Una
de las cosas con las que más disfruto en esta vida es con el cine. Me encanta sentarme en una butaca ante la pantalla o apalancarme en el sofá de mi casi ante el televisor para ver una
buena película. Es más, el mero hecho de ver cine ya me produce placer,
independientemente de que la película sea peor o mejor (si es buena, por descontado que disfruto más). Y es que, como ya he
dejado escrito en alguna ocasión, más que un cinéfilo me considero un cinéfago, consumidor
de cualquier cosa con apariencia cinematográfica que caiga en mis manos. ¿He
dicho cualquier cosa? Pues me he equivocado, quise decir “casi” cualquier cosa.
Incluso a mi poco exigente paladar le cuesta tolerar algunos productos. Por eso
eludo ver cualquier engendro, aka película, de la cual participe la señora (o
señorita) Sandra Bullock.
Pero
mira tu por donde, este año parece que va a ser el de esta mujer. Anoche, sin ir más lejos, ganó el Oscar a la mejor actriz
principal por su participación en “The
blind side” (John Lee Hancock, 2009), aún por estrenar en España. Hace unas semanas, por ese mismo papel, fue galardonada con el premio a mejor actriz dramática en la ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Me lo
expliquen. Porque si hay una actriz mala, que digo mala, nefasta, dentro del actual panorama
cinematográfico esa es Sandra Bullock. La tipa que perpetró “28 días”, “Prácticamente magia” o “Miss agente especial 1 y
Y es que desde
que tuviera lugar la primera ceremonia de entrega de los premios Oscar, el día 16
de mayo de 1929, nunca se había caído tan bajo. Hostias, que uno repasa el
palmarés del premio y ve como lo han honrado señoras del nivel de Meryl
Streep, Hellen Mirren, Emma Thompson, Shirley McLane, Katharine Hepburn, Diane
Keaton, Simone Signoret, Loretta Young, Claudette Colbert… ¡y ahora Sandra Bullock!... manda huevos.
Para los carcamales de la Academia hollywoodiense ha sido suficiente con que la Bullock sea considerada la
reina del “slapstick” amable, con sus habituales toñas y su seguido de
patochadas supuestamente graciosas/simpáticas. Y como a la
mindundi le ha dado ahora por reciclarse y dárselas de actriz
dramática, pues han decidido que estaría bien recompensarla por su demostrada solvencia y variedad de registros, ¿que tal? Así de barato está ganar un
Oscar hoy día. Serán los efectos de la crisis… Aunque ya puestos, cualquier día nominarán a Jean Claude Van Damme. Y visto lo visto, es hasta injusto que no lo hayan hecho ya por interpretarse a si mismo en "JCVD". De seguir esa línea, no le descartemos para futuras ediciones.
Aunque lo más marciano de todo, es que la tía ha ganado en un mismo año el Oscar y su némesis, el
Razzie Award (en este caso por “Loca obsesión” - Phil Traill, 2009). Todo ello suena muy coherente y muy razonable. ¿Se
puede ser el mejor y el peor actor en un mismo año? Sandra Bullock puede. Yes she can!!!


