martes, 6 de septiembre de 2011

Algo digno de ser visto

Se supone que hoy -con cierto retraso ya lo sé-, debía aparecer en este espacio mi crónica personal sobre lo acontecido durante el pasado fin de semana en el marco del festival Turborock 2011. Es más, contra mi proceder habitual, tomé notas a pie de escenario con la intención de elaborar un post resumen empleando mayor rigor informativo que el habitual. Pero da igual, paso de ellas, paso del festival, paso de Benidorm e incluso paso de la música, después de ver en directo a Slim Cessna’s Auto Club todo lo demás no importa. Y la cosa tiene su aquel… porque ya me lo advirtió Txarls y yo no le hice caso… descreído… encara et passa poc, mec!!!

Los que sigáis habitualmente este espacio ya sabréis que eso que se ha venido en llamar country gótico, con los magníficos 16 Horsepower como precursores y gentes como Wovenhand, Lilium, Tarantella, Jay Munly en sus variadas formaciones, The Denver Gentlemen, Those Poor Bastards y estos Slim Cessna’s Auto Club como alumnos aventajados, es uno de mis “estilos” musicales predilectos. No os sorprenderá por tanto que os diga que la sola presencia del quinteto de Colorado en el cartel del Turborock justificaba para mí el pagar la mordida de rigor. Y por si no estaba ya satisfecho por el mero hecho de poderles ver en directo, la cosa aún fue mejor… ¡qué cojones!... fue mucho mejor!!! ...una auténtica barbaridad. Vamos, creo no exagerar si os digo que es la experiencia religioso – musical más impactante a la que nunca he asistido. Y os aseguro que van unos cuantos conciertos ya.

Y es que la propuesta del amigo Slim Cessna junto a su socio Munly Munly aka Jay Munly es algo digno de ver y contar. Una misa oscura celebrada en la casposa Benidorm, con una escenografía redneck traída desde el último rincón de América. Esos dos tíos desgarbados vestidos de riguroso negro, con botas camperas, sombreros de cowboy, llamativas hebillas en los cinturones, junto sus tres compañeros de fatigas, algo más discretos en la indumentaria a parte de una variada imaginería cristiana de un kitsch que te cagas, que nos ofrecieron un bolo memorable, una actuación de esas que crean afición. Con una escenografía sobrecogedora en la cual cobró especial importancia la participación del cadavérico Munly, a quien un servidor cual converso a la religión hillbilly llegó a acariciar la cabeza, chocar la mano y tocar su escuálido hombro. Y mientras éste se mezclaba entre el público para anunciarnos el inminente advenimiento del Apocalipsis, su socio agachado a pie de escenario me anunció a mí ¡y solo a mí! que el camino a la salvación está en Jesús… y he de deciros que le creí… I believe!!!

Lo sé, es difícil de entender si no estuvisteis por allí. Pero aún será más difícil de olvidar para los que tuvimos la suerte de presenciarlo. Un fabuloso encuentro y un maravilloso espectáculo que bien vale lo que te quieran cobrar. Y aunque sé que va a estar complicado, espero con ansia el retorno de estos dos predicadores de Denver, allí estaré yo para recibirles con los honores que merecen. God bless Slim Cessna’s Auto Club!!!  


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PD. Mañana crónica del Turborock 2011. Lo prometo.  

jueves, 1 de septiembre de 2011

Holidays

Hoy comienzan mis vacaciones, ¡por fin! Aunque menuda mierda de vacaciones… ¡no presagiáis nada bueno hijas de puta! También es verdad que siempre será mejor esto, que tener que levantarme todas las mañanas para acudir a mi nuevo trabajo de mierda. Mira... igual hasta me marcho de viaje. Con un poco de suerte me subo a una montaña y me pasa lo que al capullo este de la foto:
Ale... ...agur hermanos. Ahí os dejo con la “alegría” de los Vampire Weekend. Sed felices y comed perdices, si no sois vegetarianos y/o perroflauticos.
El final del video, con esos tíos ataviados con indumentarias de la nobleza dieciochesca  sacudiéndole a un par de surferos, es sencillamente glorioso. Sólo faltaba por ahí el niñato del anuncio del Colacao

Sulo Pekka Resmes
Administrador Único (¡a Dios gracias!) de TCBUP

martes, 30 de agosto de 2011

Fra 2011


El sábado por la noche estuve en Alaquàs, concretamente en el parque de la Sequieta, lugar el cual se celebraba la XVII edición del Festival Rock de Alaquàs, mayormente conocido como el Fra. Corren malos tiempos para la economía de este país y eso se deja sentir en todos los ámbitos, incluyendo el de los festivales de música en directo. Posiblemente por eso el cartel del certamen haya pegado un bajón considerable estos últimos dos años, acostumbrados como estabamos a ver pasar por Alaquàs ¡y por la patilla! a gentes como Black Rebel Motorcycle Club, Mogwai, Jon Spencer Blues Explosion, Mercury Rev, Teenage Fan Club, Yo la Tengo, The (international) Noise Conspirancy, Super Furry Animals o Asian Dub Fundation. Y ojo que no estoy haciendo una crítica a los organizadores. Bastante mérito tiene el que, con la que está cayendo, un ayuntamiento sea capaz de apostar por una propuesta artística como esta, totalmente gratuita para los espectadores, en lugar de dejarlo correr y destinar la pasta a otros menesteres. 
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Este año el cartel estaba encabezado por los gallegos Triángulo de Amor Bizarro, los barceloneses Mujeres y los valencianos Lehnmotiv y he de reconocer que no estuvo mal del todo. Aunque vayamos por partes, como diría Jack “el destripador”. Cuando llegamos al recinto justo comenzaban a tocar Lehnmotiv, a los que había visto no hace mucho como teloneros de Toundra. Al igual que en aquella ocasión, se mostraron más que voluntariosos y transmitiendo muchísima energía al respetable, pero también mostraron las mismas carencias que la primera vez, incluso ampliadas. Y es que el problema de Lehnmotiv radica en la voz y en esta ocasión, en un recinto al aire libre, la cosa se notó aún más que cuando les vi en la Sala Matisse. Eso y la peripatética versión del “Helter Skelter” de los Beatles con la que cerraron la actuación… joer macho, se quedaron a gusto!!! Después vinieron Mujeres, de los que ya os hablé con ocasión del concierto que ofrecieron en Valencia junto a Las Robertas. Siendo el clásico ejemplo de banda que se hace famosa gracias a sus directos, aquí no podían ser menos y por ello ofrecieron un digno espectáculo en el cual desplegaron todo su arsenal de canciones repletas de adrenalina, riffs enfermizos y bastante ruido. Se les suele comparar con la versión temprana de los Kinks, sin embargo en esta ocasión sonaron más como unos Beatles en su vertiente más rockanrolera. Por último y para cerrar esta edición del Fra, saltaron sobre el escenario los coruñeses Triángulo de Amor Bizarro, auténticos triunfadores de los últimos Premios de la Música Independiente, en donde arrasaron llevándose los premios a mejor artista y álbum del año por “Año Santo”. Reconozco que no iba a verles con demasiadas expectativas, pese a que un buen amigo me jurase y perjurase que el directo de estos chicos es la polla. Y es que a mí, el rollo ese shoegazer en la onda The Jesus and Mary Chain o My Bloody Valentine, no me dice . Eso y que, tanto “Año Santo” como su predecesor cuyo nombre no recuerdo, me habían parecido disquitos menores que ni fú ni fá. Pues mira tu por donde que me gustó su concierto ...y mucho. Una buena dosis de indie rock ruidoso e intenso, salpicado con esos estribillos nihilistas marca de la casa, amén de esa pose arrebatadora que se gasta la bajista/vocalista. Lo pasé realmente bien. ¡Y la peña entregadísima! ¡Cabeceando y botando con auténtico frenesí! Sobretodo cuando sonaron algunos de sus himnos más reconocibles como “El fantasma de la transición” o “De la monarquía a la criptocracia” 

En fin, que como os he dicho antes, el Fra 2011 estuvo bastante bien. Lo cual supone un fantástico punto de partida para la temporada de conciertos que se avecina. Adiós veranito, ¡que ya esta bien!

sábado, 27 de agosto de 2011

La gran broma final


Esta mañana, en un matinal de radio, Carlos Areces estaba hablando sobre un interesantísimo tema que me pone muy del higadillo. Tiene mucho que ver con el doble lenguaje, especialmente cuando lo aplicamos en el ámbito de las relaciones de pareja. El tipo exponía una serie de situaciones por las que hemos pasado casi todos, en las que percibes que tras una serie de expresiones revestidas de cordialidad, tu pareja va a putearte. Aquellas ocasiones en las que, parafraseando al gran Nacho Vegas, vas a ser víctima de “la gran broma final”. Vamos, que tu pareja te va a mandar a tomar por culo de forma inminente.     

Ese tipo de conversaciones suele comenzar con el clásico “¿podemos hablar?”, que viene a significar “vamos a hablar y tú te vas a cagar”. O sea, que no sólo vais a hablar sí o sí, sino que no te va a gustar. Luego está aquello de “es que deberíamos tomarnos un descanso”… O sea, ¿un descanso?.. yo no necesito ningún descanso, ¡estoy en el paro y me he quedado sin amigos por tu culpa! Ya descanso veinticuatro horas al día. O también la maravillosa expresión “creo que necesitamos conocer a otras personas” Joeer… pues ábrete una cuenta en Facebook y agrega a cuatrocientos amigos, ¡¡¡no te jode!!! “Es que es mejor así”… sí, sí, seguro… será mejor… mucho mejor… ¡pero para ti! O el cabreante “no es por ti, es por mí”. ¡Coño!, pues si es por ti soluciónalo, que el problema lo tienes tú. Aunque la guinda, el remate final, la humillación con la que se suele cerrar la farsa, es aquello de “yo soy una persona muy sincera y prefería ir de cara”... ¡Los cojones!

Cambiando de tercio, a mí personalmente me encantan otro tipo de expresiones vacias, igual o más irritantes que las anteriores, que se dan en el mundillo de los entierros. “No somos nadie”... ¿No somos nadie?, ¿cómo que no somos nadie? No serás nadie tú, yo sí que soy alguien… O una que le escuché a una mujer mayor: “con lo buena persona que era, ya podía haberse muerto otro” No joda señora, ¿porqué se tiene que morir nadie? 
En fin, mañana más...


…cuando no es posible ser feliz y te asustes como un animal... es el día de la gran broma final.

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El fotograma con el cual ilustro esta entrada pertenece a la película “(500) Días juntos” (Marc Webb – 2009).  

viernes, 26 de agosto de 2011

True Norwegian Black Metal

Hoy os voy a hablar de Black Metal. Y vale que es la segunda entrada que le dedicó al género en lo que va de año, pero os aseguro que está plenamente justificado. En esta ocasión el motivo es un suceso mágico, irrepetible, extraordinario, maravilloso... ¡y es que ya obra en mi poder una copia original del maravilloso libro “True Norwegian Black Metal” de Peter Beste! ¡Y mira que me ha costado agenciarme una copia! Al final he tenido que recurrir al propio autor quien, muy gustosamente y previo pago de una morterada que no viene al caso, me ha hecho llegar un ejemplar firmado y con fotito de regalo.

¿Pero que es “True Norwegian Black Metal”? Pues un catálogo de fotografías. Ni más ni menos. Lo que le convierte en objeto de interés, ¡en una auténtica pasada!, es que supone un resumen en imágenes del que posiblemente sea el movimiento más extremo que nunca haya surgido dentro del mundo de la música. Hablo de aquel movimiento no sólo musical surgido en Noruega a finales de los 80 - principios de los 90 y que se conoce como Black Metal. Aquellos chavales vestidos de negro, con botacas y buena cosa de clavos en su indumentaria, con esas caras pintarrajeadas hasta acojonar, que, aunando elementos extraídos del mundo del splatter, del heavy metal, el body paint, el satanismo, el nacionalismo escandinavo, la mitología nórdica y los cultos paganos, además de buenas dosis de angustia adolescente, acabaron por escandalizar al mundo con la quema de iglesias medievales, la profanación de cementerios cristianos e incluso cometiendo algunos asesinatos. Lo contradictorio es que, pese al tratamiento informativo cercano al amarillismo al que se vieron sometidos, esa subcultura surgida de la oscuridad, la soledad y la marginalidad acabó por obtener una reverberación mundial. Hasta el punto de que algunas de las bandas que formaron parte de aquel primer núcleo vieron como sus discos se convertían casi en superventas y como en la entrada de sus conciertos se colgaba el cartel de sold out.
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La ideología de los miembros de este movimiento es difícil de establecer. Está claro que todo se basaba en un profundo rechazo al cristianismo y en la recuperación de las raíces paganas. Eso sí, de una forma muy beligerante que justificaba el empleo de la violencia. Es por ello el que se utilizara la quema indiscriminada de iglesias como símbolo; como parte de una estrategia orquestada para expulsar al invasor cristiano, aquel que había aculturarado y adoctrinado al pueblo noruego moralizando los cuentos y tradiciones arcanas. El propio Euronymous, líder de los míticos Mayhem, cofundador de la no menos mítica tienda Helvete de Oslo y cabeza pensante del Inner Circle hasta su muerte a manos de Varg Vikernes (El Conde Grishnackh de Burzum), vio en esos actos una forma de establecer una división visible entre buenos y malos. Aquellos quienes estaban con él y con la verdad histórica de Noruega y los que preferían apoyar al enemigo (la Iglesia y sus palmeros).
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En fin, no voy a excederme más sobre este tema. Tan sólo quería alabar el libro de Peter Beste por lo que supone como documento gráfico y por la belleza de sus imágenes, aunque no sé si emplear la palabra “belleza” es lo más acertado en este caso. El fotógrafo neoyorquino se documentó durante sus trece visitas a Noruega durante los siete años anteriores a la publicación del libro, en 2008. Obsesionado desde su juventud con la escena del Black Metal, logró introducirse en las entrañas de un colectivo pequeño y muy cerrado que lucha por mantenerse oculto. El resultado queda expuesto a lo largo de 216 páginas dónde podemos ver en fotos a gentes como Fenriz de Darkthrone, Nattefrost de Carpathian Forest, Frost de Satyricon, King Ov Hell o al polémico de Gaahl, ambos de Gorgoroth. Lo de este último ya tiene mérito, porque es un tipo bastante escurridizo. No es de extrañar, el amigo Gaahl está muy vigilado por la policía por culpa de una serie de problemillas que arrastra con la justicia noruega. Ya en 2001 fue sentenciado a un año de prisión por palizas y amenazas de muerte y más tarde, en 2006, fue condenado a otros catorce meses en prisión por torturar a un hombre y beberse parte de su sangre. También se vio envuelto en el affaire de la quema de antiguas iglesias de madera, algo de lo que Gaahl siempre se ha manifestado satisfecho y orgulloso.
Pero no sólo son interesantes las fotografías de estos personajes, actores fundamentales de la cosa, sino también las que nos muestran los locales de ensayo, sus casas, el ambiente en los conciertos, los fans y el “entorno” en el cual se desarrolla esta historia, con una mención especial para las localizaciones, esos magníficos parajes noruegos que tanto inspiraron a estos tíos. 
Las fotos incluidas en "True Norwegian Black Metal" book ya han podido verse expuestas en diferentes galerías. Sin ir más lejos, durante el pasado mes de marzo estuvieron en Madrid. Ahí van unas cuantas: 



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"No hay nada más natural que el considerar todo como a partir de uno mismo, elegido como el centro del mundo, uno se encuentra por lo tanto, capaz de condenar el mundo sin siquiera querer oír su cháchara engañosa." Guy Debord

jueves, 25 de agosto de 2011

Tokio Blues, the movie


De “Tokio Blues - Norwegian Wood” la novela ya os hablé -y bastante bien- en esta entrada de hace un par de años. Escrita por Haruki Murakami en el año 87, es una historia de nostalgia adolescente en la que se abordan temas universales como la perdida y la sexualidad. Como sin duda sabréis este libro catapultó a su autor al estrellato. Desde entonces hasta ahora, cualquier cosa firmada por el japonés se convierte, instantáneamente, en un superventas literario en todo el mundo. 
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De “Tokio Blues - Norwegian Wood” la película no os hablé por aquel entonces, básicamente porque no estaba estrenada. Es sobre lo que pretendía escribir ahora aunque, para ser sincero, no sé si me apetece mucho. Y es que “Tokio Blues” (the movie) es un cagarro fino. La adaptación está firmada por el vietnamita Tran Anh Hung, conocido principalmentalmente por haber dirigido la interesante “El olor de la papaya verde” (1993). Sin embargo en esta ocasión se ha columpiado a base de bien. Como manifestó Carlos Boyero tras ver la película, "todo se reduce a falsa intensidad emocional, a discursos monótonos recitados por actores de gesto vacío, acompañado de una música tan abusiva como chirriante (...) Tiene vocación poética, pero no transmite nada. Solo tedio infinitamente alargado." Amén hermano. Es la muestra perfecta de cómo se puede hacer una película espantosa basada en un libro maravilloso. De cómo aquella sensibilidad perfectamente entendible para el lector y aquella tristeza sobrecogedora que Murakami lograba transmitir con el paso de las páginas, ha terminado por convertirse en vacuidad, tedio e incluso cabreo. Tal vez no todo sea por culpa del cineasta vietnamita. Quizás, como algunos pensamos, los libros de Murakami son inadaptables al mundo del celuloide.    
  
De “Tokio Blues - Norwegian wood (This bird has flown)” ya os comenté algo en aquel primer post. Se trata de una conocidísima canción de los Beatles que viene incluida en uno de sus mejores discos: el “Rubber Soul” de 1965. Una canción que adquiere una gran significación en la novela y que en la película queda totalmente desdibujada. Vamos, que podrían haber colado cualquier otra composición del cuarteto de Liverpool y hubiese dado igual -…de los Beatles, de los Rolling, de Metallica o hasta de Raffaella Carrá!!!...  para el caso da lo mismo-. Ahí os dejo un vídeo friki del “Norwegian wood (This bird has flown)” con subtítulos en japonés, para acabar la entrada con buen sabor de boca. 

miércoles, 24 de agosto de 2011

Brian Clough y The Damned United


Brian Clough es uno de los personajes más importantes de la historia del fútbol inglés, que es como decir que es un personaje fundamental para la historia del fútbol mundial. Pese a que la vida de Clough estuvo marcada por los escándalos y que sus últimos días fueron de agonía, la de un alcohólico reconocido al que se le diagnóstico un cáncer de hígado y posteriormente uno de estómago que se lo llevó por delante, nada de eso oculta su glorioso paso por dos clubes de segunda fila como el Derby County y el Nottingham Forest. A ambos los aupó hasta la primera división inglesa y los hizo campeones, en el caso del Nottingham incluso de Europa (1979 y 1980). Es por ello el que, pese a la gran rivalidad existente entre ambos clubes y las respectivas ciudades que representan, todo quisqui allí habla maravillas de Cloughie, el tipo que les hizo grandes. Hasta el punto que el tramo de la carretera A52 que une Derby y Nottingham se conozca como la Brian Clough Way, o que en los partidos en los que se enfrentan estos dos equipos se entregue al ganador el Trofeo Brian Clough.

Pero no toda la trayectoria de Clough estuvo salpicada por el éxito. Posiblemente el peor momento lo vivió tras fichar por el Leeds United, uno de los grandes de la época y vigente campeón aquel año 1974. El mítico entrenador de los Whites Don Revie, tras dieciséis años en el club entre su etapa de jugador y la de entrenador, se convirtió en seleccionador inglés. Para sustituirle la directiva del Leeds decidió fichar a Cloughie, “el entrenador joven más prometedor de Inglaterra”, pasando por alto la vieja enemistad que lo separaba de su predecesor en el cargo. Unas diferencias en lo futbolístico y en lo personal que habían sido expresadas, abundando en palabras gruesas y expresiones malsonantes, a través de los medios de comunicación de la época. Tal vez por eso a Clough le resultara imposible hacerse con una plantilla que veneraba a Revie. Tampoco ayudaría mucho su arrogancia. Y el que en su primer día de entreno no tuviera mejor idea que espetarle a sus jugadores lo siguiente: “Hasta donde yo sé, podéis tirar todas esas medallas que habéis ganado estos años a la basura, ya que las ganasteis todas robando”. Lo que vino después ya es historia. Siete partidos en el puesto con una sola victoria y a la rue. El día de su despido, en rueda de prensa, Clough dijo aquello de “hoy es un día espantoso... para el Leeds United”. Genio y figura hasta la sepultura.

Pues bien, si cuento todo esto es porque acabo de ver “The Damned United”, producción británica del año 2009 dirigida por Tom Hooper, el de “El discurso del Rey”, en la que se narra este último episodio: el lamentable paso de Brian Clough por el Leeds United. Y he de deciros que es una auténtica gozada. Es más, creo que es la mejor película que he visto nunca ambientada en el mundo del balompié. Basada en la novela homónima de David Peace, narra en clave de humor negro los fatales cuarenta y cuatro días de Brian Clough al frente del conjunto de Elland Road. Una historia sobre lealtades, egos, abdicaciones, legados y conjuras, absolutamente fascinante. Y en la que su director ha conseguido algo casi imposible, transmitirnos lo que debe ser vivir y sentir la Premier,  pero desde dentro.

Por cierto que, aunque no venga mucho a cuento, siempre le he tenido simpatía al Leeds United. Tal vez sea por esto.

martes, 23 de agosto de 2011

Shenzhen by Delisle

Adoro la obra del historetista canadiense Guy Delisle quien, junto al italiano Gipi y a su compatriota Seth, forman mi trío de imprescindibles del comic. Cuento esto porque en espera de que se editen en castellano sus "Crónicas de Jerusalén", me he vuelto a leer “Shenzhen”, una de las primeras aventuras del intrepido "reportero" franco-canadiense. En ella el autor recoge sus impresiones tras un segundo viaje a China, en concreto a la ciudad del sur Shenzhen, a donde ha sido enviado para supervisar trabajos de animación durante un periodo de tres meses. Si me he decidido por releer “Shenzhen” y no “Pyongyang” o “Crónicas Birmanas” es precisamente porque de las tres es de esta de la que guardaba menos recuerdos. Ahora tras revisitarla entiendo el porqué. Me parece que es la más floja principalmente porque el peculiar estilo narrativo de Delisle, basado en la espontaneidad y en la técnica del "caos controlado", está peor perfilado que en sus dos obras posteriores. Con todo la novela está repleta de momentos graciosísimos y aunque solo fuera por eso ya merece la pena leerse. Reconozco que he pasado un buen rato... again!!! Merci monsieur Delisle.

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Para los que no lo sepáis, Shenzhen es aquella monstruosa ciudad que pasó en pocos años de ser un simple poblacho de pescadores, a una gran metrópoli y uno de los principales centros de producción del país. De hecho es una de las ciudades de más rápido crecimiento del mundo y la más densamente poblada de toda China, lo que no es poca cosa.

lunes, 22 de agosto de 2011

Sukkwan Island, de David Vann


"Por la noche, tarde, su padre volvió a llorar. Hablaba consigo mismo en pequeños susurros que sonaban como gemidos mientras lloraba y Roy no podía entender lo que decía su padre o descifrar cual era el dolor de su padre ni de donde provenía. Las cosas que su padre se decía a si mismo solo lo hacían llorar más, como si se obligara a hacerlo. Se quedaba callado y luego se decía algo mas y volvía a gemir y sollozar. Roy no quería oírlo. Lo asustaba y lo incapacitaba y no tenía forma de reconocerlo, ni ahora ni durante el día.
No pudo pegar ojo hasta que su padre terminó y se quedó dormido. Por la mañana, Roy recordaba el llanto, y le parecía que eso era exactamente lo que no debía hacer. En virtud de un acuerdo del que nunca había sido testigo, se suponía que debía oírlo por la noche y después durante el día no solo olvidarlo sino, de algún modo, hacer como si no hubiera existido. Empezó a tener miedo de las noches, aunque solo habían pasado dos. Por la mañana su padre estaba alegre otra vez y preparó huevos, cebolla, patatas y bacon. Roy fingió que tenía más sueño que él y que le costaba despertarse porque quería pensar y todavía no estaba listo para unirse a la alegría y el olvido"
Compré este libro por dos motivos. El primero y fundamental porque mi librero de cabecera lo incluyó entre las recomendaciones literarias para estas vacaciones estivales, lo cual no deja de sorprenderme una vez leído. La otra razón es porque había escuchado que el estilo literario de David Vann se asemeja al de mi amado Cormac McCarthy, cuestión esta harto discutible. El caso es que, con todas las salvedades que queráis, me ha gustado muchísimo Sukkwan Island. Un libro durísimo y desgarrador, en el que su autor recrea una atmósfera claustrofóbica y asfixiante en donde se intuye que la tragedia está a la vuelta de la esquina. La ambientación es cojonuda, en una remota, fría y solitaria isla de Alaska, accesible solo por mar y en hidroavión, de ahí que me sorprendiera la recomendación "veraniega" del librero. 
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La novela se estructura en dos partes y en cada una de ellas el hilo conductor lo lleva uno de los dos únicos personajes de la historia: Roy, el hijo; y Jim, el padre. Roy es un adolescente que acepta la oferta de su padre para pasar juntos un año en un inhóspito paraje de Alaska. La intención del padre parece ser  la de reconstruir una muy dañada relación paterno filial. Hay que tener en cuenta que Jim está separado de la madre de Roy, con la que este vive. Así de entrada no parece muy buena idea el llevarse a un crío de tan sólo trece años hasta una isla perdida para pasar un año en completa soledad, sobreviviendo a las inclemencias del tiempo y buscándose la vida para satisfacer las necesidades básicas. Más aún cuando el padre parece un inconsciente que no piensa en las consecuencias de lo que hace: no prevé la escasez de comida, la peligrosa cercanía de los osos o los inevitables imprevistos en un lugar al que ningún adulto responsable llevaría jamás a un niño. Con todo y pese a que, desde el inicio, sabemos que a Roy no le seduce demasiado la idea, allí que se plantarán los dos: el padre por necesidad, para purgar sus penas, y el hijo por obligación, ya que no quiere estar allí pero sabe que debe hacerlo por su padre. En fin, no cuento nada más para no joderos el libro, pero como os habréis dado cuenta la cosa no pinta nada bien. 
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Si esta novela es tan terrible y demoledora es por lo que nos muestra, lo descerebrados que podemos llegar a ser los adultos cuando no vemos salida a nuestra vida y volcamos todas nuestras frustraciones en los hijos. De eso sabe mucho David Vann a quien le cambió la vida a los trece años, como a Roy, su alter ego. Al parecer su padre, un hombre depresivo y desesperanzado, divorciado dos veces a causa de su infidelidad, le preguntó si quería ir a pasar un año con él a Alaska y él contestó que no. Dos semanas más tarde el hombre se suicidó. Según manifiesta el propio Vann, para superar el terrible sentimiento de culpa recurrió a la escritura y con tan solo 19 años acabó Sukkwan Island, su ópera prima. La “terapia literaria” consistió en darle la vuelta a la realidad, en fabular sobre como hubiesen ido las cosas si en lugar de decirle que no a su padre, le hubiera dicho que sí. Y ese es el germen de esta escalofriante novelita corta que no creo que decepcione a mucha gente. Muy recomendable. ...pero mucho, mucho. 
“Es raro, eso es todo. La mayoría de la gente no traería aquí a sus hijos. Y la mayoría de la gente traería algo de comida”.

domingo, 21 de agosto de 2011

La juventud del Papa



No sé porqué, pero en un día como hoy en el cual el Papa anda pidiéndole a los jóvenes que no busquen a Dios por su cuenta y esos mismos jóvenes van cantando eso de "esta es la juventud del Papa", me ha venido a la cabeza esa mítica escena de “La vida de Brian” en donde los miembros del “Frente Popular de Judea” se cuestionan sobre lo qué han hecho los romanos por ellos y la legitimidad de emplear métodos terroristas para expulsarlos de “su” territorio.
“Bueno… pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos; ¿qué han hecho los romanos por nosotros?.
-Nos han dado la paz.
-¿La Paaaaz?... ¡Que te folle un pez!"
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