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viernes, 17 de diciembre de 2010

Espectaculares Howlin' Rain


Para los que no les conozcáis, los Howlin’ Rain son la banda de Ethan Miller, otrora esencia de los tristemente desaparecidos Comets on Fire. Un quinteto asentado en la bella ciudad de San Francisco que ofrece una sugerente mezcla de hard rock con esencias sesenteras, blues, noise y sobretodo mucha psicodelia. Tanta que no cuesta ubicarles rondando entre las pintorescas calles del barrio de Haight, archiconocido lugar de nacimiento del movimiento hippie a finales de la década de los 60.   

Fascinado por el sonido retro de “Magnificient fiend” (2008), su segundo y magnífico disco, decidí poner en jaque mi delicado estado de salud por tal de verles en directo. Y la cosa bien mereció la pena. Pocas veces he visto a una banda sonar tan potente y a la vez tan bien sobre un escenario. Y es que la música de estos tipos engancha enlatada y no os digo nada en vivo, dónde se aprecia más si cabe el virtuosismo guitarrero de Miller, los fantásticos juegos vocales entre este último y Joel Robinow, y el maravilloso sonido del Hamond. O esas complejas composiciones, que podrían ser obra de cualquiera de los máximos exponentes de la historia del rock, desde el Dios Hendrix, hasta los Black Crowes, pasando por gentes como The Troggs o Jefferson Airplane. Otra cosa es su aspecto. Y no lo digo por su manera de vestir retro –o anticuada, para gustos los colores- y su evidente desaliño capilar, sino por sus innegables parecidos razonables, que nos hicieron esbozar más de una sonrisa durante la noche. Porque el tal Miller es la copia exacta de Salman Rushdie, mientras que sus chicos son los dobles de Robin Williams con melena, Rasputín y una curiosa mezcla entre Fernando León de Aranoa y Tim Burton en su juventud. [Creedme, la foto no les hace justicia]

El concierto discurrió rápido, sin que la banda nos diese un segundo de respiro, con guitarrazos, falsetes y wah-wahs a tutiplé. El repertorio se nutrió fundamentalmente del mencionado “Magnificient fiend”, si bien también tuvieron cabida hits de su álbum de debut, como la magnética “Death prayer in heaven’s orchad”, o los tres cortes incluidos en su reciente “Good Life EP” (2010), con mención especial para el que da nombre al mismo.

En fin, que disfruté como un enano. Lástima que el evento no cayera en fin de semana. Lástima que la cosa empezara tan tarde. Lástima el trancazo que llevaba encima...        
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