viernes, 19 de diciembre de 2014

Lo milloret de lo milloret 2014 - Del 30 al 21

30. Alt-J - “This Is All Yours”
Estamos ante un disco de absoluta confirmación. Y es que con este “This is all yours”, segundo álbum en la carrera del trío de Leeds (antes eran cuatro), se reafirman como una de las propuestas más interesantes dentro del panorama musical internacional. Responsables de un sonido sutil y preciso hasta lo matemático, tanto en líneas instrumentales como en las voces, su planteamiento sigue siendo idéntico, si acaso un poco suavizado. También en lo que se refiere a combinar diversos y hasta variados estilos. En este sentido “This is all yours” continua la senda iniciada por el aclamadísimo debut de Alt-J y, aunque no encontrareis (casi) nada novedoso en él, tampoco echareis en falta algo de lo que convirtió a “An Awesome Wave” en uno de los discos del año pasado. Es más, lo que “Breezeblocks” fue para aquel primer disco, ahora es cosa de “Every other freckle”. Otro pepino dispuesto a perdurar. Con todo y con eso, si que se aprecia una cadencia más relajada en un álbum que se erige como una oda a los medios tiempos, complejos y brillantes, como marca el saber hacer de esta panda de viejóvenes.


29. Weezer - “Everything Will Be Allright In The End”
Personajes ilustres dentro de la crítica especializada han saludado la publicación del décimo álbum de Weezer con calificativos como "espanto", cuando no directamente como "aberración". Los hay quienes incluso se ha atrevido a recomendarles la disolución, como si estuviéramos hablando de la banda terrorista ETA. “Álbum ridículo que produce vergüenza ajena y hasta sonrojo”, leí que decía otro. En fin... ¿Pues que queréis que os diga gachones? Yo me lo paso teta escuchando“Everything will be allright in the end”. Es más, perdónenme vuesas mercedes pero pienso seguir moviendo el esqueleto al ritmo de “Go away”, “The British are coming”, “Back to the shack”, “Da Vinci” o “Cleopatra”. Y sí, ya lo sé, no todo es maravilloso en el último disco de la banda californiana. Entre sus trece cortes se cuela alguno que, quizás, esté de más. Pero de ahí a considerarlo un esperpento, media un largo trecho. A mí me parece que Rivers Cuomo y sus chicos han facturado un buen disco de power pop, tremendamente disfrutable y que, por encima de todo, respeta la esencia de lo que han sido, son y serán Weezer. Además, en cierto sentido, vuelven al sonido marca de la casa. El de los mejores tiempos de la banda. Del que se habían desviado un poco (demasiado) en sus dos últimos lanzamientos.
¿Que el álbum azul, el verde y hasta "Pinkerton" son mucho mejores que este? Ya. Y el “Revolver” de los Beatles, ¡no te jode!

28. Miquel Serra - “La Felicitat dels Animals”/“El Perfum Dels Vegetals”
No solo de Rafa Nadal vive Manacor. De allí también viene Miquel Serra y sus dos maravillosos álbumes complementarios publicados en este 2014. Una perfecta continuación de aquel celebrado y no por ello demasiado conocido “Roses místiques” (2013).
Pero es que encima el bueno de Miquel ha sido capaz de ampliar la paleta de colores dentro de un concepto más o menos folk, con buena presencia de ruiditos que nos adentran en los senderos de la psicodelia or something like that.
Con todo, nada sería lo mismo sin esa voz. Un registro que emociona y nos llega hasta lo más profundo, tanto en su versión eléctrica, en “La felicitat del animals”, como en acústico, en“El perfum dels vegetals”. Ah! Y todo ello cantado en la lengua de Raymundus Lullus y su retatatataranieto Sergi Llul aka Lull Llull Llull Llull!!!

27. Ty Segall - “Manipulator”
Vuelta al ruedo la de este loco y prolífico veinteañero. El mismo que iniciase la diáspora garagera desde la bahía de San Francisco hasta Malibú Beach hace un par de discos. Y como no podía ser de otra manera lo hace a lo grande, sin renunciar a esa suerte de garage surfero que tanto nos gusta a algunos y que tanto denostan otros.
Manipulator” es un disco fácil, al menos todo lo fácil que puede ser un disco de garage, lo cual, aunque parezca contradictorio, se agradece. Y es que, muy posiblemente, estemos ante el álbum más accesible realizado por Ty hasta el momento, pero también, al menos para quien suscribe estas líneas, su mejor obra. ¿Contradicción again? Sure. O simplemente es que el rey del fuzz californiano es un manipulador del copón y siempre consigue llevarme al huerto. A ver, me explico, es evidente que en “Manipulator” Ty Segall arriesga poco o nada. Tira de sus consabidas habilidades guitarreras, su psicodelía raruna
y el punto cómico habitual. Y todo eso lo plasma en forma de veinte canciones que quizás se antojan demasiadas para un solo álbum. ¿Sobra alguna? Pues quizás sí, pero ¿y qué? Todas, hasta las peores del repertorio, son más que aceptables. Y luego están las mejores... y “Feel”... y "The singer"... y...

26. Centro-matic - “Take Pride In Your Long Odds”
Esta mini crónica - alabanza de lo último firmado por la banda de Texas, debería titularse “gallina vella fa bon caldo”. Y es que ese refrán tan valenciano -al menos en la versión que me trasmitieron a mí- es una verdad como un templo. Eso lo sabemos bien, gracias a las cabecitas, manos y pies de Will Johnson, Scott Danbom, Matt Pence y Mark Henman, quienes se han sacado de la manga otra gema más y ya van....
Sonido Centro-matic 100%. En ese punto intermedio entre el alt- country y el indie norteamericano en el que la versión más rockera de Johnson se encuentra tan a gusto. Con sus ecos al Springsteen originario y a los Crazy Horse, con o sin Neil Young, pero también a J. Mascis, Sebadoh y hasta Pavement.
Como he dicho anteriormente la virtud de este "Take price..." es, precisamente, que estamos ante una obra madura en la que se reconoce claramente la autoría. No hay experimentación en él pero, ¿qué queréis que os diga? Ni falta que hace. 
Como todo lo firmado por el cuarteto de Denton, el disco esta contraindicado para poses pasivas. Aquí se viene a rockanrolear y sino pues no se viene. ¿Qué queréis algo más reposado? El 75% de Centro-matic te lo ofrecen a través de su filial South San Gabriel. ¿Qué preferís recluiros en la introspección? Entonces os podéis acercar a los maravillosos mundos de Will Johnson en solitario.
Y es que in Will Johnson we trust, forever and ever...

25. Wild Beasts - “Present Tense”
El nuevo disco de estas bestias pardas supone un regreso a la buena senda y obviamente me estoy refiriendo a aquel maravilloso "Smother" que Wild Beasts publicaron en el 2011. Eso implica que este "Present tense" no sea un disco fácil de escuchar, en parte porque Wild Beasts tampoco son una banda para nada fácil. Y es que la trascendencia y la pretenciosidad informan toda su propuesta, incluso en cortes supuestamente accesibles como "Wanderlust" o "Mecca".
El cuarteto inglés continua mostrándonos su particular manera de entender el pop. Una propuesta densa e intensa, con unos sintetizadores heredados de la cold-wave, en la que adquiere un papel fundamental la extraña y emocionante voz de Hayden Thorpe. El álbum, además, resiste las comparativas con la mejor versión de The XX, o con la parte menos barroca de Yeasayer. Si bien tengo que reconocer que esta última está un poco forzada.
Un discazo. Otro más en su cuenta. Aunque cueste cogerle el punto, que también es verdad. Y es que apreciar la riqueza de matices y texturas requiere una escucha reposada y atenta. Pero el esfuerzo compensa. Feu-li cas al pare.

24. Zig-Zags - s/t
De entre todos las bandas de revival Sabbath que han sacado disco durante este 2014, el debut de este trío de Los Ángeles me ha parecido el mejor. Y que me perdonen los fans de los Hornss, que también molan, pero menos.
El disco de presentación de los Zig-Zags incluye doce chupinazos que te dejan sin aliento desde el primer minuto. Y es que a intensidad pocas bandas les ganan. De eso ya se habían percatado gentes tan importantes en este negociado -y generacionalmente tan distantes- como Iggy Pop o Ty Segall. De hecho este último personaje, del que ya os he hablado un poco más arriba, es parcialmente responsable del sonido stoner-noise-rock estruendoso, a la par que cavernoso, que se respira en todo el álbum. Y es que fue el hacedor del "Manipulator" quien puso el estudio de grabación para que fuera posible. 
Fantástico debut de una banda a no perder de vista.

23. Jack White - “Lazaretto”
El segundo disco en solitario del que fuera líder de los White Stripes es uno de esos álbumes que gusta tener en vinilo. Y puestos a pedir, en su versión "Ultra LP". Y es que el genio de Detroit se ha sacado de la manga, a través de su propio sello, una auténtica virguería para coleccionistas. Cuidadísima edición especial en la que se altera el orden de los cortes, se incluyen canciones escondidas y hasta hologramas que tan solo se pueden ver cuando lo pones a rodar en el tocadiscos. Además la cara A se reproduce de dentro hacia afuera y ambas caras terminan con una ranura cerrada que hace que el vinilo continúe sonando con un loop infinito, al igual que hicieran los Beatles en la cara interna del Sgt. Pepper's. Por si no había suficiente, la intro de la magnífica "Just one drink" puede ser eléctrica o acústica, dependiendo del lugar en el que caiga la aguja. Y ya sé que suena marciano pero e vero. Se debe a la utilización de tecnología dual-groove, que no sé que mierdas es, pero mola.
Bueno. Y a parte de las bizarradas ¿qué más tiene este "Lazaretto" que lo haga merecedor de este ranking? Pues qualité. La propia del Sr. White, rey Midas del rock contemporáneo. Riffs de guitarra marca de la casa, cierta cadencia bluesera y esa búsqueda de refugio en la música de raíces que ya se apreciaba de forma indiciaria en "Blunderbuss". Sin embargo todo en "Lazaretto" es más sólido, coherente y compensado. Y es que hasta los genios maduran... Y se toman su tiempo. Más aún sabiendo como sabemos, que todas las canciones de este disco tienen su origen en una colección de relatos, poemas y canciones que el Sr. White escribió en su casita cuando tenía 19 años.

22. Parquet Courts - “Sunbathing Animal”
Tercer disco de la prolífica banda de los hermanos Savage bajo la etiqueta "Parquet Courts”. Digo esto porque desde finales del 2011, el cuarteto tejano -ahora afincado en la Gran Manzana- lleva facturados un par de discos más bajo la marca Parkay Quartz (que debe significar lo mismo que Parquet Courts pero en gaélico o en neo-lengua o yo que caralho sé). Por lo qué, realmente, estamos ante el quinto en su cuenta. 
La fórmula en éste y en todos los demás es exactamente la misma: sencillez y contundencia. Lo cual no quita que estemos ante un disco tremendo que bebe de la mejor tradición indie-rock al margen del mainstream y que a la vez se aleja del hipsterismo militante y la ridícula modernez imperante. 
"Sunbathing animal" nos ofrece la mejor versión de una banda acostumbrada a dar siempre lo máximo. Aquella que los emparenta con gentes como The Clash y los Ramones, pero también con Pavement y los Strokes. Ahí es .

21. Nick Waterhouse - “Holly”
Es curioso, pero de un tiempo a esta parte se ha producido una explosión de bandas que reclaman una vuelta al soul más clásico, al de los éxitos de la Motown o la Stax. Vale, okey, hablar de explosión tal vez sea algo exagerado. Más aún cuando esta gloriosa liberación simultánea de energía calórica, lumínica, pero sobretodo sonora, no ha recibido mucha más cobertura que las cuatro elogiosas críticas a otros tantos artistas en algún medio de corte generalista. Excepción hecha del fenómeno Amy Winehouse, claro está. Y es que la contralto londinense fue quien inició el proceso, eso hay que reconocérselo. Pero además del malogrado proyecto Amy, durante los últimos años hemos visto surgir a gentes como Black Joe Lewis, Eli “Paperboy” Reed, Jeff Hershey & The Heartbeats, JC Brooks & the Uptown Sound, Sharon Jones & the Dap-Kings o Nick Waterhouse, que es quien nos importa por ser responsable de uno de los mejores álbumes del 2014: “Holly”. Un disco que aplica a la perfección las enseñanzas del masterfucker James Brown y en el que se respira negritud por los cuatro costados y eso que el amigo Nick es más blanco que la leche.
En“Holly” no hay canción que baje el nivel medio, lo cual desde un punto de vista conceptual resulta glorioso. Otro asunto es para el directo, pero de eso ya hablé en su momento y ahora no viene al caso.
Un álbum profundamente disfrutable dotado de una horrorosa portada, por mucho que la tal Holly esté de buen ver.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Lo milloret de lo milloret 2014 - Del 40 al 31

40. Band Of Skulls - “Himalayan”
He de reconocer que, tras la primera escucha, esteHimalayan” me pareció bastante flojete. Uno que está mal acostumbrado y esperaba encontrarse con otro "Sweet sour" en en el repertorio de Band of Skulls. Y no, en este "Himalayan" no hay "Sweet Sour" que valga ni nada que se le parezca. Pero es que, muy posiblemente, nunca haya otro álbum como aquel en la trayectoria de la banda británica.
Hasta aquí las críticas. Ahora las fortalezas.
Y es que el disco, tras cuatro o cinco reproducciones, gana una barbaridad. Sobretodo en lo que respecta a solidez. Gran parte de culpa la tiene Nick Launay, responsable de una producción impecable.
Es evidente que el trío de Southampton ha optado por un sonido más contundente en este, su tercer disco de estudio. No sé si para alejarse definitivamente de la injusta comparación con The Black Keys o The White Stripes, que siempre les dejaba malparados. En todo caso, quede constancia que un servidor nunca entendió el cotejo, pero bueno... las cosas de la prensa musical. El caso es que "Himalayan" suena más fuerte, incluso épico por momentos y le va la mar de bien. Porque las canciones están concebidas para eso, para chanar a tope y lo consiguen. Es más, me arriesgo a decir que en directo deben sonar de la hostia.
Así que, lo dicho, se confirma que después de todo hay vida tras "Sweet Sour".


39. The Men - “Tomorrow's Hits”
Tras colarse en la lista de "lo milloret de lo milloret” edición 2013 con el fantástico “New moon”, la banda de Brooklyn repite este año con "Tomorrow's hits". Un álbum que aún no tengo claro si me gusta más o menos que el del año pasado. Y es que, lo que antaño era psicodelia y distorsión, ahora se ha convertido en rock'n'roll e incluso americana. Lo que antes sonaba imperfecto, incluso desafinado, ahora es pulcro y técnicamente impecable.
-¿Entonces qué? ¿Lo de antes o lo de ahora?
- Bueno... ¿Es que acaso es necesario elegir?
¡¡¡Claro que no!!! Porque The Men molaban ayer y siguen molando hoy. Y mucho me temo que, si el año que viene Perro, Chiericozzi y el resto de pardals sacan su sexto álbum en otros tantos años de carrera, también molará. Y eso aunque lo vuelvan a cambiar todo para que al final, no cambie nada. Y es que, es lo que tiene la gente buena, que saben hacer cosas maravillosas.

38. Jerry David DeCicca - “Understanding Land”
Esperanzador debut el de Jerry DeCicca quien, tras cinco álbumes con los Black Swans, ha decidido emprender su aventura en solitario. 
La música de DeCicca bebe de la mejor tradición folk-singer, desde Dylan hasta Van Zandt, pero actualizando conceptos y formatos. El resultado es un luminoso álbum de folk urbano, con trazas modernas y molduras tradicionales. Cuestión esta última que le emparenta con otros trovadores contemporáneos como Will Oldham aka Bonnie “Prince” Billy quien, curiosamente, participa del disco poniendo voces en uno de los últimos temas.
Un disco de degustación lenta ya que solo de esa forma se aprecia la riqueza de notas y sabores que lo componen.

37. Hallelujah The Hills - “Have You Ever Done Something Evil?
Ya te digo... ¡¡¡Aleluya compañeros!!! Pedazo disco el que se ha sacado de la manga el quinteto de Boston. Desde luego el más rocoso y contundente de los cinco elepés que han publicado hasta la fecha. Parece como si el espíritu de sus buenos amigos de Titus Andronicus hubiera tomado posesión de sus cuerpos durante las sesiones de grabación... 
Va! Tampoco flipemos. Es evidente que HTH ni son, ni se proponen ser Titus Andronicus. ¡Y a Dios gracias! Y lo dice uno que es miembro honorario del club de fans de Patrick Stickles. Pero bueno, lo que quería era poner de manifiesto que esa rocosidad, o más bien rock-osidad, le va la mar de bien a estos indie-rockers de pro. En todo caso, poned a rodar el disco y callad. Si os dan ganas de dar botes, estáis en la buena onda. ¿Que no? Pues os perderéis un disco realmente brillante aunque sin singles. Lo cual, aunque pueda parecer una putada, es una auténtica bendición.

36. King Creosote - “From Scotland With Love”
El último disco de este prolífico artista escocés, tras decenas de ellos incluyendo todo tipo de colaboraciones como la reconocida dupla con Jon Hopkins de hace tres años, es una
auténtica gozada. Un canto de amor sincero al país del cardo, el que le vio nacer, ideado como banda sonora del documental de idéntico nombre presentado durante los pasados juegos de la Commonwealth. Lo-fi con tintes eufóricos repleto de acordeones, cellos, gaitas y demás mandangas propias de los pictos del ayer y de hoy. Un disco con un sonido muy pulido pero no por ello exento de momentos de dramatismo. Bendito dramatismo, añadiría yo.

35. Fanfarlo - “Let's Go Extinct”
Otro bonito disco de pop grandilocuente el facturado por la banda londinense. Unos tipos que a veces me recuerdan a Beirut, otras a unos Roxy Music bien festivos e incluso a veces a los Blur más introspectivos de la etapa final.
Buen conjunto de melodías pop, tirando de épica como signo de distinción y recurriendo a toda la imaginería esotérica, los ovnis y el mundo del sci-fi tan del gusto del loco de Simón Baltazhar. Un disco que alcanza su culmen con esa delicia de canción titulada "Myth of myself (bla bla bla...)", cuyo pseudo estribillo me pone los pelillos de punta aún ahora y eso que ni siquiera la estoy escuchando.
Una decena de canciones en las que Fanfarlo nos dicen bien a las claras que han venido para aportar cosas y por supuesto para quedarse. Eso siempre y cuando no se cumpla su último deseo... ¡¡¡Extingámonos!!!. Enorme y necesario final. Loable deseo que, mucho me temo, no se verá cumplido.

34. Sunn O))) & Ulver - “Terrestrials”
Creo que lo peor de elaborar un listado anual tratando de recoger todo lo bueno que la música pop nos ha regalado desde principios de enero, es que muchas de las cosas con las que más he disfrutado, ahora quedan demasiado lejanas en el tiempo. De hecho, algunas no son más que un murmullo ahogado entre la maraña de voces, gritos y bramidos que se han ido sobreponiendo semana tras semana en forma de nuevos lanzamientos. Es por eso que, en este momento, su impacto es menor que el de otros discos más recientes. De manera injusta.
Mucho de eso hay en la retrasada posición de este “Terrestrials”, álbum que escuché y re-escuché cientos de veces a principios de ejercicio. Proyecto colaborativo entre los reyes del drone metal, los norteamericanos Sunn O))), y los experimentales Ulver, interesante banda noruega liderada por Kristoffer Rygg. Un grueso lienzo repleto de paisajes insanos, aunque disimulados dentro de un aparente relax que no es tal. 
Tremendo disco conceptual que esconde mucho más de lo que ofrece en una primera escucha. No hay paz en ese entramado sónico, porque, como rezaba el título de aquella película de Enrique Urbizu, “no rest for the wicked”. Y nunca la habrá.
Reseñar que durante este 2014, Sunn O))) también han participado de otro disco colaborativo, en este caso con el gran Scott Waker. A pesar de que este último se ha colado en varias listas de publicaciones serias, creo que tiene mucho menos interés que “Terrestrials”. Vamos, que tiene un interés escaso. Más que nada porque soy incapaz de ver
la química entre ambas partes y el disco, titulado “Soused”, se resiente tremendamente por ello. Pareciera como si la voz de uno y la música de los otros fueran por lugares diferentes. Integración conceptual cero. Soso más que "Soused".

33. Sun Kil Moon - “Benji”
A este disco le han penalizado un par de circunstancias. La primera es su temprana publicación, por lo que, al igual que me pasó con el de Sunn O))) & Ulver, quedó sepultado en el fondo de mi estantería ante la avalancha de buenos discos que se editaron después. La segunda tiene que ver con la desafortunada disputa entre Mark Kozelek y el líder de The War on Drugs, no sé si alimentada por uno, por el otro, por los dos, por ninguno o por la prensa. El caso es que, como ya sabréis, el gran triunfador para toda la crítica especializada ha sido el amigo Granduciel y no seré yo quien diga que no lo merezca. Con todo y con eso sería injusto dejar de mencionar - en el originario sentido de otorgar mención- este precioso álbum de folk intimista llamado "Benji". La que viene a ser una autobiografía musicada del casi cincuentón Kozelek. Un disco en el cual el artista de Ohio apuesta por la honestidad brutal para hablarnos de penurias, angustias y miedos focalizados en las muertes, ciertas o posibles, de amigos y familiares. Agridulces historias contadas por un tipo que ya descuenta años, en un formato austero casi acústico, siguiendo la línea de sus tres últimos álbumes.

32. Novedades Carminha - “Juventud Infinita”
Los chicos de Novedades Carminha provienen de Galicia, tierra de meigas, orujos, albariños y por supuesto mariscos. También la que vio nacer a nuestro amadísimo Presidente del Gobierno, aunque también a Julián Hernández y sus Siniestro Total. Una banda de cuyas fuentes han bebido y mucho estos tres locos compostelanos. Y es que las similitudes entre los primeros álbumes de la mítica banda viguesa y “Juventud infinita” son más que evidentes.
Este es el tercer álbum de Novedades Carminha y, a mi parecer, el más redondo hasta el momento. Incluye una colección de canciones directas, gamberras y con unas letras en castellano la mar de divertidas. Una suerte de garage festivo y a la vez macarra compuesto para sonar en directo y desbarrar. Y sí, es verdad, es música de birra y directo, pero que no suena nada mal enlatada. De hecho suena de cojones.

31. Cheap Girls - “Famous Graves”
Es este el cuarto álbum de la banda de Michigan y no ha sido hasta ahora cuando se han ganado mi respeto.
Como he dicho vienen desde el otrora estado del motor, exactamente de Lansing, ciudad que vio nacer al gran “Magic” Johnson, practicando una suerte de power pop rocoso y sin
apenas fisuras. Y es justo ahora el que se hayan marcado un discazo que, aunque pueda pecar de plano y quizás lo sea, se disfruta a base de bien. Precisamente por esto último se hace difícil elegir un hit de entre los nueve cortes que se incluyen en "Famous graves". Tampoco tengo muy claro de si eso es bueno o malo. Elegidlo vosotros mismos...
...aunque esta oda jotamasciniana podría valer:

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lo milloret de lo milloret 2014 - Del 50 al 41

50. Damon Albarn - “Everyday Robots”
Este 2014 también será recordado por habernos traído lo último de Damon Albarn. Un delicado trabajo de corte introspectivo firmado por el que fuera líder de Blur y Gorillaz, demostrando así su capacidad para escribir y producir música melancólica. ¡Mucho más cortavenas que todo lo que había hecho hasta el momento!
Colección de canciones pop en las que destaca por encima de todo lo demás, hasta el punto de convertir la experiencia auditiva en algo sumamente especial, la interpretación vocal de Damon. Y es que el músico de Whitechapel ha sido capaz de enfatizar ese aspecto hasta el extremo. Sacándole mucho más partido que a las colaboraciones de gentes como Brian Eno o la líder de Bat for Lashes con quienes ha contado para este disco.


49. Stephen Malkmus & The Jicks - “Wig Out At Jagbags”
Me hubiera gustado posicionar mucho más alto este disco, la última genialidad del front-man de Pavement. Y no solo porque Pavement sea una de mis bandas totémicas de los 90, que también. Pero bueno, Estebitan es otro de los damnificados por la avalancha de novedades que sepultó a algunos de los discos con los que más disfruté durante el primer semestre del año.
Pero no es tiempo de excusas ni de lamentos. Es el momento de ensalzar las melodías deslabazadas, el rock juguetón y las letras surrealistas de monsieur Malkmus. Por ser el responsable de este “Wig out al Jagbags”, disco alegre y optimista, a veces nostálgico. Quizás el disco más pop en la ya larga trayectoria del músico californiano. Un álbum con el que puede seguir presumiendo de personalidad y talante reconocible, pero también de tener el mejor flequillo del mundo mundial después del que se gasta Bardem en “No country for old men” (2007). He dicho. 

48. Los Waldners - “Eclipse Total Del Corazón”
Desde Costa Rica con amor...  más bien sin amor.
Buen debut el de este cuarteto nacido en San José allá por el 2011 y que practica una suerte de pop guitarrero y melancólico cantado en un bonito castellano con deje tico.
Eclipse total del corazón” es un disco dulzón y adictivo, melancólico que no tristón, en el cual destacan sus preciosas melodías. Canciones que dibujan un panorama bastante plácido hasta que alguien da la voz y Los Waldners deciden pasar a la acción, pisando el acelerador, pero sin pasarse, ya sabéis, ¡que estamos hablando de pop!
Estos si que son "chulos" y no esa mierda que cuentan en los aberrantes spots de Desigual.

47. Death From Above 1979 - “The Physical World”
El reencuentro de estos dos tipos tras diez años de distanciamiento, nos ha venido de coña a todos aquellos que siempre hemos disfrutado con su manera de hacer ruido. Y es que los viejos rockeros nunca mueren, aunque se hacen viejos y aprenden de sus errores. Tal vez por eso, a pesar de que, aparentemente, siguen la misma fórmula que les hizo grandes, “The Physical World” se presenta como un álbum más maduro e incluso sosegado (vamos, todo lo sosegado que puede ser un álbum firmado por estos dos animales). Pareciera como si Keller y Grainger hubiesen pasado de plantear sus soflamas sobre una base de hardcore pero con alma pop a la formula inversa, o sea, píldoras power-pop con alma hardoreta. Obviamente hay cosas que nunca cambiarán: DFA'79 continúan siendo, básicamente, bajo y batería a toda mecha. Es lo que siempre se le ha dado bien a los canadienses. Y que les (nos) dure.

46. Sharon Van Etten - “Are We There”
El nuevo álbum de la folk-singer de New Jersey destaca por los portentosos arreglos instrumentales. Una pompa que, desde luego, brillaba por su ausencia en “Tramp” (2012), el álbum con el que esta guapa treintañera se dio a conocer en medio mundo. Es más, a la vista de esto último, podríamos afirmar que la Van Etten ha subido de nivel. Y no entro a medir la distancia que ha puesto de por medio entre el ahora y sus dos primeros discos (“Because I was in love” de 2009 y “Epic” de 2010). Y es que Sharon ya no es simplemente otra chica con guitarrita, sino una verdadera cantautora capaz de dotar a sus composiciones de un revestimiento mucho más acorde a lo que nos cuenta. En este sentido, sus temáticas continúan siendo las mismas. Ahí la evolución no ha sido grande. Su vida musicada continúa siendo un land of pain en el que acumula fracaso tras fracaso y desengaño tras desengaño. Y ahí que sigue haciéndonos partícipes de sus purgas y miserias amorosas. Vamos, lo mismo que hacía Alanis Morissette, pero con más gracia y distinción. Destructivamente atrayente.

45. Toumani & Sidiki Diabaté - Toumani & Sidiki
El toque exótico de la lista viene protagonizado por dos músicos de Mali. Galardonados con el Grammy al mejor álbum de World Music 2014, los Diabaté, padre e hijo, nos han regalado un bonito y fresco artefacto musical que hará las delicias de los aficionados a la música africana y -¡que coño!- a la música en general. Lo digo porque un servidor no es que sea fan incondicional de estas músicas, pero bueno, tampoco se mantiene ajeno a las joyitas que descubre, muy de tanto en tanto, provenientes de cualquier rincón del planeta. Esta es una de ellas.
Don Toumani Diabaté, para los que no lo sepáis – yo era uno de esos- es un instrumentista mundialmente reconocido como el mejor intérprete vivo de kora, una especie de laúd africano que tiene la friolera de 21 cuerdas. Su hijo Sidiki es la estrella emergente del género y es que de casta le viene al galgo. El diálogo musical entre ambos se transforma en una delicia sensorial bastante difícil de describir. En ocasiones parece que escuchemos el sonido de un arpa, otras el de un piano y hay momentos en los incluso pareciera como si sonara una suerte de flamenco relajado. 
Un disco que se convierte en una experiencia sumamente enriquecedora.

44. Cold Cave - “Full Cold Moon”
Este álbum contiene un trallazo como “A little death to laugh” y aunque solo fuera por eso ya merecería entrar en esta lista. Pero es que es mucho más que eso y ahí están “People are poison”, “Oceans with no end” o “Nausea, the Earth and me” para corroborarlo.
Full cold moon” es un recopilatorio de todos aquellos singles que Wesley Ensold ha ido publicando a través de su sello Heartworm Press durante los últimos tiempos. Doce composiciones enmarcables dentro de la mejor tradición dark wave surgida del país de las barras y estrellas. Un ciclón industrial en el cual los desbocados sintetizadores y los loops afilados rodean al oyente en plena influencia de gentes como Cabaret Voltaire, New Order, Depeche Mode o Suicide.

43. Helms Alee - “Sleepwalking Sailors”
Dicen los que saben de esto que “Sleepwalking sailors”, tercer álbum del trío Helms Alee, tiene un punto de mayor accesibilidad que sus dos discos anteriores. Estoy de acuerdo. De alguna manera, esta peña de Seattle ha sabido convertir en digerible toda aquella energía sludge y post-hardcore que antaño campaba a sus anchas sin orden ni concierto. El resultado es un disco potente en el cual las ráfagas de distorsión y los gritos marca de la casa se complementan con momentos de calma. Un artefacto en el que no faltan toques de stoner, marañas sónicas dignas del mejor math-rock e incluso cierta cadencia pop en las armonías de apoyo. Un conjunto de canciones que se enroscan sobre si mismas, subiendo tan rápido como se despeñan, pero que, aunque parezca difícil de creer, se escapan de esa clase de complejidad virtuosista que tanto aleja a este tipo de bandas de un público más amplio.
Retorciendo las similitudes hasta el extremo, os diré que en algún momento me han venido a la cabeza ecos a los Filter del “Short bus” (ya sé que lo flipo, pero eso es lo que hay).

42. Sleaford Mods - “Divide And Exit”
Jason Williamson, líder de los Sleaford Mods, es un bocazas que pa'qué... ¡Pero es un puto genio! Además de un tipo bastante interesante por las cosas que dice y como las dice. Digamos que es un Boyero musical surgido del extrarradio londinense y con un toque de inmediatez trascendente a la que es imposible resistirse.
Sleaford Mods, la banda, viene a ser la propuesta de un par de punkarras metidos a raperos y eso tiene su gracia, pero también sus limitaciones. Respecto a estas últimas,
la principal de ellas es evidente: los ritmos no pueden ser más básicos. Vamos, que un servidor con un organillo Casio, de aquellos que se regalaban a quienes ya nos acercamos a la cuarentena para la Comunión, es capaz de sacar bases más elaboradas que las generadas por Andrew Fearn. Pero haciendo de la necesidad virtud, hasta de esa simpleza sacan partido. Por contra las letras son su gran fortaleza. En ellas sacan a relucir todo el desespero y la rabia que tienen dentro, atacando a sus bestias negras que son muchas y variadas. Y es que el odio es una fuerza poderosísima y eso lo sabemos todos. Y si encima uno utiliza el cockney para expresarlo...
Una auténtica “almorrana musical”, en palabras del gran Kiko Amat, que mola mucho más que The Streets con quienes les han llegado a comparar.

41. Benjamin Booker – s/t
Según he leído, la historia de este compay es un ejemplo de eso que se viene en llamar “el sueño americano”. Aunque bueno, según yo lo veo, parece más un arrieritos somos hispano versión iuesei. Y es que, según cuentan, el joven Benjamin quería currar en la NPR, la radio pública norteamericana, pero no le dejaron. Ese despreció le determinó a marcharse desde su Florida natal hasta Nueva Orleans, la cuna del jazz, donde se agenció una guitarra con la intención de convertirse en una especie de guitar hero. Al final el tío llegó a ser tan brillante en el manejo de las seis cuerdas, que llamó la atención de quienes le habían cerrado la puerta. Esta vez se la abrieron de par en par. Y así fue como el señor Booker consiguió su sueño de formar parte de la radio, pero no como entrevistador sino como entrevistado.
Lo cierto es que el disco de debut de Benjamín Booker ha caído como un bombazo entre la crítica especializada de los Estates. Con una fórmula que el Rolling Stone define como blues-punk-rock, el guitarrista mulato la está petando. Y no es para menos. Sus riffs de guitarra, pero sobretodo su particular timbre de voz, bien lo merecen. Y esa fórmula que puede parecer blues del de toda la vida, pero que no lo es. O sí. ¡O yo qué sé! Pero suena diferente, especial, cuando, a priori, pareciera que nos va a ofrecer algo mil veces escuchado en otros tantos músicos de color.
Vamos, que con este álbum sin título, Benjamin Booker se ha ganado el ser considerado como una de las grandes promesas de la música estadounidense.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...