lunes, 22 de junio de 2020

"Los asquerosos" (y la Mochufa)

Mis libros favoritos de Santiago Lorenzo son “Los millones” y “Los huerfanitos”. El primero, la historia de un tío del GRAPO al que le toca La Primitiva, lo puso en mi radar. Por cierto, gracias a don Kiko Amat. El segundo, aquella sátira costumbrista sobre unos hermanos que heredan un teatro y se tienen que comer una deuda inabordable por obra y gracia de su señor padre, me parece su opus mágnum. Decir descacharrante sería quedarse corto. Con estos antecedentes -y otros que no vienen al caso- puedo considerarme incondicional de este vizcaíno. Bueno, de él y de ese peculiar estilo repleto de nostalgia y mala leche, que emplea un vocabulario maravilloso que transita entre lo rebuscado y la neo-lengua lorenzana o lorenciana, si se me permite la licencia. Vaya, que podría decirse que el hombre es uno de mis escritores favoritos. Por lo que no podía dejar pasar su última novela, “Los asquerosos”. Siendo además una de las lecturas imprescindibles del 2019, según varios medios.

Y me ha gustado. Mucho. Los personajes son brutales. Los asquerosos que lo protagonizan y también la mochufa. Especialmente los mochufas, vaya. ¿Pero que qué es eso? “Ser mochufa es creerse que Ana Rosa no se está riendo en tu cara cuando se emociona”. ¡Ea! Y no hase falta disir namás… Y es que el libro se estructura en dos partes bien diferenciadas. La primera es la historia de un pringao de manual que deviene en un Thoreau ft. Alonso Quijano, por la fuerza de las circunstancias. Y es divertido, no lo negaré. Pero donde “Los asquerosos” alcanza otra dimensión, donde te partes el ojete en siete trozos desiguales, por lo que merece realmente la pena leérsela y hasta acudir a Urgencias con el culo maltrecho, es por la segunda. Una suerte de ensayo sobre esa subespecie humana, capaz de basar su vida en frases hechas y gilipolleces insondables. No tiene desperdicio. Y vaya, que resulta tan certero… Se ve a tanta peña reflejada ahí… Pero tanta… E insisto en que el rollo Richard Kimble meets “Walden y hasta a Sergio del Molino, mola. Pero la mochuza… ¡Que jartá de reír parfavar!
“La soledad suena muy bien pero no tiene tanta gracia, implica no follar, no tener amigos ni ningún tipo de compañía. A este, cuando lo prueba, todo le renta porque considera que ha dado un buen paso. Ese es el gran tema de la novela, más que la austeridad o la falta de tiempo, un tío que ensaya una forma de estar en el mundo que asusta bastante y al tío le sale bien. Aquí hemos llegado solo a la primera parte de la novela, luego todo empieza a quebrarse y a saltar por los aires. Si no, habría quedado en una novela corta.”
Así pues, no puedo sino recomendar esta novela estupenda. Aunque solo fuese con el fin de reconocer a la mochufa y arrinconarla. Y que sí, que como he dicho al comienzo y posiblemente por causa de una aplicación analógica y liberrísima del “prior in tempore, potior in iure”, prefiero las dos primeras novelas de Lorenzo. Pero , cómo mola todo lo que factura este tipo… Jardiel, Arniches, Mihura y hasta Azcona se mostrarían orgullosos de la criatura. Y nosotros a disfrutarlo. 

1 comentario:

  1. Lo tengo en la mesilla esperando que mi "parienta", lo acabe. Se lo regalé yo porcier, porque yo regalo cosas que se que me van a gustar a mi.
    Faltaría

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