lunes, 28 de diciembre de 2020

Lo milloret de lo milloret 2020, versión pandemia

Pues sí, llegó el momento. A escasos días del cierre de ejercicio y tras un año infausto que no echaremos mucho de menos. Y con la expectativa de que el 2021 ofrezca algo mejor. Según se mire, claro está. Al menos en mi caso, no todo en este 2020 ha sido horrible. Y luego está aquello de que cualquier circunstancia es susceptible de empeorar. Confiemos en que Bosé, los voxtarates y los terraplanistas no tengan razón en el asunto del 5G, Soros, el Priorato de Sión y las vacunas. El caso es que el año de la pandemia también ha sido para mí el de la vuelta a casa, el del advenimiento del mico y, ya para rematar la faena, el del cambio de casa -con reforma de por medio- y quién sabe si hasta de curro –aunque esto, probablemente, lo imputaré al ejercicio siguiente-. Pero vaya, que como he dicho, este 2020 también ha sido el del nacimiento de Ayelén y eso compensa todo lo demás. Aunque también, en parte por eso, no he podido colgar una puta entrada desde finales del mes de septiembre. En lo que se refiere a la cuestión musical, las últimas “píldoras” datan de principios de julio!!! Lo que no quiere decir que haya dejado de lado la que es mi pasión principal y espero, la del monicaco. Así pues, ya sin más dilación, me dispongo a destripar los álbumes que más han llamado mi atención durante estos trescientos sesenta y tantos días. Rankeados, como corresponde. Aunque todos sabemos que esto último siempre es lo más cuestionable. Incluso para servidor, que es quien decide el orden…


LISTAKA'20:

 

1. SHE PAST AWAY “x”

A través de su bandcamp colgaron un par de remixes que sonaban como Dios y muchos pensamos que de ahí no pasaría la cosa. Pero de a poco fueron acumulándose unos cuantos más, protagonizados por eminentes miembros del all star de la cosa oscura y a cada cual mejor. Al final, juntaron todas las piezas, incluyeron algún cover extra y se sacaron de la manga un artefacto tremebundo que me tiene fascinado. De hecho, creo que es lo mejor que han parido estos dos turcos en una aún corta trayectoria, consagrada a revitalizar los sonidos de la darkwave. Veintidós cortes -¡que se dice pronto!- por los que desfila peña como The Soft Moon, Boy Harsher, Lebanon Hanover, Front 242, Dear Deer, Clan of Xymox…

https://shepastawayofficial.bandcamp.com/album/x

2. DISQ “collector”

Interesantísimo debut el de esta zagalada proveniente de Madison, ciudad universitaria, y que se mueve como pez en el agua por los añorados senderos del indie-rock de los noventa. Diez temas que ellos mismos califican como “representaciones orgánicas de cada momento en el tiempo” y que harán las delicias de los fans de Elliott Smith, Weezer, Built to Spill y hasta de Titus Andronicus -Why not?-.

https://disq.bandcamp.com/album/collector

3. FONTAINES D.C. “a hero’s death”

Ya se apreciaba en “Dogrel” -su fantabuloso disco de debut -, la existencia de dos almas perfectamente definidas y diferenciadas en la música de estos irlandeses. Una un tanto más jovial, suerte de romanticismo de taberna, y la otra algo más amarga y tristona. Pues bien, en este segundo trabajo, parece claro que la banda liderada por Grian Chatten se decanta por la vía oscura. Han dejado de lado la cosa de los cantos regionales y el jiji jajá y han pasado directamente a los insultos al clero, al delirium tremens y a la puta depresión. Ayuda sobremanera esa forma de trazar bucles hipnóticos, a base de guitarras apocalípticas, ritmos machacones y esos sermones repletos de figuras de repetición.  

https://fontainesdc.bandcamp.com/album/a-heros-death

4. HAPPYNESS “floatr”

Me encanta el nuevo trabajo de estos dos. Casi tanto como su debut y bastante más que el anterior, en el que, lo reconozco, me costó entrar. Y eso a pesar de la enésima puta mierda de portada –consolidando la tradición de hacer portadas de mierda- en la carrera de la banda londinense. O hasta del título elegido. En todo caso, me postro a sus pinreles. A los de Jonny y Kenazi, que son los que se mantienen enredados con el proyecto. Y que nos dure.

https://happynessmusic.bandcamp.com/album/floatr

5. MOANING “uneasy laughter”

El disco al que más vueltas le he pegado durante este año, según la app del Spotify. Y es que me parece la hostia, ideal para fiestas de reclusión pandémica... Si bien, no aporta nada realmente novedoso a la escena. Y es que lo nuevo de Moaning se desenvuelve dentro de los atestados senderos del revival post-punk, con algunos matices, eso sí. Con todo, los angelinos han sido capaces de dotarse de un repertorio más interesante y completo, en el que destacan los estribillos poderosos y pegadizos. Un paso adelante, maravilloso e insospechado, en su trayectoria.

https://moaning.bandcamp.com/album/uneasy-laughter

6. HOMEM EM CATARSE “sem palavras, cem palavras”

Homem em Catarse es, básicamente, Afonso Dorido, referente de la actual escena musical portuguesa al frente de los interesantes Indignu [lat.] Este “Sem palabras, cem palabras” no contiene más que el sonido de su guitarra, un piano y un toquecillo de electrónica. Con ello le sobra para encadenar una seguida de diez intensos pasajes, dibujados a base de superponer capas y texturas. Un trabajo que suena muy portugués, por lo sugerente y melancólico, pero a la vez muy post-rocker.  Y en donde se dan cita ciertos ecos que nos llevan de Explosions in the Sky hasta los primeros Múm, pasando por Slowdive y, cómo no, la música tradicional del país vecino. 

https://homememcatarse.bandcamp.com/album/sem-palavras-cem-palavras

7. FLEET FOXES “shore”

El cuarto disco de los de Seattle supone un paso más en la evolución de una banda que ahonda en esa inmensa capacidad de Robin Pecknold como letrista. Sin renunciar a sus señas de identidad, Fleet Foxes se muestran aquí menos sombríos y, aunque siguen tendiendo al barroquismo, algo menos enrocados que antaño, prescindiendo del doble mortal hacia delante con triple tirabuzón habitual en sus composiciones. Y es que “Shore” me parece un disco mucho más luminoso y algo más fácil de escuchar que sus predecesores. Desde luego, sumamente bello. Para no perder la costumbre. 

https://fleetfoxes.bandcamp.com/album/shore

8. CLEM SNIDE “forever just beyond”

Apoteósico retorno el de Eef Barzelay con el que, muy probablemente, sea su mejor álbum hasta la fecha. Y es que lo nuevo de Clem Snide es una maravilla inesperada que nos llega tras un lustro de silencio. Para este regreso, el hombre se ha arrimado a uno de los Avett Brothers, además de contar con peña de los Band of Horses y tan grata compañía se hace notar. Quizás por eso este “Forever Just Beyond” presente un sonido más americana, alejándose de los últimos trabajos del músico de Tel Aviv.

https://clemsnideband.bandcamp.com/album/forever-just-beyond

9. PROTOMARTYR “ultimate success today”

Hasta la muerte con ellos. Firmes en su empeño, contra viento y marea. Con esa forma de contagiarnos su enorme pesimismo, su inmensa desazón y por supuesto la ira, que es lo que más mola. Y no solo a través de la intensidad, que también, sino generando una tensión malsana a través de la cosa rítmica y parapetados tras ese tono indignado y monocorde que se gasta el bueno de Joe Casey. Un disco difícil de digerir, como un huevo centenario. Pero una vez acostumbrados al olor a amoníaco y azufre, no podemos dejar de comer tamaña delicatessen. 

https://protomartyr.bandcamp.com/album/ultimate-success-today

10. RVG “feral”

Segundo lanzamiento del grupo de Romy Vager, la lideresa de esta interesante formación que he conocido gracias a este fantástico álbum. Una decena de temas que beben de referentes reconocidos, como sus paisanos los Go-Betweens, pero también de ilustres británicos, como The Soft Boys o The Smiths. Tocando ese punto dulce entre lo claro y lo oscuro, pero sin desdeñar el ruido de guitarras. Mención aparte merece la voz andrógina de la Santo y seña de este combo forjado y sudado en los garitos de Melbourne.

https://rvgband.bandcamp.com/album/feral

11. BUZZARD BUZZARD BUZZARD “the non-stop ep”

Galeses de Cardiff, como el innombrable, y debutantes, como el susodicho allá por el 2007, en Old Trafford y frente al United. Un álbum que recupera la cara más canalla del glam y que me temo se perderá en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, pero con el que me lo he pasao teta durante este 2020.

https://soundcloud.com/buzzardbuzzardbuzzard/sets/the-non-stop-ep-1

12. LUKE HAINES & PETER HOOK “beat poetry for survivalists”

Proyecto de quien fuera líder de los Auteurs o, más recientemente, Black Box Recorder, junto uno de los fundadores y guitarrista principal de R.E.M. Delicioso trabajo colaborativo, zurcido a cuatro manos e ideado a dos cerebros, en el que pareciera que tanto monta, monta tanto. Aunque según leo, no se gesta así. El caso es que suena tanto a sus respectivas banda madre, como a Lou Reed a quien, de alguna manera, rinden homenaje. También al chalao de Jack Parsons, a quien dedican uno de los mejores cortes.

https://open.spotify.com/album/7BSdyyPrMXmIjISBrJft4U

13. GREGORY PORTER “all rise”

Otro disco más de altura del, para muchos, mejor vocalista de jazz de lo que llevamos de siglo. Y es que “All rise” contiene todas las influencias que han hecho de este músico californiano lo que es: Desde el góspel al soul, pasando por los grandes del género que le ocupa, pero también por Nat King Cole o Marvin Gaye. Un disco de esos que se disfruta desde la primera inmersión y que, seguramente, perdurará. Como todo lo que hace este hombre soldado a una Kangol y una balaclava.

https://open.spotify.com/album/5jQuMxOb3r5BPmSDke93hy

14. IDLES “ultra mono”

Mi gata y mi cría son fans de la banda de Bristol. Ya he comentado alguna vez el apasionamiento con el que reaccionan cuando atronan desde cualquier reproductor de la casa. Llegando a cabecear, a su manera y con las lógicas limitaciones, ‘aro está. Aunque esto último creo que me lo he imaginado. Si digo todo esto es por el alud de críticas negativas y acusaciones de aburguesamiento que se han vertido en medios respecto a Idles y “Ultra mono”. A lo que yo solo puedo responder: ¡Y un cojón! El tercer trabajo de los británicos es un ejercicio de rock punzante, sarcástico cuando toca y tan macarra como lo son sus responsables. Y mola un huevo. Mis niñas dan fe de ello.

https://idlesband.bandcamp.com/album/ultra-mono

15. STEPHEN MALKMUS “traditional techniques”

Folk psicodélico con cierta deriva country y algunos giros más propios del blues-rock de toa la vida de Dios. Ecos a los Beatles in India, a Led Zeppelin, también a Canned Heat y que sé yo. Vaya, que el tercer disco en solitario del líder de Pavement sin Pavement y también sin los Jicks, es exactamente lo que Stephen Malkmus ha querido que sea. Enésimo peldaño de esa autopista hacia el cielo por la que transita el narigón.

https://stephenmalkmus.bandcamp.com/album/traditional-techniques

16. A. SWAYZE & THE GHOSTS “paid salvation”

Fascinante debut el de estos chavalotes provenientes de la isla de Tasmania, como el celebérrimo demonio de los Looney Tunes (sin Noriega). Y como en el caso del mencionado marsupial, se sienten fieros, robustos y musculosos. Lo de estar cubiertos de una pelambrera negra no lo puedo asegurar, no he tenido el gusto de conocerlos. El caso es que este “Paid Salvation” es un artefacto entre lo punkarra y el garage vitaminado, incorporando ecos a los Hives, a los Strokes, a Idles, a Eagulls y a veces, incluso, recuerdan algo a The Gun Club. Al menos a mí. Posiblemente la mejor sorpresa musical de este 2020 maravilloso y mierdoso a la vez. 

https://aswayzeandtheghosts.bandcamp.com/album/paid-salvation

17. JEFF ROSENSTOCK “no dream”

Tras el monumental “POST-”, el de Long Island se despacha con otra colección de temazos en la línea de ese punk rock de altas revoluciones marca de la casa. Más punkie en esta ocasión, si lo comparamos con el mencionado “POST-”. Con trece canciones mínimas, que se van sucediendo en modo ametralladora y en donde los ecos a NOFX o No Use for a Name, pero también a los Beach Boys, se hacen más que evidentes. El amigo Jeff sigue arremetiendo contra los responsables de la situación de su país, el del flequillo oxigenado y sus adláteres, el capitalismo tardío y, por supuesto, relatándonos como todo eso le afecta.  

https://jeffrosenstock.bandcamp.com/album/no-dream

18. LUCINDA WILLIAMS “good souls better angels”

Había leído todo tipo de descalificaciones a la hora de valorar el nuevo trabajo del fenómeno de Luisiana. Un disco que a mí me parece descollante. Repleto de cadencias blueseras, country-rock del clásico y del guarrete, denuncia política sin pelos en la lengua y unas buenas dosis de a fer la mà tot. Así pues, tremendo es poco. Y no pienso discutirlo con nadie.

https://open.spotify.com/album/3sF4iIrRTsRNKC6AMR6D2d

19. JORDANA “classical notions of happiness”

Podría tratarse del enésimo trabajo de chica lánguida con guitarrita, cantándole al desamor y a los problemas adolescentes o haciendo gala de una viejuventud innecesaria. Pero no. O bueno sí, porque aquí hay mucho de introspección y madurez impropia, pero también bastantes más cosas. Encima, la mayoría de las veces, la guitarrita es lo de menos. Lo más chulo son esas maravillosas melodías que sirven como envolvente para unas letras bastante chulas. Disco de cadencia lenta, que no aburrida, e imperfecto, como todo debut que se precie.

https://jordananye.bandcamp.com/album/classical-notions-of-happiness-2

20. LINA, RAÜL REFREE “lina_raül refree”

El ex-Refree se mete ahora de lleno en el particular mundillo del fado. Prescindiendo de la guitarra portuguesa, por lo que habrá recibido su buena dosis de hostias al cargo de los puristas de la cosa en el país vecino. Y es que estamos ante un disco de fado que no es fado, con piano, sintetizadores y armonio, pero sin cuerdas y bastante más oscuro para lo habitual del género. El proyecto gira en torno al repertorio de Amália Rodrigues y es Lina Rodrigues quien le pone voz, por lo que, si esto no es fado, se le parece un huevo. Y mola un ídem.

https://linaralrefree.bandcamp.com/album/lina-ra-l-refree

21. KEVIN MORBY “sundowner”

Nuevo trabajo en solitario del músico texano, que hará las delicias de sus incondicionales y como tal, doy fe de ello. Álbum de corte intimista, cálido y reposado que crece con cada escucha. Y aunque de primeras no lo parezca, incluye tres o cuatro piezas de orfebrería difíciles de pasar por alto.

https://kevinmorby.bandcamp.com/album/sundowner

22. ADRIENNE LENKER “songs/instrumentals”

A falta de disco nuevo de Big Thief, este 2020 nos ofrenda dos regalitos bajo la rúbrica de su lideresa. Bueno, cierto que el guitarrista Buck Meek también ha publicado algo, pero apenas me he dado el tiempo para escucharlo. Estamos ante un trabajo doble, cuyas partes solo pueden entenderse como si de las dos caras de una misma moneda se tratase. La primera, cantada con mucha delicadeza, incluye once cortes que destacan por su tono cálido. También por una desnudez que revela el alma más folkie de la Lenker. La segunda parte, más ambient, se compone de dos extensas piezas instrumentales, evocadoras y sumamente bellas.  

https://adriannelenker.bandcamp.com/album/songs

23. DESTROYER “have we met”

Nueva entrega en forma de disco, de uno de los compositores más singulares del pop actual. Esta vez influido por los sonidos más ochenteros, el ambient y hasta Massive Attack, como él mismo Dan Bejar ha reconocido en alguna entrevista. Disco de pop con mayúsculas, bailongueable pese a lo apocalíptico de muchas de sus letras y sino que me lo digan a mí. O a mi señora esposa, a quien le ha tocado padecerlo. Y es que, sin ser un incondicional del amigo Dan, creo que es lo mejorcito que ha parido fuera de The New Pornographers. En donde siempre hará frío, cierto, pero ahora menos.

https://destroyer.bandcamp.com/album/have-we-met

24. BEN WATT “storm damage”

Cuarto disco en solitario del tío de Everything but the Girl, que no es sino la continuación de una carrera alabada por gran parte de los medios especializados, pero que a la que servidor jamás había prestado atención. Hasta ahora. Y menos mal, porque no se puede decir nada malo de este “Storm damage”. Un trabajo determinado por su deliciosa cadencia jazzística, los apuntes tristes y en donde se combinan sabiamente los ritmos orgánicos con la cosa electrónica. Canela en rama. ¿Quién me lo iba a decir a mí?

https://soundcloud.com/ben_watt/sets/storm-damage-1

25. THE LEMON TWIGS “songs for the general public”

El tercer elepé de los hermanos D’Addario como The Lemon Twigs, continúa circulando por los confines del pop barroco, la psicodelia y el glam. Sonoridades en las que se aprecia claramente la influencia de Brian Wilson, pero también de los Beatles, los Kinks, Billy Joel, Slade y hasta Suede, ¿Por qué no? Un disco que, como ya es habitual en ellos, suena a otro tiempo y a otras realidades. Pero es actual y los tipos son un par de veinteañeros talentosos con muchísima escuela. Hay que tener en cuenta de quien son hijos.  

https://thelemontwigs.bandcamp.com/album/songs-for-the-general-public

26. DRIVE-BY TRUCKERS “the unraveling”

Trabajo que sigue la línea de madurez y activismo en lo lírico, rabia contenida en lo musical y sobriedad en el diseño de carpetas, iniciada por “American Band”. Disco que, sin ser tan bueno como aquel, mantiene en buena forma a una banda ya mítica. Pareciera que la furia se aleja de las guitarras para situarse ahora en las palabras. ¡Y no veas cómo les sienta! Vaya, que siguen siendo la mejor banda de rock sureño en activo. Y no se atisba quien les pueda superar.  

https://drivebytruckers.bandcamp.com/album/the-unraveling

27. NUBYA GARCIA “source”

Jazz de corte más o menos clásico, pero abierto a todo tipo de ritmos e influencias, tomando cosas prestadas de la música jamaicana, la cumbia, el soul o la cosa afrocubana. Y ultra vitaminado, como Súper Ratón, el guerrero del espacio. Anclado por la profundidad espiritual y la seriedad técnica que dan forma a la visión artística de esta saxofonista británica con marcadas raíces caribeñas.

https://nubyagarcia.bandcamp.com/album/source

28. LOS ENEMIGOS “bestieza”

Treinta y dos minutejos de ese rock urgente y cañero con el que Josele & Co. alcanzaran fama y algo menos de fortuna. Desde luego mucha menos de la que merecerían. Y es que “Bestieza” es más de lo mismo. Lo que Los Enemigos llevan ofreciéndonos desde hace tres décadas, con sobrada inspiración. Otro discarro poderoso y directo, con una decena de composiciones trufadas por esos textos tan chulos que le salen al prenda del sr. Santiago.

https://open.spotify.com/album/1wtC2iH0Vvly6PfvSl6JZm

29. EZRA FURMAN “sex education original soundtrack”

Pues sí, la banda sonora de una de las series del año –que yo no he visto, ni ganas- y que viene protagonizada –en lo musical- por el gran Ezra Furman. Integrada por varios de sus mejores temas, ya incluidos en discos anteriores, amén de composiciones de nuevo cuño y alguna interesante versión. Y es que Ezra Furman siempre va a aparecer en mis listas mientras siga publicando discos. Eso es así y hay que asumirlo. Desde ya. 

https://ezrafurman.bandcamp.com/album/sex-education-original-soundtrack

30. MOLCHAT DOMA “monument”

“Monument” supone la consagración internacional de este trío bielorruso de post-punk o synth pop o coldwave, póngale usted la etiqueta que le salga de los huevos…Unos tíos a los que algunos ya seguíamos por puro frikismo y otros, tras el inesperado éxito de la joydivisonenca “Судно”, también, al calor del exótico hit. “Monument” funciona en clave de atmósferas oscuras, sonido frío pero bailable y cierto nihilismo conceptual expresado en la lengua vernácula de Alexander Hleb o el poeta Yanka Kupala. ¿Ruso? ¿Bielorruso?   

https://domamolchat.bandcamp.com/album/monument

31. CASPIAN “on circles”

Para servidora, lo mejor que ha publicado la banda de Phil Jamieson y Calvin Joss desde el inigualable “Tertia”. Obra maestra absoluta de un género como el post-rock, cada día más vulgarizado. Con una fórmula que no es nueva, pero que en sus manos aún resulta fresca y por supuesto rocosa, merced a esos muros de sonido y esa constante apelación a la emotividad que son marca de fábrica. Desde Boston con amor y aún más, con ruido.

https://caspiantheband.bandcamp.com/album/on-circles

32. LUCIDVOX “we are”

Rock psicodélico trufado de cuestiones propias del folk ruso. Y es que de Moscú provienen estas cuatro chicas. Y decir que resulta sorprendente, sería quedarse muy corto. Un torbellino de creatividad que se siente oscuro, pesado, esotérico y loquísimo. Amon Düül II meets Rada & Ternovnik, con actitud pagan folk on drugs y como he dicho antes, desde la gélida capital de Rusia. Pero sin amor.

https://lucidvox-band.bandcamp.com/

33. SORRY “925”

Cuarteto londinense que igual se asoman al lado más sexy de The Kills, como a lo primerísimo firmado por Courtney Love al frente de Hole. Eso sí, con una propuesta menos guarra - expresado así, al lote-, que la ofertada por la viuda de Cobain en “Pretty on the inside” o “Live through this”. Atmósferas oscuras, juegos vocales chico – chica y esos ramalazos jazzísticos marcados por un saxo que sobrevuela por encima de todo el álbum. Interesante propuesta con un futuro prometedor.

https://sorrybanduk.bandcamp.com/album/925

34. SÍLVIA PÉREZ CRUZ “farsa (género imposible)”

Los trece cortes del nuevo trabajo de Sílvia Pérez Cruz incorporan aires porteños, guiños fadísticos y habaneros, rancheras, palos flamencos y hasta un particular spoken-word. Experimental alla maniera di Sílvia, e incluyendo la justa instrumentación a beneficio de la maravillosa voz que el ser supremo otorgó a la artista de Palafrugell. Trilingüe, of course. In your fuckin’ face Riverita…  

https://silviaperezcruz.com/farsa-genero-imposible-silvia-perez-cruz-2/

35. CAR SEAT HEADREST “making a door less open”

Es cierto que suena extraño escuchar al amigo Toledo con sintetizadores. Aún más el ver cómo ha parido un disco tan poco conexo. Pero vaya, que a un genio se le perdona todo. El amigo intenta reinventarse por enésima vez y le ha quedado un artefacto irregular, con pepinacos y alguna canción prescindible. Un trabajo que se me antoja valiente y en el cual asume cantidad de riesgos. Aunque, lo más importante, es que resulta disfrutable. Por momentos mucho. Y oye, por más que insistáis en ello, tampoco cuesta tanto entrar en él.

https://carseatheadrest.bandcamp.com/album/making-a-door-less-open

36. THE DEVONNS s/t

Más antiguos que el gotelé y las molduras de escayola. Pero más elegantes que Holly Golightly desayunando frente al escaparate de una joyería. Soul de Chicago o soul del de siempre, pero facturado hoy en día y protagonizado por unos criajos talentosísimos y con mucho amor por el noble arte de las musas.  

 https://thedevonns.bandcamp.com/album/the-devonns

37. CLOUD NOTHINGS “the black hole understands”

El álbum “casero” de la banda de Dylan Baldi y Jayson Gerycz, es quizás lo más flojito que han parido hasta la fecha. Un trabajo a menos revoluciones y con un regusto más poppie de lo acostumbrado, que ellos mismos han definido como su “álbum con canciones de verano”. Con todo, la esencia de la banda de Ohio permanece y ese acercamiento a postulados más propios del universo Teenage Fanclub no les sienta mal del todo. Para nada, vaya.  

https://cloudnothings.bandcamp.com/album/the-black-hole-understands

38. NADA SURF “never not together”

Regreso feliz del proyecto musical comandado por Matthew Caws y Dani Lorca. Un disco que, sin ser tan bueno como su predecesor, aporta nueve temas en los que se plasma todo el saber acumulado por la banda en sus tres décadas de existencia. La enésima invitación al goce, a tararear, a sacarnos una sonrisilla o unas lágrimas, como solo ellos saben hacer. Y se agradece… Ya les gustaría a otros con menos años y más altavoces...

https://nadasurf.bandcamp.com/album/never-not-together

39. KHRUANGBIN “mordechai”

En este nuevo trabajo, la banda de Houston se mantiene en esa latitud indeterminada en la que (casi) todo cabe y en la que (casi) nada sobra. El espíritu viajero y hedonista los lleva en esta ocasión por los senderos del disco ochentero, el thai-funk, los ritmos latinos, la rumba y por supuesto la psicodelia a lo Santana. Todo ello envuelto de un halo de misticismo y un ambiente de chill out que a veces se les va de las manos, pareciendo como si Rodrigo y Gabriela hubiesen montado un resort para guiris en medio de Phuket. Con todo, les ha quedado una banda sonora la mar de molona.

https://khruangbin.bandcamp.com/album/mordechai

40. NAP EYES “snapshot of a beginner”

Tras “Whine of the Mystic”, “Thought Rock Fish Scale” y “I'm Bad Now”, el cuarteto de Nueva Escocia nos regala un nuevo compendio de ese indie-rock introspectivo y repleto de sutilezas en el que andan enfrascados desde los comienzos. Se mantienen los ecos a Jonathan Richman, con o sin sus Modern Lovers, o hasta de Lou Reed, con o sin la Velvet Underground. Ea!

https://napeyes.bandcamp.com/album/snapshot-of-a-beginner

41. BRENDAN BENSON “dear life”

El rubio de Michigan ha grabado once cortes bien variaditos en los que se respira una sensación de libertad poco común en los tiempos que corren. También es verdad que el muchacho, con su inmaculada trayectoria en solitario, o junto a The Raconteurs, se ha ganado el derecho a hacer lo que le salga del nabo. Y en eso consiste básicamente esta nueva entrega del amigatxo del alma de Jack White.

https://brendanbenson.bandcamp.com/album/dear-life

42. FLORAL TATTOO “you can never have a long enough head start”

Descubrimiento tardío el de esta banda de Seattle que se desenvuelve con soltura a través de diversos géneros. Desde el shoegaze, la cosa lo-fi, pasando por el noise pop y hasta la cosa emo. Pero la buena. La noventera, vaya. Con guiños a Built to Spill, Yo la Tengo o más actuales, a Dark Blue o Car Seat Headrest. Un segundo álbum que, en comparación con lo poco que les había oído, parece más conseguido. O más redondito. Desde luego, más ambicioso.

https://floraltattoo.bandcamp.com/album/you-can-never-have-a-long-enough-head-start

43. BILL CALLAHAN “gold record”

Nueva muestra de saber hacer al cargo del songwriter tejano, quien mantiene esa capacidad de dotar a sus creaciones del don de la trascendencia. Enésima lección de cómo hacerse valer a través de tamaño vozarrón. Haciéndonos participes de un cúmulo de grandes historias, con las dosis justas de instrumentación. Ni más, ni menos. Trabajo de matices cálidos y cadencias folkies, repleto de composiciones aparentemente sencillas que no lo son. 

https://billcallahan.bandcamp.com/album/gold-record

44. ORANSSI PAZUZU “mestarin kynsi”

A trallón. Siempre a trallón. Black metal cavernoso, dotado de atmósferas espaciales y hasta de elementos psicodélicos. Una marcianada sin parangón dentro de la planicie en que se ha convertido el universo del metal extremo. La enésima vuelta de tuerca de estos finlandeses sin igual. Una genialidad. Otra genialidad. La penúltima. La antepenúltima. ¿Quién sabe?

https://oranssipazuzu.bandcamp.com/album/mestarin-kynsi

45. NACHO VEGAS “oro, salitre y carbón”

A Nacho Vegas yo le compro todo. ¿Cómo no lo iba a hacer con este particular recopilatorio? Dejando fuera varias de sus composiciones más celebradas y añadiendo reinterpretaciones, versiones y alguna que otra rareza, el cantautor asturiano exhibe la tremenda colección de lamentos, medallas y arañazos que ya atesora. Y no es solo lo que se ha dejado, ¡es lo que le queda por venir!    

https://soundcloud.com/nacho-vegas-official/sets/oro-salitre-y-carbon

46. PORRIDGE RADIO “every bad”

Cuarteto de Brighton que practica una suerte de indie-rock con actitud, al estilo de los noventa. Con una chica al frente que es la que corta el bacalao. Y que -o por lo que-, en ocasiones recuerdan a los mismísimos Sonic Youth y en otras, sobre todo por mor de la visceralidad expuesta, a Savages. Si bien, con un sonido menos pulcro y un tanto más trágico que el de la antigua banda de Jenny Beth.

https://porridgeradio.bandcamp.com/album/every-bad

47. THROWING MUSES “sun racket”

Tras periodos de silencio demasiado largos, Kristin Hersh suele reaparecer para recordarnos aquello del que tuvo, retuvo. Y por lo que respecta a este nuevo trabajo, no se queda solo ahí. Porque el saber hacer, como el valor en la mili, se le presuponía, pero es que este “Sun Racket” además de solvente es un artefacto tremendo. Intenso, maduro, reflexivo, ¡Enorme! Una joyita que pasará medio desapercibida en estos tiempos infaustos. Penitenziagite!!!   

https://throwingmuses.bandcamp.com/album/sun-racket

48. VVV (TRIPPIN’ YOU) “escama”

Ahí los tienes, rindiendo “culto al frío, al ruido, a la modernidad y a los parkings” como prometían. Coldwave bailonguera desde la capital del Reino. Matándonos de amor en lengua de Cervantes. Una de las propuestas más interesantes surgidas en la piel de Toro.   

https://whereisvvv.bandcamp.com/album/escama

49. WAXAHATCHEE “saint cloud”

Este disco nos presenta a una nueva Katie Crutchfield más feliz, o al menos no tan enfadada con el mundo como antaño. ¿El amor? ¿Quién sabe? El caso es que “Saint Cloud” es un trabajo más alegre y probablemente más apto para todo tipo de paladares, en el que se aprecia cierto acercamiento a las raíces. Aquellas de las que, según ella misma cuenta, renegó durante años. También se siente la impronta de los chicos de Bonny Doon, joven banda de Detroit que ya os recomendé, y que acompaña a la artista de Alabama en sus giras.

https://waxahatchee.bandcamp.com/album/saint-cloud-2

50. MAUSOLEO “absolución”

No por esperado, menos deseado. Y es que este 2000 al fin tenemos entre nosotros el primer largo de mis paisanos Mausoleo. Post punk de postín, new wave a la valenciana, aunque cantando en castellano, repleto de influencias y ninguna mala. Algunas obvias y otras no tanto. Tremendo debut, no tan oscuro como se anticipaba y a Dios gracias. Lo digo en serio.   

https://flexidiscos.bandcamp.com/album/absoluci-n

51. MINT FIELD “sentimiento mundial”

Estrella del Sol, ya sin Amor, pero muy bien acompañada, continúa regalándonos su particular versión de lo que sería el shoegaze a la mexicana. Si bien, ahora, a las consabidas dosis de nostalgia y ensoñaciones, se le añade un toquecillo kraut y algo más de guitarreo, además de afilar el rollito heavenly voices. Un trabajo que podría venir firmado por Mariona Aupí e integrar el catálogo de Prikosnovénie sin mayor problema.     

https://mintfield.bandcamp.com/album/sentimiento-mundial

52. THE INNOCENCE MISSION “see you tomorrow”

Con una docena de discos ya a las espaldas que no he escuchado, pero siguiendo el consejo de un ilustre de la escena, así se gestó mi primer acercamiento al universo musical del matrimonio Perins. ¡Y menos mal que le hice caso! Un trabajo emocional. Incluso conmovedor. Porque los once temas se mueven en ese ámbito de las emociones, a través del lenguaje sensorial y con economía de medios. Y es que la musicalización abruma lo justo para que podamos percibir las historias por boca de Karen, parca en palabras, pero con un registro vocal precioso.

https://theinnocencemission.bandcamp.com/album/see-you-tomorrow

 

Y hasta aquí hemos llegao, xé… El año que viene más, que tampoco va a resultar difícil. Dejo una listita con canciones de los nominados a la derecha. Por si os apetece pegar el oído. 

lunes, 14 de diciembre de 2020

John Le Carré, in memoriam

Ha muerto John Le Carré a los ochenta y nueve años. Lo cual es terrible per sé, si bien, a efectos de este blog, supone algo más… La gota que colma... Y es que en las últimas semanas han fallecido unas cuantas figuras de la farándula y el artisteo a los que este menda debe mucho, sin que este espacio se haya hecho eco (Bueno, ni de esto, ni de nada y es que el TresCagallons está más muerto…). Me refiero a gente como el inimitable Richard Corben, ilustrador del Creepy y de innumerables posters de pelis de terror. Responsable directo de definir una estética que aun perdura. O la del cineasta coreano Kim Ki-duk, quien pese a esa deriva beata que me llevó a distanciarme de su última obra, es responsable de un par de joyitas como “Hierro 3”, o “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera” que todos deberíamos haber visto. Además de su importancia a la hora de poner al cine de aquel país en el candelero, antes que aparecieran en escena Bong Joon-ho, Park Chan-wook o Na Hong-jin. ¿Y qué decir de Diego Armando Maradona? El mago del fútbol mundial. ¡Barrilete cósmico! Posiblemente el mejor futbolista de la historia y desde luego el más icónico. Un personaje que, para bien o para mal, trasciende el ámbito deportivo. O en ese mismo terreno, el entrañable Paolo Rossi. La estrella del Mundial 82 y con el que algunos nos aficionamos al deporte rey. En mi caso, en la más tierna infancia.

Pero es que antes y también dentro de este fatídico 2020, nos dejaron personalidades como Juan Marsé, Olivia de Havilland, el gran Michael Robinson, Rado Antic, Lucia Bosé, Kobe, José Luís Cuerda, el loco de Limónov, Kirk Douglas, Sean Connery… O músicos talentosos a los que he seguido en mayor o menor medida en diferentes etapas de mi vida, como Eddie Van Halen, Juliette Gréco, Jota Mayúscula, Ennio Morricone, Justin Townes Earle, Little Richard, Florian Schneider, Lee Konitz, John Prine, Rafael Berrio, Bill Withers, Aute, Adam Schlesinger, Víctor Nubla, Manu Dibango, Eduardo Bort, el bataca de Rush, Mike Noga, Gabi Delgado-López, Genesis P-Orridge… El caso es que, exceptuando a estos dos últimos, tampoco me referí a ninguno más cuando tocaba… Más allá de vagas referencias derramadas en las redes. Penitenziagite.

Pues bien. Aunque con esto no voy a reparar todo lo anterior, sí me apetece homenajear aquí y ahora a Mr. John Le Carré. Aunque solo fuera por el número de horas de goce y disfrute que le debo a este escritor, antes diplomático y en algún momento espía. Que sí, que no es mito. David Cornwell, más conocido por su pseudónimo, antes de convertirse en un gran novelista con millones de lectores en todo el mundo, fue reclutado en Oxford por el MI6 británico, abandonando el servicio a principios de los años sesenta. Después se especializaría en movidas de espías ambientadas durante la Guerra Fría. Si bien, cuando cayó el telón de acero, fue capaz de adaptarse y desarrollar otros temas más o menos relacionados con aquel, como el terrorismo internacional. El caso es que, durante mi adolescencia, fui muy fan de este subgénero literario. Bueno, realmente de quien fui fan es de George Smiley, aquel espía algo descuidado, leal y escéptico, magistralmente dibujado por Le Carré en sus novelas más celebradas. No estoy seguro del orden exacto de lectura, aunque, supongo, comenzaría por “Llamada para el muerto”, que además fue su debut literario. Un libro bastante ameno que recuerdo con simpatía, pese a ser una novela negra ad hoc y no tanto una de espías que es por donde discurrió la cosa a posteriori. Como sí es el caso de la fantástica “El espía que surgió del frío”, donde el autor comienza su retrato de ese mundo turbio y enigmático al otro lado del muro. Y que es “la mejor novela de espías jamás escrita”, según Graham Greene. Y si lo dice él, ¿quién somos los demás para contradecirle? También me leí “El espejo de los espías”, obra posterior de la que guardo un recuerdo más vago. Y, como no, la sacrosanta gran trilogía en la que Le Carré desarrolla con maestría el meollo y el final de la Guerra Fría. O la muerte de las ilusiones, en palabras suyas. Estoy hablando, por supuesto, de “El topo” –mi favorita de entre todas sus novelas- “El honorable colegial” y “La gente de Smiley”. Tiempo después me acabé “El peregrino secreto” y “La casa Rusia”, y ya fuera de la serie Smiley, “El Sastre de Panamá”. Las dos últimas sin mucho entusiasmo, la verdad. De hecho, las reconozco más tras su paso por la gran pantalla.

Y esa es otra característica de la obra de John Le Carré: Su adaptabilidad al universo del celuloide. Esas tramas tan bien construidas, que se comprenden y siguen con suma facilidad pese a la densidad de las temáticas y lo complejo de las situaciones, hacen que las historias sean carne de adaptación. De ahí la gran cantidad de films basados en sus novelas. Comenzando por “El espía que surgió del frío”, dirigida por Martin Ritt allá por 1965 y con Richard Burton al frente del elenco actoral. Película que ha resistido divinamente el paso del tiempo. Un año después se estrenaría “Llamada para el muerto”, con factura de, ni más ni menos, Sidney Lumet. ¡Y con James Mason como Smiley! “El espejo de los espías” fue dirigida por Frank Pierson en 1969 y aquí al protagonista le pone cara un jovencísimo Anthony Hopkins. Después se rodarían “La chica del tambor”, dirigida por George Roy Hill (1984), “La casa Rusia” por Fred Schepisi (1990) y con la participación de Sean Connery, “El sastre de Panamá” de John Boorman (2001), la estimable “El jardinero fiel”, dirigida por Fernando Meirelles (2005), “El topo”de Tomas Alfredson (2011) … Y así hasta llegar a “El hombre más buscado” de Anton Corbijn. Cinta del año 2014 que, como curiosidad, supone la última interpretación de Philip Seymour Hoffman antes de su fallecimiento. Bueno, más recientemente se estrenó “Un traidor como los nuestros” (2016), bajo la rúbrica de Susanna White. Película que aún no he visto y en la que aparece, según veo, Ewan McGregor. Tampoco he podido ver las producciones de la BBC sobre el agente Smiley, alguna de ellas protagonizada por el mismísimo Alec Guinness.

Así pues, descanse en paz John Le Carré, que se lo ha ganao. Por ser positivos, el hombre se va a ahorrar el capítulo final del Brexit. Triste episodio en la historia de Gran Bretaña con el que siempre se mostró crítico.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

“San, el libro de los milagros”, de Manuel Astur


“Hay un instante en los serenos ocasos de verano en que cualquiera diría que los objetos brillan, como si devolvieran parte de la generosa luz que recibieron a lo largo del día. Era entonces cuando Marcelino dejaba lo que estuviera haciendo, se incorporaba, se pasaba el dorso de la mano por la frente y contemplaba el valle a sus pies. Todo relucía y resonaba como una campana de luz dorada. También aquel ocaso de julio Marcelino se detuvo y contempló. La casa, el hórreo, el carro, todo resplandecía recortado contra el cielo azul profundo donde el primer lucero comenzaba a anunciar la nueva era. Todo menos la gran mancha de sangre en el serrín y el cuerpo de su hermano. Pero lo cierto es que no había querido hacerle daño”.

Me acabé esta joyita hace ya más de un mes. Pero mi nueva normalidad, que va más allá de la dibujada por el maquiavélico sr. Redondo o la practicada por el inútil de M.A.R. en Madrid, imposibilitó que diera constancia por este canal. El caso es que ahora, ya no sé qué poner. Y es una pena, porque la novela es bellísima. Nos asoma a un mundo mítico, incluso religioso, ubicado en el c
ampo, las montañas y los ríos asturianos, en el que nada es lo que parece, o sí, a gusto del lector. Además, está la fauna local –entendida esta en toda su extensión-, que funciona a la vez como protagonista y attrezzo. Al final este libro de los milagros, es una suerte de fábula atemporal protagonizada por un hombre bueno. Al menos todo lo bueno que puede permitirse ser un humano. 

“Era un oso que vino y se comió al hombre que se bebió el agua que apagó el fuego que quemó el palo que mató al perro que se comió el queso que solo tenían para comer la vieja y  el viejo.
- Ay, me perdí… ¿Por dónde iba, ho?
- Por el oso, ibas por el oso.
- ¡Pues cómeme el culo, goloso!”

domingo, 20 de septiembre de 2020

Expediente X, revisated

Ha pasado algo más de un cuarto de siglo desde que Fox Mulder y Dana Scully comenzaran sus andanzas conjuntas en el sótano de la sede central del FBI. Aquel cuartucho oscuro repleto de material relacionado con diversas conspiranoias, la vida extraterrestre, los fantasmitas y otros fenómenos sobrenaturales. Dónde destacaba con luz propia un póster con un platillo volante y el texto “I want to believe”, a la sazón la frase que mejor define el íter vitae del agente Mulder. Y aquellos cajones repletos de expedientes antiguos que el tipo recitaba de memoria, para sorpresa de su pánfila compañera, dando pie a un sinnúmero de aventuras. Aventuras que se habrían de alargar durante la friolera de nueve temporadas –más dos de revival-, que se dice pronto. Y vaya, que el tiempo no pasa en balde para nadie. Tampoco para estos dos. Aunque para mi sorpresa, los ha tratado mejor de lo que esperaba. Digo esto porque Amazon Prime Video ha decidido, en plena pandemia, colgar todos los episodios. 218 de casi una hora de duración, ¡Ahí es ná! ¡Y aprovechando la coyuntura… pa’ca’dins!

A ver, no los he visto todos, tampoco os voy a engañar. Son demasiados y ya en su momento, me costó engancharme al culebrón. Entre otras cosas porque en aquella época, había de competir por el mando a distancia con mi madre y con mi hermana, lo que, unido a los constantes cambios de horario y día de emisión… Eso y que con el tiempo mi interés se fue diluyendo como un azucarillo. Acabé harto del escepticismo de la doctora Scully respecto a la cuestión alien y de la temeridad del psicólogo Mulder para con los revoltosos hombrecillos verdes, tras tropecientos encuentros y hasta unas cuantas abducciones sufridas en primera persona. De hecho no guardaba recuerdo sobre las últimas temporadas y de como terminaba la cosa... ¡Y a Dios gracias! Son un buen cagarro. Descubro ahora que llega un momento en el cual ni siquiera están protagonizadas por Mulder y Scully, cediendo el relevo al malo de “Terminator 2” y a una guachona con ilustre apellido hispánico. Y como que no… En el mejor de los casos, meeeh…

Con todo “Expediente X” ha resistido bastante bien el paso del tiempo, haciendo honor a su popularidad y a un bien merecido estatus de fenómeno cultural. Además, incluye un puñado de episodios que aún hoy resultan magníficos. Especialmente entre la temporada dos y cinco, pero nunca más allá de la siete. Tanto en el arco argumental de la conspiración extraterrestre, que abarca toda la serie y en las últimas temporadas se embarra, como en la de “los monstruos de la semana”. Me refiero a aquellos episodios auto conclusivos y aparentemente independientes donde están algunas de las mejores y más icónicas historias de la serie. Desde aquel tipo capaz de estrujarse hasta para meterse por cualquier orificio, protagonista de un par de episodios, pasando por el súper villano controlador de voluntades, el del niño pre-cog que aspira a ser campeón del mundo de ajedrez, el vendedor de seguros capaz de visualizar los horrendos crímenes de un psicópata, el monstruo del lago Ness de Hacendado –aka el Quagmire-, la familia de deformes incestuosos de Pensilvania, el protagonizado por John Hawkes como novelista obsesionado con Scully que se muda a vivir al lado de Mulder, el del vampiro adolescente repartidor de pizzas… Eso por no hablar de los homenajes más o menos velados a “La matanza de Texas”, al universo de David Lynch, a “La cosa” de Carpenter, a “El silencio de los corderos”, a “Defensa” de John Boorman, los freaks y a la serie B en general, al mito del chupacabras, a las historias clásicas de fantasmas, a los libros de Stephen King –que llega a dirigir un episodio bien malo-, al mito de Frankenstein, a “Rashomon” de Kurosawa…

También es verdad que, lo más guay a mi entender, y lo que me hizo engancharme a esta cosa –además de la incansable labor propagandística de mi amigo Voro- se condensa en el mytharc: Arco argumental sobre una conspiración gubernamental para ocultar la existencia de una civilización extraterrestre con planes siniestros para la humanidad, que sobrevuela todas las temporadas. Repleta de giros y revelaciones–algunas de ellas muy locas- y que pese a lo mal que acaba - ¿pero realmente acaba? - resulta altamente atractiva. Además, ahí asoman la cara varios de los secundarios imprescindibles de “Expediente X” como “el Fumador”, “Garganta Profunda”, Alex Krijcek o Marita Covarrubias. Aparte, contiene episodios tremendos como “Ascensión”, “Colonia”, “Tugunska” o el que cuenta el pasado de “El Fumador”, que valen la pena por sí mismos.  Es en este marco donde se inscriben las dos películas que se rodaron aprovechando el tirón de la serie. La primera de las cuales, “Expediente X: Enfréntate al futuro”, está bastante chula. No así la segunda, que resulta infumable.
Luego están aquellos episodios en los que los creadores de la serie con Chris Carter a la cabeza, deciden reírse de sí mismos, sus personajes y su creación. Van apareciendo conforme avanzan las temporadas, siendo lo único destacable en las últimas, cuando los argumentos conspirativos resultan ya tan manoseados, tan forzados, tan pesados, a Mulder y Scully les han pasado tantas cosas, que ya es imposible rizar más el rizo. Mola mucho uno de los primeros y en el que Mulder y Scully cambian los roles, cachondeándose del escepticismo habitual en una y la credulidad habitual del otro. También es muy divertido el de las cucarachas de laboratorio, con el agente Mulder transmutado en
ligoteador de baratillo empecinado en mojar el churro con la sensual doctora Bambi. Y cómo no, el episodio de “Cops”, que si bien circula por el alambre y está a punto de caerse en no pocas ocasiones, aguanta la mar de bien. O el del rodaje y estreno de una película basada en las aventuras paranormales de nuestros héroes, en donde la entonces sra. Duchovny hace de Scully… Y da bastante juego.

Y eso es todo. ¿Que la serie es irregular? Obvio. ¿Qué presenta más subidas y bajadas que un disco de Explosions in the Sky? También. Pero xé, que bien me lo he pasado, again. Y no descarto volver a ella en unos diez años.  Todas las veces que haga falta...

martes, 11 de agosto de 2020

“Este libro te salvará la vida” -o no - de A.M. Homes

Agarré este libro por la solapa, con toda la ilusión del mundo. Gente de la que me fío me había contado maravillas de esta señora, de nombre Amy Michael Homes: Profesora en la Universidad de Columbia y en la de Nueva York, guionista y productora de televisión, además de escritora y colaboradora de diarios y revistas tan prestigiosas como el New Yorker, Harper's, Granta o McSweeney's... Estaremos de acuerdo en que no es mal currículo. Además, estaba lo de esta maravilla de título: “Este libro te salvará la vida”. Que resultaba igual de bueno de haber sido literal o si, como es el caso, encierra una intención paródica para con todo el rollo ese de la auto-ayuda. El asunto es que, al final, mi primera incursión en el peculiar universo a eme Homes me ha dejado frío. Y no lo esperaba. Más aún tras un comienzo de novela glorioso. Pero hacia la mitad el entusiasmo se fue diluyendo. Lo que parecían situaciones un tanto surrealistas, dejaron de sorprender. Y los personajes, prometedores, fueron cayendo en la monotonía. Además de que la cosa, que va de más a menos y ya sabemos lo que ocurre en estos casos, no acaba de cerrarse bien. Ni siquiera un atisbo de repunte hacia el final consigue enderezarlo. Que li anem a fer? 

 ¿Quiere esto decir que me ha parecido una mierdaka, un mal libro, incluso una pérdida de tiempo lamentable? Bueno… Tampoco es eso. Supongo que, sopesando pros y contras, el balance es más favorable que lo contrario. Con todo resulta decepcionante. Pero me ha gustado el tono seco como está escrito y lo ingenioso de algunas de las situaciones. También el mencionado surrealismo, aunque abuse de ello. Además, tengo entendido que este es su estilo, su marca de fábrica. Por lo que, supongo, probaremos con algún otro de sus libros y veremos que tal. De hecho, antes de sumergirme en esta historia, la idea era hincar el diente a “El fin de Alice”, para muchos su opus magnum. Luego vi de que iba y decidí que no tenía estómago para eso. Visto lo cual, tiraré por la socorrida vía de los cuentos… Como siempre dejaré mis impresiones por aquí...

“Este libro te salvará la vida” se desarrolla en torno a la figura de Richard Novak, una de esos pájaros que tienen tanto dinero que no necesitan preocuparse por el dinero. Diríamos que el señor Novak es un winner, pero un winner atípico. Alguien que ha ganado dinero a espuertas y muy pronto, procurándose un retiro dorado en la soleada California. Pero que a la vez mantiene una vida de reclusión y disciplina que le convierten en un eremita con cuartos que le reza al Dios de la bolsa y cuyo sacrificio pasa por soportar a unas pocas personas: la señora de la limpieza, una nutricionista, una masajista y una entrenadora personal que le ayudan a cumplir con aquello del mens sana in corpore sano. O el “cabeza de viejo, cuerpo de joven” que cantaban los chicos de Muchachada Nui. El hombre piensa entre poco y nada en lo que ha ido dejando atrás. Con una mención especial para su hijo, de quien apenas si recuerda su nombre. El caso es que un día aparecen dos grietas -una física y otra no tanto- en su granítico universo. Para rematarlo también aparece el hijo desconocido. Y todo lo que parecía sólido deja de serlo. 

Pues eso nada más. Leerlo o no, o yo que sé. Haced lo que os dé la puta gana, pero no me echéis la culpa a mí… ¡Yo ya lo avisé!  Como también os advertiré, por si os animáis, de que la novela tiene muchos diálogos. Todo el mundo tiene algo que decir y lo dice. Se habla a todas horas y de cualquier cosa, sea esta interesante, venga a cuento, aporte algo a la trama o todo lo contrario. Muuuuuchos diálogos, insisto…

viernes, 3 de julio de 2020

Píldoras musicales 2020

Estamos ya a mitad de ejercicio y, a excepción de cuando me deshice en elogios con el nuevo proyecto de Afonso Dorido, o con la mención al fantabuloso nuevo álbum de Clem Snide metida con calzador en un post literario, no había colgado nada relacionado con la que es mi pasión principal. Así pues, sin ofrecer una disculpa ni media, paso a relacionar los trabajos musicales de esta cosecha 2020 que me tienen enganchado. Quizás faltaría alguno, es verdad, pero prefiero pegarle otra vueltecita más y reservarles una futura entrada. Que lo mismo os digo esto que luego ná de ná, lo sé… Ya conocéis el percal. En fin… ¡Allá vamos!

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“Storm damage”, Ben Watt

¡Hostias! ¡¡¡Que este tipo es el Everything but the Girl!!! ¡Que no me han molado en la puta vida! Es más, cuenta la leyenda que una vez, allá por el Pleistoceno Medio, acudí a uno de sus shows en les terres del nord y acabé marchándome a la tercera canción. Pero mira tú por donde que ahora me doy de bruces con esto. Y aunque me cueste, he de reconocer que es harina de otro costal. Gratísima sorpresa. Y vale que quizás la cosa ya venía de lejos. Soy consciente de que es el cuarto disco en solitario del menda, pero como nunca hasta ahora le había prestado atención… Así pues, ¿que decir de “Storm damage”? Todo bueno. Que me ha parecido trabajo delicioso. Con esa cadencia jazzística, sus apuntes tristes por doquier y en donde se combinan sabiamente los ritmos orgánicos con la cosa electrónica. Canela en rama. En serio. Muy en serio. ¡No os riáis cabrones!

“Dear life”, Brendan Benson

No por esperado, menos deseado. Aunque, lo tengo que decir, conociendo cómo se las gasta el gachón y apelando a su inmaculada trayectoria en solitario o junto a The Raconteurs, fantaseaba con un artefacto más fastuoso. Con todo, el rubio de Michigan, amigatxo del alma de Jack White, nos ofrece once cortes bien variaditos en los que se respira una sensación de libertad poco común en los tiempos que corren. Y vaya, que el muchacho se ha ganado el derecho a hacer lo que le salga del nabo. Y en eso consiste la séptima entrega en solitario de este casi cincuentón, que puede fardar de trayectoria. Brillando con luz propia en este cachivache, “Richest man”, “Evil Eyes” o el tema que da título al disco.

“Making a door less open”, Car Seat Headrest

A ver, es cierto que suena raro escuchar al amigo Toledo con sintetizadores. Aún más el ver cómo ha parido un disco tan poco conexo como este –las canciones podrían estar incluidas en 3 o 4 álbumes diferentes y no pasaría nada-. Pero vaya, que a un genio se le perdona todo. Y es que, pasando por alto esto último y más allá de valorar aquello de que el movimiento se hace andando y que aquí, el amigo ha intentado reinventarse por enésima vez, me parece que el disquito contiene un buen puñado de composiciones dignas de alabar. “Weighlifters” con la que abre, me parece tremenda. “Deadlines (Hostile)” un cañón. “Life worth missing” y “There must be more tan blood” me encantan y “Martin” directamente me tiene loco. ¿Qué hay canciones no tan brillantes? Sí. ¿Y en que disco no? Pero vaya que, haciendo un análisis global de la cosa, a mí me satisface. Y sí, obviamente es un trabajo valiente que asume bastantes riesgos, pero, sobre todo y lo más importante es que resulta muy disfrutable. ¿Cuesta entrar en él? Tampoco tanto. No exageremos.

“On circles”, Caspian

Para servidora, lo mejor que ha publicado el ahora sexteto desde el inigualable “Tertia”. Obra maestra absoluta de un género como el post-rock, cada vez más vulgarizado. Con una fórmula que no es nueva, pero que en sus manos aún resulta fresca, gracias a esos muros de sonido con marca registrada y esa constante apelación a la emotividad tan suya. Desde Boston con amor y aún más con ruido. Por cierto, “Collapser” es un temarro para la posteridad. He dicho.

“Have we met”, Destroyer

Nueva entrega en forma de disco, de uno de los compositores más singulares del pop actual: el canadiense Dan Bejar. Esta vez influido por los sonidos más ochenteros, el ambient y hasta Massive Attack, como él mismo ha reconocido en alguna entrevista. Disco de pop con mayúsculas, bailongueable pese a lo apocalíptico de muchas de sus letras. En mi opinión y sin ser un incondicional de este emérito miembro de The New Pornographers, de lo mejorcito que ha grabado hasta la fecha.

“Collector”, Disq

Interesante debut el de este quinteto de Madison, que se mueve como pez en el agua por los añorados senderos del indie-rock de los noventa. Diez temas que ellos mismos califican de “representaciones orgánicas de cada momento en el tiempo” y que harán las delicias de los fans de Elliott Smith, Weezer, Built to Spill y hasta de Titus Andronicus (Why not?). Doy fe.

“The unraveling”, Drive-by Truckers

Trabajo que sigue la línea marcada por “American Band” –madurez y activismo en lo lírico, rabia contenida en lo musical, sobriedad en el diseño de carpetas-. Un disco que, sin ser tan bueno como aquel, mantiene en la buena senda a una banda ya mítica. Como leí en alguna parte, parece que la furia se aleja de las guitarras para situarse ahora en las palabras. ¡Y no veas lo bien que les sienta! Aunque a las huestes de Donald Trump les haga pupita. Vaya, que siguen siendo la mejor banda de rock sureño en activo. Con todo, se echan en falta aquellos dibujitos de Patterson Hood y el antiguo diseño de caratulas. Y es que tó no pué ser…

“Bestieza”, Los Enemigos

32 minutejos de ese rock urgente y cañero con el que lograron fama y fortuna. Vaya, lo mismo que llevan haciendo desde hace treinta y tantos años, con sobrada inspiración. Disco muy directo compuesto de diez piezas trufadas por esos textos tan chulos que le salen al Josele – “Siete mil canciones”, “La ofensa”, “Menos que un perro”, “Sacrilegio Sideral”, “Hey Judas”...-. Además, y a diferencia de algunos de sus últimos trabajos, “Bestieza” suena homogéneo. Y razonablemente fresco, aunque esto quizás sea cosa mía -¡es que lo he agarrao con muchas ganas!-. Los Enemigos saben lo que quieren hacer y lo hacen muy bien. No es cuestión de descubrir la pólvora.

“Floatr”, Happyness

Cómo ya comenté en alguna otra parte, me encanta el nuevo trabajo de estos dos. Casi tanto como su debut y bastante más que el anterior, en el que, lo reconozco, me costó muchísimo entrar. Y eso a pesar de la enésima puta mierda de portada –consolidando la tradición de hacer portadas de mierda- en la carrera de la banda londinense. O hasta del título elegido. Vaya, salvo que se trate de un inesperado homenaje a Chiquito de la Calzada o una referencia al atípico verano con pandemia que nos espera -por aquello del flotador, se entiende, ¿no?-. Especialmente para los súbditos de la reina Isabel, tan aficionados ellos al melanoma con D.O. Costa Blanca. En todo caso, me postro a sus pinreles. A los de Jonny y Kenazi, no a los de la vieja Windsor.

“Classical notions of happiness”, Jordana

Podría tratarse del enésimo trabajo de chica lánguida con guitarrita, cantándole al desamor y a los problemas adolescentes y/o haciendo gala de una viejuventud a todas luces innecesaria. Pero no. O bueno sí, porque aquí hay mucho de introspección y madurez impropia, pero hay bastante más. Creo. Los cortes presentan un sonido y una fórmula bastante particular, por decirlo de alguna manera. Circulan al trote cochinero, pero de golpe surge el genio. La Jordana vendría a ser entonces una suerte de Karim Benzema con mamellas y consagrado al noble arte de las musas, en lugar de a dar asistencias memorables o marcar goles imposibles. Responsable de preciosas melodías que sirven no solo como recipiente para unas letras bastante chulas. Un disco simpático. Lento, que no aburrido, e imperfecto como todo debut que se precie.

“Lina_Raül Refree”, Lina y Raül Refree

Después de Sílvia Pérez Cruz, Rocío Márquez o la Rosalía de los comienzos -además de colaborar con Lee Ranaldo, entre otros-, el ex-Refree se mete de lleno en el mundo del fado. Del fado sin guitarra portuguesa, por lo que, supongo, habrá recibido su buena dosis de hostias. Como por otra parte, ya le pasó en la piel de toro tras “profanar” la tumba de Farina o de La Niña de los Peines. Estamos ante un disco de fado que no es fado, con piano, sintetizadores y armonio, pero sin cuerdas y bastante más oscuro para lo habitual del género. Hay quien ve similitudes con las cosas de Nico, si la artista nibelunga hubiese nacido en el barrio de la Alfama. No me convence del todo. En todo caso, el proyecto gira en torno al repertorio de Amália Rodrigues y es Lina Rodrigues quien le pone voz, por lo que si no es fado, se le parece un huevo. Y mola un ídem.

“Good souls better angels”, Lucinda Williams

He leído todo tipo de descalificaciones a la hora de valorar el nuevo trabajo del fenómeno de Luisiana. Pues mira, a mí me parece descollante. Se tenía que decir y se dijo. Cadencias blueseras, country-rock del clásico al guarrete, denuncia política sin pelos en la lengua y unas buenas dosis de a fer la mà tot. Tremendo es poco, insisto. Y no tengo más que añadir. Ni voy a discutirlo con nadie.

“Beat poetry for survivalists”, Luke Haines y Peter Buck

Proyecto de quien fuera líder de los Auteurs o, más recientemente, Black Box Recorder, junto uno de los fundadores y guitarrista principal de R.E.M. Y los tipos se han sacado de la manga este delicioso trabajo colaborativo. Zurcido a cuatro manos e ideado a dos cerebros, suena tanto a sus bandas madre como a Lou Reed a quien, de alguna manera, rinden homenaje. Vaya, también al chalao de Jack Parsons a quien dedican uno de los mejores cortes del álbum.

“Uneasy laughter”, Moaning

Quizás sea este el disco al que más vueltas le haya pegado en lo que llevamos de año. Y es que me parece la hostia. A ver, tampoco es cuestión de fliparse. “Uneasy laughter” no incluye nada especialmente novedoso en su interior. Es más, se desarrolla entre los transitados senderos del revival post-punk, con algunos matices. Eso sí, creo que es un paso adelante maravilloso e inesperado, el emprendido por el trío angelino. Dotándose de un repertorio más interesante y completo, que destaca por unos estribillos tan poderosos como pegadizos. Además se trata de un trabajo sin material de relleno. Sus trece piezas cobran sentido en el total y cada una de ellas ralla a buen nivel. En el caso de “Ego”, “Make it stop”, “Connect de dots”, “Fall in love” o “Coincidence or faith” más que eso...

“Never not together”, Nada Surf

Regreso feliz del proyecto musical comandado por Matthew Caws y Dani Lorca. Y eso que este nuevo álbum no mola tanto como su predecesor, “You know who you are”. Pero es que aquel era una puta barbaridad... Con todo, tenemos nueve temas bien bonitos que condensan todo el saber aprendido por la banda neoyorquina en sus casi tres décadas de existencia. Y es que “Never not together” supone la enésima invitación al goce, a tararear, a sacarnos una sonrisilla o unas lágrimas (según se tercie), como solo ellos saben hacer. Y se agradece… Alguna vez he escrito por aquí que Nada Surf son eternos y su estrella no se apagará nunca. Lo han vuelto a demostrar. Y sin necesidad de promoción, como siempre. Para eso tienen sus canciones. Ya les gustaría a otros con menos años y más medios...

“Feral”, RVG

Segundo lanzamiento del grupo de Romy Vager. Líderesa de esta interesante formación que he conocido gracias a este fantástico “Feral”. Incluyendo una decena de temas que beben de referentes reconocidos, como sus paisanos los Go-Betweens, pero también los británicos The Soft Boys y The Smiths. Canciones que tocan ese punto dulce entre lo claro y lo oscuro, sin desdeñar el ruido de guitarras. Mención aparte para la voz andrógina de la Santo y seña de este combo forjado en Melbourne. Muy especial lo de esta señorita y sus adláteres.

“X”, She Past Away

Primero colgaron un par de remixes en su Bandcamp y pensé que de ahí no pasaría la cosa. Pasado un tiempo, fueron acumulándose varios más, a cada cual mejor. Todos ellos firmados por eminentes miembros del all star de la cosa oscura. Al final, juntaron todas las piezas, revisiones y perversiones, incluyeron alguna cover, y se sacaron de la manga un discarro doble y tremebundo que me tiene fascinado. De hecho, creo que es lo mejor que han parido estos turcos en una aún corta trayectoria, consagrada a revitalizar los sonidos de la darkwave. Veintidós cortes -que se dice pronto-, por los que desfilan gentes como The Soft Moon, Boy Harsher, Bragolin, Lebanon Hanover, Front 242, Dear Deer, Clan of Xymox, Selofan o el tipo de Xeno & Oaklander. Varios de ellos son brutales.

“Traditional techniques”, Stephen Malkmus

Folk psicodélico con cierta deriva country y algunos giros más propios del blues-rock. Ecos a los Beatles in India, a Led Zeppelin, también a Canned Heat y que sé yo. Vaya, que el tercer disco en solitario del líder de Pavement sin Pavement y también sin los Jicks, es exactamente lo que Stephen ha querido que sea. Ha hecho lo que le sale de la chorra y a huir, importándole una higa lo que digamos los demás. Enésimo peldaño de esa autopista hacia el cielo por la que transita este californiano. Es más, si le hacemos caso a su discográfica y esto forma parte de una trilogía -junto al tremebundo último trabajo de los Jicks, y a la electrónica rara de “Groove Denied”-, todavía resulta más extraordinario. ¡Encima el tío sigue girando con Pavement! Xé Steph, ya que estas on fire, ¿qué no grabarías un largo con tu banda madre? ¿Un epé manque sea? Por pedir que no quede…

“Saint Cloud”, Waxahatchee

Ya para acabar, el nuevo disco de Waxahatchee. En él se nos presenta a una nueva Katie Crutchfield más feliz, o al menos no tan enfadada con el mundo y quien sabe si más conforme con la vida. Un trabajo más cálido que los anteriores y probablemente más apto para todo tipo de paladares. Apreciándose un acercamiento a sus raíces, de las que, según ella misma cuenta, renegó durante años. También se siente la impronta de los chicos de Bonny Doon, joven banda de Detroit que ya os recomendé hace un par de años y que, desde hace un tiempo, acompaña a la artista de Alabama en sus giras. Así pues lo-fi enriquecido, country a su manera, rock sureño del de toda la vida de Dios, mucho pianito y poca distorsión… Y absolutamente nada de aquel indie-rock primigenio. Otra Katie es posible, yes. Todas ellas son igualmente brillantes.

lunes, 22 de junio de 2020

"Los asquerosos" (y la Mochuza)

Mis libros favoritos de Santiago Lorenzo son “Los millones” y “Los huerfanitos”. El primero, la historia de un tío del GRAPO al que le toca La Primitiva, lo puso en mi radar. Por cierto, gracias a don Kiko Amat. El segundo, aquella sátira costumbrista sobre unos hermanos que heredan un teatro y se tienen que comer una deuda inabordable por obra y gracia de su señor padre, me parece su opus mágnum. Decir descacharrante sería quedarse corto. Con estos antecedentes -y otros que no vienen al caso- puedo considerarme incondicional de este vizcaíno. Bueno, de él y de ese peculiar estilo repleto de nostalgia y mala leche, que emplea un vocabulario maravilloso que transita entre lo rebuscado y la neo-lengua lorenzana o lorenciana, si se me permite la licencia. Vaya, que podría decirse que el hombre es uno de mis escritores favoritos. Por lo que no podía dejar pasar su última novela, “Los asquerosos”. Siendo además una de las lecturas imprescindibles del 2019, según varios medios.

Y me ha gustado. Mucho. Los personajes son brutales. Los asquerosos que lo protagonizan y también la mochufa. Especialmente los mochufas, vaya. ¿Pero que qué es eso? “Ser mochufa es creerse que Ana Rosa no se está riendo en tu cara cuando se emociona”. ¡Ea! Y no hase falta disir namás… Y es que el libro se estructura en dos partes bien diferenciadas. La primera es la historia de un pringao de manual que deviene en un Thoreau ft. Alonso Quijano, por la fuerza de las circunstancias. Y es divertido, no lo negaré. Pero donde “Los asquerosos” alcanza otra dimensión, donde te partes el ojete en siete trozos desiguales, por lo que merece realmente la pena leérsela y hasta acudir a Urgencias con el culo maltrecho, es por la segunda. Una suerte de ensayo sobre esa “subespecie humana, capaz de basar su vida en frases hechas y gilipolleces insondables”. No tiene desperdicio. Y vaya, que resulta tan certero… Se ve a tanta peña reflejada ahí… Pero tanta… E insisto en que el rollo Richard Kimble meets “Walden” y hasta a Sergio del Molino, mola. Pero la mochuza… ¡Que jartá de reír parfavar!
“La soledad suena muy bien pero no tiene tanta gracia, implica no follar, no tener amigos ni ningún tipo de compañía. A este, cuando lo prueba, todo le renta porque considera que ha dado un buen paso. Ese es el gran tema de la novela, más que la austeridad o la falta de tiempo, un tío que ensaya una forma de estar en el mundo que asusta bastante y al tío le sale bien. Aquí hemos llegado solo a la primera parte de la novela, luego todo empieza a quebrarse y a saltar por los aires. Si no, habría quedado en una novela corta.”
Así pues, no puedo sino recomendar esta novela estupenda. Aunque solo fuese con el fin de reconocer a la mochufa y arrinconarla. Y que sí, que como he dicho al comienzo y posiblemente por causa de una aplicación analógica y liberrísima del “prior in tempore, potior in iure”, prefiero las dos primeras novelas de Lorenzo. Pero xé, cómo mola todo lo que factura este tipo… Jardiel, Arniches, Mihura y hasta Azcona se mostrarían orgullosos de la criatura. Y nosotros a disfrutarlo. 

martes, 9 de junio de 2020

Las Ocho Montañas


Hay gente que aprendió a querer las montañas, al igual que se aprenden las letras. Vaya, cómo este menda ama la luz del Mediterráneo, o los reflejos de la Albufera, aunque no se diera cuenta de ello hasta dejar la terreta. El caso es que una de las primeras cosas que me confesó mi compañera de penas y alegrías, fue la añoranza por las vistas de la cordillera desde los esteros del Marga Marga. Lo entiendo. Y eso que no fui consciente de su belleza hasta hace un par de años, ya instalado en aquella parte del mundo.

Paolo Cognetti es milanés y su pasión, además de la escritura, es la montaña. En su caso los senderos, glaciares y bosques en el entorno de los Alpes italianos, donde habita en solitario durante varios meses al año y desde donde escribe. También es allí donde transcurre gran parte de esta maravillosa novela titulada “Las ocho montañas”, protagonizada por su álter ego, supongo. Un chaval solitario que veranea en la zona junto a sus padres. Allí conoce a otro chico de su edad, quien sabe todo sobre la vida en los montes y no necesita más. Con el transcurso de los años, verano tras verano, irá forjándose una profunda amistad, a la par que exploran las laderas del Monte Rosa, el Cervino o el Sassolungo. Eso hasta que sus caminos toman rumbos distintos...

Lo mejor del libro, más allá de la bonita historia o la fuerza de sus personajes -principales y secundarios-, es el empleo de un lenguaje aparentemente simple pero dotado de un magnetismo brutal. Construyendo un extenso poema con el que su autor nos embarca en un viaje íntimo y lleno de vitalidad, que explora lo robusto de las relaciones entre amigos, pero también entre padres e hijos.

Por cierto que, ahora veo como fue galardonada con el premio Strega y el Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia, deviniendo en una suerte de fenómeno literario europeo. El caso es que a mí me llegó a través del boca- oreja, en una charla informal con unos amigos. La verdad es que últimamente no me entero de casi nada. Si tú tampoco y accedes a “Las ocho montañas” por causa de esta reseña, ya estás tardando en agradecérmelo…

Una joyita, en serio.
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