Aprovechando
que todo el mundo está dando palmas, ¡e incluso haciendo la ola!, después de
que la Comisión de Economía del Congreso haya tumbado la polémica “ley Sinde” -proyecto
que preveía el cierre de aquellas webs que
favorecen las descargas de archivos protegidos por derechos de autor-, me
apetece ir un pelín más allá en este tema.

Porque amigos míos, una cosa es compartir cultura y manifestarse en contra de ciertas injusticias, todo ello muy loable, y otra muy distinta es querer que nos asista el derecho divino a adquirir por la patilla cualquier cosa/producto que deseemos. Que hemos pasado de comprar música, cine o libros, a bajárnoslos de gratis y encima pensar que todo está ahí para nuestro uso y disfrute for free y porque yo lo valgo. Y encima, en lugar de asumir que tal vez eso no está bien, justificamos nuestra actitud poniendo excusas tan geniales como “es que no se pueden poner puertas al campo”. En fin...
Y que sí, que me parece de puta madre, que el que más y el que menos hemos descargado alguna vez un disquito o una películilla, o algún libro en pdf o nos hemos tragado el último estreno de la cartelera gracias al megavideo y por el gañote, en lugar de ir al cine y pagar la mordida de rigor, ¡pero coño! ¡no seamos cínicos!, que en este país (y en este mundo) nadie trabaja gratis. Que en este país (y en este mundo) ¡nadie vive del aire! Y que exceptuando a Carlos Fabra y unos pocos afortunados más, nadie subsiste gracias a lo que recoge de la Lotería de Navidad. Y eso incluye a los artistas, algunos de los cuales, por cierto, ni tienen casa en Miami, ni cuenta corriente en Suiza, ni tienen el domicilio fiscal en Mónaco.
Así
que, fuera intermediarios y aprovechados de la industria, soportes más acordes
a los tiempos que corren ¡y más baratos!, pero dejémonos de hipocresía. Que
quien trabaje produciendo obras también debe poder ganarse la vida con ello. Que
al igual que a mí me gusta que a final de mes me paguen por mi trabajo,
entiendo que quien ha realizado una película o ha grabado un disco o escrito un
libro, también le guste cobrar por ello. Es razonable ¿no? Es más, seamos
honestos de una puta vez. Todos sabemos que cuando descargarnos cosas de
Internet, en la mayoría de las ocasiones estamos cometiendo una ilegalidad y por
eso es normal -¡y necesario!- que las autoridades y las víctimas pretendan
erradicar ese tipo de actos. Las medidas no serán las adecuadas, bien, los
representantes de la industria nos caerán mal o peor, ¡fatal!, la Ministra será
una auténtica joputa y tó lo que queráis, ¡¡¡pero coño!!!,
reconozcamos de una puta vez nuestra responsabilidad, algo por cierto poco habitual
en un país en el cual las culpas siempre se tiran por elevación.
Totalmente de acuerdo punto por punto y eso que en cierto modo decir eso es tirar piedras a mi propio tejado...pero es que es verdad. Somos un país (y un mundo) de llorones y no nos damos cuenta de que en el fondo somos unos ombliguistas. Yo creo que se puede encontrar una fórmula que benecfice a todos. Si me cierran el blog no me quejaré, porque es lógico que lo hagan tendiendo en cuenta que lo que hago no es legal. decidí no postear nada de grupos estatales porque considero que les hace daño que la gente subamos sus discos, ya que tienen mucho menos nivel de ventas y por mucho que se diga que las bandas viven del boca a boca y de los directos, tendriamos que ver que hay mucha gente que se encaga del diseño de portada, etc, que hay no chupa.
ResponderEliminarEn fin...esto merecería una conversación mas amplia, pero en resumidas cuentas, pienso exactamente igual que tú. Prou de cinisme! jeje.
Si te chapan el blog mecagoen Sinde!!!
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