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sábado, 13 de junio de 2009

La guerra de las salamandras


 
Me he leído este libro por casualidad y casi a desgana. Era lo único que tenía a mano. De su escritor, el checo Karel Capek, tan sólo conocía que es el padre del concepto “robot”, palabra que acuñó basándose en los términos “r’b” del antiguo eslavo y “rabota” del checo, cuyo significado es “esclavo” y “trabajo” respectivamente. Más allá de las leyendas que circulan por la red acerca de cómo surgió el término, lo que es demostrable es que su puesta en liza será gracias a la pieza teatral “R.U.R. (Robots Universales Rossum)” escrita y dirigida por el propio Capek y que sería estrenada en Praga en 1920.

En todo caso la novela más conocida de Capek es esta “La guerra de las salamandras”, una distopía futurista con fuerte carga política, que tiene como protagonistas a estos repulsivos anfibios. Y es que cuando el capitán Van Toch descubre en alguna isla de la Polinesia a una especie de salamandra capaz de hablar y de aprender, nunca se imaginó la que se podía liar. Con una finísima ironía, vemos como el sistema capitalista se aprovechará de estas criaturas hasta que exploten. Primero las estudia y muestra como reclamo en sesiones de carácter científico, en zoológicos o en representaciones de circo. Al poco la industria las va introduciendo en todo tipo de cometidos ingratos para los seres humanos. Al final serán los propios gobiernos de las potencias europeas quienes las usen para impulsar el comercio, expandir sus fronteras y modernizar los ejércitos. Para eso les irán suministrando herramientas, conocimientos y hasta armas, lo que a la postre desencadenará la rebelión de las salamandras.

Se considera que Capek realiza una sátira velada al nazismo emergente. También a un sistema económico y un orden mundial no interesado en pararle los pies a los secuaces de Adolf Hitler. De hecho en la novela vemos como nadie toma conciencia de que la extensión de las salamandras por el globo puede resultar una amenaza para el género humano. Al igual que ocurría en su época con el nazismo y su particular visión del mundo. No parece casual que el tipo fuese declarado por los nazis como el “enemigo público nº 2 de Checoslovaquia”. Del número uno no hay noticia.

Estamos por lo tanto ante una de las obras cumbre de la literatura de ciencia ficción. Un libro pesimista y crítico, muy necesario para la época en la que se escribió e incluso para los tiempos que corren. Y es que en ciertos aspectos no parece que estemos muy alejados de aquella Europa de entreguerras. 

Al final me alegro de no haber tenido elección. “La guerra de las salamandras” me ha parecido un libro divertidísimo, sobre todo la parte dedicada a desgranar el extenso dossier de artículos sobre las salamandras que el señor Povondra fue coleccionando a lo largo de su vida. Seguramente ya os lo habréis leído, pero vaya, por si acaso no, os la recomiendo. Que no os pase como a mí. 

jueves, 12 de marzo de 2009

¿Quién vigila a los vigilantes?


La frase original es atribuible a un poeta del siglo I d.c. “Quis custodiet ipsos custodes?” escribía Décimo Junio Juvenal en su “Sátira VI” en referencia a los vicios de los que adolecía la sociedad romana de la época. Suponemos que también es ese el significado que quiso darle a la frasecita Alan Moore en su ópus magnum “Watchmen”. Es más, de ahí su título y la insistencia en la cuestión a lo largo de la novela. De diferentes formas. Por ejemplo a través de ese grafiti neoyorquino que se repite en varias de las viñetas. 

Comento esto para introducir uno de los estrenos cinematográficos más esperados de los últimos tiempos. Especialmente para los millones de fans que atesora “Watchmen” entre los que, no tengo muy claro si me incluyo. Por fin y tras varios proyectos cancelados, llega hasta nuestras pantallas la adaptación del considerado por algunos como el mejor cómic de la historia. La película, dirigida por el norteamericano Zack Snyder, se basa en la mencionada novela gráfica, publicada por entregas entre los años 1986 y 1987 por DC Comics. Como ya he comentado, la historia fue ideada por el gran historietista británico Alan Moore, autor también de otras joyitas del género como “V deVendetta” o “From Hell”. El dibujo estuvo a cargo de su compatriota Dave Gibbons.

El gran impacto que causó se demuestra en el hecho de que estamos ante la primera novela gráfica en conseguir un Premio Hugo, concretamente en el año 1988. Recordemos que este galardón se otorga a escritores del género de ciencia ficción. También tiene el honor de ser la única de su especie que aparece en la lista de las 100 mejores novelas en lengua inglesa elaborada por la revista Time.

La historia de “Watchmen” es una especie de distopía futurista con rasgos que evocan a unos EEUU en plena guerra fría. Asistimos a un momento histórico en el que los superhéroes, tras cometer una serie de desafortunados incidentes, pasan de la admiración general a convertirse en una suerte de personajillos que se mantienen en la clandestinidad tras ser prohibidos por la administración Nixon. Pasados unos años y con todos ellos llevando vidas anónimas, un terrible suceso ocasionará su vuelta al ruedo: El asesinato de “El comediante”, integrante de los Minutemen y posteriormente de los Vigilantes. Es aquí cuando su amigo Rorschach, un sociópata con planteamientos autoritarios y ultraconservadores que también formó parte de los Vigilantes, comienza a investigar. Convencido de que alguien se está ocupando de aniquilar a los antiguos miembros del grupo, se dispone a avisarles antes de que sea demasiado tarde.

Cuando leí la novela gráfica -¡ya ha llovido desde entonces!-, me impactó por la complejidad de la trama, con diferentes líneas argumentales que se entrecruzan. Y como no, por la deconstrucción del arquetipo convencional del superhéroe, acostumbrado como estaba a los infalibles Superman, Spider-Man y otras gentes de mal vivir de quienes, por cierto, nunca fui muy fan. Todo eso, junto con la presencia de elementos de crítica social, de política internacional y su mensaje claramente antimilitarista, hicieron que mi impresión fuese la de estar ante un libro de categoría superlativa.

Respecto a la película, tan sólo puedo decir que es una adaptación correcta. Bastante fiel al original, de una factura técnica impecable y que, no creo decepcione a la mayoría de fans. Sin embargo, confirmando aquella profecía que establece que “Watchmen” es la única novela gráfica inadaptable al mundo del celuloide, la cinta ha tenido que simplificar su argumento y alargar el metraje. Motivos que me impiden calificarla de excelente. Sobre todo porqué entre las cosas que no incluye están los “Relatos del navío negro”, tan importantes para trasladar el mensaje final de Moore. En la novela, las viñetas mostrando los intentos desesperados de un náufrago para regresar a casa y advertir a su familia de la inminente llegada de un barco pirata tripulado por las almas de los muertos, se yuxtaponen a otras en las que se desarrolla la narración principal. Dotándola de un fuerte contenido simbólico del que carece el film de Zack Snyder.

Así pues y a modo de conclusión, decir que tanto seguidores, como aquellos no familiarizados con la novela gráfica, pueden pasar un buen rato en el cine. Pero estos últimos se perderán muchos de los elementos fundamentales que el original contenía y que la película ha decidido obviar. Como le escuché a algún crítico radiofónico, es todo un triunfo que sea una adaptación más que decente del original, pero también es una lástima que no sea mucho más que eso.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Ranking de películas distópicas


Es final de año y por eso época de listados y rankings de todo tipo y condición. Innumerables blogs, webs, revistas digitales y hasta diarios intentan convencernos de cuáles han sido las mejores películas, discos, libros, o lo que sea de este 2008, de la década o hasta del siglo pasado. Los hay incluso más banales, como aquellos que se dedican a relacionar las chicas más sexys del panorama patrio, los actores más guapetones del universo Hollywood, o cualquier otra chorrada ordenada según el discutible criterio del redactor, periodista, escribiente, opinante o su puta madre... Rebuscando entre la basura me he topado con este listado histórico -que no anual- en el cual se recogen las mejores películas calificables como distópicas. Y está realmente bien. Pero antes de nada habría que determinar a que nos referimos cuando hablamos de distopía.

La distopía es la antítesis de la utopía. Una utopía perversa en donde la realidad discurre en términos opuestos a los deseables. Grosso modo supone el advenimiento de una sociedad peor que la actual, que ya es decir. Deshumanizada, post-apocalíptica, opresiva, caótica, violenta, totalitaria o indeseable. Recoge el Oxford English Dictionary que el término fue acuñado a finales del XIX por el filósofo británico John Stuart Mill. Sí chicos, el teórico del utilitarismo que nos hacían estudiar para los exámenes de C.O.U. Se usa como sinónimo el término cacotopía, este último creado por el también filósofo, también británico y también utilitarista, Jeremy Bentham. A la sazón padrino de Stuart Mill.

Pues bien, aquí tenéis el Top 50 Dystopian Movies of All Time, en el cual se incluyen todo tipo de películas en cuanto a calidad, repercusión y pretensiones artísticas o comerciales. En ella conviven patochadas como “Equilibrium” (Kurt Wimmer - 2002), cintas sobrevaloradas, supuestamente revolucionarias, como “Avalon” (Mamoru Oshii - 2001), junto a obras maestras del sci-fi tales como “Blade Runner” (Ridley Scott – 1982), la versión de Byron Haskin de “La guerra de los mundos” de 1952, “La fuga de Logan” (Michael Anderson – 1976), o cintas con mensajes tan vigentes en la actualidad como “Están vivos”(John Carpenter – 1988) o “V de Vendetta” (James McTeigue – 2006) . Igualmente aparecen adaptaciones de los más distópicos escritores, Franz Kafka, Ray Bradbury y por supuesto George Orwell. Es el caso de “El proceso” de Orson Welles (1962), basado en la novela homónima del escritor checo, o “Fahrenheit 451” (François Truffaut – 1966) y “1984” (Michael Radford – 1984) en textos de Bradbury y Orwell respectivamente. También hay espacio para superproducciones hollywoodienses como “Inteligencia Artificial” (2001) o “Minority Report” (2002), ambas dirigidas por Steven Spielberg, y junto a ellas rarezas mínimas como “Naves Misteriosas” de Douglas Trumbull (1971). Film que no he vuelto a ver desde niño y del que guardo un magnífico recuerdo.

Bueno, pues arriba tenéis enlazado el listadito por si os apetece bucear en él. Resulta interesante pero es muy discutible, como todo listado que se precie. En todo caso, está por encima de la media de aquellos que suelen proliferar durante esta época del año.
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