martes, 3 de junio de 2008

El amor en tiempos de SIDA


“Píldoras Azules” es el tebeo que catapultó al suizo Frederik Peeters hacia los puestos de cabeza en la primera división de la historieta mundial. En él aborda el siempre complicado tema del SIDA, pero desde una perspectiva autobiográfica y para nada autocompasiva. La historia es la suya y la de su pareja, una joven madre soltera y seropositiva. Llama la atención como Peeters elude cualquier visión dramática o triste de esa realidad, adoptando siempre un todo alegre, esperanzado y no exento de sus momentos de humor. Y bajo ese prisma vemos como vive con y en ello, cual es la relación entre ellos y también con un crío de apenas tres años. Con quienes nos impregnaremos de una suerte de celebración de la vida no tan distinta a la de tantas familias jóvenes, con el aditivo aquí de las píldoras azules a las que hace mención el título, que madre e hijo han de tomar diariamente.

Además Peeters se trabajó el “Píldoras Azules” del tirón. Sin planificación ninguna, quiero decir. Es lo que tiene eso de dibujar como un capitán general. Con un sencillo dibujo en blanco y negro, insertando viñetas con una fuerte carga simbólica y empleando un tipo de narración muy libre.

El álbum fue galardonado con el Premio Jules Töpfer de la Villa de Ginebra 2001, además de ser nominado al mejor álbum internacional en los prestigiosos salones del cómic de Angouleme 2002 y Barcelona 2005.

“No pretendas que los acontecimientos sucedan como tú quieres, confórmate en aceptarlos como llegan. EPÍCLETO”. “Epícleto no tenía Sida”.

lunes, 2 de junio de 2008

Nikola Tesla, entre el mito y la realidad


No hace mucho vi “El truco final: El Prestigio” del siempre interesante Christopher Nolan y en la que Christian Bale y Hugh Jackman interpretan a dos profesionales de la magia de comienzos del siglo XX. Un personaje importante en el desarrollo de la película es Nikola Tesla, interpretado por el camaleónico David Bowie. Un ingeniero e inventor desconocido por muchos y que en la vida real realizó una serie de aportaciones al mundo de la electricidad de alcance similar a las de Marconi o Edison. De hecho su principal descubrimiento fue la teoría de la corriente eléctrica alterna allá por el 1882. Su carácter excéntrico y la mala relación con Edison, no le ayudaron en su proyección. Lo que explica que su figura fuese orillada durante mucho tiempo, aun siendo un pionero en su campo. Eso sí, lo de personaje de culto le viene que ni pintado.

Tesla nació en 1856 en el seno de una familia serbia en territorio de actual Croacia,  cuando aquello formaba parte del Imperio Austro-Húngaro. Tras formarse en físicas, matemáticas e ingeniería en Graz y Praga, marchará a Budapest para trabajar en la compañía de teléfonos de los EEUU. Ahí entrará en contacto con Edison, al servicio de cuya empresa irá a trabajar a París. No tardarían ambos en tensar la relación, enemistándose de forma irreparable. Y es que, según cuentan, el inventor de la bombilla eléctrica tenía facilidad en aquello de “aprovecharse de angustias ajenas”*. El caso es que Tesla se trasladará a Nueva York para crear su propia compañía. Con ella construirá el primer motor de inducción de corriente alterna y el primer radiotransmisor sin cables.

A parte de sus inventos, varias circunstancias determinaron la creación del mito de Tesla. La primera tiene que ver con la construcción de la primera central hidroeléctrica gracias a sus investigaciones en este campo. El científico se desplazó a la zona de las cataratas del Niágara donde sitúo su estudio y estuvo trabajando en condiciones de absoluto aislamiento, durante años. Y tenía que pasar. En torno a él surgieron toda clase de habladurías que le señalaban como inductor de turbios experimentos realizados de forma secreta. No me extrañaría que hubiera gente que, presa del puritanismo de la época, insinuara pactos con el diablo y tonterías por el estilo.

La segunda circunstancia se produjo tras su muerte en 1943. El Gobierno de los EEUU decidió incautar todos los documentos referidos a sus estudios e investigaciones y los clasificó. Os podréis imaginar la sarta de teorías y fabulaciones sobre lo que contenían que vinieron a continuación.
 
También mitifica la figura de Tesla el conocido como el suceso de Tungunska y que hace referencia a un hecho sucedido en Siberia en 1908. Se trata de una explosión aérea de gran potencia que alentó numerosas hipótesis y teorías. La más aceptada es la de un pequeño cometa formado por hielo que estalló al rozar la atmósfera terrestre, produciendo el efecto de una bomba de hidrógeno natural de 12 megatones. Como el suceso fue ocultado por el gobierno zarista durante años y en ese tiempo Tesla había avisado a su círculo de amigos de la producción de un “destello de luz”, acabaron relacionándolo con el misterioso evento. De forma bastante rocambolesca, la verdad.

Y hasta aquí la figura de este importante científico, conocido tanto por sus excentricidades como por sus importantes descubrimientos en el campo de la electricidad. Por eso y también por dar nombre a una banda de jardroqueros de Sacramento que, mira qué casualidad, están sonado ahora en un programa de la tele pública.


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* Palabras que el arquitecto del barroco italiano Francesco Borromini dirigió a su compañero y rival Lorenzo Bernini, señalando las malas artes empleadas por este último.

sábado, 31 de mayo de 2008

Un gilipollas llamado Arturo


Sobre estas líneas la ilustre faz de don Arturo Pérez-Reverte, cartagenero de 57 años, miembro de la R.A.E desde el año 2003, famoso corresponsal de guerra y escritor de novelas de éxito como “La tabla de Flandes”, “El Club Dumas”, “La Reina del Sur” o la saga del Capitán Alatriste.

Alguien que suele hacer gala de su mala leche y que utiliza su afilada pluma y su ingenio, que lo tiene, para soltar mamporros a diestro y siniestro. Trasmutado en la figura de su personaje más reconocido, el mencionado Capitán Alatriste, rara es la semana que don Arturo no le atiza a algún político, rector de universidad, filósofo o personaje público. A unos por ser demasiado de derechas, a otros por ser demasiado de izquierdas, a aquel de más allá por ser un inculto y a éste de más acá por ser asquerosamente culto. Da igual, cualquier circunstancia vale para meter el dedo en el ojo a quien le venga en gana. Pero aaay amigo... la carne es débil y el dinerito fácil nunca viene mal. Así que, cuando se cruzó en su camino Doña Cuaresma con el fajo de billetes en la mano, cerró los ojos y se tapo la nariz abogando por aquello tan summeriano de to er mundo é güeno.  

Alguien que no hace mucho afirmaba en las páginas de El País que “pocas fechas han sido tan interpretadas y manipuladas como el 2 de mayo de 1808”, ahora se presta a los fastos organizados por la Presidenta de la CAM, a mayor gloria de ella misma. Debe ser el embrujo de los binladens. Eso o el encanto de Aguirre, “la cólera de Dios” -y que me perdone don Werner Herzog-. Que no va el tío y acepta comisariar la exposición “Madrid, 1808-2008 - Un pueblo, una nación”, apoyando públicamente a una Esperanza Aguirre que en la presentación soltó perlas de esta guisa: “Si los españoles se rebelaron contra Napoleón fue precisamente porque ya tenían conciencia de que España era una nación, de que era una gran nación y por eso no podía soportar que nadie le impusiera su voluntad”. Una patada a la historia en toda regla. Pero vaya, don Arturo ni mú...

Y este es Pérez-Reverte, un señor que se las da de independiente, íntegro y culto a más no poder, modelo de la intelectualidad buena, la insobornable… En fin... ¿Para que añadir nada más?

...o bueno sí. Que hace tan solo un mes decidió dar por terminado un encuentro digital del diario El Mundo, al considerar “poco inteligente” la selección de preguntas de los internautas. Y es que tal vez el tipo sea demasiado inteligente para nosotros, la plebe. O quizás la explicación vaya porque ahí no cobraba nada. Y es que al final, como reza el refrán, todo depende del cristal con el que se mire. Y si es a través de una copa de cristal Baccarat todo se ve mucho mejor¿Cómo era aquello que decía Ford Farlaine? Ah sí… “Tanto gilipollas y tan pocas balas”. Pues eso. 

jueves, 29 de mayo de 2008

Judith y Holofernes


Cuenta la Biblia, en el Antiguo Testamento, el episodio en el que la joven y bella Judith salvó a su pueblo del asedio de Holofernes. El tal Holofernes era un general asirio a las órdenes del rey de Babilonia, el infame Nabuconodosor, encargado de castigar a los pueblos que no les habían apoyado en la guerra contra los medos, entre ellos los hebreos. El general puso sitio a la población de Betulia, algún enclave a los pies de las montañas de la actual Cisjordania. Si bien, cuando la ciudad estaba próxima a caer se produjo un acontecimiento que evitó la conquista y salvó a su población. Judith -la judía, en hebreo- consiguió introducirse en el campamento de los asirios y sedujo a su general. Después de hacer lo que tuviera que hacer, aprovechó que Holofernes dormía a pierna suelta para decapitarlo. La joven regresó a Betulia con la cabeza de Holofernes como trofeo. Y los judíos vencieron a las huestes del rey de Babilonia, incapaces de mostrar resistencia al estar descabezadas no solo en el sentido literal.

El mito de Judith y Holofernes tuvo una gran importancia en la formación del ideario cristiano desde la Edad Media. “El libro de Judith” mostraba el modo en que Dios puede utilizar un instrumento humano para obtener el resultado perseguido. Conscientes de su fuerza simbólica, la Iglesia triunfante no escatimó gastos en patrocinar obras pictóricas y escultóricas alusivas al mito que serían ejecutadas por algunos de los más grandes artistas de su tiempo. Desde Donatello a Caravaggio, pasando por Lukas Cranach o Mantegna. Más adelante también se aprovechó toda esa fuerza simbólica pero en clave patriótica, en la lucha frente al invasor extranjero. O incluso en la lucha de clases, frente a las élites extractivas y opresoras.

Estas son algunas de las más interesantes representaciones del mito:

Giovanni Batistta Piazzeta
 Piazzeta
 Goya
 J. Massys
 Klimt
 Miguel Ángel
 Rubens
Tintoretto
A. Gentilleschi
 Botticelli
Caravaggio
A. Allori
L. Cranach
Donatello
Mantegna

miércoles, 28 de mayo de 2008

La guerra de los fogones


A ver, la cosa va de fogones en el sentido literal del término y esto lo digo por si algún suecá o cullerot entra por aquí y se desubica. Guerra de fogones como conflicto gastronómico vaya. El generado tras las polémicas declaraciones del cocinero Santi Santamaría. Y es que, como si se tratara de un penalti pitado en el transcurso de un Barça-Madrid, todo Cristo se ha posicionado en un bando… Que si el portero tocó la pelota primero… Que si el delantero ya venía tirándose desde antes de sentir el contacto… En fin, lo de siempre… Barça o Madrid, izquierdas o derechas, Cabanillas o Izquierdo y ahora Adriá o Santamaría. Lo de España toda la vida.

Con todo, a mí lo que más me llama la atención es que, según parece todos somos usuarios de eso que se viene a llamar, no sin emplear una buena dosis de soberbia, Alta Cocina. No sé vosotros… Para mí alta cocina es la fideuá que hace mi madre los domingos. Y no cuesta los 150 eurazos por ración que es el precio del menú degustación en Can Fabes, restaurante del polémico cocinero.

Pero vaya, que no me quiero desviar del tema. Parece que el amigo Santamaría achaca a sus compañeros de gremio el alejarse de los orígenes. Huyendo de los productos y las creaciones típicas del terruño y recurriendo a soluciones más propias de la a industria química. Visto así, no le falte razón. La reacción de los grandes de la cocina de vanguardia española y especialmente del entorno de Ferran Adriá, no se ha hecho esperar. Acusaciones de envidioso, díscolo o interesado, por coincidir este affaire con la edición de un libro suyo… Tampoco les falta razón a estos.

Al final yo no sé quién tiene la razón en esto y tampoco me importa demasiado. Más aún cuando jamás he pisado los restaurantes regentados por estos señores. Lo que sí veo es que, de un tiempo a esta parte, se produce un peligroso acercamiento de la cuestión culinaria al mundo de la farándula y el famoseo. Y eso me hace sospechar que, quizás, no hay tanta calidad detrás de lo que ofrecen. Lo importante no es el producto en sí sino que la plebe sepa de ellos. Que reconozca el nombre del cocinero, del restaurante y sepa de las rutilantes estrellas Michelin. Y que asociemos que a más estrellas mucho mejor. Y que si esto lo recomienda el de las estrellas, debe ser la polla. Va a resultar que lo de la Alta Cocina es otra milonga más que nos han vendido y muchos han comprado a mayor gloria de los cocineros estrella. Yo solo digo que mi tortilla de papas está más buena que la del Santi y el Ferran juntas y eso sí que es alta cocina. Eso y que me pueden comer el rabo los dos.

lunes, 26 de mayo de 2008

Dioses del metal


En el mundo de la música todavía hay quienes no acaban de pillar que las portadas son parte fundamental del concepto integral de un álbum. Eso y que suponen un elemento que suma, o a veces resta, en su cotización como producto. Muchas son las ocasiones en las que nos acercamos a un disco determinado por el buen diseño de portada. Desde luego no es el caso de todas estas:

Poison, “Look What The Cat Dragged In”
Impagable look a lo Carmen de Mairena.

Kiss, “Destroyer”
Con ese estilo drag-queen del que siempre hicieron gala. 

Pantera, “Metal Magic”
Precioso diseño al cargo del hermano de tres años de Phil Anselmo.

Iron Maiden, “Best Of The Beast”
Estamos usando a Eddie por encima de nuestras posibilidades.

Furr, “Magma Glide”
Lo de Kiss pero con spray.

Europe, “The Final Countdown”
 No saben si permanecer dentro del laberinto o encerrados en la Zona Fantasma junto al General Zod.


The Handsome Beasts, “Bestiality” y “04”
Elija su propia aventura. Inenarrable. 

Heavy Load, “Stranger Than Evil”
Solo os diré que lo peor no es la carátula. 

Stryken, “First Strike”
Esos morenasos ahí... 

Inmortal, “Battles In The North”
De la Juve de toa la vida.

Battleaxe, “Burn This Town”
Sí, sí, me parece bien, ¡pero con vosotros dentro cabrones!

Boned, “Up at the Crack”
Chocolate (blanco) sexy.

Manowar, “Anthology”
Los hombres usan Abanderado, porque la mujeres compran Abanderado.

Wolf s/t
Xé Arnold, que agust que et quedares galán... Compañero de parvulario del crío que dibujó la de Pantera.

sábado, 24 de mayo de 2008

La verdadera historia de Richard Kimble


El otro día, en el Canal Historia, programaron un interesante documental que narraba la verdadera historia del protagonista de la serie de culto de los 60 “El fugitivo” (The fugitive, Roy Huggins – 1963).  Los más jóvenes la conocemos gracias a la adaptación cinematográfica que Andrew Davis realizó en 1993, con Harrison Ford y Tommy Lee Jones en los papeles principales.

La verdadera historia de “el fugitivo” comienza en el año 54, en un pequeño pueblecito de Ohio, en donde se produjo un crimen que conmocionó a la opinión pública. Sam Sheppard, dentista de profesión, se hallaba medio dormido en su sillón cuando escuchó los quejidos ahogados de su esposa. Al acudir al dormitorio la encontró muerta. Tras escuchar ruidos provenientes de otra parte de la casa, se dirigió presto y atisbó a un hombre alto escurriéndose entre las sombras. Al menos eso es lo que le contó a la policía, pero nadie creyó su historia. Desconfianza que se vio incrementada tras tomar declaración a los vecinos, que aseguraron riñas continuas en la pareja. El asunto es que el doctor fue condenado a cadena perpetua, siendo recluido en la penitenciaría de Cuyahoga donde permaneció doce años. Nunca huyó de allí.

Nueve años más tarde y aprovechando la repercusión que tuvo el caso, el canal ABC estrenó la famosa serie. El Dr. Sam Sheppard pasó a llamarse en la ficción Richard Kimble y es con ese nombre como le conocemos, interpretado por el actor David Janssen. En la película de 1993 ese papel correría al cargo de Harrison Ford. Los guionistas se basaron en la historia exculpatoria defendida por Sheppard, a la cual dieron credibilidad. A partir de ahí se dedicaron a fabular sobre qué hubiera ocurrido tras una hipotética huida del doctor. Todo eso se pudo ver durante las tres temporadas que la serie permaneció en antena y en las que el fugitivo recibió ocho balazos, cuatro heridas de arma blanca, treinta golpes, padeció amnesia, ceguera temporal y una neumonía. La serie finalizó en 1967, con el doctor consiguiedo la confesión del verdadero culpable.

Curiosamente, ese mismo año el auténtico Dr. Sheppard vio cómo su caso era sobreseído. Pero su salida de la cárcel no fue todo lo alegre que la televisión nos mostró. Aquejado de graves daños psicológicos, imposibilitado para recuperar su carrera profesional y sufriendo los prejuicios de unos vecinos que aún lo consideraban culpable, el tipo se enganchó al alcohol y a las drogas. Ganándose la vida con la lucha libre en donde participaba con el alias de “Sheppard el asesino”. El caso es que murió de cirrosis en un par de años. Apenas tenía 46. Sólo muchos años después y tras varias décadas de una investigación impulsada por su hijo, conseguiría algo de justicia póstuma, con la obtención de pruebas que apuntaban hacia otro responsable. Un tal Richard Eberling, quien en el momento del crimen se encargaba de labores de limpieza en el vecindario. Si bien nunca llegó a ser declarado oficialmente culpable del asesinato.

Y esta es la verdadera historia del Dr. Kimble – Sheppard. Convertido, merced a una ficción televisiva, en un icono para tantos culpables-inocentes perseguidos por la policía. También es verdad que la inspiración en el buen ladrón de “Los Miserables” parece obvia.  


miércoles, 21 de mayo de 2008

Dos novelas de Philip Roth


Nacido un día de San José de 1933 en Newark, EEUU, Philip Roth es muy posiblemente el novelista vivo con mayor prestigio en el mundillo literario. Y  eso a pesar de que aún no le han concedido el Premio Nobel. Si bien, cada vez que publica una nueva novela, se convierte en un acontecimiento mundial.

Judío de origen polaco, siempre ha hecho gala de su condición religiosa. Incluso a través de sus historias, trufadas de elementos propios del judaísmo y la cultura hebraica. Una extensa obra que refleja aspectos relacionados con su experiencia personal, tanto en las tramas como en el diseño de personajes. Desde su etapa como profesor universitario, su frustrado primer matrimonio o su paso fugaz por el ejército. Como muestra la figura de Nathan Zuckerman, protagonista de varias de sus novelas y que es reconocido como su alter ego en la ficción. Voy a centrarme aquí en dos de sus mejores obras.

“Pastoral Americana” es para muchos, entre los que me incluyo, la obra maestra de Philip Roth. Publicada en el año 1997, desde el primer momento causó un enorme impacto. De hecho ese mismo año le sería concedido el Premio Pulitzer. La novela narra la vida de un atleta, el Sueco Levov, un triunfador nato tanto en el terreno personal como en los negocios. Querido y admirado por toda la comunidad, su vida se irá al traste a partir de una tragedia familiar. Y es que su hija adolescente será la responsable de un acto terrorista. A raíz del acontecimiento, el autor nos va descubriendo los complejos mecanismos que sustentan al clan Levov. Rascando la apacible capa exterior para mostrar que no es oro todo lo que reluce. También asistiremos al proceso de degradación de alguien que es incapaz de concebir y por lo tanto de dar respuesta a un drama de tales dimensiones.

Publicada en el año 2006, “Elegía” es uno de los últimos libros publicados por Roth. No confundir con la última película de Isabel Coixet, “Elegy” (2008), que si bien está basada en una novela del septuagenario escritor, no es esta sino “El animal moribundo”. Aquí la historia comienza durante el entierro del personaje principal. A partir de ahí recorreremos los hitos más significativos en la vida del fallecido, por boca de él mismo. La gracia es como esos acontecimientos se articulan en torno a momentos en los que se dio de frente con la propia muerte.  “Elegía” parece una novela de despedida, apreciándose la emoción distante de quien ve su final cerca. Sopesando las decisiones tomadas pero sin censuras, sólo tratando de entender a lo que le han llevado. Un drama cercano sobre alguien que fácilmente podríamos identificar con algún personaje cercano.

martes, 20 de mayo de 2008

La carrera más dura del mundo

El pasado 13 de abril se disputó la clásica París – Roubaix, espectacular carrera ciclista incluida en el calendario UCI – Protour. Conocida como “el infierno del norte” por su dureza, la prueba fue ganada por segunda vez por el belga Tom Boonen, imponiéndose al suizo Fabian Cancellara en un apretado sprint.

Con motivo de su celebración, El País Semanal publicó un fantástico reportaje realizado por Carlos Arribas, que se centraba en la figura de dos ciclistas españoles del equipo Rabobank: el donostiarra Pedro Horrillo y el catalán Juan Antonio Flecha. La crónica viene acompañada por las impactantes fotografías de Timm Kölln. Unas instantáneas en las que podemos apreciar la dureza de los 260 kilómetros, muchos de ellos sobre adoquines, y sus efectos sobre los participantes. Un artículo muy recomendable y hasta necesario en los tiempos que corren. No está de más ensalzar la belleza de un deporte ensuciado en demasiadas ocasiones. Vaya, que no todo en el ciclismo es la cuestión del doping.

“Ojalá llueva. Las carreras heroicas hay que correrlas en las peores condiciones… Ésta es especial para tipos duros.”

“En el bosque, el adoquín está hecho trizas. Las ruedas patinan, y si te paras es como salir de una pista de hielo.”


Aquí disponéis del artículo integro. 

domingo, 18 de mayo de 2008

El campo de concentración de Sachsenhausen


Sachsenhausen fue un campo de concentración edificado por los nazis en la población de Oranienburg. Transformado en museo en memoria de las víctimas, su visita es harto recomendable. Además porque es fácil acceder a él, tras un agradable viaje en tren desde el centro de Berlín. Prototipo de campo de concentración en disposición radial, aún hoy conserva la subdivisión en barracones, los correspondientes talleres, las garitas de control, la prisión y la enfermería, además de algunos edificios que servían de residencia a los oficiales alemanes. El campo abrió sus puertas el 12 de julio de 1936 con la intención de albergar prisioneros políticos. Sin embrago y con el transcurso de la guerra, acabó recibiendo a presos de todo tipo, especialmente judíos y soviéticos.

Estamos ante el modelo de campo de concentración que el régimen nazi va a extender por toda Europa. Que no campo de exterminio, ya que no estaba destinado a ese cometido. Aquí los presos se dedicaban, principalmente, a labores de taller y a probar el calzado militar fabricado para los soldados alemanes. Motivo por el cual se pasaban largas jornadas caminando en su enorme patio central. Hasta quedar exhaustos. Circunstancia por la cual a estos presos pasó a conocérseles como “los caminantes”.

Si bien, el aspecto más interesante de Sahchsenhausen es que allí se estableció un famoso taller de falsificación con el cual el Führer pretendía fabricar libras esterlinas y dólares. La intención era la de inundar la economía mundial de esta moneda falsificada, hundiendo con ello las finanzas de los Aliados. A esto se le llamó la Operación Krüger y las evidencias históricas demuestran que estuvieron cerca de conseguirlo. Logrando colocar un importante número de libras falsificadas que no pudieron ser detectadas ni por el Banco de Inglaterra. No tuvieron la misma suerte en lo que respecta al dólar. Parece ser que los sabotajes llevados a cabo por los propios prisioneros encargados de las falsificaciones, dieron al traste con ello.

Es en este punto es donde se sitúa la trama de “Los Falsificadores” de Stefan Ruzowitzky (2007). Film austriaco que relata el día a día de los presos que integraron el equipo de falsificación de Sachsenhausen. Establecidos al margen del resto en barracones especiales, provistos de mejores equipamientos y con algunos privilegios, el equipo estaba compuesto por expertos falsificadores detenidos por los nazis. A ellos se sumaban profesionales de la banca y artesanos de la imprenta y del diseño seleccionados de entre los presos judíos recluidos en Austchwitz, Esterwegen o Dachau. La película que es bastante interesante si bien dista de ser una obra maestra, aborda el dilema moral de estos presos. Y es que, al cooperar con sus verdugos eran conscientes que ayudaban a que la guerra se prolongase en el tiempo. Arriesgándose a que eso significara una victoria de los nazis.

En un viaje reciente por Alemania pude visitar Sachsenhausen. El día era frío y lluvioso, quizás el marco ideal para un paseo como este. Pese haber pasado más de sesenta años desde su liberación y saber que está parcialmente reconstruido, todavía sobrecoge pasear por las instalaciones. No es difícil imaginar el sufrimiento de las personas que transitaron por allí. Un guía me contó que, a causa de las duras circunstancias de vida y a los constantes fusilamientos, en este recinto murieron cerca de 30.000 prisioneros procedentes de treinta y cuatro países. Todo ello antes de que las tropas soviéticas liberaran a los supervivientes, un dos de mayo de 1945.
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