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lunes, 8 de marzo de 2010

Cayendo en picado

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Una de las cosas con las que más disfruto en esta vida es con el cine. Me encanta sentarme en una butaca ante la pantalla o apalancarme en el sofá de mi casi ante el televisor para ver una buena película. Es más, el mero hecho de ver cine ya me produce placer, independientemente de que la película sea peor o mejor (si es buena, por descontado que disfruto más). Y es que, como ya he dejado escrito en alguna ocasión, más que un cinéfilo me considero un cinéfago, consumidor de cualquier cosa con apariencia cinematográfica que caiga en mis manos. ¿He dicho cualquier cosa? Pues me he equivocado, quise decir “casi” cualquier cosa. Incluso a mi poco exigente paladar le cuesta tolerar algunos productos. Por eso eludo ver cualquier engendro, aka película, de la cual participe la señora (o señorita) Sandra Bullock.

Pero mira tu por donde, este año parece que va a ser el de esta mujer. Anoche, sin ir más lejos, ganó el Oscar a la mejor actriz principal por su participación en “The blind side” (John Lee Hancock, 2009), aún por estrenar en España. Hace unas semanas, por ese mismo papel, fue galardonada con el premio a mejor actriz dramática en la ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Me lo expliquen. Porque si hay una actriz mala, que digo mala, nefasta, dentro del actual panorama cinematográfico esa es Sandra Bullock. La tipa que perpetró “28 días”, “Prácticamente magia” o “Miss agente especial 1 y 2” (la tres está al caer) no puede, y remarco NO PUEDE, ganar un Oscar. Coño, ¡que no!, que unos premios que se consideran serios no pueden/deben incluir en su palmarés a gente como Sandra Bullock… isn't posible y punto… estoy dispuesto a aceptar el que le dieron a Julia Roberts en el 2000 por “Erin Brockovich”, ok, “aceptamos pulpo como animal de compañía”, pero a la Bullock ni de coña  ¡¡¡por favor!!!

Y es que desde que tuviera lugar la primera ceremonia de entrega de los premios Oscar, el día 16 de mayo de 1929, nunca se había caído tan bajo. Hostias, que uno repasa el palmarés del premio y ve como lo han honrado señoras del nivel de Meryl Streep, Hellen Mirren, Emma Thompson, Shirley McLane, Katharine Hepburn, Diane Keaton, Simone Signoret, Loretta Young, Claudette Colbert… ¡y  ahora Sandra Bullock!... manda huevos.   

Para los carcamales de la Academia hollywoodiense ha sido suficiente con que la Bullock sea considerada la reina del “slapstick” amable, con sus habituales toñas y su seguido de patochadas supuestamente graciosas/simpáticas. Y como a la mindundi le ha dado ahora por reciclarse y dárselas de actriz dramática, pues han decidido que estaría bien recompensarla por su demostrada solvencia y variedad de registros, ¿que tal? Así de barato está ganar un Oscar hoy día. Serán los efectos de la crisis… Aunque ya puestos, cualquier día nominarán a Jean Claude Van Damme. Y visto lo visto, es hasta injusto que no lo hayan hecho ya por interpretarse a si mismo en "JCVD". De seguir esa línea, no le descartemos para futuras ediciones. 

Aunque lo más marciano de todo, es que la tía ha ganado en un mismo año el Oscar y su némesis, el Razzie Award (en este caso por “Loca obsesión” - Phil Traill, 2009). Todo ello suena muy coherente y muy razonable. ¿Se puede ser el mejor y el peor actor en un mismo año? Sandra Bullock puede. Yes she can!!!

martes, 16 de diciembre de 2008

Quemar después de leer

A puntito de que la retiraran de la cartelera, me acerqué a una de esas multisalas que han proliferado como setas en mi ciudad para ver “Quemar después de leer”, última creación de los hermanos Coen. Por qué me ha costado tanto tiene relación con gente de mi entorno, personas de total confianza en asuntos fílmicos, que me insistían en que la película no valía un peo. Pero es que además leí en algún suplemento cultural que esta producción era tan mala como para postularse a los Razzie 2008. Si a eso le unimos que soy más aficionado a la faceta “seria” de los hermanos, aun no sé cómo al final acudí al cine.

Y oye, que se jodan todos. Eso y que, como dicta el refrán, más vale tarde que nunca. Pese a los malos augurios, o quizás gracias a ellos, la película me gustó un montón. Sobre todo me hizo pasar un buen rato, cuestión esta que yo valoro mucho cuando voy al cine ya que, por desgracia, sucede de uvas a peras. Lo de divertirme, se entiende. Es más, no recuerdo la última vez que me reí tanto en una sala como anteayer. Especialmente con esa hilarante conversación que, a modo de cierre, mantienen los dos agentes de la CIA en el despacho del superior. Un delicioso crescendo de burradas que no desvelaré para que la disfrutéis sin spoilers.

El planteamiento de la historia se sitúa en torno a la figura de Ozzie Cox –personaje interpretado por John Malkovich-, un agente retirado de la CIA que está redactando sus memorias. El problema surge cuando su mujer -Tilda Swinton- le plantea el divorcio y, en connivencia con su abogado, le roba una copia del cedé en el que almacena los avances en el borrador, creyendo que contiene información interesante en aras a un futuro proceso judicial. Todo se enreda cuando el disco compacto cae en las manos del aturdido personal de un gimnasio al cual acude habitualmente una de las secretarias del abogado. A partir de aquí, dos empleados del mismo-Brad Pitt y Frances McDormand-, intentan chantajear a Ozzie. Y en esas andaban cuando la CIA, enterada del asunto, decide tomar cartas en el asunto.

Divertidísima comedia cuya virtud principal consiste en conciliar una trama enrevesada, con el divertimento a la manera de los Coen y sin que por ello perdamos el interés por conocer el desenlace. Todo amenizado por una retahíla de situaciones absurdas en las que se parodia a los servicios de inteligencia norteamericanos y su supuesta eficiencia. Sólo puedo recomendaros que no la dejéis pasar. En el cine, si aún llegáis, o recurriendo al videoclub o a la siempre socorrida mula. Y es que “Quemar después de leer” supone otra muesca más en el revolver de unos Joel y Ethan Coen que rara vez erran el tiro. Por cierto, muy bien el señor Pitt en su papel de atontado.
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