martes, 2 de agosto de 2011

Es lo que hay

Bueno, ya estoy por aquí de nuevo para soltaros la chapa después de tomar posesión de mi nuevo y maravilloso puesto de trabajo (de mierda) en el cual voy a ganar bastante menos dinero del que ganaba antes y a currar más. Los compañeros parecen muy majetes, eso es cierto, aunque tan sólo lo parecen, porque no abren la boca ni para decir buenos días. Vamos, que uno tiene la sensación que ni siquiera chillarían si hubiese un enano estrujándoles las pelotas. Por eso el sitio es la hostia de tranquilo. Vamos, que de tan tranquilo que es parece un puto cementerio. Eso sí, es un lugar muy bonito y muy bien situado, ¡a escasos metros de la Bounty! Con total seguridad lo más cerca que pienso estar de ese antro de lujuria y perversión en lo que me queda de vida. ¿Que porqué me he venido para acá? Pues porque me han obligado. ¡Ah!, ¿que no lo sabéis? Esperad que os lo cuento...

...lo que ha pasado es que me han cesado en mi antiguo curro y me han “invitado” a incorporarme a la Conselleria de Agricultura, el sueño de mi vida, como sabréis de sobra todos los que me conocéis. ¿Y porqué? Pues al parecer, porque alguien con mayor peso político que un servidor se encaprichó del puesto que yo ocupaba y, en este contexto de cambios y recortes sin sentido en el que se ha embarcado la maravillosa Generalitat para la cual trabajo, han decidido hacer saltar por los aires a los eslabones más débiles de la cadena, entre los que me encuentro. Sin embargo, ni siquiera soy yo el peor parado de estos vaivenes político – laborales. La peor parte se la están llevando los pobres interinos que con el retorno de los “desplazados” y la recolocación de los “enchufados”, van a pasar a engrosar las listas del INEM -luego the new Fabra saldrá con aquello de que la culpa de todo la tiene Zapatero, que esa ya me la sé-. Os mentiría si dijera que no le he dado un sinfín de vueltas al asunto, tratando de encontrarle una explicación lógica y razonable. He llegado a pensar que tal vez yo tuviera parte de culpa, que no estuviesen satisfechos con mi trabajo o que me vieran descentrado o ausente. Incluso me calenté el tarro por un par de discusiones que tuve con mis jefes, pero no recuerdo haber perdido las formas y estoy seguro de que llevaba razón. ...no creo que nada de eso haya pesado en mi cese. La causa de este injusto desenlace es simplemente que als nous Consellers les corre prisa recolocar a “su” gente en buenos puestos de Administración General antes de que se cierre el grifo. Y eso sólo lo pueden hacer a costa de aquellos que no tenemos filiación política conocida y que tan sólo contamos con nuestro buen (o regular) hacer día a día. Así de sencillo y a la vez así de duro. Por eso, con agosticidad y alevosía, sin darme explicaciones ni nada que se le parezca, de una manera fulminante y con efecto retroactivo - me dicen un jueves que llevo cesado desde el viernes anterior, ergo estoy currando toda la semana de gratis para ellos- me piden que vacíe la mesa, me dan las gracias por todo y ¡hasta luego Lucas!
En fin, no me hagáis mucho caso. Que este es un año de mierda y cuento los días para que termine. Que le vamos a hacer.

Por cierto que, hablando de mierdas, la “calurosa” bienvenida con la que me agasajaron mis nuevos compañeros estuvo culminada con un bonito “derrape” en el wc que compartimos. Y si lo denomino derrape es porque no se me ocurre otra palabra con la que referirme a la ingente cantidad de metralla fecal con la que alguien decidió adornar el inodoro. Pa' que estarán las escobillas, joer!!!

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PD. Advertencia: Este es un post tremendamente fabulado. Vamos que hay hondonadas de fantasía envolviendo una gran verdad.

PD.II Explicación: La advertencia es por recomendación de mi abogado.

PD. III. Excepción: El affaire de “el derrape” está excepcionado de todo lo anterior.

lunes, 25 de julio de 2011

Lo que les hace grandes


Canta el amigo Pucho, vocalista de Vetusta Morla, en una de las mejores composiciones incluidas en “Mapas” (2011): “tal vez lo que te hace grande… no entienda de como y porqué... tal vez lo insignificante… se ha visto en un barco de nuez... tal vez lo que te hace grande… no sea difícil de ver… tal vez cada guiño esconda la llave que intentas tener”. Y es cierto que, en demasiadas ocasiones es así y quizás, aunque tan sólo quizás, no haga falta devanarse los sesos para descubrir que es lo que hace que alguien se agrande ante nuestros ojos, ¡disfrutémoslo y punto! Sin embargo no es éste el caso del sexteto madrileño, capaces de mostrarnos a través de un maravilloso concierto de dos horas lo que les convierte en unos grandes. Hablo del maravilloso espectáculo que ofrecieron el pasado sábado noche en los Jardines de Viveros de Valencia. Una de esas actuaciones que, dicho de una manera un tanto simplona, crea afición.

¿Pero que es lo que hace grandes a estos tíos? Pues el meter a casi 5.000 personas en un recinto poco propicio para disfrutar de un concierto y que prácticamente todos y cada uno de ellos salieran con la idea de que lo visto justificaba más que de sobra los veintitantos eurazos que costaba la entrada. O que entre la turbamulta se apostase peña de todo tipo y condición, desde fanáticos del indie patrio, hasta personas con una sensibilidad musical más próxima a los 40 principales y que todos (o casi) se supieran las canciones de la banda de Tres Cantos de pé a pá. También les hace grandes el ser capaces de sacarle brillo en directo a los temas menores de “Mapas”, como hicieron, por ejemplo, con la fantástica interpretación de “En el río” o la enérgica versión de “El hombre del saco” que se sacaron de la manga. También por el bonito homenaje a la malograda Amy Winehouse, enésimo juguete roto de la industria discográfica, con la dedicatoria de “Maldita dulzura”. O por ponernos los pelos como escarpias con esos giros vocales y esos vuelos épicos marca de la casa muy presentes desde el comienzo de la velada, iniciada con la extraordinaria a la par que tristísima “Los días raros”.

Y vale, ya lo sé, estos tipos no es que hayan inventado la rueda y la voz del Pucho en alguna ocasión se acerca a los empalagosos registros que ofrecería un niño castratti. Pero el concierto estuvo de puta madre. Muy, pero que muy por encima de lo esperado. Y en algunos momentos hasta consiguió ponerme la “gallina de piel”.   
 
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(He tomado prestado el título del post de los chicos de “La redacción atómica”. Me ha parecido insuperable)

domingo, 24 de julio de 2011

The new Fabra fa paura

Ahí tenéis Alberto Fabra, proxim President de la Generalitat, celebrando el ascenso de categoría del CD Castellón en el año 2005 (¡Qué cojones habrá que celebrar por subir a 2ªB!). Y sí, el que hay justo detrás es Alvarito Pérez aka "El bigotes", uno de los cerebros de la trama Gürtel en Valencia y amiguito del alma del recientemente dimitido Poc Honorable President Camps (de golf). Como no podía ser de otra forma, the new Fabra se ha apresurado a desmarcarse de este personaje, afirmando que no tiene nada que ver con él y que tan sólo le ha saludado alguna vez "pero poco más". El caso es que a mí esta historia me suena. Esas mismas excusas las dieron "el curita" Camps y "Mortadelo" Costa cuando los pillaron con el carrito del helao. En fin, que al final va a ser verdad lo de los diferentes perros con el mismo collar. 

jueves, 21 de julio de 2011

Proud to be a Valencian

El sacrificio de Isacamps, obra de Francesco Merisi da Cara-dura

Por fin ha dimitido el Poc Honorable President de la Xeneralitat. El xoriso machor del Regne se ha visto forzado por la cúpula del PP nacional, a través de su machacas Federico Trillo Figueroa, que le dio a elegir entre dos alternativas: perder la presidencia o perder la presidencia y el escaso honor que aún le pudiera quedar. Cuentan lo periódicos que con ello Mariano Rajoy sacrifica a Camps en pos de sus aspiraciones electorales, pero eso no es exacto. Porque los verdaderamente sacrificados somos los valencianos y este sacrificio no se produce ahora, sino que fue hace ya demasiado tiempo. Desde el momento en que se consintió que se celebrara esta opereta. Aquel día en el que algún genio de Ferraz decidió que un tipo sobre el cual recaían serias dudas acerca de su honorabilidad, por no hablar de sus evidentes problemas de salud mental, era el sujeto idóneo para representarnos. Aunque, seamos justos, la culpa no es sólo del partido. Los valencianos reelegimos a Camps -¡por mayoría absoluta!- hace tan sólo un par de meses. A ver si ahora todos esos que le dieron su confianza tan alegremente, se sienten orgullosos de ser la primera Comunidad Autónoma que va a ver como su presidente se sienta ante un jurado popular por corrupto.

Y ahora que Camps se va… al banquillo de los acusados, ¿qué nos queda? ¿más de lo mismo? Por lo pronto el nou President parece que va a ser Alberto Fabra, Alcalde de Castellón. El apellido Fabra, la provincia de Castellón y el cargo de President, en una sóla frase, una combinación que da un miedo que te cagas. Ja vorem, aunque no presagia nada bueno. Y es que, ya lo cantaba Bersuit Vergarabat hace unos años: 


“¿Ahora que? ¿Qué nos queda?
elección o reelección
para mí es la misma mierda
¡hijos de puta!
en el congreso, hijos de puta en la rosada
y en todos los Ministerios
van cayendo
hijos de puta
que te cagan a patadas...”

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PD. ¿Y el Richie Costa que? Este se ha quitado de en medio... a lo Alatriste: "Decidle al señor Trillo que agradezco sus palabras... pero esto es un tercio español".   

martes, 19 de julio de 2011

Hagámonos bankeros

Salgo de la boca del metro y me topo con un gigantesco cartel de Bankia en el cual se me invita a “hacerme bankero” por tan sólo mil euros. ¡Y no es la primera vez que me invitan! Desde hace unas semanas la ciudad está repleta de cartelitos con idéntico mensaje, destinado a captar ilusos que se crean que con la compra de cuatro acciones de mierda pueden llegar a formar parte de la casta que domina este país, este mundo y probablemente este Universo. 

Pero si hoy me llama la atención este cartel publicitario, es porque me dirijo a una oficina de Bancaja justamente para evitar ser bankero. Y de paso para llevarme mis escasos ahorros a otra entidad, probablemente igual de pirata, pero que, al menos, ha tenido la decencia de no lanzar una campaña publicitaria tan lamentable como esta, digna del peor Ruiz Mateos. Y por eso me planteo a que clase de imbécil se le ha ocurrido semejante broma de mal gusto. Y me cabreo ante la posibilidad de que tenga éxito, porque lo tendrá, no lo dudo: "La Banca siempre gana". Y palidezco ante la perspectiva de que miles de infelices se traguen el embuste y se sientan felices por haberse gastado mil euros en unas acciones. Que se crean banqueros cuando los auténticos bankeros Rodrigo Rato, José Luis Olivas y Francisco Verdú se están embutxacando a su costa la friolera de diez millones y medio de eurazos al año. Como si no tuviéramos bastante ya con haber pagado de nuestros impuestos el reflote de Bancos y Cajas de Ahorro que debieron haber quebrado. ¡Ya está bien hombre!

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El montaje es buenísimo. Gracias Lupin.  

viernes, 15 de julio de 2011

Copago

“-Ya ves. ¡Te has cubierto de gloria!
-No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria» -observó Alicia.
Humpty Dumpty sonrió despectivamente. -Pues claro que no..., y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».
-Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado» objetó Alicia.
-Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
- La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
- La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda…, eso es todo.”
Alicia a Través del Espejo (Lewis Carroll)
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sábado, 9 de julio de 2011

Annus Horribilis

Que no quiere decir que uno tenga un ano horrible, aunque posiblemente también, sino que éste 2011 está siendo un año de mierda para un servidor. Y eso que la cosa no pintaba nada mal. ¡Que coño!, pintaba realmente bien. Durante el presente ejercicio habían de producirse una serie de cambios vitales importantes, de esos que hacen que a uno le tiemblen las piernas, pero que acaba por asumir porque sabe que a la larga son tremendamente positivos y muy satisfactorios. Pero no ha sido así, chaval. Te jodes, como dijo Herodes… i tot per l’aire. Porque cambios ha habido, vaya que sí, pero a mucho peor.

Aunque si rompo mi largo silencio blogosférico no es para volver al monotema de las últimas entradas, esos problemillas en el plano personal que me tienen tocado (pero no hundido),  sino para hablaros de otros nuevos, igual de inesperados que los anteriores, pero circunscritos en este caso al ámbito estrictamente profesional. ¡Juer tíos! Ya lo sé, coño. Pintan bastos por doquier y, visto como lo está pasando la peña, lo mío no es más que una tormenta de verano, intensa pero limitada en el tiempo. ¡Pero joooooder! No hay tregua.    

El puto 2011, ¡coño! El peor año para la credibilidad de la economía española y uno de los más negativos para la bolsa. El año en que los ricos se han hecho más ricos y los pobres, pues más pobres. El año en el que la cola del paro la forman ya cinco millones de personas. El año en el cual mis convecinos han premiado la corrupción y el despilfarro con una nueva mayoría absoluta para el partido en el poder. Si home si, el Partido del Puchero… ese PP valenciano que tan a gusto se mueve entre el delito y el delirio. Esos mismos que después de ganar las elecciones por enésima vez, se ha dado cuenta que las arcas públicas están vacías y hay que recortar. Como si no fueran ellos los que las han vaciado mangoneando y disparando con pólvora de Rey para la celebración de encuentros mundiales de familias, competiciones automovilísticas, míticas cabalgatas conmemorativas, carretadas de facturas para pagar hierros blancos y trencadis y mordidas variadas para todos los amigos e hijos de, bien provistos ellos de enormes bigotes y pelazos engominados. Esos mismos que ahora deciden recortar un 30% el coste de la administración pública valenciana, por que es lo que vende entre el electorado ignorante y aborregado. Eso sí, sin que a ellos les afecte al bolsillo. Ni tampoco a sus hijos, amigos, conocidos, primos, vecinos, amantes, tunantes, informantes, cómplices, encubridores, pelotas, falleras mayores más putas que las gallinas, abubillas políticas y otros pardals de bajos vuelos…

Panda de hijos de puta… 

…y ahí es cuando echo mano de mí revolver.

jueves, 30 de junio de 2011

Un epitafio

Quédate, si lo deseas, o sigue tu camino. 
La noche se acerca,
y refugio debes encontrar.

Nunca suspiro, ni me ruborizo;
Nunca la tribulación adorna mi frente. 
Nunca me lamento al pensar
si Dios al crearme sintió pesar. 

Aquí, todas las fiebres yacen bajo el mismo bálsamo, 
y rodeado de aquel antiguo mal, duermo.
Mis sueños ya no tienen sonido. 

A. E. Housman
1859 - 1936

martes, 21 de junio de 2011

Al oeste de Roma

Al oeste de Roma quedan muchísimos lugares. Por ejemplo Valencia, mi ciudad, pero también Colorado o la bahía de Santa Mónica, escenarios en los que transcurren las dos historias incluidas en este libro escrito por John Fante y titulado justamente así “Al oeste de Roma”. 

La primera de ellas, “Mi perro idiota”, es una joyita y sólo por ella ya merece la pena gastarse los siete euros que cuesta en su edición de bolsillo. Está protagonizada por Henry Molise, alter ego del autor, el equivalente a lo que supuso Henry Chinaski para su “pupilo” Charles Bukowski, y protagonista de dos de sus libros más conocidos: “La hermandad de la uva” y “Un año pésimo”. Molise es un padre de familia, casado, pero muy deprimido y con una visión bastante negativa de la vida. Alguien que ha asumido no muy bien el que su vida se haya ido a la mierda. Ya pasó su momento de gloria, en el cual escribió algunas novelas prometedoras e incluso Hollywood se interesó por algunos de sus guiones. También pasaron los años de vino y rosas en los que disfrutaba haciendo el amor con su esposa y sus hijos ya crecieron entrando en una fase en la que tan sólo le reportan disgustos y decepciones. Para colmo en su casa se cuela un perrazo gayer y más vago que el sastre de Tarzán al que bautiza con el muy apropiado nombre de Idiota. El libro, aparentemente divertido y dotado de una finísima ironía, supone una profunda reflexión acerca de la vida vista como una verdadera estafa. Es por ello que resulta bastante triste, pese a que en muchas ocasiones las críticas a la familia “modelo”, al hippismo y demás modas de la época, resultan desternillantes.
             -"Hasta la vista, papá. Gracias por todo.
            Tal cual. Gracias por todo. Gracias por darle la vida sin su permiso. Gracias por obligarlo a estar en un mundo de guerras, odios y fanatismo. Gracias por enviarle a escuelas que le han enseñado a engañar, a mentir, a tener prejuicios y a ser cruel. Gracias por cargarle con un dios en el que nunca creyó y con la única religión verdadera, y al infierno con los demás. Gracias por inculcarle el entusiasmo por unos coches que un día podrían acabar con él. Gracias por un padre que escribía guiones trillados en los que chico conoce chica y los buenos siempre ganan a los malos. Gracias por todo.
            -Hasta la vista, chico. Llama de vez en cuando."
El volumen se completa con el relato corto “La orgía”, más convencional que el anterior y más triste si cabe. Es una historia sobre la iniciación a la vida de un niño que es testigo de las correrías de su padre junto a su mejor amigo, un ateo al que ni su madre ni su perro aceptan. La cara B de dos humildes albañiles de origen italiano.  

Fantéstico librito. 

lunes, 20 de junio de 2011

¿Que pasa habibis?

Ya estoy de vuelta de un mini viaje que me ha llevado a peregrinar por lugares santos repletos de indeseables armados hasta los dientes, bañarme en mares cuya salinidad impide que ningún ser vivo habite en ellos, caminar sin rumbo en inmensos desiertos de arena rojiza sin los cuales no se entendería la Gran Revuelta Árabe y toparme con espectaculares construcciones nabateas en las que se desarrollan las aventuras de un afamado arqueólogo y profesor de la Universidad Barnett. Porque aprovechando una superoferta de última hora, me planté en el caótico aeropuerto de Amman, la antigua Philadelphia romana y actual capital de Jordania, dispuesto a olvidarme de mis problemas durante unos días. No lo conseguí del todo. Tal vez por tratarse de mi primer viaje largo sin la habitual compañía y la verdad es que eché de menos bastantes cosas. Eso no quita que me gustara mucho casi todo lo que visité.   

Antes del viaje conocía poco sobre Jordania y tan sólo un poquito más sobre Oriente Medio. Por los telediarios, los periódicos, pero también gracias al mundo del cine, sabía de la complicada situación política de esa región, en constante conflicto armado. Si bien, siempre he tenido la sensación de no saber demasiado ya que los medios de comunicación ofrecen poca luz, con su visión extremadamente maniquea de lo que allí acontece. La realidad es que en ambos márgenes del río Jordán coexisten, peor que mejor, el Reino Hachemita de Jordania (المملكة الأردنّيّة الهاشميّة) y el estado de Israel (מְדִינַת יִשְרָאֵל). Junto a ellos y para completar la “idílica” estampa, les acompañan países como Siria –donde se están moliendo a palos por obra y gracia de su presidente Bashar al Assad-, Irak -¿hace falta añadir algo más sobre este país?-, Arabia Saudí –teocracia infumable que todavía se mantiene como un sistema feudal en el que la dinastía de los Al-Saud gobierna concentrando toda la autoridad y todo el petróleo, que es mucho- y el Líbano –antaño considerada “la Suiza de Oriente Medio”, ahora el pelele de los israelíes, tan aficionados ellos a bombardear a sus vecinos-. De Jordania conocía que su anterior Jefe del Estado estaba casado con una guapa norteamericana rebautizada como Noor Al-Hussein (“Luz de Hussein”) y que su hijo, el actual rey Abdullah contrajo matrimonio con otra bella mujer, la reina Rania. …y luego esta Petra, motivo suficiente por si mismo para querer visitar la zona. Ahora a la vuelta también sé que es un bonito país lleno de gente súper amable y muy educada, fanáticos de la liga española de fútbol y muy especialmente del Barça y del Madrid, no tan barato como me esperaba, muy caluroso excepto Amman, bastante abierto para ser un país árabe mayoritariamente musulmán y, ¡punto negativo para Jordania!, en el que cuesta Dios y ayuda encontrar una puta cerveza con alcohol.     

Este joven país, conocido hasta 1950 como Transjordania, es un reino repleto de contrastes. Una dictablanda dominada por un rey majete, el omnipresente Abdullah (su efigie en las más variadas poses aparece en todas las esquinas del país, bien sólo bien junto a su esposa e hijo mayor), al que todos sus súbditos parecen adorar. Y es que la gente no olvida que es el hijo de Hussein, hacedor de la Jordania moderna, aquel que con su compleja política de equilibrios consiguió la estabilidad en una zona tan movidita como esa. Algo que redundó en beneficio de un país a priori abocado al fracaso total y absoluto. Además de estar rodeado por países en constante guerra, hay que tener en cuenta que casi todo él es un desierto y que tan sólo tiene un 3,32% de superficie cultivable. Pero Hussein con tácticas más o menos discutibles consiguió que llegara dinero hasta aquel agujero, generando así los recursos necesarios para alcanzar ciertas cotas de progreso. Sobretodo si lo comparamos con sus belicosos e inmensamente más ricos vecinos.    

Aunque si algo tiene Jordania es un rico legado en forma de monumentos y maravillas naturales. Empezando por los castillos del desierto, enormes caravasares y/o espacios para el recreo de los reyes de la dinastía omeya, las aceitosas y saladas aguas del Mar Muerto, las imponentes fortificaciones de los templarios, los vestigios romanos conservados en la ciudad de Jerash (Gerasa), el desierto del Wadi Rum, el esplendor de los mosaicos en Madaba, el muy cristiano Monte Nebo o la muy árabe ciudad de Amman… Pero sin lugar a dudas lo más impresionante es la monumentalidad de Petra, “la ciudad rosa” de los nabateos, que tuve la suerte de visitar casi vacía de turistas. Puedo afirmar sin miedo a equivocarme que ningún documental o película en la que hayáis visto esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, os da una idea real de lo que hay allí. Nada le hace justicia. Es de lo más impactante que he visto y que probablemente veré en toda mi vida.

También aproveché, ya que estaba a escasos 55 kilómetros de distancia, para pasar un día la frontera con Israel y ver Jerusalén. Una experiencia que debo calificar de agridulce. Porque la ciudad es preciosa, repleta de pedacitos de historia desperdigados en cada calle, en cada iglesia, mezquita y sinagoga, en cada palacio y muro. Pero entre los desagradables agentes de fronteras que te tienen dos horas llenando papelitos y haciendo colas, los civiles al servicio de empresas de seguridad rollo Blackwater con ametralladoras dignas del videojuego de guerra más moderno, o la presencia abrumadora de medidas de seguridad en cada esquina, al final no disfrutas la ciudad como deberías. Y si encima te toca presenciar el maltrato al que sometieron a un guía por el hecho de ser un palestino de Belén, pues tanto peor… En fin, que ciudad más linda de no ser por sus gentes. 

Mañana más, pero no mejor.        
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