Mi última lectura se la debo a la recomendación de un librero ocasional. Tal vez porque recién arribaba desde Alemania, o simplemente en agradecimiento al generoso gesto -y eso que este menda no hace caso a una puta recomendación ni aunque se la haga el fakin Cormac McCarthy-, el caso es que me agencié la obra más representativa de Heinrich Wilhelm Von Kleist (Fráncfort, 1777–Berlín, 1811). Por otra parte, nunca viene mal reencontrase con estilos y literaturas con las que se disfrutó durante la juventud, abandonadas hace ya demasiado. Y es que Von Kleist es uno los principales representantes del romanticismo y de la literatura nibelunga en general. Alguien que, coherentemente con la filosofía de vida escogida, se suicidó cuando apenas contaba treinta y cuatro –atormentadas- primaveras.
La novela en cuestión se titula “Michael Kohlhaas”, como el tratante de caballos que la protagoniza. Un tipo que sufre un abuso a causa de unos discutiblemente necesarios aranceles para atravesar una también discutible frontera. Comienza entonces su periplo para que se haga justicia. Pero a mitad de camino, harto ya de recibir la medicina del “no procede” o el “vuelva usted mañana”, Kohlhaas debió pensar aquello del "como broma ya está bien"y en consecuencia decide tomarse la justicia por su mano. Es justo aquí, con nuestro protagonista tirándose al monte a lo Braveheart, cuando la cosa reviste mayor interés. Porque hasta entonces la novela no pasa de ser un interesante antecedente de “El proceso” de Kafka (aunque menos kafkiano). Y es que la influencia reconocida de Von Kleist sobre la obra cumbre del escritor praguense, se siente y mucho.
Algo que me ha resultado sumamente interesante, es el tono marcadamente judicial de la novela. ¡Leguleyo que es uno! Vamos, que “Michael Kohlhaas” puede leerse perfectamente como una sentencia. Y no solo por el estilo literario, también por la estructura de la propia novela, con sus antecedentes de hecho, fundamentos de derecho y ese apoteósico fallo final. ¿Sentencia firme o recurrible? Mucho me temo que no, a no ser que exista algún tipo de amparo judicial en la morada de Yisucraist. Veritas in Deo mediante.
En fin, que m’ha gustao Xé…
--------------------------------------
PD. Me he topado con una reciente adaptación cinematográfica que no sé si quiero ver. Me genera muchas dudas. Y ello a pesar de estar protagonizada por el siempre resultón Mads Mikkelsen...
martes, 21 de abril de 2015
jueves, 16 de abril de 2015
El Paraíso Perdido, de Pablo Auladell
En la presentación de la colosal adaptación que de “El Paraíso Perdido” de Milton ha realizado Pablo Auladell, el propio autor nos confesó que durante el proceso creativo había intentado mantenerse absolutamente ajeno a las iconografías creadas tanto por Gustave Doré, como por William Blake. Fue hace más de un mes en la librería Bartleby de Ruzafa y en ese encuentro, el ilustrador alicantino remarcó que no lo hizo por una cuestión de soberbia, sino para evitar sentirse intimidado. Visto el resultado, muy bien por el alejamiento. Porque “El Paraíso Perdido” de Auladell es una obra dotada de una iconografía propia e independiente de la de otros, deliciosa en sus formas y colores y muy, pero que muy Auladell style.
Y eso que el encargo tenía su aquel. No me quiero imaginar la dificultad que debió de suponer recrear en imágenes ese complejo universo poético-narrativo, tratando de respetar la estructura creada por Milton allá por el Pleistoceno Medio. Si bien, Auladell también se tomó sus licencias a la hora de contarnos el origen de la caída de Satán a las tinieblas y de los hombres en el pecado original. Otro gran acierto.
He dicho que la obra nació fruto de un encargo pero no fue exactamente así. Y es que, a tenor de lo que nos explicó el propio autor, hubo varios encargos que se sucedieron en el tiempo. El primero se remonta al año 2010 y fue de la mano de Huacanamo. A esta editorial dedicada fundamentalmente al mundo de la poesía le debemos un primer tebeo, que se correspondería con lo que hoy es el primer capítulo de “El Paraíso Perdido”, titulado “Satán”. Los otros tres se gestaron tiempo después y a raíz de otro encargo, este de la editorial Minos. Su intención era que Pablo Auladell retomara la obra donde la dejó y concluyese la adaptación de este clásico de la literatura inglesa. Al final la cosa no funcionó demasiado bien. Lo que no quita que el ilustrador se lo currara y tras un denodado esfuerzo que se alargó varios años, concluyese la obra que ahora publica Sexto Piso.
Un enorme y bendito esfuerzo que ha dado como fruto una auténtica virguería literaria. Porque “El Paraíso Perdido” de Auladell es una puta maravilla. Libro referencial para cualquier amante de la buena literatura, independientemente de si profesa amor o no por el variopinto mundo de la historieta. Y es que “El Paraíso Perdido” se devora, deglute y hasta rumia con sumo placer. Enhorabuena pues para su autor y también a la editorial. El libro les ha quedado bien chulo.
Y eso que el encargo tenía su aquel. No me quiero imaginar la dificultad que debió de suponer recrear en imágenes ese complejo universo poético-narrativo, tratando de respetar la estructura creada por Milton allá por el Pleistoceno Medio. Si bien, Auladell también se tomó sus licencias a la hora de contarnos el origen de la caída de Satán a las tinieblas y de los hombres en el pecado original. Otro gran acierto.
He dicho que la obra nació fruto de un encargo pero no fue exactamente así. Y es que, a tenor de lo que nos explicó el propio autor, hubo varios encargos que se sucedieron en el tiempo. El primero se remonta al año 2010 y fue de la mano de Huacanamo. A esta editorial dedicada fundamentalmente al mundo de la poesía le debemos un primer tebeo, que se correspondería con lo que hoy es el primer capítulo de “El Paraíso Perdido”, titulado “Satán”. Los otros tres se gestaron tiempo después y a raíz de otro encargo, este de la editorial Minos. Su intención era que Pablo Auladell retomara la obra donde la dejó y concluyese la adaptación de este clásico de la literatura inglesa. Al final la cosa no funcionó demasiado bien. Lo que no quita que el ilustrador se lo currara y tras un denodado esfuerzo que se alargó varios años, concluyese la obra que ahora publica Sexto Piso.Un enorme y bendito esfuerzo que ha dado como fruto una auténtica virguería literaria. Porque “El Paraíso Perdido” de Auladell es una puta maravilla. Libro referencial para cualquier amante de la buena literatura, independientemente de si profesa amor o no por el variopinto mundo de la historieta. Y es que “El Paraíso Perdido” se devora, deglute y hasta rumia con sumo placer. Enhorabuena pues para su autor y también a la editorial. El libro les ha quedado bien chulo.
martes, 14 de abril de 2015
Hasta siempre Oskar... eterno uruguasho
Decía Günter Grass que “incluso los malos libros son libros y por lo tanto sagrados”. No sé lo que hubiese pensado el bueno de Günter de haberse leído el libro de Belén Esteban, aunque bueno, entiendo el sentido de su frase.
Obviamente si traigo aquí a colación al último Premio Nobel de Literatura alemán es porque acaba de fallecer. Y no se trata de cualquiera. Hablamos del autor de “El tambor de hojalata” su obra más importante y reconocida, fábula negra con la que Grass retrataba el rostro olvidado de la Historia. Una maravillosa novela que me marcó en la adolescencia, cuando la leí por primera vez. ¿Cómo olvidar al eterno infante Oskar Matzerath y a su tío Jan Bronski? ¿O aquel episodio de las anguilas y la cabeza de caballo?
Pero es que además, por estas extrañas casualidades a las que a veces nos somete la historia y el destino, el mismo día de la muerte de Günter Grass pero a un océano de distancia, también nos dejó el gran Eduardo Galeano, su viejo colega de militancias. El autor de la influyente y no suficientemente leída “Las venas abiertas de América Latina”. También el de “El fútbol a Sol y sombra”, posiblemente el mejor libro sobre fútbol que jamás haya leído. Aquel que dijo aquello de "los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mi un pajarito me contó que estamos hechos de historias".

Lea a Grass, introdúzcase en Galeano, disfrute con sus historias, aprenda de sus experiencias vitales, ensalce su compromiso, empápese de su genio, recupere su memoria a través de sus libros... No dejemos que las belenesesteban de este mundo se salgan con la suya.
-----------------------------------------------------------
Por cierto que la caricatura del autor alemán es obra del gran Tullio Pericolli y el precioso homenaje a Galeano y a “Las venas abiertas de América Latina" de El espíritu de los cínicos.
Obviamente si traigo aquí a colación al último Premio Nobel de Literatura alemán es porque acaba de fallecer. Y no se trata de cualquiera. Hablamos del autor de “El tambor de hojalata” su obra más importante y reconocida, fábula negra con la que Grass retrataba el rostro olvidado de la Historia. Una maravillosa novela que me marcó en la adolescencia, cuando la leí por primera vez. ¿Cómo olvidar al eterno infante Oskar Matzerath y a su tío Jan Bronski? ¿O aquel episodio de las anguilas y la cabeza de caballo?
Pero es que además, por estas extrañas casualidades a las que a veces nos somete la historia y el destino, el mismo día de la muerte de Günter Grass pero a un océano de distancia, también nos dejó el gran Eduardo Galeano, su viejo colega de militancias. El autor de la influyente y no suficientemente leída “Las venas abiertas de América Latina”. También el de “El fútbol a Sol y sombra”, posiblemente el mejor libro sobre fútbol que jamás haya leído. Aquel que dijo aquello de "los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mi un pajarito me contó que estamos hechos de historias".

Lea a Grass, introdúzcase en Galeano, disfrute con sus historias, aprenda de sus experiencias vitales, ensalce su compromiso, empápese de su genio, recupere su memoria a través de sus libros... No dejemos que las belenesesteban de este mundo se salgan con la suya.
-----------------------------------------------------------
Por cierto que la caricatura del autor alemán es obra del gran Tullio Pericolli y el precioso homenaje a Galeano y a “Las venas abiertas de América Latina" de El espíritu de los cínicos.
lunes, 13 de abril de 2015
El peligro eres tú, que no viniste
Quiso la diosa fortuna que el regreso de Nudozurdo a tierras valencianas se produjera tan solo tres días después de publicar su último elepé, "Rojo es peligro". Un título que ya avanza mucho de lo que en él vamos a encontrar. Eso con independencia de lo nos sugiera "El grito", canción con la que el trío madrileño había anticipado el lanzamiento de este, su cuarto álbum de estudio y en la que se aprecia cierta tendencia a la experimentación en lo sonoro y algo de politización en las letras. Hago referencia a esto último ya que he leído en ciertos foros como algunos talibanes del nudozurdismo clásico reniegan del supuesto viraje musical de la banda capitaneada por Leo Mateos. Sorprendente, la verdad. Porque este disco, si bien es más reposado que los tres anteriores, incluso más cálido si queréis, no da la espalda en ningún momento a las señas de identidad que han hecho de Nudozurdo lo que hoy día son. El tema de los sintetizadores puede gustar más o menos, a mí personalmente no me apasiona, pero cuesta ser crítico con la voluntad de renovar su sonido mostrada por unos músicos que nunca han renunciado a introducir matices que enriquezcan su propuesta. Más aún cuando no se ha perdido ni un ápice de personalidad... ¡Ni de su carisma! Si hubierais asistido al concierto del viernes no haría falta que os lo contara.
Y es que ese es otro de los puntos fuertes de Nudozurdo. Especialmente gracias a la enorme presencia de su líder, Leo Mateos. Un tipo que no hace sino crecer show tras show y disco tras disco. Y mira que es difícil, porque el tío ya de serie, es más alto que un pino. Bromas aparte, creo sinceramente que no hay nadie con más carisma que Leo Mateos dentro del panorama musical patrio. Es el puto Pablo Iglesias del indie-rock y que no se me enfaden ni los opositores venezolanos que de un tiempo a esta parte colapsan periódicos, teles y hasta la red de redes, ni tampoco los entregados consumidores de la marca blanca oficial (si es que son diferentes de los anteriores), que últimamente los hay a puñaos.
Enlazando con lo anterior (lo musical, que no lo político) y respecto al concierto del pasado viernes, primero que nada mostrar mi inmensa gratitud a unos tipos que me lo han hecho pasar teta en cada ocasión que ido a verles y escucharles. ¡Son increíbles! Sobre el escenario, absolutamente magnéticos. Su música lo es, pero Leo "el grande" todavía más. Te hipnotizan como a una serpiente de cascabel mientras letras y acordes se van introduciendo en tu cabeza. Pero es que encima los tíos son capaces de personalizar sus composiciones para la ocasión. Esta vez nos sorprendieron con la versión mega extendida de “Prometo hacerte daño”, la cara más metalera de la maravillosa "Dentro de él", la más etérea e instrumental de “El Diablo fue bueno conmigo”, interpretaciones lisérgicas con estrofas modificadas de "El hijo de Dios" o "Mil espejos" y una visión aún más psicotrópica si cabe de “Negativo”. Vamos que tuvimos la suerte de asistir a una deliciosa revisión de sus jitazos, que ya son unos cuantos, en perfecta armonía con el nuevo material. Si bien tampoco mostraron demasiado material nuevo. Si no me falla la memoria, de los diez cortes que componen “Rojo es peligro”, apenas si tocaron "El grito" y un par (quizás tres) más. Tampoco importó, para que os voy a engañar. Vamos, que fue un bolo grandioso. Digno de una de las mejores bandas nacionales, sino la mejor, en activo. Y es que ni ese supuesto cambio de rumbo, ni la escasa difusión comercial de su propuesta y ni siquiera el enésimo cambio de responsable de bombos y platillos han hecho mella. Respecto a esto último diré que, contra lo que pudiera parecer en un principio, el fichaje de Ricky Lavado (Standstill) para la aventura ha sido un verdadero acierto. Su golpeo tiene muchísima presencia en el disco y mucha más en el directo. Y eso que el tío se pegó un soberano costalazo antes de comenzar del que se anduvo resintiendo durante toda la noche.
¿He dicho ya que Nudozurdo son grandes? Sí... y peligrosos.
lunes, 6 de abril de 2015
Luciopercas, biruji, rancho sin fin y algunas pollas buenas
Que no os engañe esto último, porque no pienso hablar aquí de la versión porno-gay de la archiconocida peliculita protagonizada por el poco contenido Tom Cruise y un (casi)siempre excelso Jack Nicholson. ¡Ya le gustaría al cienciologo velocista! Polla buena la de los seis chotos provenientes de distintos enclaves de la terreta valenciana que se jugaron la vida a bordo de un aeroplano de la compañía irlandesa Morryanair. Una cafetera comandada por algún primo tarado del one hit wonder de la aviación (ya sabéis, el señor A punto L punto… y discúlpenme la cafrada). Todo ello con un único cometido: desenmascarar algunos de los muchos falsos mitos que rodean al tan cacareado Estado de bienestar alemán. Los alemanes, esa panda de rubicundos sociópatas cuyo modus vivendi consiste en trabajar de sol a sol parando tan solo para tragar toneladas de carne muerta, bien regada por la excelsa birra del terreno. Un sitio en el cual el vegetarianismo es poco menos que una entelequia.
Bueno, siendo eso verdad, también lo es que fuimos a visitar a un amigote:
Algunos sobretodo a ranchar...
...solo o en compañía del Polla Buena Team (PBT)...
Eso sí, la lucioperca de la que os hablaba ayer ni probarla. No nos dejó el líder del PBT, ni aún "a modo de tapa" (glorioso momento). También es verdad que, tres días y pico después, ya no nos cabía nada más en el estómago. Porque el viaje consistió, básicamente, en ingerir alimentos cárnicos de forma masiva. Y que no os extrañe. Pocas cosas más se pueden hacer en esa tierra asolada por el frío y la lluvia. Bueno sí: visitar ciudades y enclaves absolutamente sobrevalorados a ojos del latin tourist, tan acostumbrado a sus terrazas y chiringuitos. A fin de cuentas, la Selva Negra no es más que un trasunto del jodido Mas de Reig pero sobredimensionado, Stuttgart una suerte de Castelló de la Plana pero con más calles y tiendas (lo que no es muy difícil) y la jodida Linea Maginot un zulo de ETA con muchas pretensiones.
Pero no todo es morralla en el seno de la locomotora de Europa. Espira y su mole románica molan mazo. Aunque el vientecico siberiano que asolaba la ciudad poco ayudó para que nos pudiésemos recrear con su estampa recortada al Sol. Ídem de lo mismo respecto a la ribera del Rin. Cuatrocientos metros de ná en algún punto, ¡poca broma! Infranqueable para los romanos que, haciendo de la necesidad virtud, situaron su limes sobre él. Y es que algún Centurión con dos dedos de frente debió darse cuenta de que aquello no tenía mucho sentido. Lo de expandirse por el mero hecho de expandirse, ya me entendéis. Supongo que vio que como broma, ya estaba bien. Y es que con faldita y sandalias no se podía llegar mucho más arriba sin que se les cayeran las pelotas al suelo.
Tampoco esta nada mal Estrasburgo, una de las capitales de la overrated Europa de los veinticinco. Bonita ciudad de la otra parte de la jodida línea Maginot, ya en la Alsacia francesa, repleta de rinconcitos en los que abandonarse a l’amour y/o al bucolismo. Eso y una exuberante catedral gótica que quita el sentío. Eso sí, el sitio es gélido, húmedo y ventoso hasta decir basta. No apto para la vida del mediterráneo medio.
Otra staffen nibelunguen tiene que ver con el asunto de las obras y las carreteras. Un lustro escuchando que las autopistas de Alemania eran la polla Montoya para luego comprobar que ni flowers. Mal drenaje, baches, carriles provisionales, embudos en casi todos los accesos… ¡Y pilotos suicidas! ¿Qué? ¿No os lo creéis? Pues ahí va el documento gráfico que lo atestigua:
Eso por no hablar del reguero de obras que se aprecian en los márgenes de una red de carreteras con más fama de la que merece. Un espectáculo digno del peor Pocero o del mejor Antonio MartínSA-FADESA o viceversa o yo que sé. Eso sí, currelas no se veía ni uno. Tal vez fuera por motivo de las Pascuas. Mucho me temo que gran parte de los nibelunguen en edad de pimplar andaban ya cocidos por alguna cala de Mallorca, luciendo sus patitas blancas y leyendo la edición balear del Bild. El caso es que, bien por eso o por el puto frío, en las ciudades no había ni el Taten. Exceptuando los japoneses con paraguas que deambulaban entorno al castillito de Heidelberg. La ciudad en la que construyó sus reflexiones diarreicas don Inmanuel Kant. Personaje de infausto recuerdo que me traumatizó durante la adolescencia. Ayudó bastante un profesor de filosofía cabrón de cuyo nombre no quiero acordarme, la verdad. Aunque bueno, con el clima que se respira en Heidelberg, ¿que se podría hacer aparte de leer y reflexionar? Me hubiera gustado ver a mí al puto Kant reflexionar en Tenerife (Teneriffa pa’ ellos). Vamos, que ya puede dar gracias el criticismo, el idealismo alemán y hasta la historia de la filosofía de que Germanwings no andase operativa en el S. XVIII. O no, según se mire.
Por cierto que Paco està quadrat y aún no lo había dicho. Flipante su silueta en contraste con la del resto de miembros del PBT. A los hechos (en forma de fotaza) me remito. Eso sí, tiene un gran gusto musical. A él debemos que “Der Raüben un der Linz” se convirtiese en la auténtica banda sonora del viajecito:
DAF - Der Räuber und der Prinz 1981 - MyVideo
En fin Serafín... no os aburro más. Al final la cosa no fue para tanto. Tres días y medio visitando a un colega que vive en las afueras de Karlsruhe y pasándolo bien, que era la idea. O más bien, siendo rigurosos, visitando todos los parajes interesantes en un radio de 150 kilómetros alrededor de Karlsruhe, pero prescindiendo de la ciudad que vio triunfar a Edgar Schmitt. Vamos que, parafraseando (malamente) a Friedrich II "der Große": “Todo para Karlsruhe pero sin Karlsruhe”…
Lo dicho... emotivo homenaje a la fraternidad, el colegueo y a Le Grande Bouffe. Y es que dos o tres ingestas diarias de colesterol es para lo que dan..
…i això es tot. Ahora sí. O casi. Ahí va otra foto:
------------------------------------------------
PD. La verdad es que los de Le Grande Bouffe acabaron mucho peor, hay que reconocerlo...
Bueno, siendo eso verdad, también lo es que fuimos a visitar a un amigote:
Algunos sobretodo a ranchar...
...solo o en compañía del Polla Buena Team (PBT)...
![]() |
| Sobre estas líneas el PBT al completo desarrollando el principal pasatiempo de los lugareños. Lo cierto es que no hubo problemas para adaptarse al germanian way of life… |
Pero no todo es morralla en el seno de la locomotora de Europa. Espira y su mole románica molan mazo. Aunque el vientecico siberiano que asolaba la ciudad poco ayudó para que nos pudiésemos recrear con su estampa recortada al Sol. Ídem de lo mismo respecto a la ribera del Rin. Cuatrocientos metros de ná en algún punto, ¡poca broma! Infranqueable para los romanos que, haciendo de la necesidad virtud, situaron su limes sobre él. Y es que algún Centurión con dos dedos de frente debió darse cuenta de que aquello no tenía mucho sentido. Lo de expandirse por el mero hecho de expandirse, ya me entendéis. Supongo que vio que como broma, ya estaba bien. Y es que con faldita y sandalias no se podía llegar mucho más arriba sin que se les cayeran las pelotas al suelo.
Tampoco esta nada mal Estrasburgo, una de las capitales de la overrated Europa de los veinticinco. Bonita ciudad de la otra parte de la jodida línea Maginot, ya en la Alsacia francesa, repleta de rinconcitos en los que abandonarse a l’amour y/o al bucolismo. Eso y una exuberante catedral gótica que quita el sentío. Eso sí, el sitio es gélido, húmedo y ventoso hasta decir basta. No apto para la vida del mediterráneo medio.
Otra staffen nibelunguen tiene que ver con el asunto de las obras y las carreteras. Un lustro escuchando que las autopistas de Alemania eran la polla Montoya para luego comprobar que ni flowers. Mal drenaje, baches, carriles provisionales, embudos en casi todos los accesos… ¡Y pilotos suicidas! ¿Qué? ¿No os lo creéis? Pues ahí va el documento gráfico que lo atestigua:
Eso por no hablar del reguero de obras que se aprecian en los márgenes de una red de carreteras con más fama de la que merece. Un espectáculo digno del peor Pocero o del mejor Antonio MartínSA-FADESA o viceversa o yo que sé. Eso sí, currelas no se veía ni uno. Tal vez fuera por motivo de las Pascuas. Mucho me temo que gran parte de los nibelunguen en edad de pimplar andaban ya cocidos por alguna cala de Mallorca, luciendo sus patitas blancas y leyendo la edición balear del Bild. El caso es que, bien por eso o por el puto frío, en las ciudades no había ni el Taten. Exceptuando los japoneses con paraguas que deambulaban entorno al castillito de Heidelberg. La ciudad en la que construyó sus reflexiones diarreicas don Inmanuel Kant. Personaje de infausto recuerdo que me traumatizó durante la adolescencia. Ayudó bastante un profesor de filosofía cabrón de cuyo nombre no quiero acordarme, la verdad. Aunque bueno, con el clima que se respira en Heidelberg, ¿que se podría hacer aparte de leer y reflexionar? Me hubiera gustado ver a mí al puto Kant reflexionar en Tenerife (Teneriffa pa’ ellos). Vamos, que ya puede dar gracias el criticismo, el idealismo alemán y hasta la historia de la filosofía de que Germanwings no andase operativa en el S. XVIII. O no, según se mire.
![]() |
| Frío con el PBT como protas |
![]() |
| ..y más frío con Big Paco ocupando un tercio de la foto |
DAF - Der Räuber und der Prinz 1981 - MyVideo
En fin Serafín... no os aburro más. Al final la cosa no fue para tanto. Tres días y medio visitando a un colega que vive en las afueras de Karlsruhe y pasándolo bien, que era la idea. O más bien, siendo rigurosos, visitando todos los parajes interesantes en un radio de 150 kilómetros alrededor de Karlsruhe, pero prescindiendo de la ciudad que vio triunfar a Edgar Schmitt. Vamos que, parafraseando (malamente) a Friedrich II "der Große": “Todo para Karlsruhe pero sin Karlsruhe”…
Lo dicho... emotivo homenaje a la fraternidad, el colegueo y a Le Grande Bouffe. Y es que dos o tres ingestas diarias de colesterol es para lo que dan..
![]() |
| El glorioso magical Elbow de Baden Baden |
![]() |
| Esta imagen demuestra tres cosas: 1) A pesar de los pocos días que duró la aventura, acabé absolutamente derrotado. En parte por los ronquidos de algún miembro del PBT con quien compartía habitación; 2) La dronja caníbal y el espíritu de Magaluf causaron estragos entre los miembros del PBT; y 3) Me la bufa. Yo a lo mío que era dormir. |
PD. La verdad es que los de Le Grande Bouffe acabaron mucho peor, hay que reconocerlo...
domingo, 5 de abril de 2015
Abril de 2015. EN ABRIL CANCIONES MIL aka TRACKLIST PARA LUCIOPERCAS DE SECANO
La sander lucioperca es un perciforme que ni es perca ni es lucio sino todo lo contrario. Se trata de un bicharraco de cuerpo oblongo y comprimido, con una chola bien grande adornada por dos enormes ojos y una boca bien chica dadas las circunstancias. El conjunto se completa con una doble aleta dorsal con la primera arnada repleta de pinchos, mientras que la aleta caudal es homocerca y la anal tiene pinchos. Su color es verdoso en el lomo, el vientre es plateado y tiene flancos con estrías y reflejos de color rosado. Su tamaño puede ser de hasta ciento veinte centímetros, lo que no obsta para que los alemanes se la zampen cocinada con mantequilla de eneldo y recubierta de lonchas de bacon, servida a modo de tapa junto a las currywurst de rigor. Todo ello bien regado por las birras y los caldos de la zona, claro está.
Y hasta aquí la clase de biología y cocina alemana. Porque lo más importante que habéis de saber sobre lucioperca, lo que convierte a esta especie invasora y colonizadora de hábitats ajenos en algo especial, es que es un pez bailongo. El puto Tony Manero de los ríos, los lagos y las charcas de la Germania. Comprobadlo si no me creéis. Es muy sencillo. Os llegáis hasta el afluente del Rin más cercano a vuestro domicilio, localizáis un espécimen y le enchufáis los cascos con la SulotK de abril a tota virolla… Cositas nuevas y otras no tanto firmadas por gentuza como A Place To Bury Strangers, Metz, Föllakzoid, Courtney Barnett, Happyness, The Solicitors, Alabama Shakes, Juventud Juché, Diamond Rugs, Sufjan Stevens, Myles Sanko, Will Haven, Nudozurdo, José González o Havalina…¿Que lucioperca de medio pelo podría resistirse a ellas?
Pues eso…
Y hasta aquí la clase de biología y cocina alemana. Porque lo más importante que habéis de saber sobre lucioperca, lo que convierte a esta especie invasora y colonizadora de hábitats ajenos en algo especial, es que es un pez bailongo. El puto Tony Manero de los ríos, los lagos y las charcas de la Germania. Comprobadlo si no me creéis. Es muy sencillo. Os llegáis hasta el afluente del Rin más cercano a vuestro domicilio, localizáis un espécimen y le enchufáis los cascos con la SulotK de abril a tota virolla… Cositas nuevas y otras no tanto firmadas por gentuza como A Place To Bury Strangers, Metz, Föllakzoid, Courtney Barnett, Happyness, The Solicitors, Alabama Shakes, Juventud Juché, Diamond Rugs, Sufjan Stevens, Myles Sanko, Will Haven, Nudozurdo, José González o Havalina…¿Que lucioperca de medio pelo podría resistirse a ellas?
Pues eso…
martes, 31 de marzo de 2015
La fábrica de avispas
He leído por ahí que la publicación de “La fábrica de avispas”, debut literario de Iain M. Banks, autor más conocido por sus novelitas sci-fi, supuso un auténtico bombazo en las Islas Británicas. Vamos, que desde ese momento autor y obra pasaron a la difusa categoría del culto literario, si es que eso significa algo hoy día visto lo visto y sobretodo leído lo leído. Y es justo ahora, tres décadas después de su aparición y con el autor ya criando malvas cuando este menda se ha acercado hasta los mundos interiores de Frank Cauldhame, el sociópata adolescente protagonista de la novela.
“Hace años que no mato a nadie y no pienso volver a hacerlo nunca más. Fue solo una mala racha que estaba pasando”. Con esta abrumante lógica de perturbado justifica Frank sus crímenes. Porque el amigo es un asesino familiar que despunta en las ligas menores pero no aspira a llegar hasta el profesionalismo. Al menos eso es lo que él cree, porque sus razonamientos y los descubrimientos a los que iremos asistiendo a lo largo del libro, nos llevan a pensar otra cosa. En este sentido la mencionada fabrica de avispas viene a ser la obra cumbre del universo Frank. Un cachivache oracular en el cual lee el futuro mediante el sufrimiento y muerte de estos insectos. Telita…
Con todo y aunque de lo leído pudieráis extraer lo contrario, no es esta una historia de psychokillers. Es más, Banks ni siquiera se recrea en detalles escabrosos, ni aún a la hora de narrar los estrambóticos crímenes perpetrados por el chavalín.
Entiendo que allá por los ochenta la lectura de esta novela resultara estomagante. Hoy día no me lo parece en absoluto, salvo que seas un cagarrita con el estómago más sensible que el de un koala. Con todo no me ha parecido un mal libro. Y aunque al principio cueste cogerle el ritmo, a medida que van pasando páginas consigue que te sumerjas en el maravilloso mundo de Frank Cauldhame. Uno que no comparte con el resto de la humanidad y a Dios gracias.
“Hace años que no mato a nadie y no pienso volver a hacerlo nunca más. Fue solo una mala racha que estaba pasando”. Con esta abrumante lógica de perturbado justifica Frank sus crímenes. Porque el amigo es un asesino familiar que despunta en las ligas menores pero no aspira a llegar hasta el profesionalismo. Al menos eso es lo que él cree, porque sus razonamientos y los descubrimientos a los que iremos asistiendo a lo largo del libro, nos llevan a pensar otra cosa. En este sentido la mencionada fabrica de avispas viene a ser la obra cumbre del universo Frank. Un cachivache oracular en el cual lee el futuro mediante el sufrimiento y muerte de estos insectos. Telita…
Con todo y aunque de lo leído pudieráis extraer lo contrario, no es esta una historia de psychokillers. Es más, Banks ni siquiera se recrea en detalles escabrosos, ni aún a la hora de narrar los estrambóticos crímenes perpetrados por el chavalín.
Entiendo que allá por los ochenta la lectura de esta novela resultara estomagante. Hoy día no me lo parece en absoluto, salvo que seas un cagarrita con el estómago más sensible que el de un koala. Con todo no me ha parecido un mal libro. Y aunque al principio cueste cogerle el ritmo, a medida que van pasando páginas consigue que te sumerjas en el maravilloso mundo de Frank Cauldhame. Uno que no comparte con el resto de la humanidad y a Dios gracias.
domingo, 22 de marzo de 2015
Acuérdate, oh misericordiosísima Virgen de Guadalupe, que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro ha sido abandonado por tí...
Es
evidente que Guadalupe Plata no han inventado la pólvora.
Su fórmula -y
mira que abuso
de esta
palabreja en mis posts
musicales-
apela al blues
de
toda la vida de
Dios.
Música
de raíces negras convenientemente electrificada, tal como hicieran
todos
aquellos hermanos que en los años 30 marcharon
hasta el norte industrial de
los estates
para
ganarse el pan.
En
definitiva y
a lo que iba es que originalidad,
lo
que se dice originalidad en
la receta Guadalupe
Plata,
pues cero
patatero.
Lo
cual no quita que el trío de Úbeda haya sabido llevar todo ese
bagaje de negritud sureña hasta nuestro sur y
cantando en castellano, lo que no es poco, sonando
tremendamente veraces y -¡oh sorpresa!- contemporáneos.
Venían
los chicos capitaneados
por don
Perico de Dios hasta
Valencia para
presentarnos su tercer trabajo. Un disco homónimo, como los dos
anteriores, que
les sitúa de nuevo en el Olimpo del rock surgido de entre las
entrañas de la piel de toro. Álbum con una llamativa portada muy
acorde a la imagineria y a la estética que la banda andaluza se
gasta. Álbum sin titulo como ya he dicho, para no perder la
costumbre, lo cual será una
jodienda para todos aquellos que, dentro de unos años, comiencen a
buscar el material que ahora,
de forma incomprensible,
están
dejando
pasar. Aunque
eso ya es (o será) otra historia. Y no
seré yo quien
se halle en semejante
tesitura.
Ya
llevo unos añitos
deleitándome con esta propuesta aparentemente intrascendente que,
paradojicamente -y aquí me
la juego-,
llegará mucho más lejos que la
practicada por otros
popes del indie
patrio
tan
acostumbrados ellos
a
recibir
ventoleras
y hasta huracanes a
favor de causa. Y
sino tiempo al tiempo.
Todo
transcurrió en el
marco de una
sala Wah Wah que colgó el cartel de no hay billetes, como no podía
ser de otra manera. En un ambiente de sudoración y falta de aire que
le iba la
mar
de bien a lo que allí se venía
a ofrecer.
Nunca
“Rata” y “Huele a rata”, tocadas una a continuación de la
otra, cobrarán tanto sentido como
lo hicieron anoche.
Aunque
bueno, también “Serpientes negras”, sobretodo vistas algunas
actitudes del a veces poco respetable. Muy puntuales, eso sí. Y
en ese contexto fue como Guadalupe Plata fueron
desempolvando
todo su repertorio, desde “Tormenta” a la popular “Calle 24”, desde “Milana” a “Oh! My Bey!”. Hipnotizando a un público con muchas ganas de mandanga que se entregó a los ebdetenses desde
el minuto uno al noventa y tres, descuento en forma de bises incluido. Hasta el punto de que no nos hubiera importado disfrutar
de una prorroga e incluso, si se hubiera terciado, llegar a penaltis. Gran concierto el
ofrecido por los jienenses,
si señor. Uno
de esos en los que cobra sentido aquella afirmación, demasiadas
veces gratuita, de que las bandas crecen en los directos. Guadalupe
Plata sí son una banda de directo. Es más, con el escaso bagaje que
me da el haberles visto un par de veces diré que son sobretodo eso.
No os los perdáis si os pilla cerca y con la cartera llena.
Por
cierto y
ya para acabar, comentar que
los cachivaches que calza el señor Martos son una auténtica pasada.
Agur ratas de dos patas...
lunes, 2 de marzo de 2015
Restless Roque en el Crazy Club
Ni
Jellyfish, ni la
Electric
Light
Orchestra
han
sido nunca
santo
de mi devoción. Bueno,
en el caso de Jellyfish
me
mantengo en mis trece, no así en lo que respecta a la banda
de Jeff Lynne. Y
es que, conforme he ido sumergiéndome en la extensa obra del
cantante,
compositor
y
productor
de Birmingham, he ido cogiéndole
cariño a
la formación con
la que
se
hizo celebre.
Y si bien le sigo
prefiriendo
con The
Iddle Race y,
por supuestísimo, con los Traveling Wilburys -el
supergrupo que formó junto a George Harrison, Bob Dylan, Roy Orbison
y Tom Petty-,
cada vez me mola más el rollo sinfónico comercialote practicado
por la E.L.O.
Todo
esto para introducir a El Inquieto Roque, para algunos
los Jellyfish españoles, siempre
y cuando
el cantante de la mítica banda californiana hubiese sido el
mencionado Jeff Lynne. ¿Y
quien es este hombre? Pues un talentoso
músico valenciano que, tras
unos añitos picando
piedra, puede vanagloriarse de haber
firmado
uno
de los mejores discos nacionales publicados
durante el
pasado 2014, “3D”. Enorme colección de melodías que, sin embargo, no
tuvo toda la repercusión que seguramente merecía. Tal vez por eso
lo pasé por
alto a la hora de elaborar mi lista anual de recomendaciones. Bueno,
por eso y porque ni
siquiera lo
había escuchado.
Mi
desquite se está produciendo justo
ahora, a comienzos de este 2015. En
gran parte por culpa de
-o más bien gracias a-
una
web
gringa
a la que no recuerdo como llegué y que califica “3D” como el mejor
disco de pop
melódico publicado en el 2014 de entre los cantados en lengua diferente a la usada por Shakespeare o Lebron James.
Desde entonces hasta ahora me he puesto las
pilas,
recuperando el tiempo perdido y ya son varias las semanas con este “3D”,
tercer trabajo de Roque Esteban bajo la
etiqueta El
Inquieto Roque, como banda sonora. Pero nada mejor para acabar de resarcirme como acudir al
concierto que ofreció el pasado viernes en El Loco. Un
concierto fantástico.
Mejorando incluso la mejor de mis expectativas. Y
es que la particular voz de Roque suena aún mejor en el contexto de
una actuación en vivo. Alucinante, en serio. También
los juegos vocales junto a otros
miembros de la banda. Protagonistas de varios de los mejores momentos
musicales
de la velada.
Por ahí desfilaron todos los jitazos
incluidos en este “3D”, desde ese “Hay algo muy dentro de mí” que tanto me recuerda a
“Mr. Blue Sky”, pero también a la “Señora azul” de Cánovas,
Rodrigo, Adolfo y Guzmán, hasta la maravillosa “Me siento
transparente”, mi favorita del álbum. Canciones bien cosidas y
mejor interpretadas en las que se aprecian guiños a lo mejor del
power pop anglosajón, pero también a los Beach Boys más eufóricos. Y todo ello ejecutado en un bonito y cristalino castellano, que nunca llega a caer en el
abismo del ridículo. Y eso que en ocasiones se arriesgan a transitar
por el alambre en canciones como “Chiliburguer”, sin duda, una de las más divertidas.
He
dicho ya que me
encanta el último disco de El Inquieto Roque. Pues
eso.
domingo, 1 de marzo de 2015
Marzo de 2016. DEGEIM PASSAR EL CALORET AND WHAT GODZILLA SAID, EL CALORET OBEYED... I QUATRE ANYETS MÉS DE VERGONYA A LA VISTA...
Porque
no sólo de caloret vive el hombre. Aunque tampoco a base de
J&B cuestión esta que alguien debería explicarle a la señora alcaldesa. Así que aquí os
dejo con este pedazo de lista plagada de novedades, algunas esperadas y otras no tanto. El gran José
González, el fantástico avance del que será el segundo álbum de
los Alabama Shakes, la vuelta al ruedo de unos Blur que siguen
sonando decentemente, amén de otras cositas firmadas por
gentes diversas como Colleen Green, Guadalupe Plata, Villagers, Avishai Cohen
Trio, Hidrogenesse, Iron & Wine, Kitty, Daisy & Lewis,
Magnolia Shoals, Modest Mouse, The Mountain Goats, Sufjan Stevens,
The Tallest Man on Earth, Twerps, Waxahatchee, Pond, Two Gallants o
Viet Cong... Juntamente a varios discos que aún arrastro del pasado
2014 y de los que me resisto a separarme. U otros que,
incomprensiblemente, no llegué siquiera a conocer. Entre estos últimos merece una
mención muy especial el de los australianos The Solicitors y como no, el tercer álbum firmado por mi paisano El Inquieto Roque.
Y
sí, ya lo sé, Elvis Perkins no está y debería estarlo. Pero esa cuenta la
debe rendir él y no yo. O Spotify. O el sello discográfico que, hasta donde yo sé, es él mismo...
Y ya está todo... Así que, ¡ale! a passar-ho bé amb la llista i
el puto caloret.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




















