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martes, 24 de agosto de 2010

Historias de (cuando escuchaba) la radio


Si hay un programa de la radio patria al cual debo gran parte de mi formación musical es a “De 4 a 3”, mítico espacio de Radio:3 emitido durante las tardes de los sábados y los domingos en los cada vez más lejanos años 90. Y es que para mí, las tardes de los fines de semana son las tardes pasadas en compañía de mi buen amigo Paco Pérez Bryan, el conductor y director de “De 4 a 3”. Sí, ya se que eso no dice nada bueno de cómo transcurrió mi adolescencia, pero ¿que queréis que os diga?, lo que al principio no era más que la tabla de salvación de un chaval no muy popular en un pueblecito bastante aburrido, acabó por convertirse en algo fundamental para su formación musical y, aunque suene grandilocuente, hasta personal. Vamos, que este programa no sólo me sirvió para tirar adelante en un periodo complicado, sino que creo no exagerar al afirmar que mi yo actual no sería el mismo de no haberme metido en vena esas cuatro horas semanales de programita.

Durante esos años sonaron en ese espacio miles de canciones que me hicieron descubrir a cientos de bandas de rock, pop o fusión, algunas de las cuales figuran entre mis favoritas desde entonces. Aunque lo que más recuerdo, fueron los primeros años de la eclosión grunge, cuando gracias a Paco y a su equipo escuché por primera vez a Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Mudhoney o Alice in Chains. Gloriosa época que ni siquiera quedó emborronada cuando la industria fagocitó la “revolución” venida desde Seattle y comenzó a promocionar a sus nuevos productos “de diseño” siguiendo los parámetros del nuevo sonido. Fundamentalmente porque Paco –y Felipe Sanz de la Rosa- tuvieron muy buen tino a la hora de escoger que bandas darnos a conocer entre toda la maraña de seattlelites surgidos de la nada. Todo esto terminó con el fatídico suicidio de Kurt Cobain que, como no podía ser de otra manera, tuvo un merecido y sentido homenaje durante un fin de semana del mes de abril de 1994. Si mal no recuerdo, durante la emisión de aquel especial se produjo un hecho que, visto en retrospectiva, tiene bastante miga. Creo que fue la cantante de Dover quien llamó al programa y medio llorando se sumó a la fiesta cantando por teléfono una canción que había escrito para el bueno de Kurt. Digo que el asunto tiene bemoles a la vista de cómo evolucionó la banda madrileña que, recientemente, ha presentado el single de lo que será su nuevo álbum. Un truño titulado “Dannayá” cantado en un dialecto africano y con evocaciones sonoras que nos llevan hasta Bollywood (on acid!!!), con el cual el cuarteto liderado por las hermanas Llanos quiere espantar a los pocos seguidores que aún conserva tras sus anteriores “aventuras sonoras”.         

Aunque al margen del grunge y sobretodo después de la muerte de Cobain, Pérez Bryan nos siguió ofreciendo grandes momentos como cuando entrevistó a Jonathan Poneman y Bruce Pavitt, los “jefes” del sello Sub Pop. No recuerdo con exactitud las fechas, pero debió ser poco después del especial antes mencionado cuando este dúo nos recomendó escuchar a Sunny Day Real Estate, principal apuesta del sello cara el futuro. Evidentemente a nivel comercial las expectativas no se cumplieron, lo que no quita que SDRE sea una de las mejores bandas que he escuchado y por ende una de mis favoritas de siempre. Aún siento como se me erizó la piel tras escucharles por primera vez. Fue con “Seven”, de su primer disco “Diary”, con William Goldsmith en plena forma ofreciéndonos toda una exhibición a la batería. También tengo muy fresco aquella tarde en la que Paco nos presentó a Deus. Un encuentro que me llevó a patearme como un loco toda Valencia hasta dar con una tienda en la que tuviesen alguna copia del primer disco de los belgas.        

En fin, que podría tirarme horas hablando de esto, pero tengo que cortar ya. Simplemente y para terminar decir que algunos echamos a faltar espacios musicales como este, que con sus luces y sus sombras –Paco, te perdono esa última etapa en la que aparecía hasta en la sopa el simpático Chris Barron y sus olvidables Spin Doctors- se hacen muy necesarios.  
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PD. Aquí os dejo enlazado este blog homenaje al mítico programa en el cual podéis encontrar cosas muy interesantes. ¡Hasta grabaciones de la época!

domingo, 19 de abril de 2009

Grupo de la semana: Nudozurdo

Nudozurdo son un cuarteto madrileño nacido en el año 2001 cuando Leopoldo Mateos, voz y guitarra, y Felipe Salazar, el batería, se conocieron y comenzaron a componer temas de forma frenética. Ya en el 2002 y con apenas cuatro canciones acabadas, se presentarían al festival Popzuelo haciéndose con el primer premio del certamen, que consistía justamente en la grabación de un disco en los estudios Box de Madrid. De ahí saldrá su primer álbum, compuesto por nueve cortes que se grabaron, mezclaron y masterizaron en escasos tres días, dejando constancia de un sonido crudo y bastante eléctrico. También grabarían un videoclip del tema “Utilízame”, lo que les servirá para darse a conocer y comenzar así a rodar por salas de Madrid, realizando pequeñas excursiones a otros enclaves de la península. En ese contexto se irá creando un pequeño grupo de fieles entre los que me incluyo.

En 2005 decidieron volver a los mismos estudios para registrar otros nueve temas, que aparecerían publicados bajo el título de “Sintética”. Un álbum dotado de un sonido más orgánico, denso y compacto que el de su debut. Menos oscuro pero más redondo. Hasta el punto que los chicos del Muzikalia lo nombrarían como el mejor disco nacional de ese año -“una obra maestra que ha roto por completo el panorama del rock nacional”-. Y la verdad es que, en lo que se refiere a la recreación de atmósferas angustiosas -que no necesariamente góticas- resultan únicos. Tampoco se deben despreciar sus particularidades rítmicas, muy originales en el ámbito hispánico. En este sentido, comenta Sergio Picón en el mencionado weblog, que “si mi bola  en el contexto del futuro tuviera razón por una vez, Nudozurdo serían con total seguridad uno de los grandes grupos españoles de la próxima década. Por lo que dicen, por cómo lo dicen, por haber creado algo cuando todo estaba creado, y por haber tenido la valentía de haberlo hecho público y compartirlo con seres como yo. De largo, el mejor y más serio proyecto cantado en castellano de los últimos años”. Tal vez suene exagerado, aunque quien sabe… Por lo que a mí respecta, lo suscribo de pé a pá. Me encantan estos Nudozurdo.

Podéis ver su show en los Conciertos de Radio:3, que es una pasada... De paso adjunto mi canción favorita de su repertorio...  hasta el momento:“Dentro de él”

viernes, 3 de abril de 2009

Sunny Day Real Estate (GDS)


Fue un fin de semana después de que suicidara Cobain cuando les escuché por vez primera. Paco Pérez-Bryan, conductor del espacio “De 4 a 3” de Radio:3 emitió una entrevista grabada con Jonathan Poneman y Bruce Pavitt, a la sazón creadores del mítico sello Sub Pop. Entre comentarios y reflexiones Pérez-Bryan iba intercalando canciones de algunos de los grupos que integraban por aquel entonces el catálogo del sello de Seattle. El mismo que puso en el mapa a la ciudad, catapultando su escena y alumbrando lo que después se vino a conocer como grunge. No sería hasta el final del programa cuando uno de los mendas recomendó a unos chicos que acababa de fichar para la discográfica. “Pueden ser algo muy grande”, dijo y de inmediato comenzaron a sonar los primeros acordes de “Seven”. Lo cierto es que no lo fueron. Lo de muy grandes, digo. Al menos atendiendo a lo que un empresario musical espera de una banda de su catálogo. Si bien, para mí y unos cuantos más, estos Sunny Day Real Estate son enormes. Formando parte de ese particular panteón de dioses del rock también conocido como la SuloTk.

Seven” (Diary)


Hoy día disueltos, o no, vete tú a saber ya que el grueso de la banda continúa su andadura conjunta a través de la “marca” The Fire Theft. Lo cual está bien, supongo, pero se echa de menos el proyecto original, que era muy bueno y con un poquito de suerte aún lo hubiera sido más. Con todo, qué gran álbum es “Diary”. No tiene desperdicio. Ninguno de sus cortes es irrelevante. Jeremy Enigk, Nate Mendel, William Goldsmith y Dan Hoerner dieron lo mejor de sí en un trabajo que les quedó niquelado. Destacando por temas como “In circles”, “Song about an angel”, “47”, “Shadows” o la mencionada “Seven” que se incluyen entre lo mejor de su obra, no sabemos si inconclusa. La gracia de “Diary” es que nos presentaba un sonido menos sucio del que ofrecían las bandas del momento, demasiado preocupadas en seguir a pies juntillas la estela de Nirvana. El post-grunge ese tal cual lo llamaron. Muy de agradecer en un momento en el cual andábamos próximos a la saturación con tanto imitador de chichinabo. SDRE tenían una visión bastante diferente a la de sus coetáneos. No renegaban de Nirvana y tiraban de ciertos lugares comunes, pero incorporaban las enseñanzas del post-hardcore... De peña como Embrace, Rites Of Spring y muy especialmente de Fugazi. De ahí esa mayor presencia de melodías en sus composiciones, comparadas con las de los seattlelites. Lo de las voces melancólicas y el acercamiento a los postulados del indy-rock de la época va de suyo.

J'Nuh” (LP2)
Así pues, la última gran apuesta de Sub Pop tras el éxito de Soundgarden, lo que luego sería Pearl Jam,  Nirvana o los recuperados The Melvins, no estuvo a la altura de las expectativas. La cosa comenzó torcida y derivó en lo inevitable. Si bien, la inercia les dio para sacar un segundo álbum antes de separarse por primera vez. Se trata del “LP2” o el álbum rosa, por el color de su portada. Después cada miembro de SDRE se marchó por su lado. El vocalista Jeremy Enigk se dedicó a su proyecto en solitario, publicando dos álbumes de tacada durante el 2006: “Return of the Frog Queen” y “Jeremy Enigk: The end sessions”. Dan Hoerner, guitarrista original de SDRE, se marchó para no volver más, mientras que Goldsmith y Mendel, baterista y bajista respectivamente, participaron del incipiente proyecto del antiguo miembro de Nirvana, Dave Grohl. Los hoy celebérrimos Foo Fighters.

Transcurrían así las cosas cuando los chicos decidieron reunirse de nuevo. Todos excepto Hoerner, que prefirió no participar en esta nueva etapa inaugurada con la publicación de “How it feels to be something on” en 1998. Un buen álbum que quedaría absolutamente opacado por el fenómeno “The Rising Tide”, publicado un par de años después. Su último trabajo hasta la fecha y el que para muchos es su ópus magnum. Y vaya si es bueno, 
“Killed by an Angel”, “Snibe”, “Television”, “Disappear”,“One” o “Fool in the Photograph” dan fe de ello. Sin embargo no tengo tan claro que sea el mejor. Me debato entre este y el “Diary” para ocupar ese primer puesto en el escalafón y va por días que elija uno u otro. 
Por cierto que, entre medias, la discográfica comercializó un interesante directo titulado “Live -25/06/1999”.

Killed by an Angel” (The Rising Tide)

Tras volverse a separar, Enigk continuó su camino en solitario y no hace tanto editó un par de discos que recogen algunas de sus composiciones: “World waits” (2006) y “The missing link” (2007). El primero de los cuales está la mar de bien. Paralelamente decidió reunir a los miembros de la banda -o a lo que quedaba de ella- para fundar The Fire Theft. Unos SDRE parte II que nunca llegarían a consolidarse, con un único trabajo en su haber. Desde el 2003 cuando publicaran ese álbum sin nombre, no sabemos más de ellos. Tampoco hay un comunicado oficial certificando su defunción. Periodicamente surgen rumores sobre otra reunión y/o la aparición de nuevo material. Esperaremos acontecimientos, pero no me creo nada. 

Pillars” (How it feels to be something on)
Y eso es todo sobre esta banda de extraña trayectoria, con una discutible idea de lo que es el compromiso y afectados por la pesada losa en forma de expectativas que alguien les colocó encima... Pero una barbaridad de banda en definitiva. Más que grupo de la semana son uno de los grupos de mi vida. Impulsores de aquel emo noventero -el auténtico, no esa mierda de quinceañeros a la que han bautizado con idéntico nombre- y con una colección de jitazos en su haber que ya quisieran otras muchas bandas para sí. Potencia, desgarro, melodías y emotividad a raudales, eso son SDRE. Nada menos. 
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In Circles” (Diary)
“And I Dream
To Heal Your Wounds

But I Bleed Myself
I Bleed Myself"

viernes, 27 de junio de 2008

El enigmático arte de Juan Muñoz


Este escultor madrileño es una de las personalidades más representativas del arte contemporáneo español. Y a pesar de ser galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2000, sigue siendo una figura relativamente desconocida por estos pagos. No así lejos de nuestras fronteras, donde su obra supone un referente en la renovación de la escultura internacional. Rompiendo los límites entre el espacio de la obra y el del espectador, otorgándole un papel fundamental a las escenografías y tirando de variados recursos con los que remarca el sentido narrativo de su propuesta. En la actualidad el Museo Guggenheim de Bilbao expone una importante retrospectiva del artista, en la que podemos disfrutar de su enigmática obra. Si podéis ir no os la perdáis. Es una pasada.

Muñoz arrancó su formación en España, la continuó en el Reino Unido y más adelante en los EEUU. Su puesta de largo fue en 1984, exponiendo en la Galería Fernando Vijande de Madrid. Si bien, no sería hasta la década de los 90 cuando comenzara a crear lo que a la postre van a ser sus obras más representativas: las llamadas “esculturas narrativas”. Se trata de grandes instalaciones de figuras a escala casi humana, distribuidas en diferentes ambientes de forma que el espectador se sienta convidado a relacionarse con ellas.

Las figuras de Juan Muñoz están realizadas en papel maché, resina y/o bronce, pero nunca presentan elementos de policromía. Con ello el artista pretende despojarlas de su individualidad. Aspecto que es, seguramente, lo más impactante en sus obras. Cuando nos situamos dentro de esas instalaciones, tenemos la sensación de que a nosotros también se nos está sustrayendo la identidad. Pasando a formar parte de un colectivo de figuras misteriosas que parecen vivas, pero ausentes.

Además de sus trabajos escultóricos, Muñoz también se adentró en el mundo de las creaciones auditivas, llegando a producir trabajos para Radio:3 en España, o la BBC en el Reino Unido. Con su muerte en 2001, cuando tan solo contaba con 48 años de edad, desapareció una de las propuestas artísticas más interesantes surgidas de la piel de toro.

domingo, 30 de marzo de 2008

Hanging on a Curtain. El brillante legado de Morphine


“Hanging on a curtain…
…swingin’ like a clock
Big hand on the seven...
...the little hand on top.
You said you like to hear me talk,
you told me not to stop...”
 Mi primera toma de contacto con la banda de Massachusetts, fue gracias a Paco Pérez-Brian y aquel programa que presentaba los sábados y domingos por la tarde en Radio:3 (¿“De 3 a 4” o “De 4 a 3”?). Para ser sincero, he de confesar que de primeras no me impactaron, de modo que no les hice seguimiento. Supongo que en aquella época mis neuronas estaban concentradas en captar el mayor número de imitaciones más o menos burdas de unos Nirvana que, habiendo salido del pozo que era y es Seattle, dominaban la escena internacional. Sería tiempo después y por culpa de un colega, que ponía los dos primeros discos de Morphine en bucle en el radioca de su coche, que me iría aficionando a su música. Y la verdad es que le estaré eternamente agradecido. Con el devenir del tiempo puedo afirmar que el conocer a este maravilloso trío de músicos es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Musicalmente hablando, claro.

Morphine fue una banda incluida de una forma un tanto simple, dentro de ese cajón desastre que era y es el rock alternativo. Asentada sobre tres pilares fundamentales, el principal y más útil, su alma máter, fue Mark Sandman. Bajista y vocalista principal, también cofundador del artefacto junto al saxofonista Dana Colley. El trío original se completaba con el baterista Jerome Deupree, si bien más adelante sería sustituido por Billy Conway. El nacimiento de tan peculiar propuesta se produjo allá por el año 1989 y en Cambridge, localidad sita a las afueras de Boston y que es conocida por albergar las instalaciones de la Universidad de Harvard. Previamente a la constitución de Morphine, sus miembros formaban parte de otras agrupaciones musicales de la zona. Mark Sandman participaba en el proyecto Treat Her Right, junto con Billy Conway, a la postre baterista de la banda, mientras que Dana Colley tocaba en el grupo Three Colors.

Lo cierto es que estamos ante una propuesta de difícil etiquetado. Si bien, se les calificó como banda de low rock, usando un término acuñado por ellos mismos para definir su sonido. Que al final no es sino una apetitosa combinación de elementos extraídos del blues y del jazz, junto a unos arreglos de corte más tradicional. Con estos elementos creaban un sonido de corte minimalista, atípico y único. Y es que se hace difícil encontrar bandas cuyo concepto musical se les acerque, ni de forma remota. Destacando sobremanera la personalísima voz de Mr Sandman, descrita por algún crítico musical como un “profundo, despreocupado y relajado susurro”. La singularidad de su sonido viene determinada por la atípica instrumentalización de la banda, compuesta por un bajo eléctrico de únicamente dos cuerdas afinadas igual, un saxo barítono y una batería.

A pesar de las muchas alabanzas cosechadas, nunca alcanzaron el éxito comercial. En parte debido a la escasa atención prestada por las estaciones de radio comercial o desde la mayoría de medios especializados en música pop-rock. Supongo que incapaces de asimilar un sonido que ciertamente no era ni el rock en boga entonces, ni el pop comercial al uso que se solía programar. Es cierto que llegaron a ser invitados a participar del programa “120 minutos” de la MTV y que gozaron de su minuto de gloria con la película “Beautiful Girls” (Ted Demme, 1996), en una de cuyas escenas suena una versión en directo de “Honey White”. Pero no dejan de ser acontecimientos muy puntuales en la corta existencia de esta banda. La limitada difusión condicionó su acogida por parte del gran público, relegándoles a la categoría de banda de culto -otra más-, con pocos pero fieles seguidores a lo largo y ancho del planeta.

Si tuviera que adjetivar la discografía de Morphine, diría que es muy intensa pero quizás demasiado corta. Arranca en el año 1991 con “Good”, álbum publicado a través de un pequeño sello de Boston. Su segundo trabajo, Cure For Pain” saldría en 1993 y ya bajo el paraguas de Rykodisc. La edición del disco y la gira que emprendieron, propiciarán que el nombre de la banda comience a sonar, pero bajito, tanto en los Estados Unidos como fuera. La mayoría de fans consideramos a este álbum como el más completo de su discografía. Algunos entre los que no me incluye, también dicen que es el mejor. El segundo y último larga duración grabado para Rykodisc será “Yes” de 1995. Una colección de temas que continúan en la senda conceptual ya introducida por el anterior álbum, si bien, en mi opinión, a través de composiciones de menor calidad. Con la firma de la banda por la multinacional Dreamworks, parecían abrirse nuevos horizontes para Mr. Sandman & Co. Fruto de ello va a ver la luz un nuevo disco, Like Swimming” de 1997. Desde mi punto de vista su obra cumbre. En donde se aprecia un delicioso giro hacia la oscuridad y la melancolía. Dejando de lado aquellas composiciones alegres y juguetonas que trufaban los anteriores discos, porque aquí la cosa va de introspección, hondura y hasta amargura vital. Nunca sabremos a que se debió este cambio, o sí, quien sabe. Lo que sí conocemos es que las expectativas puestas en esta nueva etapa tampoco se vieron cumplidas. A pesar de que ahora contaban con abundantes medios promocionales. Incluso grabaron un video musical para el corte “Early te bed”, con el que fueron nominados a un premio Grammy. Con todo y para no perder la costumbre, el lanzamiento no gozó del deseado respaldo de público. También durante este año se editaría un disco de rarezas y caras B titulado B-Sides & Otherwise”. Interesante sólo para sus más fieles seguidores.

Después vendría su último álbum de estudio,  “The Night”, publicado a comienzos del año 2000. Se trata de un trabajo aún más oscuro y denso que el anterior. Que recibió incluso mejores críticas que aquel, si bien, ni tan siquiera tuvo opción de catapultar a Morphine al estrellato. Y es que antes de su publicación, el 3 de julio de 1999 y en una localidad cercana a Roma, Mark Sandman falleció de un ataque al corazón durante un show. Contaba con apenas 47 años de edad. Desconocemos lo que pasaba por su cabeza en esta última etapa de su vida y de la banda, pero parece una macabra coincidencia que el giro operado en el sonido de Morphine, tan cercano al tenebrismo, a lo siniestro y espectral, culminara con un fallecimiento en escena. Un gran golpe de teatro final, si no fuera porque no estamos ante una obra de ficción. Lo cierto que es difícil atisbar hacía dónde hubiese derivado su sonido a partir de aquí. Quien sabe que nos ofrecerían los nuevos lanzamientos.  A la vista de sus dos últimos discos, me inclino por pensar en una evolución hacía un expresionismo sonoro, de difícil audición, con lo que la remota posibilidad de acceder a un mayor público hubiese quedado definitivamente descartada. Si es que no lo habían descartado ya ellos mismos. Pero vaya, esto son meras suposiciones. No lo son los dos discos póstumos que fueron publicados después. Un directo oficial que saldría a finales del año 2000 bajo el nombre de Bootleg Detroit” y el recopilatorio The Best Of Morphine: 1992 – 1995” del 2003. Ninguno nos vale de pista. Con todo, da un poco igual. Su legado es demasiado bueno como para perder el tiempo llorando por lo que pudo haber sido y al final no fue. Estuvo bien mientras duró. Muy bien, vaya. Quedémonos con eso.  

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