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viernes, 9 de enero de 2015

El Círculo

La última de Dave Eggers es una historia siniestramente verosímil sobre una corporación todopoderosa que, a la postre, sirve al autor para alertarnos sobre los peligros de la era digital. Ambientada en el presente o como mucho en un futuro no muy lejano, la novela es sátira y thriller por partes iguales. Aunque por encima de todo busca que el lector reflexione sobre las amenazas contra la privacidad, la libertad y la democracia a lo que nos puede conducir la utopía digital. Esa Arcadia feliz dataficada en la que nuestra vida como individuos podría llegar anularse.

Vale, lo sé, todo suena muy denso y malrollero, pero no es para tanto y el libro nos permite seguir el hilo de una forma bastante ágil y sin necesidad de abrirnos las venas al final de cada capítulo. Más que nada porque con el transcurrir de las páginas, nos vamos dando cuenta de que la mayoría de los elementos de esta distopía orwelliana están ya presentes entre nosotros en este mismo instante. 
[¿¿¿Qué qué??? ¿lo ha arreglado el gachó o no?]

Todo eso lo vivimos a través de Mae Holland, una joven recién contratada por el Círculo, la mega-empresa mencionada al comienzo, con infinidad de negocios y pleitos en los que se respira la idea de crear un mundo con identidades virtuales unívocas y veraces, amén de conseguir que todos seamos trasparentes a través de la red. Todo ello a través de un innovador sistema operativo capaz de unificar direcciones de correo, redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios.

El caso es que, entusiasmada con la modernidad y la actividad de la compañía, nuestra heroína se va alejando cada vez más de su familia, amigos y vida al margen del Círculo. En paralelo con ello, el rol de Mae dentro de la compañía va adquiriendo una absoluta visibilidad, hasta el punto de que prácticamente todos sus movimientos y conversaciones son de absoluto dominio público. 
Al final, como no podía ser de otra forma, lo que comenzó siendo una historia de superación e idealismo acaba por convertirse en una puta pesadilla con moraleja: El Gran Hermano ya está aquí y somos nosotros mismos.

El libro es ameno e interesante y no está exento de momentos de brillantez. Pero no es la súper novela que va a revolucionar el mundo de la ciencia ficción literaria como se está vendiendo. Recomendable sí, pero sabiendo donde uno se mete... 

...si queréis más sobre Eggers pinchad aquí, aquí o aquí.

martes, 24 de septiembre de 2013

Una historia conmovedora, asombrosa y genial

Con este libro, el primero de una prometedora trayectoria literaria, Dave Eggers sedujo a crítica y público hasta el punto que The Times lo incluyese en su lista de libros más importantes de la década. Y es que “Una historia conmovedora, asombrosa y genial” es un libro especial, las memorias noveladas del joven Eggers quien, tras la muerte de sus padres ha de responsabilizarse de su hermano de ocho años. Inmediatamente decidirá romper con el pasado, vendiendo la casa familiar en las inmediaciones de Chicago y emprendiendo un viaje con su hermano que los habrá de llevar hasta la maravillosa San Francisco.

El libro comienza muy bien, de hecho esa primera parte en la que nos cuenta los últimos días de vida de sus padres, es fantástica. Sin caer en lo melodramático, Eggers consigue que sigamos con interés y con alguna sonrisa unos momentos que, sin ningún género de dudas, debieron ser terribles. Pero después decae. Y lo hace principalmente porque lo que se nos cuenta ya no es tan interesante. Un canto a la juventud y a las ganas de vivir, es cierto, pero que no emociona tanto como me habían dicho. Todo ello empeora por culpa de un estilo narrativo que abusa de los juegos literarios, además de, porque no decirlo, aproximarse a la pedantería en no pocas ocasiones. Lo cual no quita que haya pasajes brillantes y que apreciemos en la prosa del joven Eggers muchos de los elementos que más adelante le convertirán en un escritor genial. En este sentido es interesante ver como ignora cualquier tipo de barrera narrativa y creativa, introduciendo un prólogo enorme con avisos a lo Cortázar (por aquello de “el lector puede leer sólo los capítulos imprescindibles y no hace falta que lea los prescindibles), digresiones continuas, y cualquier experimento que se le ocurra siempre que le sirva para su propósito.

En fin, que no es un mal libro, pero tampoco es para tanto. Si queréis introduciros en el universo Eggers mejor comenzar por “Guardianes de la intimidad”. Avisados estáis. 

martes, 15 de febrero de 2011

Guardianes de la intimidad


Hablar de Dave Eggers es hablar de McSweeney’s, la fantástica revista/editorial gracias a la cual conocemos algunas de las perlas que la literatura norteamericana nos ha regalado durante los últimos 10 años. Creada con la intención de publicar cuentos que habían sido rechazados repetidamente por otras revistas, gracias a la labor de Eggers hemos podido acceder a autores como George Saunders, Jim Shepard o Jonathan Lethem. Aunque por encima de todos ellos está él mismo y su obra, en la cual yo me he introducido por primera vez. Ha sido a través de “Guardianes de la intimidad”, una deliciosa compilación de relatos muy en la línea de lo que hoy día entendemos por literatura experimental. Una serie de historias repletas de personajes errantes que luchan por encontrar el sentido de la vida, una madero al que asirse que les evite ser arrastrados por la corriente. Sobra decir que eso no es siempre posible y mucho menos en el mundo literario de Eggers, donde abundan los posos de amargura. Real como la vida misma.   

Me habían hablado de Dave Eggers como una de las voces más interesantes de la nueva creación literaria norteamericana y la verdad es que a mí también me lo ha parecido. Le seguiré la pista.

lunes, 7 de febrero de 2011

Sobre querer tener al menos tres paredes levantadas antes de que ella llegue a casa

"Él está construyendo una casita en el jardín trasero para cuando el bebé sea lo bastante mayor para usarla de fuerte o club o escondite y quiere tener tres paredes levantadas antes que su esposa llegue a casa. Su mujer está en casa de su madre porque esta ha resbalado en el hielo –durante una fiesta de temática navideña- y necesita ayuda con los preparativos de la fiesta de vacaciones, planeada antes del accidente. Nieva ligeramente y el aire está tan frío que se ve. Está trabajando en la casita con un taladro nuevo que se ha comprado ese mismo día. Es un taladro portátil y le maravilla su eficiencia. Quiere demostrarle algo a su mujer, porque no construye cosas así a menudo y cuando sale en moto o juega al rugby es cosa de hombres. Su mujer quedó impresionada al verle montar el telescopio, un regalo de cumpleaños, en dos horas cuando el manual indicaba que tardaría cuatro. De modo que, cuando ella se ha marchado a pasar el día fuera y visto que el aire está gris y denso y la nieve cae como ceniza, trabaja rápido intentando asentar los cimientos. Una vez a concluido los cimientos, decide que para impresionarla –y quiere impresionarla de algún modo todos los días y quiere querer impresionarla siempre- necesitará levantar al menos tres paredes antes de que regrese a casa."

Maravilloso cuento de Dave Eggers. 
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