Bueno, ya
estoy por aquí de nuevo para soltaros la chapa después de tomar
posesión de mi nuevo y maravilloso puesto de trabajo (de mierda) en
el cual voy a ganar bastante menos dinero del que ganaba antes y a
currar más. Los compañeros parecen muy majetes, eso es cierto,
aunque tan sólo lo parecen, porque no abren la boca ni para decir
buenos días. Vamos, que uno tiene la sensación que ni siquiera
chillarían si hubiese un enano estrujándoles las pelotas. Por eso
el sitio es la hostia de tranquilo. Vamos, que de tan tranquilo que
es parece un puto cementerio. Eso sí, es un lugar muy bonito y muy
bien situado, ¡a escasos metros de la Bounty! Con total
seguridad lo más cerca que pienso estar de ese antro de lujuria y
perversión en lo que me queda de vida. ¿Que porqué me he venido
para acá? Pues porque me han obligado. ¡Ah!, ¿que no lo sabéis?
Esperad que os lo cuento...
...lo que
ha pasado es que me han cesado en mi antiguo curro y me han
“invitado” a incorporarme a la Conselleria de Agricultura, el
sueño de mi vida, como sabréis de sobra todos los que me conocéis.
¿Y porqué? Pues al parecer, porque alguien con mayor peso político
que un servidor se encaprichó del puesto que yo ocupaba y, en este
contexto de cambios y recortes sin sentido en el que se ha embarcado
la maravillosa Generalitat para la cual trabajo, han decidido hacer
saltar por los aires a los eslabones más débiles de la cadena,
entre los que me encuentro. Sin embargo, ni siquiera soy yo el peor
parado de estos vaivenes político – laborales. La peor parte se la
están llevando los pobres interinos que con el retorno de los
“desplazados” y la recolocación de los “enchufados”, van a
pasar a engrosar las listas del INEM -luego the new
Fabra saldrá con aquello de que la culpa de todo la tiene Zapatero,
que esa ya me la sé-. Os mentiría si dijera que no le he dado un
sinfín de vueltas al asunto, tratando de encontrarle una explicación
lógica y razonable. He llegado a pensar que tal vez yo tuviera parte
de culpa, que no estuviesen satisfechos con mi trabajo o que me
vieran descentrado o ausente. Incluso me calenté el tarro por un par
de discusiones que tuve con mis jefes, pero no recuerdo haber perdido
las formas y estoy seguro de que llevaba razón. ...no creo que nada
de eso haya pesado en mi cese. La causa de este injusto desenlace es
simplemente que als nous Consellers les corre prisa recolocar
a “su” gente en buenos puestos de Administración General antes
de que se cierre el grifo. Y eso sólo lo pueden hacer a costa de
aquellos que no tenemos filiación política conocida y que tan sólo
contamos con nuestro buen (o regular) hacer día a día. Así de
sencillo y a la vez así de duro. Por eso, con agosticidad y
alevosía, sin darme explicaciones ni nada que se le parezca, de una
manera fulminante y con efecto retroactivo - me dicen un jueves que
llevo cesado desde el viernes anterior, ergo estoy currando toda la
semana de gratis para ellos- me piden que vacíe la mesa, me dan las
gracias por todo y ¡hasta luego Lucas!
En fin, no
me hagáis mucho caso. Que este es un año de mierda y cuento los
días para que termine. Que le vamos a hacer.
Por cierto
que, hablando de mierdas, la “calurosa” bienvenida con la que me
agasajaron mis nuevos compañeros estuvo culminada con un bonito
“derrape” en el wc que compartimos. Y si lo denomino
derrape es porque no se me ocurre otra palabra con la que referirme a la
ingente cantidad de metralla fecal con la que alguien decidió
adornar el inodoro. Pa' que estarán las escobillas, joer!!!
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PD.
Advertencia: Este es un post tremendamente fabulado. Vamos que
hay hondonadas de fantasía envolviendo una gran verdad.
PD.II
Explicación: La advertencia es por recomendación de mi abogado.
PD. III.
Excepción: El affaire de “el derrape” está excepcionado de todo lo
anterior.









