Para
los que no les conozcáis, los Howlin’
Rain son la banda de Ethan Miller, otrora esencia de los tristemente desaparecidos
Comets on Fire. Un quinteto asentado
en la bella ciudad de San Francisco que ofrece una sugerente mezcla de hard rock con esencias sesenteras, blues, noise y sobretodo mucha psicodelia.
Tanta que no cuesta ubicarles rondando entre las pintorescas calles del barrio
de Haight, archiconocido lugar de
nacimiento del movimiento hippie a
finales de la década de los 60.
Fascinado
por el sonido retro de “Magnificient fiend” (2008), su segundo y magnífico
disco, decidí poner en jaque mi delicado estado de salud por tal de verles en
directo. Y la cosa bien mereció la pena. Pocas veces he visto a una banda sonar tan
potente y a la vez tan bien sobre un escenario. Y es que la música de estos tipos
engancha enlatada y no os digo nada en vivo, dónde se aprecia más si cabe el
virtuosismo guitarrero de Miller, los fantásticos juegos vocales entre este
último y Joel Robinow, y el maravilloso sonido del Hamond. O esas complejas composiciones, que podrían ser obra de
cualquiera de los máximos exponentes de la historia del rock, desde el Dios Hendrix, hasta los Black Crowes, pasando por gentes como The Troggs o Jefferson
Airplane. Otra cosa es su aspecto. Y no lo digo por su manera de vestir
retro –o anticuada, para gustos los colores- y su evidente desaliño capilar,
sino por sus innegables parecidos razonables, que nos hicieron esbozar más de
una sonrisa durante la
noche. Porque el tal Miller es la copia exacta de Salman
Rushdie, mientras que sus chicos son los dobles de Robin Williams con melena,
Rasputín y una curiosa mezcla entre Fernando León de Aranoa y Tim Burton en su
juventud. [Creedme, la foto no les hace justicia]
El
concierto discurrió rápido, sin que la banda nos diese un segundo de respiro,
con guitarrazos, falsetes y wah-wahs
a tutiplé. El repertorio se nutrió fundamentalmente del mencionado “Magnificient
fiend”, si bien también tuvieron cabida hits
de su álbum de debut, como la magnética “Death prayer in heaven’s orchad”, o
los tres cortes incluidos en su reciente “Good Life EP” (2010), con mención
especial para el que da nombre al mismo.
En
fin, que disfruté como un enano. Lástima que el evento no cayera en fin de
semana. Lástima que la cosa empezara tan tarde. Lástima el trancazo que llevaba encima...

