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viernes, 23 de octubre de 2009

Songs:Ohia - The Lioness

Que Jason Molina es uno de mis artistas favoritos, ya lo sabéis quienes sois asiduos a esta bitácora. Tampoco me duelen prendas en proclamarlo por enésima vez. Y es que admiro profundamente a este hijo de emigrantes españoles, nacido hace treinta y cinco años en Ohio, con una sólida trayectoria musical a las espaldas.

Molina en solitario nos regaló aquel maravilloso “Let me go, let me go, let me go”. Molina acompañado de otros artistas de talla mundial, grabó “Amalgamated Sons of Rest”. Tremendo álbum compartido con Will Oldham y Alasdair Roberts. Molina al frente de sus bandas Songs:Ohia y Magnolia Electric Co., nos deleitó con “The Lioness” o el más reciente “Josephine”… En fin, que me gusta toda su producción, ya desde 1996 cuando comenzó a forjarse el culto, hasta estos días en los que, por cierto, se encuentra girando por la península. Como no podía ser de otra manera, al llegar a la altura de Valencia, pasará de largo… Pero es que el tío no para y ahora anuncia un nuevo trabajo en colaboración con Will Johnson, otro genio de esto. Un disco que será presentado en el próximo Primavera Sound en el que Molina & Johnson tienen previsto participar.

Bien, todo este rollo para reivindicar -¡si es que hay algo que reivindicar!- el fantástico quinto álbum de Songs:Ohia, titulado “The Lioness”. Publicado originalmente en el año 2000, se compone de un conjunto homogéneo de canciones lentas y oscuras, en las que impera una profunda sensación de tristeza… ¡Bendita tristeza! Desconozco los motivos que llevaron a Molina a componer estas canciones, marchando hasta Glasgow para grabarlas, pero le estoy profundamente agradecido por compartir todas esas emociones con nosotros. Es más, me considero en deuda con quienes le llevasen hasta ese estado depresivo. Y es que, cómo alguien dijo alguna vez, las mejores composiciones surgen de la pena y la tristeza. Este disco es buena muestra de ello.    
En fin, que pese a no estar para nada triste, ni siquiera un pelín decaído, esta semana me ha dado por sumergirme en los nueve cortes que componen este pedazo de álbum. Que además suponen una banda sonora ideal en estos días tan aciagos, en lo climatológico. 

Por cierto que, no he comentado que en la grabación colaboraron los miembros de Arab Strap. Así pues, gracias también a ellos en la parte que les corresponda.

Para finalizar enlazo una interesante entrevista al genio de Oberlin, que apareció publicada en Muzikalia el pasado mes de septiembre.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Escuchando a Jason Molina

Una voz y una guitarra, ¿acaso hace falta algo más? Con eso el líder de Songs:Ohia y Magnolia Electric Co., dos de las mejores bandas surgidas en la última década desde los EEUU, se basta y se sobra para crear este disco de nueve cortes en el que nos muestra todo lo que lleva dentro. El de Ohio compuso las piezas en 2004 en Bloomington, Indiana, aunque de forma inexplicable el álbum no vería la luz hasta el pasado 2006. Se titula “Let me go, let me go, let me go” y al igual que su anterior trabajo, sólo es posible adquirirlo en formato vinilo. Bueno, también se puede descargar de Internet pero eso no tendría mucho sentido. Si hay un cantautor contemporáneo cuya voz se ve especialmente favorecida por el peculiar zumbido del vinilo, ese es Jason Molina.

Estamos ante un elepé maravilloso, triste como él sólo, en el que Molina se desnuda y nos hace partícipes de sus sentimientos más íntimos. Parece pensado para esos días de lluvia y frío tan habituales por esta época del año. Si bien, llama la atención que los temas de la cara A sean un tanto más homogéneos en cuanto a concepto y sonoridad, que los de la cara B. En estos últimos se aprecia una mayor complejidad compositiva, amén de un mínimo empleo de otros acompañamientos. Con todo, la escucha de cualquiera de las caras del plástico supone una experiencia casi mística. En la primera parte sobresaliendo esa preciosidad titulada “Everything should try again”. Pero las mejores composiciones están al final. Concretamente en los cortes octavo y noveno, oseasé los dos últimos del álbum. “It costs you nothing” y muy especialmente el que da nombre a todo el disco y con el que se me ponen los pelillos de punta una y otra vez. Cerrando un trabajo enorme -¡otro más!- de este Rey Midas de la música americana. Y es que todo proyecto en el que se embarca Molina, en
 solitario o con sus amigotes, da un fruto memorable. Ansioso del próximo estoy, no digo más.
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