Dentro
de la variadísima oferta cinematográfica que Lufthansa ofrecía a los pasajeros del vuelo Nueva York – Dusseldorf,
se encontraba el film “Luna nueva”,
segunda parte de la saga de vampiritos de pasarela diseñada por Stephanie Meyer.
Creada en el año 2005, la serie cuenta hasta el momento con cinco novelas y dos
películas que adaptan a los dos primeras. Para desgracia de todos los amantes al
cine, la literatura y al buen gusto en general, las productoras amenazan con
llevar a la gran pantalla el resto. Bien. Pues que sepáis que el
Sulo se la tragó enterita. ¡Lo que hace la desesperación! Y no es la primera
vez que le pasa. Ya antes, creo recordar que fue en un viaje en tren desde
Valencia hasta Madrid, también se deleitó con la primera parte titulada “Crepúsculo” y que es la que da nombre a la saga.
Así
que, con la autoridad que me confiere el ser un conocedor de la obra crepuscular, lanzo al aire una serie de
cuestiones, para ver si alguien me las sabe responder. ¿Qué atractivo le
encuentra la peña a estas películas – libros? ¿Es sólo porque el Robert
Pattinson ese está cañón? ¿Realmente les emociona el rollo que se llevan el
Edward y la Bella esa? ¡Coño, si son un par de cagapenas! ¿Pero qué carajo les pasa a los adolescentes de hoy en
día? Y es que no entiendo como esta mierda de historia tiene a tantísima gente
enganchada.
Vayamos
por partes. El Crepúsculo este va de
una imbécil con angustia existencial, que se muda al poblacho más aburrido del
mundo y en el cual no para de llover. Que digo yo, que llevando una vida tan gris
y atormentada como la de esta chica, pues ni tan mal ¿no? El lugar perfecto
para vivir. El paraíso de cualquier Emo.
Pero no, la cosa se torna más complicada. Porque “su vida dará un giro excitante y aterrador una vez se encuentre con el
misterioso y seductor Edward Cullen”. ¡Los cojones! ¡Que vuelco ni que niño
muerto! El Edward este es otro cagapenas como ella, pero con colmillitos. Por
eso la Bella esta quiere mogollón al Edward, hasta el punto de pretender
convertirse en vampiro para pasar la eternidad con su amado… ohhhhhhh!!! ¡Es
todo tan hermoso!... que diría la
Leti. Pero de giro excitante y aterrador nada de nada. La
tipa sigue siendo un muermo del patín, que se pasa los días llorando y
amargándole la existencia a todo el que le rodea, incluido su noviete, el
vampiro güeno que no jala humanos… que eso está muy mal, que eso
es caca. Un chupasangres de mierda,
con una familia de mierda y con unos clanes enemigos de mierda, que dan menos
miedo que el panadero de Barrio Sésamo
(Sí, lo reconozco, siempre tuve la sensación de que Chema escondía algo muy
turbio).
Como
veis la historia es más simple que el mecanismo de un chupete. Un romance
adolescente entre dos personas que se quieren pero buscan miles de excusas para
alejarse el uno del otro y así alargar el desenlace que, como todo el mundo
sabe, acabará con los dos bien juntitos y muy felices. En este sentido, son especialmente
ridículas las justificaciones que dan
pie a la separación de los dos tortolitos durante “Luna nueva”. La causa es la afición de Edward a la sangre, algo bastante comprensible teniendo en cuenta su naturaleza. Por eso y por su negativa en consentir que Bella acabe convirtiéndose en uno de ellos… “nuestro
amor no es posible Bella… no quiero que pases por lo que yo… por eso me alejo de ti… te
querré siempre aunque no pueda estar contigo… no me busques”. Buah!!! Qué profundidá!!! Pero ya está. La peli no tiene nada más. Esa es la
premisa y después… la nada… el infinitoooooooooooo. Ni un puto giro que
propicie el que nos interesemos mínimamente. Al menos para una mente
más o menos desarrollada, porque a las hordas de adolescentes parece que les atrae. Y no
sólo eso, sino que les conmueve…ohhh!!!... que palabra más bonita. Será que nos
hacemos mayores, porque después de ver las dos pelis lo único que siento yo es
rabia y dolor… me duele el tiempo invertido y me da rabia que nadie coja a esos
dos pre-mentales que protagonizan el film y los estrangule. A poder ser con
cámaras por medio, o mejor aún, en plena premier.
Eso sí que me conmovería. Fin de la saga y a tomar por culo.
Ya
termino. A mi me parece muy bien que “elseñoralergicoalasvaginas”
esté bueno de pelotas y que eso excite al personal pre-adolescente que se
agolpa en las salas de cine. Pero por Dios, que alguien le asesore cuando se
trate de estar frente a una cámara. Que no se puede mantener ese rictus
marmóreo en todas las escenas. Esto es cine, consiste en interpretar, no en
quedarse parado en medio de un decorado sin mover ni una puñetera ceja. Coño,
¡que parece una estatua del Partenón! ¡Ya tenemos al nuevo Richard Gere!
En
fin, que si alguien es capaz de desvelarme donde esta la gracia de Crepúsculo, por favor que me lo
explique. Lo agradecería mucho. O igual es que soy un insensible y por eso nunca llegaré a comprender "la poesía que encierra esta historia de amor".
PD.
No he dicho nada del otro “amigo” de Bella, el licántropo, que viene a ser un
hombre lobo de los de toa la vía pero
con pretensiones. Que si yo fuera esta señorita me lo haría mirar. Para dos
tipos que conoce, uno es un vampiro y el otro un hombre lobo… ¡hay que ser cenizo!





