Entre el repertorio de frases y dichos variados empleados por mi Santa madre, sin duda es "la leche que mamó Panete" el que se lleva la palma. Anda que no me he pasado años elucubrando sobre quien coño sería Panete. ¡Sí llegué a pensar que era alguien de su pueblo! Pero no. Después de todo ese tiempo en la inopia, descubro que el tonto pollas de Panete existió, ¡pero en Bilbao! Al parecer se trata de un desdichado personaje reconocido por los gitanos. Pero no he logrado encontrar qué coño fue lo que hizo para merecer esa bonita expresión (en otras latitudes se dice "Me cagüen la madre que parió a Panete"). Eso sí, no debía ser nada bueno. Aunque lo más probable es que Panete fuese un pobre desgraciao, al que todo el mundo trataba y aún trata sin respeto... ¡incluso acordándose de sus ancestros! ("los muertos de Panete"). . Pero no sólo de Panete vive el dicho popular. Otros míticos personajes a los que solemos referirnos, normalmente para mal, son "el Tato", Picio, Perry o Abundio. Y es que, quien no ha escuchado alguna vez : "No fue ni el Tato", "eres más tonto que Abundio", "No me llamó ni Perry" o "eres más feo que Picio". ¿Pero quien coño eran/son estos tíos? . Respecto a Abundio, la respuesta es sencilla, aparece hasta en Wikipedia. Al parecer era un pariente de los Reyes Católicos que allá por la época del Descubrimiento, marchó a hacer las Américas. Muy listo no debía de ser, no se le ocurrió otra cosa que meterse en las aguas
del Caribe, repletas de tiburones. Lo que sigue, os lo podéis imaginar. Genio y figura este Abundio. Respecto a Picio, ídem de lo mismo. En muchos sitios se explica como este granaíno fue condenado a muerte y en el último momento, ya en la capilla, fue indultado. Como reacción se le cayeron las cejas, las pestañas, el pelo y le salieron múltiples
tumores en la cara que lo dejaron hecho un Cristo. Vamos,
que el tuneado le quedó monísimo. . Más complejo es encontrar el rastro de Perry o "el Tato". Yo creo que son la misma persona. De hecho las frases populares en las que nos acordamos de ellos son idénticas. Casi siempre hacen referencia a la ausencia del susodicho, algo deshonroso, puesto que la no presencia de "el Tato" o Perry en cualquier evento que se celebre es lo peor que puede pasar. Más allá de esas cuestiones genéricas, lo único que he podido sacar en claro de mi hinveztigazyon internetil, es que "el Tato" es íntimo amigo de Marihuano Rajoy, que no pierde ocasión para referirse a él. Si no, ¿como explicar que el gallego conozca al dedillo los movimientos de este eminente personajillo? . Bueno, lo reconozco, no he dicho toda la verdad sobre "el Tato". Existe un magnífico artículo del ya fallecido Eduardo Haro Tecglen que explica muy bien la existencia de "más de un Tato". También he encontrado otra referencia, bastante irreverente y sabiamente expresiva: "a la fuerza dieron por el culo al Tato". He leído que es una expresión propia de las tierras extremeñas. Como veréis, refuerza la tesis de que "el Tato" y Marihuano son íntimos.
“No dudo de los méritos olímpicos de Juan
Antonio Samaranch ni de su contribución para que Barcelona
celebrara sus Juegos. Pero casi nadie ha recordado su pasado franquista y
algunas de las declaraciones pintorescas. La derecha calla por que muchos de
sus miembros más que pasado tienen un sólido presente franquista y la izquierda
guarda silencio por respeto. Me gusta ese respeto, parece más constructivo e
inteligente. Pero ¿por qué siempre respetamos los mismos? (...)”.
No sólo de volcanes y de crisis financieras vive Islandia. Los islandeses también tienen motivos algo más agradables por los que darse a conocer al mundo. Por ejemplo las películas de Baltasar Kormákur o los libros Arnaldur Indridason, el padre del detective Erlendur Steinsson, una especie de Kurt Wallander isleño. Aunque más allá del parecido, las novelas protagonizadas por este policía de Reykiavik no dejan de tener su interés. Por lo menos así pasa en esta y en "La mujer de verde", las únicas obras de Indridason que me he leído hasta el momento. . La historia de "Las marismas" comienza con la aparición del cadáver de un viejo en su casa. Junto a él, la policía descubrirá la fotografía de la tumba de una niña. Esta será la causa por la cual se verán abocados a investigar el pasado tenebroso del hombre muerto. El caso, como no podría ser de otra forma, estará dirigido por Erlendur, que se servirá de sus habituales colaboradores Elinborg y Sigurdur Óli. Esta investigación coincidirá con la desaparición de una joven de su propio banquete de boda. Pese a no tener nada que ver con la trama principal, al igual que en el caso del viejo asesinado, habrá que retrotraerse al turbio pasado de una familia aparentemente normal. . Arnaldur Indridason es otro de esos autores que vinieron del frío para sanear las cuentas de las editoriales de medio mundo. Al igual que Stieg Larsson, Camilla Lackberg o Jo Nesbo, sus novelas son devoradas por millones de lectores y es que, quien inventase la etiqueta "novela negra nórdica" se lo montó de cojones. Entonces, la cuestión estriba en saber porque habríamos de leer a Indridason y no a, por ejemplo, Stieg Larsson. Pues porqué, desde mi punto de vista, tanto en el caso de este islandés, como en el de Henning Mankell, estamos ante dos buenos escritores, de novela negra sí, pero buenos escritores al fin y al cabo. Por contra, en los otros casos mencionados no lo tengo tan claro. . Como ya he comentado más arriba, a mi, Indridason me parece un escritor interesante. Ahora bien, también tengo que deciros que "Las marismas", por mucho que se llevara el premio Llave de Cristal 2002, me parece una obra inferior a "La mujer de verde". También os he dicho que la figura de de Steinsson recuerda demasiado a la de Wallander, sobretodo en este libro, pero con todo y con eso la novelita es entretenida, está bien escrita y muy bien hilada. Aunque sólo me atrevo a recomendársela a los incondicionales del género negro.
Dentro
de la variadísima oferta cinematográfica que Lufthansa ofrecía a los pasajeros del vuelo Nueva York – Dusseldorf,
se encontraba el film “Luna nueva”,
segunda parte de la saga de vampiritos de pasarela diseñada por Stephanie Meyer.
Creada en el año 2005, la serie cuenta hasta el momento con cinco novelas y dos
películas que adaptan a los dos primeras. Para desgracia de todos los amantes al
cine, la literatura y al buen gusto en general, las productoras amenazan con
llevar a la gran pantalla el resto. Bien. Pues que sepáis que el
Sulo se la tragó enterita. ¡Lo que hace la desesperación! Y no es la primera
vez que le pasa. Ya antes, creo recordar que fue en un viaje en tren desde
Valencia hasta Madrid, también se deleitó con la primera parte titulada “Crepúsculo” y que es la que da nombre a la saga.
Así
que, con la autoridad que me confiere el ser un conocedor de la obra crepuscular, lanzo al aire una serie de
cuestiones, para ver si alguien me las sabe responder. ¿Qué atractivo le
encuentra la peña a estas películas – libros? ¿Es sólo porque el Robert
Pattinson ese está cañón? ¿Realmente les emociona el rollo que se llevan el
Edward y la Bella esa? ¡Coño, si son un par de cagapenas! ¿Pero qué carajo les pasa a los adolescentes de hoy en
día? Y es que no entiendo como esta mierda de historia tiene a tantísima gente
enganchada.
Vayamos
por partes. El Crepúsculo este va de
una imbécil con angustia existencial, que se muda al poblacho más aburrido del
mundo y en el cual no para de llover. Que digo yo, que llevando una vida tan gris
y atormentada como la de esta chica, pues ni tan mal ¿no? El lugar perfecto
para vivir. El paraíso de cualquier Emo.
Pero no, la cosa se torna más complicada. Porque “su vida dará un giro excitante y aterrador una vez se encuentre con el
misterioso y seductor Edward Cullen”. ¡Los cojones! ¡Que vuelco ni que niño
muerto! El Edward este es otro cagapenas como ella, pero con colmillitos. Por
eso la Bella esta quiere mogollón al Edward, hasta el punto de pretender
convertirse en vampiro para pasar la eternidad con su amado… ohhhhhhh!!! ¡Es
todo tan hermoso!... que diría la
Leti. Pero de giro excitante y aterrador nada de nada. La
tipa sigue siendo un muermo del patín, que se pasa los días llorando y
amargándole la existencia a todo el que le rodea, incluido su noviete, el
vampiro güeno que no jala humanos… que eso está muy mal, que eso
es caca. Un chupasangres de mierda,
con una familia de mierda y con unos clanes enemigos de mierda, que dan menos
miedo que el panadero de Barrio Sésamo
(Sí, lo reconozco, siempre tuve la sensación de que Chema escondía algo muy
turbio).
Como
veis la historia es más simple que el mecanismo de un chupete. Un romance
adolescente entre dos personas que se quieren pero buscan miles de excusas para
alejarse el uno del otro y así alargar el desenlace que, como todo el mundo
sabe, acabará con los dos bien juntitos y muy felices. En este sentido, son especialmente
ridículas las justificaciones que dan
pie a la separación de los dos tortolitos durante “Luna nueva”. La causa es la afición de Edward a la sangre, algo bastante comprensible teniendo en cuenta su naturaleza. Por eso y por su negativa en consentir que Bella acabe convirtiéndose en uno de ellos… “nuestro
amor no es posible Bella… no quiero que pases por lo que yo… por eso me alejo de ti… te
querré siempre aunque no pueda estar contigo… no me busques”. Buah!!! Qué profundidá!!! Pero ya está. La peli no tiene nada más. Esa es la
premisa y después… la nada… el infinitoooooooooooo. Ni un puto giro que
propicie el que nos interesemos mínimamente. Al menos para una mente
más o menos desarrollada, porque a las hordas de adolescentes parece que les atrae. Y no
sólo eso, sino que les conmueve…ohhh!!!... que palabra más bonita. Será que nos
hacemos mayores, porque después de ver las dos pelis lo único que siento yo es
rabia y dolor… me duele el tiempo invertido y me da rabia que nadie coja a esos
dos pre-mentales que protagonizan el film y los estrangule. A poder ser con
cámaras por medio, o mejor aún, en plena premier.
Eso sí que me conmovería. Fin de la saga y a tomar por culo.
Ya
termino. A mi me parece muy bien que “elseñoralergicoalasvaginas”
esté bueno de pelotas y que eso excite al personal pre-adolescente que se
agolpa en las salas de cine. Pero por Dios, que alguien le asesore cuando se
trate de estar frente a una cámara. Que no se puede mantener ese rictus
marmóreo en todas las escenas. Esto es cine, consiste en interpretar, no en
quedarse parado en medio de un decorado sin mover ni una puñetera ceja. Coño,
¡que parece una estatua del Partenón! ¡Ya tenemos al nuevo Richard Gere!
En
fin, que si alguien es capaz de desvelarme donde esta la gracia de Crepúsculo, por favor que me lo
explique. Lo agradecería mucho. O igual es que soy un insensible y por eso nunca llegaré a comprender "la poesía que encierra esta historia de amor".
PD.
No he dicho nada del otro “amigo” de Bella, el licántropo, que viene a ser un
hombre lobo de los de toa la vía pero
con pretensiones. Que si yo fuera esta señorita me lo haría mirar. Para dos
tipos que conoce, uno es un vampiro y el otro un hombre lobo… ¡hay que ser cenizo!
Estoy
hasta los cojones de la puta nube de ceniza proveniente de ese volcán islandés de nombre
impronunciable. Y es que no se habla de otra cosa,
de lo preocupados que están todos los Gobiernos de la zona y de los miles de ciudadanos apalancados en aeropuertos de media Europa como consecuencia del cierre del espacio aéreo. ¡¡¡Menudo guirigay macho!!! La que hay montada.
No sé,
llamadme ignorante si queréis, pero yo no acabo de entender ná. Pareciera como si la existencia de
este tipo de estructuras geológicas,
fuese algo novedoso para los seres humanos. Lo digo a la vista del poco
margen de reacción que hemos demostrado ante un episodio como este que, no nos
equivoquemos, es hasta lo normal tratándose de un volcán, osease, una especie de montaña con uno o varios bujeros por los que salen lava, ruscas y "humillo" tóxico. En
fin, que digo yo que en el mundo hay un puñao de volcanes como el Eyjafjalla y muchos son tan activos o incluso más que este, por lo que no nos debería coger con el pie cambiado cada vez que a alguno le dé por reventar, ¿o sí?.
Por otro lado, que desde el interior del planeta emerjan magma y
gases, es hasta comprensible. La reacción de la madre Tierra ante el trato que le dispensamos los humanos.
Eso
sí, las fotografías de la furia del volcán son cojonudas. Y que lo siento por
aquellos a los que les hayan jodido el viaje.
Detrás de Ola Podrida se encuentra David Wingo, un
tejano de edad indeterminada (¿treintañero tal vez?), que decidió bautizar así
a su proyecto musical tras un viaje por España en el que probó la “Olla podrida”, plato típico
de la cocina burgalesa compuesto por alubias, manita, costilla y oreja de
cerdo, panceta, morcilla de Burgos y choricito… hala ense colesterol!!! Su música, que es lo que interesa, se
compone de melodías muy sencillas, reservadas y basadas únicamente en vocales
susurradas e instrumentos acústicos… vamos, todo ello muy tranqui o muy lo-fi que dicen los modernos, guardando
ciertas similitudes con Iron & Wine
e incluso Elliott Smith.
Reconozco que no les conocería de no ser por Txarls y su impagable labor
en pos de promocionar los mejores sonidos del momento. En una entrada en su blog,
hablaba del primer disco de una banda de Denton titulado “Ola Podrida” (2007) y recomendaba su escucha durante esas gélidas
jornadas que nos ha tocado padecer este invierno. Totalmente de acuerdo, el
intimismo en las composiciones y ese halo de tristeza presente en todo el disco,
se antojan como una banda sonora ideal para días fríos y grises. Por cierto
que, hablando de bandas sonoras, el amigo Wingo mantiene una actividad paralela
como compositor de músicas de cine, si bien, a día de hoy ningún encargo de este tipo le ha dado fama mundial.
Pues bien, el pasado miércoles
por la noche acudí a una céntrica sala de mi ciudad, en compañía de mi buen amigoIvanrojo, para escuchar el directo de Ola
Podrida. Según nos comentó el propio Wingo, esta es la segunda visita de la
banda a Valencia -y a la vista de la escasa afluencia de público, probablemente
sea la última- ciudad en la que se sienten muy cómodos por la calidez de su
público (¿?). La culpa de que allí no hubiese más de cuatro gatos es,
claramente, de los programadores del concierto y de los responsables de la
sala. ¿A quien coño se le ocurrió ponerlo un miércoles a las 23:30? Por mucho
que incluyáis una consumición con la entrada, ¿pensabais, llenar? ¿no os habéis
enterado que la gente va a currar todos los días?
El concierto en sí estuvo
bastante bien. Escaso, tal vez, pero muy agradable. Fue como una sesión de chill out para antes de ir a dormir. Lo
disfruté bastante, y eso que no conocía la mayoría de las canciones que
tocaron, incluidas en “Belly of the lion”
(2009), su último elepé que aún no he
tenido el placer de escuchar. Antes he dicho agradable y sinceramente creo que
es el mejor adjetivo que se le puede aplicar a esa anoche. Lo digo en serio,
sin ironías ni segundas lecturas, entiendo que no es poca cosa. Al término del concierto me
agencié una copia de su último disco que espero quemar durante las próximas
semanas. Si tenéis la suerte de que la gira de Ola Podrida incluya vuestra ciudad ir a verlos, no dejéis pasar la oportunidad.
Anteayer
por la tarde, me acerqué hasta una conocida tienda de discos de mi ciudad, para
adquirir las entradas del concierto que los Arizona
Baby dan este sábado en la Wah Wah. Al frente de
esta exquisita boutique se encuentra el
inefable Juan Vitoria, crítico musical, escritor, diyei
ocasional y además responsable de “Los 39 Sonidos”, el mítico programa de la radio musical valenciana. Pese a ser uno
de los mejores (sino el mejor) espacio radiofónico destinado a los amantes del rock, el pop y las vanguardias, de esta puta ciudad en la cual la cultura
sobrevive a duras penas, el programita adolece de dos grandes males: La insoportable
pedantería de don Juan; y los habituales momentos babosos cuando se trata de presentar
trabajos de alguno de sus amiguetes, con especial mención para el cuarteto de la terretaLa Habitación Roja. Sin embargo, pasando por encima de
esto, hay que reconocer que Juan Vitoria tiene buen gusto y se preocupa de sus
oyentes, a los que ofrece una más que interesante selección de bandas de ayer y de hoy.
Como
ya he comentado, el pasado martes andaba yo por su tienda y ya que estaba allí,
decidí echarle una ojeada a las novedades y a los vinilos de coleccionista. Y como
no podía ser de otra manera, pues cargué. Lo que os que quería contar sucedió a
la hora de pagar mis compras. Mientras esperaba a que me cobraran, me percaté
de que en la tienda, a modo de hilo musical, sonaba la redifusión de la edición dominical de “Los 39 sonidos”.
Y justo en ese momento del mismo, Juan Vitoria, con su petulancia habitual,
alababa a alguna diva del soul
americano, contraponiéndola a la anoréxica, sobrevalorada y meliflua (para él) Amy
Winehouse. Lindezas como “de la
inglesita, si acaso, se puede decir que tiene buenas tetas, pero poco más”
y otras por el estilo, salieron por boca del locutor. Así se
las gasta nuestro amigo. Nada que no supiéramos.
Cuando
al fin me cobraron, me di cuenta de algo muy gracioso. Que digo gracioso, pa’ despatarrarse, por lo que no pude
contener la risa. Hete
tú aquí yo, partiéndome la caja mientras le soltaba unos billetes al
dependiente y este mirándome extrañado. Quizás pensaba que me hacían gracia los
comentarios de su jefe, o que recordaba algún chiste malo, o simplemente que
estoy como una regadera… pa'l caso da lo mismo. ¿Cual es la verdad? ¿A que se debían mis risas? ¿Que me causó esa reacción? Pues que justo frente a
la caja registradora, así, como para que no se vea, ¡había una foto firmada de la
Winehouse agarrada al mismísimo Juan Vitoria! ¡¡¡Que cojones Juanito!!! Bien
colocadita en lo más visible del local. Manda carallo macho… …y es que, no
se pué sé más bocachancla machote!!!
Leerse cualquier cosa escrita por Thomas Bernhard
supone, de entrada, asumir un riesgo. Si tu estado de ánimo no es el adecuado, mejor no lo hagas, no sea cosa que te dé por suicidarte, como al perfeccionista
arquitecto de “Corrección” (1975), la obra más celebrada del polémico escritor
austriaco. Y es que las temáticas bernhardianas
abundan en lo miserable de la condición humana, cebándose con en el gregarismo
cerril que a él mismo le tocó padecer, sin dejar títere con cabeza, repletas de
malrollismo y malsana ironía... en fin,
un reto para cualquier lector. Encima, no es Bernhard
un escritor fácil de entender por su peculiar estilo, caracterizado por
el uso de frases reiterativas y encadenadas, sin utilizar ni un solo punto y
aparte. Además de su gusto por los pequeños detalles, relatados con una
precisión quasi-obsesiva.
En el caso que nos ocupa, la novela “El origen”, estamos ante
un ataque brutal contra el sistema educativo en general, contra el
nacionalsocialismo y la cultura católica que tanto le marcó en su infancia, pero sobretodo
contra la bella y musical Salzburgo, su ciudad, en la que cada año unas dos mil
personas intentan poner fin a su vida y una décima parte lo consiguen - “Mi
ciudad de origen es en realidad una enfermedad mortal, con la que sus
habitantes nacen o a la que son arrastrados y, si en el momento decisivo no se
van, se suicidan súbitamente”.
Con este libro se inicia la saga autobiográfica de
Bernhard. La excavación en sus años de adolescencia en la ciudad de Mozart, donde se
crió y estudió y en donde padeció los rigores de la época. - “La ciudad, poblada de dos clases de
personas, los que hacen negocios y sus víctimas, sólo es habitable, para el que
aprende o estudia, de forma dolorosa, una forma que turba a cualquier
naturaleza, con el tiempo la disturba y la perturba y, muy a menudo, sólo de
forma alevosa y mortal”.
Como veis Salzburgo para Bernhard, al igual que
el Bronx para Enric González, es un
lugar habitable como los cojones de cerdo son comestibles, depende de gustos o
del hambre que se tenga. Cuestión esta que no fue bien asimilada por sus
compatriotas, muy críticos con las palabras del escritor.
El libro se estructura en dos capítulos, “Grünkranz”,
en el cual se habla del Salzburgo nazi y “El tío Franz”, ya después de la guerra
y con el catolicismo campando a sus anchas. En ambos casos la visión que da Bernhard es devastadora… salvaje... burraca… brutal... “En el fondo
no había absolutamente ninguna diferencia entre el sistema nacionalsocialista y
el católico en el internado, todo tenía sólo otra mano de pintura y todo tenía
sólo otras denominaciones, pero las secuencias y las consecuencias eran las
mismas”.
Cuando el otro
día, recién aterrizado en Manises, me dio por enumerar las razones por las que Nueva
York mola que te cagas, no hice referencia alguna a los imponentes museos que
existen en esa ciudad. No es porque no fuera a ninguno, ni mucho menos porque
no me gustaran, simplemente es que salvo que seas un amante del arte (y de los
tumultos), acudir al MoMA, al MET, al Guggenheim o a la Frick
Collection no es lo mejor que se puede hacer en la Gran Manzana. No sé si
eso tiene mucho sentido dicho por un medio-licenciado en Historia del Arte,
pero lo cierto es que a un servidor cada vez le motiva menos pasarse el día en
estos hangares repletos de cuadros y esculturas, en la mayoría de ocasiones organizados sobre la base de criterios discutibles y atestados de japoneses que se hacen fotos
como locos ante cualquier cosa expuesta. Otro tema es si acude con la idea
de ver algo concreto, bien sea una obra, un autor, un movimiento o estilo, una
exposición temporal determinada, entonces la cosa cambia. Como hice yo en mi
visita al MoMA.
Sabía que
desde principios del mes de diciembre y hasta finales de abril, el Departamento
de Cine de este conocidísimo museo de arte moderno dedicaba una retrospectiva a Tim Burton, uno de los directores de cine más interesantes del panorama actual.
Bajo del título “Tim Burton y la
espeluznante belleza de los monstruos” (más o menos) los responsables de la
exposición toman como punto de partida una serie de películas que han influido,
inspirado e intrigado al genio de Burbank, y que reflejan los motivos y las
sensibilidades de toda su obra. Al parecer, Burton en su juventud organizaba
proyecciones de pelis. Se centraba en hitos de la animación, del expresionismo
alemán, el Grand Guignol, la serie B y los clásicos de monstruos de
la Universal y el sci-fi. Es evidente que casi todas sus
películas beben de esas fuentes, con la presencia de mundos imaginarios trufados
de elementos expresionistas, góticos y oscuros, y con unos protagonistas que suelen ser seres
inadaptados y enigmáticos.
El acceso a
las salas de exposición se hace a través de una gran boca de payaso (¿?) con
colmillos que te introduce en un largo pasillo en el cual se proyectan diferentes
episodios de su serie de animación para Internet “El chico mancha (Stain boy)”. Para los que no la hayáis visto, se
trata de una serie protagonizada por este particular personaje del universo
Burton que tiene como característica el manchar todo aquello que toca. Los que
hayáis leído “La melancólica muerte del chico ostra”, magnífico libro de
poemas, relatillos e ilustraciones creados por Tim Burton, ya lo conoceréis. Fui
ahí donde nació… al igual que “El chico ostra”, el “chico palillo o la chica cerilla”…
Una vez dentro
se pueden ver cientos de dibujos, guiones gráficos, marionetas, esculturas,
maquetas, vídeos y vestuarios originales que muestran la ya extensa carrera del
cineasta norteamericano. Entre ellos se incluyen varios trabajos hasta ahora
inaccesibles y desconocidos, sobretodo los creados durante su infancia y
juventud en California. Innumerables son las referencias a “Bitelchus (1988)”, “Eduardo Manostijeras (1990)”, “Pesadilla antes de
Navidad (1993)”, “Frankenweenie (1984)”, “La novia cadáver (2005)”, “Big Fish (2003)”, “Sweeney Todd (2007)” o “Vincent
(1982)”… aunque
no hubieran existido las demás, sólo por este corto Tim Burton ya merecería un
reconocimiento.
En fin, una gran muestra de los 27 años de carrera de
este excéntrico pero genial personaje que estaría muy bien que saltara el
charco. Lo único malo es que el catálogo de la exposición no está a la altura. Entiendo
que los responsables del mismo no deben de haber quedado muy satisfechos del
mismo. En fin, para terminar os dejo enlazado el video de “Bones” de The Killers,
obra de Burton y evidente homenaje a la obra de Ray Harryhausen, uno de sus “imprescindibles”: