jueves, 3 de julio de 2008

Porque Dios lo manda

Es probable que muchos de vosotros hayáis oído hablar sobre el Camino. Cabe incluso la posibilidad de que, en vuestro entorno, algún conocido, compañero de trabajo o familiar participe de esa cosa y lo sepáis. Y vaya si lo sabréis. Los fans del Camino Neocatecumenal podrán ser discretos en muchas cosas, pero nunca a la hora de exponer esas verdades absolutas que creen conocer. Y así desde los sesenta, cuando nacieran como movimiento eclesial y organización católica en el extrarradio de Madrid. Desde entonces sus miembros son conocidos por el nombre de Kikos, debido al nombre de su iniciador, un tal Kiko Argüello, quien junto a Carmen Hernández formaría el equipo inicial. El caso es que los mencionados Kikos conforman junto al Opus Dei, a Comunión y Liberación, a los Focolares, a los Legionarios de Cristo y a los Carismáticos, los llamados nuevos movimientos neoconservadores dentro de la Iglesia. Sus miembros adoran al Papa, asumen la doctrina católica más tradicional, tienen los hijos que Dios les dé y viven en comunidades aisladas del mundo real, en una suerte de gueto para iluminados.

Don Kiko Argüello cuenta en la actualidad con 69 años y, como digo más arriba, es el iniciador de esa secta de fundamentalistas católicos. Lo de llamarles Kikos en alusión a la figura del líder, denota ese culto a la personalidad cultivado durante cuarenta y tantos años al frente del movimiento. “En la Iglesia siempre hay alguien que inicia” dice a los periodistas sin ningún reparo. Y los seguidores dando palmas. Mezcla de visionario, místico y agitador, Kiko es célibe y viste siempre con traje y corbata oscura. Se aferra a la Biblia, pero no es un sacerdote. Predica, pero no tiene una formación teológica. Resuelve los conflictos existenciales de sus discípulos, pero no es psicólogo. Podríamos afirmar que es lo más parecido que tenemos en España a un telepredicador. A él le gusta definirse como un artista que subsiste gracias a las limosnas. Si bien, el “artista” tiene hilo directo con el Vaticano y según sus fieles con el mismísimo Jesucristo Nuestro Señor.

Siendo un personaje público, muchas de las circunstancias en torno a su obra y milagros o a los propios Kikos como movimiento, son un misterio. Sus seguidores no saben bien dónde, cómo y de qué vive. La mayoría ni siquiera le conocen personalmente. De la administración del Camino Neocatecumenal tampoco se sabe mucho. Sí conocemos el origen del personaje. El de un joven artista madrileño sin oficio ni beneficio, agnóstico confeso, hijo de una familia acomodada y padre militar, que tras sufrir una crisis existencial y estar a punto de suicidarse en el año 1964, vio la luz y se fue a los poblados marginales de Palomeras Altas para comenzar su particular proceso de evangelización. Al principio desde una mísera chabola rodeado de putas y yonquis, hoy en un magnífico chalet romano rodeado de cardenales y otra gente influyente.

Tras la revelación comenzó la cruzada del converso, consistente en reevangelizar a los cristianos durmientes y conducirles hacia un nuevo bautismo. Pero a su manera y sin aceptar el dominio de nadie. Y es que el ungido no precisa de ello, se basta por sí solo. Aunque bueno, para ir tirando también se pueden coger cosas de este grupo, absorber prácticas de aquellos otros, aprovechar la estructura de los de más acá... Y hacer sesiones de kumbayá, explicando sus experiencias en público, construyendo una imaginería propia y, en definitiva, creando un producto fácil de vender a quienes anden necesitados de comprar. Desde ese momento, la ascensión de Kiko Argüello y su grupo fue la propia de una estrella del rock mainstream camino al número uno del Billboard. Le tiene que dar las gracias por eso a sus “productores”: el sacerdote Mario Pezzi, que fue el primero en apostar por él, y el papa Juan Pablo II, quien le dará el espaldarazo definitivo para lograr alcanzar la gloria -suponemos que divina-. Tampoco puede olvidarse de su gran amigo y aliado Rouco Varela, arzobispo de Madrid, además de fascista confeso. Un tipo bastante conocido por estos fueros.

Fruto de la creciente influencia en las más altas estancias del Vaticano, consiguió la aprobación de sus estatutos, en los que se describe la naturaleza del Camino y los bienes espirituales que lo constituyen. Según su doctrina, la familia tiene tres altares: la eucaristía, la mesa y el tálamo nupcial. “El tálamo es la habitación donde se hace el amor y se da la vida. En él no puede dormir ninguna otra persona y, antes de hacer el amor, las parejas neocatecumenales rezan al Señor. Porque el Camino les enseña la auténtica sexualidad”. Y es que las parejas del Camino están obligadas a tener los hijos que vengan. Suelen esposarse entre ellos y es que, como les repite Kiko, “casaos con la hijas de Israel”. De hecho, si se casan con hombres o mujeres de fuera del movimiento, están obligados a convertirlos. Si no lo hacen, están obligados a abandonar el “paraíso neocatecumenal”. Porque la familia es importante, pero Dios lo es más. De ahí que sus normas permitan a un kiko separarse en una suerte de divorcio de hecho, en el caso de que el otro cónyuge no le apoye en esto del Camino. Todo vale para salvar el alma.

Pero es que además, la ideología de estos terroristas de la salvación conlleva condenar el matrimonio entre personas del mismo sexo, la utilización de anticonceptivos, el aborto, la eutanasia, las ideas socialistas, el separatismo -que vaya usted a saber que tiene esto que ver con los asuntos del alma-, a los religiosos progresistas, a los tibios, a los jesuitas izquierdosos, a los sacerdotes que no ceden sus parroquias al Camino y en definitiva a todo aquel que no piense como ellos (él).

El poder económico de Argüello y sus Kikos es incalculable. Siempre oculto, gestionado a través de la Fundación Familia de Nazaret para la Evangelización Itinerante, constituida en Madrid el 3 de noviembre de 1992 por el cardenal Suquía. Una fundación que tiene personalidad jurídica propia tanto en el ámbito eclesiástico como civil. Y que de acuerdo a sus estatutos, tiene como fin organizar el movimiento y sostenerlo económicamente, por medio de la “gestión de oblaciones, contribuciones, donaciones, herencias y legados que le sean conferidos por los fieles de las comunidades neocatecumenales y por otros entes y personas privadas”. Eso significa en dinero contante y sonante más de 120 millones de euros anuales. Con ese dinero pagan a más de mil familias en misión, invitan a cientos de obispos a encuentros para explicarles el Camino, sostienen sus seminarios, tienen un centro religioso en Israel -la Domus Galilae-, organizan cursos bíblicos y sostienen centros especiales en Porto San Giorgio, Lima, San Pedro del Pinatar y El Escorial. ¿De dónde procede tanto dinero? Pues sobre todo de los diezmos. Cada discípulo, una vez que supera el segundo escrutinio -un examen personal que se realiza pasados los primeros años en el Camino-, debe entregar a la comunidad el diez por ciento de sus ingresos. Sin embargo nadie sabe dónde va ese dinero ni cómo se administra, porque no hay facturas ni se rinden cuentas. Además está lo de la  “bolsa de las inmundicias” al final de cada celebración religiosa. Se supone que uno de los hermanos pasa la gorra y cada quien aporta lo que puede, desde unos míseros euros hasta la escritura de un piso. Si bien, resulta curioso por no decir otra cosa, que con antelación ya se haya fijado la cifra a conseguir. Vaya, que la bolsa sigue circulando ad eternum hasta que se obtiene esa cantidad.

Lo cierto es que los Kikos componen un movimiento en constante expansión, sumando entorno al millón y medio de fieles repartidos en un montón de países, gracias a la ingente cantidad de hijos que aporta cada uno de sus miembros. Y es que “cada cristiano ha de tener los hijos que Dios le dé”. Además cuentan con sus propios seminarios e incluso universidades, como la San Antonio de Murcia. Pero el Camino es largo hasta que los iniciados llegan al final. Se tarda entre veinte y treinta años recorrerlo y se pasa por cinco paradas obligatorias: el kerygma, el precatecumenado, el catecumenado postbautismal, la elección y renovación de las promesas bautismales y la llegada al destino final, la familia de Nazaret.

Suerte en el viaje hermanos... A mí no esperéis.

miércoles, 2 de julio de 2008

La otra cara de la moneda. El Orfanato


Cuando ayer posteaba mis impresiones sobre la ópera prima de Nacho Vigalondo, me referí a cierta crítica española muy servil con determinados directores y productoras. Comento esto para introducir mi punto de vista sobre otro de los últimos éxitos del cine español, “El Orfanato” (2007), del también debutante Juan Antonio Bayona. Caso típico de esas otras producciones que sí gozan de viento a favor y que tan buenos réditos, en forma de caché y taquilla, les reporta. De hecho estamos ante la producción nacional con mayores ingresos por taquilla durante el ejercicio pasado. Transcribo mi humilde aportación al apartado “críticas” del Filmaffinity:

El Orfanato: Mojón de primer orden.

Tras la estomagante campaña publicitaria que nos ha tocado padecer gracias a nuestros amigos de Telecinco, por fin llega a nuestras pantallas esta peliculilla con ínfulas de obra maestra y que en realidad no es más que un refrito de tópicos del cine de terror. Un enorme deja vu que llega a ser vergonzante. Y es que a cualquier cinéfago de nivel medio le irán viniendo a la mente, una tras otra, cientos de películas del género en las que ya ha visto escenas o situaciones iguales a las que aquí se plantean. Con todo, eso no es lo peor de la película, sino esa búsqueda desesperada del susto por el susto a base de subidas de volumen. De hecho dan ganas de demandar a los realizadores de esta cosa por atentar contra la salud auditiva de los espectadores. Un recurso que denota la incompetencia del enésimo “renovador del cine de terror” que suple sus carencias acudiendo al recurso fácil.
También reseñar la sorpresa que me produce leer las maravillosas críticas recibidas por parte del panteón de críticos españoles. Y vaya, que yo entiendo que debemos promocionar a nuestro cine, pero también creo que se le hace un flaco favor si elevamos a los altares a medianías de este tipo. Se pierde credibilidad y da sensación de poco respeto por tan noble arte. Y si no somos capaces de respetar lo nuestro, no sé cómo pretendemos que lo respeten desde afuera. En fin, que pagaría por ver las críticas de esos mismos periodistas si “El Orfanato” fuese una producción extranjera.

PD. Lo de “...una Belen Rueda gigantesca. (...) Puntuación: **** (sobre 5)” de Antonio Trashorras en el Fotogramas me ha tocado el alma. Me acabo de enterar que Belén mide dos metros en lugar del 1’72 que figura en su ficha. Gracias por sacarme del error.

martes, 1 de julio de 2008

De viajes en el tiempo va la cosa


Recién llego del cine tras ver “Los Cronocrímenes” (2007), primer largometraje del cántabro Nacho Vigalondo como director. Un joven realizador que saltó a la fama en 2003, después de que su cortometraje “7:35 de la mañana” fuese nominado al Oscar. Así a bote pronto y a expensas de que medite un poco más sobre lo visto, he de decir que me ha gustado bastante. Vaya, que mereció la pena gastarse las perras en la entrada. Además no me parece que se la haya inflado por ser una producción española. Ni siquiera por parte de esa crítica amiga tan servil con según quienes.

Estamos ante un ejercicio de estilo muy bien planificado y ejecutado, a pesar de las dificultades que plantea la trama. La clave no es tanto lo que se cuenta como la forma en que se cuenta. Respecto a lo primero solo pienso decir que va sobre un viaje en el tiempo y que hay un asesino enmascarado. Eso y que se desarrolla íntegramente en un bonito trozo de jardín sito en algún enclave natural de la campiña vasca. Nada más. Cualquier comentario extra podría destripar la película y joderos la sorpresa.

Alabada en todos los festivales por los que ha desfilado, Vigalondo demuestra con su ópera prima que con imaginación y talento se puede aportar mucho a este, cada vez menos original mundo del cine. Creyendo ciegamente en las posibilidades de uno mismo y con algo de financiación, obviamente. Y eso nomás…

Por cierto que en la red circula un rumor que sitúa a David Cronenberg como director del remake norteamericano de “Los Cronocrímenes”. Al parecer, el director de “Promesas del Este”, “Una historia de violencia” o “Inseparables” quedó impactado tras verla en un festival de cine fantástico.  Ja vorem que fa. Si bien, ¿es necesario un remake, mante?

lunes, 30 de junio de 2008

Los emos de los güevos...

Asisto con perplejidad a como, por enésima vez, cualquier gilipollez revestida de modernidad cala en nuestra cateta sociedad a través de los conductos habituales: Hollywood, la publicidad de Nike o Coca-cola, el Youtube, la MTV... La última cagada es esa porquería de tribu urbana que responde al nombre de emoemos. Los memos, más bien. 

Ayer por la tarde, volviendo a casa vía Estació del Nord, me topé con una junta de niñatos disfrazados de esa guisa. Al parecer y según descubro ahora, la estación ferroviaria es uno de los centros de reunión para todo aquel que se casque un pelo a lo Son Goku o lleve una camiseta de My Chemichal Romance. Desgarrador. Y la cosa va a más. Ahora que me fijo andan por todas partes. Hoy mismo en el puto trabajo. Encima es el hijo de un compañero cuarentón que se dice amante de la buena música. ¿Pero cómo mierdas has educao al churumbel maifrén?

Siendo esto malo, no es lo peor. Lo más lamentable es la perversión que se ha operado en el propio término emo. Porque al principio ser esa cosa o que te molara lo emo, no estaba tan mal. Por supuesto que no tenía nada que ver con disfrazarse de Eduardo Manostijeras de todo a cien, ni pintarrajearse el jetón como el primo tonto de Brandon Lee en “The Crow”. Cuando surgió el fenómeno, a mitad de los primeros noventa, los críticos utilizaban emo para referirse a un género o estilo musical que englobaba a bandas tan dispares como Sunny Day Real Estate, The Get Up Kids o The Juliana Theory. Todavía recuerdo las pajas mentales que se hacían los redactores del Popular 1 o del Rock de Luxe para diferenciar entre emo-rock o emo-pop. Aun así, normalmente, se trataba de bandas de calidad. Algunas veces, como con SDRE no solo eso, ya que los de Seattle son una puta referencia. Hoy en día sin embargo, un emo es un niñato disfrazado entre lo andrógino, lo metrosexual y lo hortera, que dice escuchar a combos de niños monos que no saben hacer música, pero que la MTV se encarga de promocionar con ahínco. Algunos ni siquiera escuchan nada, tan solo se compran la camiseta o los parches y arreando que es gerundio. 

En fin, que todo pasará... La mayoría son unos críos y el tiempo lo cura todo... Hasta el emo de los huevos. 
Espero. 
Confío. 
Rezo.
Imploro.  

Yes, we can


El gran escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo Mario Benedetti comentaba que a veces es bueno recordar que los hechos o las cosas que nos acontecen hoy constituirán nuestras nostalgias del mañana. Así pues grabad bien esta final, no sea que no se repita...

...al menos habremos disfrutado por una vez de ser campeones. Va a ser que podíamos de verdad.
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“…de vez en cuando es bueno ser consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro”.

domingo, 29 de junio de 2008

La nueva Esparta


Así podríamos llamar a Corea del Norte, a tenor de lo mostrado en el excelente reportaje “Amarás al líder sobre todas las cosas”, realizado por Jon Sistiaga para el canal Cuatro. También es verdad que, si bien la idiosincrasia del régimen dictatorial asiático resulta tan fascinante o más que la de Esparta, la admiración por su cultura no se acerca, ni de lejos, a la que aún en la actualidad existe por la lacónica.

El intrépido reportero vasco, quien saltara a la fama con ocasión del asesinato de su compañero José Couso en Iraq, consiguió introducirse en la hermética República Popular Democrática de Corea haciéndose pasar por artista. Y es que el acceso está vetado a periodistas occidentales aun cuando pretendan hacer turismo. Es por eso que el documental se plantea en el marco de un viaje organizado para turistas occidentales. Un grupo que debe estar guiado en todo momento por unos siniestros personajes sin los cuales no se puede ir a ninguna parte. Los mal-llamados guías, que en realidad son agentes del gobierno encargados de controlar a los visitantes. Circunstancia que queda documentada en el vídeo con la reprimenda que se lleva un inglés por salir sin acompañamiento oficial a dar una vuelta por el perímetro del hotel. La cámara de Sistiaga capta como se le amenaza con la expulsión inmediata si vuelve a obrar así.

En poco menos de una hora, Sistiaga nos muestra imágenes de Pyongyang y alrededores, además de sonsacar algunas declaraciones a funcionarios del régimen que nos muestran la realidad esquizofrénica del país. Una dictadura concentrada en cuerpo y alma al ensalzamiento irracional de un líder, Kim Il Sung, sin escatimar gastos y esfuerzos en la organización de espectaculares festejos coloristas de los que participan miles de “voluntarios” a mayor gloria. El reflejo de ese desaforado culto alcanza cotas de surrealismo con esa Biblioteca Nacional en donde se pueden consultar los dieciocho mil libros escritos de su puño y letra por el supremo líder. Lo que supondría escribir uno al día durante cuarenta y ocho años, vaya. También en la prohibición de ponerse a hablar de espaldas ante un mural con las efigies Kim Il Sung y de su predecesor en el cargo, su padre Kim Jong Il.

Vaya, que con este reportaje se confirma aquello de que en pleno siglo XXI aún pueden existir situaciones en las que un régimen totalitario sea capaz de mantener totalmente subyugado y aislado del mundo a una población entera. Encima con una intensidad tal que sus habitantes actúen como autómatas desprovistos de individualidad. Y somos espectadores de eso, de la deshumanización de los ciudadanos de Corea del Norte, viendo como gravitan por sus calles como almas en pena, siempre cautelosos de no desairar al padre de todos los norcoreanos. E impresiona.

Una de las cosas más curiosas que vemos en imágenes, es la aparición estelar de una especie de coordinador de grupo que no es sino un admirador del régimen de Pyongyang de nombre Alejandro Cao de Benós y natural de Reus. Señor que no sabemos cómo ha aterrizado allí, pero que sigue a pies juntillas toda la doctrina implantada por el régimen, mintiendo a los turistas en todo lo necesario y más. También me parece muy graciosa la aportación de los norcoreanos a la tradicional hoz y martillo comunista, a los que añaden un pincel en el centro, queriendo ensalzar la labor de los intelectuales en la conformación del régimen. Y eso que intelectuales no vemos ni uno. Bueno sí, el escriba de los tropecientos mil libros antes mencionados.

El caso es que el documento bien merece la pena. Es harto interesante y sería hasta divertido de no ser porque todo lo que cuenta es jodidamente real. Aquí os dejo el reportaje íntegro por si queréis verlo y sacar vuestras propias conclusiones:


Quien sí se echó unas risas a costa del régimen fue el gran historietista canadiense Guy Delisle. Plasmando sus estrambóticas vivencias y anécdotas en la capital norcoreana en la afamada novela gráfica “Pyongyang” -de la que ya os hablé aquí mismito-.

sábado, 28 de junio de 2008

Otro enigma sin resolver, como esa mierda de la Atlántida...


…la existencia de aquella isla mencionada y descrita en los textos de Platón, ubicada “más allá de las Columnas de Hércules”​ y descrita como “más grande que Libia y Asia Menor juntas”. Desaparecida de la faz de la Tierra en un solo día y una noche terrible”, tornando innavegable el mar en donde estuvo.

Así de grande es el misterio de U2. El porqué de la atracción que genera la banda irlandesa entre tantísimas personas. Muy especialmente entre los no-amantes de la música y/o asistentes esporádicos a conciertos. Y es que empiezas a hablar con alguno de estos sobre novedades discográficas, géneros, estilos, afinidades y otras mandangas de melómano y al final siempre te salen con que ellos escuchan U2 que para eso es el mejor grupo del mundo mundial.

“-Oye que a mí me encanta la música (…) No estoy muy al día, cierto, pero es que ahora solo salen grupitos de mierda. No es como antes (…) Bueno… excepto esos de los pianos… ¿cómo se llaman?... Ah, Cosplei chaval. Sí, tienen esa de tururú ruru, que mola cantidad… (…) Buen bueno bueno… Y Udós, por supuesto. Eso son palabras mayores. Los irlandeses son lo mejor. Los he visto tres veces en vivo y son la polla Montoya. Fui a Barna la última vez y flipé. Clásicos de la hostia (…) ¿Los Rollins? Hostia nano, eso lo escucha mi madre. ¿Son unos abueletes endrogaos, no? Jevatas también. Cómo el Bonllobi ese ja ja ja ja (…) ¿Y los del idiota aquel que se casó con una china como se llamaban? Da igual, también le comen el rabo a Bono y a diEdch ”

¡¿Pero por queeeeeeeeeeeeeé?!
Y es que hace años que voy de cabeza con este tema. No consigo entenderlo. Peña con quien no puedes entablar una conversación sobre cuál de los discos de Led Zeppelin es mejor, ni siquiera sobre qué novedades musicales llaman su atención, pero son capaces de soltarte del tirón los títulos de los tropecientos cortes que integran el tercer álbum de U2. Eso y ponerse a berrear el estribillo de cualquier cancioncilla de su último largo… “- uno, dos, tres, catorce…”
¡¡¡Por diiiosssssssssss!!! Uno, dos, tres y… ¿catorce? ¿Pero qué manera de empezar un tema es esa?

Para que después digan que lo importante es el talento. ¡Manda cojones! Ya me dirás cómo sin promoción, un grupo tan mediocre como este alcanzaría tales cotas de popularidad entre el ciudadano medio. A ver, eso no quita que alguno de sus primeros álbumes contenga algún tema que pueda resultar hasta decente. Pero poco más. De ahí a la consideración alcanzada, median tres universos y seis abismos de distancia. Encima caen hasta bien y eso tampoco lo puedo entender. Hasta el punto de que, si a cualquiera de los integrantes de la banda le da por tirarse un pedo, en el Telediario nos dicen que huele a flores. ¡Para mear y no echar gota!

Bono, el vocalista, o mejor dicho el ex - cantante metido a activista político que se codea con líderes mundiales -vaya usted a saber por qué se prestan-, va soltando por ahí tonterías del estilo: “no habré finalizado mi misión en el mundo hasta que haya conseguido la cancelación de la deuda externa de los países del tercer mundo”. ¡Ole tus cojones, machote! Tremenda misión. A ver cómo coño la cumples. Soy todo oídos… ¡Pero propón algo so mamón! Que siempre te quedas en los discursos huecos y las grandes proclamas. Encima lo califica de misión, como si fuera Dios cagüen laputa…  Y semejante indocumentado es un ídolo de masas… En serio, estamos fatal. ¿Y que me decís del guitarrista The Edge?... ¿El límite de qué? ¿De lo tolerable, tal vez?... Todo Cristo reconociéndolo como uno de los grandes, influyente en generaciones posteriores y bla bla bla... ¡Pero qué coño! ¿Hemos oído al mismo tío? Si siempre tira de idénticos efectos digitales y ruiditos precocinados. Eso sí, a la crítica servil le encanta, of course. Encima es un sosaina de pelotas y un hortera, con la cabeza soldada a un gorro en pleno agosto. Que digo yo que si eres calvo llévalo con orgullo so mamón, que te van a salir unas ronchas en el melón que ni el Hombre Elefante… ¿Y los dos palomos que completan el cuarteto? El supuesto genio de la batería Larry Mulden Jr. Guaperas venido a menos que tiene pinta de ser el típico que monta una banda para follar. Con la mala suerte de que fue su compañero de aventuras Adam Clayton, el bajista, el que se llevó al huerto a los bocados más apetecibles. Como a la señorita Naomi Campbell, que creo fue o es su pareja. Aunque bueno, viendo la lista de personajes a los que se ha beneficiado la Diosa de Ébano, incluyendo a Joaquín Cortés o más recientemente Hugo Chávez (¿?), quizás no sea pa’ tanto.

Pues estos tipos son U2, unos vendedores de crecepelos mimados por la crítica y el público más acrítico. Una banda de la que, lo más suave que puede decirse es que resulta aburrida. Un tostonazo, vaya. Que encima caen bien cuando deberían caer mal. Pero mal, mal. Sobre todo el amigo Bono y esas ruedas de prensa en las que expone sus planes para alcanzar la armonía mundial en términos económicos, sociales, culturales... tras los cristales de sus gafas de dieciocho mil euros. En fin… ¿Para cuándo la beatificación del gachón? No os riais, no... Que la veremos. La veréis. Al tiempo. 

viernes, 27 de junio de 2008

El enigmático arte de Juan Muñoz


Este escultor madrileño es una de las personalidades más representativas del arte contemporáneo español. Y a pesar de ser galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2000, sigue siendo una figura relativamente desconocida por estos pagos. No así lejos de nuestras fronteras, donde su obra supone un referente en la renovación de la escultura internacional. Rompiendo los límites entre el espacio de la obra y el del espectador, otorgándole un papel fundamental a las escenografías y tirando de variados recursos con los que remarca el sentido narrativo de su propuesta. En la actualidad el Museo Guggenheim de Bilbao expone una importante retrospectiva del artista, en la que podemos disfrutar de su enigmática obra. Si podéis ir no os la perdáis. Es una pasada.

Muñoz arrancó su formación en España, la continuó en el Reino Unido y más adelante en los EEUU. Su puesta de largo fue en 1984, exponiendo en la Galería Fernando Vijande de Madrid. Si bien, no sería hasta la década de los 90 cuando comenzara a crear lo que a la postre van a ser sus obras más representativas: las llamadas “esculturas narrativas”. Se trata de grandes instalaciones de figuras a escala casi humana, distribuidas en diferentes ambientes de forma que el espectador se sienta convidado a relacionarse con ellas.

Las figuras de Juan Muñoz están realizadas en papel maché, resina y/o bronce, pero nunca presentan elementos de policromía. Con ello el artista pretende despojarlas de su individualidad. Aspecto que es, seguramente, lo más impactante en sus obras. Cuando nos situamos dentro de esas instalaciones, tenemos la sensación de que a nosotros también se nos está sustrayendo la identidad. Pasando a formar parte de un colectivo de figuras misteriosas que parecen vivas, pero ausentes.

Además de sus trabajos escultóricos, Muñoz también se adentró en el mundo de las creaciones auditivas, llegando a producir trabajos para Radio:3 en España, o la BBC en el Reino Unido. Con su muerte en 2001, cuando tan solo contaba con 48 años de edad, desapareció una de las propuestas artísticas más interesantes surgidas de la piel de toro.

jueves, 26 de junio de 2008

God bless the Civil Guard!


Espectacular noticia la de los dos hermanos Guardia Civiles que estando de viaje en Nueva York, ciudad en la que se desarrollan las mejores historias policíacas, persiguieron hasta detener a uno de los malosos que moran en tan inmensa urbe. Encima utilizando la expresión por antonomasia que identifica a los miembros de la benemérita: “¡Alto a la Guardia Civil!”.

Va en serio. Los agentes observaron cómo un tipo abandonaba a toda prisa un centro comercial y tras él salían varias personas profiriendo gritos de auxilio. Obviando su condición vacacional, decidieron perseguir con cautela al supuesto criminal, hasta atraparle a la altura del Madison Square Garden. Que ya es molar mucho el detener a alguien con semejante marco de fondo. Según relata uno de los hermanos: "Me abalancé sobre él, le hice un barrido y le tiré contra un macetero" ¡Con dos cojones!  Lo gracioso es que el chorizo de turno, que hablaba español al ser de origen mexicano, y alucinando ante lo inesperado de la situación, les soltó: “Ustedes no tienen jurisdicción aquí, cabrones”.

Al llegar los agentes del NYPD, el show fue a mayores, adoptando tintes berlanguianos a causa del escaso nivel de inglés de los dos españoles: “We are civil guards, les dijimos”, ante el desconcierto generalizado. Sólo gracias a que uno de los cops era hispano se pudieron aclarar y no acabaron junto al delincuente en la comisaría de turno. Al final resultó que el detenido era un peligroso criminal al que la policía buscaba con ahínco. De ahí que el NYPD decidiera enviar una felicitación a los hermanos, agradeciéndoles la colaboración.

Y es que lo que no consiga la Guardia Civil...
¿Para cuándo la película, leñe?

martes, 24 de junio de 2008

Amy Winehouse, esplendor y miseria


Sobre estas líneas una imagen de la Winehouse, durante uno de sus últimos shows en Berlín. He buscado una en la que presente buen aspecto ya que, la joven soul woman está lista para convertirse en otro juguete roto de esos que la industria del espectáculo crea y destruye a conveniencia. Pasando de ser la sensación musical de la temporada pasada, gracias a un estupendo trabajo como “Back To Black”, a ser la sensación de la presente pero ahora por los continuos escándalos en los que se ha visto envuelta. Un sinfín de reyertas, discusiones públicas, mucho alcohol, aún más drogas y automutilaciones que han sido debidamente documentadas, con profusión de material fotográfico, por los tabloides ingleses. Encantados de la vida ante semejante filón.

La última noticia relacionada con la de Whitechapel tiene que ver con que ha desarrollado un enfisema pulmonar y al parecer los médicos le han advertido que morirá si continúa consumiendo drogas. A la vista de lo cual, su padre ha pedido públicamente a sus dealers que le nieguen la venta y así le ayuden a recuperarse. Y es que la afición de la cantante por las drogas se remonta a la etapa escolar. Siendo expulsada del colegio por consumo de crack. Con todo, lo que me flipa es que estas cuestiones, que debieran ser personalísimas y por lo tanto ultra protegidas frente a terceros, sean aireadas por el padre y otros conocidos a través de los medios.

La irrupción de Amy Winehouse fue espectacular. La crítica se mostró encantada ante esta nueva voz repleta de matices, muy en la línea de las divas del soul y del jazz de otro tiempo y otras latitudes. Sorprendiéndose de que fuese una chica blanca de origen judío proveniente de los bajos fondos de la City. Vulgar en sus declaraciones, aunque sofisticada en la música. Si bien esto ya ha pasado a segundo plano. Ahora sólo hay espacio para el personaje y el ruido del entorno. Fantástico para quienes viven de vender periódicos. También para los que viven de vender sus discos. En fin... Lo cierto es que aún sigo impactado por un documental sobre la artista que pasaron en Sol Música. Mostrándonos a una persona que no está para nada bien, incapaz de expresarse con claridad ante la indiferencia de la tropa de managers, amigos y asistentes que la rodeaban. Dejando que el “bicho” se muestre cual atracción de feria. Triste estampa. 

La cantante ha repetido en varias ocasiones que aspira a agotar un ciclo exitoso de diez años. Después se retirará a vivir como cualquier ama de casa junto a su marido, quién lleva meses en prisión, e hijos futuros. Pero las cosas no apuntan a eso. De hecho hay casas de apuestas que incluyen pronósticos sobre su muerte. Apostar por que Amy llega a vivir esos diez años está muy bien pagado.
Así pues, hagan juego señores. Y no se les olvide que the (Amy) show must go on… 
Que pena todo.  
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