jueves, 28 de febrero de 2019

Permafrost, de Eva Baltasar


Me ha gustado mucho esta novela de la poetisa Eva Baltasar. Atiende al título de Permafrost, como la capa de suelo permanentemente congelado de las regiones muy frías o periglaciares. Representación de ese manto que recubre a la protagonista quien, siempre en primera persona, nos muestra a que se enfrenta y de que se protege. Desde la superficialidad de todo cuanto la rodea, hasta un entorno familiar que poco o nada tiene que ver con su manera de entender la vida. Con una madre obsesiva, una tía interesada, una hermana frívola y una sobrina desconocida a la cabeza. 

Historia contundente e intensa, incluso bernhariana -en clave feminista-, que incluye un puñado de imágenes poéticas que son, con mucho, lo mejor del libro. 

Un fantástico debut literario con el que esta autora catalana reivindica la libertad femenina en el placer y también en la soledad. Bueno, supongo que es una vindicación de esas libertades en general, sin necesidad de reducirlo a una cuestión de género.   

miércoles, 27 de febrero de 2019

Vuestro problema con los Oscars

¡Qué os lo tomáis demasiado en serio leñe!

Eso y que los sufrís, que ya son ganas…

Esto va por la ola de jeiterismo desnortado que inunda las redes desde el pasado lunes, tras conocerse el nombre de los ganadores de los Oscars 2019. Una cuestión que ya no me sorprende y es que cada año viene a ser lo mismo: “Qui ni ha ganado li qui mís mi gustí a mí… Qui ni hin timidi in considiriciín a la ictriz di Sipirsalidospirtisieti”… ¡Pues muy bien chavales! Pero que sepáis que parecéis una caterva de Lenores desatados. Y el soriano es cosa seria.

Creo recordar que fue en el programa de cine que comandaba José Luís Garci en La2, donde escuché la frase. Alguno de los contertulios – no recuerdo si fue Miguel Marías, Lamet o quizás Torres Dulce-, dijo algo así como que el interés de los Oscars no se medía tanto por quienes eran los galardonados, como por las películas nominadas.  Y aunque tampoco es que esté de acuerdo al ciento por ciento con la lectura, si me parece más adecuada a lo que sucede dentro del antiguo Kodak Theatre. Por cierto, glorioso programa aquel “¡Qué grande es el cine!”.  Añorado por cualquier cinéfilo, cinéfago o adicto a la nicotina que se precie.

Luego está aquello que decía Mahler de que la tradición no es el culto de las cenizas, sino la transmisión del fuego. Porque es verdad que esto de los Oscars tiene mucho de cosa caduca y poco o nada de fuego. Pero bueno, hablamos de unos premios orquestados por y para la industria así que, ¿cómo coño queréis que premien a una peli uzbeka que ni tan siquiera se estrenó en EEUU? Todavía más atendiendo a la edad media de los integrantes de la Academia. Los que votan, vaya. Y sabiendo como sabemos que la presbicia es enemiga de los subtítulos. Pues eso.

En todo caso, que una peli tan simpática y vulgar como “Green Book” haya sido la ganadora del certamen no me parece ni tan mal. Desde luego que podría haber sido mucho peor. Y es que por ahí andaban “Bohemian Rhapsody” y “Black Panther” al acecho. Sin ir más lejos en la edición 2018 ganó esa mierda sobrevalorada de “La forma del agua”. Peor fue el año anterior, cuando premiaron a “Moonlight”. Y si nos vamos unos añitos hacia atrás, podemos ver ahí, brillando con luz propia, las estatuillas de “Una mente maravillosa” o “Shakespeare enamorado”. ¿Qué digo brillando? ¡Refulgiendo! ¿Pero de que hostias vais Academia?

Y eso es todo lo que tenía que decir sobre la 91 edición de los premios otorgados por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas. Ahora es momento de hablar sobre los Oscars de verdad: El Guarén de Cobre Robao que otorga la Academia del Cagallón presidida por el Comandante Suloki. Quién no ha visto todas las películas rodadas durante el pasado 2018 y ni falta que hace. Paso a relacionar la lista de galardonadas o, siguiendo la jerga de esta bitácora, “lo milloret de lo milloret” del 2018 cinematográfico:  

“Climax” de Gaspar Noé
Musical psicodélico y medio racista en el que la cámara se pasa la mayor parte del tiempo rodando desde ángulos inverosímiles. Cine terrorista en el que el caos, la violencia y el exceso campan a sus anchas.  El baile inicial, en un interminable plano secuencia, es sublime.
“Cold War” de Pawel Pawlikowski
Conmovedora historia de amor con trasfondo musical. Rodada en blanco y negro y con una deslumbrante fotografía que viene a ser la marca de fábrica de este director polaco. Precioso homenaje al cine de antaño sin caer en el pastiche o la imitación.
“Mandy” de Panos Cosmatos
Ejercicio de divertimento bizarro que entronca con el terror de serie B, el sci-fi y hasta del surrealismo escuela David Lynch. Bebiendo tanto de la obra de Sam Raimi como del mundillo del pulp, los relatos de Lovecraft y hasta del thriller alla maniera di Frank Miller. Y con Nicolas Cage en una Harley acarreando un hacha dorada.
“Lo que esconde Silver Lake” de David Robert Mitchell
Maravillosa historia detectivesca con aroma a cine clásico, pero embadurnada de cultura pop. Repleta de guiños al cine de David Lynch, a los cómics de Charles Burns y Daniel Clowes, al “What’s the Frequency Kenneth?” de R.E.M y hasta a Kurt Cobain. ¿Qué qué?   
“La enfermedad del domingo” de Ramón Salazar
Impresionante drama dotado de una belleza casi espectral. Cada encuadre, cada movimiento de cámara, cada nota musical o palabra dicha nos trasladan hasta un espacio repleto de poesía sobre el cual se cierne una amenaza invisible. Eso y una Bárbara Lennie descomunal. 
“Un lugar tranquilo” de John Krasinski
Bellísimo film distópico en el que el no-sonido es el verdadero protagonista. Historia sin apenas diálogos, rodada en una forma elegante y en la que no hacen falta monstruitos para mantener el suspense de principio a fin.  
“Spider-Man: Un nuevo universo” de Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman
Una locura audiovisual. Nueva visión del universo Spider-Man que poco o nada tiene que ver con sus predecesoras y menos mal. Sobresaliente en lo estético. La verdad es que la historia es lo de menos. 
“Border” de Ali Abbasi
“Déjame entrar” versión troll y con un poco más de mala vibra. Bonita reflexión sobre la identidad como garantía de pertenencia al grupo y también sobre la importancia del autoconocimento.
“Black Mirror: Bandersnatch” de David Slade
Un “elija su propia aventura” versión 9.0. Repleta de simpáticos guiños que no ocultan un trasfondo bien oscuro y profundamente inquietante.
“Roma” de Alfonso Cuarón
Historia pequeñita y conmovedora que encierra grandes verdades. Más allá de la historia de Cleo, la protagonista, tiene planos por los que ya merece la pena hincarle el diente. Un regalito para los sentidos.
“Isla de Perros” de Wes Anderson
La imaginación del rubio de Houston no conoce límites. Historia de un niño que emprende un viaje para buscar a su perro extraviado en un entorno repleto de divertidas ideas mecánicas. Maravillosa en sus colores. Vibrante en lo musical.
“La casa de Jack” de Lars Von Trier
Puro Lars Von Trier. Cinta oscura, provocadora, inquietante, sádica y muy desagradable. Nada nuevo bajo el Sol y a Dios gracias. Y con una escapada estilística al final que te deja espatarrao.    
“La Balada de Buster Scruggs” de Joel y Ethan Coen
Conjunto de historias sobre el lejano oeste en las que aparecen todos los elementos característicos en el cine de los Coen: violencia, humor negro, miserias humanas, personajes únicos y la importancia de lo inesperado. Bella a pesar de su irregular desarrollo.
“El Reino” de Rodrigo Sorogoyen
La historia de la España actual resumida en un conjunto de personajes de ficción o no tanto. Retrato sobre la corrupción cañí rodado con un ritmo vertiginoso, en lo visual y en lo musical, en el cual se verá reflejado más de uno.
“Dogman” de Matteo Garrone
Este hombre perro es la dolorosa encarnación de una vida de humillaciones. Historia de un perdedor de manual vapuleado por las circunstancias y acostumbrado a encajar. Recreación de un macabro suceso acontecido a finales de los ochenta en el extrarradio romano.
“Todos lo saben” de Asghar Farhadi
Mitad thriller, mitad drama en el que todos saben lo que pasa menos los que lo tienen que saber. Recelos pueblerinos, rencores familiares, asuntos de guita y secretos a voces en esta interesante excursión de Farhadi a terra ignota.
“Noche de lobos” de Jeremy Saulnier
Policiaco impecable factura en el que los bosques, la nieve, los lobos, las costumbres y creencias atávicas y los secretos de familia se dan la mano. Y con esos giros argumentales tan habituales en el cine de Saulnier.
“Ghostland” de Pascal Laugier
Peculiar historia de terror no tanto por el planteamiento formal, que asume todas las convenciones del género, como por proponer una lectura diferente. Ejercicio inteligente de sadismo, aunque sin llegar a salpicarnos como en “Martyrs”.
“La favorita” de Yorgos Lanthimos
La película más contenida en la trayectoria de este animal se centra en las maquinaciones políticas durante el reinado de Ana Estuardo. Menos sórdida que sus predecesoras, a cambio ofrece un tour de force entre las tres actrices protagonistas. Despampanantes.
“Lazzaro feliz” de Alice Rohrwacher
Mezcla entre fábula y neorrealismo que oculta una crítica a la sociedad capitalista y evidencia un claro homenaje al cine del primer Fellini. Con un discurso que oscila entre lo social y lo poético.
“Viudas” de Steve McQueen
Adaptación de un miniserie ochentera sobre cuatro mujeres con nada en común excepto una deuda heredada por las actividades criminales de sus difuntos esposos. Impecable como pieza de género.
“Calibre” de Matt Palmer
Una suerte de “Defensa” versión británica que ofrece mucho más de lo que inicialmente promete. Con su puntito justo de tensión y misterio es capaz de regalarnos un buen rato de diversión.
“Upgrade (Ilimitado)” de Leigh Whannell
Una marcianada repleta de ingenio tan predecible en su desarrollo como disfrutable. No sé si era lo que su director pretendía, pero parece más una comedia que un thriller de ciencia ficción. Y lo digo como algo positivo.  
“Deadpool 2” de David Leitch
Secuela de “Deadpool” en la que nuestro anti-súper-héroe favorito vuelve a las andadas con sus cafradas e insultos. Por muy insustancial que nos parezca,  este universo Deadpool sigue resultando estiloso y descacharrante.   
“Green Book” de Peter Farrelly
Tan vulgar como entretenida, tan fútil como divertida, tan buenista como interesante. Otra historia más sobre la amistad, el entendimiento y los prejuicios. Destacando, muy por sobre todo, la figura de Viggo Mortensen.
“Campeones” de Javier Fesser
Trabajo hasta más buenista que el anterior, pero para nada desdeñable. Tierno canto a la dignidad, la bonhomía y hasta la generosidad en una propuesta muy entretenida y por momentos, hasta divertida.
“Cam” de Daniel Goldhaber
Ínfima producción televisiva con aires a episodio de “Black Mirror”. Desconcertante inmersión en el universo de las redes sociales y del sexo on-line protagonizado por la más loquer de las protagonistas en “El cuento de la criada”.
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Y hasta aquí los Guarenes de Cobre Robao Awards.

Como ya hiciera el año pasado, solo he incluido aquellas películas valoradas por un servidor con, al menos, un cinquito en filmaffinity. Si bien, esta vez no las he ordenado basándome en la nota que les puse. Me he dado cuenta de que hay películas que han crecido mucho desde que las valorara en la mencionada web.

¡Ah! Y sí, yo también he visto “Hereditary” y hasta “El infiltrado del Klan” pero no están en la lista. ¿Qué pasa?

¡Y no! No he visto la de Freddy Mercury. ¡Ni ganas! Sí quiero ver “Quién te cantará” de Carlos Vermut  y ya lo habría hecho de no ser porqué es inencontrable aquí en Chile. También me suscita curiosidad la última de Koreeda –a pesar de la mierdaca que se cascó el año pasado-. Además quiero confirmar si la interpretación de Christian Bale en “Vice” es para tanto. Pero no se puede llegar a todo. Ni hay tantos guarenes a repartir.   

jueves, 31 de enero de 2019

1000 violines


Kiko Amat es uno de esos críticos a los que merece la pena leer, independientemente de si te interesa sobre quién o qué escribe. El de Sant Boi es un especialista en trufar sus textos con simpáticas anécdotas extraídas de su propia vida, hasta un punto en el que, da igual las canciones o los libros que justifiquen los artículos. A ver, eso no quiere decir que la música no importe. De hecho, como el mismo reconoce, las canciones son lo único que importa siendo el eje alrededor del cual gira todo. Desde luego son la argamasa que aúna las diversas historias que se incluyen en este “Mil violines (y otras crónicas sobre pop y humanos)”. Donde también aparecen listados de temas, crónicas de conciertos y hasta confesiones autobiográficas, siguiendo el tono de las columnas que al autor realizó para La Vanguardia, Catorcephenia, El País, Jot Down o su blog Bendito Atraso.

Así pues, y parafraseando al propio autor, este libro va de, entre otras muchas cosas, discos, miedo, 1995, Mose Allison, vida-entre-tíos, música-para-tíos, skinheads, Rachmaninov, Kiko Amat, la familia y los amigos de Kiko Amat, Robert Forster, 1993, mod revival, The Chords, masculinidad, debilidad, pena, The Dictators, subcultura, “Top Secret”, Alison Statton, Weekend, Radio 80 Serie Oro, Catalunya Música, 1930's dance band music, Dennis Potter, De La Soul + Teenage Fanclub, gangsta rap, el cringe, la música triste de Jimmy Webb, el deep soul y la curación por la canción, Bill Withers como modelo a seguir, el “Rarities” de los Who, la música de mil chaquetas de tweed, Billy Childish, sombreros, defender el atasco y el anacronismo y la tradición y la experiencia, “I don’t like cynicism”, Kwik Safe, Cricklewood, robar en Virgin Records, David Papiol, britpop, Blur, “Wonderwall”, Mega City Four, Hurrah!, ser fan en contra de Morrisey, la nostalgia que hay que explicar, The Fleshtones y diez canciones odiosas. También habla de su mujer y de Los Fresones Rebeldes, de Brighton 64, A Tribe Called Quest y N.W.A., de Los Negativos y Los Canguros, del “Murmur” de R.E.M., de Vic Godard, Dexys Midnight Runners, The Lambrettas, Miqui Puig y hasta de El Último de la Fila o El Dúo Dinámico.

Pero como al final esto va de canciones, ahí van un puñado de ellas:

domingo, 23 de diciembre de 2018

“Alguien camina sobre tu tumba”, de la Enríquez

Desde que tengo uso de razón me atrae la quietud de los cementerios. Y siempre que tengo la posibilidad, me gusta admirar aquellos que merecen la pena de los sitios a los que voy. El último que me sorprendió fue el Cementerio Municipal de Punta Arenas – Sara Braun, en un reciente viaje a la capital de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Bonita necrópolis de varias hectáreas con una plazoleta central coronada por una gran cruz donada por Alfonso Menéndez Behety, hijo de José Menéndez y Menéndez “el rey de la Patagonia”. Un espacio rico en estilos y ornamentos, tanto en los mausoleos como en su edificio principal, en el que se evidencia la influencia de las diversas nacionalidades de inmigrantes que llegaron a la región (croatas, escoceses, alemanes, asturianos como los Menéndez…) y que conforman la actual cultura magallánica.

No es un gusto tan extraño, creo. De hecho, quien no se estremezca tras atravesar las puertas de un camposanto es que está muerto por dentro. O por fuera y está efectuando el venerable trayecto para no volver a salir de allí. En todo caso hay peña que lleva esta afición mucho más allá de lo que la llevo yo, que me conformo con pasear entre tumbas, leer cuatro epitafios y echar alguna fotito. Por ejemplo la periodista y escritora Mariana Enríquez, de quien ya os recomendé leer “Las cosas que perdimos en el fuego” y “Los peligros de fumar en la cama” (¡Leedla!). Y es que la señora fue capaz de sustraer un hueso de las Catacumbas de París. O al menos eso es lo que relata en “Un hueso de los inocentes”, una de las diecisiete historias contenidas en “Alguien camina sobre tu tumba”. Bonito libro que recoge la mirada de la autora argentina en su recorrido por varios cementerios a lo largo y ancho del mundo.

La colección de visitas incluye camposantos en Australia, Argentina, México, Perú, Italia, Alemania, los Estados Unidos, Francia y Cuba. Entre las más chulas está la primera, protagonizada por el musicalizado cementerio de Staglieno en Génova. Allí donde se encuentran las espectaculares tumbas de la portada de “Closer” y del single “Love will tear us apart” de Joy Division. También la historia en torno a la tumba del caballo Malacara y el fosar de Trevelín, en la Patagonia argentina. Enclave poblado a mitad del XIX por gentes provenientes del país de Gales. O la visita al Colonial Park y Bonaventure Cemetery de Savannah. Aquel en el cual se encontraba “La niña ausente” de la carátula de “Medianoche en el jardín del bien y del mal” de John Berendt (con versión cinematográfica al cargo de Clint Eastwood). Aunque de todas las historias, la que me ha resultado más interesante aún sin tener claro que sea la mejor, es la titulada “El Ángel de Salamone”.

Precisamente por haberme descubierto a Francisco o Francesco Salamone. Discutido arquitecto ítalo-argentino, responsable de la modernización de la obra pública de varios municipios del interior en la provincia de Buenos Aires, durante los años 30. Su gran amistad con el gobernador provincial, un tal Manuel Fresco, propició que le encomendaran la tarea de construir más de sesenta obras en apenas cuatro años. El ínclito Manuel Fresco, adorador de los regímenes totalitarios, de Hitler y de Mussolini, necesitaba grandilocuencia. Una arquitectura que reafirmara su poder y el de un estado presente en los momentos importantes de la vida de los lugareños. De ahí que la obra de Salomone se caracterice por el monumentalismo. Con unas construcciones bestiales que llegan a elevarse hasta treinta metros por encima del entorno. El impacto urbanístico debió ser enorme y desde luego que, si puedo, pienso comprobarlo in situ. Su catálogo de obras incluye la portada de 22 metros para el cementerio de Azul, cuya visita relata la Enríquez en “El Ángel de Salamone”. Con un impresionante cuerpo central con las letras RIP en gigantescas placas de mármol negro y, por delante de ellas, el no menos impresionante “Ángel exterminador” hecho de hormigón en estilo art decó. Pero bueno, también están la portada del cementerio de Saldungaray con el “Cristo de la Rueda”, o el cementerio de Laprida y esa demencial entrada a través de una especie de triángulo cónico.
, brutal.        

La verdad es que el libro está genial y no solo por el tema de Salamone. Podría haber halagado cualquiera de las otras historias que incluye ya que son realmente buenas. Todas. Algunas mucho, como “Un dominicano sin cabeza” (Cementerio Presbítero Maestro de Lima), "Ciudades de los muertos" (Cementerios Saint Louis Nº 1, Holt y Lafayette Nº 1 de Nueva Orleans), "Rosas de cristal" (Necrópolis de Colón en La Habana), “Acá nadie se muere” (Cementerio Municipal de la Isla Martín García), "Los perros negros" (Panteón de Belén y Panteón de Mezquitán en Guadalajara)… ¿Pero para qué? Mejor que os pique la curiosidad. Por cierto que, el final del libro incluye una lista de las necrópolis que la autora todavía quiere conocer. Me ha sorprendido que entre estas, señale unas cuantas que ya he visitado.  

jueves, 20 de diciembre de 2018

Lo milloret de lo milloret 2018. ¿Quién da más?

Lo prometido es deuda…

Como otros años, la listaka de TCBUP está formada por los álbumes que más me emocionaron este 2018, sin necesidad de ser mejores o peores que otros. O bueno sí, a oídos de este menda que es el único importante aquí. Podría haber elegido veinte, cincuenta o cien, pero son “solo” setenta. Casi los mismos que el año pasado y un puñado más que hace dos o tres. Lo sé, son muchos, pero… ¿y lo bien que me lo pasado escuchándolos?

Con todo, el acotar (wtf!?) conlleva que se hayan quedado fuera discos que podría haber incluido sin demasiados problemas. Pienso ahora en el segundo de los bristolianos Idles, lo nuevo de J Mascis, el regreso de The Asteroid #4, los discos de confirmación de El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco o de Tony Molina, o de súper confirmación en el caso de (a band called) E. También el putoamismo mostrado por Kanye West junto a Kid Cudi en Kids See Ghosts y el nuevo ejercicio de revival post-punk de Preoccupations. O el regalito de Kathryn Calder ahora bajo el paraguas de Frontperson. También la nueva delicatesen firmada por Jonathan Wilson y como no, el tercer elepé de Jack White ya sin sus White Stripes. Por no hablar de la despedida a la francesa protagonizada por Ultimate Painting. Ah! ¡Y el sorprendente debut de los chicos de La Brígida Orquesta! O los inesperados nuevos trabajos de Hop Along y el gran Joshua Black Wilkins. Y hasta los epés de Spielbergs, Cold Cave, El Último Vecino y Converge. 

En fin… Supongo que sobra decir que la lista no es para nada científica. Mucho menos el ranking. Tampoco lo pretende. Nace fruto de la necesidad de compartir de este humilde maestro de ceremonias. Y de difundir cultura, que falta nos hace visto el panorama. Aunque también opera a modo de recordatorio personal para quien suscribe estas líneas. Y es que los años no pasan en balde y la memoria se resiente. Como ya he apuntado incluye aquello con lo que más disfruté durante este año que se nos va. Y no es poca cosa. Así que confío en que os mole. Al menos el ochenta por cien de los discos reseñados. Y si no os alcanzaría el rumor de aquella histórica pregunta de Valle-Inclán: “¿Sois almas en pena o sois hijos de puta?”. ¡Ea! Pues eso nomás… 

Enjoy (Division).

...y este el orden. Al menos por hoy:    

1. “Transangelic Exodus” de Ezra Furman
2. “Yawn” de Bill Ryder-Jones
3. “Sparkle Hard” de Stephen Malkmus and the Jicks
4. “Vortex” de Toundra
5.  “Twin Fantasy” de Car Seat Headrest
6. “Uniform Distortion” de Jim James
7. “POST-” de Jeff Rosenstock
8.    “Shadow People” de The Limiñanas 
9.  “Last Building Burning” de Cloud Nothings 
10.“Constant Image” de Flasher 
11.  “Image” de Whispering Sons 
12. “Antología del Cante Flamenco Heterodoxo” de Niño de Elche 
13. “Pasar de las Luces” de Mint Field 
14. “Scorpion” de Drake 
15. “Music to Make War to” de King Dude 
16. “Full Circle Nightmare” de Kyle Craft 
17. “Memorabilia” de Human Tetris 
18.“Pissing Stars” de Efrim Manuel Menuck 
19. “III V VII” de La Ciencia Simple 
20.“Black Roads and Abandoned Motels” de The Jayhawks 
21. “Nott Eftir Nott” de Kaelan Mikla 
22. “Basic Behavior” de FRIGS
23.“El Mal Querer” de Rosalía 
24.“Hope Downs” de Rolling Blackouts Coastal Fever 
25. “Criminal” de The Soft Moon 
26.“Historian” de Lucy Dacus 
27.s/t  Els Jóvens 
28. “Seeing Green” de Dumb 
29.“Wide Awake!” de Parquet Courts 
30.“Songs of Praise” de Shame 
31. “Superfruit” de Carolina Otero and Mike Grau 
32.“Black  Panther. The Album Music From and Inspired By” 
de Kendrick Lamar, The Weeknd, SZA 
33.“Glass” de Alva Noto & Ryuichi Sakamoto 
34.“Odeon Hotel” de Dead Combo 
35. “Juliana Hatfield sings Olivia Newton-John” de Juliana Hatfield 
36. “Somewhere Else” de Profligate 
37. “Room Inside the World” de Ought 
38. “Tenkiller” de Marie/Lepanto 
39. “I’m Bad Now” de Nap Eyes 
40. “Beyondless” de Iceage 
41. “Tru” de Ovlov 
42. “The Horizon Just Laughed” de Damien Jurado
43. “The Tree of Forgiveness” de John Prine
44. “Con todo el Mundo” de Khruangbin 
45.  “Conquistador” de Dylan Carlson 
46. “Lush” de Snail Mail 
47.“A Productive Cough” de Titus Andronicus 
48. “Fringe” de Lurk 
49. s/t Dream Wife 
50. “El Mito de la Pérgola” de Pascuala Ilabaca y Fauna 
51. “Anticlines” de Lucrecia Dalt 
52. “Mirror Emperor” de Zu93 
53. “Umbra” de Indignu [lat.] 
54. “Freedom’s Goblin” de Ty Segall 
55. “La Catedral Sumergida” de Alberto Montero 
56. “Love in the Wind” de The Sha La Das 
57.“Tell me How You Really Feel” de Courtney Barnett 
58. “Muerte” de Will Haven 
59. “Future me Hates me” de The Beths 
60. “Obras Cumbres” de Los Andes 
61. “The Dead Magic” de Anna Von Hausswolff 
62. “Nihil per Saltum” de Baikonur 
63. “Song for Alpha” de Daniel Avery 
64. “Longwave” de Bonny Doon 
65. “Cante el Cos Elèctric” de Gener 
66.“Tranquility Base Hotel & Casino” de Arctic Monkeys 
67.s/t  Moaning 
68. “Please don’t be Dead” de Fantastic Negrito 
69. “Death Lust” de Chastity 
70. “Knowing What you Know Now” de Marmozets 

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