jueves, 29 de enero de 2009

La clase


Precedida de una ristra de buenas críticas y habiendo sido premiada con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes -¡la primera película francesa que lo logra en veinte años!-, se presentó ante nosotros “La clase”, dirigida por Laurent Cantet. Y he de decir que me ha gustado bastante, la verdad. Pese a sus aires de docudrama y a que se desarrolle, casi por completo, entre las paredes de un colegio en algún suburbio de París. La cinta se centra en la labor de un profesor de lengua, que imparte clases a un grupo multirracial de adolescentes situados en el escalafón más bajo de la sociedad. Y veremos cómo se desenvuelve entre ellos a lo largo de todo un curso académico. Y es que, lo más interesante en “La Clase” es la figura de ese profesor. François Bégaudeau, que así se llama el tipo. Siendo además el autor del libro en el cual se basa la película. Mostrando las dificultades con las que se topa en su día a día y haciéndonos partícipes, de una forma que me ha parecido muy valiente, de sus constantes contradicciones. Y es que, lejos de ser una figura ejemplar, el docente tiene una virtud fundamental: el gran empeño con el que se aplica en la labor de transformar a sus alumnos en ciudadanos de provecho a través del diálogo.

Seguramente no estemos ante la obra maestra que nos han querido vender. Vale que todo lo que nos llega desde Francia suele estar muy bien visto por la crítica oficial del Reino. Pero sí creo que es una película estimable. Además, dados los tiempos que corren, resulta muy necesaria por su sinceridad y honestidad. También por ese reflejo de la identidad moderna francesa  y por extensión - y cada vez más- la española y la europea. Incluso incorpora un bonito homenaje al mundo de la enseñanza que quienes se dediquen a ello seguro agradecerán. Como también hay que agradecerles a los miembros del Jurado del Festival, que nos hayan ahorrado tener entre nosotros a la enésima obra maestra iraní o afgana premiada en Cannes. Otro punto a favor de “La clase” .

martes, 27 de enero de 2009

Peñaaaaaaaaaaaazo...


Cuenta Julián Gállego (1919 – 2006) en su obra “Visión y símbolos en la pintura española del Siglo de Oro” (1972), que la importancia de esta pintura radica en presentar un concepto lo suficientemente homogéneo y peculiar como para que quepa hablar de una escuela, única y diferenciada del resto, tanto desde el punto de vista temporal como espacial. Al final de las tropecientas páginas repletas de anécdotas, citas, datos y chascarrillos, llegamos a la conclusión de que los pintores españoles del XVII se caracterizan por representar, a través de diversos medios, la idea de lo trascendente envolviéndolo en una pintura supuestamente realista que en realidad es una clara referencia a algo mucho más profundo. ¡Mira tú si es sencilla la conclusión ! En un parrafito he resumido la idea plasmada por el viejo profesor en su opus magnum. Y es que, para este viaje no hacían falta tantas alforjas. Pero el hombre necesitaba mostrarnos sus inabarcables conocimientos artísticos y su don para enlazar palabras. O eso o la editorial le pagaba por número de páginas, cuestión esta que explicaría mogollón de cosas.

No es que dude de la erudición de este prestigioso intelectual aragonés, considerado de forma unánime como un maestro en la crítica de arte, siendo además miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y formando parte del Consejo Científico del Museo del Prado. Lo que cuestiono es su capacidad para transmitir conocimientos, aspecto este que no se consigue con un simple volcado de infinitos datos sobre las páginas de un libro o vomitando palabros ininteligibles ante una audiencia de aspirantes a historiador o meros interesados en la cosa artística. Y es que todo el conocimiento acumulado por don Julián nos es presentado en su libro a través de un finísimo hilo conductor que hace que nos perdamos cada dos párrafos. Y así no se puede. Encima el lenguaje es de un barroquismo que echa para atrás. Vaya, que me sabe mal decirlo, pero el librito de marras es una joya. Lamento tener que expresarlo así, con el cadáver del viejo profesor aún fresco. Así pues, tan solo desearle a don Julián Gállego que descanse en paz. Al menos tanto como yo he descansado después de terminarme semejante ladrillo. ¡¡¡La hostia puta!!!

Nada recomendable. Ni aunque te obligue algún profe de la carrera. Hay otras maneras de aprender que no resultan tan perjudiciales para tu salud.

domingo, 25 de enero de 2009

Eastwood sigue en forma: El intercambio


Pues me ha gustado un huevo “El intercambio”. Así de claro.

Y no es que dudara del genio de Eastwood, probablemente el director de cine vivo que más interés me despierta y el único al cual idolatro. Pero alguna mala crítica al cargo de personas de las que me fío y el hecho de que el papel protagonista estuviera reservado para Angelina Jolie, a quien no soporto, me hicieron plantearme si merecía la pena gastarse los siete euros de rigor que cuesta la entrada al cine. Pasándolo por alto me acerqué a una céntrica multisala de mi ciudad para extraer mis propias conclusiones.

Dirigida en el 2008, “El intercambio” es el último trabajo de este veteranísimo director californiano, a la espera de que se estrene “Gran Torino”. Narra la historia de Christine Collins, una madre coraje que vivió una película de terror real a finales de los años veinte en la ciudad de Los Ángeles, tras la desaparición de su único hijo. Desde ese momento consagra su vida a tratar de encontrarle. La pesadilla no hace más que comenzar, agravándose cuando la corrupta policía angelina, en una rocambolesca operación de lavado de cara, decide entregarle un chiquillo que, a pesar de guardar cierto parecido, evidentemente no es su hijo. Ante las negativas a aceptar al intruso, el Departamento de Policía de Los Angeles llegará a internarla en un psiquiátrico, imputándole una incapacidad de discernir entre la realidad y la ficción.

Tras un argumento aparentemente simple, Eastwood impresiona con una historia sobre el amor maternal, sobre el dolor, sobre la pérdida, la verdad, sobre la corrupción policial, la dignidad personal, sobre la injusticia y la degeneración de la especie humana. Elegante y precisa en los detalles, está repleta de momentos sombríos, absolutamente aterradores, en los que la tensión se corta con un cuchillo.

Lo cierto es que tiene bien merecida la aclamación unánime del público durante la última edición del Festival de Cannes y las excelentes críticas que ha ido obteniendo. Es una película de Clint Eastwood, no podía ser del montón y doy fe de ello. Muy buena. Y la Jolie ni tan mal, que tiene mérito la cosa.

miércoles, 21 de enero de 2009

¡Han sido los Warriors!


El principal recuerdo que tengo sobre esta peli, es la de aquel cabrón que, en medio de un concilio de pandillas, señalaba a los Warriors como responsables del asesinato de Cyrus, respetable patriarca de todos los macarras de Nueva York. Así comienza la odisea de estos gamberretes de medio pelo. Ocho pringaos que, acusados injustamente del magnicidio, serán perseguidos en su huida a través de la Gran Manzana. A lo largo del interminable camino que les habrá de llevar hasta Coney Island, su hábitat natural, se enfrentarán a pandillas rivales, a la propia policía y a los verdaderos culpables, interesados en boicotear la tregua conseguida gracias a la mediación del finado.

“Los amos de la noche (The Warriors)” es una tremenda película de culto, dirigida por Walter Hill allá por 1979. Con una puesta en escena casi musical, presenta un enérgico relato de tintes épicos que no pretende ser un fresco sobre las bandas neoyorquinas de los setenta, sino que las deforma y exagera, imaginándolas en un futuro próximo -¿tal vez hoy día?-. El resultado son esos noventa y cuatro minutos de acción frenética en compañía de unos fugitivos que luchan por sobrevivir en la jungla urbana.
A modo de curiosidad, comentar algo que he descubierto recién. Al parecer Walter Hill adaptó una desconocida novela de Sol Yurick, que a su vez se inspira en la “Anábasis” de Jenofonte. Una tragedia griega escrita varios siglos antes de Cristo y que se conserva en varios códices medievales. La obra original cuenta cómo miles de soldados espartanos tuvieron que pelear para regresar a su hogar tras ser derrotados, junto al emperador persa Ciro, en Asia Menor. No he visto nunca representada esa obra, ni he leído la novela de Yurick, por lo que no puedo comparar. Lo que sí parece es que Hill ha conseguido extraer toda la fuerza lírica de la proeza espartana.

Hay quienes ven esta película como una extrema ridiculez. No se lo voy a discutir. Es lo que tienen este tipo de trabajos, o los amas o los odias. Por supuesto que yo me encuentro entre los primeros. Entre otras cosas porque si el embolao este se hubiese producido en La Ribera, fijo que los Warriors hubiéramos sido mis colegas y yo... je je je.

martes, 20 de enero de 2009

Bicentenario del nacimiento de Poe


Tal día como ayer, hace doscientos años, nació en Boston uno de los escritores más influyentes de la historia, Míster Edgar Allan Poe. A pesar de una tumultuosa vida, llena de decepciones, borracheras, problemas económicos y de salud -originando su muerte temprana con apenas cuarenta años- logró escribir lo suficiente como para marcar la literatura de su país y puede decirse que la de todo el mundo.

El asunto es que su legado es incomparable. Con una mención especial a esos maravillosos cuentos que para un servidor supusieron vibrantes tardes y noches de goce literario y, porque no decirlo, el motivo de que me aficionase a esto de la literatura. Y es que todavía recuerdo la primera vez que le hinqué el diente a las “Narraciones Extraordinarias”, con ese maravilloso prólogo de Baudelaire. Maravillosa recopilación de cuentos que incluye “Los crímenes de la rúe Morgue”, “El pozo y el péndulo”, “La barrica del amontillado”, “La caída de la casa Usher”, “El hombre de la multitud”, “La caja oblonga” y tantas otras historias inolvidables. A ver qué libro de cualquier época supera eso.

Desde entonces la referencia fue, es y será, Don Edgardo. Lo más grande que ha parío América.
¿No lo oyes? Sí, yo lo oigo y lo he oído. Mucho, mucho, mucho tiempo… muchos minutos, muchas horas, muchos días lo he oído, pero no me atrevía… ¡Ah, compadéceme, mísero de mí, desventurado! ¡No me atrevía… no me atrevía a hablar! ¡La encerramos viva en la tumba! ¿No dije que mis sentidos eran agudos? Ahora te digo que oí sus primeros movimientos, débiles, en el fondo del ataúd. Los oí hace muchos, muchos días, y no me atreví, ¡no me atrevía hablar! ¡Y ahora, esta noche, Ethelred, ja, ja! ¡La puerta rota del eremita, y el grito de muerte del dragón, y el estruendo del escudo!… ¡Di, mejor, el ruido del ataúd al rajarse, y el chirriar de los férreos goznes de su prisión, y sus luchas dentro de la cripta, por el pasillo abovedado, revestido de cobre! ¡Oh! ¿Adónde huiré? ¿No estará aquí pronto? ¿No se precipita a reprocharme mi prisa? ¿No he oído sus pasos en la escalera? ¿No distingo el pesado y horrible latido de su corazón? ¡INSENSATO! -y aquí, furioso, de un salto, se puso de pie y gritó estas palabras, como si en ese esfuerzo entregara su alma-: ¡INSENSATO! ¡TE DIGO QUE ESTÁ DEL OTRO LADO DE LA PUERTA!

lunes, 19 de enero de 2009

La coherencia según Mariano


“Está absolutamente fuera de lugar”
“Es muy poco serio y demuestra cómo se toman las cosas en el Gobierno”
“Una de las obligaciones de las ministras es no hacer el ridículo”
“Considero lamentable e impropio que en La Moncloa se coloquen unos sofás y vaya una revista a hacer un reportaje a unas señoras muy bien vestidas, bien peinadas y maquilladas”
“Si lo hubieran hecho, en su momento, las ministras del PP, en estos momentos estaríamos excomulgados o fuera de España, pero, por lo visto, algunos tienen bula o no tienen sentido del ridículo”

Sobre estas líneas una foto publicada por el Magazine de El Mundo el pasado fin de semana. Ilustraba una entrevista con la actual portavoz del PP, Soraya Sáenz de SantamaríaEn relación a ello, nuevas declaraciones del mismo personaje recogidas por los micrófonos de la SER:
“Probablemente no debimos criticar aquella foto de las ministras en el Vogue”
“Soraya está muy guapa (...) hay que juzgarla por su actividad política”

El diccionario de la R.A.E. define la coherencia en su segunda acepción, como la actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan. Sin embargo para el candidato presidencial la coherencia tiene que ver con aquello de que cuando lo haces tú está mal, pero cuando lo hago yo está de puta madre. Pues eso namás... La coherencia. La congruencia. La ilación…

domingo, 18 de enero de 2009

El país del miedo


El Presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt solía comentar que a lo único que debemos temer es al propio miedo. El cineasta británico Alfred Hitchcock por su parte, afirmaba que el temor reside en la cotidianeidad. El escritor sevillano Isaac Rosa parece que tuvo en mente estas dos afirmaciones cuando se propuso escribir la que es su mejor obra hasta el momento, “El país del miedo”. Una de esas lecturas obligatorias del 2008 según el Babelia. Rosa ya se había mostrado como un sugerente fabulador en sus colaboraciones para la Revista de Verano y también como un interesante analista a través de sus artículos semanales en el diario Público. Precisamente sería gracias a uno de ellos, en el cual desarrollaba una especie de distopía futurista con el pretexto de los accidentes ciclistas, el que me interesara por esta novela. Bueno, por eso y ante la insistencia de un buen amigo y compañero de almuerzos y tertulias.

“El país del miedo” es un libro atípico, dotado de una prosa cuidada y elegante, repleto de momentos de perversa ironía, pero ante todo es un trabajo tremendamente original. La historia de Carlos, Sara y Pablo, una familia de clase media más o menos feliz, que mora en un barrio de nueva construcción a las afueras de una gran ciudad. Su vida apacible esconde un gran secreto, que tal vez no lo sea tanto. Y es que pudiera ser que otros muchos escondan lo mismo y tampoco lo manifiesten, pero identifiquen a sus iguales. El caso es que tras esa pátina de seguridad y suficiencia, tienen miedo de muchas cosas. Demasiadas. Siendo sus temores muy comunes y exagerados, en ocasiones infundados, a pesar de lo cual se muestran incapaces de espantarlos. Ese miedo latente e indefinido tomará forma cuando Carlos, el padre, se vea envuelto en una situación conflictiva: un pequeño incidente en el colegio de Pablo, el hijo. Lo que al principio parece un asunto baladí, que debería resolverse de una forma sencilla y poco traumática, se complica por culpa de unos temores que le incapacitan para tomar decisiones. La consecuencia será una suerte de huida hacia adelante, con un desenlace brutal e inesperado.

Lo más atractivo de “El país del miedo” es como su autor indaga en ese miedo ambiental tan presente en nuestras sociedades. Vemos a través de unos personajes de ficción como este se crea y propaga, afectando de forma diferente a unas personas a las que hace más vulnerables, hasta el punto de llevarlas a aceptar formas abusivas de protección y respuesta violenta. Y lo que es peor, Rosa nos muestra que somos participes de algunas de esas constantes expuestas en el libro. Y eso acojona. No me importa reconocer que me ha hecho sentir realmente mal conmigo mismo.

Respecto a esto último y mientras escribía este reseña, me ha venido a la cabeza una interesante película mexicana de hace un par de años. Se titula “La Zona”, está dirigida por el uruguayo Rodrigo Plá y protagonizada por Maribel Verdú, Carlos Bardem y Daniel Giménez Cacho entre otros. Aquí la historia también se desarrolla en base a la presencia de esos temores, pero multiplicados por mil. Hay que tener en cuenta que la cinta se ubica en una sociedad como la mexicana, bastante más violenta que la nuestra. El caso es que esos miedos fuerzan a los personajes, pertenecientes a las clases acomodadas del D.F., a refugiarse en una zona residencial protegida frente a los delincuentes. Dentro de ella acabarán tolerando situaciones abusivas frente a terceros, que se amparan precisamente en esos miedos. Aterradora y para nada fantasiosa, el film además incluye un interesante análisis de la psicosis por la inseguridad ciudadana en un país como México.

Retomando el hilo y ya para acabar, no puedo sino recomendar la lectura de “El país del miedo”. Me ha parecido un gran libro, terrible por lo que dice de nosotros, pero necesario. Lleva a una reflexión sobre el mundo en el que estamos y también sobre hacia dónde queremos ir… Aquello del “¿Quiénes somos, de dónde venimos… a dónde vamos?” que cantaban los Siniestro Total. Aunque me temo que lo de los gallegos era más cachondeo que otra cosa. En todo caso este Isaac Rosa me parece juntaletras al que seguir la pista en todo lo que haga. Y la peli mencionada, sin llegar a ser tan buena como la novela, tampoco está mal. Si la pilláis en algún canal o alguien tiene la amabilidad de facilitárosla, echadle un ojo. 

miércoles, 14 de enero de 2009

Los mejores discos del 2008


¡¡¡Lista va!!!

Y sí, ya sé que he despotricado en más de una ocasión sobre las listas. Más bien sobre el sentido de esas listas pantagruélicas sobre películas, discos, vídeos, libros, etc.. tan presentes en los medios de comunicación durante los últimos días del año. Sencillamente porque me parece muy complicado recapitular todo un año y pretender concentrarlo en un mísero listado, siempre parcial, subjetivo y en algunas ocasiones –demasiadas- con pretensiones aleccionadoras y/o promocionales. Dicho lo cual, como hoy tenía un rato después de estudiar, me he puesto a pensar en todos aquellos discos con los que más disfruté el pasado 2018. Tras sentarme cara el ordenador durante unos veinte minutos, esto es lo que ha salido. Menos es nada.




TV ON THE RADIO “Dear science,”




RA RA RIOT “The rhumb line”

QUEENS OF THE STONE AGE “Era vulgaris”


MARK OLSON & GARY LOURIS “Ready for the flood”

MICAH P. HINSON & THE RED EMPIRE ORCHESTA s/t

THE LADYBUG TRANSISTOR “Can't wait another day”

THIS WILL DESTROY YOU s/t


NINE INCH NAILS “The Slip”

MOGWAI “The hawk is howling”


METALLICA “Death magnetic”




DANKO JONES “Never too loud”


CALEXICO “Carried to dust”

BONNIE "PRINCE" BILLY “Lie down in the light”


He puesto veinte como podría haber puesto diez, quince o cincuenta. Simplemente se trataba de definir una cifra más o menos redonda. El orden es indistinto, no he establecido ningún ranking. Huelga decir que desconozco si estos son los mejores álbumes que se han editado durante el ejercicio pasado y realmente me la sopla. Estos son los míos. Al menos en este momento. Lo que sí os aseguro es que me lo he pasado pipa con ellos.

¡Ah! Y en lo que a música nacional se refiere:

VETUSTA MORLA “Un día en el mundo”

Espero no tener que arrepentirme con este. Yo me entiendo.

lunes, 5 de enero de 2009

América de James Ellroy


“El país nunca fue inocente. Los norteamericanos perdimos la virginidad en el barco que nos traía y desde entonces hemos mirado atrás sin lamentaciones. Pero no se puede atribuir a nuestra pérdida de la virtud a ningún suceso o serie de circunstancias en concreto. No se puede perder lo que no se ha tenido nunca”

Así comienza el primero de los tres libros que configuran la “trilogía americana” o “trilogía de los bajos fondos” de James Ellroy, recorriendo la historia de EEUU desde finales de los años cincuenta hasta mediados de los setenta. Se titula “América” y fue publicado en 1995. A través de un ingente número de pesquisas novelesco-policíacas, mezclando la ficción y la realidad, Ellroy construye “nerviosos frescos” sobre uno de los momentos más mitificados de la Historia del siglo XX. Y vaya que, en razón de sus descubrimientos -auxiliado por varios investigadores privados- la cosa no debe andar muy lejos de la verdad no revelada.

Se trata pues de un trayecto novelado que nos sumerge en uno de los episodios más oscuros de la política estadounidense, de la mano de unos tipos que se codean con auténticas celebrities y mitos reales que, todo sea dicho, no salen muy bien parados. En este primer libro, Ellroy introduce a unos personajes que poco a poco nos van descubriendo las conexiones entre el clan más angelical e idolatrado de los EEUU, los Kennedy, y el crimen organizado. Conexiones que, en virtud de una política no compartida por esos incómodos compañeros de viaje, desembocarán en el magnicidio de Dallas.

La intriga política de este convulso período es el argumento central de “América”, desarrollándose a distintos niveles: Por un lado de la mano de Kemper Boyd, un policía corrupto relacionado con Pete Bondurant, matón a sueldo de la Mafia relacionado a su vez con periodistas sensacionalistas; Y por otro lado Ward J. Littell, un honrado policía antimafia que se verá obnubilado por la esperanza de la nueva administración Kennedy. A su vez, cada trama se complementa con pequeñas subtramas por las que deambulan secundarios de distinto pelaje, tales como Sal d’Onofrio, Fulo Machado o Lenny Sands. Conforme vamos consumiendo las 756 páginas de las que consta la novela, estas irán conectándose al igual que sus personajes. Y llegado el momento todas las piezas encajan.

Además el interés de la historia se acrecienta con la aparición de una serie de personajes de relumbrón, con un papel fundamental. Por ejemplo el excéntrico multimillonario Howard Hugues, el mítico sindicalista Jimmy Hoffa, el famoso director del FBI Edgar Hoover, los mafiosos Santo Trafficante, Sam Giancana o Carlos Marcello, el dictador cubano Fidel Castro y su hermano Raúl… E “instituciones” como la CIA, los Anticastristas, la Mafia de Chicago, el Sindicato de Transportistas, Hollywood, el Ku Klux Klan

Una característica fundamental en la novela es que todos sus personajes -¡absolutamente todos!- están de mierda hasta las cejas. No hay buenos en esta historia y eso es lo más terrible, dado el diferente estatus y condición de cada uno de ellos. Y es que esta es una máxima en la literatura de Ellroy, aquello de que quien más y quien menos tiene algo que ocultar. Y así se escribe la obra del por muchos considerado el principal continuador de la gran novela negra de nuestro tiempo. Digno heredero de Dashiell Hammett, Raymond Chandler o Jim Thompson, creadores del género allá por los años treinta. El hard boiled, del que antaño servidor era ferviente defensor y ávido lector. Ahora, lastimosamente, tan sólo ocasional.

Mucho tiene que ver en esto último, que Ellroy se viera abocado a la literatura casi por necesidad. Y es que, según el mismo ha reconocido en innumerables ocasiones, se hizo escritor para esclarecer el caso sin resolver del asesinato de su madre, Geneva Hilliker. “De ahí que mi estilo sea tan trepidante, que produzca tanto stress (…) sencillamente muestra la violencia de mis tramas, de mi vida”.

En todo caso y ya para finalizar, afirmar que “América” es un gran libro en todos los sentidos. Y que me lo he pasado pipa viajando entre sus tropecientas páginas. Espero con ansia el abordaje de “Seis de los Grandes”, la continuación a este. Os mantendré informados.

“La nostalgia como técnica de mercado nos tiene enganchados a un pasado que no existió nunca. La hagiografía convierte en santos a políticos mediocres y corruptos y reinventa sus gestos más oportunistas para hacerlos pasar por acontecimientos de gran peso moral.”
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