domingo, 22 de junio de 2008

Antes que el diablo sepa que has muerto


Por fin he acabado los exámenes y, una vez liberado del yugo del estudio, puedo centrarme en una de mis principales pasiones - sino la principal- que es ver pelis. No es que durante esta época me haya privado de acudir esporádicamente al cine, pero basta que tenga alguna obligación para querer ir muchas más veces de las que me puedo permitir. Es siempre la misma historia. El desquite comenzó con el visionado de uno de los estrenos de la temporada: “Antes que el diablo sepa que has muerto” del veterano director neoyorquino Sidney Lumet. Y la verdad es que ha respondido a todo lo bueno que de ella había leído. Un interesantísimo thriller facturado con maestría por alguien que conoce bien el oficio, con un excelente guión y mejores interpretaciones. Mención aparte para Philip Seymour Hoffman y esa manía de ofrecer un máster de interpretación en cada película.

La historia se centra en dos hermanos de clase media: Andy –el mencionado P. S. Hoffman-, un ambicioso hombre de negocios casado con una mujer florero -Marisa Tomei- y adicto a la heroína; Y Hank -Ethan Hawke-, cuyo sueldo se va íntegro en pagar la pensión a su ex mujer e hijo. Desesperados por conseguir dinero fácil, conspiran para llevar a cabo el crimen perfecto: atracar la joyería de sus padres en un pueblecito próximo a Nueva York. El planteamiento es sencillo, nada de pistolas, nada de violencia y nada de problemas. Pero la cosa se va a enredar cuando Hank decide utilizar a un cómplice incapaz de cumplir con lo acordado.

El filme se va construyendo a través de flashbacks y saltos hacia delante que nos explican los detalles del cómo y el por qué se gesta la operación, además de las fatales consecuencias que se derivan. Con un guión enrevesado, pero perfectamente hilado por el semi-desconocido Kelly Masterton, la película se convierte en una suerte de tragedia clásica tamizada por los valores del mejor noir. Dos horas de buen cine que te mantiene aferrado a la butaca hasta ver como los dos hermanos logran salir del entuerto… Si es que lo logran...

Altamente recomendable.

sábado, 21 de junio de 2008

San Carlino alle Quattro Fontane


Siendo una persona no creyente, más ateo o agnóstico según la temporada, siempre había pensado que eso jugaría en mi contra a la hora de captar la espiritualidad que impregna las obras de los grandes de la arquitectura sacra. Muy especialmente del más grande de todos ellos, don Francesco Castello del Borromini, un personaje torturado, estoico, asceta y malcarado cuya obra se desarrolló en la Roma papal del siglo XVII. Puro arte de Contrarreforma, aquello del barroco triunfante. Sin embargo, en un reciente viaje a la ciudad eterna, tuve el placer de adentrarme en este conjunto de contracciones curvas y rectas que es la Iglesia de San Carlos Borromeo y creo que llegué a captar parte de la espiritualidad que allí se concentra. Supongo que ayudó mucho el horario de la visita, próximo al cierre, y la escasa afluencia de público. Lo que me permitió un acercamiento más sosegado al conjunto de lo que es habitual en cualquier otra iglesia de la capital transalpina. Los que hayáis ido por allí sabréis de lo que os hablo.

La iglesia y convento de San Carlo alle Quattre Fontane es una pequeña edificación situada en la confluencia de la Via Barberini y la Via del Quirinale, en donde se ubican cuatro fuentes a la clásica en los diferentes chaflanes del cruce y que son las que le dan nombre. Encargo de la orden religiosa española de los Trinitarios Recoletos, San Carlino, como se la conoce vulgarmente, supone una de las obras cumbres del arte del barroco. El autor, que se reconocía súbdito de la monarquía española y al que unía una gran relación con Manuel de Moura, Embajador de España ante la Santa Sede, no dudo en aprovechar los conocimientos acumulados desde sus comienzos como cantero en Milán, para rendir un sentido homenaje a la grandeza de Dios.

La genialidad del artista se manifiesta en esta compleja edificación compuesta de cinco fachadas que están concebidas como entes independientes y que encierran el espacio cuadrilobulado de la iglesia junto al que erigió un patio abierto, enclaustrado, en el cual dispuso de manera personalísima diferentes elementos provenientes del sistema de órdenes clásicos y otros propios de las construcciones de Miguel Ángel. Con todo, lo más espectacular es la cúpula central. Realizada con un acasetonado de tipo clásico, extraído del Tratado de Serlio a partir del modelo de la basílica paleocristiana de Santa Constanza, con una articulación de formas geométricas trenzadas. El efecto de conjugar todo esto con la luz rasante proveniente de los focos naturales situados en los extremos de la bóveda, o el que surge de la linterna central, ofrece al espectador una visión mágica del conjunto. Y no es sólo eso, ya que esa misma luz se transmite a todo el espacio interior, formas curvas y rectas, retranqueos y juegos constructivos presentes, de forma que se generan impactantes juegos de luces y sombras que unidos al completo silencio en el que se sume el templo logran transmitir una sensación mística imposible de comprender si no se ha estado allí.

La verdad es que esto sí que es una experiencia religiosa y no lo que cantaba el Enriquito (Iglesias, para más inri). Impresionante.

viernes, 20 de junio de 2008

Lynch - Clowes, interesante binomio

La verdad es que no sé cómo abordar el presente post. Quería reflejar mis impresiones tras la lectura de “Como un guante de seda forjado en hierro” del bueno de Daniel Clowes, pero me cuesta traducir en palabras las sensaciones que me ha producido. A ver, la cosa es que me ha encantado, aunque no sé si eso es decir mucho… Han pasado días desde que lo terminé y aún sigo conmocionado. Vale… Un crítico de la revista Spin se refirió a este libro como “mitad broma telefónica y mitad carta bomba”. Y estoy básicamente de acuerdo, si bien yo reduciría las alícuotas a tercios para incluir otro elemento en la ecuación: Un poco de broma telefónica, otro de carta bomba y el tercero una revisión de “El Castillo” de Kafka en clave contemporánea. ¿Qué qué?

En la novela todo comienza con su peculiar protagonista acudiendo al cine a ver una peli mitad porno alemán, mitad snuff movie. En ella cree reconocer a una de las protagonistas, una mujer madura de pelo oscuro y pecho abundante. Cuando acaba, nuestro héroe se propone averiguar algo más sobre la señora pechugona, dirigiéndose a una especie de quiromante o adivino que realiza sus sesiones sobre la taza de un wc. El tipo le va a dar unas indicaciones bastante dispersas. Y aquí comienza la odisea del tal Clay, que se verá envuelto en una serie de situaciones absolutamente surrealistas. Además todo está ambientado en un mundo delirante, que en ocasiones recuerda al nuestro pero no lo es… Sucediéndose las historias paralelas, a cada cual más extraña, yendo entre lo cómico, lo psicotrópico y lo más bruto. Evocando los universos cinematográficos surgidos de la mente perturbada de David Lynch. Por si no teníamos bastante, Clowes incluye graciosos guiños alusivos a la actualidad del momento, como uno en el que participa el ex – Presidente de los EEUU Bill Clinton.

No sé si Daniel Clowes ha planteado esta novela gráfica como una broma macabra en la que se burla de los sufridos lectores, o simplemente ha reflejado en viñetas parte del oscuro mundo que habita en su interior. Lo cierto es que le ha quedado niquelado. El cómic es una pasada, una delicia paranoide, algo inclasificable, una puta obra maestra...

lunes, 16 de junio de 2008

30 días de noche y oscuridad

"Barrow, Alaska, del 10 de mayo al 2 de agosto el sol nunca se pone. Y del 18 de noviembre al 17 de diciembre no sale nunca."

Así comienza “30 días de noche”, novela gráfica escrita por Steven Niles y dibujada por Ben Templesmith, publicada por la editorial IDW Publishing en el año 2002. Cuenta la historia de una pequeña localidad próxima al círculo glacial ártico, que todos los años padece un mes de oscuridad absoluta. Además goza de un clima extremo que la convierte en un destino turístico poco recomendable. Si bien, no todos ven en ello una circunstancia desfavorable. Habiendo para quienes, un pueblito aislado por el frío, la nieve y sumido en la más absoluta oscuridad durante treinta días, puede convertirse en un auténtico paraíso. Los vampiros, por ejemplo.

Con esta premisa los historietistas mencionados construyen un interesante álbum en el que el Sheriff Olemaun y un grupo de supervivientes deben ocultarse de la horda de vampiros que allí se dan cita, en busca de comida fácil. Mantenerse con vida hasta que vuelva a salir el sol unas semanas después. Con todo, más que la historia en sí, “30 días de noche” destaca por su impactante dibujo. A través de viñetas oscuras y con tintes expresionistas, en las que sobresalta el rojo vivo de una sangre muy presente a lo largo de la historia.


Con esta base, el director David Slade -quien debutara en 2005 con la interesante “Hard Candy”- ha ejecutado una interesante adaptación cinematográfica. Recreando fielmente los ambientes dibujados por Templesmith, sintetizando la historia de Niles de forma razonable y añadiéndole algunos aspectos que la convierten en un producto más atractivo al espectador. Consiguiendo, en definitiva, una entretenida película de terror. Además “30 días de oscuridad” da’ movie contiene una muy interesante fotografía oscura. Bellísima en las puestas de sol del comienzo y del final. Vaya, que pasando por encima de un Josh Harnett que siempre actúa de pena, la cinta no está nada mal. Y Danny Huston está perfecto en su vampírica interpretación.

Quizás lo único positivo de las malas críticas recibidas y de la tibia aceptación por parte del público, es que así esquivamos la tentación de adaptar la segunda y tercera parte del cómic. Dos libros que bajo el título de “Días Oscuros” y “Regreso a Barrow”, no hacen sino empañar el buen sabor de boca que queda tras la lectura de la primera parte. 

martes, 10 de junio de 2008

Otra de portaditas guapas. Edición “intrusos”


Con ocasión del lanzamiento del mediocre álbum de debut de Scarlett Johansson, a la sazón nueva musa de Woody Allen, los chicos de Hipersónica elaboraron una lista de celebridades que, aprovechando su fama, se arrojaron de cabeza a este sufrido mundo de la canción en el que casi todo cabe. Con lamentables consecuencias para nuestro aparato auditivo todo sea dicho. ¡Y visual! Para muestra un botón… O varios:

Nicholas Cage, “Love Me”
Steven Seagal, “Songs from the Crystal Cave”
Carmen Electra s/t
Paris Hilton, “Paris”
David Hasselhoff, “Night Rocker”
Lindsay Lohan, “Speak”
Hulk Hogan and the Wrestling Boot Band  , “Hulk Rules”
Mr. T “Mr. T Experience”
Bruce Willis, “Bruce Willis Classic”


La de Hasselhoff es muy grande. Y lo más fuerte es que el tipo tiene un huevo de discos con portadas a cada cual más increíble. Y es que the Hoff es una especie de Bertín Osborne yanqui, pero con un Pontiac Firebird Trans Am del 82 en lugar de un condado en ciernes. Lo más grande que ha parío Baltimore. 

Con los clásicos de Universal de Bruce Willis te puedes cagar y con la Wrestling Boot Band de Hulk Hogan descojonarte. Cómo con la experiencia de su archienemigo el señor Té, también conocido cómo M.A. Barracus. Respecto a los trabajos de la ex vigilante de la playa con nombre de ópera, el de la rica heredera de emporio hotelero y el del enésimo juguete roto de la Disney, que decir más allá de la vergüenza ajena que uno siente. Igual que con el disquito del sobrinísimo, vaya.

Y como no iba a estar representado el mayor ARTISTA -así con mayúsculas-, que ha conocido nuestra época: Don Steven Seagal. Un tipo que lo mismo está zurrando a cualquier mentecato, que se para, saca la guitarrita y te interpreta un temazo del country. Y lo hace razonablemente bien, ¡ojo!  Porque su disco es el mejor de todos los aquí expuestos y a años de luz de diferencia... ¡Y no es broma! Cierto es que no era muy difícil.

domingo, 8 de junio de 2008

Programa doble


Espectacular sábado noche de mantita y peli. Gracias por tanto TCM… Nunca te lo agradeceré lo suficiente.

Primera sesión: “Las flores de Harrison (Harrison flower’s)”(2000) de Elie Chouraqui.
De entrada decir que la traducción del título original aquí en España me parece desafortunada. Creo que lo más adecuado hubiese sido titular “Los floros y Harrison” y a su visionado me remito.
El asunto es que, en mi particular historial cinéfilo, se incluyen muchas películas tontas en diferentes grados: Tontas a secas, algunas tontísimas y otras tantas tontas de pelotas. Pues bien, esta va a ocupar un lugar muy destacado dentro de las últimas. No sé qué volumen de inversión habrán soportado las productoras para llevar adelante semejante engendro, pero cualquier euro empleado está tirado a la basura. Así pues recomiendo que os dejéis de tonterías y paséis de ella. Hay demasiadas cosas interesantes que hacer como para perder el tiempo con tamaña memez. Si a pesar de la advertencia insistís en verla, mejor os cuento de qué va a ver si así…
Las flores de Harrison” narra la historia de una tía que curra en una revista de investigación y que viaja a Bosnia, Serbia, Croacia o por ahí para buscar al barbas de su marido, de quien está profundamente enamorada al igual que toda la ristra de periodistas gays que configuran el reparto. Al tipo le han dado por desparecido en el marco del conflicto bélico que asola los Balcanes. La revista para la que curra la tipa, encarnada por la señora de los anuncios de L'Oreal, es una de esas que se dedican a explicar al mundo las bondades del intervencionismo americano con sus marines y demás mandanga, en pos de la defensa de las libertades y para la destrucción del eje del mal. Pues nada, ahí se planta la chiquilla, entrando sin dificultad en uno de esos países repletos de cabrones antidemocráticos y filocomunistas para, casualidades de la vida, toparse con el novio de la Pataky y sus colegas gays. Evidentemente todos ayudan a la tipa a encontrar al barbas, por quien están absolutamente colaos, lo encuentran y lo salvan. A todo esto, el novio de la Pataky coge y se muere el muy cabrón, no sin antes soltar un alegato en favor del periodismo independiente que mola cantidad. Total, que el voluntarismo norteamericano triunfa vs la barbarie poscomunista. ¡Ah! Que no se me olvide comentar que en el reparto, además del novio de la Pataky y la del L'Oreal también está un pelirrojo que siempre hace de peli cabrón, cura corrupto o miembro del IRA en americanadas varias. También un calvo reprimido que me suena de cien películas malas, que se patea todos los Balcanes vestido del Coronel Tapiocca y sin mancharse. ¡¡¡Échale huevos!!!
En serio, la peli mola cantidad.
Ah! ¿Que no es una americanada sino cosa de franchutes? Pues tres bien mon ami

Segunda sesión: “La isla (The Island)” (2005) del inmenso –quien dice inmenso dice descomunal, quien dice descomunal dice monstruoso…- Michael Bay.
Un copia indisimulada y poco afortunada de La Fuga de Logan”, dirigida por Michael Anderson allá por el 1976. Y vale, reconozco que tampoco soy fan de la original. Pero sin parecerme una gran producción, sí que la considero como una estimable película de género, en este caso de ciencia ficción. Y lo cierto es que tras visionar esta nueva americanada que nos llega de la factoría de ideas del Sr. Bay, ha aumentado la estima que tenía por aquella. Y es que esta suerte de remake chusquero es lo puto peor. ¡Hasta Michael Cork parece un actorazo frente a lo que ofrece Ewan McGregor!

El Michael Bay, en su línea sostenida de mediocridad, revienta una historia con posibilidades para convertirla en un bodrio de acción con persecuciones y tiros a mansalva. Vaya, lo de casi siempre. Fatalmente construida, con situaciones forzadísimas y repletas de efectismo barato totalmente gratuito... Y con unos personajes más planos que una tabla de planchar, of course, no sea cosa que la labor actoral ensombrezca la figura de este magno creador. Leyenda viva del séptimo arte tras filmar clásicos del cine contemporáneo tales como Armageddon” (1998) o “Pearl Harbor” (2001). Por cierto que, la campaña de promoción de “La Isla” recordando el excelso currículum de su director, me parece impagable. Así que nada Sr. Bay, muy biennn… Ánimo y siga probando, a ver que tal la próxima.
Es que encima ni tan siquiera hubo oportunidad de deleitarse con escenitas subidas de tono protagonizadas por la Johansson. Lo que hubiera aumentado mi valoración del film... Y de cualquier otro film vaya.

Así pues, como veréis, fue una noche memorable.

jueves, 5 de junio de 2008

Once aka una vez y no más Santo Tomás


Anteayer, revisando comentarios realizados por los usuarios de una conocida web dedicada a establecer afinidades cinematográficas, me topé con la retahíla de parabienes que los críticos profesionales dedicaron a esa peliculilla irlandesa llamada “Once”, dirigida por un tal John Carney en el 2006…

"Una mágica y cautivadora maravilla. (...) Un regalo de película que merece la pena ver más de una vez. (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)." (Peter Travers: Rolling Stone)

"Otra película podría tener una producción mucho mayor, pero ninguna otra podría haber llegado al nivel de encanto y satisfacción de ONCE. La fórmula es muy simple: dos personas, unos instrumentos, 88 minutos, y ninguna mala nota." (A. O. Scott: The New York Times)

"Una película para todo aquel que, en algún momento, se haya sentido atrapado por la fuerza y la pasión de la música." (Claudia Puig: USA Today)

"No puedo imaginarme a nadie que viendo ONCE no se enamore al instante de ella." (Rene Rodríguez: Miami Herald)

"Una película pequeña con un enorme corazón." (Ruthe Stein: San Francisco Chronicle)

"El perfecto musical 'indie' (...) obra de una riqueza nada evidente, cuyo encanto va entrando en el espectador por sedimentación, en delicadas capas de carisma. (...) Una película así no se estrena cada día. Ni cada año." (Jordi Costa: Diario El País)

"Un musical artesano. (...) A su manera modesta y sin levantar la voz (...) rescata la música de su condición usual de hilo musical corporativo. (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Antonio Weinrichter: Diario ABC)

"Es una de esas joyas que cada mucho tiempo llegan a la cartelera (...) una banda sonora memorable y un derroche de sensibilidad, autenticidad e inteligencia (...) Puntuación: **** (sobre 5)." (Alberto Luchini: Diario El Mundo)


¿Estamos locos o qué? ¿O es que yo no vi la misma película que esta peña?

Porque, vaya…

-        -  No merece la pena verla más de una vez, Peter Travers. De hecho no merece la pena verla ni una sola vez.
-         - Ni capté el nivel de encanto y satisfacción que dice O.J. Scott. Tampoco de desencanto, ni de ná… Porque eso es lo peor, “Once” no transmite nada de nada.
-         - Podríamos comparar mi colección de elepéscedés con el de la señora Claudia Puig y toda esa gente a la que tanto ha agradado tamaño bodrio, sintiéndose “atrapados por la fuerza y la pasión de la música”. Y no acepto como discos de música ni los de Sergio Dalma ni los de Maná...
-        - Fuck René…  Man, yo lo que no me imagino es justo lo contrario a lo que tu afirmas. Vamos, me resulta inconcebible.
-         - A la del San Francisco Chronicle decirle que gran ciudad la suya. Eso y que “guatita llena, corasón contento”.   
-         - Ante la afirmación de Jordi Costa de que “una película así no se estrena cada día, ni cada año”, no tengo nada a oponer. Sólo digo y eso que no soy creyente, que a Dios gracias.
-         - Y a Weinrichter que para ser un “musical artesano” que no levanta la voz, el dolor de cabeza con el que sales del cine es fino…
-         - Por último a Alberto Luchini le explicaría que el hecho de que una banda sonora sea memorable no es necesariamente positivo. De hecho esta película es un claro ejemplo de cómo hacer una banda sonora de la que nos acordemos toda la vida, pero por lo mala que es.
-         - Ah! Y lo de “el perfecto musical indie”, que se lo he leído a varios. ¿Pues qué queréis que os diga? Sí que está mal la cosa indie.

[...]

Siguiendo con el tema, ya que estamos, me hago la siguiente pregunta:  ¿Hay una puta película irlandesa que sea buena?

... me planteo yo. Que me vi arrastrado por la gran repercusión que en los ambientes culturetas tuvo esté truño, acercándome hasta un cine de mi ciudad para ver si respondía a todo lo bueno que de ella había leído. Craso error. Resulta que la “original propuesta” del Sr. Carney consistía en mezclar un pastelón de los de toda la vida -véase A3 o T5 cualquier domingo de sobremesa- con una suerte de video promocional de la Gira 2007 de Pearl Jam... Sólo que, ni el pelirrojo cabrón ni su rollete veraniego checo le llegan a la suela de los zapatos a los chicos del gran Eddie Vedder. Pos ná, pensé.... Una menos en la lista y mil calas a la basura... Y todo el mundo contento. Especialmente los del cine. Eso sí, una recomendación a los amigos irlandeses: Dedíquense a montar pubs y hacer cervezas artesanas, en lo que son grandes maestros. Y dejad de marear con “originales propuestas” de ínfima calidad como esta, u otras aún recientes. Recuérdese la vergonzante “La memoria de los peces” de la señora o señorita Liz Gill.

miércoles, 4 de junio de 2008

Fando y Lis


- ¿Si eres un gran pianista y te corto un brazo que haces?

- Me dedico a pintar

- ¿Si eres un gran pintor y te corto el otro brazo que haces?

- Me dedico a bailar

- ¿Si eres un gran bailarín y te corto las piernas que haces?

- Me dedico a cantar

- ¿Si eres un gran cantante y te corto la garganta que haces?

- Una vez muerto mi piel se convertiría en un tambor

- ¿Y si quemo el tambor que haces?

- Me convierto en una nube que tome todas las formas

- ¿Si la nube se disuelve que haces?

- Me convierto en lluvia

- ...ganaste. Pero me sentiré muy solo el día que no estés.

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“Fando y Lis” supone la ópera prima cinematográfica del tocopillano Alejandro Jodorowsky. Basada en la obra de teatro homónima de Fernando Arrabal, la cinta fue estrenada en México en 1968, causando gran polémica. Parte del público reaccionó mal al contenido e incluso varios personajes del cine o de la política mexicana pidieron la censura y expulsión del país del artista chileno. Se trata de un cuento bizarro sobre la inocencia corrompida, en el que una joven pareja marcha en busca de una ciudad encantada. Fando es impotente y Lis paralítica. 

martes, 3 de junio de 2008

El amor en tiempos de SIDA


“Píldoras Azules” es el tebeo que catapultó al suizo Frederik Peeters hacia los puestos de cabeza en la primera división de la historieta mundial. En él aborda el siempre complicado tema del SIDA, pero desde una perspectiva autobiográfica y para nada autocompasiva. La historia es la suya y la de su pareja, una joven madre soltera y seropositiva. Llama la atención como Peeters elude cualquier visión dramática o triste de esa realidad, adoptando siempre un todo alegre, esperanzado y no exento de sus momentos de humor. Y bajo ese prisma vemos como vive con y en ello, cual es la relación entre ellos y también con un crío de apenas tres años. Con quienes nos impregnaremos de una suerte de celebración de la vida no tan distinta a la de tantas familias jóvenes, con el aditivo aquí de las píldoras azules a las que hace mención el título, que madre e hijo han de tomar diariamente.

Además Peeters se trabajó el “Píldoras Azules” del tirón. Sin planificación ninguna, quiero decir. Es lo que tiene eso de dibujar como un capitán general. Con un sencillo dibujo en blanco y negro, insertando viñetas con una fuerte carga simbólica y empleando un tipo de narración muy libre.

El álbum fue galardonado con el Premio Jules Töpfer de la Villa de Ginebra 2001, además de ser nominado al mejor álbum internacional en los prestigiosos salones del cómic de Angouleme 2002 y Barcelona 2005.

“No pretendas que los acontecimientos sucedan como tú quieres, confórmate en aceptarlos como llegan. EPÍCLETO”. “Epícleto no tenía Sida”.

lunes, 2 de junio de 2008

Nikola Tesla, entre el mito y la realidad


No hace mucho vi “El truco final: El Prestigio” del siempre interesante Christopher Nolan y en la que Christian Bale y Hugh Jackman interpretan a dos profesionales de la magia de comienzos del siglo XX. Un personaje importante en el desarrollo de la película es Nikola Tesla, interpretado por el camaleónico David Bowie. Un ingeniero e inventor desconocido por muchos y que en la vida real realizó una serie de aportaciones al mundo de la electricidad de alcance similar a las de Marconi o Edison. De hecho su principal descubrimiento fue la teoría de la corriente eléctrica alterna allá por el 1882. Su carácter excéntrico y la mala relación con Edison, no le ayudaron en su proyección. Lo que explica que su figura fuese orillada durante mucho tiempo, aun siendo un pionero en su campo. Eso sí, lo de personaje de culto le viene que ni pintado.

Tesla nació en 1856 en el seno de una familia serbia en territorio de actual Croacia,  cuando aquello formaba parte del Imperio Austro-Húngaro. Tras formarse en físicas, matemáticas e ingeniería en Graz y Praga, marchará a Budapest para trabajar en la compañía de teléfonos de los EEUU. Ahí entrará en contacto con Edison, al servicio de cuya empresa irá a trabajar a París. No tardarían ambos en tensar la relación, enemistándose de forma irreparable. Y es que, según cuentan, el inventor de la bombilla eléctrica tenía facilidad en aquello de “aprovecharse de angustias ajenas”*. El caso es que Tesla se trasladará a Nueva York para crear su propia compañía. Con ella construirá el primer motor de inducción de corriente alterna y el primer radiotransmisor sin cables.

A parte de sus inventos, varias circunstancias determinaron la creación del mito de Tesla. La primera tiene que ver con la construcción de la primera central hidroeléctrica gracias a sus investigaciones en este campo. El científico se desplazó a la zona de las cataratas del Niágara donde sitúo su estudio y estuvo trabajando en condiciones de absoluto aislamiento, durante años. Y tenía que pasar. En torno a él surgieron toda clase de habladurías que le señalaban como inductor de turbios experimentos realizados de forma secreta. No me extrañaría que hubiera gente que, presa del puritanismo de la época, insinuara pactos con el diablo y tonterías por el estilo.

La segunda circunstancia se produjo tras su muerte en 1943. El Gobierno de los EEUU decidió incautar todos los documentos referidos a sus estudios e investigaciones y los clasificó. Os podréis imaginar la sarta de teorías y fabulaciones sobre lo que contenían que vinieron a continuación.
 
También mitifica la figura de Tesla el conocido como el suceso de Tungunska y que hace referencia a un hecho sucedido en Siberia en 1908. Se trata de una explosión aérea de gran potencia que alentó numerosas hipótesis y teorías. La más aceptada es la de un pequeño cometa formado por hielo que estalló al rozar la atmósfera terrestre, produciendo el efecto de una bomba de hidrógeno natural de 12 megatones. Como el suceso fue ocultado por el gobierno zarista durante años y en ese tiempo Tesla había avisado a su círculo de amigos de la producción de un “destello de luz”, acabaron relacionándolo con el misterioso evento. De forma bastante rocambolesca, la verdad.

Y hasta aquí la figura de este importante científico, conocido tanto por sus excentricidades como por sus importantes descubrimientos en el campo de la electricidad. Por eso y también por dar nombre a una banda de jardroqueros de Sacramento que, mira qué casualidad, están sonado ahora en un programa de la tele pública.


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* Palabras que el arquitecto del barroco italiano Francesco Borromini dirigió a su compañero y rival Lorenzo Bernini, señalando las malas artes empleadas por este último.
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