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martes, 8 de noviembre de 2016

No hay dos sin 3

 
Pasaron por Valencia los Slim Cessna's Auto Club hace ya casi un mes y este fiera no ha dicho ni Pamplona. Y eso que, según dixit literally “si vuelven a aparecer por este país, id a verlos, no os los perdáis, allí estaré yo en primera fila al coste que sea. Un show de Slim Cessna’s Auto Club justifica cualquier céntimo invertido en la entrada…”. Pero no dije que escribiría sobre el reencuentro.

Ahora en serio. Pos claro que fui. Y hasta lo disfruté. Pero no me gustó como las otras dos veces. Y no solo porque parecieran menos animosos que en ocasiones anteriores, que también, sino por esa deriva más pesada con la que mutaron algunas de las letanías marca de la casa y que no acabaron de agradarme. El repertorio exhibido tampoco ayudó, la verdad. Por mucho que tiraran de algunos de sus “hits” más conocidos. Y es que esos mandamientos versión SCAC que se han sacado de la manga en este 2016, me parecen un resbalón dentro de su gloriosa trayectoria discográfica. Aunque seguro que se recuperan y renacen de entre sus cenizas. Tanta oración merece su recompensa.

Y poco más que añadir. Ya ha pasado mucho desde el concierto y el alzhéimer no perdona. Eso y que he estado de vacaciones en la otra parte del mundo quemando neuronas a base de birra, vino, pisco sour y asado. Pues eso. 

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Aquí molaron más...
...ni te cuento.

viernes, 7 de febrero de 2014

No hay dos sin tres...

…y no hay tres sin cuatro… ni cuatro sin cinco… y habrá todas las veces que haga falta. Porque lo de Slim Cessna’s Auto Club no tiene nombre. 

Ya os he dicho en otras ocasiones que su directo no admite comparación con nadie y punto. No hay mucho más que decir. Bueno, que si no estuvisteis presentes anoche, pues peor para vosotros. Porque avisados estabais. 

Y eso que ayer no fue una de sus mejores días. Estaban un pelín apagados en comparación con las otras veces que les he visto en directo. Eso y que la sala, la Wah Wah concretamente, debería hacérselo mirar en el tema del sonido. La cosa sonaba de puta pena y ya van unos cuantos conciertos en ese mismo recinto en el cual los músicos se quejan de este extremo. Pero bueno, con el devenir de las canciones, alguien consiguió darle a la tecla y adecentar el show. Cosa que agradecimos todos los allí presentes, pero muy especialmente la banda, que fue animándose y animándonos canción tras canción. 
Respecto al tracklist, fue el esperado. Casi idéntico al de la última vez que visitaron Valencia. Y es que empeñados como están en evangelizar tanto a la vieja como a la nueva Europa, el quinteto de Denver recurre a sus principales himnos para que nos entreguemos a los brazos del Señor. Amén brodas. El flaco es mi pastor y con el nada me falta. Pero el cadavérico es directamente Dios.

Es corto, lo sé, pero si queréis más, pues ahí lo tenéis: 
"Algo digno de ser visto"
Es triste recurrir a entradas del pasado, también lo sé, pero ya sabéis, más triste es robar.



domingo, 15 de enero de 2012

Así es como se hacen las cosas en el campo...

¿Son Slim Cessna’s Auto Club la mejor banda en directo del mundo? Hombre, es arriesgado afirmarlo, más que nada porque no tengo ni el tiempo ni el dinero necesario para ver todos los conciertos que se celebran a lo largo y ancho del planeta. Pero desde luego, de lo que yo he visto que no es poco, estos tíos son los que más me han hecho vibrar sobre un escenario. La pregunta no es gratuita, el mismísimo Jello Biafra (ex – Dead Kennedys), o los críticos del Spin Magazine y de la No Depression se cuestionaban acerca de esto, llegando a la conclusión de que, desde luego, Slim Cessna’s Auto Club presenta el mejor directo de todas las bandas surgidas del país de las barras y estrellas. Como veis no se trata de una ocurrencia post-concierto, afectado por la euforia generada al final de tamaño acontecimiento. Ya me lo preguntaba hace unos meses y os anticipé algo en una entrada de principios de septiembre, en la que narraba mi primera experiencia religioso-musical junto a estos genios de Colorado. Y es que lo de estos tíos es espectacular. Su directo no admite comparación con nadie. Y resalto esto último, ya que habrá bandas con mejores discos, pero con ese directo ninguna. No he visto a nadie que logre una comunión tan intensa con el público como estos tíos, hasta el punto de ponernos a todos de rodillas –literalmente- y bendecirnos o maldecirnos que para el caso es lo mismo.

Esa manera tan pasional de concebir la música, ese espectáculo fervoroso y oscuro por partes iguales, ese barroquismo y esa espiritualidad a modo de enseña, esos juegos de voces algunas veces prototípicamente hillbillies y otras como surgidas de ultratumba, esa plantilla de músicos excepcionales (Lord Dwight Pentacost –con su guitarra de doble mástil decorada con un holograma de la Virgen y Jotacé-, los banjos, guitarras, baterías, teclado y contrabajo con Mr. John Rumley, Chad Jonson y el amigo Robert Febrache), esa amalgama de influencias que van desde el country, al rock, al gospel o al blues, y ese innegable magnetismo que desprenden tanto el espigado señor Cessna, como su cadavérico compañero Munly Munly, magnífico en todos sus proyectos musicales (Con permiso de David Eugene Edwards, el puto Rey Midas de la americana gótica)… no sé tíos, como os dije la otra vez estamos ante algo de ser visto, tan sólo así lo podríais entender. Y eso que, a veces, uno no entiende un pijo de lo que nos están contando estos predicadores del oeste, pero como comentaba un amigo de los allí presentes, no importa demasiado, un concierto de estos tipos se siente y con eso es más que suficiente.

He de sincerarme y decir que no me esperaba tanto del evento. La otra vez que les vi me pusieron los pelos de punta, así que el listón estaba demasiado alto para ser superado. Además mi amigo Txarls, presente en el concierto que los de Denver dieron en Barcelona el día anterior, me había transmitido cierto atisbo de decepción. Encima iba al concierto rodeado de un montón de colegas, algunos adeptos a la causa pero otros, los más, ajenos al “rollo”, a quienes había convencido para que vinieran a disfrutar de esta maravilla, con el consiguiente temor a que la cosa les decepcionara. Pero al final ni por esas. La cosa fue descomunal, muchísimo mejor de lo esperado. Una velada mágica. Y al igual que os dije la otra vez, si vuelven a aparecer por este país, id a verlos, no os los perdáis, allí estaré yo en primera fila al coste que sea. Un show de Slim Cessna’s Auto Club justifica cualquier céntimo invertido en la entrada… ¡y en el desplazamiento! Vamos, que no descarto intentar verles en su entorno natural, dinero, tiempo y salud mediante.

 Antes que Slim Cessna’s Auto Club actuaron los valencianos Cohen, que no os lo había dicho. Nada del otro jueves y encima completamente deslucidos en la comparativa con lo que vino después. Tampoco todo fue culpa de ellos, aunque a un servidor le hubiera gustado ver a alguien con más nivel abriendo para los cinco magníficos de Denver. Por ejemplo a John Doe, quien no sé porque coño no tocó aquí en Valencia, cuando en el resto de la gira española si lo hizo. Aunque también puede ser que, gracias a eso, Slim Cessna’s Auto Club alargaran aquí su actuación hasta la casi hora y media que estuvieron dándonos caña, a diferencia de lo acontecido en Barcelona por ejemplo, e incluyeran canciones de sus maravillosos discos anteriores y no sólo de su última grabación “Unentitled”.

En serio God bless Slim Cessna’s Auto Club!!! Gracias por existir.   

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Turborock! 2011

Ayer ya os conté lo que realmente me interesaba contar sobre el Turborock! 2011, pero, como lo prometido es deuda, ahí va una crónica al uso de lo que pudimos ver y oír los pasados viernes y sábado en la Sala Delirium de la discoteca KM Garden en Benidorm. ¡Coño!, aquí viene la primera crítica. ¿Un festival como este celebrado en una discoteca de makinetos sita a las afueras de la capital de la caspa? Pues sí amigos. Los promotores del evento tuvieron a bien el sustituir la ubicación inicial por esta cosa, una especie de matadero con ventiladores de techo que daban un yu yu que te cagas. Se supone que para llegar allí había que coger un autobús gratuito habilitado para la ocasión, pero, oh!... surprise… el puto Turbobus era más caro de ver que un billete de quinientos. Tampoco hubiera costado nada el que hubiesen anunciado los horarios del mismo, como prometieron a través de la web. Algunos nos hubiésemos ahorrado un dinerito en taxis. Aunque lo peor de todo ni siquiera es el cambio de recinto, sino la forma como se produjo. Con nocturnidad y alevosía, ¡a un día vista de que comenzara el festival!, nos avisaron a través del Facebook. Y ello sin tener en cuenta que, muchos de los asistentes ya teníamos reservas en hoteles y pensiones en los alrededores del Parc de l’Aigüera, donde se habían de suceder las actuaciones según el programa original. Y la excusa del cambio… ¡pa’ mear y no echar gota! ¡En previsión de fuertes lluvias en Benidorm durante el fin de semana! Tócate los webs!!! Dos tronaetes mediterráneas que hubieran venido cojonudo para refrescar el ambiente… en fin, supongo que es la excusa que se les ocurrió para evitar contarnos el verdadero motivo. Quizás la escasa afluencia de público, muy por debajo de las previsiones iniciales, tuviera algo que ver. No sé tíos…

En fin, a lo que íbamos. Bandas y actuaciones por jornadas.


Viernes día 2

Layabouts: Rock sin paliativos cantado en un muy buen inglés al cargo de estos chicos provenientes de la capital del Reino. Temas muy cañeros, llenos de rabia y adrenalina, pero no por ello exentos de cualidades bailongas. No les había visto nunca y me causaron una muy buena impresión. Supongo que repetiré en unas semanas ya que he visto que actúan por Valencia.  

Jesse Malin & The St. Marks Social: El mal llamado poeta del punk neoyorquino es un brasas de tomo y lomo. Vamos, hasta el punto de que nos saliéramos fuera a fumar. Nunca entendí demasiado bien la degeneración operada en todos los miembros de D-Generation tras deshacer la banda madre. Aunque debe ser cosa mía, me cuentan que Springsteen se pirra por sus huesos. Bufff… que le aproveche.

The Del-Lords: Very well maes!!! Muy buen concierto el ofrecido por estos veteranos del Vietnam que, pese a los años transcurridos desde su época de esplendor -a principios de los 80-, fueron capaces de defender más que dignamente su “nuevo rock americano”. Como anécdota mencionar que el vocalista de la banda neoyorquina viene a ser la evolución lógica de Andy (o Lucas, que nunca me queda claro quien es quien) dentro de veinte años. Y el guitarrista principal es una mezcla perfecta entre Dan Aykroid y mi amigo el Don… ja ja ja.

Buzzcocks: Junto a Slim Cessna’s Auto Club los mejores del día. Dicen que los viejos rockeros nunca mueren y los de Manchester hacen bandera de ello. Energía instrumental, agresividad rítmica, cinismo lírico, melodías ramonianas… un concierto maravilloso al cargo de un grupo de abueletes con un brío y una fuerza que ya quisiera yo para mí ahora, siendo veinte o treinta años más joven que ellos. Supongo que el tocar en la ciudad más guiri de toda España les hizo crecerse.   

Urge Overkill: Ufff“els de morat” como los bautizó un compañero de penurias. La banda secreta de Christopher Walken, conocido aquí como Nathan “Nash Kato” Kaatrud. El problema de estos es que nunca hubo vida más allá del “Sister Havana”. Quizás se esperara algo tras su minuto de gloria, gracias a Tarantino y “Pulp Fiction”, cuando versionearon el “Girl, you'll be a woman soon”de Neil Diamond, pero ni por esas. Dice el refrán que quien tuvo retuvo, pero aaaaay de quien nunca tuvo… Están más acabados que las maracas de Machín. Sus mejores momentos ya pasaron y ni siquiera sé si fueron tan buenos.  

The Bellrays: Ok, son muy buenos y su vocalista y front-woman, Lisa Kekaula, es espectacular, pero no me acabaron de enganchar. Y es que, excepto en momentos puntuales, los noté un pelín fríos. Muy correctos, ofreciendo una  buena dosis de garage rock sin descanso que entusiasmo al respetable, incluyendo a mis amigos, pero sin alma. Y vale que servidor estaba grogui en esos momentos, lo cual puede pesar a la hora de plasmar mis impresiones, pero no sé tíos, como que no, como que todas las canciones eran una única canción… en fin. Eso sí, el final apoteósico, sobretodo gracias a ese fabuloso batería achinado que le pega al cacharro que lo rompe.

D-Generation: ¡Y el brasas de Jesse Malin volvió al escenario! Ahora acompañado de la banda que le dio nombre y reconocimiento a comienzos de los 90. Pero cualquier tiempo pasado fue mejor Jesse. Eso sí, la peña y los cronistas oficiales (al menos los que yo he leído) encantados con la faena. Vale sí, lo reconozco, menos peñazo que en su versión cantautor. Tolerable y hasta bailable y/o cabeceable con un par de birras en el cuerpo. Poco más.

Slim Cessna’s Auto Club: Otra liga. Sólo por ellos mereció la pena acudir al Turborock! Sobrecogedores. ¡Brutales! No sé tíos, algo inenarrable… leeros el post que colgué ayer. Lo mejor del festival con muchísima diferencia. Y eso a pesar de un hijo de la gran puta cuarentón que se empeñó en jodernos el concierto. O de una golfa guayonga que, aprovechándose de su embriaguez, intentó pimplarle la cartera al bueno de Munly Jay Munly. Escoria de peña!!! Pero ni así… Fantastische!

Sábado día 3

The Nu-Niles – The Tormentos – Los Derrumbes: De estos no os puedo contar gran cosa porque ni les vi. El día anterior, el post-concierto y la Pensión Rosa Benidorm (fine cinnamon!!!) hicieron estragos en mi salud y no estaba yo como para acudir después de comer a rockanrolear.  

King Salami & The Cumberland Three: Guauuuuuu!!! Gratísima sorpresa la de este cuarteto de expatriados afincados en alguna barriada de Londres. Y con una propuesta musical ciertamente inclasificable. Los tipos presentan un batiburrillo de influencias considerable, desde el punk, al rockabilly, el soul o el r’n’b, pero lo que destaca por encima de todo es la rotunda presencia de su vocalista, un caribeño con muchas ganas de fiesta que, según he leído por ahí, profesa amor incondicional por toda la música negra que se creó durante los años 60 y tiene en un pedestal a gentes como “Screaming” Jay Hawkins, Bo Diddley, André Williams y similares. Se nota, les homenajea constantemente y sin esconderlo. Por ponerle un pero a su actuación, diré que tocaron demasiado pronto, lo cual seguro no fue culpa de ellos. Visto el nivel de las bandas que tocaron a continuación y vista su capacidad de crear buenrollismo y diversión, merecieron estar cerrando (o casi) la velada.

The Sadies: Con Slim Cessna’s Auto Club y, en menor medida, los Buzzcocks, la mejor actuación del Turborock! 2011. Elegantes hasta decir basta. Ya les tenía amor gracias a sus maravillosos y casi inencontrables álbumes, pero después de verles en directo aún les quiero más… ¡incondicionalmente! Los tíos nos ofrecieron una clase magistral de cómo se debe interpretar música sobre un escenario. Una exhibición de virtuosismo a las cuerdas inolvidable, incluyendo un maravilloso cruce de guitarras en las postrimerías del concierto, que se produjo justo después de otro momento memorable, ¡un duelo guitarra vs violín! Impresionante. 

Gigolo Aunts: No sé tíos, la gente salió muy contenta, pero yo no. Vale que nunca fueron Santo de mi devoción, demasiado mollets para mi gusto, demasiado “limpios”, sin embargo albergaba la esperanza de que en directo fuera otra cosa. Pues no. Se confirmó aquello de que no hay vida tras “La chica de ayer” in english. Esperaba poco de su regreso y aún ofrecieron menos.  

Matthew Sweet: Más de lo mismo. O incluso peor que sus amigos de Gigolo Aunts, con quienes compartieron un par de canciones nada más comenzar. Al menos a los anteriores se les pudo silbar. Nunca me ha caído bien la peña de Nebraska, por el capullo de Monty Clift y ahora por el gordo éste… ja ja ja

Nada Surf: Sonaron regular tirando a mal y no recuperaron ni una sola de sus mejores canciones. Y precisamente porque no se hayan en su mejor momento, aún sorprende más la decisión de no incluir ninguno de esos memorables hits. Pero con todo y con eso, estos tíos siempre han tenido algo especial, en incluso al 25% de su nivel son mejores que la mayoría de bandas de power pop que pululan por las salas de este Universo. He de reconoceros que me lo pasé bien tirando a muy bien. Un poco despagado por el repertorio, cierto, pero inspirado por el siempre animoso Dani Lorca y sus rastas del demonio. Al final hasta nos hicimos una foto con el amigo Mateo Caws – vocalista y guitarra-.

Man or Astroman?: Despedida y cierre al cargo de una banda que me apetecía muchísimo ver. Extraño grupo de pirados que afirman ser extraterrestres cuya nave se impactó contra la Tierra y que decidieron formar una banda para poder infiltrarse entre los humanos. Sus canciones, principalmente instrumentales, vienen a ser una mezcla de surf con rock, punk y lo que le echen, todo ello dentro de una atmósfera espacial ciertamente curiosa. Al final de la carrera, lo que queda es una suerte de post-rock-surf interpretadas por cuatro locos con muy poca vergüenza y muchas ganas de fiesta. El culmen se produjo justo al final, cuando el líder de la banda de Alabama le pegó fuego al theremin que habían usado durante toda la actuación. Sin embargo, para desgracia de todos nosotros, el espectáculo duró unos escasos cuarenta y cinco minutos. Poca cosa para tanta espera. Que se lo hagan mirar para la próxima vez.

En fin, ahí tenéis mi particular visión del Turborock! 2011. Veremos que nos depara el futuro. A mí y todos los típicos que acudimos siempre a los conciertos celebrados en esta Comunidad de mierda. Y es que siempre somos los mismos, joer… ¡savia nueva ya!  

martes, 6 de septiembre de 2011

Algo digno de ser visto

Se supone que hoy -con cierto retraso ya lo sé-, debía aparecer en este espacio mi crónica personal sobre lo acontecido durante el pasado fin de semana en el marco del festival Turborock 2011. Es más, contra mi proceder habitual, tomé notas a pie de escenario con la intención de elaborar un post resumen empleando mayor rigor informativo que el habitual. Pero da igual, paso de ellas, paso del festival, paso de Benidorm e incluso paso de la música, después de ver en directo a Slim Cessna’s Auto Club todo lo demás no importa. Y la cosa tiene su aquel… porque ya me lo advirtió Txarls y yo no le hice caso… descreído… encara et passa poc, mec!!!

Los que sigáis habitualmente este espacio ya sabréis que eso que se ha venido en llamar country gótico, con los magníficos 16 Horsepower como precursores y gentes como Wovenhand, Lilium, Tarantella, Jay Munly en sus variadas formaciones, The Denver Gentlemen, Those Poor Bastards y estos Slim Cessna’s Auto Club como alumnos aventajados, es uno de mis “estilos” musicales predilectos. No os sorprenderá por tanto que os diga que la sola presencia del quinteto de Colorado en el cartel del Turborock justificaba para mí el pagar la mordida de rigor. Y por si no estaba ya satisfecho por el mero hecho de poderles ver en directo, la cosa aún fue mejor… ¡qué cojones!... fue mucho mejor!!! ...una auténtica barbaridad. Vamos, creo no exagerar si os digo que es la experiencia religioso – musical más impactante a la que nunca he asistido. Y os aseguro que van unos cuantos conciertos ya.

Y es que la propuesta del amigo Slim Cessna junto a su socio Munly Munly aka Jay Munly es algo digno de ver y contar. Una misa oscura celebrada en la casposa Benidorm, con una escenografía redneck traída desde el último rincón de América. Esos dos tíos desgarbados vestidos de riguroso negro, con botas camperas, sombreros de cowboy, llamativas hebillas en los cinturones, junto sus tres compañeros de fatigas, algo más discretos en la indumentaria a parte de una variada imaginería cristiana de un kitsch que te cagas, que nos ofrecieron un bolo memorable, una actuación de esas que crean afición. Con una escenografía sobrecogedora en la cual cobró especial importancia la participación del cadavérico Munly, a quien un servidor cual converso a la religión hillbilly llegó a acariciar la cabeza, chocar la mano y tocar su escuálido hombro. Y mientras éste se mezclaba entre el público para anunciarnos el inminente advenimiento del Apocalipsis, su socio agachado a pie de escenario me anunció a mí ¡y solo a mí! que el camino a la salvación está en Jesús… y he de deciros que le creí… I believe!!!

Lo sé, es difícil de entender si no estuvisteis por allí. Pero aún será más difícil de olvidar para los que tuvimos la suerte de presenciarlo. Un fabuloso encuentro y un maravilloso espectáculo que bien vale lo que te quieran cobrar. Y aunque sé que va a estar complicado, espero con ansia el retorno de estos dos predicadores de Denver, allí estaré yo para recibirles con los honores que merecen. God bless Slim Cessna’s Auto Club!!!  


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PD. Mañana crónica del Turborock 2011. Lo prometo.  
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