Y eso que el encargo tenía su aquel. No me quiero imaginar la dificultad que debió de suponer recrear en imágenes ese complejo universo poético-narrativo, tratando de respetar la estructura creada por Milton allá por el Pleistoceno Medio. Si bien, Auladell también se tomó sus licencias a la hora de contarnos el origen de la caída de Satán a las tinieblas y de los hombres en el pecado original. Otro gran acierto.
He dicho que la obra nació fruto de un encargo pero no fue exactamente así. Y es que, a tenor de lo que nos explicó el propio autor, hubo varios encargos que se sucedieron en el tiempo. El primero se remonta al año 2010 y fue de la mano de Huacanamo. A esta editorial dedicada fundamentalmente al mundo de la poesía le debemos un primer tebeo, que se correspondería con lo que hoy es el primer capítulo de “El Paraíso Perdido”, titulado “Satán”. Los otros tres se gestaron tiempo después y a raíz de otro encargo, este de la editorial Minos. Su intención era que Pablo Auladell retomara la obra donde la dejó y concluyese la adaptación de este clásico de la literatura inglesa. Al final la cosa no funcionó demasiado bien. Lo que no quita que el ilustrador se lo currara y tras un denodado esfuerzo que se alargó varios años, concluyese la obra que ahora publica Sexto Piso.Un enorme y bendito esfuerzo que ha dado como fruto una auténtica virguería literaria. Porque “El Paraíso Perdido” de Auladell es una puta maravilla. Libro referencial para cualquier amante de la buena literatura, independientemente de si profesa amor o no por el variopinto mundo de la historieta. Y es que “El Paraíso Perdido” se devora, deglute y hasta rumia con sumo placer. Enhorabuena pues para su autor y también a la editorial. El libro les ha quedado bien chulo.


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