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lunes, 4 de enero de 2021

Pulvis et umbra sumus. DEP MF DOOM

En una entrada de finales de octubre del 2019, titulada “Mis favoritos del hip hop”, me referí a “Madvillainy” de Madvillain, aclamado artefacto colaborativo facturado entre Madlib y MF Doom y publicado en el año 2004. Uno de mis referentes más claros en esta cosa del gusto por las rimas y los ritmos. Como dejé escrito por allí, se trata de un proyecto único e inimitable que destaca por su faceta experimental. Con una excelsa colección de samples y loops en los que la extraña pareja explora los límites del género, introduciendo elementos de diferentes estilos musicales a su gusto y conveniencia. Desprovisto de las sensibilidades populares del rap y de esa obsesión por los ganchos que en ocasiones resulta tan cansina, definirlo como libérrimo sería quedarse muy corto. Compuesto por veintidós canciones cortas, con pocos estribillos y un sonido generalmente nada comercial. “Madvillainy” es, por lo tanto, un trabajo sumamente original y desde luego, inclasificable. E intencionalmente oscuro, que es casi lo que más mola. Por desgracia, el proyecto a cuatro brazos y dos cerebros no tuvo la continuidad que hubiéramos deseado. O bueno, sí la tuvo… Pero relativamente. Y es que, años después, aparecería “Madvillainy 2 - The Madlib remix” (2008). Si bien, no es exactamente lo mismo, tratándose más bien de un disco del californiano Madlid.

Si escribo todo esto, aparte de para señalar esta pieza fundamental en la historia del hip hop y de culto en la historia de la música, es por homenajear de alguna forma a MF Doom, que acaba de partir hacia el otro barrio. Bueno, tampoco eso sería exacto. Los hechos son que su señora esposa, durante la pasada Nochevieja, colgó un anuncio en la cuenta oficial de MF Doom en Instagram. Ahí se daba a conocer que el MC londinense había perecido dos meses antes. Y es que, según parece, el luctuoso suceso se produjo, exactamente, el día 31 de octubre de 2020. La noche de Halloween para más inri. Con todo, tampoco sabemos el cómo y los porqués, aunque no sé si importa mucho. Porque este es un final que le viene que ni pintado a uno de los músicos más elusivos y misteriosos del mundillo. Alguien que, casi desde sus comienzos, se escondía tras la imponente máscara de gladiador de Máximo Décimo Meridio. Este halo de misterio en el cual se envuelve su vida, unido al innegable talento y a la reconocida influencia en músicos más jóvenes e incluso la impronta que deja en la cultura popular, hacen que su perdida resulte enorme. La de un tipo nacido en la pérfida Albión, pero asentado en Nueva York, dónde se consagrará como una de las figuras fundamentales del hip hop gracias a discos como “Operation: Doomsday”, o la obra maestra atemporal que es el mencionado “Madvillainy”. Uno de los mejores álbumes de todos los tiempos para varias publicaciones.
Y poco más puedo decir. Más allá de lamentar el deceso. Y recomendar su obra, que al final, siempre es lo más importante. Así pues, descanse en paz Daniel Dumile aka MF Doom aka Viktor Vaughn aka King Geedorah aka... Ojalá pudiera cumplir aquel sueño, expresado en alguna entrevista, de asistir a un concierto propio pero desde la platea y en calidad de mero espectador. ¿Quién sabe? Capaz que lo consiga...

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La ilustración es obra de Vlasis Gougosis

lunes, 14 de diciembre de 2020

John Le Carré, in memoriam

Ha muerto John Le Carré a los ochenta y nueve años. Lo cual es terrible per sé, si bien, a efectos de este blog, supone algo más… La gota que colma... Y es que en las últimas semanas han fallecido unas cuantas figuras de la farándula y el artisteo a los que este menda debe mucho, sin que este espacio se haya hecho eco (Bueno, ni de esto, ni de nada y es que el TresCagallons está más muerto…). Me refiero a gente como el inimitable Richard Corben, ilustrador del Creepy y de innumerables posters de pelis de terror. Responsable directo de definir una estética que aun perdura. O la del cineasta coreano Kim Ki-duk, quien pese a esa deriva beata que me llevó a distanciarme de su última obra, es responsable de un par de joyitas como “Hierro 3”, o “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera” que todos deberíamos haber visto. Además de su importancia a la hora de poner al cine de aquel país en el candelero, antes que aparecieran en escena Bong Joon-ho, Park Chan-wook o Na Hong-jin. ¿Y qué decir de Diego Armando Maradona? El mago del fútbol mundial. ¡Barrilete cósmico! Posiblemente el mejor futbolista de la historia y desde luego el más icónico. Un personaje que, para bien o para mal, trasciende el ámbito deportivo. O en ese mismo terreno, el entrañable Paolo Rossi. La estrella del Mundial 82 y con el que algunos nos aficionamos al deporte rey. En mi caso, en la más tierna infancia.

Pero es que antes y también dentro de este fatídico 2020, nos dejaron personalidades como Juan Marsé, Olivia de Havilland, el gran Michael Robinson, Rado Antic, Lucia Bosé, Kobe, José Luís Cuerda, el loco de Limónov, Kirk Douglas, Sean Connery… O músicos talentosos a los que he seguido en mayor o menor medida en diferentes etapas de mi vida, como Eddie Van Halen, Juliette Gréco, Jota Mayúscula, Ennio Morricone, Justin Townes Earle, Little Richard, Florian Schneider, Lee Konitz, John Prine, Rafael Berrio, Bill Withers, Aute, Adam Schlesinger, Víctor Nubla, Manu Dibango, Eduardo Bort, el bataca de Rush, Mike Noga, Gabi Delgado-López, Genesis P-Orridge… El caso es que, exceptuando a estos dos últimos, tampoco me referí a ninguno más cuando tocaba… Más allá de vagas referencias derramadas en las redes. Penitenziagite.

Pues bien. Aunque con esto no voy a reparar todo lo anterior, sí me apetece homenajear aquí y ahora a Mr. John Le Carré. Aunque solo fuera por el número de horas de goce y disfrute que le debo a este escritor, antes diplomático y en algún momento espía. Que sí, que no es mito. David Cornwell, más conocido por su pseudónimo, antes de convertirse en un gran novelista con millones de lectores en todo el mundo, fue reclutado en Oxford por el MI6 británico, abandonando el servicio a principios de los años sesenta. Después se especializaría en movidas de espías ambientadas durante la Guerra Fría. Si bien, cuando cayó el telón de acero, fue capaz de adaptarse y desarrollar otros temas más o menos relacionados con aquel, como el terrorismo internacional. El caso es que, durante mi adolescencia, fui muy fan de este subgénero literario. Bueno, realmente de quien fui fan es de George Smiley, aquel espía algo descuidado, leal y escéptico, magistralmente dibujado por Le Carré en sus novelas más celebradas. No estoy seguro del orden exacto de lectura, aunque, supongo, comenzaría por “Llamada para el muerto”, que además fue su debut literario. Un libro bastante ameno que recuerdo con simpatía, pese a ser una novela negra ad hoc y no tanto una de espías que es por donde discurrió la cosa a posteriori. Como sí es el caso de la fantástica “El espía que surgió del frío”, donde el autor comienza su retrato de ese mundo turbio y enigmático al otro lado del muro. Y que es “la mejor novela de espías jamás escrita”, según Graham Greene. Y si lo dice él, ¿quién somos los demás para contradecirle? También me leí “El espejo de los espías”, obra posterior de la que guardo un recuerdo más vago. Y, como no, la sacrosanta gran trilogía en la que Le Carré desarrolla con maestría el meollo y el final de la Guerra Fría. O la muerte de las ilusiones, en palabras suyas. Estoy hablando, por supuesto, de “El topo” –mi favorita de entre todas sus novelas- “El honorable colegial” y “La gente de Smiley”. Tiempo después me acabé “El peregrino secreto” y “La casa Rusia”, y ya fuera de la serie Smiley, “El Sastre de Panamá”. Las dos últimas sin mucho entusiasmo, la verdad. De hecho, las reconozco más tras su paso por la gran pantalla.

Y esa es otra característica de la obra de John Le Carré: Su adaptabilidad al universo del celuloide. Esas tramas tan bien construidas, que se comprenden y siguen con suma facilidad pese a la densidad de las temáticas y lo complejo de las situaciones, hacen que las historias sean carne de adaptación. De ahí la gran cantidad de films basados en sus novelas. Comenzando por “El espía que surgió del frío”, dirigida por Martin Ritt allá por 1965 y con Richard Burton al frente del elenco actoral. Película que ha resistido divinamente el paso del tiempo. Un año después se estrenaría “Llamada para el muerto”, con factura de, ni más ni menos, Sidney Lumet. ¡Y con James Mason como Smiley! “El espejo de los espías” fue dirigida por Frank Pierson en 1969 y aquí al protagonista le pone cara un jovencísimo Anthony Hopkins. Después se rodarían “La chica del tambor”, dirigida por George Roy Hill (1984), “La casa Rusia” por Fred Schepisi (1990) y con la participación de Sean Connery, “El sastre de Panamá” de John Boorman (2001), la estimable “El jardinero fiel”, dirigida por Fernando Meirelles (2005), “El topo”de Tomas Alfredson (2011) … Y así hasta llegar a “El hombre más buscado” de Anton Corbijn. Cinta del año 2014 que, como curiosidad, supone la última interpretación de Philip Seymour Hoffman antes de su fallecimiento. Bueno, más recientemente se estrenó “Un traidor como los nuestros” (2016), bajo la rúbrica de Susanna White. Película que aún no he visto y en la que aparece, según veo, Ewan McGregor. Tampoco he podido ver las producciones de la BBC sobre el agente Smiley, alguna de ellas protagonizada por el mismísimo Alec Guinness.

Así pues, descanse en paz John Le Carré, que se lo ha ganao. Por ser positivos, el hombre se va a ahorrar el capítulo final del Brexit. Triste episodio en la historia de Gran Bretaña con el que siempre se mostró crítico.

martes, 24 de marzo de 2020

¿Todo está bien? ¿Seguro?


Pues ahora quien ha muerto es Gabi Delgado-López, la mitad pensante y ejecutante de los míticos D.A.F. (Deutsch Amerikanische Freundschaft). Formación de culto, de sobra conocida en Alemania o Gran Bretaña, pero no tanto en la sufrida piel de toro, de donde Gabi hubo de huir a causa del hacedor de pantanos. Por lo que, a riesgo de convertir esto en la sección de necrológicas de cualquier periodicucho, me veo obligado a escribir unas líneas al respecto. Y no solo por su condición de pionero, a través de este proyecto electropunk surgido en Düsseldorf en la década de los setenta. O por como Gabi, junto a su compañero Robert Görl, influirían en el desarrollo posterior del sonido industrial o en la mierda esa de la EBM que tan buenos ratos me dio durante la adolescencia. Sino principalmente por lo bien que me lo he pasado y aún me lo pasó poniendo a rodar sus discos. Especialmente el fantástico “Alles is Gut” de 1981, el tercero en su trayectoria. También el más elogiado.

No sé la de veces que habré entregado a esos ritmos repetitivos y agobiantes. A ese sonido minimalista y hasta rudimentario, trufado por los fraseos tan característicos del front-man cordobés. Con esas atmósferas amenazadoras, densas e hipersexualizadas –a esto ayudaba mucho la imagen del grupo- que alcanzan su cénit en cortes como “Sato-Sato”, “Ich un die Wirklichkeit” o “Der Mussolini” -lo más parecido a un hit que jamás tendrían-. Un himno punk con mensaje antifascista, por mucho que algunos en su momento lo entendieran de forma bien distinta. Con todo, mi favorita hasta el día de hoy, también incluida en este álbum, sigue siendo la malrollera “Der Raüber und der Prinz”. Una auténtica joyita del sonido alemán de todos los tiempos.
Cuando Gabi terminara con D.A.F. siguió haciendo sus cositas. Como productor, diyéi ocasional y también publicando discos en solitario. El más conocido vino firmado con su nombre, titulándolo “Mistress” (1983). Una cosa rara que transita por otros derroteros, más apegado a la cosa funky y hasta con guiños tropicales, que ya no me interesa tanto. De hecho he intentado recuperarlo mientras escribía esta entrada y no ha habido manera... Que li anem a fer?

En fin, descanse en paz Gabi Delgado-López y larga vida a su legado. Gracias por tanto. Sobre todo por D.A.F.

domingo, 22 de marzo de 2020

Genesis P. Orridge 1950 - 2020


La verdad es que en esta trama distópica en la que andamos enfrascados y en la que aquello de la suspensión de la incredulidad funciona regular, estamos pasando por alto un sinfín de cosas importantes. Quizás porque nos cuesta concebir que todo es real como la vida misma, porque es justamente eso, la vida misma. Pero su apariencia –y que me perdonen los expertos- no podría ser más peliculera. Y no de una peli buena precisamente. ¿Os acordáis de aquellos tiempos en los que nos reíamos de los chinos? ¡Qué’sageraos con el coronavirus mondié! ¡Si es una puta gripe mal curá! En fin… Penitenziagite.

Hablando de recordar, ahora me viene a la cabeza el último disco de Throbbing Gristle que me agencié. Y está hilado con lo anterior, no os asustéis. No hace tanto de la compra. Fue en una efímera tienda de vinilos que abrió en un barrio pijo del Cap i Casal. Una reedición de un álbum mítico que ya tenía en otro formato, pero me apeteció llevarme tras una distendida charla con el vendedor. También me acuerdo que, años antes, un fenómeno con aspiraciones a gurú musical pretendió colarme la misma edición como si de un original se tratara. El conato de agresión se produjo en un chiringuito que estaba –o está- en una céntrica calle de Barcelona en la que hay –o había- otros espacios del mismo palo. La verdad es que la anécdota da para otra entrada.

El caso es que, en estos días de desasosiego e infección, en los que hemos pasado de creernos a pies juntillas al Dr. Simón a cagarnos en sus muertos, uno de estos últimos –aunque no por coronavirus- ha sido el señor/señora Genesis P. Orridge. Y está bien recordarlo aquí. Vaya, que sería bastante injusto pasar por alto tamaña pérdida. Al menos en un espacio con ínfulas culturales. Porque este andrógino personaje, miembro fundador y líder espiritual de los mencionados Throbbing Gristle, es una de las cosas más chulas que le ha pasado al mundo del arte –sí, del arte- y no solo de la música. Un tipo controvertido y problemático que acaba de pasar a mejor vida, según parece, tras una larga lucha contra la leucemia.

El asunto y a eso es a lo que iba, es que Genesis la ha palmao y esto también parece ficción. Porque creía que era un personaje inmortal, como los vampiros estilizados de las sagas creadas por Anne Rice. O como Jordi Hurtado. Con esta muerte, junto a la de gente como Mark E. Smith hace un par de años, se nos están yendo casi todos los referentes del underground sin que se atisbe mucho más en el horizonte. Y no consta que nadie esté postulando a las vacantes, lo que más que una realidad es un puto drama.

No os voy a engañar, a los Gristle llegué tarde y mal, como a tantas otras cosas en esta vida. Es más, hay discos de la banda británica que apenas si he escuchado. Respecto a sus míticas performances, repletas de sexo, defecaciones, mutilaciones y demás cuestiones contrarias a la moral y al sistema de valores tradicional, tan solo he leído cosas. Bueno, algún vídeo he visto. Teniendo en cuenta que Genesis, Chris Carter, Cosey Fanni Tutti y “Sleazy” Christopherson configuraron esto como un proyecto escénico artístico, por encima de la cuestión musical, pues ya me contaréis…

Con todo, aunque sea a la distancia y a través de un altavoz, me lo he pasado de puta madre con su mierda desquiciada. Sobre todo los primeros discos, con los que si me he dado el tiempo… Esos sonidos atonales, esquizoides y provocadores... Y especialmente “20 Jazz Funk Greats” de 1979, su ópus magnum, que es el álbum del que os hablaba un poco más arriba. Aquel en el que mejor se plasma el espíritu dadaísta de una banda que no admite comparaciones. Un trabajo que no incluye nada de jazz, ni de funk y mucho menos cualquier atisbo de éxito. Ni siquiera las veinte canciones que promete. Con esa portada que parece la de un grupo de música facilona, con los cuatro miembros de la banda acicalados para la ocasión, posando frente a un bonito paisaje. En algún momento supe que aquello que se ve al fondo es una playa de Sussex que causa furor entre los suicidas. Así pues el envoltorio supone la primera provocación de un trabajo de “terrorismo sonoro” (tal cual lo definió el mítico Jon Savage), que sentaría las bases de la electrónica experimental en años venideros.

Throbbing Gristle se separarían poco tiempo después de publicar este disco. El fallecido Genesis P. Orridge (Q.E.P.D.) fundaría los no menos míticos Psychic TV e iniciaría un proceso de transformación corporal en aras a parecerse cada vez más a su esposa. Y más allá de lo brutal del proyecto personal, en lo meramente musical la cosa ya me interesa menos. Que también puede ser que no lo haya oído lo suficiente… Es verdad que es en esta etapa cuando se produjo la recordada actuación en el programa de la Chamorro. Pero yo era un niño, xé. Sorry.

Y este es mi humilde homenaje a Genesis P. Orridge y a los Throbbing Gristle… 
Bueno, esto también…
¿A que chana la camisa?

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Que por cierto “Throbbing Gristle” vendría a significar erección, en jerga de Yorkshire. Y en España, quien homenajeara con más éxito a la acción de erguir o erigir el pene, con agrandamiento y estado firme, sería el hijo del Fary -En el mundillo de la música, que os veo venir-. Creo que con eso está todo dicho. 
(Os dejo el vídeo enlazado, pero no os hagáis daño… Lo digo en serio).

jueves, 19 de marzo de 2020

Limónov, desde Dzerzhinsk al infierno

Dzerzhinsk es una ciudad rusa situada a unos ochocientos kilómetros de Moscú que debe su nombre al primer jefe de la NKVD -el temido departamento soviético de asuntos internos-. Fue además uno de los principales centros de producción de armas químicas de Rusia, con acceso vetado a los occidentales hasta hace cuatro días. Ahí mismito nació Eduard Veniamínovich Savenko, más conocido como Limónov, el escritor de esta macarrada y el protagonista de esta otra. Y no parece casual. Supone un comienzo perfecto en la vida de este aventurero, playboy y militante anarco-fascista -admirador de Stalin y la vez amigo de Karadzic o Le Pen padre- cuya biografía parece el guión de una peli de Tarantino. El fulano que creó y lideró a los nazbol hasta anteayer, cuando pasó a mejor vida. Y es que ya no podremos volar a Moscú y hablar con Limónov de sus planes de gobierno

Ícono underground, Limónov se dio a conocer a través de una serie de novelas en las que narra su exilio en los EEUU a mediados de los setenta – “Soy yo, Édichka”“Historia de un servidor” y “Diario de un fracasado”-. Si bien, mi puerta de entrada al universo del artista fue la fantástica biografía firmada por el rusófilo Emmanuel Carrère. Ya en plena década de los ochenta se mudaría a París, donde participará en varias revistas literarias. Sus trabajos en esa época, también autobiográficos, van más en línea de escandalizar a la plebe con sus historias sexuales –“El poeta ruso prefiere los negrazos”-. Regresaría a su país natal ya en los noventa, coincidiendo con la caída del régimen soviético, para centrarse en cuestiones políticas. Dando cauce a su verborrea delirante a través del periódico Limonka, a la sazón boletín oficial del Partido Nacional Bolchevique, fundado por él mismo. Acusado de terrorismo, conspiración por la fuerza contra el orden constitucional y tráfico de armas, acabaría dando con sus huesos en la cárcel. Pero eso no contuvo su actividad y, una vez fuera, montó La Otra Rusia para continuar esparciendo su mensaje político contradictorio, casi siempre opuesto a Putin, aunque menos hacia el final. Gracias sobre todo a su sesgo nacionalista en temas como el de la anexión rusa de la península de Crimea.

Un tipo que se desenvolvió en la vida como un pececillo de plata entre el papel impreso. No discriminando entre ídolos e ideologías. Capaz de navegar entre los textos de Lenin y Hallier, admirar las bondades del capitalismo para luego criticarlo y ensalzar el modelo soviético. Incorporando casi cualquier cosa al batiburrillo de cuestiones sin sentido y lecturas medio digeridas que había en su cabeza. También es verdad que, como dijo en una entrevista reciente, “cada cosa tiene su tiempo, eso es todo. Hay uno para las tetas y los muslos de Maggie, reina de la cocaína, y otro para el fusil de asalto Kalashnikov”. ¡Ea! Descansa en paz tío loco.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Diez años de TCBUP, diez años aguantándoos 'josde...


Una conmemoración. Un aniversario. ¡Un puto recordatorio, renegón de mierda! Porque sí tíos, ya van diez años dando la turra por aquí. Aunque bueno, para ser escrupulosos con la información, la efeméride se cumplió hace ya más de un año, concretamente en Fallas del 2018. Y es que esta aventura comenzó en otro espacio que decidí abandonar tras un par de colapsos catastróficos. Pero aquello no era más que la previa y la presentación oficial se produjo aquí, un 16 de septiembre del 2009, coincidiendo con la visita del ex Presidente Aznar a Chile para apoyar al por entonces candidato Piñera. Que también tiene huevos la cosa. Y aquí seguimos. Convidando a todo Cristo a subirse a bordo de este tren, reluciente y con olor a nuevo en aquella instancia. Mendigando viajeros cual político en campaña pidiendo el favor de los electores. Con escaso éxito. Porque vaya, esto nunca ha estado ni cerca de coparse. La audiencia siempre se compuso de cuatro gatos mal contados y bien que me parece. Pocos pero buenos, que diría aquel. El que no se consuela es porque no quiere.

En todo este tiempo ha habido momentos en los que he escrito bastante más y hasta peor, que ya es decir. Han pasado por aquí lectores ocasionales que terminarían convirtiéndose en fijos. También los hubo quienes recorrieron el camino inverso y algunos se fueron para no volver más. Me ha dado para crear un sinfín de secciones que luego fui abandonando. Como aquella de “Grupo de la Semana”, que con tanto entusiasmo inicié, o “Un país de imbéciles” que duraría más de tres años hasta acabar perdiéndose en el tiempo como lágrimas en la lluvia… He escrito mucho o poco sobre cine, música, libros, exposiciones, viajes, cosas de abogaillos, tonteras disfrazadas de reflexión y hasta de política. Si bien de esto último ya casi no cuelgo, demostrando que de todo se puede salir y está bien que así sea. En una década me ha dado para colgar más de mil entradas, que se dice pronto. La mayoría no valen un pimiento, pero bueno, con que haya una decena decentes me conformo. Y con que os gustaran un par me doy con un canto en los dientes. La tónica es que las etiquetadas como “lo milloret de lo milloret” sean las que más visitas acumulan. También las crónicas exprés de conciertos. Algunas, sin saber muy bien porqué, causaron furor. Como una que escribí durante mi primera visita a la ciudad en la que los Warriors disputarán sus partidos esta temporada. Y frikadas como esta o esta, o ejercicios de jeiterismo como este otro

Lo cierto es que creé está bitácora sin mayores pretensiones. Una suerte de memoria externa frente a los recurrentes ataques del señor alemán ese que no perdona a nadie. En algún momento me ilusioné con la idea de que se convirtiera en un punto de encuentro entre amigos y aspirantes a tal, amantes de las artes y el cachondeo. Que eso haya funcionado ya es otra cosa. Es más, siendo sincero, no lo ha hecho. Encima cada vez interesa a menos gente. Supongo que algo tendrá que ver el que esa aldea global que es el Internet, ya no sea lo mismo que al comienzo. Las plataformas y redes sociales se lo han comido todo y el tema de los blogs ha quedado obsoleto. Con todo y aun siendo incapaz de explicar el porqué, me satisface el mantenerme por aquí. Aunque me quede solo, que es lo más probable. Como la protagonista de “Open Water”, pegando berridos en alta mar a sabiendas de que nadie la escucha. Hasta que me harte y chape la paraeta, que en algún momento pasará. No ahora. En todo caso, gracias por seguir ahí. 

viernes, 13 de septiembre de 2019

Johnston y Berman. Una necrológica necesaria


Iba a comenzar esta entrada diciendo que no me gustan los obituarios. Que me pone triste comentar noticias sobre el fallecimiento de alguien a quien estimo. Pero recurriendo de nuevo a Quevedo, hay que entender que “la muerte siempre es buena” y que “parece mala a veces porque es malo a veces el que muere.” Además nuestros ídolos permanecen vivos en nuestra memoria. Sobre todo a través de unas obras que les sobreviven y que, muy probablemente, también nos sobrevivirán a nosotros. Con todo, me carga escribir artículos de elogio fúnebre. Dar recuento del contexto, la trascendencia o el significado de la vida del muerto. Cierto es que, en los diez años de vida de este blog, he hecho mención a un sinnúmero de ilustres fallecidos. Desde Philip Seymour Hoffman hasta David Foster Wallace, pasando por Bob Casale, Adam Yauch, Jason Molina, Bigas Luna, Robert Mulligan, Harold Ramis, Paco de Lucía, Pete Seeger, Bowie, José Luis Sampedro, Harold Pinter, Jess Franco, Günter Grass, Galeano, García Márquez, Leopoldo María Panero, Di Stéfano, Lou Reed, Tom Sharpe, Azcona y hasta Miliki o el tío Phil. Y es que al final, este menda se siente en deuda con todas aquellas personas que, de una u otra forma, han contribuido a su felicidad. Que menos…

Todo esto viene a cuento porque ayer se nos fue Daniel Johnston y hace poco más de un mes David Berman, con lo que este mundo se ha convertido en un lugar un poco más feo. Iba a decir más triste, pero me ha parecido un adjetivo poco apropiado si atendemos a la historia vital y al legado musical que nos dejan sendos artistas. El deceso más reciente es el de Johnston. Músico, dibujante, artista visual, pero sobre todo un personajazo. Un hombretón que saltaría a la fama gracias a aquel emotivo documental titulado “The Devil and Daniel Johnston” (Jeff Feuerzeig, 2005), de visión obligada para cinéfilos, melómanos, cinéfagos, melófagos o como cojones os queráis definir. Bien es cierto que, en aquel momento, ya había grabado la mayor parte de esas casetes que le convertirían en un artista de culto y figura influyente dentro de la escena underground. Incluyendo el “Yip/Jump Music” o el “Hi, How are you”, ambas de 1983. Esta última es la que lleva la rana alienígena en portada. La misma de aquella icónica camiseta con la que se dejó fotografiar Kurt Cobain, con mirada entre pasmada y dolorosa, haciendo un gesto que, más que un saludo, parece que intenta detener la avalancha de mierda que se le venía encima. Y es que el líder de Nirvana fue uno de los ilustres padrinos de Daniel Johnston. Señalando en no pocas ocasiones la influencia de este a través de varios de sus discos. Pero no fue el único. Otros grandes nombres del noventerismo sónico como Sonic Youth, Yo la Tengo, The Flaming Lips, Beck, Teenage Fanclub o Built to Spill también manifestaron su debilidad por la obra del artista californiano.

Para no extenderme más, evitando así que este homenaje se transforme en una suerte de panegírico digno del peor suplemento cultural, tan solo me queda dar las gracias a este artista honesto por todo lo que nos regaló. Y pegarme cabezazos contra la pared por no haber asistido a aquella gozada de show que, según parece, protagonizó en Valencia hace ya siete años. ¡Menuda cagada! Pensaba enmendarlo alguna vez, pero ya no podrá ser. Un ataque al corazón se ha llevado a Daniel para el otro barrio con cincuenta y ocho primaveras. Descanse en paz.

Y ahora un deceso tanto o más doloroso que el anterior: El de David Berman. Músico, poeta y dibujante virginiano, conocido principalmente por haber montado los Silver Jews a finales de los ochenta, junto a Stephen Malkmus y Bob Nastanovich de Pavement. El grupo, que tuvo más cambios de alineación que la Argentina de Scaloni, se mantuvo con Berman como único miembro fijo. Publicando seis álbumes entre los años 1994 y 2009, siendo mis favoritos “American Water” (1998) y “Bright Flight” (2001). Diez años después formaría los Purple Mountains, con los que acababa de sacar un bonito trabajo al que aún no le he dedicado todo el tiempo que merece. Un último proyecto que ya no tendrá continuidad, en el que retomaba su particular propuesta allí donde la dejó tiempo atrás. Con esa poesía triste y arrastrada, no exenta de pequeñas dosis de socarronería, que le convirtieron en una leyenda del indie-rock. O casi. El caso es que el tipo nos ha dejado con cincuenta y dos tacos. No sé si le habrá dado para, como se comprometió, compensar los daños que el desgraciado de su padre había ocasionado en su condición de lobista de la industria armamentística. Tampoco sé si tiene demasiada importancia. Pero vaya, me gustaría pensar que sí. Ojalá haya encontrado esa paz interior que le fue esquiva en vida.   

viernes, 15 de julio de 2016

De cumple en Vivers

Es durante los meses de julio, con Valencia sometida a los rigores del estío mediterráneo y sus gentes abandonando este Hell on Earth, cuando alguien decidió que estaría bien organizar un festival al aire libre. No es algo nuevo. Viene siendo así desde finales del siglo XIX, más o menos cuando nació Lizondo o su padre o el padre de su padre o su espíritu. Originariamente se trataba más de celebrar una feria y una exposición con toda clase de productos, además de cabalgatas y demás mandangas folclóricas. Todo eso, convenientemente adaptado a los tiempos que corren, aún se hace. Por ese motivo durante este mes y en los Jardines de Viveros se oferta a visitantes y lugareños todo tipo de actuaciones musicales.

Más próximo en el tiempo se sitúa otro acontecimiento igual o más relevante que el anterior. Un par de locos decidieron montar una promotora musical para acercar a Valencia a todas esas bandas tan habituadas por entonces a pasar de largo. Poniendo en práctica aquello de que si la montaña no va a Mahoma, pues Mahoma va a la montaña, comenzaron por traer a todos aquellos grupos que les apetecía ver, pero que no venían a la capital del Turia ni ataos. De eso hace ya veinte años y la empresa en cuestión responde al nombre de Tranquilo Música.

El caso es que de la confluencia de ambas efemérides surge la celebración del concierto del 20 aniversario de Tranquilo Música. Se produjo el pasado viernes terde-noche y los grupos participantes Tórtel, Cuello, Los Glurps y Senior i el Cor Brutal, todos ellos del terreno. Este menda, como no podía ser de otra forma, anduvo por allí pese a las inclemencias del tiempo. Porque el calor era fino (La Ina) y no corría por ni gota de aire. Pero bueno, todo sea por una buena causa: apoyar la escena indígena y de paso homenajear a unos tipos capaces de arriesgarlo todo para hacer de este sitio, un móngerland de manual, un lugar mejor.

El primero en salir a escena fue Tórtel y su propuesta de pop luminoso y ñoño. No soy muy fan de su música pero tengo que reconocerle al tío el empeño. Cómo ha sido capaz de ir mejorando su fórmula disco a disco, lo cual no sé si es mucho o poco, pero es algo. Después asomaron la cabecita unos Cuello bastante contundentes a los que perjudica el formato al aire libre. Con todo, la sucesión de jitazos mitigó muy mucho ese hándicap. Hasta el punto de que fueron los mejores de la velada. A continuación se dio ese momento garage que al parecer no puede faltar en cualquier festival que se precie. Mi no entender, pero es lo que hay... La cuota fue cubierta esta vez por Los Glurps. Lo mismo me hubiera dado cualquier otro. La despedida y cierre estuvo al cargo de Senior y sus chicos, que estuvieron solidos y juguetones como casi siempre. Además nos presentaron una muestra de lo que, al parecer, será su nuevo disco. A priori una interesante colección de versiones del rock americano.

Y eso es todo. Bueno eso y dar la enhorabuena a la gente de Tranquilo Música. Per molts anys!!!Y yo que lo vea... 

martes, 12 de enero de 2016

martes, 14 de abril de 2015

Hasta siempre Oskar... eterno uruguasho

Decía Günter Grass que “incluso los malos libros son libros y por lo tanto sagrados”. No sé lo que hubiese pensado el bueno de Günter de haberse leído el libro de Belén Esteban, aunque bueno, entiendo el sentido de su frase.
Obviamente si traigo aquí a colación al último Premio Nobel de Literatura alemán es porque acaba de fallecer. Y no se trata de cualquiera. Hablamos del autor de “El tambor de hojalata” su obra más importante y reconocida, fábula negra con la que Grass retrataba el rostro olvidado de la Historia. Una maravillosa novela que me marcó en la adolescencia, cuando la leí por primera vez. ¿Cómo olvidar al eterno infante Oskar Matzerath y a su tío Jan Bronski? ¿O aquel episodio de las anguilas y la cabeza de caballo?

Pero es que además, por estas extrañas casualidades a las que a veces nos somete la historia y el destino, el mismo día de la muerte de Günter Grass pero a un océano de distancia, también nos dejó el gran Eduardo Galeano, su viejo colega de militancias. El autor de la influyente y no suficientemente leída “Las venas abiertas de América Latina”. También el de “El fútbol a Sol y sombra”, posiblemente el mejor libro sobre fútbol que jamás haya leído. Aquel que dijo aquello de "los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mi un pajarito me contó que estamos hechos de historias".


Lea a Grass, introdúzcase en Galeano, disfrute con sus historias, aprenda de sus experiencias vitales, ensalce su compromiso, empápese de su genio, recupere su memoria a través de sus libros... No dejemos que las belenesesteban de este mundo se salgan con la suya.

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Por cierto que la caricatura del autor alemán es obra del gran Tullio Pericolli y el precioso homenaje a Galeano y a “Las venas abiertas de América Latina" de El espíritu de los cínicos.

martes, 8 de julio de 2014

Eterno Alfredo

El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto, así que hay que echar el balón al pasto”.
Mi abuelo Juan, en una de las escasas conversaciones que recuerdo haber tenido con él cuando era niño, me confesaba con cierto pesar que para él, el mejor futbolista de todos los tiempos había sido Di Stéfano. Ni Pelé, ni Maradona, ni Cruyff, ni Garrincha, ni Beckenbauer... don Alfredo di Stéfano Laulhé. Y tiene merito, ya que mi abuelo era antimadridista hasta la médula. Ser seguidor del Real Madrid, como lo era y es su nieto, suponía padecer uno de los grandes males de la sociedad del momento, pertenecer al club de fans de aquella entidad plagada de gentes que “son más malos que los etafes* (sic)”. Así que imaginaos la impresión que debió de causar en él este fino todocampista bonaerense para salvar ese prejuicio. Ese es el motivo de que, para mí, que por edad no pude disfrutar de los jugadas de Di Stéfano, ni tampoco de las de Pelé o Garrincha todo sea dicho, la “saeta rubia” haya sido el mejor. Por otra parte, tampoco creo que determinar quien ha sido/es el mejor futbolista del planeta tenga demasiada importancia. El propio Di Stéfano tampoco se la daba, como demostró no hace tanto cuando en medio de una disputa entre Pelé y Maradona por quien era el más grande señaló: “Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Elija el que usted guste”**. 

En lo que si coinciden todos los historiadores y gran parte de los aficionados (paso de hablar de esa entelequia llamada “los expertos”), es en que el fichaje de Alfredo Di Stéfano por el Real Madrid cambió el rumbo del fútbol español y europeo. No voy a entrar aquí en las circunstancias de ese fichaje, ardua cuestión en la que cada cual, dependiendo de sus colores, da credibilidad a una versión o la contraria. Lo que es un hecho es que, si hasta el año 53 el FC Barcelona y el Athletic Club de Bilbao dominaban claramente el fútbol español, con la llegada de Di Stéfano las tornas cambiaron radicalmente.

Al final de su carrera Di Stéfano acabó con la mochila repleta de trofeos y reconocimientos internacionales que van desde los innumerables campeonatos y copas nacionales ganadas aquí, en Colombia y en su Argentina natal, hasta las celebradísimas cinco copas de Europa que le dieron fama mundial. También tuvo tiempo de ganar una Copa Intercontinental y un Copa América con la Selección Argentina si bien, su gran frustración fue no haber podido participar en ningún partido de un Mundial por diferentes causas, ni con la Argentina que le vio nacer ni con la España que le acaba de ver morir.

Alfredo Di Stéfano murió ayer en un Hospital de Madrid víctima de una parada cardiorrespiratoria. Tenía 88 años. Unos años antes fue elegido “Mejor Jugador de Todos los Tiempos” por la revista France Football. De hecho es el único jugador al que se ha otorgado el “Super Balón de Oro”. 
Descanse en paz.
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*etafes = etarras, en jerga de mi abuelo. 
** Para los que no lo sepáis, los citados futbolistas fueron la esencia de “La Máquina” del River Plate. Formación dominadora durante los años cuarenta y que es considerada como de las más espectaculares de todos los tiempos a nivel mundial.

miércoles, 30 de abril de 2014

La Bestia Negra, el que mea colonia, su amigatxo el del plátano y su otrora amigo Pito

Según los de la RAE un macaco es un cuadrumano muy parecido a la mona Chita, pero más pequeño, con cola y el hocico saliente y aplastado. Por otra parte en ciertos países de América Latina como Chile o Cuba, si te dicen que eres un macaco, te están llamando feo y deforme. In Spain, hasta donde me llega el intelecto, se asimila macaco a mono chiquitito y es utilizado en demasiadas ocasiones como insulto racista. Y como seguro sabréis a los macacos, a los monos y a los primates en general, les gustan mucho los plátanos. De ahí que un pre-mental de 25 años, entrenador de chiquillos para más Inri, decidiera que lanzar un plátano a Dani Alves era una estupenda manera de provocar al fino lateral del FC Barcelona. ¡Se quedaría contento el tontoloscojones! Pues que le aproveche, porque le ha salido el tiro por la culata. A quien más ha perjudicado la acción es a sí mismo, quedando retratado como lo que es, un racista de mierda. Supongo que el tipejo tampoco se esperaría la repercusión que iba a tener su acto. Pero que se joda, ¡haberlo pensado antes!

Todo fundamentalmente porque, contra todo pronóstico, la reacción del brasileño del Barça fue para quitarse el sombrero. Recogió el plátano lanzado por el mónguer de turno, lo peló y, desafiante como es él, se lo jaló antes de lanzar un córner. Y este simple gesto, que podría haber pasado desapercibido en el marco de un mundo en el que, lastimosamente, se sigue consintiendo el racismo, obtuvo un enorme eco mediático. Hasta el punto de que innumerables personalidades del mundo de la farándula, el deporte y hasta la política, se han mostrado en las redes sociales comiéndose una banana en apoyo a Alves y por extensión en favor de la lucha contra el racismo. Y hasta aquí todo fenomenal. Incluso la rápida reacción del CD Villarreal, club responsable del estadio en el cual se produjo este asqueroso acto. No habían pasado ni dos días desde el incidente y el energúmeno ya estaba identificado, expulsado del club y puesto a disposición policial. Pero como pasa casi siempre, ni todo es rosa en el amor, ni todo lo que brilla es oro.

Y es que la cosa se habría quedado aquí y este menda no tendría nada más que alegar de no ser por el propio Alves. Me contentaría con haber alabado la reacción de crack, afear el comportamiento del racista y exigir que tanto la sociedad civil como, muy especialmente, quienes tienen responsabilidades en esta materia, se pongan las pilas en un asunto como el del racismo que apesta de lo más. Pero ha sido Dani quien no ha querido dejarlo ahí. Lenguaraz como siempre, el lateral derecho titular de la canarinha ha soltado por su boca lo que no está escrito. Y en esa espiral se han colado algunas sandeces. Como cuando le ha dado por afirmar que aquí, se entiende que en España, donde lleva la friolera de once años residiendo y se supone que conociendo a gentes de todo tipo y condición, somos todos una panda de racistas. Vamos, que nos vendemos como un país del primer mundo pero que no... que estamos muy atrasaditos, vaya. Y ciertamente lo estamos, no seré yo quien lo niegue, pero no única ni mucho menos principalmente por un tema como este. Y no es cuestión de establecer comparativas con su país de origen u otros que ahora, a través de la prensa e incluso las redes sociales, tratan de darnos lecciones. Porque aquí hay actitudes racistas que hemos de condenar y atacar y no debemos escudarnos en el hecho de que otros también padecen esta lacra. Incluyendo al país de origen del afectado, en donde, según me cuentan, no están para tirar cohetes -tan solo recordar la polémica elección de la pareja de presentadores de la gala del sorteo de grupos del Mundial de Fútbol 2014-. Tampoco es consuelo. Pero no todos somos racistas. Ni unos hipócritas como Daniel Alves. Y aquí quería yo llegar. Un tipo que recurriendo al viejo truco de confundir la parte por el todo, nos pretende dar lecciones sobre algo para lo que no está legitimado.

Wow!!! Ya lo sé, estáis flipando. ¿Cómo que no está legitimado para denunciarlo?, pensaréis. Si un tipo que ha sufrido el racismo en sus propias carnes no lo está, ¿quien coño lo está? Pues quien es coherente y lo denuncia tanto cuando lo padece él, como cuando lo padecen otros a su vera. Aquel que no se calla como una puta cuando eso ocurre tan solo porque en ese momento no conviene a sus intereses y colores (entiéndase que no hablo del negro o el blanco, sino del blau i el grana y por encima de todo del morao de los billetes de quinientos). Y sí amigos, os hablo del vergonzante affaire “mucho morro” protagonizado por Sergio Busquets y Marcelo. ¿Lo recordáis? Pues sí, ahí estaba de actor secundario don Daniel Alves, que no fue capaz de decir ni y eso que, según el mismo cuenta, es intimo amigo de Marcelo y tal... Se ve que el lateral izquierdo del Madrid no es lo suficientemente negro como para merecer la consideración de "hermano" por parte de Dani el bocachancla. Eso o que hay negros de primera y de segunda, y el pelucón no es más que un negro de mentira, como aquellos personajes que aparecían en las películas de D. W. Griffith. 
En fin Serafín, pa' que seguir...

Enlazando con esto también pensaba comentaros algo sobre la actitud de un amigo de Daniel. Me refiero al falso humilde que mea colonia, ahora comandante de la Bestia Negra munichesa. Pero entre lo sucedido ayer noche en la capital bávara y lo reflejado en esta columna de opinión firmada por Alfredo Relaño, que suscribo de pé a pá, mejor me lo ahorro y de paso quedo como un señor.

Ya para acabar y darle sentido al título de esta entrada, que podría estar suscrito por algún imitador de tercera de John Le Carré, vamos con lo de Tito Vilanova. Joer que pena. En serio, que mazazo. Se lo comentaba el otro día a un colega vía Facebook. Venía en un taxi, medio pedete después de un buen festuki y en la radio estaban hablando de ello. La verdad es que casi se me saltan las lágrimas. Y sí, lo sé, no debería ser tan importante, al fin y al cabo, el fallecido no es alguien cuyos méritos le den para trascender. ¿Y qué?
Descanse en paz. 


Y hasta aquí hemos llegao... Que no es poco. 

viernes, 18 de abril de 2014

Mil años de soledad. Gabriel García Márquez 1927 - 2014

Justo ayer me acordaba de él en la entrada que le dediqué a Kobo Abe y a sus cuentos siniestros. ¡Joder! Pájaro de mal agüero. ¡¡¡Weón CDTM!!! 
Y es que nos ha dejado Gabriel García Márquez a los 87 años de edad. Descanse en paz, colombiano eterno.
Porque se nos ha ido uno de los grandes. De los más grandes de la literatura universal. Y somos muchos los que sentimos profundamente su pérdida, ya que una figura como la del colombiano es irreemplazable. Mejor que sea así. 
Nos consolaremos pensando que siempre nos quedará su obra, extensa y maravillosa. 
Ciao García Márquez.
Hasta siempre Gabo. 
Que te vaya bonito por los mundos en los que ahora habitas.
Y muchas gracias por tantísimas tardes de goce y disfrute. 
“Un día como hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin del hombre’. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora, que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra […] Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía”.

viernes, 7 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero (1948 - 2014)

"Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero, hijo de padre borracho y hermano de un suicida, perseguido por los pájaros y los recuerdos que me acechan cada mañana escondidos en matorrales, gritando porque termine la memoria y el recuerdo se vuelve azul y gima, rezando a la nada por temor".
Hasta siempre tío loco... 

domingo, 2 de marzo de 2014

Homenajes tardíos, homenajes debidos...

Philip Seymour Hoffman. 1967 - 2014 (by Timothy Banks - Paste Magazine)

Con tan solo cuarenta y seis años se nos ha ido el para muchos, entre los que me incluyo, mejor actor del universo Hollywood. Y es que la participación del neoyorquino en cualquier película, por mala que esta fuera, hacia que el producto cobrara interés. Y si no que se lo digan a Brett Ratner (ejem), director de aquella puta mierda titulada "El Dragón Rojo".
Pero bueno, si bien nos hemos quedado si Philip, aún permanecen entre nosotros el Truman Capote de "Capote", el padre Flynn de "La Duda", aquel leal asistente de El nota en "El gran Lebowsky", el maloso Owen de "Misión Imposible 3", el Freddy Miles de "El talento de Mr. Ripley", el maravilloso director de la campaña política demócrata de "Los idus de marzo", ese trasunto del creador de la Iglesia de la Cienciología en la mejorable "The Master", el inolvidable Allen de "Happiness", el Lester Bangs de "Casi famosos", el ambicioso Andy que enreda a su hermano y a su mujer en "Antes que el diablo sepa que has muerto", el excesivo bujarrón Scotty de "Boogie Nights", o aquel enloquecido director-montador que es el Caden Cotard de "Synecdoche, New York". Poca broma. 


Francisco Sánchez Gómez aka Paco de Lucia. 1947 - 2014 (by Oriol Malet - Jotdown)

El gran Paco de Lucia, algecireño eterno, guitarrista sin igual, maestro del flamenco y de la música en general. Uno de los pocos valores exportables de esa cosa bautizada por nuestros dementes políticos como "marca España". Lo más grande que ha parío Cai, tierra de mis ancestros, junto a Camarón de la Isla, que seguro habrá recibido con los brazos abiertos a su gran amigo Paco. Y es que siempre se nos van los mejores, que le vamos a hacer. 


Harold Ramis. 1944 - 2014 (Visto en Megacynics.com)

También ha muerto el caza fantasmas Egon Spengler. Inolvidable personaje presente en la memoria colectiva de todos aquellos que ya sobrepasamos la treintena. Aunque no solo eso le debemos a este actor, guionista y director nacido en Chicago. Porque también es responsable de haber dirigido dos de las películas con las que más me haya reído nunca: la divertidísima "Una terapia peligrosa" (con la descacharrante escena en la que se nos explica que es realmente eso del complejo de Edipo) y la mítica "Atrapado en el tiempo" (aquella genialidad por culpa de la cual, muchos ansiamos visitar antes de morir ese frío poblacho de nombre impronunciable en donde se celebra el jodido día de la marmota).  


Bob Casale. 1952 - 2014. 

Guitarrista y miembro fundador de Devo.  Y ya es el segundo miembro de la energética banda de Ohio que se nos va, tras el baterista Allan Myers fallecido en 2013. El tiempo pasa y la gente va desapareciendo. Ley de vida. 


Descansen en paz todos ellos. Y por supuesto, disfrutemos de sus obras. Es el mejor homenaje que se les puede hacer.  


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