miércoles, 28 de diciembre de 2016

Todo sobre Joselito

¿Un cómic sobre una vieja gloria de la España más casposa? ¿La historia del tipo aquel que competía en pechamen con actrices porno, aspirantes a modelo, profesionales del braguetazo y demás fauna depositada en una playa de Honduras? ¿Un libro prologado por ese engender llamado Jorge Javier? ¿¿¿Estamos locos???

Pues sí, mola.

Y mucho. 
 

Y es que la historia del niño de la la voz de oro - “el pequeño ruiseñor”-, es harto interesante y va mucho más allá de sus afamadas interpretaciones de “El Pastor”, “Campanera”, “Doce cascabeles” o “La malagueña”. No digamos ya de la retahíla de infumables películas que protagonizó entre los 50 y los 60, para suerte de Carmen Sevilla o la familia Campos y desgracia de un par de generaciones. ¡Hay mucho más! Vamos, que la odisea vital de este jienense afincado en Utiel no solo da para un cómic, sino para una película o hasta una serie. ¡De la HBO! 
 

Cómo siendo un chiquillo tuvo que arrastrarse hasta los confines de la provincia de Valencia, donde su hermano habría de participar en la construcción del Embalse de Benagéber a mayor gloria de Paquito Pantanos. O cómo llegó a cantar en medio mundo, dejando impresionado a distinguidos personajes como Maurice Chevalier o a Ed Sullivan, en cuyo Late Show participó dos veces. También cómo fue testigo de excepción de la Revolución Cubana, topándose con Fidel y el Che, o cómo más adelante se exilió en Angola en donde de alguna manera llegó a involucrarse con la guerrilla. Y cómo acabó siendo un capo de la droga en la Plana de Utiel. Cuestión esta por la que dio con sus huesos en la cárcel.


Pero no es solo la historia. Formalmente “Las aventuras de Joselito, el pequeño ruiseñor”, es una delicia. No se cuantos estilos diferentes se dan cita en el libro, hasta convertirlo en una especie de catálogo de la historia del noveno arte. José Pablo García elige uno diferente por episodio, siempre en función de lo que nos cuenta. Tenemos el estilo clásico de los tebeos de Bruguera, el de las revistas de chicas de los ochenta, gráficas que recuerdan a las aventuras de Tintín, a los superhéroes de Jack Kirby o a las historietas bélicas...


Un gran trabajo para contar la apasionante y desconocida historia de este personaje de la farándula nacional.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Frank Bascombe. Parte I

De nuevo por aquí para deciros que ya, aún con tres décadas de retraso, me he adentrado en los mundos internos de don Frank Bascombe. Ha sido a través de “El periodista deportivo”, primera novela protagonizada por esta suerte de álter ego del gran Richard Ford. La obra que consagraría internacionalmente al genio de Richmond, de quien Raymond Carver dijo una vez que era “el mejor escritor en activo en nuestro país”. Si bien, para que engañaros, prefiero al Ford de “Rock Springs” e incluso al de “Canadá”, aquella preciosa narración sobre la pérdida de la inocencia protagonizada por Dell Parsons.

El libro nos introduce en la vida y milagros de este periodista deportivo de mediana edad, asistiendo a variadas reflexiones sobre el sentido de la vida, casi siempre con un paralelismo deportivo. Estas, mayormente agrias o cuando menos agridulces, constituyen lo mejor de la novela, si bien la extensión de ese tipo de pasajes le restan agilidad a la lectura. Supongo que este ritmo lento y en ocasiones reiterativo, le sirve a Ford para remarcar conclusiones. Aquello de que hay que vivir la vida pensando en uno mismo, sin compromisos fuertes con otras personas y que todo es soportable si sabes no implicarte demasiado. 

Esto último, junto a la permanente insatisfacción, el peso de la culpa y las constantes dudas a la hora de tomar decisiones del protagonista, es utilizado por Ford para retratar al estadounidense actual -o al menos el de finales de los ochenta-. Un ser incapaz de lidiar con el presente, asumir el pasado y afrontar el futuro. Quiero creer que la moraleja de “El periodista deportivo” se sitúa en el ámbito de la crítica a las clases medias y a esa perdida de valores que, por desgracia, parece universal y atemporal.

Supongo que es un gran libro que no he leído en el momento adecuado. Aún así he sido capaz de disfrutarlo en diferentes tramos. También es cierto que, aunque hubiese elegido mejor los tiempos, me seguiría pareciendo demasiado largo y hasta farragoso.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Mooolt, Xicons...

El miércoles pasado, no ayer sino la semana pasada, tuve ocasión de reencontrarme con Nada Surf en el lugar en el que los vi por vez primera. De aquello hace ya dos décadas y es que uno va peinando canas. Dignamente. Es cierto que la sala está un tanto cambiada e incluso tiene otro nombre. Por aquel entonces aún mantenía el original, el auténtico, el único para algunos y es que, pese a sus tropecientos cambios la actual discoteca Moon es y seguirá siendo la Roxy por siempre jamás. El concierto se celebró en un martes frío. El primero realmente frío de la temporada. A pesar de ello, hubo un lleno total. Sorprendentemente. Gratificante. La ocasión lo merecía. Habituales de la escena y algún que otro farandulero, amén de gentes de salida y borrachera esporádica, se dieron cita para disfrutar de un show inolvidable. Tremendísimo en su parte final. Bolo que sirvió a los de Mathew Caws para confirmar que siguen ahí por méritos propios. También porque nunca se han ido. Y es que la ristra de buenos discos en la trayectoria de la banda neoyorquina viene de lejos. Nunca han despegado el pie del acelerador e incluso en sus peores momentos de forma es fácil encontrar más luces que sombras en sus trabajos. Si tenéis dudas al respecto, pegarle una oída a su último y maravilloso "You know who you are". Uno de los mejores de este 2016 que se nos va, sin duda alguna.
La primera parte del concierto estuvo centrada en los cortes de este último álbum, comenzando con "Cold to see clear", con paradas obligatorias en "Friend Hospital", "Belive You’re Mine" y, como no, la imponente "Rushing". Siendo esto bueno, lo que vino después aún fue mejor. Y es que estos tíos siempre han tenido algo especial, e incluso al 25% de su nivel son mejores que la mayoría de bandas de power pop que pululan por las salas de este Universo. El martes decidieron dar el 110%. Os podéis imaginar lo que eso supuso para los allí presentes y especialmente a los nostálgicos, los Nada Surf supporters -que no hooligans-, presentes en masa. Y es que comenzaron a desfilar los clásicos del pasado y se operó una suerte de conexión banda – público que transformó completamente el ambiente. Lo que hasta entonces iba muy bien se tornó en algo memorable. Un conciertazo al cargo de una banda que nació siendo una entre tantas, una suerte de patito feo dentro de la escena, pero que muy pronto se mostró como un referente, una de esas formaciones imprescindibles. E incombustible. No dan tregua. Raro es el año que no nos regalan una colección de nuevos temas enlatados. Ya va siendo hora de que se les reconozca el mérito a estos tres amigos residentes en la Gran Manzana que conforman Nada Surf. Una de las más sólidas e importantes realidades dentro del mundo del rock. Así que larga vida a Mateo, Dani e Ira. Y yo que lo vea.

martes, 8 de noviembre de 2016

No hay dos sin 3

 
Pasaron por Valencia los Slim Cessna's Auto Club hace ya casi un mes y este fiera no ha dicho ni Pamplona. Y eso que, según dixit literally “si vuelven a aparecer por este país, id a verlos, no os los perdáis, allí estaré yo en primera fila al coste que sea. Un show de Slim Cessna’s Auto Club justifica cualquier céntimo invertido en la entrada…”. Pero no dije que escribiría sobre el reencuentro.

Ahora en serio. Pos claro que fui. Y hasta lo disfruté. Pero no me gustó como las otras dos veces. Y no solo porque parecieran menos animosos que en ocasiones anteriores, que también, sino por esa deriva más pesada con la que mutaron algunas de las letanías marca de la casa y que no acabaron de agradarme. El repertorio exhibido tampoco ayudó, la verdad. Por mucho que tiraran de algunos de sus “hits” más conocidos. Y es que esos mandamientos versión SCAC que se han sacado de la manga en este 2016, me parecen un resbalón dentro de su gloriosa trayectoria discográfica. Aunque seguro que se recuperan y renacen de entre sus cenizas. Tanta oración merece su recompensa.

Y poco más que añadir. Ya ha pasado mucho desde el concierto y el alzhéimer no perdona. Eso y que he estado de vacaciones en la otra parte del mundo quemando neuronas a base de birra, vino, pisco sour y asado. Pues eso. 

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Aquí molaron más...
...ni te cuento.

lunes, 3 de octubre de 2016

Lo malo, lo peor y lo que va después...

Tenemos nuevo colaborador en els Cagallons. El abuelete se estrena con la crónica del concierto perpetrado protagonizado por Mujercitas Terror y Mueran Humanos en No Hay Nada Mejor Que un Buen Equipo de Sonido del Cabanyal. Un bolo enmarcado en la campaña "Joven, di no a las drogas" del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Vale que el abuelete está en fase de rodaje y se confunde al hablar de películas. Comprendámoslo. La época de los guateques le queda lejana. Pasando por alto esto, el mensaje es claro...  

...y no hase falta desir más!

viernes, 16 de septiembre de 2016

Vasquez, nieto de Vasco e hijo de la fiesta

Pues no sé como enfocar esta crónica exprés de lo anoche acontecido en El Loco. Y es que se presentaba, por primera vez en España que yo sepa, el amigo Matthew Logan Vasquez. Alma máter de los Delta Spirit. El más apocado de aquellos tres medio hermanos responsables de uno de los mejores discos del 2011: "Middle Brother". Venía acompañado por un bajista y un bataca para, supuestamente, presentar los diez cortes que componen su álbum de debut en solitario, el estimable "Solicitor Returns". Continuista de aquel "Austin - EP" publicado tan solo unos meses antes. Un buen disco de folk-rock, ideado, diseñado y ejecutado al noventa y nueve por ciento por este prolífico músico tejano. Rico en influencias que van desde el distintivo trabajo de guitarras de unos Crazy Horse, el country rock escuela Gram Parsons -con o sin los Flying Burrito Brothers-, o el espíritu de esos Deer Tick más juerguistas, con el (midel)broda' John McCauley al frente. Amén de la inclusión de cadencias psicodélicas y, lo que es más sorprendente, cierta deriva grungera en varios de los cortes.

Dicho así la cosa no pinta nada mal, ¿verdad? El problema viene cuando el trío calavera se pasa por el forro el repertorio esperado y, en apenas una hora de concierto, se dedica a insertar covers y reinterpretaciones casi metaleras, que en ocasiones parecían autenticas improvisaciones surgidas de la ingesta masiva de alcohol. Y aún así no estuvo mal del todo. El tipo tiene actitud y lo dejó patente anoche. Además la banda sonó como un trueno. De hecho demasiado a trueno. Y es que el estruendo fue la tónica dominante y quizás salvo cuando sonó "Maria", el bolo anduvo escaso de matices. Esos que tan bien le sientan a las canciones enlatadas por Vasquez. Por otra parte la revisión de esa suerte de himno rockero titulado "Everything I do is out", en versión alargada y con incrustaciones del "Negative Creep" de Nirvana -entre otras- moló bastante. La versión de alguno de los clásicos de Middle Brother también, pero me pareció obvia y por lo tanto innecesaria.

Al final salgo con la impresión de que los tíos han cruzado el charco con la única finalidad de beberse hasta el agua de los floreros y pasarlo teta. Y está bien que así sea, pero un poco de "disciplina" sobre el tablao -una mijita siquiera- no les iría nada mal. Pueden y deben dar más de sí. Eso y presumir de disco. Yo al menos lo eché bastante en falta. 
 

martes, 13 de septiembre de 2016

Mujercitas Terror en el Maga

El trío bonaerense Mujercitas Terror está inmerso en la que viene a ser su primera gira europea. Con diferentes paradas a lo largo y ancho del estado y entre ellas una, la del pasado jueves por la noche, en la capital del Turia. Acuden hasta aquí con su tercer disco, aún calentito, bajo del brazo. "Fiesta Muda" que así se llama, publicado en los Estates por el sello neoyorquino Stereo-Neg Records, que es quien me los dio a conocer.

De esto último no hace tanto. Y en parte por culpa de un desafortunado incidente con la mencionada discográfica gringa. Si bien, haciendo realidad aquella máxima que reza que "no hay bien que por mal no venga" (¿o era al revés?), gracias a ello me paré a escucharles. ¡Y menos mal! Hubiese sido una lástima no hacerlo, ya que su particular propuesta oscura, cercana a los postulados del post-punk, cantada en castellano y con un inequívoco sello porteño, bien merece la pena. Es cuando menos disfrutable, como quedó sobradamente demostrado en el concierto celebrado en Valencia. Y eso que, probablemente por culpa de la sala, no sonaron del todo bien. Aún así pudieron apreciarse esas trazas de genuinidad que alumbran su música. Deleitándonos con esa fórmula -y la estética- que va entre lo gótico, la teatralidad y la emergencia sonora.

Como no podía ser de otra manera, el setlist estuvo integrado principalmente por los cortes incluidos en su último álbum. Si bien, también quedo espacio para revisitar sus discos anteriores, tanto el homónimo de debut (2007) como "Excavaciones" (2011). Buena manera de introducir a los allí presentes en su particular universo. Y sumarlos a una causa en la que, servidor, como buen y disciplinado neófito, buscará profundizar.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Crímenes

Al parecer estos "Crímenes" son la primera obra literaria de Ferdinand von Schirach. Aunque bueno, viendo como escribe el gachón, es más que probable que ya pudiéramos incluir en esa categoría a sus alegatos de defensa.

Y es que estamos ante una compilación de relatos basados en la experiencia profesional de un reputado penalista alemán. Alguien que, en el ejercicio de su profesión, ha ejercido como defensor en causas penales muy conocidas en su país. Hablo de asuntos como el que afectó al miembro del servicio de inteligencia alemán Norbert Juretzko o los diferentes juicios a Günter Schabowski, aquel funcionario socialista que ganara fama mundial al propiciar, parece que accidentalmente, la caída del Muro de Berlín.

Las historias incluidas en "Crímenes" reflejan el aguzado instinto narrativo de su autor. Nunca resultan demasiado farragosas, ni por estructura ni por el abuso de términos jurídicos. En última instancia siempre nos llevan en búsqueda de la verdad judicial, lo que no obsta para que los crímenes en cuestión, los que le dan sentido al libro, sean expuestos con toda su crudeza. De ahí que el lenguaje empleado por Von Schirach sea sobrio y conciso, pero mucho menos técnico de lo que cabría esperar. Relatos que siempre están bien llevados, despertando interés y en los que, por ponerles un pero, se aprecia una excesiva preocupación a la hora de señalar las circunstancias atenuantes de los responsables.

Un libro que me ha sorprendido gratamente hasta el punto de haber despertado en mí, aunque fugazmente, aquellas motivaciones que me llevarían a matricularme en la Facultad de Derecho allá por el pleistoceno medio.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Refrescándome con El Bosco y Caravaggio

El pasado sábado, se supone que huyendo del caloruzo impropio que afecta a esta terreta que me vio nacer, marché hasta los Madriles con la idea de empaparme de cultura. Sobra decir que escaparse de Valencia a Madrid con la pretensión de apartar los rigores del estío es un ejercicio de poc trellat difícil de defender. Y es que empaparme, lo que se dice empaparme, pues sí que lo conseguí pero de sudor.

Eso no quita que disfrutara sobremanera de la visita al Museo del Prado y a la magnífica muestra "El Bosco, exposición del V Centenario" con las obras de don Jheronimus Bosch. Y es que no podía faltar a la expo más completa que de la obra del pintor brabanzón se ha hecho hasta el momento. Veintitantas obras atribuidas, también otras anónimas o adscritas al Taller de El Bosco, a Alaert du Hameel, Adriaen Van Wesel o Felipe de Guevara que nos permite entender el ambiente en el que se gestaron las pinturas del genio.

Entre las pinturas expuestas estaban, cómo no, las ocho que se conservan en España. Y entre ellas destacando el fastuoso Tríptico del Jardín de las Delicias, su creación más compleja y enigmática. Repleto de memorables escenas e icónicas figuras, próximas a los postulados del surrealismo, que giran de alguna u otra forma en torno al concepto del pecado. Unas tablas con un mensaje enormemente pesimista, el de la fragilidad y el carácter efímero de la felicidad o goce de los placeres pecaminosos. Un cuadro que, por muchas veces que lo haya visto, no deja de impresionarme y emocionarme cada vez que me vuelvo a plantar ante el.

Aprovechando que ya estaba por allí y que no tenía programada la vuelta al cap i casal hasta la noche, me acerqué hasta la Thyssen para darme un garbeo por la exhibición titulada por las huestes de doña Carmen como "Caravaggio y los pintores del norte". Exposición que pensaba molaría mucho más de lo que me moló. Y es que, pese a estar centrada en la figura de Michelangelo Merisi del Caravaggio y en su influencia en el círculo de pintores del norte de Europa que, fascinados por su obra, difundieron su estilo, tan solo unas pocas de las obras suscitaron mi interés. Concretamente las cinco o seis atribuidas al pendenciero pintor milanés, curiosamente conocido como "el más famoso pintor de Roma", entre las que destacaban "La buenaventura", "Chico mordido por una lagartija" o "Santa Catalina de Alejandría". No así las de los caravaggistas holandeses, flamencos o franceses expuestos. Y es que, lo reconozco, ni Van Baburen, ni Ter Brugghen, Van Honthorst, tampoco Nicolas Regnier o Claude Vignon, ni ninguno de los demás con representación en la muestra me generan el más mínimo interés. Cosa distinta hubiera sido si en la exposición hubiesen tenido cabida obras de los Gentileschi o Manfredi. Pero bueno, eso ya es cosa mía.  

lunes, 29 de agosto de 2016

La historia oral del grunge

Si tenías menos de 20 años a principios de los 90, cuando te quedaste noqueado con el teen spirit de Nirvana; si eres de los que cabeceaste todo lo que pudiste y más con aquella pose de Jesucristo firmada por los chicos de Soundgarden e hiciste wachiwachi con los jitazos del primero de Pearl Jam; Si te desgañitaste con el "Man in the box" de Alice in Chains... Vamos, que si eres un noventer yonki, o rehabilitado, de la franela y el tartán, "Todo el mundo adora nuestra ciudad" de Mark Yarm es tu libro. Es más, lo vas a disfrutar aunque te repugne el término grunge, como a gran parte de los entrevistados en esta auténtica historia oral del movimiento. Grunge, o "Sonido Seattle" para no ofender a los aludidos.

El libro captura los antecedentes, auge y apogeo del movimiento a través de testimonios, a veces contradictorios, de quienes forman o formaron parte de las bandas implicadas, de sus amigos y acólitos, de los productores y representantes, fotógrafos, periodistas musicales, propietarios de salas, roadies y entusiastas del género que de verdad vivieron el momento. Se nos cuenta toda la historia, con diferentes enfoques, abarcando desde el momento gestacional que el autor sitúa de alguna manera un fin de semana del día del trabajo de 1985 en la ciudad esmeralda. Fue con un mítico concierto de los U-Men en el marco del Festival Bumbershoot de Seattle, que pasaría a la posteridad porque a los chicos no se les ocurrió nada mejor que pegarle fuego al estanque frente al escenario. Asistimos a continuación a la fundación de aquellos grupos que moldearon el característico sonido de Seattle a finales de los 80, llegando hasta el éxito mundial de los cuatro grandes referentes del grunge a principios de los 90: Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden y Alice in Chains. Una historia que va desde los orígenes de la insolvente pero entusiasta discográfica independiente Sub Pop, hasta el frenesí con el que las grandes multinacionales cayeron sobre el Noroeste de Estados Unidos dispuestas a exprimir la gallina de los huevos de oro. Desde el nacimiento de la apartada movida seattlesense, articulada a través de conciertillos en diminutas salas y fiestas privadas en sótanos, hasta las trágicas y solitarias muertes de Kurt Cobain y Layne Staley una vez convertidos en mega estrellas.

Un necesario ejercicio de nostalgia con un punto onanista, destinado a quienes, como un servidor, disfrutamos tanto con la música de Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Mudhoney, Screaming Trees, Alice in Chains, Mother Love Bone, The Melvins, Hole, Green River, 7 Year Bitch, Gruntruck, Temple of the Dog, Mad Season, TAD, U-Men, Malfunkshun, Skin Yard, Cat Butt, Supersuckers, The Gits, Love Battery o Truly. 

 
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