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martes, 18 de febrero de 2014

De Aperitiver con Soledad Vélez

Hasta hoy no os había hablado del Aperitiver del TulsaCafé y la verdad es que no tengo perdón de Dios. Y no solo porque suponga una propuesta musical cojonuda en una ciudad como Valencia, huérfana de este tipo de embolados. ¡Sino porque se celebra justo al lado de mi casa! ¡Y ya llevan unos cuantos! En fin Serafín... Lo dicho... Que me disculpen los chicos de Verlanga, revista cultural valenciana que organiza a la limón con el Tulsa, este ciclo de conciertos acústicos a celebrarse cada sábado, un poquito antes de la hora de cenar. Gracias a eso, por el tablao del conocido garito benimacletero podemos ver desfilar a toda la plana mayor de la creación musical de esta ciudad de provincias. De hecho, hasta el momento ya han participado gentes como Julio Bustamante, Llum, Alberto Montero, Maronda, Senior o Artur Caravan. Y este sábado fue el turno para la gran Soledad Vélez.

Y es que ese día tuvimos el inmenso placer de compartir aperitivo con esta cantautora nacida en Concepción. Pedazo de bolo el que se marcó la valenciano-chilena acompañada por su ya inseparable Jesús de Santos (Polar). Haciendo honor a su oriundez podríamos decir que, más que un aperitivo, lo que nos prepararon fue una once, especie de merienda-cena en español-chileno, pero sustituyendo el té por la cerveza (¡por supuesto!). Y no una once cualquiera, sino una bien potente y nutritiva, que seguro dejó más que satisfechos a todos los allí presentes. Porque aquello estaba petadísimo. Hasta el punto de que el exceso de humanidad, unido a las impropias temperaturas que padecimos en Valencia durante el pasado sábado, dejaron el garito prácticamente sin oxígeno. Poco importó. Es más, pienso que hasta le vino bien al show. 

Fue fantástico el estar allí aletargados y bien juntitos, casi sin movernos por no sudar, mientras flotaban en el ambiente las notas, melodías y ritmos incluidos en ese “Run with wolves”, último larga duración firmado por Soledad Vélez del cual se nutrió el tracklist de la noche. Su mejor disco hasta el momento. O al menos eso dicen los medios especializados. Si bien algunos, como el que suscribe estas líneas, preferimos el “Wild Fishing”, la anterior entrega discográfica de la Vélez. También hubo tiempo para recuperar algo de lo mucho y bueno que este último incluía.
Los que hayáis escuchado en vivo a Soledad Vélez sabréis de sobra donde radica su principal fortaleza. Y es que ese vozarrón, que nada tiene que envidiar a las grandes del blues o del soul negro, en directo, produce un efecto casi hipnótico. Imposible escapar de ella. Un timbre portentoso capaz por sí solo de sobrecoger al más pintado. Y de sobreponerse a las limitaciones del recinto o a los problemas de sonoridad que les acompañaron durante casi toda la velada. Porque de eso también hubo, pero poco importó. El concierto, sin ser perfecto, estuvo genial. Esta es la tercera o cuarta vez que la veo en directo y, sin ningún género de dudas, fue la mejor de todas. Me gustó muchísimo y eso que, a priori, no las tenía todas conmigo por aquello del formato semi-acústico en el que había de desarrollarse la actuación. Pero nada... Además me encantó el buen rollo generalizado que se respiraba en el ambiente. Y la proximidad del dueto protagonista, que no paró de interactuar con el respetable antes, durante y después del concierto... 

Por último decir que es una suerte que en esta ciudad alguien se haya atrevido a montar cosas como esto del Aperitiver. Por tres pavos, birra incluida, uno puede pasar una tarde genial acompañado de gente maravillosa y escuchar buena música. Una bendición para todos los melómanos de medio pelo que aún quedamos en esta ciudad. ¡Que nos dure por Dios! ¡Y ya puestos que también nos dure la Vélez! Aun eso me parece más difícil. Es evidente que está mujer va a más y aún no se vislumbra su límite. Por lo pronto se nos marcha unos días a Austin al South by Southwest. Que le vaya bonito. Lo merece. 

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Las fotografías son Eva M. Rosúa para la web de Verlanga y del propio Jesús de Santos para su Facebook  

domingo, 2 de febrero de 2014

Jacco Gardner y el barroquismo que no fue

Calentito, calentito… Ahí van mis someras reflexiones sobre Jacco Gardner y el concierto que éste y su banda dieron hace unas horas en la capital del Turia.

A ver, como ya os comenté ayer en la entradilla de presentación a la SuloTk de febrero, uno de los ilustres olvidados en mi lista de recomendaciones 2013 fue el álbum de este multi-instrumentista holandés. Un chaval de veintipocos años claramente influenciado por la psicodelia de los sesenta y el pop barroco, por las melodías cristalinas de los Zombies, pero también por los momentos más intimistas de Brian Wilson. Un tipo que, a la fin y a la postre, ha sido capaz de producir una brillante colección de canciones que suenan como de otra época y a la vez muy –pero que muy- actuales. Y lo ha hecho con convicción pero también, o más bien sobretodo, tirando de conocimientos, sin caer en uno de los grandes males de esta época que nos toca vivir -el “amarás lo vintage sobre todas las cosas a.k.a “la enfermedad del hipster”-. Porque las doce canciones incluidas en “Cabinet of Curiosities”, su portentoso disco de debut, suenan antiguas pero a la vez modernas, eclécticas y originales… ¿eso puede ser? Pozí. Creatividad y buen gusto mediante, algo que, obviamente, no está al alcance de todo el mundo. Vamos, que la cosa le ha salido con mucha chicha que dirían las abuelitas. Na’ que ver con tantísimos subproductos perpetrados por ese hipsterismo imperante que todo lo basa en formas y poses prescindiendo de alma. Sé que a todos os vendrán ejemplos a la cabeza.

El caso es que de la cabecita de este holandesito escuchimizado, con cierto parecido físico al Beck primigenio, surgió ese maravilloso gabinete de curiosidades que vino a defender ayer noche. Discazo elegante y conmovedor que tantas buenas tardes me ha hecho pasar durante este mes de enero que ahora termina. Pero mira tú por donde que una vez concluido el show, me marché a casa bastante decepcionado. Desconozco el problema y tampoco me importa demasiado, la verdad, pero esas composiciones repletas de color, capaces de transportarnos desde la placidez melancólica hasta extremos próximos a lo fantasmagórico, anoche sonaron tremendamente deslucidas. Mucho golpe de batería, escasa voz, pero sobretodo la casi total ausencia de ese barroquismo que tan maravillosamente funciona enlatado. Insisto, no sé si la culpa fue del reducto concierteril, de los cuatro acompañantes de Jacco, del propio Jacco, de la ecualización del sonido o yo que sé, pero lo cierto es que Jacco Gardner no sonó a Jacco Gardner y es una lástima. Tenía muchas expectativas puestas en el envite.
A ver, tampoco quiero transmitiros que el concierto fuese una puta mierda. No es eso. En términos generales la cosa se desarrolló correctamente. E incluso hubo momentos -pocos-  en los que sí reconocí algunas de las cosas por las que me enamoré de la propuesta de este hombre. Pero como os he dicho, esperaba muchísimo más. 
Y eso es todo... que se le va a hacer. Dicen que hasta el mejor escribano echa un borrón ¿no? Pues eso. Otra vez será compadre.

Ah! Y no quiero olvidarme de doña Soledad Vélez, que actuó de telonera en el bolo de la noche. Llegamos tarde. Penitenziagite. Pero me desquitaré en un par de semanas, cuando esta chileno-valenciana de imponente voz actúe en un escenario más íntimo –y próximo a mí domicilio, que también es importante-. Pero eso será entonces. Y os daré buena cuenta de ello.

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Por cierto que los chicos de Munube - Música en la nube, retransmitieron el concierto gratuitamente en streaming. No sé si habrá manera de recuperarlo a toro pasado. Estaría bien. A ver si así, de segundas y sin tanta expectación acumulada, soy capaz de disfrutarlo más. Al menos tanto como mi acompañante durante la velada, quien sí salió plenamente satisfecha del show protagonizado por el pipiolo de Horn.   

lunes, 6 de junio de 2011

...i em podran veure somriure una mica per sota del nas

 
"Però, quan seré vell, seguiré cantant-te cançons, igual.
Caminaré lent i m'asseuré, a vegades, als bancs.
Verset a verset convocaré el teu cos llarg i blanc
I em podran veure somriure una mica per sota del nas."


El sábado tocaron los Manel en el TEM de El Cabanyal y, ¿qué queréis que os diga? Pues que si hubieran quedado entradas para verles de nuevo el domingo, hubiera vuelto sin dudarlo. Por que son lo más grande que ha parido este país de mierda en lustros -que digo lustros ¡¡¡en siglos!!!-. Sulo dixit.  

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