lunes, 19 de abril de 2021

El Pescador


Mi última lectura y mira que me ha costado, ha sido esta suerte de relato costumbrista de terror, escrito por un reputado especialista del género. Con todo, mi inmersión en las aguas revueltas del arroyo de El Holandés, a la sazón mi primer acercamiento al universo de John Langan, ha sido francamente satisfactorio. Por lo que, aunque cada vez me sienta más lejano a los parámetros por los que discurre el terror literario, es probable que no sea esta la última vez que lea al tal Langan. Y es que me ha gustado mucho una novela con la que, por cierto, su autor se llevaría el prestigioso premio Bram Stoker del año 2016. Sucediendo a ilustres de la cosa fantástica y malroller como Stephen King, Peter Straub o Ramsey Campbell, pero también al omnipresente Neil Gaiman, al olvidado Chuck Palahniuk o hasta la enorme Joyce Carol Oates. De algunos de ellos hasta os he hablado por aquí. 

“El pescador” se desarrolla en los parajes naturales situados al norte del estado de Nueva York. Concretamente entre los bosques alrededor de Woodstock, que es por donde fluyen un sinfín de ríos y afluentes, entre ellos el mencionado arroyo. Según parece, aquello es un entorno idílico para los aficionados al noble, pero aburrido arte de la pesca. Y eso os lo digo yo que me críe en el entorno de l’Albufera, rodeado de freaks que perdían -y pierden- el culo gastando su escaso tiempo libre lanzando la caña a ver si pica alguna tenca pudenta. Bueno, en eso y en pimplar, condición sine qua non para soportar el tedio. La cosa viene protagonizada y mayormente narrada por Abe, aunque con un co-starring estelar, su compañero de trabajo Dan. Además de esto último, los susodichos comparten otra condición, la de ser un par de viudos que han encontrado consuelo en la pesca y en su mutua compañía, en lugar de refugiarse en Tinder o Ashley Madison y el asunto este del folleteo ocasional. El caso es que los compadres oyen hablar del arroyo y de alguna manera se ven arrastrados por una historia antigua y llena de secretos en los que, al final de todo, se erige la misteriosa figura de un tipo al que se conoce como el Pescador. Porque el mangurrino este también pesca, pero con otros sedales y anzuelos, en estática, por arrastre y hasta “al robo” si se tercia. Una suerte de Capitán Ahab pasado por el ojo pictórico de Friedrich y con más malafollá que un nazgul recién levantado.

La novela se compone de tres partes, siendo las dos primeras bastante diferentes entre sí. El comienzo es el propio de un relato de corte costumbrista y nada anticipa lo que vendrá después. Accedemos a la vida y milagros de un Don Nadie más, quien ha de convivir con sus desgracias personales y tirando hacia adelante como buenamente puede. El caso es que toda esta parte está magníficamente contada y, en ciertos aspectos, recuerda -sobre todo en las formas- al gran John Irving. La decisión de Langan de dinamizar la narración partiendo de una historia cotidiana, incluso anodina, da un vuelco cuando pasamos a la segunda parte. Ahí recrea una atmósfera de terror clásico, con ecos a Poe, más aún a Lovecraft, y con una serie de secundarios que nos sumergen en un cuadro de El Bosco. La cosa va pasando de lo descriptivo a lo imaginativo, de lo natural a lo sobrehumano, de la belleza al horror y todo sin apenas tregua. También incluye cierta evocación a lo oral, a las historietas de campamento para asustar a los chiquillos y a la fantasía inocentona de los cuentos de terror adolescente. La parte final, el meollo del asunto, incluye algo de acción. Si bien, no os esperéis aquí el desenfreno con el que suelen rematarse este tipo de historias cuando quien las firma es King, o alguno de sus seguidores e imitadores. El affaire discurre tranquilo y se resuelve francamente bien. No sé si de manera sorprendente, pero sí de una forma sólida y muy satisfactoria para el lector. 

Así pues, os la recomiendo . Es bastante chula. No así la portada, que es un horror…    

viernes, 12 de marzo de 2021

The Leftovers, los que se marcharon y los que se quedaron…


¿Es The Leftovers la mejor serie de la historia de la televisión? Seguramente no. ¡Pero como mola, hostia puta! Y como te deja… Y es que, como decía Natalia Marcos en su crónica sobre la última temporada, hay pocas cosas tan poderosas como la emoción y los sentimientos. Y es que al final, hasta da lo mismo que en algún momento a Lindelof se le haya ido la puta olla - para no perder la costumbre-. Pero es que ese final... O mejor dicho, esos finales. ¡Toda esa temporada final! Xé! Que lo compensa todo.

¿Es “The Leftovers” una de las producciones más cuidadas y arriesgadas de la década? Radicalmente sí. Y no le quita valor esa incapacidad para conectar con el gran público. Sorprendentemente, todo sea dicho. De hecho, posiblemente eso es lo que acabará por convertirla en la enésima obra de culto. Pero en esta ocasión del culto güeno. En todo caso, creo que la casi nula repercusión nos ha venido bien a todos. Primero a los propios creadores, quienes han disfrutado de cierta libertad en el desarrollo de la serie. Y sin que por ello el onanismo del hacedor de “Perdidos” nos llegue a salpicar demasiado, insisto. Después a los seguidores, habiendo evitado el enésimo producto televisivo que se eterniza ad nauseam. Aunque, por encima de todo, ha resultado crucial para dibujar ese final dignísimo y pensado al detalle. Un maravilloso cierre tras un fascinante recorrido.

Basada en la novela “Ascensión” de Tom Perrotta, el planteamiento arranca el día en el que el dos por ciento de la población mundial desaparece. Que no parece mucho, pero así, groso modo, estamos hablando de unos ciento cuarenta millones de personas. Lo inesperado del acontecimiento y la inexistencia de causas o explicaciones a tamaña evaporación, hace que los supervivientes se dediquen a buscar las suyas propias. Y es que, de una u otra forma, todos intentan comprender lo que ha pasado, pero sobre todo, lo que se supone deben hacer al respecto. Un muestreo de esas personas conforman el coro protagonista en “The Leftovers”. Comenzando por un jefe de policía que trata de mantener cierta apariencia de normalidad pese al guirigay que tiene montado en casa. Con una hija adolescente rebelde cuyo hermano mayor ha unido su destino al de un santero buenrollista que quita las penas a base de abrazos, y una esposa enrolada en una secta de fumadictos. Esta última atiende al nombre de “El remanente culpable” y es de las cosas más chulas de esta historia que se debate entre lo distópico y lo esperanzador. Se trata de una peña que, viviendo en comunidad, vistiendo absolutamente de blanco y manteniendo la boca cerrada excepto para pegarle caladas al cigarro, proclaman su fe a modo de sacrificio. Al frente de esta organización homenaje al carretero del refrán, se haya uno de los personajes más interesantes de la serie. También un cúmulo de secundarios – algunos efímeros, otros no tanto- protagonistas de varios de los mejores momentos de la trama. Capítulo aparte merece la novia del madero. Alguien que vio en directo como se esfumaban sus dos hijos pequeños y su marido, mientras prepara el café con leche. En una broma del destino, o más bien un completo desafío de todas las leyes de la probabilidad, que sobrellevará con mucho dolor y un sentimiento de culpa que permanece intacto, pese al transcurso del tiempo.

Y luego está lo de Max Richter y su música celestial... ¿Qué decir de la obra de este inmenso creador, de su minimalismo o de esos ruiditos marca de la casa que no se haya dicho ya? Y es que el tipo es responsable de una banda sonora que se erige como un personaje más. Fundamental, se entiende. Y es que esa capacidad inigualable para transmitir estados emocionales frágiles, empapa cada momento climático en la serie. Es más, estoy seguro de que mi percepción de la serie hubiera sido otra, con otra música. Y es que Max consigue que le sigamos, hasta el infinito y más allá, emulando a aquel desconocido flautista al que los hermanos Grimm dedicaron una de sus fábulas más celebradas. Por cierto que la actuación del flautista se produce en el mismo lugar que, varios siglos después, vería nacer al pianista y compositor alemán.

Además, aunque sea a modo de complemento, resaltar que a lo largo de las tres temporadas y en múltiples momentos, en la serie se filtran temas firmados por gente como Fuck Buttons, Al Green, Ty Segall, the Black Keys, Apocalyptica, los Pixies, Duke Ellington, Sturgill Simpson, Hozier, Simon & Garfunkel, Wu-Tang Clan, A-Ha, Ray Lamontagne, Sarah Vaughan, Aznavour, Gravedigazz, los Beach Boys, Otis Redding, Jim James o Billie Holiday. 

Y vale sí, ya sé que son tres temporadas, 28 episodios de una hora de duración en total y ahora que van abrir los bares y se viene “el caloret”, no estáis para hostias. Pero echarle un ojo joer. Haced el esfuerzo. Hay episodios que merecen la pena por sí solos y en los que la trama principal casi es lo de menos. En lo visual, en la puesta en escena, está repleta de momentos prodigiosos. Y hay episodios que son una delicia. Por ejemplo los dirigidos por el señor Craig Zobel. Un director estimable, del que solo había visto esta cosa hasta ahora. Habrá que seguirle la pista.

sábado, 6 de marzo de 2021

El fill de Juan Miguel se pone melódico. Mestra, “Nuevo Mundo”


Gestado durante el confinamiento de marzo -el primero ¡hace un puto año ya, que se dice pronto! -, por fin ha visto la luz el esperado debut de Mestra. Aunque debut, lo que se dice debut, pues como que no. Y es que, tras este proyecto con nombre de compañía de aparatología dental o de birra chilena -sí, Xam, ya sé que no van por ahí los tiros-, está el Sr. Asunción. Artista multidisciplinar, mussafero con pedigrí y mejor persona, cuyo desempeño a la guitarrita y en esto del arte de las musas le viene de lejos. Co-fundador de Loah allá por el Pleistoceno Medio y más recientemente al frente de Ansiedad, helo aquí y ahora como responsable de las letras y los arreglos de este trabajo titulado “Nuevo Mundo”.

Lo cierto es que, gracias a aquella sobrerreacción mundial a la gripezinha, en “palabros” del tipejo ese que preside Brasil, que obligó a recluirse a tantos artistas y aspirantes a, ahora podemos empacharnos de cosas tan chulas como este epé. Cuatro canciones por las que sobrevuela el espíritu de unos Social Distortion bajos de revoluciones y evolucionados hacia la cosa pop, con acento de la Ribera. Eso y unas gotitas de Hüsker Dü, los Nada Surf de entreguerras y desde luego Los Planetas de “Unidad de Desplazamiento”. Hasta aquí lo obvio. Luego va lo rebuscado, o quizás no tanto, que pasaría por una pizca de rock urbano y la sabiduría de un Josele atiborrado de Juanolas participando de lo último de los Niños Mutantes. ¿Qué, qué? Que no sé si es eso, pero desde luego no parece solo eso, o es eso y dos huevos duros. Pero , que aquí lo importante es la impronta, para goce y disfrute de todos.
El asunto arranca a trayón con la triste protagonista de esas “Flores Amarillas”, que rápidamente enlaza con “El fin de nuestros días”, mi favorita de entre todas estas ásperas historias y en dónde más se respira ese eau de Mike Ness que tan bien sienta a este artefacto. Bueno, “Empezar de nuevo” tampoco va mal servida, si bien, el tema acaba derivando hacia otros derroteros más en la línea del glorioso “Candy Apple Grey”. El cierre queda reservado para “Azul”, aparentemente el corte más suave incluido en “Nuevo Mundo”, de cadencia marcadamente planetaria y con una apoteosis guitarrera a modo de colofón.     
 
Grabado a finales del pasado año en Tigruss Estudio (Alicante), mezclado y masterizado a principios de este 2021 en Perdido Estudios (Albacete), han colaborado en el proyecto tanto el australiano Johnny Casino (The Egos, Johnny Casino and The Secrets), al bajo y las guitarras, como Isidro Rubio (SanIsidro, Venereans) a la batería. Notable aportación que se deja sentir en el resultado final que no es sino melodía, ritmo, intensidad, buenas letras, mejores guitarras y mucho gancho. Conformando un sugerente debut cuya única pega, por poner una, es que se antoja demasiado corto. Supongo que el Xam, tirando de la sapiencia que atesora el refranero, ha optado por aquello de lo bueno, si breve, dos veces bueno.
 
En relación a esto último, me voy a permitir la licencia de retorcer el sentido de una de las estrofas de “El fin de nuestros días”: ♫ ♩ Dime como debo hacer ♩  Qué necesito aportar ♬ Solo tienes que pedir Por esa boquita  ♩” Pues bien, ¡Me pido un largo, Xam! Necesitamos más Mestra. Hay demanda, xiquet.

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lunes, 4 de enero de 2021

Pulvis et umbra sumus. DEP MF DOOM

En una entrada de finales de octubre del 2019, titulada “Mis favoritos del hip hop”, me referí a “Madvillainy” de Madvillain, aclamado artefacto colaborativo facturado entre Madlib y MF Doom y publicado en el año 2004. Uno de mis referentes más claros en esta cosa del gusto por las rimas y los ritmos. Como dejé escrito por allí, se trata de un proyecto único e inimitable que destaca por su faceta experimental. Con una excelsa colección de samples y loops en los que la extraña pareja explora los límites del género, introduciendo elementos de diferentes estilos musicales a su gusto y conveniencia. Desprovisto de las sensibilidades populares del rap y de esa obsesión por los ganchos que en ocasiones resulta tan cansina, definirlo como libérrimo sería quedarse muy corto. Compuesto por veintidós canciones cortas, con pocos estribillos y un sonido generalmente nada comercial. “Madvillainy” es, por lo tanto, un trabajo sumamente original y desde luego, inclasificable. E intencionalmente oscuro, que es casi lo que más mola. Por desgracia, el proyecto a cuatro brazos y dos cerebros no tuvo la continuidad que hubiéramos deseado. O bueno, sí la tuvo… Pero relativamente. Y es que, años después, aparecería “Madvillainy 2 - The Madlib remix” (2008). Si bien, no es exactamente lo mismo, tratándose más bien de un disco del californiano Madlid.

Si escribo todo esto, aparte de para señalar esta pieza fundamental en la historia del hip hop y de culto en la historia de la música, es por homenajear de alguna forma a MF Doom, que acaba de partir hacia el otro barrio. Bueno, tampoco eso sería exacto. Los hechos son que su señora esposa, durante la pasada Nochevieja, colgó un anuncio en la cuenta oficial de MF Doom en Instagram. Ahí se daba a conocer que el MC londinense había perecido dos meses antes. Y es que, según parece, el luctuoso suceso se produjo, exactamente, el día 31 de octubre de 2020. La noche de Halloween para más inri. Con todo, tampoco sabemos el cómo y los porqués, aunque no sé si importa mucho. Porque este es un final que le viene que ni pintado a uno de los músicos más elusivos y misteriosos del mundillo. Alguien que, casi desde sus comienzos, se escondía tras la imponente máscara de gladiador de Máximo Décimo Meridio. Este halo de misterio en el cual se envuelve su vida, unido al innegable talento y a la reconocida influencia en músicos más jóvenes e incluso la impronta que deja en la cultura popular, hacen que su perdida resulte enorme. La de un tipo nacido en la pérfida Albión, pero asentado en Nueva York, dónde se consagrará como una de las figuras fundamentales del hip hop gracias a discos como “Operation: Doomsday”, o la obra maestra atemporal que es el mencionado “Madvillainy”. Uno de los mejores álbumes de todos los tiempos para varias publicaciones.
Y poco más puedo decir. Más allá de lamentar el deceso. Y recomendar su obra, que al final, siempre es lo más importante. Así pues, descanse en paz Daniel Dumile aka MF Doom aka Viktor Vaughn aka King Geedorah aka... Ojalá pudiera cumplir aquel sueño, expresado en alguna entrevista, de asistir a un concierto propio pero desde la platea y en calidad de mero espectador. ¿Quién sabe? Capaz que lo consiga...

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La ilustración es obra de Vlasis Gougosis

miércoles, 30 de diciembre de 2020

4 peaso tebeos, pa' rematar el año...

Antes de que acabe esta tortura y a modo de recomendación, para todos aquellos que aún anden buscando un buen regalo que pedirle a los Reyes, voy a referirme a algunos cómics que me he leído durante este 2020 y me han encantado.

Gipi, “La tierra de los hijos” (Salamandra Graphic, 2018)

Brutal. O sea, toda su producción es tremenda, pero es que esta novela, si no es lo mejor que ha publicado el pisano -y yo creo que lo es-, pues por ahí andará. El opus mágnum de Gian Alfonso Pacinotti viene a ser una visión de autor del apocalipsis. En un crudo blanco y negro. Y con su característico trazo. De alguna manera, “La tierra de los hijos“ cuenta el fin de nuestra civilización. Gipi esboza una distopía, un futuro descorazonador y no muy lejano. La humanidad ha sufrido una terrible involución que no parece imposible. No se ahonda sobre las causas del hundimiento, centrándose en la historia de un padre, sus dos hijos y en como éste los prepara para sobrevivir en un ambiente sumamente hostil. El desarraigo que provocan los conflictos, el fin de la inocencia, las complejas relaciones paterno-filiales, aquello de que las mentiras tienen las patas muy cortas... Y Mad Max encontrándose con “La carretera”, alla maniera di Gipi. De todo eso va la cosa. Imposible no terminársela del tirón.  

Emil Ferris, “Lo que más me gustan son los monstruos” (Reservoir Gráfica, 2018)

Precedida por un sinnúmero de buenas críticas y nosecuantos galardones, entre los que se incluyen tres premios Eisner, el ACBD Gran Prix, o al mejor cómic internacional del Salón del Cómic de Barcelona 2019. Y es que todo lo que se diga sobre este debut literario, se queda corto. ¡Si esto no es ya un clásico moderno, que baje Dios y lo vea! Un festival visual repleto de sorpresas y que combina referencias a la serie B, a las revistas pulp, al mejor noir y hasta un viaje a la oscuridad del pasado. Imitando un diario escrito en cuadernillos de espiral, Ferris proyecta su infancia en la de Karen Reyes. Aunque los hechos que se narran no sucedieran nunca. Su fascinación por los monstruos y su conversión simbólica en una niña-lobo detective, que, como tal, se dispone a resolver el misterio que rodea el asesinato de su vecina. Quien además se revelará como una persona rodeada de secretos, entre ellos, el haber sobrevivido al Holocausto. Una maravilla de historieta repleta de registros. Bellísima en el fondo y aún más en la forma.

Javier Olivares/Santiago García, “La cólera” (Astiberri Ediciones, 2020)

De estos dos ya me había leído “Las Meninas”, dejando mis impresiones plasmadas por aquí. Ya os digo, por si pasáis de pinchar en el enlace, que me gustó bastante. Pues bien, "La cólera" me ha parecido aún mejor que aquel. Basándose en “La Ilíada”, con ese expresionismo tan chulo que caracteriza la obra de estos ilustradores e historietistas madrileños, se nos cuenta la historia de Héctor y de la rabia de Aquiles. Quien, tras ser ofendido por Agamenón se cabrea como una mona. Y la ira del susodicho desencadena una serie de funestas consecuencias para él, sus compañeros de armas y la armada griega en general. Una fantástica adaptación del famoso poema homérico. Y una interesante reflexión sobre la importancia de contar hasta diez, antes que tomar decisiones gordas en caliente. 

Hans Hillmann / Dashiell Hammett, “Matamoscas” (Libros del zorro rojo, 2018)

Y ya, por último, esta adaptación de una historia del gran Dashiell Hammett. La de la muerte de Sue Hambleton y la investigación del cómo y los porqués al cargo del agente de la Continental. Su autor es Hans Hillmann, quien es considerado una suerte de Saul Bass del cartelismo cinematográfico europeo. Según he leído, este ilustrador nacido en Silesia, invirtió siete años de su vida en la realización de las doscientas cincuenta ilustraciones que conforman la edición original del cómic. Acuarelas repletas de efectos fotográficos, que se transforman en fotogramas a los ojos del lector. Un trabajazo que engrandece el relato del gran maestro de la novela hard-boiled, además de guionista del cine negro por antonomasia -junto al también escritor Raymond Chandler-. Con quien, por cierto, disfruté muchísimo durante la adolescencia, leyéndome casi todas sus novelas. Incluyendo ahí, por supuesto, la celebérrima “El halcón maltés” y también el resto de casos protagonizados por Sam Spade. O los del agente de la Continental, que es quien aquí nos ocupa, incluyendo “La maldición de los Dain” o la excelsa “Cosecha roja”. Este último, uno de mis libros favoritos. Y esto se lo debo al fader, quien atesoraba estas y otro buen puñado de novelas policiacas, en el domicilio familiar.

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Y esto sería todo. 
Feliz año.
A ver si, al menos, resulta mejor que este. 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Lo milloret de lo milloret 2020, versión pandemia

Pues sí, llegó el momento. A escasos días del cierre de ejercicio y tras un año infausto que no echaremos mucho de menos. Y con la expectativa de que el 2021 ofrezca algo mejor. Según se mire, claro está. Al menos en mi caso, no todo en este 2020 ha sido horrible. Y luego está aquello de que cualquier circunstancia es susceptible de empeorar. Confiemos en que Bosé, los voxtarates y los terraplanistas no tengan razón en el asunto del 5G, Soros, el Priorato de Sión y las vacunas. El caso es que el año de la pandemia también ha sido para mí el de la vuelta a casa, el del advenimiento del mico y, ya para rematar la faena, el del cambio de casa -con reforma de por medio- y quién sabe si hasta de curro –aunque esto, probablemente, lo imputaré al ejercicio siguiente-. Pero vaya, que como he dicho, este 2020 también ha sido el del nacimiento de Ayelén y eso compensa todo lo demás. Aunque también, en parte por eso, no he podido colgar una puta entrada desde finales del mes de septiembre. En lo que se refiere a la cuestión musical, las últimas “píldoras” datan de principios de julio!!! Lo que no quiere decir que haya dejado de lado la que es mi pasión principal y espero, la del monicaco. Así pues, ya sin más dilación, me dispongo a destripar los álbumes que más han llamado mi atención durante estos trescientos sesenta y tantos días. Rankeados, como corresponde. Aunque todos sabemos que esto último siempre es lo más cuestionable. Incluso para servidor, que es quien decide el orden…


LISTAKA'20:

 

1. SHE PAST AWAY “x”

A través de su bandcamp colgaron un par de remixes que sonaban como Dios y muchos pensamos que de ahí no pasaría la cosa. Pero de a poco fueron acumulándose unos cuantos más, protagonizados por eminentes miembros del all star de la cosa oscura y a cada cual mejor. Al final, juntaron todas las piezas, incluyeron algún cover extra y se sacaron de la manga un artefacto tremebundo que me tiene fascinado. De hecho, creo que es lo mejor que han parido estos dos turcos en una aún corta trayectoria, consagrada a revitalizar los sonidos de la darkwave. Veintidós cortes -¡que se dice pronto!- por los que desfila peña como The Soft Moon, Boy Harsher, Lebanon Hanover, Front 242, Dear Deer, Clan of Xymox…

https://shepastawayofficial.bandcamp.com/album/x

2. DISQ “collector”

Interesantísimo debut el de esta zagalada proveniente de Madison, ciudad universitaria, y que se mueve como pez en el agua por los añorados senderos del indie-rock de los noventa. Diez temas que ellos mismos califican como “representaciones orgánicas de cada momento en el tiempo” y que harán las delicias de los fans de Elliott Smith, Weezer, Built to Spill y hasta de Titus Andronicus -Why not?-.

https://disq.bandcamp.com/album/collector

3. FONTAINES D.C. “a hero’s death”

Ya se apreciaba en “Dogrel” -su fantabuloso disco de debut -, la existencia de dos almas perfectamente definidas y diferenciadas en la música de estos irlandeses. Una un tanto más jovial, suerte de romanticismo de taberna, y la otra algo más amarga y tristona. Pues bien, en este segundo trabajo, parece claro que la banda liderada por Grian Chatten se decanta por la vía oscura. Han dejado de lado la cosa de los cantos regionales y el jiji jajá y han pasado directamente a los insultos al clero, al delirium tremens y a la puta depresión. Ayuda sobremanera esa forma de trazar bucles hipnóticos, a base de guitarras apocalípticas, ritmos machacones y esos sermones repletos de figuras de repetición.  

https://fontainesdc.bandcamp.com/album/a-heros-death

4. HAPPYNESS “floatr”

Me encanta el nuevo trabajo de estos dos. Casi tanto como su debut y bastante más que el anterior, en el que, lo reconozco, me costó entrar. Y eso a pesar de la enésima puta mierda de portada –consolidando la tradición de hacer portadas de mierda- en la carrera de la banda londinense. O hasta del título elegido. En todo caso, me postro a sus pinreles. A los de Jonny y Kenazi, que son los que se mantienen enredados con el proyecto. Y que nos dure.

https://happynessmusic.bandcamp.com/album/floatr

5. MOANING “uneasy laughter”

El disco al que más vueltas le he pegado durante este año, según la app del Spotify. Y es que me parece la hostia, ideal para fiestas de reclusión pandémica... Si bien, no aporta nada realmente novedoso a la escena. Y es que lo nuevo de Moaning se desenvuelve dentro de los atestados senderos del revival post-punk, con algunos matices, eso sí. Con todo, los angelinos han sido capaces de dotarse de un repertorio más interesante y completo, en el que destacan los estribillos poderosos y pegadizos. Un paso adelante, maravilloso e insospechado, en su trayectoria.

https://moaning.bandcamp.com/album/uneasy-laughter

6. HOMEM EM CATARSE “sem palavras, cem palavras”

Homem em Catarse es, básicamente, Afonso Dorido, referente de la actual escena musical portuguesa al frente de los interesantes Indignu [lat.] Este “Sem palabras, cem palabras” no contiene más que el sonido de su guitarra, un piano y un toquecillo de electrónica. Con ello le sobra para encadenar una seguida de diez intensos pasajes, dibujados a base de superponer capas y texturas. Un trabajo que suena muy portugués, por lo sugerente y melancólico, pero a la vez muy post-rocker.  Y en donde se dan cita ciertos ecos que nos llevan de Explosions in the Sky hasta los primeros Múm, pasando por Slowdive y, cómo no, la música tradicional del país vecino. 

https://homememcatarse.bandcamp.com/album/sem-palavras-cem-palavras

7. FLEET FOXES “shore”

El cuarto disco de los de Seattle supone un paso más en la evolución de una banda que ahonda en esa inmensa capacidad de Robin Pecknold como letrista. Sin renunciar a sus señas de identidad, Fleet Foxes se muestran aquí menos sombríos y, aunque siguen tendiendo al barroquismo, algo menos enrocados que antaño, prescindiendo del doble mortal hacia delante con triple tirabuzón habitual en sus composiciones. Y es que “Shore” me parece un disco mucho más luminoso y algo más fácil de escuchar que sus predecesores. Desde luego, sumamente bello. Para no perder la costumbre. 

https://fleetfoxes.bandcamp.com/album/shore

8. CLEM SNIDE “forever just beyond”

Apoteósico retorno el de Eef Barzelay con el que, muy probablemente, sea su mejor álbum hasta la fecha. Y es que lo nuevo de Clem Snide es una maravilla inesperada que nos llega tras un lustro de silencio. Para este regreso, el hombre se ha arrimado a uno de los Avett Brothers, además de contar con peña de los Band of Horses y tan grata compañía se hace notar. Quizás por eso este “Forever Just Beyond” presente un sonido más americana, alejándose de los últimos trabajos del músico de Tel Aviv.

https://clemsnideband.bandcamp.com/album/forever-just-beyond

9. PROTOMARTYR “ultimate success today”

Hasta la muerte con ellos. Firmes en su empeño, contra viento y marea. Con esa forma de contagiarnos su enorme pesimismo, su inmensa desazón y por supuesto la ira, que es lo que más mola. Y no solo a través de la intensidad, que también, sino generando una tensión malsana a través de la cosa rítmica y parapetados tras ese tono indignado y monocorde que se gasta el bueno de Joe Casey. Un disco difícil de digerir, como un huevo centenario. Pero una vez acostumbrados al olor a amoníaco y azufre, no podemos dejar de comer tamaña delicatessen. 

https://protomartyr.bandcamp.com/album/ultimate-success-today

10. RVG “feral”

Segundo lanzamiento del grupo de Romy Vager, la lideresa de esta interesante formación que he conocido gracias a este fantástico álbum. Una decena de temas que beben de referentes reconocidos, como sus paisanos los Go-Betweens, pero también de ilustres británicos, como The Soft Boys o The Smiths. Tocando ese punto dulce entre lo claro y lo oscuro, pero sin desdeñar el ruido de guitarras. Mención aparte merece la voz andrógina de la Santo y seña de este combo forjado y sudado en los garitos de Melbourne.

https://rvgband.bandcamp.com/album/feral

11. BUZZARD BUZZARD BUZZARD “the non-stop ep”

Galeses de Cardiff, como el innombrable, y debutantes, como el susodicho allá por el 2007, en Old Trafford y frente al United. Un álbum que recupera la cara más canalla del glam y que me temo se perderá en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, pero con el que me lo he pasao teta durante este 2020.

https://soundcloud.com/buzzardbuzzardbuzzard/sets/the-non-stop-ep-1

12. LUKE HAINES & PETER HOOK “beat poetry for survivalists”

Proyecto de quien fuera líder de los Auteurs o, más recientemente, Black Box Recorder, junto uno de los fundadores y guitarrista principal de R.E.M. Delicioso trabajo colaborativo, zurcido a cuatro manos e ideado a dos cerebros, en el que pareciera que tanto monta, monta tanto. Aunque según leo, no se gesta así. El caso es que suena tanto a sus respectivas banda madre, como a Lou Reed a quien, de alguna manera, rinden homenaje. También al chalao de Jack Parsons, a quien dedican uno de los mejores cortes.

https://open.spotify.com/album/7BSdyyPrMXmIjISBrJft4U

13. GREGORY PORTER “all rise”

Otro disco más de altura del, para muchos, mejor vocalista de jazz de lo que llevamos de siglo. Y es que “All rise” contiene todas las influencias que han hecho de este músico californiano lo que es: Desde el góspel al soul, pasando por los grandes del género que le ocupa, pero también por Nat King Cole o Marvin Gaye. Un disco de esos que se disfruta desde la primera inmersión y que, seguramente, perdurará. Como todo lo que hace este hombre soldado a una Kangol y una balaclava.

https://open.spotify.com/album/5jQuMxOb3r5BPmSDke93hy

14. IDLES “ultra mono”

Mi gata y mi cría son fans de la banda de Bristol. Ya he comentado alguna vez el apasionamiento con el que reaccionan cuando atronan desde cualquier reproductor de la casa. Llegando a cabecear, a su manera y con las lógicas limitaciones, ‘aro está. Aunque esto último creo que me lo he imaginado. Si digo todo esto es por el alud de críticas negativas y acusaciones de aburguesamiento que se han vertido en medios respecto a Idles y “Ultra mono”. A lo que yo solo puedo responder: ¡Y un cojón! El tercer trabajo de los británicos es un ejercicio de rock punzante, sarcástico cuando toca y tan macarra como lo son sus responsables. Y mola un huevo. Mis niñas dan fe de ello.

https://idlesband.bandcamp.com/album/ultra-mono

15. STEPHEN MALKMUS “traditional techniques”

Folk psicodélico con cierta deriva country y algunos giros más propios del blues-rock de toa la vida de Dios. Ecos a los Beatles in India, a Led Zeppelin, también a Canned Heat y que sé yo. Vaya, que el tercer disco en solitario del líder de Pavement sin Pavement y también sin los Jicks, es exactamente lo que Stephen Malkmus ha querido que sea. Enésimo peldaño de esa autopista hacia el cielo por la que transita el narigón.

https://stephenmalkmus.bandcamp.com/album/traditional-techniques

16. A. SWAYZE & THE GHOSTS “paid salvation”

Fascinante debut el de estos chavalotes provenientes de la isla de Tasmania, como el celebérrimo demonio de los Looney Tunes (sin Noriega). Y como en el caso del mencionado marsupial, se sienten fieros, robustos y musculosos. Lo de estar cubiertos de una pelambrera negra no lo puedo asegurar, no he tenido el gusto de conocerlos. El caso es que este “Paid Salvation” es un artefacto entre lo punkarra y el garage vitaminado, incorporando ecos a los Hives, a los Strokes, a Idles, a Eagulls y a veces, incluso, recuerdan algo a The Gun Club. Al menos a mí. Posiblemente la mejor sorpresa musical de este 2020 maravilloso y mierdoso a la vez. 

https://aswayzeandtheghosts.bandcamp.com/album/paid-salvation

17. JEFF ROSENSTOCK “no dream”

Tras el monumental “POST-”, el de Long Island se despacha con otra colección de temazos en la línea de ese punk rock de altas revoluciones marca de la casa. Más punkie en esta ocasión, si lo comparamos con el mencionado “POST-”. Con trece canciones mínimas, que se van sucediendo en modo ametralladora y en donde los ecos a NOFX o No Use for a Name, pero también a los Beach Boys, se hacen más que evidentes. El amigo Jeff sigue arremetiendo contra los responsables de la situación de su país, el del flequillo oxigenado y sus adláteres, el capitalismo tardío y, por supuesto, relatándonos como todo eso le afecta.  

https://jeffrosenstock.bandcamp.com/album/no-dream

18. LUCINDA WILLIAMS “good souls better angels”

Había leído todo tipo de descalificaciones a la hora de valorar el nuevo trabajo del fenómeno de Luisiana. Un disco que a mí me parece descollante. Repleto de cadencias blueserascountry-rock del clásico y del guarrete, denuncia política sin pelos en la lengua y unas buenas dosis de a fer la mà tot. Así pues, tremendo es poco. Y no pienso discutirlo con nadie.

https://open.spotify.com/album/3sF4iIrRTsRNKC6AMR6D2d

19. JORDANA “classical notions of happiness”

Podría tratarse del enésimo trabajo de chica lánguida con guitarrita, cantándole al desamor y a los problemas adolescentes o haciendo gala de una viejuventud innecesaria. Pero no. O bueno sí, porque aquí hay mucho de introspección y madurez impropia, pero también bastantes más cosas. Encima, la mayoría de las veces, la guitarrita es lo de menos. Lo más chulo son esas maravillosas melodías que sirven como envolvente para unas letras bastante chulas. Disco de cadencia lenta, que no aburrida, e imperfecto, como todo debut que se precie.

https://jordananye.bandcamp.com/album/classical-notions-of-happiness-2

20. LINA, RAÜL REFREE “lina_raül refree”

El ex-Refree se mete ahora de lleno en el particular mundillo del fado. Prescindiendo de la guitarra portuguesa, por lo que habrá recibido su buena dosis de hostias al cargo de los puristas de la cosa en el país vecino. Y es que estamos ante un disco de fado que no es fado, con piano, sintetizadores y armonio, pero sin cuerdas y bastante más oscuro para lo habitual del género. El proyecto gira en torno al repertorio de Amália Rodrigues y es Lina Rodrigues quien le pone voz, por lo que, si esto no es fado, se le parece un huevo. Y mola un ídem.

https://linaralrefree.bandcamp.com/album/lina-ra-l-refree

21. KEVIN MORBY “sundowner”

Nuevo trabajo en solitario del músico texano, que hará las delicias de sus incondicionales y como tal, doy fe de ello. Álbum de corte intimista, cálido y reposado que crece con cada escucha. Y aunque de primeras no lo parezca, incluye tres o cuatro piezas de orfebrería difíciles de pasar por alto.

https://kevinmorby.bandcamp.com/album/sundowner

22. ADRIENNE LENKER “songs/instrumentals”

A falta de disco nuevo de Big Thief, este 2020 nos ofrenda dos regalitos bajo la rúbrica de su lideresa. Bueno, cierto que el guitarrista Buck Meek también ha publicado algo, pero apenas me he dado el tiempo para escucharlo. Estamos ante un trabajo doble, cuyas partes solo pueden entenderse como si de las dos caras de una misma moneda se tratase. La primera, cantada con mucha delicadeza, incluye once cortes que destacan por su tono cálido. También por una desnudez que revela el alma más folkie de la Lenker. La segunda parte, más ambient, se compone de dos extensas piezas instrumentales, evocadoras y sumamente bellas.  

https://adriannelenker.bandcamp.com/album/songs

23. DESTROYER “have we met”

Nueva entrega en forma de disco, de uno de los compositores más singulares del pop actual. Esta vez influido por los sonidos más ochenteros, el ambient y hasta Massive Attack, como él mismo Dan Bejar ha reconocido en alguna entrevista. Disco de pop con mayúsculas, bailongueable pese a lo apocalíptico de muchas de sus letras y sino que me lo digan a mí. O a mi señora esposa, a quien le ha tocado padecerlo. Y es que, sin ser un incondicional del amigo Dan, creo que es lo mejorcito que ha parido fuera de The New Pornographers. En donde siempre hará frío, cierto, pero ahora menos.

https://destroyer.bandcamp.com/album/have-we-met

24. BEN WATT “storm damage”

Cuarto disco en solitario del tío de Everything but the Girl, que no es sino la continuación de una carrera alabada por gran parte de los medios especializados, pero que a la que servidor jamás había prestado atención. Hasta ahora. Y menos mal, porque no se puede decir nada malo de este “Storm damage”. Un trabajo determinado por su deliciosa cadencia jazzística, los apuntes tristes y en donde se combinan sabiamente los ritmos orgánicos con la cosa electrónica. Canela en rama. ¿Quién me lo iba a decir a mí?

https://soundcloud.com/ben_watt/sets/storm-damage-1

25. THE LEMON TWIGS “songs for the general public”

El tercer elepé de los hermanos D’Addario como The Lemon Twigs, continúa circulando por los confines del pop barroco, la psicodelia y el glam. Sonoridades en las que se aprecia claramente la influencia de Brian Wilson, pero también de los Beatles, los Kinks, Billy Joel, Slade y hasta Suede, ¿Por qué no? Un disco que, como ya es habitual en ellos, suena a otro tiempo y a otras realidades. Pero es actual y los tipos son un par de veinteañeros talentosos con muchísima escuela. Hay que tener en cuenta de quien son hijos.  

https://thelemontwigs.bandcamp.com/album/songs-for-the-general-public

26. DRIVE-BY TRUCKERS “the unraveling”

Trabajo que sigue la línea de madurez y activismo en lo lírico, rabia contenida en lo musical y sobriedad en el diseño de carpetas, iniciada por “American Band”. Disco que, sin ser tan bueno como aquel, mantiene en buena forma a una banda ya mítica. Pareciera que la furia se aleja de las guitarras para situarse ahora en las palabras. ¡Y no veas cómo les sienta! Vaya, que siguen siendo la mejor banda de rock sureño en activo. Y no se atisba quien les pueda superar.  

https://drivebytruckers.bandcamp.com/album/the-unraveling

27. NUBYA GARCIA “source”

Jazz de corte más o menos clásico, pero abierto a todo tipo de ritmos e influencias, tomando cosas prestadas de la música jamaicana, la cumbia, el soul o la cosa afrocubana. Y ultra vitaminado, como Súper Ratón, el guerrero del espacio. Anclado por la profundidad espiritual y la seriedad técnica que dan forma a la visión artística de esta saxofonista británica con marcadas raíces caribeñas.

https://nubyagarcia.bandcamp.com/album/source

28. LOS ENEMIGOS “bestieza”

Treinta y dos minutejos de ese rock urgente y cañero con el que Josele & Co. alcanzaran fama y algo menos de fortuna. Desde luego mucha menos de la que merecerían. Y es que “Bestieza” es más de lo mismo. Lo que Los Enemigos llevan ofreciéndonos desde hace tres décadas, con sobrada inspiración. Otro discarro poderoso y directo, con una decena de composiciones trufadas por esos textos tan chulos que le salen al prenda del sr. Santiago.

https://open.spotify.com/album/1wtC2iH0Vvly6PfvSl6JZm

29. EZRA FURMAN “sex education original soundtrack”

Pues sí, la banda sonora de una de las series del año –que yo no he visto, ni ganas- y que viene protagonizada –en lo musical- por el gran Ezra Furman. Integrada por varios de sus mejores temas, ya incluidos en discos anteriores, amén de composiciones de nuevo cuño y alguna interesante versión. Y es que Ezra Furman siempre va a aparecer en mis listas mientras siga publicando discos. Eso es así y hay que asumirlo. Desde ya. 

https://ezrafurman.bandcamp.com/album/sex-education-original-soundtrack

30. MOLCHAT DOMA “monument”

“Monument” supone la consagración internacional de este trío bielorruso de post-punk o synth pop o coldwave, póngale usted la etiqueta que le salga de los huevos…Unos tíos a los que algunos ya seguíamos por puro frikismo y otros, tras el inesperado éxito de la joydivisonenca “Судно”, también, al calor del exótico hit. “Monument” funciona en clave de atmósferas oscuras, sonido frío pero bailable y cierto nihilismo conceptual expresado en la lengua vernácula de Alexander Hleb o el poeta Yanka Kupala. ¿Ruso? ¿Bielorruso?   

https://domamolchat.bandcamp.com/album/monument

31. CASPIAN “on circles”

Para servidora, lo mejor que ha publicado la banda de Phil Jamieson y Calvin Joss desde el inigualable “Tertia”. Obra maestra absoluta de un género como el post-rock, cada día más vulgarizado. Con una fórmula que no es nueva, pero que en sus manos aún resulta fresca y por supuesto rocosa, merced a esos muros de sonido y esa constante apelación a la emotividad que son marca de fábrica. Desde Boston con amor y aún más, con ruido.

https://caspiantheband.bandcamp.com/album/on-circles

32. LUCIDVOX “we are”

Rock psicodélico trufado de cuestiones propias del folk ruso. Y es que de Moscú provienen estas cuatro chicas. Y decir que resulta sorprendente, sería quedarse muy corto. Un torbellino de creatividad que se siente oscuro, pesado, esotérico y loquísimo. Amon Düül II meets Rada & Ternovnik, con actitud pagan folk on drugs y como he dicho antes, desde la gélida capital de Rusia. Pero sin amor.

https://lucidvox-band.bandcamp.com/

33. SORRY “925”

Cuarteto londinense que igual se asoman al lado más sexy de The Kills, como a lo primerísimo firmado por Courtney Love al frente de Hole. Eso sí, con una propuesta menos guarra - expresado así, al lote-, que la ofertada por la viuda de Cobain en “Pretty on the inside” o “Live through this”. Atmósferas oscuras, juegos vocales chico – chica y esos ramalazos jazzísticos marcados por un saxo que sobrevuela por encima de todo el álbum. Interesante propuesta con un futuro prometedor.

https://sorrybanduk.bandcamp.com/album/925

34. SÍLVIA PÉREZ CRUZ “farsa (género imposible)”

Los trece cortes del nuevo trabajo de Sílvia Pérez Cruz incorporan aires porteños, guiños fadísticos y habaneros, rancheras, palos flamencos y hasta un particular spoken-word. Experimental alla maniera di Sílvia, e incluyendo la justa instrumentación a beneficio de la maravillosa voz que el ser supremo otorgó a la artista de Palafrugell. Trilingüe, of course. In your fuckin’ face Riverita…  

https://silviaperezcruz.com/farsa-genero-imposible-silvia-perez-cruz-2/

35. CAR SEAT HEADREST “making a door less open”

Es cierto que suena extraño escuchar al amigo Toledo con sintetizadores. Aún más el ver cómo ha parido un disco tan poco conexo. Pero vaya, que a un genio se le perdona todo. El amigo intenta reinventarse por enésima vez y le ha quedado un artefacto irregular, con pepinacos y alguna canción prescindible. Un trabajo que se me antoja valiente y en el cual asume cantidad de riesgos. Aunque, lo más importante, es que resulta disfrutable. Por momentos mucho. Y oye, por más que insistáis en ello, tampoco cuesta tanto entrar en él.

https://carseatheadrest.bandcamp.com/album/making-a-door-less-open

36. THE DEVONNS s/t

Más antiguos que el gotelé y las molduras de escayola. Pero más elegantes que Holly Golightly desayunando frente al escaparate de una joyería. Soul de Chicago o soul del de siempre, pero facturado hoy en día y protagonizado por unos criajos talentosísimos y con mucho amor por el noble arte de las musas.  

 https://thedevonns.bandcamp.com/album/the-devonns

37. CLOUD NOTHINGS “the black hole understands”

El álbum “casero” de la banda de Dylan Baldi y Jayson Gerycz, es quizás lo más flojito que han parido hasta la fecha. Un trabajo a menos revoluciones y con un regusto más poppie de lo acostumbrado, que ellos mismos han definido como su “álbum con canciones de verano”. Con todo, la esencia de la banda de Ohio permanece y ese acercamiento a postulados más propios del universo Teenage Fanclub no les sienta mal del todo. Para nada, vaya.  

https://cloudnothings.bandcamp.com/album/the-black-hole-understands

38. NADA SURF “never not together”

Regreso feliz del proyecto musical comandado por Matthew Caws y Dani Lorca. Un disco que, sin ser tan bueno como su predecesor, aporta nueve temas en los que se plasma todo el saber acumulado por la banda en sus tres décadas de existencia. La enésima invitación al goce, a tararear, a sacarnos una sonrisilla o unas lágrimas, como solo ellos saben hacer. Y se agradece… Ya les gustaría a otros con menos años y más altavoces...

https://nadasurf.bandcamp.com/album/never-not-together

39. KHRUANGBIN “mordechai”

En este nuevo trabajo, la banda de Houston se mantiene en esa latitud indeterminada en la que (casi) todo cabe y en la que (casi) nada sobra. El espíritu viajero y hedonista los lleva en esta ocasión por los senderos del disco ochentero, el thai-funk, los ritmos latinos, la rumba y por supuesto la psicodelia a lo Santana. Todo ello envuelto de un halo de misticismo y un ambiente de chill out que a veces se les va de las manos, pareciendo como si Rodrigo y Gabriela hubiesen montado un resort para guiris en medio de Phuket. Con todo, les ha quedado una banda sonora la mar de molona.

https://khruangbin.bandcamp.com/album/mordechai

40. NAP EYES “snapshot of a beginner”

Tras “Whine of the Mystic”, “Thought Rock Fish Scale” y “I'm Bad Now”, el cuarteto de Nueva Escocia nos regala un nuevo compendio de ese indie-rock introspectivo y repleto de sutilezas en el que andan enfrascados desde los comienzos. Se mantienen los ecos a Jonathan Richman, con o sin sus Modern Lovers, o hasta de Lou Reed, con o sin la Velvet Underground. Ea!

https://napeyes.bandcamp.com/album/snapshot-of-a-beginner

41. BRENDAN BENSON “dear life”

El rubio de Michigan ha grabado once cortes bien variaditos en los que se respira una sensación de libertad poco común en los tiempos que corren. También es verdad que el muchacho, con su inmaculada trayectoria en solitario, o junto a The Raconteurs, se ha ganado el derecho a hacer lo que le salga del nabo. Y en eso consiste básicamente esta nueva entrega del amigatxo del alma de Jack White.

https://brendanbenson.bandcamp.com/album/dear-life

42. FLORAL TATTOO “you can never have a long enough head start”

Descubrimiento tardío el de esta banda de Seattle que se desenvuelve con soltura a través de diversos géneros. Desde el shoegaze, la cosa lo-fi, pasando por el noise pop y hasta la cosa emo. Pero la buena. La noventera, vaya. Con guiños a Built to Spill, Yo la Tengo o más actuales, a Dark Blue o Car Seat Headrest. Un segundo álbum que, en comparación con lo poco que les había oído, parece más conseguido. O más redondito. Desde luego, más ambicioso.

https://floraltattoo.bandcamp.com/album/you-can-never-have-a-long-enough-head-start

43. BILL CALLAHAN “gold record”

Nueva muestra de saber hacer al cargo del songwriter tejano, quien mantiene esa capacidad de dotar a sus creaciones del don de la trascendencia. Enésima lección de cómo hacerse valer a través de tamaño vozarrón. Haciéndonos participes de un cúmulo de grandes historias, con las dosis justas de instrumentación. Ni más, ni menos. Trabajo de matices cálidos y cadencias folkies, repleto de composiciones aparentemente sencillas que no lo son. 

https://billcallahan.bandcamp.com/album/gold-record

44. ORANSSI PAZUZU “mestarin kynsi”

A trallón. Siempre a trallón. Black metal cavernoso, dotado de atmósferas espaciales y hasta de elementos psicodélicos. Una marcianada sin parangón dentro de la planicie en que se ha convertido el universo del metal extremo. La enésima vuelta de tuerca de estos finlandeses sin igual. Una genialidad. Otra genialidad. La penúltima. La antepenúltima. ¿Quién sabe?

https://oranssipazuzu.bandcamp.com/album/mestarin-kynsi

45. NACHO VEGAS “oro, salitre y carbón”

A Nacho Vegas yo le compro todo. ¿Cómo no lo iba a hacer con este particular recopilatorio? Dejando fuera varias de sus composiciones más celebradas y añadiendo reinterpretaciones, versiones y alguna que otra rareza, el cantautor asturiano exhibe la tremenda colección de lamentos, medallas y arañazos que ya atesora. Y no es solo lo que se ha dejado, ¡es lo que le queda por venir!    

https://soundcloud.com/nacho-vegas-official/sets/oro-salitre-y-carbon

46. PORRIDGE RADIO “every bad”

Cuarteto de Brighton que practica una suerte de indie-rock con actitud, al estilo de los noventa. Con una chica al frente que es la que corta el bacalao. Y que -o por lo que-, en ocasiones recuerdan a los mismísimos Sonic Youth y en otras, sobre todo por mor de la visceralidad expuesta, a Savages. Si bien, con un sonido menos pulcro y un tanto más trágico que el de la antigua banda de Jenny Beth.

https://porridgeradio.bandcamp.com/album/every-bad

47. THROWING MUSES “sun racket”

Tras periodos de silencio demasiado largos, Kristin Hersh suele reaparecer para recordarnos aquello del que tuvo, retuvo. Y por lo que respecta a este nuevo trabajo, no se queda solo ahí. Porque el saber hacer, como el valor en la mili, se le presuponía, pero es que este “Sun Racket” además de solvente es un artefacto tremendo. Intenso, maduro, reflexivo, ¡Enorme! Una joyita que pasará medio desapercibida en estos tiempos infaustos. Penitenziagite!!!   

https://throwingmuses.bandcamp.com/album/sun-racket

48. VVV (TRIPPIN’ YOU) “escama”

Ahí los tienes, rindiendo “culto al frío, al ruido, a la modernidad y a los parkings” como prometían. Coldwave bailonguera desde la capital del Reino. Matándonos de amor en lengua de Cervantes. Una de las propuestas más interesantes surgidas en la piel de Toro.   

https://whereisvvv.bandcamp.com/album/escama

49. WAXAHATCHEE “saint cloud”

Este disco nos presenta a una nueva Katie Crutchfield más feliz, o al menos no tan enfadada con el mundo como antaño. ¿El amor? ¿Quién sabe? El caso es que “Saint Cloud” es un trabajo más alegre y probablemente más apto para todo tipo de paladares, en el que se aprecia cierto acercamiento a las raíces. Aquellas de las que, según ella misma cuenta, renegó durante años. También se siente la impronta de los chicos de Bonny Doon, joven banda de Detroit que ya os recomendé, y que acompaña a la artista de Alabama en sus giras.

https://waxahatchee.bandcamp.com/album/saint-cloud-2

50. MAUSOLEO “absolución”

No por esperado, menos deseado. Y es que este 2000 al fin tenemos entre nosotros el primer largo de mis paisanos Mausoleo. Post punk de postín, new wave a la valenciana, aunque cantando en castellano, repleto de influencias y ninguna mala. Algunas obvias y otras no tanto. Tremendo debut, no tan oscuro como se anticipaba y a Dios gracias. Lo digo en serio.   

https://flexidiscos.bandcamp.com/album/absoluci-n

51. MINT FIELD “sentimiento mundial”

Estrella del Sol, ya sin Amor, pero muy bien acompañada, continúa regalándonos su particular versión de lo que sería el shoegaze a la mexicana. Si bien, ahora, a las consabidas dosis de nostalgia y ensoñaciones, se le añade un toquecillo kraut y algo más de guitarreo, además de afilar el rollito heavenly voices. Un trabajo que podría venir firmado por Mariona Aupí e integrar el catálogo de Prikosnovénie sin mayor problema.     

https://mintfield.bandcamp.com/album/sentimiento-mundial

52. THE INNOCENCE MISSION “see you tomorrow”

Con una docena de discos ya a las espaldas que no he escuchado, pero siguiendo el consejo de un ilustre de la escena, así se gestó mi primer acercamiento al universo musical del matrimonio Perins. ¡Y menos mal que le hice caso! Un trabajo emocional. Incluso conmovedor. Porque los once temas se mueven en ese ámbito de las emociones, a través del lenguaje sensorial y con economía de medios. Y es que la musicalización abruma lo justo para que podamos percibir las historias por boca de Karen, parca en palabras, pero con un registro vocal precioso.

https://theinnocencemission.bandcamp.com/album/see-you-tomorrow

 

Y hasta aquí hemos llegao, xé… El año que viene más, que tampoco va a resultar difícil. Dejo una listita con canciones de los nominados a la derecha. Por si os apetece pegar el oído. 

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