lunes, 12 de mayo de 2014

¿Uke? ¿Y quienes son Uke?

Había visto su último elepé expuesto por ahí, aunque no recuerdo bien donde. Me llamó poderosamente la atención por esa portada, sobria pero elegante y con evidentes reminiscencias a los mundos de Carl Theodor Dreyer. Aunque también por su título: “Yo era cigarro”. Homenaje al poeta, boxeador y, por encima de todo vividor suizo Arthur Cravan. Quien protagonizara aquel fantástico documental firmado por Isaki Lacuesta en el año 2002. El caso es que, ahora que lo pienso, es posible que fuese en Sebastian Melmoth, la tienda de rarezas que Roberto Martín y Laura Soriano regentan en la calle Sant Ferran, a la vera del Octubre y de una tienda de tés que está la mar de bien.

Porque Roberto y Laura además de botiguers son músicos. Ellos son Uke. Desconozco si son de Valencia o no, pero aquí es donde parece que desarrollan sus vidas y donde tocan de uvas a peras, para nuestra desgracia, normalmente en cafés y galerías. Y es una pena, la verdad, ya que su propuesta musical es realmente interesante y no muy conocida, precisamente por aquello de prodigarse poco. 

¿He dicho ya que lo que ofrecen Roberto y Laura es bueno? Pues lo es. Poesías sencillas pero intensas interpretadas a dos voces, en ocasiones simples susurros, con el único acompañamiento de una guitarra y un teclado. Canciones intimistas que nos hablan de desesperación, desamor y otros males del espíritu, evocando a gentes como Bill Callahan o Nacho Vegas. Las similitudes con el cantautor asturiano comienzan y no sé si terminan en el aspecto vocal.

Cuento todo esto porque Uke fueron los protagonistas del último Aperitiver del Tulsa. Y no me corto en decir que fue uno de los mejores que recuerde y van unos cuantos ya. 

¿Que qué es el Aperitiver? Pues esa cosa grande que montan los chicos de Verlanga junto con los del Tulsa en Benimaclet City. Sí sí tíos, eso mismo de lo que ya os he hablado en tantas ocasiones, sin ir más lejos aquí, aquí o aquí... Pero no me hacéis caso y no venís, así que, ya os apañaréis. Avisados estabais. No se me ocurre mejor forma de pasar un sábado por la tarde... en fin... 
Gran tarde-noche la que nos regalaron Uke, sí señor. Fantástico acústico. 
Podéis escucharles aquí mismo.  

domingo, 4 de mayo de 2014

El hombre de mazapán

Descendía caminando la cuesta del puente atrás el edificio derruido, una oscura figura erecta y un extraño. Vengan aquí hasta que les diga. Dónde está el mar alto y los vientos suaves y húmedos y tibios, a veces manchados de sol, con la paz tan absurda por desear donde todo está dicho y habla. En una noche de invierno oí caballos en un camino rural, arrancando chispas a las piedras. Sabía que huían y que cruzarían los campos donde el repiqueteo de cascos llegaría a mis oídos. Y dije están corriendo hacia la muerte y lo hacen con cierto espíritu y sus ojos están locos y muestran los dientes”
Tenía anotada la lectura de este novelón desde septiembre del año pasado, cuando Kiko Amat consideró que “El hombre de mazapán” reunía méritos suficientes para ser libro del mes en Bendito Atraso. Y vaya si tenía razón.

No estamos hablando de una novela actual, ni siquiera reciente, sino de algo que se publicó en 1965 e inmediatamente se vio envuelto en la polémica. Se trata del debut literario de James Patrick Donleavy, prolífico autor norteamericano de ascendencia irlandesa, quien se enfrentó por su causa a múltiples acusaciones de obscenidad. De hecho, por culpa de ello, las pasó canutas para lograr un editor. Al final encontraría acomodo en la editorial francesa Olympia Press, que parece le cogió el gustillo a eso de publicar autores "obscenos". Samuel Beckett o Henry Miller son buenos ejemplos de ello. El caso es que también gracias a eso “El hombre de mazapán” terminó por convertirse en un auténtico best seller de alcance mundial. Incluida la beata Irlanda, donde transcurre gran parte de la trama y en donde produjo mayor escándalo. No en balde el libro estuvo prohibido durante más de veinte años en aquel país.

Sebastian Dangerfield es el hombre de mazapán, prota de esta historia. Un vivales borrachuzo, seductor, aprovechado y más pobre que una rata, que malvive entre las callejuelas de Dublín, tambaleándose de taberna en taberna y de cama en cama. Un expatriado sin prejuicios y con mucha jeta que vive consagrado al arte de no hacer nada, burlándose del mundo y embaucando a señoras, a señoritas y a no tan señoritas. Un tipo que, al final de la carrera, no es más que una caricatura de si mismo, un pobre de espíritu que encierra dentro de sí una personalidad bastante débil. De ahí lo del hombre de mazapán, ya que la fortaleza de Sebastian, al igual que ocurre con esas galletas de forma humanoide, se deshace en migajas con suma facilidad.

Un libro libro guarro y salvaje, pero también lírico y conmovedor. Una historia rabiosamente divertida. Una de las cien mejores novelas del siglo XX, según la Modern Library. ¡Y con unos personajes secundarios verdaderamente memorables! Estupenda recomendación.
Cuando estuve ahí traté de que Tony se interesara en tomar el Norte por la fuerza. Y Tony me contó de la vez que pasaron la frontera. Todos querían liquidar policías, era imposible contenerlos, estaban dispuestos a clavar la tricolor en el Norte. De modo que pasaron la frontera, los bolsillos llenos de bombas caseras, granadas de mano y gelinita. Se encuentran con un policía. Son cuarenta, y viene un policía y dice vamos, vamos, este es el país del Rey, de modo que compórtense o tendré que encerrarlos a todos. Tienen la cara larga, pliegan la tricolor, dejan las bombas y se meten en la primera taberna y se emborrachan, y el policía con ellos. Estuvo bueno. Sabes, no creo que jamás quieran apoderarse del Norte. Barney dice que son la mejor gente de la tierra. Mira, quizá el Norte podría apoderarse del Sur.” 

sábado, 3 de mayo de 2014

Maravillosos Cuello

Escribían los del Mondosonoro que “Modo Eterno”, segundo y glorioso álbum de Cuello, es “otro disco esencial para una discografía que va tomando cuerpo de clásico”. Y yo, exagerado como soy en lo que respecta a la expresión escrita de mis pasiones, no podría estar más de acuerdo. Y si ya con eso, o con su anterior elepé, el no menos glorioso “Mi brazo que te sobre”, me tenían absolutamente ganado, ni os cuento después de verles en directo el pasado sábado. ¡¡¡Que burrada de concierto por Dios!!! Que animalada y lo digo en serio, que ya son unos años en este negociado... ¡Que grandes joer! Rendido a sus pies me hallo. Y eso que, según me cuentan, el show estuvo a punto de no celebrarse debido a un suceso luctuoso que afectó a alguno de los miembros de la banda valenciana. ¡Pues menos mal! Y es que, capitaneados por la particular voz del señor Guerrero y sobre la base rítmica de un animal llamado Oscar Mezquita, que le pega al bombo y a los platillos como si le debieran dinero, el concierto de mis paisanos fue una suerte de terremoto sonoro que no dejó en pie ni al edificio más chiquitito de la ciudad. Hasta un fiftypercent lisiado como quien suscribe estas líneas, botó como un poseso los temas de una banda que ya atesora un buen puñado de jitazos a la espalda. Y poco más tengo que añadir. Porque no tengo palabras. ¡Salvo que compren sus discos por Dios! Y vayan a los conciertos ¡pardiez! Que cosas como esta no suelen ocurrir en esta ciudad. No se arrepentirán.
Desde luego que son la mejor banda de la terreta, pero ¿son la mejor banda nacional del momento? Lanzo la pregunta, no más... Se abre el debate. 

viernes, 2 de mayo de 2014

Calvinismo en retirada

Hace un tiempo ya, décadas o más allá, que este menda gustaba de sumergirme en los mundos dibujados por Calvin Johnson, cabeza pensante de ese maravilloso trío de Olympia que se hacía llamar Beat Happening. ¡Gratos recuerdos! Y no solo recuerdos ya que aún hoy día, tantísimos años después, las melodías incluidas en el “Jamboree”, el glorioso “Dreamy” o su no menos fantástico álbum homónimo de debut, afloran desde mi interior y en forma de silbido, más o menos reconocible, actúan como banda sonora de algunos de mis momentos de introspección gozosa. Ese es el motivo por el cual, tras demasiado tiempo desconectado de aquel indie-pop americano primigenio (las etiquetas lo-fi, twee pop nunca me gustaron), no dudara en acercarme hasta el Magazine, para ver cual era el menú con el que don Calvin pretendía alimentar a una pequeña congregación de acólitos y nostálgicos empeñados en recuperar los postulados del calvinismo noventero. Pero mi gozo en un pozo... Los años no pasan en balde para nadie, eso es evidente, pero si encima uno no le echa ganas...

Vale que, efectuando un análisis objetivo de lo acontecido, es justo reconocer que me topé con algo que no fue malo del todo, pero sí lo suficientemente flojo como para dejar aparcado, quién sabe sí por siempre jamás, un credo demasiado tiempo relegado al más olvidado de mis rincones. Y es que en lo que a música se refiere la objetividad cuenta bien poco. Tampoco aquello de “soy católico, pero no practicante”. Porque aquí los credos se profesan con pasión y hasta la mayor de las influencias recibidas acaba por desdibujarse con el paso del tiempo a fuerza de no ejercer. Exceptuando tal vez, dos, tres o hasta cuatro referencias de juventud. De aquellas que te sacudieron cuando las descubriste en tus años mozos, de forma que, lo quieras o no, formarán parte de tu bagaje por siempre jamás. Y ese no es el caso de Beat Happening, a quienes adoré, pero en un plano muy inferior al de otras bandas como Nirvana, Sunny Day Real Estate, Songs:Ohia o Pedro the Lion, por poner cuatro ejemplos de lo que antes os hablaba.

Creo que ya he dejado claro que mi calvinismo se esfumó hace demasiado. La plantita se secó a fuerza de no regarla y ni siquiera recientes esfuerzos en alimentarla han servido para nada más que para darme cuenta de que fue bonito mientras duró. Pero es que encima el show ofrecido en Valencia fue un poco estafa. Comenzando por la actuación de los teloneros: Pequenyo Mulo y los Arcanos Mayores y Sergi Alce, que si bien pusieron de su parte, ni así les dio. Los Arcanos, muy flojitos, tanto que no merece la pena ni comentarlo y Sergi too much cagapenas for my body. Y es que no es necesario y mucho menos conveniente, comenzar cada tema haciendo referencia a la tragedia personal en la que te inspiras. Una vez tira que te va, dos ya cansa y tres... pues nada como eso para acabar por desconectar a un público ya de por sí bastante escaso, poco atento e insuficientemente alcoholizado como para pasarlo por alto. 
Calvin Johnson decirle que, por lo menos, podría haber conectado la puta guitarra. Ya no digo que se hubiese hecho acompañar por una banda como por ejemplo The Hive Dwellers, con quienes acaba de grabar material (arriba lo tenéis incrustado). No creo que eso sea pedir demasiado, la verdad. Porque al final todo resultó bastante pobre. Y corto, ¡tremendamente corto! Y triste. Y eso último es lo peor, esa terrible sensación. No le salva ni su amplio repertorio de gracietas y monerías variadas. Ni siquiera la incuestionable categoría de las composiciones originales. Ni el que, visto como comenzó la cosa, al final saliéramos de allí con la idea de que aún pudo haber sido peor, ejemplo prototípico de aquello de “el que no se consuela es porque no quiere”.

Una auténtica lástima. Hubiese preferido ver a Mr. Johnson hace veinte años, en plena forma y con sus compañeros en Beat Happening. Pero ni él tuvo ganas de venir a mí, ni yo pasta para ir a verle allá.

Eso sí, hay que reconocer que su voz sigue impresionando como antaño. 

miércoles, 30 de abril de 2014

La Bestia Negra, el que mea colonia, su amigatxo el del plátano y su otrora amigo Pito

Según los de la RAE un macaco es un cuadrumano muy parecido a la mona Chita, pero más pequeño, con cola y el hocico saliente y aplastado. Por otra parte en ciertos países de América Latina como Chile o Cuba, si te dicen que eres un macaco, te están llamando feo y deforme. In Spain, hasta donde me llega el intelecto, se asimila macaco a mono chiquitito y es utilizado en demasiadas ocasiones como insulto racista. Y como seguro sabréis a los macacos, a los monos y a los primates en general, les gustan mucho los plátanos. De ahí que un pre-mental de 25 años, entrenador de chiquillos para más Inri, decidiera que lanzar un plátano a Dani Alves era una estupenda manera de provocar al fino lateral del FC Barcelona. ¡Se quedaría contento el tontoloscojones! Pues que le aproveche, porque le ha salido el tiro por la culata. A quien más ha perjudicado la acción es a sí mismo, quedando retratado como lo que es, un racista de mierda. Supongo que el tipejo tampoco se esperaría la repercusión que iba a tener su acto. Pero que se joda, ¡haberlo pensado antes!

Todo fundamentalmente porque, contra todo pronóstico, la reacción del brasileño del Barça fue para quitarse el sombrero. Recogió el plátano lanzado por el mónguer de turno, lo peló y, desafiante como es él, se lo jaló antes de lanzar un córner. Y este simple gesto, que podría haber pasado desapercibido en el marco de un mundo en el que, lastimosamente, se sigue consintiendo el racismo, obtuvo un enorme eco mediático. Hasta el punto de que innumerables personalidades del mundo de la farándula, el deporte y hasta la política, se han mostrado en las redes sociales comiéndose una banana en apoyo a Alves y por extensión en favor de la lucha contra el racismo. Y hasta aquí todo fenomenal. Incluso la rápida reacción del CD Villarreal, club responsable del estadio en el cual se produjo este asqueroso acto. No habían pasado ni dos días desde el incidente y el energúmeno ya estaba identificado, expulsado del club y puesto a disposición policial. Pero como pasa casi siempre, ni todo es rosa en el amor, ni todo lo que brilla es oro.

Y es que la cosa se habría quedado aquí y este menda no tendría nada más que alegar de no ser por el propio Alves. Me contentaría con haber alabado la reacción de crack, afear el comportamiento del racista y exigir que tanto la sociedad civil como, muy especialmente, quienes tienen responsabilidades en esta materia, se pongan las pilas en un asunto como el del racismo que apesta de lo más. Pero ha sido Dani quien no ha querido dejarlo ahí. Lenguaraz como siempre, el lateral derecho titular de la canarinha ha soltado por su boca lo que no está escrito. Y en esa espiral se han colado algunas sandeces. Como cuando le ha dado por afirmar que aquí, se entiende que en España, donde lleva la friolera de once años residiendo y se supone que conociendo a gentes de todo tipo y condición, somos todos una panda de racistas. Vamos, que nos vendemos como un país del primer mundo pero que no... que estamos muy atrasaditos, vaya. Y ciertamente lo estamos, no seré yo quien lo niegue, pero no única ni mucho menos principalmente por un tema como este. Y no es cuestión de establecer comparativas con su país de origen u otros que ahora, a través de la prensa e incluso las redes sociales, tratan de darnos lecciones. Porque aquí hay actitudes racistas que hemos de condenar y atacar y no debemos escudarnos en el hecho de que otros también padecen esta lacra. Incluyendo al país de origen del afectado, en donde, según me cuentan, no están para tirar cohetes -tan solo recordar la polémica elección de la pareja de presentadores de la gala del sorteo de grupos del Mundial de Fútbol 2014-. Tampoco es consuelo. Pero no todos somos racistas. Ni unos hipócritas como Daniel Alves. Y aquí quería yo llegar. Un tipo que recurriendo al viejo truco de confundir la parte por el todo, nos pretende dar lecciones sobre algo para lo que no está legitimado.

Wow!!! Ya lo sé, estáis flipando. ¿Cómo que no está legitimado para denunciarlo?, pensaréis. Si un tipo que ha sufrido el racismo en sus propias carnes no lo está, ¿quien coño lo está? Pues quien es coherente y lo denuncia tanto cuando lo padece él, como cuando lo padecen otros a su vera. Aquel que no se calla como una puta cuando eso ocurre tan solo porque en ese momento no conviene a sus intereses y colores (entiéndase que no hablo del negro o el blanco, sino del blau i el grana y por encima de todo del morao de los billetes de quinientos). Y sí amigos, os hablo del vergonzante affaire “mucho morro” protagonizado por Sergio Busquets y Marcelo. ¿Lo recordáis? Pues sí, ahí estaba de actor secundario don Daniel Alves, que no fue capaz de decir ni y eso que, según el mismo cuenta, es intimo amigo de Marcelo y tal... Se ve que el lateral izquierdo del Madrid no es lo suficientemente negro como para merecer la consideración de "hermano" por parte de Dani el bocachancla. Eso o que hay negros de primera y de segunda, y el pelucón no es más que un negro de mentira, como aquellos personajes que aparecían en las películas de D. W. Griffith. 
En fin Serafín, pa' que seguir...

Enlazando con esto también pensaba comentaros algo sobre la actitud de un amigo de Daniel. Me refiero al falso humilde que mea colonia, ahora comandante de la Bestia Negra munichesa. Pero entre lo sucedido ayer noche en la capital bávara y lo reflejado en esta columna de opinión firmada por Alfredo Relaño, que suscribo de pé a pá, mejor me lo ahorro y de paso quedo como un señor.

Ya para acabar y darle sentido al título de esta entrada, que podría estar suscrito por algún imitador de tercera de John Le Carré, vamos con lo de Tito Vilanova. Joer que pena. En serio, que mazazo. Se lo comentaba el otro día a un colega vía Facebook. Venía en un taxi, medio pedete después de un buen festuki y en la radio estaban hablando de ello. La verdad es que casi se me saltan las lágrimas. Y sí, lo sé, no debería ser tan importante, al fin y al cabo, el fallecido no es alguien cuyos méritos le den para trascender. ¿Y qué?
Descanse en paz. 


Y hasta aquí hemos llegao... Que no es poco. 

viernes, 18 de abril de 2014

Mil años de soledad. Gabriel García Márquez 1927 - 2014

Justo ayer me acordaba de él en la entrada que le dediqué a Kobo Abe y a sus cuentos siniestros. ¡Joder! Pájaro de mal agüero. ¡¡¡Weón CDTM!!! 
Y es que nos ha dejado Gabriel García Márquez a los 87 años de edad. Descanse en paz, colombiano eterno.
Porque se nos ha ido uno de los grandes. De los más grandes de la literatura universal. Y somos muchos los que sentimos profundamente su pérdida, ya que una figura como la del colombiano es irreemplazable. Mejor que sea así. 
Nos consolaremos pensando que siempre nos quedará su obra, extensa y maravillosa. 
Ciao García Márquez.
Hasta siempre Gabo. 
Que te vaya bonito por los mundos en los que ahora habitas.
Y muchas gracias por tantísimas tardes de goce y disfrute. 
“Un día como hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin del hombre’. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora, que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra […] Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía”.

jueves, 17 de abril de 2014

Los cuentos siniestros, de monsieur Abe

Hace tiempo ya desde que os hablé de este vanguardista escritor japonés de nombre Kodo y de apellido Abe. Fue después de que cayera en mis manos un maravilloso relato titulado “El grupo de petición anticanibalista y los tres caballeros”. Narración que, curiosamente, se encuentra incluida entre los cuentos siniestros que motivan este post.

Traducido poco y tarde al español, los relatos breves de Kobo Abe apenas si son conocidos para el público español (o en español). Lástima, no tengo dudas de que su “ficción científica”, etiqueta acuñada por el propio autor para referirse a su estilo, habría generado una importante legión de fans entre los usuarios de la lengua cervantina. Y es que esa tremenda imaginación que nos lleva al límite de lo verosímil, esa malignidad que lo impregna casi todo, el uso de espacios fantasmagóricos, los tiempos condensados, o el conjunto de juegos irónicos que confrontan a los personajes con su entorno, hacen de Kobo Abe un escritor al que tú, lector ocasional de TCBUP, deberías conocer.

Como he dejado caer con anterioridad, los protagonistas de estos cuentos son personas que, por H o por B, se hayan en conflicto con sus circunstancias y no pueden comprender cabalmente lo que sucede a su alrededor. Lo grande es que el autor consigue que entremos en ese juego, involucrándonos como lectores - actores de una pesadilla que no sabemos hacia donde nos lleva y que intuimos no será un lugar agradable. Y así es como reaccionamos con indignación ante situaciones inexplicables, movidas por el azar o no, pero de las que no tenemos ni puta idea. Y eso nos cabrea y mucho. 

Como habréis intuido ya el señor Abe es un escritor raruno y por lo tanto interesante. Y que no se me asusten los enemigos acérrimos de lo asiático, que sé que por estos pagos abundan. Ya que lo exótico, o mejor dicho lo típicamente japonés, brilla por su ausencia en estos cuentos. Si acaso alguna referencia a los tatamis como medida espacial dentro de una vivienda, pero poco más. Eso sí, ambientes cargaditos que recuerdan mucho a Kafka y también al Moebius más experimental. Tampoco se nos escapan ciertas consonancias con el realismo mágico latinoamericano, especialmente con la obra de los premios Nobel Miguel Ángel Asturias y Gabo García Márquez. Respecto a este último, Abe nunca ocultó la fascinación que le causaba la fantástica saga macondiana.

Dicho todo lo cual, para conclui9r os diré que de los siete relatos incluidos en esta compilación el mejor es el que ya me había leído. Bueno, quizás a la par con el que abre el libro y que se titula “El pánico”. Dos cuentos que, aún con su buena dosis de fantasmagoría, no resultan para nada inverosímiles. Y que además impactan por su actualidad pese haber sido escritos hace ya más de medio siglo.

...¡hostias!, ahora que lo pienso... el del perrazo también es tremendo!!! 
En serio, pasen, lean y disfruten... 

lunes, 14 de abril de 2014

Decepción

Afirman los que saben de estas cosas, que la decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Eso es exactamente lo que me pasó a mí el pasado viernes por la noche.

A ver, vaya por delante que la cosa hubiera cambiado bastante si este evento se hubiese celebrado hace diez o quince años. Pero entonces en esta terreta dejada de la mano de dios (y del demonio) no había nada de esto. Que uno recuerde el Estigia es más reciente y antaño uno se enteraba de poco o nada (lo que le contaban los amigos/hermanos mayores más curtidos en la cosa oscura). Quiero decir con esto que quizás gran parte de la desazón que aún hoy, dos días después, me embarga, se deba al inexorable paso del tiempo y lo que esa circunstancia nos afecta y hace evolucionar/cambiar en cuanto a gustos, afinidades, etc etc... Vale. Pero no todo se justifica con eso. Porque el concierto de presentación de "Política de tierra quemada", primer y esperadísimo álbum de Antiguo Régimen, fue regulero. Al menos no tan bueno como uno hubiese deseado. Y es una lástima por que estos valencianos se han convertido en la gran esperanza blanca del post-punk patrio. ¡Y por méritos propios! Pero ni por esas. Estuvieron voluntariosos y poco más. Con ello no les dio para salvar la papeleta. Llamadme exigente (¡exigenteeeee! ¡exigenteeeee!...), pero uno esperaba bastante más de unos tipos capaces de firmar dos cañonazos como "Anoche escupí azul" o "La formación de la sombra". Ambas canciones incluidas en su Ep de debut, por cierto. Y por cierto (again) las dos mejores de la noche con muchísima diferencia. Otro de los problemas radica en que, por muchas vueltas que le pegue al vinilo que vinieron a presentar, parece evidente que más que de una confirmación, estamos ante un paso en falso. Aquello de "el primero era mejor", ya sabéis. ¡Expectativas que hijasdeputa sois!

A ver, tampoco quiero que me mal interpretéis. No afirmo, porque no lo creo así, que "Política de tierra quemada" sea un mal disco. Lo que si digo es que es notablemente inferior al fantástico "La formación en la sombra". Eso y que, como he dicho al principio, la puesta en escena del viernes noche fue mala, carente de punch, más sosa que un huevo sin sal y por encima de todo sonando de pena. Y ya les vale. Porque aquello estaba petado y había ganitas...  Joer, ¡si hasta la esquiva farándula artístico-musical valenciana se dio cita allí! Cosa extraña en una ciudad en la que, con honrosas excepciones, el dar la espalda a los compañeros de gremio se ha convertido en deporte regional (chúpate esa VCF!!!).

Bueno. Eso respecto al decepcionante concierto de Antiguo Régimen. Pero no todo fue malo en la fiesta que montaron los chicos de Burka for Everybody Récords. Justo antes de la formación valenciana actuaron los catalanes -Y- (Ypsilon), dueto de synth pop a la antigua que, a pesar de las voces, sonaron realmente bien. Y antes que ellos el señor Marc O'Callaghan con un nuevo proyecto industrial/experimental que atiende al nombre de Coàgul. Este último nos regaló, sin ningún género de dudas, los mejores momentos de la velada. Sus ritmos sintéticos hasta taladrar, esas atmósferas sobrecargadas y toda la gama de sonidos guturales y hasta ladridos, me recondujeron hacía la senda de aquellos oscuros mundos -hoy ya casi abandonados- en los que gustaba de sumergirme. Os hablo de Throbbing Gristle o, más próximos temporalmente, Pharmakon y su maravilloso "Abandon". Para un servidor, uno de los discos del 2013. Curiosamente, no hace mucho desde que este músico barcelonés compartiese escenario con la banda neoyorquina. Fue en el seno de unas jornadas organizadas por el CCCB tituladas "Una música incontrolable". Polémico ciclo al que me hubiese encantado asistir (y no solo por ver a Pharmakon, que también). Y es que en este país, cualquiera que se sale un poco de la norma, recibe lo suyo. Gorrazos hasta hartar. En eso somos Champions of the world. Que no se diga que tan sólo destacamos en deporte y corrupción.

Bueno, voy cerrando. Antes que nada decir que sigo esperanzado en la evolución de Antiguo Régimen. Confío en que lo del viernes tan sólo fuera una mala noche. Y por supuestísimo que no pienso perderle la pista al tío loco de Coàgul.

Si queréis más Antiguo Régimen: Aquí lo tenéis.

-Y- Ypsilon aquí mismito.

I Coàgul açí...


martes, 1 de abril de 2014

Abril de 2014. YO OPINO DE LO HUMANO Y LO DIVINO Y A VECES DIGO CONTINUO, MI OPINIÓN ES OPINAR

Ya estamos en abril, el de las aguas mil y cual todólogo de tertulia televisiva o lo que es peor, como un vulgar presidente de Conferencia Episcopal, ¡yo opino! ¡Porque este menda opina de todo! Si bien ahora me ceñiré a cuestiones meramente musicales. Y es que estamos en territorio SuloTk y aquí solo caben buenas canciones. Que coño buenas, ¡las mejores! En mi opinión, claro está. Y en este espacio mi opinión es ley. Temazos que aún arrastramos del pasado 2013 junto a todo lo bueno que nos está deparando este 2014. De entre los primeros siguen coleando los maravillosos discos de Cults, Ezra Furman, Brendan Benson o Alberto Montero, mientras que entre las novedades se cuela el anticipo del nuevo y esperadísimo álbum de los Black Keys, otro jitazo más de Fanfarlo, un cañonazo firmado por Cloud Nothings o el regreso de El Columpio Asesino. Mención aparte merece la referencia a The Handsome Family. Para los que no os hayáis percatado del homenaje, tiene que ver con un pedazo de serie titulada "True Detective" que no sé si habréis visto pero deberíais. Y de la que próximamente os hablaré... ¡y opinaré! En fin... Dicen que la opinión abunda en la boca de los tontos y eso es una verdad como un templo, sino fijaos en Rouco Varela o en Joan Rosell, que cada vez que abren la boca sube el pan. Porque ya lo decían Joe Pino and the Maniacodepresivos, "yo opino sin saber leer ni escribo, nunca sé de lo que opino pero soy buen opinante". Vale, hoy sólo opinaré de música. Ahí tenéis mi opinión:
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