de su uso. Se lo diré a mi profe de inglés. Que vea que no soy el único que por
estos lares se caga en la gramática de Shakespeare. Y tres, que el bareto en cuestión tiene un
magnetismo brutal con las celebrities.
Especialmente con las pertenecieres al gremio musical. Sí amigos, es el mismo
en el cual mi amigo Ivanrojo y un servidor
coincidieron con Nachete (Vegas) y con Joe “Barrilete Cósmico” Crepúsculo. Y os
aseguro que el sitio no tiene ningún encanto especial ni es lugar de encuentro habitual
para faranduleros. Se trata de un cuchitril tirando a cutre pero bastante barato,
repleto de carajilleros con boina,
forofos futboleros y algún que otro mascachapas
extraviado. Se ve que eso atrae a estas gentes de mal vivir.
Agur maes!!!

