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viernes, 3 de agosto de 2012

"Hormone" Krieger, in memoriam


En estos calurosos días olímpicos, en los que sorprendentes nadadoras son capaces de ir más rápido que sus homólogos masculinos (y encima sus federaciones se jactan de ello), o que veteranos ciclistas arrasan en la lucha contra el crono después de ganar el puto Tour de Francia (¡hito histórico donde los haya!), pese a que en anteriores ediciones de los Juegos Olímpicos no pasaban de ser meros pistards (de los buenos, cierto, pero pistards al fin y al cabo), me viene a la cabeza el recuerdo de la mítica “Hormone” Krieger.

Para los que no lo/la recordéis, Andreas Krieger es una antigua lanzadora de peso de la Alemana Oriental que ganó la medalla de oro en el campeonato europeo de atletismo de 1986. Esto último lo hizo como Heidi Krieger, pero a fuerza de meterse esteroides acabo por “masculinizarse”, de ahí que, una vez retirada y viendo que la chuta le había dejado con todos los rasgos de un hombre -excepto la pilila-, sintió la necesidad de hacerse una cirugía de reasignación sexual y cambiar su nombre por el de Andreas. Todavía recuerdo la estampa de esta musculada nibelunguen con la bola agarrada a punto de lanzar. Llegué a fantasear con que semejante mostrenco fuera capaz de sacarla fuera del estadio.

Okey man, lo sé, que acusar de dopaje a alguien sin aportar pruebas es jodido y puede llegar a ser hasta ruin  pero es que hay cosas dificilmente asumibles. Ese doble rasero imperante según que deportes, según que nacionalidades, según el evento y en donde se celebre, ya sabéis. Eso y que uno, que ya tiene una edad, se acuerda de la famosa sopa de tortuga con la que Ma Junren -responsable del medio fondo chino durante el mundial de atletismo de Stuttgart- justificó el fantabuloso éxito de sus desconocidas corredoras (ganaron el 1.500, los 3.000 y 10.000 metros con la gorra. En esta última distancia, Wang Junxia batió tres veces el récord del mundo y en la final de los 3.000 cinco corredoras batieron el récord del mundo que tenía diez años de antigüedad). También el recuerdo de las maravillosas plusmarcas de Florence Griffith en los 100 y 200 metros lisos, inabarcables hasta para una dopada confesa como Marion Jones. Eso y que uno no deja de sorprenderse ante el hecho de que no haya prueba de natación que se dispute –y que se precie - en la cual se batan hasta tres o cuatro récords del mundo. Circunstancia que se justifica por la mejoras en las técnicas de entrenamiento, los nuevos tejidos usados para elaborar los bañadores, la mayor precisión de los cronometrajes… sí, sí, ya…

Luego está lo de que el tío que ganó el Dakar sea capaz de pillar el bronce en tiro al plato (¡Telita!). Aunque eso es otra historia. Una historia que dice muy poco de según que deportes y que cuestiona claramente su consideración de olímpicos.

Hala, hasta aquí hemos llegado...

…y me había prometido no hablar sobre la abanderada sudafricana y no lo he hecho. Por eso os enlazo este  peaso vídeo (je je):
- atención a partir del minuto 03:57 -

sábado, 19 de julio de 2008

¿Quién ganará la prueba ciclista en Beijing 2008?


Según las normas del Comité Olímpico Internacional (COI), “doping es la administración o uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo o cualquier sustancia fisiológica tomada en cantidad anormal o por una vía anormal con la sola intención de aumentar en un modo artificial y deshonesto su performance en la competición”.

Lo cierto es que el dopaje es consustancial al deporte profesional. La competitividad lleva a que muchos, en búsqueda de gloria y fortuna, recurran a fórmulas mágicas. En ese empeño fueron surgiendo prácticas y métodos que podemos considerar precursores del doping. Ya en crónicas de la Grecia clásica se narra cómo fondistas, saltadores y luchadores participantes en los Juegos Olímpicos recurrían a extractos de plantas para mejorar el rendimiento. El consumo de panes con características analgésicas o el uso de bebidas compuestas de plantas cocidas, cuyo objetivo era la disminución de la congestión del bazo y la fatiga muscular, estaban a la orden del día. Milón de Crotona señala otra metodología consistente en alimentarse de carne de animales, cuyas dotes físicas podrían ser útiles en su deporte. Por ejemplo carne de toro para potenciar la fuerza. Filóstrato Galo dejó constancia de cómo la preocupación de los atletas llegaba a un punto extremo, extirpándose el bazo cuando éste, inflamado y dolorido, representaba un bache para su punta de velocidad en carrera. Cosa seria. Tenemos constancia de que la cafeína fue usada por los nadadores, los atletas y los ciclistas desde 1805. Entre estos últimos se registra el primer caso mortal, el del galés Linton, quien falleciera en 1866 en el transcurso de la París-Burdeos y tras la ingesta de estupefacientes.

Y así es como llegamos al deporte de las dos ruedas. Y por ende a la competición ciclista por antonomasia: Le Tour de France. Cuyas últimas ediciones se han visto salpicadas por el fantasma del dopaje. De hecho ya son varios los campeones del certamen que han sido descalificados por el uso de sustancias prohibidas. Y la actual edición, por desgracia, lleva el mismo camino. Y es que al final, como refleja Vergara en una de sus tiras cómicas del diario Público, lo interesante del Tour ya no es saber quién va a ganar, sino determinar cuándo va a detectarse el primer caso de doping que va a desprestigiar, aún más si cabe, a la centenaria prueba ciclista.

 Es evidente que la lacra del dopaje se está cargando este bello deporte. Y dejémonos de hostias, esto no va de proteger a los ciclistas porque doparse sea malo para la salud. A estas alturas todos tenemos claros que el deporte de alta competición no es saludable, ni lo será jamás. Se trata más bien de un asunto de fraude deportivo. Y es que, como espectadores, ya no sabemos si lo que estamos presenciando es real o ficticio. Si el líder de hoy lo será también mañana o este será descalificado. Ni siquiera sabremos si el ganador del Tour 2008 será quien quede primero al finalizar las tres semanas de competición. Y es que, probablemente en semanas o meses –¡hasta años!- se declarará como vencedor al quien quedó segundo o decimocuarto en la prueba. Y eso es lo que realmente está matando al ciclismo. Porque los aficionados se hartan y los patrocinadores se largan. Y las canteras menguan. Así pues, el ciclismo se dirige irremediablemente hacia un espacio de marginalidad, tal como ya sucediera con el boxeo.

A nadie se le escapa que la extensión del doping se debe, en parte, a factores externos a la misma esencia del deporte. Conocemos el abuso de fármacos que se da en la actualidad y también la presión que ejerce la sociedad sobre el deportista, al que exige una superación continua. El profesionalismo impulsado por las empresas y la televisión lleva a los deportistas a tener que realizar esfuerzos tremendos, siendo el ciclismo uno de los deportes más duros. Visto así no es difícil entender que muchos cedan a la tentación de doparse. Además, como muchos entran al juego, aquellos que no lo hacen tienen bastante difícil competir. De ahí el uso masivo para triunfar o cuando menos para tener posibilidades. Quizás sea el momento de resetear, comenzar de cero y replantearse toda la competición. O dejar barra libre, ¡yo que sé! Lo que está claro es que esto no puede seguir así. Ya van tres positivos confirmados en la presente edición del Tour y aún queda una semana larga de competición. ¿Llegaremos a los diez? Pues igual… Hagan sus apuestas…

Por la red circula un chiste malo sobre el favorito para ganar la prueba de ciclismo en ruta en los JJOO, el chino Do Ping. Confiemos en que no pase de broma o cuchufleta. Aunque vistos los antecedentes…  

viernes, 11 de abril de 2008

Punkies de postal... tra la lara


Tras parafrasear el título de una conocida canción de La Polla Records, paso directamente a lo que me interesa. Mi más absoluta repulsa a las reacciones que se están suscitando desde diferentes colectivos y gobiernos de países del primer mundo con la intención de perturbar el trayecto de la llama olímpica hasta Pekín, sede principal de la celebración de los XXIX Juegos Olímpicos. Los altercados de los últimos días acaecidos en las ciudades de Londres, París y San Francisco, con motivo del paso de la antorcha por esas ciudades, más que enorgullecer a sus respectivos gobiernos debería de avergonzarlos por tamaño ejercicio de hipocresía. Muy occidental todo ello, sí señor. Pero yo me pregunto: ¿Dónde coño estaban esas protestas cuando los juegos fueron concedidos a Pekín el 13 de julio de 2001 durante la sesión del COI celebrada en Moscú? ¿Qué ha variado desde entonces en el Tíbet y en resto de China para que cambien su actitud?

Algunos se ampararán en que la concesión ya estuvo rodeada de polémica. Siendo esto cierto no lo es menos que la mayoría de países aceptaron los compromisos de las autoridades chinas de extender y respetar los derechos humanos durante los próximos años. De hecho se eligió como eslogan “Nuevo Pekín, Grandes Juegos” precisamente para enfatizar el cambio de ideales para el nuevo milenio. ¿Entonces? ¿No es suficiente? Pues no.... Ni lo era entonces ni tampoco lo es ahora.

Analicemos el tema más en profundidad y preguntémonos lo siguiente: ¿Existe la democracia en China? ¿Hay libertad religiosa en alguna parte de su extenso territorio? ¿Libertad de expresión tal vez? ¿Pueden los chinos y por ende los tibetanos, enviar o recibir información libremente? ¿Pueden desplazarse sin trabas? La respuesta a todas las cuestiones ha de ser NO. Y ahora cuestionémonos que hace diferente al Tíbet para que la comunidad internacional se haya fijado en ellos y no en la población de Guanzhou, por poner un ejemplo, para mostrar su repulsa a la celebración de los Juegos. ¿Acaso un habitante de Xian o de Shenzen goza de los derechos que se reclaman para los tibetanos? La respuesta también ha de ser NO. Entonces, ¿Por qué molan más los tibetanos que los manchures o que los pescadores del sur de China?... porque eso es lo triste del tema, no reivindicamos derechos para el pueblo chino, que lleva no-se-cuantos años subyugado a un régimen autoritario, sostenido por intereses económicos occidentales. Sólo nos movemos porque hemos descubierto que se oprime a los tibetanos. Tal vez porque muchos se han encargado de meternos en vena que el Tíbet mola. Sí chavales, el Tíbet mola mogollón y que viva el buen rollo, kamajamakamajaaaaamaaaa!!! Free Tibet by Richard Gere.

Voy a ir más allá, ¿Qué hace diferentes a los tibetanos de los iraquíes a los ojos de occidente? ¿Es que acaso los ciudadanos de Iraq no viven oprimidos? ¿Es que en Iraq, donde los EEUU y el Reino Unido andan enfrascados en una guerra ilegal, la población civil goza de los derechos esenciales de los que no gozan los tibetanos? ¿Y los franceses, cuyo Presidente electo defiende a diferentes dictaduras tribales en África amparado en el paraguas de la Francophonie?

Y ya que estamos, hagamos política ficción, va. Pongamos que las autoridades chinas decidiesen dialogar con el Dalai Lama en pos de decidir el futuro del Tíbet. ¿Qué justificación le encontráis a que se escinda un territorio histórico de China y crear un nuevo estado? Para más inri, un estado de carácter teocrático en el que la religión es el principio y el fin de todas las cosas. Por qué no nos equivoquemos, los tibetanos son igual de chinatas que los uigures o los hmong, con la única diferencia de que profesando la religión budista, deciden meterse a monjes rompiendo con las leyes fascistas dictadas por un gobierno autoritario. Pero no olvidemos que estos últimos tampoco escogen a sus representantes libremente, ya que la elección del Dalai Lama les viene impuesta por un dudoso sistema no muy acorde a los principios democráticos que supuestamente estamos defendiendo. ¿Vamos a amparar la creación de una teocracia budista? ¿Pero no estábamos defendiendo la libertad religiosa? ¿Dónde estamos pues? Sin embargo todo occidente aceptando las reivindicaciones de este nuevo líder mundial. Que nos da penita que la religión del buen rollo no tenga su propio país, como lo tienen los mandamases del catolicismo y del judaísmo. Y es que es eso. Los derechos humanos nos importan un huevo...

Una última cuestión… ¿Tendrá algo que ver el cambio de actitud de los Sarkozy de este mundo con la inminencia de ese peligro económico llamado “el gigante asiático” y que promete hacer tambalear nuestras economías? Ahora ya no nos caen tan simpáticos los chinitos, con sus lollitos de plimavela y su aloz tles delicias...

A ver gachones, que me parece muy bien que nos movilicemos para defender causas nobles. Pero siempre que se haga en conciencia y no sólo por convoi. Y además con responsabilidad y por supuesto con conocimiento de lo que se hace. Quizás así consigamos algo. O ni así. En todo caso y mínimo hasta entonces, las cosas seguirán igual de mal para los pobres tibetanos y también para el resto de territorios y etnias chinos. Para todos ellos pero también para los afganos, los somalíes, los senegaleses, los coreanos del norte...

Lo cierto es que pasado mañana ya no habrá manifestaciones. Y la semana que viene ni te acordarás del tema. Richard Gere estará rodando su nueva película que será igual de mala que las anteriores. El Dalai Lama se fumará un puro y el Presidente de China se tomará un coñac a la salud de todos nosotros. Así pues, mi más sincera repulsa al gobierno chino y a todos los gobiernos autoritarios que nos quedan en este “maravilloso” mundo. Y mi más sincero desprecio a todos esos gobiernos democráticos que se arrogan la potestad de determinar cuáles de entre esos regímenes autoritarios merecen ser respetados y cuáles no. Asco me dais, hijos de puta.

He dicho.
Os dejo con La Polla:

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