viernes, 3 de abril de 2009

Sunny Day Real Estate (GDS)


Fue un fin de semana después de que suicidara Cobain cuando les escuché por vez primera. Paco Pérez-Bryan, conductor del espacio “De 4 a 3” de Radio:3 emitió una entrevista grabada con Jonathan Poneman y Bruce Pavitt, a la sazón creadores del mítico sello Sub Pop. Entre comentarios y reflexiones Pérez-Bryan iba intercalando canciones de algunos de los grupos que integraban por aquel entonces el catálogo del sello de Seattle. El mismo que puso en el mapa a la ciudad, catapultando su escena y alumbrando lo que después se vino a conocer como grunge. No sería hasta el final del programa cuando uno de los mendas recomendó a unos chicos que acababa de fichar para la discográfica. “Pueden ser algo muy grande”, dijo y de inmediato comenzaron a sonar los primeros acordes de “Seven”. Lo cierto es que no lo fueron. Lo de muy grandes, digo. Al menos atendiendo a lo que un empresario musical espera de una banda de su catálogo. Si bien, para mí y unos cuantos más, estos Sunny Day Real Estate son enormes. Formando parte de ese particular panteón de dioses del rock también conocido como la SuloTk.

Seven” (Diary)


Hoy día disueltos, o no, vete tú a saber ya que el grueso de la banda continúa su andadura conjunta a través de la “marca” The Fire Theft. Lo cual está bien, supongo, pero se echa de menos el proyecto original, que era muy bueno y con un poquito de suerte aún lo hubiera sido más. Con todo, qué gran álbum es “Diary”. No tiene desperdicio. Ninguno de sus cortes es irrelevante. Jeremy Enigk, Nate Mendel, William Goldsmith y Dan Hoerner dieron lo mejor de sí en un trabajo que les quedó niquelado. Destacando por temas como “In circles”, “Song about an angel”, “47”, “Shadows” o la mencionada “Seven” que se incluyen entre lo mejor de su obra, no sabemos si inconclusa. La gracia de “Diary” es que nos presentaba un sonido menos sucio del que ofrecían las bandas del momento, demasiado preocupadas en seguir a pies juntillas la estela de Nirvana. El post-grunge ese tal cual lo llamaron. Muy de agradecer en un momento en el cual andábamos próximos a la saturación con tanto imitador de chichinabo. SDRE tenían una visión bastante diferente a la de sus coetáneos. No renegaban de Nirvana y tiraban de ciertos lugares comunes, pero incorporaban las enseñanzas del post-hardcore... De peña como Embrace, Rites Of Spring y muy especialmente de Fugazi. De ahí esa mayor presencia de melodías en sus composiciones, comparadas con las de los seattlelites. Lo de las voces melancólicas y el acercamiento a los postulados del indy-rock de la época va de suyo.

J'Nuh” (LP2)
Así pues, la última gran apuesta de Sub Pop tras el éxito de Soundgarden, lo que luego sería Pearl Jam,  Nirvana o los recuperados The Melvins, no estuvo a la altura de las expectativas. La cosa comenzó torcida y derivó en lo inevitable. Si bien, la inercia les dio para sacar un segundo álbum antes de separarse por primera vez. Se trata del “LP2” o el álbum rosa, por el color de su portada. Después cada miembro de SDRE se marchó por su lado. El vocalista Jeremy Enigk se dedicó a su proyecto en solitario, publicando dos álbumes de tacada durante el 2006: “Return of the Frog Queen” y “Jeremy Enigk: The end sessions”. Dan Hoerner, guitarrista original de SDRE, se marchó para no volver más, mientras que Goldsmith y Mendel, baterista y bajista respectivamente, participaron del incipiente proyecto del antiguo miembro de Nirvana, Dave Grohl. Los hoy celebérrimos Foo Fighters.

Transcurrían así las cosas cuando los chicos decidieron reunirse de nuevo. Todos excepto Hoerner, que prefirió no participar en esta nueva etapa inaugurada con la publicación de “How it feels to be something on” en 1998. Un buen álbum que quedaría absolutamente opacado por el fenómeno “The Rising Tide”, publicado un par de años después. Su último trabajo hasta la fecha y el que para muchos es su ópus magnum. Y vaya si es bueno, 
“Killed by an Angel”, “Snibe”, “Television”, “Disappear”,“One” o “Fool in the Photograph” dan fe de ello. Sin embargo no tengo tan claro que sea el mejor. Me debato entre este y el “Diary” para ocupar ese primer puesto en el escalafón y va por días que elija uno u otro. 
Por cierto que, entre medias, la discográfica comercializó un interesante directo titulado “Live -25/06/1999”.

Killed by an Angel” (The Rising Tide)

Tras volverse a separar, Enigk continuó su camino en solitario y no hace tanto editó un par de discos que recogen algunas de sus composiciones: “World waits” (2006) y “The missing link” (2007). El primero de los cuales está la mar de bien. Paralelamente decidió reunir a los miembros de la banda -o a lo que quedaba de ella- para fundar The Fire Theft. Unos SDRE parte II que nunca llegarían a consolidarse, con un único trabajo en su haber. Desde el 2003 cuando publicaran ese álbum sin nombre, no sabemos más de ellos. Tampoco hay un comunicado oficial certificando su defunción. Periodicamente surgen rumores sobre otra reunión y/o la aparición de nuevo material. Esperaremos acontecimientos, pero no me creo nada. 

Pillars” (How it feels to be something on)
Y eso es todo sobre esta banda de extraña trayectoria, con una discutible idea de lo que es el compromiso y afectados por la pesada losa en forma de expectativas que alguien les colocó encima... Pero una barbaridad de banda en definitiva. Más que grupo de la semana son uno de los grupos de mi vida. Impulsores de aquel emo noventero -el auténtico, no esa mierda de quinceañeros a la que han bautizado con idéntico nombre- y con una colección de jitazos en su haber que ya quisieran otras muchas bandas para sí. Potencia, desgarro, melodías y emotividad a raudales, eso son SDRE. Nada menos. 
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In Circles” (Diary)
“And I Dream
To Heal Your Wounds

But I Bleed Myself
I Bleed Myself"

miércoles, 1 de abril de 2009

Whitaker vs Díaz


Fue cosa de ver “El luchador” (2008) –magnífica película de la que ya os hablé por aquí-, y que inmediatamente me viniera a la cabeza la figura el púgil Policarpo Díaz, también conocido por el sobrenombre de “El Potro de Vallecas”. Personaje hoy relegado al olvido más absoluto en esta España doliente, que sin embargo, no hace mucho, desfiló por los informativos tras montar un pollo en alguna discoteca de Oviedo junto a Mickey Rourke, a la sazón protagonista principal de la cinta mencionada. Por ese motivo ambos fueron detenidos por la policía del Principado, aunque al final la cosa quedaría en nada. Nada extraño para Díaz, que entre 1992 y 1994 sería detenido otras cuatro veces por diversos asuntos, entre ellos aquel extraño suceso en el que su primera mujer se lanzó desde un primer piso en Vallecas. Recuerdo que en los albores de la telebasura berlusconiesca (o como se diga), alguien entrevistó a la señora de Díaz que, en un sufrido portuñol, intentó explicarnos lo mucho que quería a su marido, a pesar de haberle pegado una hostia que la impulsó a través de una ventana.
Aunque sería tremendamente injusto recordar a Poli sólo por esos episodios. O por sus últimos desvaríos, reflejados por las crónicas de sucesos. Y es que desde su aparición con apenas 20 añitos, no ha surgido ninguna otra figura dentro del boxeo nacional que haya puesto en primera línea  a un deporte que, cada vez está más relegado a minorías selectas o ambientes sórdidos. Lejos quedan los tiempos en los que la gente tertuliaba sobre los míticos combates de Urtain, Pepe Legrá o Pedro Carrasco (o eso me han contado, que yo no estaba). Y es que, más allá de la eclosión de Poli Díaz, el deporte del cuadrilátero no ha dejado de perder aficionados y practicantes en España año tras año. Y ni siquiera las recientes victorias de Javier Castillejo, “El lince de Parla”, han reconducido esa deriva.

El caso es que Poli ya era campeón de España y Europa con 22 años. Un título este que ganaría hasta en ocho ocasiones, ostentando un récord de 47 combates disputados con 44 ganados (28 por KO) y solo tres perdidos. Sin embargo su carrera se truncaría la fatídica noche del 27 de julio de 1991 en Norfolk, Estados Unidos. Lugar en el cual disputó el combate por el título mundial del peso wélter frente a Pernell Whitaker. Rememoremos la entrada en escena… Imágenes que tengo nítidas como si las hubiera visto repetidas más de mil veces. Y no es así, ¡lo juro! Ahí apareció el bueno de Poli con gesto desafiante, mientras a su espalda ondeaba una inmensa bandera de España. La más grande que había visto en mi vida, hasta que Trillo colgó la ridiculez aquella de Plaza de Colón“¡A morir Poli, a morir!”- le jaleaba su entrenador, mientras el público local le saludaba con una tremenda pitada. Y vaya si le hizo caso, porque casi muere sobre el ring. Tuvo que soportar una somanta de palos de las que dejan huella. Durante doce asaltos, ni más ni menos. Y es que “El Potro de Vallecas” tuvo la mala suerte de enfrentarse a uno de los mejores boxeadores de la historia en su peso, el tipo con mejor defensa y esquiva que se recuerde y que además se hallaba en estado de gracia. No es casual que el bueno de “Sweat Pea” se mantuviera imbatido entre los años 1988 y 1997, cuando perdió a los puntos contra otro boxeador para la historia, el angelino Óscar de la Hoya.
El tema es que aquel día, que pudo ser el más grande en la vida de Poli, acabaría por arruinarlo todo. La derrota se quiso justificar con excusas como la de que Poli había competido con dos costillas y la muñeca rota. O con que el árbitro concedió alguna ayudita al americano en la única ocasión en la que este se vio acorralado. La verdad es que Whitaker fue mucho Whitaker y ganó sin asomo de dudas. Pero las consecuencias más graves del combate no fueron ni las magulladuras ni las mencionadas roturas de huesos consecuencia de los golpes, sino la maldición que desde aquel instante se cernió sobre Poli. Comenzando por la cuantiosa parte de la bolsa del combate que se esfumó como si nada. Y es que así era la vida de un chico de la calle con escasas luces, que andaba siempre rodeado de un séquito de personajes de dudosa moral. Esa deriva le llevaría a aceptar un nuevo rol como personaje farandulero, contando sus miserias de plató en plató. Y aunque al principio le bastaba con eso, en algún momento la cosa se jodió aún más, viéndose obligado a ampliar su currículum participando en el mundo del porno. Allí compartiría rodaje con Nacho Vidal, la minga más grande de Enguera, en cintas como “El Potro se desboca”. Ahí no acabaría la cosa. Su caída en picado le llevó de cabeza al mundo de la droga. De esa época son las patéticas fotografías en las que se le veía en el poblado de La Rosilla, alquilando una tienda de campaña a los yonquis a cambio de un pico.

Así de triste transcurría su vida hasta que, hace poco, Poli dejó la droga y se puso a currar en la construcción. Es más, lo vi pululando en algún programa en el que, con su fluida dialéctica, comentaba como vivía en Vallecas, mientras se ganaba el pan como paleta en las eternas obras de ampliación del metro de Madrid. Además explicó que, a pesar de que no ser habitual de los gimnasios, seguía ofreciéndose para transmitir sus conocimientos pugilísticos a quien quisiese pagar por ello.

Pero es que ahora me entero que aquel combate contra Whitaker no sólo marcó el devenir de este vallecano de adopción, sino también al propio Whitaker. El Marca publica un interesante texto sobre la caída en las drogas del legendario campeón. Cuenta que, el décimo mejor boxeador de la historia según la revista Ring, fue finalmente derrotado por la cocaína. Con un sinnúmero de detenciones por posesión y altercados diversos, sancionado de por vida para combatir tras varios positivos en controles anti-doping, “Sweat Pea” acabó dando con sus huesos en la cárcel. A partir de entonces, al igual que Poli, comenzó por desintoxicarse para después, a partir del 2005, comenzar a entrenar de forma profesional. Algunos de sus pupilos parece que son unos fenómenos.

Quizás el tan cacareado sueño americano le permite a uno resurgir de las cenizas. Volviendo triunfante a un mundo que, en otros tiempos, te dio la espalda. No así el español, que es más modesto. Ese solo permite reinventarte pero de peón en la construcción, profesión que por otra parte es tan digna como la que más. El caso es que a mí me caía muy bien Poli, un ignorantón cuya popularidad llego a ser tal en aquella España de comienzos de los noventa como para protagonizar un videojuego llamado “Poli Díaz Boxeo 1991”. Hasta en eso se parece a Randy “The Ram” Robinson, el personaje de la película con la que inicio esta entrada. ¡Grande Poli!

lunes, 30 de marzo de 2009

El hayedo de Hockney


Atentos a esta secuencia de imágenes. Sobre estas líneas la primera: foto de un hayedo sito en algún lugar de la Gran Bretaña, patria del pintor británico David Hockney. El caso es que el bueno de Hockney, máximo exponente del pop-art por aquellas latitudes, encontró este paraje recorriendo las pequeñas carreteras vecinales próximas a su domicilio, en Yorkshire. Le pareció un escenario ideal para protagonizar su nueva composición pictórica, con la que pretendía plasmar el efecto de las estaciones sobre un mismo paisaje.

Veamos ahora como con el primer cuadro de la serie representa el verano:
Un tiempo después Hockney volvió al mismo lugar para capturar los efectos del invierno:
No hace mucho, el artista se acercó de nuevo al paraje para comenzar a trabajar en el tercer cuadro que formaría parte de la composición, correspondiente a la primavera. Para su sorpresa, el hayedo había desaparecido y no pudo hacer otra cosa que recoger el instante con su cámara fotográfica:
Al parecer, el propietario de estas tierras fue seducido por los euros que le reportaría talar los árboles y dejar espacio libre a la próxima construcción de un apeadero. Y es que poderoso caballero es don dinero...
“Para mí el acercamiento a esa pequeña cantidad de madera tenía algo de grandiosidad, como el acercamiento a algún maravilloso gran templo, y los árboles, por sí mismos, eran muy grandes, muy arquitectónicos, muy majestuosos. Estaba realmente apegado a ellos. Fue como ir a una pequeña villa o pueblo y descubrir pasada la noche que la gente había arrasado una gran iglesia que había resistido ahí 900 años.”

Cierto que no es la primera vez que la mano del hombre acaba con un bonito paisaje, pero este vez, el ya de por sí lamentable acontecimiento, conlleva que no podamos ver terminada la serie de pinturas. Dos cuadros menos y un páramo más. 

viernes, 27 de marzo de 2009

El Grito de Edvard Munch

Sobre estas líneas el celebérrimo “Grito” de Edvar Munch. Junto al óleo vemos una momia de la cultura Chachapoyas exhibida en el Museo de la Nación de Perú. La comparación viene a cuento porque en fechas recientes, el Instituto Americano de Arqueología, ha manifestado que muy posiblemente el pintor noruego realizó un retrato de una momia boquiabierta que había contemplado en el Museo del Hombre de París de 1889. Así que, lo que representaría “El Grito” no es tanto un grito sino una cara desecada con la mandíbula desencajada. Efecto común en las momias humanas que ven como esta se les desploma cuando los músculos se descomponen con el rigor mortis.

Con todo, la versión oficial sobre la gestación de esta obra maestra sigue siendo la misma. Se encuentra recogida en una anotación que Munch hizo en su diario en enero de 1892: “Estaba dando un paseo con dos amigos, atardecía, y de repente el cielo se volvió rojo como la sangre [...], me quedé quieto, temblando por la ansiedad, y sentí un grito infinito atravesando la naturaleza”. El pintor achaca así la gestación de su obra a un ataque de ansiedad. Lo gracioso es que esta explicación, elevada a la categoría de leyenda, desde muy pronto ha sido objeto de interés prioritario para los científicos. Especialmente los de la universidades americanas, que ocupados en su empresa de investigar todo lo investigable, se descolgaron en 2003 con la teoría de que el “cielo rojo como la sangre” no surgió de la imaginación de Munch, sino de los extraños crepúsculos que provocó en Oslo la erupción del volcán Krakatoa en 1883.

El caso es que pese a los nuevos estudios y revelaciones, la obra de Munch mantiene intacta toda su fuerza expresiva. Siendo todo un referente no sólo del expresionismo, sino de la pintura universal -incluso de la cultura popular-. Mientras tanto, los Chachapoyas seguirán siendo una tribu precolombina semidesconocida con un curioso nombre que, por qué no decirlo, da para muchas bromas. Eso sí, independientemente de las explicaciones científicas que se den, las muecas de la momias acojonan de la hostia.

jueves, 26 de marzo de 2009

Festuki II. La cançó interminable


, que estaba pegando un voltio por diferentes canales del Youtube y me he topado con esta joyita. Un canción hecha para que suene en un Nissan Patrol a toda mecha...je je je

“The Sparrows & the Nightingales” by Wolfsheim

Va, ya que estamos, ahí dejo esta otra:

“Headhunter” by Front 242

Lo suyo seria seguir por esta línea y enlazar otros hits de la época moza, como el “Metalhammer” de los alemanes And One, pero al final he pensado que mejor no, no sea cosa que os sobreexcitéis y os de un jamacuco. Ya estáis mayorcitos para ir de hijos de la fiesta, bandidos.

Bueno va... 


'enga la última: 

“Eisbaer” by Grauzone

¡¡¡Qué recuerdos Capens!!!

miércoles, 25 de marzo de 2009

The Raconteurs (GPS IV)


Cuentan que Jack White, líder de los maravillosos The White Stripes, es un tipo muy feliz. Sobre todo porque la suerte le sonríe en todo aquello que se propone. Incluso si se la juega montando una banda paralela junto a tres amiguetes, sin mayor pretensión que pasarlo bien. Al cabrón le suele ir bien y su nombre se asocia a éxito. Y no me refiero a ventas, que pueden ser consecuencia o no del buen hacer de un músico, sino a que los dos álbumes editados hasta el momento por The Raconteurs, que así se llama la otra banda de Mr. White, son dos tremendos de discos de rock y así se le reconoce. De esos que los pones a rodar y te alegran la mañana, la tarde, la noche y la semana entera. Con esa fórmula de rock’n’roll garagero, con ecos a los setenta y a bandas clásicas como los Rolling Stones, además de esos pasajes que remiten a los mejores momentos de folk americano.

Los Raconteurs, conocidos como The Saboteurs en Australia debido a la existencia de grupo anterior registrado con ese nombre, son la reunión de cuatro amigos que se juntaron en Detroit a principios del 2006, para tocar música y, suponemos, beberse cuatro birras entre canción y canción. Entre sus miembros, además del mencionado Jack White a la voz, guitarra, teclado y sintetizadores, están Jack Lawrence al bajo, el bataca Patrick Keeler - ambos miembros de The Greenhornes-, además de Brendan Benson, a la sazón corresponsable de la faceta lírica y guitarrística.  

No sería hasta mayo del 2006 cuando vería la luz su primer álbum, “Broken Boy Soldiers”, del cual se extraen los tres vídeos que acompaño a esta entrada: “Steady, As She Goes”, “Broken Boy Soldiers” y “Level”. Ya en 2008 y casi por sorpresa, saldría publicado un segundo trabajo titulado “Consolers of the Lonely”. Y es que fue anunciado con tan sólo una semana de antelación con la intención de que los críticos no tuvieran tiempo para revisarlo. Dejando esta tarea a los seguidores. Suponemos que esto no debió hacerles mucha gracia a los sectarios miembros del clan de la crítica musical. El caso es que servidor, como seguidor y crítico aficionado, tiene en gran estima este segundo álbum. Gustándome incluso más que el formidable disco de debut, que ya es decir.

Así pues deleitaos con la poesía ruidosa de estos cuatro fantásticos músicos de Detroit -¿Alguien sabe cómo coño es el gentilicio para los de Detroit?- Es lo mejor que podéis hacer.

Steady, as she goes

Broken Boy Soldiers

Level

martes, 24 de marzo de 2009

Murakami y Cai Guo-Qiang en el Guggenheim Bilbao

Este puente de fallas, huyendo del infernal ruido y del olor a pólvora, nos acercamos a Bilbao. No había ganas de jarana, la verdad y a falta de mejor plan, decidimos que estaría bien inflarnos a base de pintxos y txacolí, y ya de paso visitar la retrospectiva dedicada a Takashi Murakami en el Guggenheim. Habíamos visto en los informativos algunas de sus obras y resultaba interesante. Esa mezcla de aspectos del arte tradicional japonés junto al anime y el manga, además de la cultura pop, bien valía el esfuerzo.

Una vez allí decir que la amplia muestra destaca por las pinturas planas o “superflatcaracterísticas del artista. Con motivos recurrentes como el famoso Mr. DOB, una especie de gato Doraemon representado en diferentes actitudes y con fondos y coloraciones variadas. También los temas tradicionales pasados por la batidora de referentes culturales de Murakami. En estos últimos se aprecia la influencia del nihonga, estilo pictórico japonés de fines del XIX al cual dedicó años de estudio. También son chulos sus estampados de flores, de rabiosa actualidad desde que el artista adquiriera el derecho a diseñar una línea de bolsos y complementos para Louis Vuitton.
Por otro lado están sus polémicas esculturas ultra sexualizadas. Destacando las de dos de sus personajes más conocidos: “My Lonesome Cowboy” e “Hiropon”. Ambos con evidente dependencia de los modelos del manga o del hentai. El primero es un personaje masculino con el pelo pincho a lo Son Goku, que se está galloleando a lo grande. La escena representa al susodicho con el miembro erecto y en el momento de expulsar todo el amor que lleva dentro en forma de espiral artística. Lo cachondo es que una réplica de este personaje fue subastada por Sotheby’s durante el pasado 2008 por la cifra de 15 millones de dólares. Frente a la figura del cowboy podemos observar a “Hiropon”, jovencita semidesnuda provista de unas desproporcionadas pechugas y de cuyos pezones surge un hilo de leche materna formando una comba. La chiquilla es representada en acción de saltar ese fantasioso arco compuesto de fluidos maternos. Desconozco por cuanto ha salido (o saldrá) a subasta esta escultura, pero conociendo las dotes mercantilistas del señor Murakami…
(Las agresivas prácticas comerciales del artista japonés quedaron patentes con esos mini coleteros con motivos florales que se vendían en la tienda del museo al módico precio de 18 euros la pieza. O una mísera camiseta de Fruit of the Loom por nada más y nada menos que 45 aurelios. ¡Con due coglioni Takashi!)

Como teníamos algo de tiempo antes de salir a comer y ya que estábamos por allí, pasamos a ver la exposición “Quiero creer” de Cai Guo-Qiang. ¡Y menos mal! Porque la muestra del artista chino es tanto o más espectacular que sus habituales espectáculos pirotécnicos que tendrían su cenit durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Vaya, que os instó a que vayáis a verla. Me parece algo digno de ser visto y, teniendo en cuenta que va a permanecer en Bilbao hasta el próximo 6 de septiembre, sería una cagada que os la perdierais.
La obra de Cai nos enseña las posibilidades creativas de la pólvora, que no sólo sirve para organizar mascletaes, sino también composiciones efímeras en lienzos blancos y sobre óleos con figuras representativas -los famosos “dibujos con pólvora”-. Pero es que además de las obras expuestas, están los vídeos en los que se recogen sus grandes montajes realizados a lo largo y ancho del mundo. Entre ellos destaca uno que montó en una antigua zona militar de Alemania y que es brutal.

El trabajo expuesto incluye también grandes instalaciones como “Inoportuno”: Ocho coches atravesados por hilos de luz y dispuestos de manera que conforman un círculo cerrado, con los que el artista ha querido reflejar los diferentes momentos de un vehículo que va cayendo tras explosionar. También me gustó una que titula “Patio de la recaudación de la renta de Bilbao”. Está compuesta por una serie de esculturas de arcilla que se están creando o desmoronando mientras se circula a través de ellas. Existe una clara alusión al inexorable paso del tiempo que acaba con todo. Al parecer la obra se inspira en “Patio de la recaudación de la renta”, otro conjunto de esculturas ubicado en Pekín que viene a representar el momento en el que los soldados imperiales expoliaban la cosecha de arroz obtenida por los campesinos. Una de las más importantes manifestaciones artísticas del arte de propaganda del régimen comunista, por si no había quedado claro.

También me encantó una sala en la cual el artista había dispuesto los restos de un naufragio. Se trata de un navío japonés desde el que se vierten toneladas de porcelana blanca. Una composición magnética y de gran fuerza visual, como casi todas las instalaciones recogidas en la muestra.

Vamos, que al final me lo pase pipa viendo la obra de sendos orientales. Y evité que el fallero de turno me reventara los tímpanos, que no es cosa menor.  

martes, 17 de marzo de 2009

Primer aniversario


Tal día como hoy, hace un año ya, comenzamos a ocupar este humilde pedacito de la blogosfera sin mayor pretensión que la de encontrar un espacio en el cual manifestar inquietudes propias, expiar pecados, comentar la actualidad, reflexionar sobre lo divino y lo humano, fabular y darle salida al escaso ingenio literario... Lo cierto es que aquel 17 de marzo del 2008, cuando colgué la primera entrada, no hice sino prologar este pequeño anecdotario en el cual reflejo la vida y milagros de un don nadie con opinión para casi todo, preso de filias, fobias, paranoias y obsesiones. Como ya indiqué en aquel momento, no habréis encontrado aquí nada más de lo ya referido. Tampoco menos. Y si todo transcurre con normalidad, eso es lo que continuaré ofreciendo. Tan sólo daros las gracias por seguirme, por leerme, por comentar y también por soportarme. Haré extensivo el agradecimiento a los trolls que han hecho acto de presencia. Algo fundamental para cualquier bitácora que se precie (gracias Arturo, gracias Antoine...).

Ale, ahí os dejo al Girolamo celebrando con la tarta de cagallones
Os guardamos un pedacito…

lunes, 16 de marzo de 2009

GDS III - Elvis Perkins

La primera vez que vi actuar al hijísimo y a su banda de mariachis, fue en octubre del 2007 en el Greenspace de Valencia. Era sábado por la noche y el cartel lo completaban el catalán Jaume Sisa y la efímera pareja creativa -y sentimental- formada por Nacho Vegas y Christina Rosenvinge. Lo cierto es que me acerqué hasta allí por estos últimos y no por Elvis, cuyo proyecto apenas conocía en ese momento. Y es que el asturiano y la madrileña venían presentando “Verano fatal”, aquella gloriosa colaboración en la que se incluían temazos como “No lloro por ti”, “Que nos parta un rayo”, “Me he perdido” o el que daba nombre al trabajo. Como ya he dicho, del hijo del actor que interpretara al mítico Norman Bates, apenas si tenía alguna referencia. Y casi que mejor, porque me encantan las sorpresas. Vaya, que estos oídos tan acostumbrados a escuchar grupos de porquería, agradecen mucho este tipo de cosas. Y es que el concierto del compadre estuvo de muerte. El de la pareja de paisanos también. Y hasta el del ex Música DispersaEl show se centró en los once cortes de aquel primer álbum titulado “Ash Wednesday”, que incluye las celebérrimas “While You Were Sleeping” y “All the Night Without Love” -adjunto vídeo de ambas-. Un pedazo de disco que, desde mi punto de vista, palidece ante “Elvis Perkins in Dearland”, segundo elepé de Elvis que acaba de ver la luz. Me aventuró a decir que es firme candidato a álbum del año. 

La propuesta de Elvis Perkins se mueve en la línea folkie con guitarrita y arreglos sencillos que transita los senderos ya andados por clásicos de la cosa musical como Dylan, Cohen, Van Morrison o Nick Drake. En un plano más terrenal y hasta cercano en el tiempo, su fórmula se asemeja a la de gentes como Jeff Buckley, Elliott Smith, Micah P. Hinson o el borrachuzo de Eef Barzelay. En todo caso, poca broma con los referentes. También es verdad que estoy hablando de su música versión enlatada. Ahí presenta esa cara más
 suave e intimista que en los directos, donde adquiere un cariz un tanto más movido, añadiéndole incluso notas festivas. De esto último tiene gran parte de culpa el contrabajista Brighman Brough, pero sobre todo el baterista Nicholas Kinsey. Dos de los tres compañeros de viaje de Mr. Perkins.

La verdad es que cuando uno busca información sobre Elvis en la red, siempre salen referencias a los orígenes familiares. Hijo del actor Anthony Perkins y también de la fotógrafa de moda Berry Berenson, además su tía es la modelo y actriz Marisa Berenson –“Cabaret”, “Barry Lindon”, “La muerte en Venecia”-, mientras que su bisabuela fue la influyente diseñadora de moda Elsa Schiaparelli, conocida por sus colaboraciones con Dalí o Jean Genet. También tiene un hermano actor y director que firma como Oz Perkins y de quien no he tenido el placer de ver nada. Luego está lo de las tragedias que han perseguido al músico, con su padre muerto de SIDA y con su madre asesinada por Al-Qaeda en uno de los vuelos implicados en los atentados del 11-S. Triste historia familiar que sin duda ha dejado marca en sus creaciones.

Y ya os dejo con la música, que es lo que único que realmente importa. No sin antes recomendaros la escucha de lo nuevo de Mr. Perkins, que es muy -pero que muy- chulo.

"While you were sleeping"

"All the Night without Love"

"Mayday" (en vivo)

domingo, 15 de marzo de 2009

Los cuatro ríos


Uno de los monumentos más visitados de Roma es La fuente de los cuatro ríos o Fontana dei Fiumi, obra del maestro Gian Lorenzo Bernini, y que ocupa el centro de la Piazza Navona. La presencia de esta recuerda las naumaquias que allí se celebraban hasta el siglo XVI, inundando toda la plaza. De una gruta de rocalla, adornada de árboles que dan la impresión de ser barridos por el viento y coronada por un obelisco, surgen un león y un caballito de mar. Las grandes estatuas alegóricas simbolizan a los cuatro ríos, el Danubio, el Ganges, el Nilo y el Río de la Plata, en clara alusión a los cuatro continentes, Europa, Asia, África y América.

El caso es que esta fuente es el punto de partida de una fantástica novela gráfica nacida fruto de la colaboración entre Edmond Baudoin, dibujante e historietista nizardo, y la famosísima escritora de novela negra Fred Vargas. El libro se llama, como no, “Las cuatro fuentes” y está publicado en España por la editorial Astiberri.
La historia es similar al argumento de cualquier otro libro de Vargas y por los cuales esta autora francesa ha alcanzado un reconocimiento mundial. Es más, participan de ella dos de sus personajes principales: los inspectores Adamsberg y Danglard. Nos encontramos con un oscuro asunto criminal. Se ha producido un truculento asesinato con tintes de ritual, que posiblemente esté enlazado con otros de similares características cometidos tiempo atrás. Al menos eso es lo que sospecha el aplicado Adamsberg.

A diferencia que en las anteriores muertes, las pesquisas policiales encontrarán un hilo del que poder tirar para esclarecer el asunto. Se trata de la figura de un joven ladronzuelo que posiblemente conozca la identidad del psicópata y que vive semi-aislado del mundo en una granja con sus hermanos y padre al cual ayuda a culminar su gran obra: una réplica de la mencionada fuente berninesca hecha a base de latas y chapas de cerveza. A partir de aquí, los inspectores van a conseguir decodificar este complejo asunto.

Leí que el filósofo Fernando Savater considera a Fred Vargas como una de las mejores novelistas francesas del momento, en cualquier género y categoría. Y vaya, que no sé si estoy de acuerdo, pero de estarlo, esta tremenda historia podría utilizarse como prueba de cargo. Encima el álbum está maravillosamente ilustrado por el mencionado Baudoin, con ese ese estilo tan reconocible que resulta la mar de apropiado. 
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