Al mexicano Guillermo Arriaga le gusta definirse
como "un cazador que escribe", expresión esta que él mismo atribuye al
escritor vallisoletano Miguel Delibes. Pero por encima de todo, Arriaga es un
magnífico contador de historias, como así queda demostrado en esta colección de
cuentos titulada Retorno 201.
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El título hace referencia al nombre de una calle rectilínea
y larga, ubicada en una colonia al sur de México D.F. Según comenta el propio
Arriaga, está inspirada en la calle en la que creció, en la colonia Unidad
Modelo, “una calle brava y acogedora a la vez”. Es en el
entorno de esta, donde se desarrolla el argumento de los catorce relatos que
componen el libro, la mayor parte de los cuales fueron escritos cuando el
escritor era un joven de veitipocos años.
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Con un estilo muy directo, cinematográfico (no es
casual que Arriaga sea más conocido como guionista que como escritor), el chilango
nos adentra en sus rincones más oscuros, fabulados claro está, pero no exentos
de notas autobiográficas. Un ámbito presidido por el concepto de culpa en el
cual se convive con la violencia como inexorable pago de la condición humana, y
con el amor como única redención posible. De hecho la utilización cruda de la
violencia, junto con un afán experimentador a la hora de plantear problemas
íntimos, son las señas de identidad de esta recopilación de historias.
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Como todo lo que firma
Arriaga, muy, pero que muy interesante.
Me lo apunto.
ResponderEliminarQué haría yo sin ti...
I.