viernes, 2 de mayo de 2014

Calvinismo en retirada

Hace un tiempo ya, décadas o más allá, que este menda gustaba de sumergirme en los mundos dibujados por Calvin Johnson, cabeza pensante de ese maravilloso trío de Olympia que se hacía llamar Beat Happening. ¡Gratos recuerdos! Y no solo recuerdos ya que aún hoy día, tantísimos años después, las melodías incluidas en el “Jamboree”, el glorioso “Dreamy” o su no menos fantástico álbum homónimo de debut, afloran desde mi interior y en forma de silbido, más o menos reconocible, actúan como banda sonora de algunos de mis momentos de introspección gozosa. Ese es el motivo por el cual, tras demasiado tiempo desconectado de aquel indie-pop americano primigenio (las etiquetas lo-fi, twee pop nunca me gustaron), no dudara en acercarme hasta el Magazine, para ver cual era el menú con el que don Calvin pretendía alimentar a una pequeña congregación de acólitos y nostálgicos empeñados en recuperar los postulados del calvinismo noventero. Pero mi gozo en un pozo... Los años no pasan en balde para nadie, eso es evidente, pero si encima uno no le echa ganas...

Vale que, efectuando un análisis objetivo de lo acontecido, es justo reconocer que me topé con algo que no fue malo del todo, pero sí lo suficientemente flojo como para dejar aparcado, quién sabe sí por siempre jamás, un credo demasiado tiempo relegado al más olvidado de mis rincones. Y es que en lo que a música se refiere la objetividad cuenta bien poco. Tampoco aquello de “soy católico, pero no practicante”. Porque aquí los credos se profesan con pasión y hasta la mayor de las influencias recibidas acaba por desdibujarse con el paso del tiempo a fuerza de no ejercer. Exceptuando tal vez, dos, tres o hasta cuatro referencias de juventud. De aquellas que te sacudieron cuando las descubriste en tus años mozos, de forma que, lo quieras o no, formarán parte de tu bagaje por siempre jamás. Y ese no es el caso de Beat Happening, a quienes adoré, pero en un plano muy inferior al de otras bandas como Nirvana, Sunny Day Real Estate, Songs:Ohia o Pedro the Lion, por poner cuatro ejemplos de lo que antes os hablaba.

Creo que ya he dejado claro que mi calvinismo se esfumó hace demasiado. La plantita se secó a fuerza de no regarla y ni siquiera recientes esfuerzos en alimentarla han servido para nada más que para darme cuenta de que fue bonito mientras duró. Pero es que encima el show ofrecido en Valencia fue un poco estafa. Comenzando por la actuación de los teloneros: Pequenyo Mulo y los Arcanos Mayores y Sergi Alce, que si bien pusieron de su parte, ni así les dio. Los Arcanos, muy flojitos, tanto que no merece la pena ni comentarlo y Sergi too much cagapenas for my body. Y es que no es necesario y mucho menos conveniente, comenzar cada tema haciendo referencia a la tragedia personal en la que te inspiras. Una vez tira que te va, dos ya cansa y tres... pues nada como eso para acabar por desconectar a un público ya de por sí bastante escaso, poco atento e insuficientemente alcoholizado como para pasarlo por alto. 
Calvin Johnson decirle que, por lo menos, podría haber conectado la puta guitarra. Ya no digo que se hubiese hecho acompañar por una banda como por ejemplo The Hive Dwellers, con quienes acaba de grabar material (arriba lo tenéis incrustado). No creo que eso sea pedir demasiado, la verdad. Porque al final todo resultó bastante pobre. Y corto, ¡tremendamente corto! Y triste. Y eso último es lo peor, esa terrible sensación. No le salva ni su amplio repertorio de gracietas y monerías variadas. Ni siquiera la incuestionable categoría de las composiciones originales. Ni el que, visto como comenzó la cosa, al final saliéramos de allí con la idea de que aún pudo haber sido peor, ejemplo prototípico de aquello de “el que no se consuela es porque no quiere”.

Una auténtica lástima. Hubiese preferido ver a Mr. Johnson hace veinte años, en plena forma y con sus compañeros en Beat Happening. Pero ni él tuvo ganas de venir a mí, ni yo pasta para ir a verle allá.

Eso sí, hay que reconocer que su voz sigue impresionando como antaño. 

miércoles, 30 de abril de 2014

La Bestia Negra, el que mea colonia, su amigatxo el del plátano y su otrora amigo Pito

Según los de la RAE un macaco es un cuadrumano muy parecido a la mona Chita, pero más pequeño, con cola y el hocico saliente y aplastado. Por otra parte en ciertos países de América Latina como Chile o Cuba, si te dicen que eres un macaco, te están llamando feo y deforme. In Spain, hasta donde me llega el intelecto, se asimila macaco a mono chiquitito y es utilizado en demasiadas ocasiones como insulto racista. Y como seguro sabréis a los macacos, a los monos y a los primates en general, les gustan mucho los plátanos. De ahí que un pre-mental de 25 años, entrenador de chiquillos para más Inri, decidiera que lanzar un plátano a Dani Alves era una estupenda manera de provocar al fino lateral del FC Barcelona. ¡Se quedaría contento el tontoloscojones! Pues que le aproveche, porque le ha salido el tiro por la culata. A quien más ha perjudicado la acción es a sí mismo, quedando retratado como lo que es, un racista de mierda. Supongo que el tipejo tampoco se esperaría la repercusión que iba a tener su acto. Pero que se joda, ¡haberlo pensado antes!

Todo fundamentalmente porque, contra todo pronóstico, la reacción del brasileño del Barça fue para quitarse el sombrero. Recogió el plátano lanzado por el mónguer de turno, lo peló y, desafiante como es él, se lo jaló antes de lanzar un córner. Y este simple gesto, que podría haber pasado desapercibido en el marco de un mundo en el que, lastimosamente, se sigue consintiendo el racismo, obtuvo un enorme eco mediático. Hasta el punto de que innumerables personalidades del mundo de la farándula, el deporte y hasta la política, se han mostrado en las redes sociales comiéndose una banana en apoyo a Alves y por extensión en favor de la lucha contra el racismo. Y hasta aquí todo fenomenal. Incluso la rápida reacción del CD Villarreal, club responsable del estadio en el cual se produjo este asqueroso acto. No habían pasado ni dos días desde el incidente y el energúmeno ya estaba identificado, expulsado del club y puesto a disposición policial. Pero como pasa casi siempre, ni todo es rosa en el amor, ni todo lo que brilla es oro.

Y es que la cosa se habría quedado aquí y este menda no tendría nada más que alegar de no ser por el propio Alves. Me contentaría con haber alabado la reacción de crack, afear el comportamiento del racista y exigir que tanto la sociedad civil como, muy especialmente, quienes tienen responsabilidades en esta materia, se pongan las pilas en un asunto como el del racismo que apesta de lo más. Pero ha sido Dani quien no ha querido dejarlo ahí. Lenguaraz como siempre, el lateral derecho titular de la canarinha ha soltado por su boca lo que no está escrito. Y en esa espiral se han colado algunas sandeces. Como cuando le ha dado por afirmar que aquí, se entiende que en España, donde lleva la friolera de once años residiendo y se supone que conociendo a gentes de todo tipo y condición, somos todos una panda de racistas. Vamos, que nos vendemos como un país del primer mundo pero que no... que estamos muy atrasaditos, vaya. Y ciertamente lo estamos, no seré yo quien lo niegue, pero no única ni mucho menos principalmente por un tema como este. Y no es cuestión de establecer comparativas con su país de origen u otros que ahora, a través de la prensa e incluso las redes sociales, tratan de darnos lecciones. Porque aquí hay actitudes racistas que hemos de condenar y atacar y no debemos escudarnos en el hecho de que otros también padecen esta lacra. Incluyendo al país de origen del afectado, en donde, según me cuentan, no están para tirar cohetes -tan solo recordar la polémica elección de la pareja de presentadores de la gala del sorteo de grupos del Mundial de Fútbol 2014-. Tampoco es consuelo. Pero no todos somos racistas. Ni unos hipócritas como Daniel Alves. Y aquí quería yo llegar. Un tipo que recurriendo al viejo truco de confundir la parte por el todo, nos pretende dar lecciones sobre algo para lo que no está legitimado.

Wow!!! Ya lo sé, estáis flipando. ¿Cómo que no está legitimado para denunciarlo?, pensaréis. Si un tipo que ha sufrido el racismo en sus propias carnes no lo está, ¿quien coño lo está? Pues quien es coherente y lo denuncia tanto cuando lo padece él, como cuando lo padecen otros a su vera. Aquel que no se calla como una puta cuando eso ocurre tan solo porque en ese momento no conviene a sus intereses y colores (entiéndase que no hablo del negro o el blanco, sino del blau i el grana y por encima de todo del morao de los billetes de quinientos). Y sí amigos, os hablo del vergonzante affaire “mucho morro” protagonizado por Sergio Busquets y Marcelo. ¿Lo recordáis? Pues sí, ahí estaba de actor secundario don Daniel Alves, que no fue capaz de decir ni y eso que, según el mismo cuenta, es intimo amigo de Marcelo y tal... Se ve que el lateral izquierdo del Madrid no es lo suficientemente negro como para merecer la consideración de "hermano" por parte de Dani el bocachancla. Eso o que hay negros de primera y de segunda, y el pelucón no es más que un negro de mentira, como aquellos personajes que aparecían en las películas de D. W. Griffith. 
En fin Serafín, pa' que seguir...

Enlazando con esto también pensaba comentaros algo sobre la actitud de un amigo de Daniel. Me refiero al falso humilde que mea colonia, ahora comandante de la Bestia Negra munichesa. Pero entre lo sucedido ayer noche en la capital bávara y lo reflejado en esta columna de opinión firmada por Alfredo Relaño, que suscribo de pé a pá, mejor me lo ahorro y de paso quedo como un señor.

Ya para acabar y darle sentido al título de esta entrada, que podría estar suscrito por algún imitador de tercera de John Le Carré, vamos con lo de Tito Vilanova. Joer que pena. En serio, que mazazo. Se lo comentaba el otro día a un colega vía Facebook. Venía en un taxi, medio pedete después de un buen festuki y en la radio estaban hablando de ello. La verdad es que casi se me saltan las lágrimas. Y sí, lo sé, no debería ser tan importante, al fin y al cabo, el fallecido no es alguien cuyos méritos le den para trascender. ¿Y qué?
Descanse en paz. 


Y hasta aquí hemos llegao... Que no es poco. 

viernes, 18 de abril de 2014

Mil años de soledad. Gabriel García Márquez 1927 - 2014

Justo ayer me acordaba de él en la entrada que le dediqué a Kobo Abe y a sus cuentos siniestros. ¡Joder! Pájaro de mal agüero. ¡¡¡Weón CDTM!!! 
Y es que nos ha dejado Gabriel García Márquez a los 87 años de edad. Descanse en paz, colombiano eterno.
Porque se nos ha ido uno de los grandes. De los más grandes de la literatura universal. Y somos muchos los que sentimos profundamente su pérdida, ya que una figura como la del colombiano es irreemplazable. Mejor que sea así. 
Nos consolaremos pensando que siempre nos quedará su obra, extensa y maravillosa. 
Ciao García Márquez.
Hasta siempre Gabo. 
Que te vaya bonito por los mundos en los que ahora habitas.
Y muchas gracias por tantísimas tardes de goce y disfrute. 
“Un día como hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin del hombre’. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora, que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra […] Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía”.

jueves, 17 de abril de 2014

Los cuentos siniestros, de monsieur Abe

Hace tiempo ya desde que os hablé de este vanguardista escritor japonés de nombre Kodo y de apellido Abe. Fue después de que cayera en mis manos un maravilloso relato titulado “El grupo de petición anticanibalista y los tres caballeros”. Narración que, curiosamente, se encuentra incluida entre los cuentos siniestros que motivan este post.

Traducido poco y tarde al español, los relatos breves de Kobo Abe apenas si son conocidos para el público español (o en español). Lástima, no tengo dudas de que su “ficción científica”, etiqueta acuñada por el propio autor para referirse a su estilo, habría generado una importante legión de fans entre los usuarios de la lengua cervantina. Y es que esa tremenda imaginación que nos lleva al límite de lo verosímil, esa malignidad que lo impregna casi todo, el uso de espacios fantasmagóricos, los tiempos condensados, o el conjunto de juegos irónicos que confrontan a los personajes con su entorno, hacen de Kobo Abe un escritor al que tú, lector ocasional de TCBUP, deberías conocer.

Como he dejado caer con anterioridad, los protagonistas de estos cuentos son personas que, por H o por B, se hayan en conflicto con sus circunstancias y no pueden comprender cabalmente lo que sucede a su alrededor. Lo grande es que el autor consigue que entremos en ese juego, involucrándonos como lectores - actores de una pesadilla que no sabemos hacia donde nos lleva y que intuimos no será un lugar agradable. Y así es como reaccionamos con indignación ante situaciones inexplicables, movidas por el azar o no, pero de las que no tenemos ni puta idea. Y eso nos cabrea y mucho. 

Como habréis intuido ya el señor Abe es un escritor raruno y por lo tanto interesante. Y que no se me asusten los enemigos acérrimos de lo asiático, que sé que por estos pagos abundan. Ya que lo exótico, o mejor dicho lo típicamente japonés, brilla por su ausencia en estos cuentos. Si acaso alguna referencia a los tatamis como medida espacial dentro de una vivienda, pero poco más. Eso sí, ambientes cargaditos que recuerdan mucho a Kafka y también al Moebius más experimental. Tampoco se nos escapan ciertas consonancias con el realismo mágico latinoamericano, especialmente con la obra de los premios Nobel Miguel Ángel Asturias y Gabo García Márquez. Respecto a este último, Abe nunca ocultó la fascinación que le causaba la fantástica saga macondiana.

Dicho todo lo cual, para conclui9r os diré que de los siete relatos incluidos en esta compilación el mejor es el que ya me había leído. Bueno, quizás a la par con el que abre el libro y que se titula “El pánico”. Dos cuentos que, aún con su buena dosis de fantasmagoría, no resultan para nada inverosímiles. Y que además impactan por su actualidad pese haber sido escritos hace ya más de medio siglo.

...¡hostias!, ahora que lo pienso... el del perrazo también es tremendo!!! 
En serio, pasen, lean y disfruten... 

lunes, 14 de abril de 2014

Decepción

Afirman los que saben de estas cosas, que la decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Eso es exactamente lo que me pasó a mí el pasado viernes por la noche.

A ver, vaya por delante que la cosa hubiera cambiado bastante si este evento se hubiese celebrado hace diez o quince años. Pero entonces en esta terreta dejada de la mano de dios (y del demonio) no había nada de esto. Que uno recuerde el Estigia es más reciente y antaño uno se enteraba de poco o nada (lo que le contaban los amigos/hermanos mayores más curtidos en la cosa oscura). Quiero decir con esto que quizás gran parte de la desazón que aún hoy, dos días después, me embarga, se deba al inexorable paso del tiempo y lo que esa circunstancia nos afecta y hace evolucionar/cambiar en cuanto a gustos, afinidades, etc etc... Vale. Pero no todo se justifica con eso. Porque el concierto de presentación de "Política de tierra quemada", primer y esperadísimo álbum de Antiguo Régimen, fue regulero. Al menos no tan bueno como uno hubiese deseado. Y es una lástima por que estos valencianos se han convertido en la gran esperanza blanca del post-punk patrio. ¡Y por méritos propios! Pero ni por esas. Estuvieron voluntariosos y poco más. Con ello no les dio para salvar la papeleta. Llamadme exigente (¡exigenteeeee! ¡exigenteeeee!...), pero uno esperaba bastante más de unos tipos capaces de firmar dos cañonazos como "Anoche escupí azul" o "La formación de la sombra". Ambas canciones incluidas en su Ep de debut, por cierto. Y por cierto (again) las dos mejores de la noche con muchísima diferencia. Otro de los problemas radica en que, por muchas vueltas que le pegue al vinilo que vinieron a presentar, parece evidente que más que de una confirmación, estamos ante un paso en falso. Aquello de "el primero era mejor", ya sabéis. ¡Expectativas que hijasdeputa sois!

A ver, tampoco quiero que me mal interpretéis. No afirmo, porque no lo creo así, que "Política de tierra quemada" sea un mal disco. Lo que si digo es que es notablemente inferior al fantástico "La formación en la sombra". Eso y que, como he dicho al principio, la puesta en escena del viernes noche fue mala, carente de punch, más sosa que un huevo sin sal y por encima de todo sonando de pena. Y ya les vale. Porque aquello estaba petado y había ganitas...  Joer, ¡si hasta la esquiva farándula artístico-musical valenciana se dio cita allí! Cosa extraña en una ciudad en la que, con honrosas excepciones, el dar la espalda a los compañeros de gremio se ha convertido en deporte regional (chúpate esa VCF!!!).

Bueno. Eso respecto al decepcionante concierto de Antiguo Régimen. Pero no todo fue malo en la fiesta que montaron los chicos de Burka for Everybody Récords. Justo antes de la formación valenciana actuaron los catalanes -Y- (Ypsilon), dueto de synth pop a la antigua que, a pesar de las voces, sonaron realmente bien. Y antes que ellos el señor Marc O'Callaghan con un nuevo proyecto industrial/experimental que atiende al nombre de Coàgul. Este último nos regaló, sin ningún género de dudas, los mejores momentos de la velada. Sus ritmos sintéticos hasta taladrar, esas atmósferas sobrecargadas y toda la gama de sonidos guturales y hasta ladridos, me recondujeron hacía la senda de aquellos oscuros mundos -hoy ya casi abandonados- en los que gustaba de sumergirme. Os hablo de Throbbing Gristle o, más próximos temporalmente, Pharmakon y su maravilloso "Abandon". Para un servidor, uno de los discos del 2013. Curiosamente, no hace mucho desde que este músico barcelonés compartiese escenario con la banda neoyorquina. Fue en el seno de unas jornadas organizadas por el CCCB tituladas "Una música incontrolable". Polémico ciclo al que me hubiese encantado asistir (y no solo por ver a Pharmakon, que también). Y es que en este país, cualquiera que se sale un poco de la norma, recibe lo suyo. Gorrazos hasta hartar. En eso somos Champions of the world. Que no se diga que tan sólo destacamos en deporte y corrupción.

Bueno, voy cerrando. Antes que nada decir que sigo esperanzado en la evolución de Antiguo Régimen. Confío en que lo del viernes tan sólo fuera una mala noche. Y por supuestísimo que no pienso perderle la pista al tío loco de Coàgul.

Si queréis más Antiguo Régimen: Aquí lo tenéis.

-Y- Ypsilon aquí mismito.

I Coàgul açí...


martes, 1 de abril de 2014

Abril de 2014. YO OPINO DE LO HUMANO Y LO DIVINO Y A VECES DIGO CONTINUO, MI OPINIÓN ES OPINAR

Ya estamos en abril, el de las aguas mil y cual todólogo de tertulia televisiva o lo que es peor, como un vulgar presidente de Conferencia Episcopal, ¡yo opino! ¡Porque este menda opina de todo! Si bien ahora me ceñiré a cuestiones meramente musicales. Y es que estamos en territorio SuloTk y aquí solo caben buenas canciones. Que coño buenas, ¡las mejores! En mi opinión, claro está. Y en este espacio mi opinión es ley. Temazos que aún arrastramos del pasado 2013 junto a todo lo bueno que nos está deparando este 2014. De entre los primeros siguen coleando los maravillosos discos de Cults, Ezra Furman, Brendan Benson o Alberto Montero, mientras que entre las novedades se cuela el anticipo del nuevo y esperadísimo álbum de los Black Keys, otro jitazo más de Fanfarlo, un cañonazo firmado por Cloud Nothings o el regreso de El Columpio Asesino. Mención aparte merece la referencia a The Handsome Family. Para los que no os hayáis percatado del homenaje, tiene que ver con un pedazo de serie titulada "True Detective" que no sé si habréis visto pero deberíais. Y de la que próximamente os hablaré... ¡y opinaré! En fin... Dicen que la opinión abunda en la boca de los tontos y eso es una verdad como un templo, sino fijaos en Rouco Varela o en Joan Rosell, que cada vez que abren la boca sube el pan. Porque ya lo decían Joe Pino and the Maniacodepresivos, "yo opino sin saber leer ni escribo, nunca sé de lo que opino pero soy buen opinante". Vale, hoy sólo opinaré de música. Ahí tenéis mi opinión:

lunes, 31 de marzo de 2014

El soul blanco de Nick Waterhouse también pasó por Valencia

Es curioso, pero de un tiempo a esta parte se ha producido una explosión de bandas que reclaman una vuelta al soul más clásico, al de los éxitos modelo Motown o la Stax, ya sabéis de que os hablo. Vale, okey, hablar de explosión tal vez sea algo exagerado. Más aún cuando esta gloriosa liberación simultánea de energía calórica, lumínica, pero sobretodo sonora, no ha recibido mucha más cobertura que las cuatro elogiosas críticas a otros tantos artistas en algún medio de corte generalista. Excepción hecha del fenómeno Amy Winehouse, claro está. Y es que la contralto londinense fue quien inició el proceso, mal que les pese a algunos. Pero además del malogrado proyecto Amy, durante los últimos años hemos visto surgir a gentes como Black Joe Lewis, Eli “Paperboy” Reed, Jeff Hershey & theHeartbeats, JC Brooks & the Uptown Sound, Sharon Jones & the Dap Kings o Nick Waterhouse. De algunos ya os he hablado en este mismo espacio, de Nick Waterhouse no y ello a pesar de haber firmado “Time's all gone”, uno de los mejores álbumes del 2012. Es ahora y con motivo del concierto que dio el pasado sábado en La3, en el que venía a presentar sus nuevas canciones incluidas en “Holly” -un disco tan bello como fea es su portada- cuando paso a plasmar mis impresiones.

La cosa pintaba bien aunque la sala no tanto. Al final la cosa dejó de pintar bien y la sala, como era de prever, no mejoró. Aunque vayamos por partes.

Para sorpresa de propios y extraños cuando llegamos a la puerta de La3 - una media hora antes de la hora fijada para el comienzo del show - había allí una cola que ni el día del estreno de Star Wars. Al final estuvimos algo más de media hora esperando para acceder al recinto, cosa que aún no entiendo porqué, vale que éramos muchos y la sala se petó, pero aún así no es tanta peña como para esa espera. Más aún cuando, me consta, hubo quienes tuvieron que aguardar aún más rato y accedieron al recinto con el concierto ya empezado. A nosotros al menos nos dio para ver/oír canción y media de unos teloneros, pareja chico-chica de Barcelona cantando en inglés, a quienes no pude dedicar la atención que seguramente merecían.

En fin, que en estas estábamos cuando salió a escena el joven Nick y su banda de magníficos músicos blancos venidos de ultramar. Porque Nick Waterhouse es blanco, como toda su banda, excepción hecha de una guapa corista provista de una voz aún más bonita. La referencia a la raza no es gratuita, lo prometo, tan solo es que no deja de sorprenderme que casi todos los herederos del gran James Brown - y gran parte de las bandas arriba mencionadas- estén capitaneadas/copadas por músicos más blancos que la teta de una monja. El caso es que lo mismo me da que me da lo mismo. Porque allí se respiró negritud. ¡Como el Dios del soul manda! La emanada por un veinteañero californiano, pulcramente vestido y peinado, que toca la guitarra como un auténtico maestro. Al igual que el resto de compadres, con mención especial para esa pareja de saxofonistas tan importantes para el devenir de un show en el cual los metales adquirieron un papel totalmente protagonista. 

Con todo y con eso he de ponerle un pero a la actuación. Que hago extensible al último disco de Waterhouse. Y es que dentro del repertorio no hay canción que baje el nivel medio, pero tampoco hay ninguna que lo suba. Vamos, que lo que desde un punto de vista conceptual puede resultar glorioso, también puede conducirnos a la senda del tedio. Y algo de eso, pero no mucho seamos justos!-, también hubo el sábado por la noche.

Lo que sí que hubo y mucho, es desubicados que se dedicaron a joder y acabaron por afear la velada. Y es que en consonancia con el sonido vintage o retro al que estaba consagrado el show, allí se congregaron demasiados veteranos de la noche borrachos y parlanchines a los que lo mismo les hubiera dado estar en un concierto de Estopa. El caso era pintar el mono y dar la nota. Yo la verdad es que no lo entiendo, porque encima el concierto era caro de pelotas. O tal vezya que, según me cuentan, hubo bastante peña que entró por el gañote gracias a un sorteo de entradas. Bien harían los obsequiosos “sorteantes” en pensarse mejor a quien le otorgan la gracia para futuras ocasiones. Y es que ya somos pocos los habituales del circuito, como para que encima nos vayan espantando. 

Esto último me ha quedado de un pedante que pa' qué y lo sé. Pero me da igual. Para estar a disgusto mejor me quedo en casa y como yo algún otro asiduo. A ver si esos Vietnam veterans asisten a una vigésima parte de los conciertos a los que acude este menda. He dicho. 

jueves, 27 de marzo de 2014

Hans Laguna en el Tulsa

Hans Laguna tocó en el Tulsa el pasado sábado. Debería haber colgado una crónica al respecto el domingo, o a más tardar lunes, ya que estuve allí. Básicamente porque lo pasé estupendamente. Por eso y porque además creo que "Deletrea", el nuevo disco de este barcelonés, está realmente bien. Pop de autor recién salidito del horno, no exento de cierta experimentación, que merecería una reseña mucho mejor que esta. Pero ahora mismo no tengo ni el tiempo ni las ganas de hacerlo. Y la vida sigue y los acontecimientos se acumulan y los conciertos se suceden y el trabajo y los consiguientes dolores de cabeza no dan tregua. En fin... Paso de seguir con el lloriqueo, pero tengo muy claro que escribir aquí debiera ser un placer y no una obligación. Y ahora mismo hay más de lo segundo que de lo primero. Que le vamos a hacer. Nunca llueve eternamente. Eso sí, escuchad el disco que vale la pena. For free,  aquí mismito: 

Sorry Hans. Penitenciagite peña. 

domingo, 23 de marzo de 2014

Intemperie, de Jesús Carrasco

Él había ejercido la violencia tal y como había visto hacer siempre a quienes le rodeaban y ahora, como ellos, reclamaba su parte de impunidad. La intemperie le había empujado mucho más allá de lo que sabía y de lo que no sabía acerca de la vida. Le había llevado hasta el mismo borde de la muerte y allí, en medio de un campo de terror. Él había levantado la espada en lugar de poner el cuello. Sentía que había bebido la sangre que convierte a los niños en guerreros, y, a los hombres, en seres invulnerables.
Una de las mejores novelas, nacionales o internacionales, que me he echado a la boca en los últimos tiempos. Un niño escapa de casa y afronta una fuga a la intemperie, luchando contra un paisaje agreste, el Sol y la sed. Las referencias a Cormac McCarthy son inevitables, pero también a Miguel Delibes o incluso al Cela de "Pascual Duarte". En este caso, la carretera de nuestro héroe es una llanura infinita en la que reinan la sequía y la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua.

Novela de muchísima calidad. Cortita pero densa. Dura. Muy dura. Y eso que cuenta muchas menos cosas de las que deja intuir. Probablemente ahí resida uno de los triunfos de su autor. El otro es el increíble dominio del lenguaje que muestra. Cuestión bastante sorprendente teniendo en cuenta que "Intemperie" es el debut literario de Jesús Carrasco. Cuento las horas para degustar lo nuevo que nos regale este autor extremeño afincado en Sevilla, porque ha de ser la polla.

Léanla. No se arrepentirán.
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